Impacta narcoguerra al penal de Mazatlán: el ‘Owen’ uno de los 11 fallecidos en riñas
Autor | Redacción Ríodoce
Fecha | Octubre 12, 2026
Eduardo Jonathan Martínez Larios, el Owen, es uno de los nueve reos fallecidos en la riña del penal de El Castillo, registrada el pasado jueves, en la que también murió un niño que se encontraba de visita.
El Owen era hermano de Óscar Luciano Martínez Larios, el Casco, actualmente prófugo, así como de Gabriel Nicolás, el Gabito, detenido en junio de 2026 en Mazatlán y de José Luis, el 51, asesinado por un grupo armado en 2015 en el puerto.
Los hermanos Martínez Larios operaban para los Chapitos en el sur del estado.
El secretario de seguridad pública estatal, Sinuhé Téllez López, descartó que en los dos hechos violentos registrados en el penal, que en total dejaron un menor y 11 reos sin vida, además de 17 lesionados, se debiera a que un grupo armado intentara entrar por la fuerza al penal, pues el director del mismo, Enrique Mora García, le informó que el enfrentamiento a balazos fue entre reclusos, y los disparos, primero se escucharon en el módulo 4, para luego extenderse hacia el módulo 5.
EL OWEN. Uno de los 11 muertos del penal.
Téllez López aseguró que tenían localizadas dos armas de fuego, al parecer calibre .9 milímetros, sobre las que se desconoce cómo entraron y será la Fiscalía General del Estado la encargada de investigar los hechos ocurridos.
“El director del penal nos informó de una agresión que hubo al interior entre diferentes personas privadas de la libertad; pero es negativo de que haya entrado un grupo al penal”, sostuvo.
Cuando se supo que entre las víctimas mortales de la masacre del jueves, había un menor de edad que estaba de visita durante esa mañana, todo el puerto se conmovió.
La cárcel, ubicada a 10 kilómetros a la salida sur de la ciudad, entre la colonia Santa Fe y el entronque del Aeropuerto Internacional Rafael Buelna, estaba custodiada por elementos del Ejército, Guardia Nacional y corporaciones policiales estatales y municipales, mientras el ulular de las ambulancias que entraban y salían estremecían a los familiares de los internos presos.
Un helicóptero sobrevolaba el espacio aéreo de dicha zona en la presunta búsqueda de supuestos pistoleros de un grupo armado que habrían derribado el portón principal del reclusorio para introducirse a perpetrar la matanza.
Esa era la versión difundida por las redes sociales y que algunos transeúntes presos de la desinformación hacían eco en los hospitales, mercados municipales, el transporte público y los centros comerciales de la ciudad.
Pero el portón principal del penal estaba intacto en posición vertical a un costado de la caseta de vigilancia, con sus enormes letras ordenando un ALTO TOTAL al personal penitenciario y a los visitantes por necesidad.
Desde las 10:30 horas del jueves, hasta ahí habían llegado con el corazón acelerado los familiares de los internos a preguntar por la lista de los fallecidos y heridos.
A sus angustiadas preguntas sólo respondían el ajetreo de las ambulancias, y de las personas que salían a cuenta gotas después de quedar atrapadas en medio del estruendo de la balacera durante su visita a sus familiares presos.
Una de las visitantes narró cómo algunos presos improvisaron un torniquete para contener la sangre que brotaba de una pierna de un interno herido, describiendo una escena dantesca de los muertos tirados en el piso del penal.
Sus interlocutores estremecidos con la información querían saber en cuáles módulos carcelarios habían visto a los muertos y heridos, como para darse una idea, por el número de carraca, si los había alcanzado la tragedia.
“Estaban en todos lados”, respondió lacónica, la aludida.
Eran las 12:39 horas, cuando 25 elementos de la Guardia Nacional, cruzaron el portón con equipos antimotines rumbo a rampa y pórtico, ambos accesos hacia el interior del penal con el objetivo de controlar a los generadores de violencia.
Con una mezcla de desesperación y coraje por la información de la lista de los reos muertos y heridos negada, los familiares de éstos, empezaron a sacudir y golpear con fuerza el portón que los separaba a 50 metros de rampa y pórtico.
El sol estaba abrasador, la tormenta Simón, merodeaba por el Océano Pacífico, pero bajo la sombra de unos tejabanes abandonados, el pastor cristiano pedía en oración para que el espíritu santo hiciera acto de presencia.
“Señor elevamos esta oración en tu presencia, señor, para que tengas con bien a cada uno de los que están adentro, señor, sean familiares, sean directos e indirectos, señor, cualquier persona que se encuentre adentro, señor, cúbrela con tu sangre preciosa”, clamaba al cielo.
