22 sept 2026

“Ayotzinapa 12 años de lucha, 43 la luz que no se apaga”

Tlachinollan | Centro de Derechos Humanos de la Montaña

“Ayotzinapa 12 años de lucha, 43 la luz que no se apaga”

Ayotzinapa, Guerrero, 21 de septiembre de 2026. Este lunes inició la jornada de lucha “Ayotzinapa 12 años de lucha, 43 la luz que no se apaga” con un foro que se realizó en la histórica Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, donde las madres y padres exigieron verdad y justicia.

En el foro denominado “Ayotzinapa, 12 años de lucha por los 43” doña Hilda Legideño, madre del estudiante Jorge Antonio Tizapa Legideño, con el corazón agradeció a los estudiantes, a las organizaciones de derechos humanos y todas las personas que siguen apoyando su lucha. “Son 12 años que hemos caminado. Tenemos que continuar adelante mientras no tengamos una respuesta del paradero de nuestros hijos. Tenemos que seguir insistiendo a las autoridades verdad y justicia, sobre todo, el paradero de nuestros hijos. Los 12 años han sido muy difícil, no quisiéramos seguir caminando más y queremos ya una respuesta de las autoridades, pero niegan y inventan sus mentiras históricas que hacen mucho daño a los padres y madres”.

Margarito Guerrero, padre del estudiante Jhosivani Guerrero de la Cruz, con un nudo agradeció a todas las personas que han estado en su lucha y los invitó a que sigan apoyando para seguir adelante. Por su parte, un estudiante señaló que en 12 años de la desaparición de los 43,  las madres y padres han “caminado a una lucha interminable. Ante esta indiferencia de nuestro gobierno, no descansaremos hasta encontrar la verdad y el paradero de los 43 camaradas”.

Isidoro Vicario, abogado de las madres y padres, lamentó que se tenga que llegar a 12 años sin que las madres y padres tengan información del paradero de sus hijos. La lucha la iniciaron desde que los estudiantes fueron agredidos el 26 y 27 de septiembre en Iguala. Los padres fueron llegando poco a poco a la normal porque muchos viven en comunidades marginales. “En este largo caminar varios padres y madres han tenido que soportar los embates, no solo del estado mexicano, sino que también de las enfermedades. El último compañero que perdió la vida fue el compañero Francisco Rodríguez Morales el 21 de agosto de 2026. Es el octavo padre de los 43 que se va sin tener la información del paradero de su hijo. En el 2018 lamentablemente también falleció la compañera Francisca Minerva Bello, esposa de Francisco”.

Lo más cruento es que hay líneas de investigación que no han avanzado como la del ejército mexicano, al contrario, el gobierno federal pretende cerrar el caso. El día 9 de julio la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió un informe en el caso Ayotzinapa, pero nunca hubo acercamiento con las familias. Desde las primeras páginas del informe de la CNDH exculpan al ejército, asegurando que sólo participaron los policías municipales y el crimen organizado. Un juzgado de distrito de la Ciudad de México emitió una sentencia también en la que ordena al ejército mexicano entregar los 853 folios del ejército. La extradicción de Tomás Zerón y Ulises Bernabé no hay nada. Los 17 estudiantes que estuvieron en barandillas municipal de Iguala quedó en el atolladero.

Alan García Campos de la oficina de la ONU en México señaló que la desarición de los 43 nunca debió materializarse. Habló de la normal de Ayotzinapa como el bastión de las conciencias y un lugar emblemático para las causas sociales de México, semillero de formación de varias generaciones de normalistas, libres, comprometidos con su entorno político y social.

“El tiempo transcurre de una manera diferente para quienes padecen la desdicha de tener a un ser querido desaparecido. A diferencia de otras lesiones en los derechos humanos, el transcurso del tiempo sin esclarecerse, en el caso de la desaparición ensancha la herida. Queda claro que los estudiantes fueron blanco por parte de autoridades militares. Los alumnos fueron objeto de seguimiento. Se suma una serie de evidencias acerca del papel que jugaron distintas corporaciones, distintas autoridades federales, estatales y municipales de distintos poderes”, explicó Alan García.

Señaló que desde el derecho internacional, también la Convención de Naciones Unidas para la protección de todas las personas contra las desapariciones indican de manera clara que se tienen que abrir todos los archivos, todo el acervo documental en posesión de el Estado, los aparatos de inteligencia, de seguridad civiles y militares tienen que estar a disposición de la verdad y acceso a la justicia.

