Doble Castigo para las palestinas
ANA CARBAJOSA
El País Semanal, 30/01/2011
El País Semanal, 30/01/2011
Las encierran en prisión, y además, cuando salen, sus compañeros las miran con desconfianza. Ellas no obtienen el pedigrí de luchadoras. Arrastran un doble estigma. Hablamos con tres de estas mujeres.
Cuando Sana Amer habla, es como si las palabras que salen de su boca pertenecieran a otro cuerpo, a otro rostro. El suyo es dulce y amable. Su historia, como la de decenas de presas palestinas, es de una dureza que hiela. A los 16 años, Amer cogió un cuchillo, se lo metió en el bolso y echó a andar. Había tomado una decisión. Apuñalaría a un soldado israelí en la ciudad vieja de Hebrón, el lugar elegido por los colonos más fanáticos para imponer su ley.