29 ene 2009

Incidente en Davos


Nunca volvere a Davos!: Erdogan
La culpa del moderador David Ignatius de The Washington Post
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, abandonó una sesión sobre Gaza en Davos la que participaba también el presidente israelí, Simon Peres. Al final de un largo y encendido discurso de Peres en el que cargó contra Hamás y aseguró que el único objetivo de Israel es "la paz", Erdogan pidió la palabra, pero tras apenas unos minutos el moderadocerró la sesión, sin darle la oportunidad de rebatir al israelí.
En una rueda de prensa posterior precisó que Peres mentía acerca de la guerra de Gaza, pero atacó directamente al moderador -"no se puede discutir nada seriamente si Peres habla 25 minutos y yo 12", dijo-, a quien acusó de provocar su reacción. "A Peres lo respeto por su edad", explicó.
El detonante del enfado de Erdogan ha sido, irónicamente, un debate sobre la paz. En sala principal y ante un auditorio abarrotado, Erdogan, el presidente de Israel, Simon Peres, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, debatían sobre Gaza bajo la moderación de David Ignatius, de 'The Washington Post'.
El primero en tomar la palabra fue Ban Ki-moon, quien retomó los argumentos esgrimidos esta misma mañana y explicó la necesidad de recaudar 613 millones de dólares
para la recuperación de la Franja.
El siguiente fue el propio Erdogan, quien lanzó un duro alegato en el que tras condenar el antisemitismo, culpaba a Israel de no haber hecho lo suficiente para evitar las tres semanas de guerra que han conducido a la "destrucción de Gaza". Turquía ha tenido un papel muy activo en los últimos meses en los contactos diplomáticos de la zona. Si bien no fue excesivamente duro, el hecho de que a continuación tomase la palabra Amr Musa contribuyó a caldear el debate.
Cuando la palabra llegó a Peres se notaba cierta irritación. Tres ponentes consecutivos habían criticado a Israel, y su respuesta fue vehemente. De hecho, muy vehemente. En varios momentos Peres, de 85 años, elevó tanto la voz que sus palabras retumbaban al final de la sala. En su respuesta, el presidente israelí arremetió directamente contra Erdogan y, señalándole con el índice, le preguntó "¿qué harías tú si cada noche cayeran 10 misiles, 100 misiles en Estambul?".
Peres respondió a las críticas argumentaba que tanto él como Israel "llevan toda su vida luchando por la paz", pero que "Hamas es un grupo fanático y no democrático que tiene una dictadura en Gaza".
Agotado el tiempo disponible, Erdogan quiso tener otro turno de respuesta, pero David Ignatius le aseguró que no disponía de tiempo. Ante la gran insistencia de Erdogan, el moderador accedió a concederle "sólo un minuto", pero el primer ministro turco inició un nuevo discurso lamentando que "las palabras de Peres hayan sido recibidas con aplausos", pues en su opinión "los 1,300 muertos en 20 días en Gaza" todavía estaban demasiado cercanos en el tiempo.
Y reprochó a Peres el haber elevado la voz, señal, según él, "de los remordimientos y el sentimiento de culpabilidad" del presidente israelí por los civiles fallecidos.
Ante la negativa de Ignatius a concederle más tiempo, Erdogan abandonó precipitadamente el estrado sin despedirse y sin saludar a Karl Schwap, organizador de la cumbre, que subía a despedirse.
Después, matiza
En vista del revuelo suscitado por su marcha inesperada, Erdogan convocó una rueda de prensa en la que ha rebajado el tono de su protesta. Tras abandonar el pabellón principal del Foro Económico Mundial asegurando que no volvería a Davos, argumentó que su enfado no era con el presidente de Israel por el que ha dicho "sentir respeto, por él y por su edad", sino con el moderador del debate, David Ignatius.
