¿Partido
evangélico o con evangélicos?/Roberto Blancarte,
Milenio, 11 de febrero de 2014
Algunos
evangélicos han decidido organizarse, en virtud de que, en la práctica, muchos
gobiernos de todo el abanico político, siguen privilegiando a la Iglesia
católica y discriminando a las religiones minoritarias.
La
noticia (ver reportaje de Pedro
Domínguez en MILENIO de ayer) de que el Partido Encuentro Social (PES), ligado
a la militancia de varias agrupaciones cristiano-evangélicas, está en vía de
conseguir su registro como partido político nacional, merece una reflexión
seria y provoca múltiples interrogantes: ¿Tienen derecho los evangélicos a
participar en la vida política del país? ¿Qué significa esta ya existente participación
de los evangélicos? ¿Tendrá un carácter confesional o ciudadano? ¿Pueden los
evangélicos organizarse en un partido político? ¿Por qué los evangélicos
estarían tentados a organizarse políticamente y cuáles serían las consecuencias
políticas y sociales de esta forma de actuar?
