
Apenas una hora después de que el atentado fuera perpetrado por desconocidos, cientos de personas se congregaron en el lugar del asesinato para aplaudir en medio de sollozos y proclamar el eslogan "Viva la hermandad de los pueblos".
La policía busca a un joven de entre 18 y 19 años, considerado por testigos oculares como autor del atentado.
Murat Kapayalcin, ex ministro turco de Exteriores y dirigente del Partido Socialdemócrata turco (SHP), indicó que no podía haber un objetivo mejor que Dink para los enemigos del proceso de acceso de Turquía a la Unión Europea (UE). En efecto, la UE ha protestado contra esta ley y contra los procesos judiciales, pues deja en manos de los tribunales cuál es el límite de la libertad de expresión.
El reportero armenio fue condenado en 2006 a seis meses de cárcel, aunque la sentencia fue aplazada, por haber insultado el "espíritu turco", según el artículo 301 del Código Penal turco, que prohíbe mancillar el honor el país.
La muerte de quien era portador del prestigioso premio alemán 'Henri Nannen' por su compromiso en pro de la libertad de prensa, "es el mayor golpe que se puede asestar al diálogo entre turcos y armenios" en este país, corroboró Gogus.
La comunidad armenia en Turquía está formada por unas 60,000 personas, cuya mayoría está concentrada en Estambul y se dedica al comercio.
Asesinado a tiros en Estambul el periodista que desafió el nacionalismo turco
Los que le han matado pueden ser los mismos que amenazan de muerte al premio Nobel de la Paz Orhan Pamuk. Son los nacionalistas que intentan mantener a Turquía cautiva de su trágica historia con el negacionismo de la matanza de armenios de 1915. Esta obsesión del ultranacionalismo turco es inútil y venenosa en su contumacia, además de nefasta para la candidatura al ingreso en la Unión Europea. Es tan cierto que murieron cientos de miles de armenios en una operación genocida del Ejército de un desarbolado Estado turco como que más de cinco millones de judíos murieron bajo el nazismo alemán. Negar estos hechos es incluso delito en algunos sitios -algo claramente discutible-, pero es, en cualquier caso, estúpido e inútil en todos. Turquía es una gran nación que surgió de las cenizas del gran imperio otomano y sus ciudadanos actuales tienen la misma responsabilidad en dichos crímenes que los alemanes de hoy: ninguna. Pero sí tienen la asignatura pendiente de reconocer su pasado para no ser manipulables en su futuro. Dink cumplió, en este sentido, con su deber. Lo ha pagado con la vida. Erdogan aún no cumple del todo con suficiente honestidad ante la historia y el futuro.
Erdogan califica de golpe a la democracia turca el asesinato de un periodista armenio en Estambul
Genocidio armenio
Un editor turco-armenio ha sido asesinado delante de la sede de su periódico. Hrant Dinks tenía 53 años y dirigía el semanario Agos, editado en turco y en armenio. Hace más de un año fue condenado por insultar a la identidad turca al publicar un artículo en el que trataba de las matanzas de más de un millón de armenios hace noventa años en la I Guerra Mundial.
Dink ha sido uno de los muchos escritores y periodistas que han sido condenados por hablar de lo que se conoce como el genocidio de los armenios. El artículo 301 del Código Penal convierte en delito el insultar a la identidad turca. Casi todas las penas se han referido a la matanza de armenios por el gobierno de los "jóvenes turcos", aliado con Alemania y por lo tanto en guerra contra los rusos.
El flamante Premio Nobel de Literatura, Orham Pamuk, un escritor excelente con el que me he deleitado leyendo su libro Estambul, fue sometido a juicio hace poco más de un año por haber declarado en un periódico suizo que ningún turco estaba dispuesto a tratar los penosos episodios sobre las matanzas de armenios y kurdos que formaban parte del ya decrépito Imperio Otomano al final de la Gran Guerra.
Los turcos niegan que fuera un genocidio pero admiten que las matanzas entraban dentro de la estrategia de la guerra. Lo cierto es que cientos de miles de armenios y unos 30.000 kurdos fueron asesinados por el ejército turco que consideraba que los armenios hacían causa común con los rusos.
Los historiadores occidentales en general consideran probado el genocidio armenio. Los países que lo han reconocido oficialmente son: Armenia, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Líbano, Lituania, Polonia, Portugal, Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, Ciudad del Vaticano y Venezuela.
Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel no lo aceptan oficialmente aunque admiten las matanzas. En octubre de 2006 el parlamento francés presentó un proyecto que prevé condenar hasta con un año de prisión y 45.000 euros de multa a los que nieguen la existencia del genocidio armenio.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó el asesinato de Dink diciendo que era una "bala disparada contra la democracia y la libertad de expresión en Turquía". Las "manos oscuras" que habían asesinato al periodista serían llevadas a los tribunales. Dos sospechosos han sido detenidos.
El genocidio hay que situarlo en la histórica pugna entre los nacionalismos turco, armenio y kurdo. Turquía sobrevivió al Imperio Otomano con la creación de una nación con un régimen laico y occidentalizado. Los kurdos, repartidos entre Iraq, Siria, Irán y Turquía son una nación sin estado. Armenia formó parte de la antigua Unión Soviética y desde la recuperación de su soberanía nacional no ha establecido relaciones con Turquía.
Son heridas sangrientas de la historia. No se quiere reconocer los hechos por motivos nacionales, ideológicos y políticos. La Turquía moderna arrastra esta pesadilla al no querer reconocer lo que pasó.
Es imposible que acepte la verdad histórica porque durante generaciones la unidad nacional ha querido ser impuesta por ley, al margen del reconocimiento de unos hechos tan lamentables.
Hoy he almorzado con un judío neoyorkino. Me comentaba que uno de los países europeos en los que se encuentra más cómodo es Alemania. Me acordaba de lo que ha escrito el ex canciller Helmut Schmidt cuando decía que la principal causa de las diferencias entre alemanes y japoneses es que a los japoneses les ha faltado el sentido de la culpabilidad y a los alemanes no.
Europa está dividida sobre si Turquía puede formar parte de la Unión. Las negociaciones están en curso pero un pretexto para cerrarles la puerta será el de la Constitución turca en la que los militares tienen un papel decisivo, los derechos humanos y la situación de los kurdos.
También habrá que incluir el reconocimiento de los hechos que ocurrieron en la Gran Guerra. Negar la historia es ser víctima de ella. Tengo todas las dudas para que la actual Turquía forme parte de la Unión Europea.