Erdogan, consciente del papel que juega en estos momentos Turquía en el proceso de paz de Oriente Medio, ha asegurado que todos sus problemas eran de tipo organizativo pues por la mañana ya le habían hecho esperar 20 minutos en un panel.
"El moderador no ha respetado las reglas de moderación, no ha interrumpido al presidente de Israel y le ha permitido elevar la voz, y aunque se ha referido directamente a mí durante su alocución, apuntándome con el dedo, el moderador no me ha concedido la palabra".
Peres se disculpa por teléfono
Si bien aseguró que "Peres ha mentido. La historia y la ciencia política refutan sus palabras", quiso recalcar que "Turquía sigue comprometida" con la paz, y que esas fueron las razones de su presencia en Davos. Curiosamente, Turquía ha sido uno de los países más activos en las negociaciones, siendo el país, tras Siria e Irán, más cercano a Hamas.
Preguntado por si volvería en posterior ediciones de la Cumbre, el primer ministro turco dijo que "dependerá de la organización. Hablaré con el profesor Schwap, porque "si se modera así, no tiene sentido venir", concluyó.
Después, Simon Peres ha presentado sus excusas por teléfono a Erdogan, según la agencia turca Anatolie. Los dos entablaron una conversación de cinco minutos para aclarar este asunto, que se ha zanjado con las excusas de Peres.
Agencias:

Calderón en Davos, Suiza, 29 de enero

El Presidente Calderón en la Sesión Almuerzo Individual Titulada: "Riders on the Storm: Mexico Overcoming the Crisis - 29/1/2009; Discurso, Davos, Suiza
(Interpretación del inglés al español)
Gracias, muchísimas gracias, gracias por acompañarnos.
Damas y caballeros.
Estimados amigos:
Es un placer para mí volver a estar aquí, en Davos. Les agradezco por su interés sobre lo que México está haciendo para afrontar la tormenta y superarla.
Quisiera comenzar recordando mi participación en Davos hace dos años, en este mismo foro, haber yo tomado la Presidencia bajo situaciones muy complejas; había yo dicho que estábamos comprometidos a transformar a México para convertirse en un país ganador, a convertir a México en un sitio privilegiado para la inversión en el mundo.
Luego dije que México tiene todo lo que necesita para convertirse en una de las economías más importantes en el mundo para mediados de este siglo. Ese es el pronóstico de algunas empresas financieras y esa es nuestra visión para el futuro.
También había dicho que era crucial implementar una agenda de reformas estructurales para alcanzar esta meta.
Hoy, dos años después, me enorgullece informarles que hemos logrado avances significativos en esta tarea. México es uno de los pocos países latinoamericanos que está implementando reformas para poder lograr una economía más competitiva y dinámica, orientada hacia mercados abiertos e inversión extranjera.
Hemos enfrentando tiempos difíciles por supuesto, sin embargo, contra las probabilidades que en su momento se hacían, hemos trabajado con el Congreso y logrado un consenso sobre reformas fundamentales. Antes de esto, México perdió una década sin ninguna reforma estructural significativa y ahora, apenas en 2 años, hemos logrado que se aprueben varias.
Primero. Se aprobó en el Congreso una Reforma Fiscal que incrementará los ingresos públicos en un dos por ciento anual y reducirá nuestra dependencia del petróleo.
Segundo. De la misma manera un Congreso dividido aprobó una Reforma de gran impacto, logrando una Reforma del Sistema de Pensiones de los servidores públicos.
Hemos pasado del sistema tradicional de ir pagando sobre la marcha, a uno de cuentas individuales. Para poder dar a ustedes una idea sobre la importancia de esto, el ahorro en finanzas públicas es equivalente al 30 por ciento del PIB en su valor actual neto.
Tercero. Estamos mejorando la calidad del gasto público, hemos implementado un sistema de indicadores de eficiencia, hemos armonizado la contabilidad de las finanzas públicas bajo una transparencia obligatoria a los niveles Federal, estatal y municipal.
