Las columnas políticas hoy, 31 de julio de 2016..
Templo Mayor/ Reforma
EL
PANISTA Federico Döring se juega en estos días su última carta para tratar de
ser el presidente de la Cámara de Diputados o, al menos, la mano que mece la
cuna en San Lázaro.
EL
CACIQUE del panismo capitalino pidió cita con Ricardo Anaya para intentar convencerlo
de que le deje llegar a la presidencia de la Mesa Directiva, posición que en
este año de la legislatura corresponde al PAN.
LO
QUE Döring ofrece es buena interlocución con el resto de los partidos,
especialmente con el PRI, cosa que por supuesto no todos sus compañeros ven con
buenos ojos.
QUIENES
SABEN cómo andan las cosas en la bancada aseguran que si finalmente Döring no
logra ser presidente cameral, buscará que quede alguien al que pueda, digamos,
tener muy cerca. Y que ese alguien es Edmundo Javier Bolaños.
EL
PROBLEMA para los panistas es que Bolaños tiene un negro pasado en Morelos al
lado de Sergio Estrada Cajigal. Cosa de recordar que al ex gobernador no sólo
le señalaron manejos irregulares del presupuesto, sino inclusive posibles nexos
con el crimen organizado.
CON
esos antecedentes, se ve difícil que Döring pueda convencer a Anaya de
convertir a Bolaños en la cara del Poder Legislativo.



