Un niño en el infierno penitenciario de Sinaloa.
Por Fred Alvarez Palafox
@fredalvarez.
El horror en Sinaloa ya no se mide únicamente en balaceras ni en el conteo diario de ejecutados; hoy tiene el nombre de un bebé de un año y nueve meses. Se llamaba Rafael. Acudió al Penal El Castillo, en Mazatlán, para visitar a su padre e ingresó a un área de juegos que terminó convertida en campo de batalla.