Pasamos luego nuestra atención a la educación. Construimos una alianza para la calidad de la educación con el sindicato de maestros, algo que dos años atrás muchos no hubieran creído que fuera posible.
Este acuerdo nos permitirá iniciar la tan necesaria transformación a mediano y largo plazo de nuestro sistema educativo, así como mejorar su calidad.
Y en último lugar, pero no menos importante, hemos reformado la industria petrolera de México; aunque parecía imposible, logramos cambiar la ley, a fin de permitir que Pemex, la compañía pública petrolera, reciba participación e inversión, a través de contratos de desempeño con la compañía.
Asimismo, promovimos cambios en el gobierno corporativo de Pemex, a fin de aumentar su eficiencia, transparencia y rendición de cuentas. En breve, México está cambiando y se está convirtiendo en un país moderno, con una visión a largo plazo y gran potencial de crecimiento.
Hoy estamos enfrentando problemas que durante años se habían soslayado. Uno de los asuntos más acuciantes era el Estado de Derecho. Desde el primer día no vacilé para usar la fuerza plena del Estado para combatir el crimen y la delincuencia, incluyendo no sólo a la Policía Federal, sino también al Ejército y la Marina.
El combate contra el crimen organizado había sido y continuará siendo una larga y difícil batalla que otros probablemente hubieran preferido evitar. Sin embargo, estamos seguros de que es la única manera de que México pueda convertirse en un país seguro: el México que queremos.
Actuando con firmeza, estamos perjudicando las estructuras operativas y financieras de las principales organizaciones criminales en el país. Los zares de las drogas han sido llevados ante la justicia en México y más de 150 de ellos han sido extraditados a la justicia estadounidense. Los estamos golpeando y los estamos golpeando muy duro.
Para darles una idea, en estos tres años hemos establecido tres récords mundiales muy excepcionales de combate contra el crimen organizado: en primer lugar, en un solo ataque, aseguramos más de 206 millones de dólares en efectivo. En segundo lugar, en una sola operación confiscamos medio millón de balas y casi 500 armas, incluyendo todo, desde AK-47, hasta lanzamisiles. El tercer récord se estableció cuando descubrimos, también en solo un evento, 24 toneladas de cocaína.
En resumen, permítanme sólo decirles que el monto total de drogas que hemos asegurado en estos tres años sería suficiente para proporcionar 20 dosis a cada mexicano ó 66 dosis a cada joven entre 15 y 30 años de edad en el país.
Cuando empezamos sabíamos que esta guerra contra el crimen organizado tomaría tiempo, dinero y que también constaría vidas humanas. La opción más fácil hubiera sido cerrar los ojos, pero no lo hicimos, puesto que decidimos emprender acciones fuertes contra el crimen organizado. No hay ningún costo más alto que la falta de libertad que pudiéramos haber sufrido si el Gobierno no tomará acción alguna. A la vez, a fin de restablecer la autoridad del Estado, estamos reestructurando las instituciones de procuración de la ley, así como sus capacidades y, algo muy importante, también estamos combatiendo la corrupción dentro de las corporaciones de procuración de ley.
Lanzamos la Operación Limpieza y, por ejemplo, encarcelamos a un ex subprocurador general y a un ex director de la policía federal. Por lo tanto, si ustedes ven polvo que salen por las ventanas es porque estamos limpiando la casa.
Otro paso que tomamos fue la Reforma constitucional, para el establecimiento de los juicios orales, en vez de nuestro sistema inquisitorial tradicional.
Esta reforma le dará transparencia y equidad a nuestro sistema. También hemos implementando programas para reducir el consumo de drogas entre los jóvenes y, finalmente, estamos profesionalizando las fuerzas policiacas, empezando al nivel Federal.
Continuaremos trabajando para asegurar la seguridad de nuestros ciudadanos y para crear las mejores condiciones para la inversión.
