El secretario de Estado de Trump se vuelve invisible
No contesta preguntas de periodistas, no se sabe qué piensa sobre los temas más calientes y en algunas visitas oficiales ni siquiera aparece
Nota de
JAN MARTÍNEZ AHRENS
El País, Washington 12 MAR 2017
El secretario de Estado, Rex Tillerson, en el su despacho. REUTERS
La Casa Blanca tiene un ministro fantasma. Es el secretario de Estado, Rex Tillerson, un peso pesado de la política mundial, pero cuyo perfil es tan difuso que a veces roza la invisibilidad. No contesta preguntas de periodistas, no se sabe qué piensa sobre algunos de los temas más calientes y en destacadas visitas oficiales (Japón, Israel y Canadá) ni siquiera ha hecho aparición. Para muchos ha sido aplastado por la maquinaria de la Casa Blanca, como demostraría el recorte del 37% de su presupuesto o el rechazo presidencial a su candidato a vicesecretario. Otros aseguran que, en el carrusel de la Administración Trump, es simplemente prudente y aguarda su momento. “No se sabe cuál es su postura en muchos grandes temas, y aún se está a la espera de que se dé a conocer. Hay bastante desconcierto en el Departamento de Estado”, dice una fuente diplomática europea.
Pocas veces había ocurrido. El secretario de Estado es por definición uno de los hombres fuertes del presidente. Alguien que deja su impronta para la historia. Habla alto y envía señales nítidas al planeta. George Marshall, Henry Kissinger, Madeleine Albright o Hillary Clinton han formado parte de esta constelación de cancilleres. El caso de Tillerson, de 64 años, ha tomado de momento otro derrotero. “Si los mensajes de Trump son confusos, los de Tillerson son prácticamente inexistentes”, ha escrito en The New York Times la analista Carol Giacomo. ¿Ha sido marginado el Departamento de Estado?, se preguntaba hace dos semanas en un editorial The Washington Post.