¿Debe
irse Alfredo Castillo?/Roberto Rock L.
INFORME
CONFIDENCIAL
Quizá no
haya funcionario más controvertido en la administración Peña Nieto que Alfredo
Castillo, titular de la Conade, quien esta mañana a primera hora convocó a sus
principales colaboradores para una evaluación de lo ocurrido durante los 12
días de los Juegos Olímpicos de Brasil.
El
sentido común y la corrección política dictarían que en ese encuentro Castillo
anuncie su renuncia al cargo, no por los bajos resultados de la delegación
mexicana en la justa olímpica –lo que podría estar a discusión-, sino por los
escándalos en cuyo centro decidió colocarse desde meses antes de que el primer
competidor tomara su avión hacia Río de Janeiro.
Pugnas
con las principales federaciones deportivas del país, choque con las
autoridades olímpicas nacionales e internacionales, presencia de su pareja
dentro de las zonas de competencia, expulsión de funcionarios de Conade
indebidamente acreditados, quejas de atletas por falta de apoyo, son apenas
algunas de las páginas de una historia de desastres en la imagen pública del
deporte mexicano en el mundo.