Ahora, qué estamos haciendo para enfrentar esta terrible crisis.
En el 2008, a pesar recesión global, México creció más de 1.5 por ciento. Como saben, en el pasado México ha experimentado severas crisis. Sin embargo, en la situación actual hay una gran diferencia, porque estamos mejor preparados que nunca antes para enfrentar la tormenta. Asimismo, estamos bien preparados porque hicimos la tarea: tenemos finanzas públicas sólidas, una de las más bajas tasas inflacionarias y riesgo-país en la región, un sistema bancario estable y reservas internacionales que equivalen a cuatro veces nuestra deuda extranjera total.
Esto nos ha dado la flexibilidad de responder ante todos los eventos y a responder oportunamente. Quisiera mencionarles algunos ejemplos del año pasado: cuando empezó la crisis mundial de alimentos, aumentamos los pagos de transferencia para las familias más pobres del país. Esta medida implicó ayudar a 25 por ciento de la población total de México. Cuando los precios de la gasolina empezaron a aumentar estratosféricamente en todo el mundo, nosotros aumentamos gradualmente para que los consumidores se adaptaran al problema. Ahora hemos alcanzado los precios del mercado y los hemos estabilizado.
Finalmente, con la aguda caída en los precios del petróleo, muchos se preguntaron si el Gobierno mexicano iba a poder financiar las políticas anticíclicas. Anticipando la caída de ingresos petroleros cubrimos nuestras exportaciones petroleras a un precio de 70 dólares por barril para apoyar nuestro presupuesto este año.
Cómo está México respondiendo a la crisis mundial.
Hace algunos días mi Administración, junto con los gobiernos locales, el Congreso, el sector privado y los sindicatos, firmamos un Acuerdo Nacional para enfrentar y superar la crisis. El Gobierno mexicano ha instrumentando políticas fiscales contracíclicas que equivalen a 1.8 por ciento del PIB, es decir, más de 14 mil millones de dólares y ha inducido financiamiento adicional a los Bancos de Desarrollo por un monto de casi dos por ciento del PIB.
El programa implicó beneficios para las familias y negocios, medidas públicas y una inversión adicional para infraestructura. Algunas de las otras medidas son la ampliación de la cobertura para la atención a la salud, así como prestaciones para las cuentas de retiro para los desempleados, programas de trabajo temporal, apoyo financiero para despidos temporales, así como expansión crediticia para las pequeñas y medianas empresas, para Bancos de Desarrollo y programas para la sustitución de aparatos electrodomésticos con un uso más eficiente de energía.
Por otro lado, el Gobierno amplió el programa y cambió reglas para concentrar un gasto adicional a inicios de este año. El Gobierno Federal se ha comprometido a que por lo menos 20 por ciento de sus compras se harán a medianas y pequeñas empresas del país.
Asimismo, también estamos trabajando arduamente para diversificar nuestras exportaciones y reducir nuestra dependencia de la economía estadounidense. Y, finalmente, continuamos eliminando las barreras comerciales. Por lo tanto, incluso en esta situación tan compleja estamos decididos a convertir a México en una plataforma logística de clase mundial para la inversión y el comercio, que sirva como un vínculo que conecte a Norteamérica con Sudamérica, así como con Asia y Europa.
Esta es una razón adicional para promover un agresivo programa de infraestructura, para crecer aún más en este 2009. Permítanme darles algunos ejemplos específicos: este año esperamos que la inversión pública y privada en infraestructura exceda 43 mil millones de dólares. Se trata de una cifra histórica que representa aproximadamente cinco por ciento del PIB. Sólo el año pasado el Gobierno Federal construyó y modernizó más carreteras y autopistas que cualquier otro año del país. Y para este año Pemex, una paraestatal, también invertirá más de 16 mil millones de dólares, lo cual también no tiene precedentes.