En medio de la tragedia, preguntaba: “¿Alguien quiere decirle algo al señor…?” y después del silencio, algunos de los dolientes musitaban, “¡amén, amén!”.
Pero los que no estaban en la misma frecuencia del amén, alternaban su exigencia de información, sacudiendo el portón principal y la malla de seguridad de la entrada al estacionamiento, contigua, para derribarla.
“Impriman los nombres de los muertos y heridos, en volantes y arrójenlos para acá con nosotras, y así nos informan de nuestros presos, tengan compasión y hagan su trabajo que estamos muriendo de desesperación”, gritaban.
Eran las 16:45 horas, bajo el sol inclemente, habían clamado ayuda a los poderes del cielo y la tierra, cuando otros 35 elementos de la Guardia Nacional, ingresaron por el portón principal preparados para la fase del control final.
A las 17: 00 horas, una mujer sexagenaria gritaba desesperada, “vamos a mandar a traer a la maña, para pedirle que nos abra paso”, pero la malla de seguridad contigua ya había sido derrumbada por las violentas sacudidas sufridas.
Cuando los familiares de los reos entraron presurosos, custodios y elementos del Ejército Mexicano no se interpusieron en su camino, donde los esperaba el secretario de Seguridad Pública estatal.
“Soy el secretario (Sinuhé Téllez López) de seguridad pública, pido un minuto de su atención por favor, estábamos ahorita atendiendo esta lamentable situación, ya tenemos los nombres y se los vamos a dar a conocer, tenemos 10 personas que fallecieron, lamentablemente, y tenemos 17 personas heridas”, dijo.
Y agregó: “Personal de la Fiscalía del Estado ya hizo levantamiento de los cuerpos, les vamos a permitir la salida para que se los lleven al Semefo y ya ustedes puedan reconocerlos”.
Conocida la lista, familiares de los internos muertos y heridos se alejaron con su dolor a cuestas, después de permanecer seis horas, en la incertidumbre.
La mañana del viernes 9 de octubre, y mientras las autoridades presumían haber retomado el control del penal, fueron hallados asesinados dos personas más, presumiblemente en otra riña.
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CEDH Sinaloa
PRONUNCIAMIENTO QUE EMITE LA CEDH SINALOA POR LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL CENTRO PENITENCIARIO DE MAZATLÁN
Heroica Ciudad de Culiacán, Rosales, Sinaloa. A 09 de octubre de 2026.-
Tras los hechos violentos que se han suscitado en el Centro Penitenciario “El Castillo”, ubicado en la ciudad de Mazatlán, Sinaloa, los días 8 y 9 de octubre de 2026, en los que se han advertido múltiples violaciones a los derechos humanos, cuyo resultado ha sido la pérdida de la vida de personas privadas de la libertad y un considerable número de personas lesionadas, esta Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Sinaloa condena enérgicamente lo ocurrido.
Hechos lamentables en los que también resultó víctima mortal una persona menor de edad, de tan solo 1 año, quien se encontraba de visita acompañada de un familiar.
Lo ocurrido dentro del Centro Penitenciario viene a trastocar los derechos humanos de las personas privadas de la libertad, así como los de quienes concurren en la materialización de estos. Es por ello que esta Comisión Estatal ha dado inicio a las investigaciones respectivas, en cuyo marco ha dictado medidas precautorias o cautelares, a efecto de que se garanticen sus derechos humanos. Asimismo, ha mantenido comunicación y brindado acompañamiento a los familiares de las víctimas.
Por lo anterior, se insta a las autoridades penitenciarias a que, de manera urgente, implementen acciones que garanticen la debida operatividad, seguridad y gobernabilidad del centro penitenciario de referencia, a fin de proteger los derechos humanos de las personas privadas de la libertad, sus visitantes y el personal que labora en sus instalaciones. Asimismo, se les exhorta a generar canales de comunicación con la ciudadanía, a efecto de mantenerla informada sobre la situación que prevalece al interior de dicho centro penitenciario.
De igual manera, se exhorta a la Fiscalía General del Estado a que, en el ámbito de sus atribuciones, lleve a cabo de manera eficaz las investigaciones respectivas, que permitan esclarecer los hechos que públicamente se reprochan.
Finalmente, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Sinaloa informa a las y los sinaloenses que mantiene comunicación permanente con las autoridades del Gobierno del Estado de Sinaloa, con las que realiza un trabajo conjunto, así como con las familias de las víctimas de estos lamentables hechos.
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