3 nov 2026

El papa León XIV vendrá a ver a la Morenita del Tepeyac...

Una pequeña crónica de una noticia que nos emocionó a muchos: resulta que el Papa sí irá a ver a la Virgen de Guadalupe, pero con un giro geográfico. La visita será a la parroquia de Casavalle, en Uruguay, y no a nuestro amado Tepeyac, al menos de momento.

Ni hablar, mi videocomentario ya está grabado con la emoción de la primera noticia y así lo dejaré, como testimonio vivo de lo que esta figura despierta en nosotros.

Y es que el imán de la Virgen de Guadalupe es, sencillamente, innegable. Si repasamos la historia reciente, la inmensa mayoría de los pontífices contemporáneos han sentido la necesidad de pisar su Basílica. Juan Pablo II selló ahí un vínculo profundísimo a lo largo de sus cinco históricas visitas; el mismo Francisco se postró en silencio ante la Virgen Morena en aquel febrero de 2016. Incluso Benedicto XVI, aunque en su viaje papal de 2012 solo llegó a las tierras de Guanajuato, ya conocía bien el calor del santuario: caminó por ahí en 1996, cuando aún era el férreo prefecto para la Doctrina de la Fe.

Esta vez la visita papal a la Guadalupana será en el sur del continente, demostrando que su devoción, al final del día, no sabe de fronteras

#

El papa León XIV vendrá a ver a la Morenita del Tepeyac...

Por Fred Alvarez Palafox

El 12 de diciembre de 2025, León XIV presidió por primera vez la Misa en honor a la Virgen de Guadalupe. Aquel día, elevó una súplica que hoy resuena con un profundo eco geopolítico: "Madre, enseña a las naciones... a no dividir el mundo en bandos irreconciliables, a no permitir que el odio marque su historia".

Hoy, esa conexión espiritual desciende al terreno de lo concreto. La noticia que la diplomacia, el gobierno y el clero mexicano esperaban se ha confirmado: el Pontífice caminará por nuestro país.

“El Santo Padre sí va a ir a ver a Nuestra Señora de Guadalupe”, sentenció María Montserrat Alvarado. Que haya sido precisamente una mexicana —en su estreno como directora del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede— quien soltara la noticia, no es obra de la casualidad. Es un guiño clarísimo, un mensaje directo de cercanía y una pieza de alta escuela en el manejo del tablero mediático vaticano.

Alvarado deslizó la nota mientras presentaba el exigente programa de la inminente gira sudamericana que, a partir de este 6 de noviembre, llevará a León XIV a Uruguay, Argentina y Perú.

Pero regresemos a la escala en México. Por pura lógica, esta visita no se insertará en el viaje sudamericano actual, sino en una gira futura que muy probablemente trace un puente hacia los Estados Unidos. Cuidado aquí: no estamos ante un simple anuncio pastoral, sino ante una verdadera pieza de filigrana diplomática que exige leerse entre líneas.

Detrás del anuncio asoma una carambola geopolítica fascinante. El arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, ya nos había dejado la pista. León XIV va a jugar sus cartas: su doble nacionalidad —estadounidense y peruana—, sumada a la invitación formal que ya le extendió la presidenta Claudia Sheinbaum, arman un puente estratégico inmejorable.

El Papa sabe perfectamente que no se puede vertebrar el catolicismo del continente americano sin pasar primero por la aduana del Tepeyac. El imán de la Virgen de Guadalupe es innegable: la inmensa mayoría de los pontífices contemporáneos han pisado su Basílica. Juan Pablo II selló ahí su profundo vínculo durante sus cinco históricas visitas; Francisco se postró ante la Virgen Morena en febrero de 2016; e incluso Benedicto XVI, aunque en su viaje papal de 2012 solo visitó Guanajuato, ya conocía bien el santuario al que acudió en 1996 siendo el férreo prefecto para la Doctrina de la Fe.

Con este peso histórico encima, el Vaticano acomoda sus fichas para que la nueva visita se encadene de forma natural con un futuro e inminente viaje del Papa a su país natal, los Estados Unidos.

Cuando se le preguntó hoy a Montserrat por una fecha exacta para México, la respuesta fue cauta: llegado el momento, se hará el anuncio.

¿La razón? Aquí es donde entra el verdadero campo minado para la diplomacia: el reloj político.

Desde hace semanas, México entró en una efervescencia adelantada por el proceso electoral intermedio. Y en los pasillos de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, la historia es dictadura: se evita a toda costa que una visita papal coincida con las urnas.

La regla de oro es blindar la figura del Pontífice para que su mensaje no se contamine ni se convierta en botín de campaña de ningún frente político.

Por eso, mientras el líder católico vuela esta misma semana a Sudamérica, los nuncios y cancilleres están hilando muy fino. Para esquivar la turbulencia de las boletas mexicanas, la ventana lógica se abre solo una vez que concluya la jornada electoral.

Así que todo apunta a que el encuentro de León XIV con la Morenita del Tepeyac —y su ineludible cara a cara con la presidenta Claudia Sheinbaum— se estaría proyectando para finales del verano o principios del otoño de 2027, ya con las aguas políticas decantadas y más tranquilas.

Al tiempo... que, a fin de cuentas, conocer el tiempo es una sabia virtud diría Leduc.




No hay comentarios.:

La Guadalupana en el Cono Sur..

La Guadalupana en el Cono Sur.. Por Fred Álvarez Palafox La noticia corrió como pólvora y, confesémoslo, nos erizó la piel a muchos: el Papa...