Sofía de Robina, visitadora de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, afirmó que las violaciones a los derechos humanos se siguen cometiendo, y hay una deuda porque no hay respuestas de verdad y justicia. Habló de las investigaciones que tienen que seguirse profundizando. “Buscar medidas de reparación es un derecho que tienen las víctimas, es una necesidad que se tiene para enfrentar la vida que de por sí las autoridades destruyeron, pero hacerlo siempre con la convicción absoluta de que eso nunca implicará renunciar a la verdad y la justicia como lo han hecho ustedes. Han sido los múltiples obstáculos que han enfrentado en estos 12 años”.

Alicia de los Ríos, “soy nieta de Alicia, una maestra rural que estudió en una escuela de verano cardenista. Mi nombre es Alicia de los Ríos Merino y soy hija de Alicia de los Ríos Merino una insurgente de la Liga Comunista 23 de septiembre y de Enrique Pérez Mora, otro insurgente de la misma organización que fue ejecutado en un combate con la dirección Federal de Seguridad y con el ejército mexicano en Culiacán en 1976. Mi madre fue la responsable militar de la liga a nivel nacional y ella fue detenida el 5 de enero de 1978 en la Ciudad de México. Fue trasladada inmediatamente al campo militar número uno entre enero y junio de 1978. Posteriormente fue trasladada a pie de la cuesta a la base aérea militar número siete y creemos que ella, junto con otros nueve compañeros y compañeras insurgentes, fue víctima de un vuelo de la muerte del 8 de junio de 1978”.

Relató la historia de los años que lleva buscando a su mamá. La lucha que emprendió contra las autoridades. Las solicitudes para entrar tanto al campo militar número uno y a la base aérea militar número siete. Fueron muchos los obstáculos supuestamente por “razones de seguridad nacional”. El ejército no ha querido darles acceso a los archivos, pero se han amparado y han ganado para que abran los archivos militares. “Pero lo dijimos desde el 2022 cuando entramos al campo militar número uno, ahora venimos por lo que falta y lo que falta es la información del ejército”.

“Yo les quiero decir, papás y mamás de los 43 compañeros de Ayotzinapa, no tengan miedo porque esos hijos se van a quedar en manos de todos sus compañeros. Ellos son los que van no solamente a nombrarlos, sino a recordarlos en su memoria y también vamos a seguir exigiendo el esclarecimiento histórico y el castigo a los responsables. Me voy diciéndoles que mientras vivamos no le vamos a dar tregua al Estado, nos va a seguir viendo en los juzgados, en la Fiscalía, nos va a ver impulsando las inspecciones en los campos militares, en las bases aéreas, donde nos digan que vieron a nuestras familias, ahí vamos a estar. Y evidentemente, siempre que podamos vamos a estar con ustedes, con las familias de los 135 mil desaparecidos en las calles y en las búsquedas, porque no nos debe quedar duda que los vamos a encontrar”, finalizó Alicia.

Abel Barrera removió emociones y aseveró que hay seis informes del GIEI, pero las nuevas autoridades han descalificado el trabajo que echó abajo la verdad histórica de Peña Nieto. Posteriormente, Andrés Manuel se comprometió a investigar y dar con los 43 jóvenes. Al cuarto año Alejandro Encinas declaró que el caso Ayotzinapa era un crimen de Estado y estaba involucrado el ejército, la policía y un sin número de personajes truculentos. Desde ahí el presidente ya no quiso que se avanzara. Se trató de una investigación seria del involucramiento en varios momentos del ejército como su infiltración en la normal inscribiendo a militares como estudiantes de esta normal. Les dieron seguimiento a los jóvenes desde Chilpancingo a Iguala, los monitoreó con el C4 y estuvo en la clínica Cristina cuando quiso llevarse a los estudiantes heridos.

No podemos tolerar las posturas tibias de las autoridades para no tocar al ejército. Tenemos que pelear. Y son las madres y padres los que con su dolor, su voz, su ejemplo, su tenacidad escriben los libros. Los que están en la parcela, los que están en el trabajo de albañilería, los que están haciendo mezcal, las que están bordando, las que están luchando, las madres y padres de los 43 están construyendo la base de la dignidad para transitar hacia la verdad. Esa es la grandeza, pero también la tragedia que atraviesa a México. Acaba de morir Francisco, ya murió su esposa Minerva y otros seis compañeros y compañeras. La muerte no puede ser la que decida la exigencia de justicia y verdad. Hay enfermedad, dolor, desesperación y enojo, pero también fuerza. Ven a sus hijos en los sueños y que hablan con ellos. Se alimentan de su recuerdo para seguir adelante.


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