No sólo estamos pensando de grandes obras públicas en infraestructura, también estamos pensando en infraestructura a escala humana, es decir, estamos pensando en escuelas públicas. Por ejemplo, remodelaremos y repararemos escuelas públicas en las áreas más remotas del país, 17 mil sólo este año, y también invertiremos más de 500 millones de dólares en la construcción de hospitales públicos y pequeñas clínicas en el país.
Por consiguiente, con estas medidas no sólo estamos activando la economía y creando empleos, sino que también estamos construyendo una economía más competitiva. La meta de México es convertirse en uno de los destinos de inversión más atractivos del mundo. Pensamos que en este año en particular necesitamos avanzar con mayor determinación para convertirnos en una economía más competitiva.
Esa es la razón por la que reiniciamos el proceso de abrir nuestra economía. Muchos países han hecho declaraciones sobre combatir el proteccionismo, pero México, es una de las pocas economías del mundo que ha reducido sus obstáculos aún más, para aumentar la competitividad.
Por las mismas razones, sabemos que necesitamos avanzar para reformar otras áreas de la economía. Necesitamos más reformas en el mercado de mano de obra, en el sector telecomunicaciones, entre otros, para poder llegar a mercados realmente competitivos.
En el esfuerzo internacional para superar la crisis, México tiene un papel activo pues participa en el G-20 y coordinamos el G-5, que incluye a China, India, Brasil y Sudáfrica, más de 40 por ciento de la población mundial. El G-5 mantiene un diálogo permanente con la economía del G-8. México también está participando en la APEC y tiene un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En esos foros México ha hecho varias propuestas. En primer lugar, es crucial arreglar el sector financiero. Debemos contener la crisis en las instituciones financieras y minimizar su impacto en la economía global.
En segundo lugar, es esencial que todas las naciones, especialmente los países desarrollados, adopten políticas fiscales de expansión y coordinadas para aumentar el consumo y enfrentar la contracción en la inversión. Esto lo necesitamos hacer sin poner en peligro las finanzas públicas sólidas.
En tercer lugar, se requiere una Reforma del sistema financiero internacional. Es especialmente importante darle una mayor voz a las economías emergentes y recapitalizar y rediseñar las instituciones financieras multilaterales.
En cuarto lugar, debemos evitar el resurgimiento del proteccionismo, pues sólo a través de una integración más de las economías podremos retomar el camino hacia el crecimiento.
Señoras y señores:
La historia nos ha enseñado que el hombre tiene la capacidad de superar cualquier reto. Estoy verdaderamente convencido de que la situación de hoy representa una oportunidad para transformar al mundo y transformar al México en particular. Mi Gobierno está enfrentando todos estos retos con una total determinación. Asimismo, estamos sentando los cimientos para una economía más dinámica y competitiva.
Estoy convencido de que superaremos esta crisis, tal como hemos superado las anteriores. Estamos en un mundo cíclico, en el que ni los auges ni las crisis son para siempre. Vendrán otros tiempos y serán mejores, pero llegarán más pronto si hacemos todo lo que está en nuestro poder por enfrentar las causas y los efectos de esta crisis y si hacemos todo para transformar la economía.
Eso es precisamente lo que México está haciendo. Y según el dicho mexicano: Si avanzas con esperanza los caminos te darán la bienvenida.
Muchas gracias.
***
Intervención del Presidente de México, Felipe Calderón, en la sesión de preguntas y respuestas
(Interpretación del inglés al español)
Muchas preguntas muy interesantes se han formulado, pero quisiera seguir el orden en que se formularon. Una es cómo trabajar con el sector externo a fin promover a México. Esa era una de las ideas que teníamos cuando creamos ProMéxico. La idea es que ProMéxico podría integrar todos nuestros esfuerzos no solamente para promover la inversión extranjera y las exportaciones mexicanas, sino también para unificar y coordinar nuestros esfuerzos en el sector externo.
