Francisco visitó una cárcel de mujeres en Chile: "La sociedad tiene la obligación de reinsertarlas a todas"
La llegada de Francisco al Centro Penitenciario Femenino San Joaquín. Foto: AP / Alessandra Tarantino
La Nación, MARTES 16 DE ENERO DE 2018
Elisabetta Piqué/
SANTIAGO, Chile.- Le brotaron lágrimas de dolor, pero también de esperanza a Janeth Zurita, 35 años, ojos azules, pelo castaño claro, labios rojos. Ella fue la "elegida" del Centro Penitenciario Femenino San Joaquín, de esta capital, para hablar hoy ante el Papa en nombre de los demás presos de Chile, uno de los momentos más emotivos de la jornada.
Como en casi todos sus viajes internacionales, Francisco -que siendo arzobispo de Buenos Aires visitaba periódicamente a detenidos, con quienes ahora sigue en contacto telefónico-, también esta vez quiso llevarles una palabra de consuelo. "Estar privadas de libertad no es sinónimo de pérdida de sueños y de esperanza. Todos tenemos que pedir perdón, yo el primero", les dijo.
Francisco visitó una cárcel de mujeres en Chile
"¿Y saben qué suelo hacer yo en los sermones? Le digo a la gente: a ver, todos somos pecadores...¿alguno no tiene pecados? Levante la mano. Ninguno se anima a levantar la mano", agregó, provocando aplausos y gritos. "Una condena sin futuro no es una pena, es una tortura", también dijo. "La sociedad tiene la obligación, la obligación, de reinsertarlas a todas. Y cuando digo a todas, digo a cada una. ¡Eso métanselo en la cabeza y exíjanlo! ¡No se dejen cosificar!", arengó, electrizando el ambiente. "¡No se dejen cosificar!"