Mi percepción es que cuando entré a la Presidencia vi que había diversos esfuerzos en México: uno, por parte del Banco de exportación, otro, por parte de la Secretaría de Economía, otro de la oficina de turismo, otro más de Relaciones Exteriores, entre otros. Así que la idea es integrar todos nuestros esfuerzos y establecer una percepción, una imagen y una estrategia unificada de todas las relaciones de México.
Todavía hoy tenemos que trabajar juntos, por ejemplo, para la promoción del turismo en México. El Consejo para la Promoción del Turismo es una corporación pública y privada, más o menos independiente del Gobierno. Hicieron una campaña especial para promover sitios de sol y playa en México, sitios arqueológicos, y demás, pero tenemos que unirnos en la estrategia. Por ejemplo, necesito una estrategia muy fuerte de relaciones públicas para cambiar la percepción sobre México en algunos círculos de los Estados Unidos, estoy seguro.
Anoche, en la cena, me reuní con el señor Steve Forbes, y le dije que, a pesar de la edición de diciembre de su revista, nos iba muy bien en México. Alguien tiene que hablar con él para explicarle exactamente qué pasa en México. Decir que, tiene que visitar México y entender que esto no es Pakistán. Y para poder hacer esto tenemos que esforzarnos, unirnos en la estrategia.
Otra política es cómo combinar las preocupaciones ambientales con el turismo promocional.
Tengo un fuerte compromiso con el medio ambiente, pero me doy cuenta de que es posible expandir la inversión y el turismo en áreas de México sin dañar el medio ambiente.
Y el otro es establecer una política pública para poder revisar cotidianamente nuestras ventajas comparativas o situación comparativa respecto a otros países en varias áreas. Comprendo muy bien la situación fiscal, y estoy seguro que el Secretario de Hacienda escuchará con gran interés este tema de doble impuesto. Estoy seguro de que tiene un muy buen argumento para discutir eso.
Pero para poder estar bien en el Gobierno necesitamos igualar nuestras condiciones a las mejores condiciones del mundo, para poder fomentar la inversión extranjera en México.
Podemos observar, por ejemplo, que tenemos ciertos problemas con los costos de los energéticos en México, y digo, bien, podemos igualar el precio internacional de energéticos, por ejemplo, para poder equilibrar nuestra participación.
Con el problema de los impuestos, necesitamos equiparar el promedio, al menos, de los impuestos de nuestra competencia en varios países.
Yo no puedo competir, por ejemplo, en términos salariales contra China, pero sí tengo claras ventajas respecto a cualquier país asiático. Por ejemplo, tenemos el mismo horario que los Estados Unidos, y por ejemplo, para su negocio es claro que los mexicanos son claramente más competitivos para ofrecerles servicios en los Estados Unidos. Así es que México tiene una clara ventaja, y tenemos que trabajar sobre eso.
Por supuesto, creo que la mejor política para combatir el crimen es crear empleos para la gente, y de hecho es exactamente lo que estamos tratando de hacer, y el problema es que tenemos que romper el círculo en ese sentido. Esa percepción de que el crimen en México está dañando las inversiones, y la falta de inversiones está dañando el desempeño de nuestra economía, tenemos que romperla.
Al mismo tiempo, tenemos una serie de ventajas por vivir junto al mercado más grande en el mundo, incluso en esta época que está viviendo los Estados Unidos, pero, al mismo tiempo tenemos ciertos problemas que provienen de esta situación en particular. Tenemos al lado nuestro al mayor consumidor de drogas en el mundo. Entonces, tenemos los mayores problemas relacionados con el crimen organizado, y en relación a drogas.
El punto que quiero señalar es que estamos trabajando arduamente para resolver ese punto. Y sería un placer estar, incluso, en contacto directo con usted, y voy a pedir a Bruno que concierte una reunión aquí o en México, porque mi política es que necesitamos atender a los inversionistas extranjeros personalmente. Y necesitamos corregir todo lo que sea posible para poder crear y promover más inversión extranjera en México.
Nuestra meta es transformar a México en el mejor lugar para invertir en el mundo. Y como usted mencionaba, tenemos inmensas ventajas en México. Y gracias por sus palabras, pero creo que estoy de acuerdo con usted. Un aspecto sumamente crucial, para cualquier economía, es fundamental el liderazgo en el Gobierno para orientar la economía hacia el libre mercado y la competitividad.
Segundo, estoy de acuerdo con usted, tenemos un muy buen equipo económico, probablemente uno de los mejores del mundo, y esto puede ser muy saludable en tiempos tan difíciles
como estos.
Y en tercer lugar, de nuevo, estoy de acuerdo con usted respecto al tequila. Y alguien dijo que la cerveza mexicana es la mejor del mundo.
Pero déjenme decirles que hay otras ventajas que nos damos cuenta que son sumamente importantes en este momento.
En una economía global tenemos una posición estratégica, tenemos 11 mil kilómetros de litorales, tenemos costas con el Pacífico, costas con el Atlántico, conexiones directas con Asia, con todas las economías del Pacífico, conexiones directas con Europa, con la costa este y oeste de Estados Unidos, con el centro de la economía, porque somos un país latinoamericano y eso nos enorgullece.
Así que nosotros podemos ser el eje crucial o estratégico de la economía global, y para lograrlo estamos mejorando la logística de nuestro país para resolver los problemas de infraestructura.
Creo que México tiene una tremenda oportunidad, tenemos gente muy joven, la edad promedio es de 28 años en México, un país muy joven.
Miramos hacia el futuro con esperanza. Y estamos trabajando muy duro para salir adelante. México está impulsando su economía, y seremos no sólo un mercado sumamente competitivo, sino también, como mencioné, una de las economías del mundo más grandes y prósperas en la próxima década. Y estamos trabajando sobre eso.
Muchas gracias a todos.

La autonomía de las mujeres

La autonomía de las mujeres como desafío/María Pazos Morán, investigadora del Instituto de Estudios Fiscales. Su último libro publicado es Economía e Igualdad de Género: Retos de la Hacienda Pública en el Siglo XXI
Publicado en EL PAÍS, 29/01/09):
A pesar de los desoladores datos y previsiones sobre la recesión, las medidas tomadas hasta ahora han sido, además de inquietantemente parcas, carentes de un sistemático análisis coste-beneficio. Por un lado se habla de la gran oportunidad que esta crisis proporciona para solucionar los problemas estructurales que aquejan a nuestra economía, y por otro se aprueban partidas de gasto para obras públicas sin ni siquiera establecer prioridades o condiciones; como si no diera tiempo a pensar en las dos cosas a la vez. Para constatarlo, basta consultar el Decreto sobre el Fondo Estatal de Inversión Local y la lista de proyectos aprobados.
Sin embargo, admitida la urgencia, nada impide dedicar el gasto a inversiones social y económicamente rentables. De hecho, se tarda más en imaginar nuevos proyectos que en recordar, sin ir más lejos, que la universalización de la educación infantil desde los 0 años era una promesa electoral para la presente legislatura. Tampoco estaría mal recordar que lo que se ha desarrollado de la Ley de Dependencia ha sido, sobre todo, la ayuda económica por “cuidados en el entorno familiar” (calificada de “excepcional” en la propia Ley), hasta el punto de que los medios de comunicación frecuentemente identifican la aplicación de la ley con el número de estas prestaciones concedidas.
En un país como España, que arrastra un déficit social histórico, ¿no sería oportuno un plan de servicios públicos para atender a estas necesidades ya que se buscan, y sin duda se buscarán, destinos para tantas partidas de gasto? A juzgar por las encuestas, la ciudadanía así lo demanda. Además, sería de justicia aliviar a las mujeres que se están sacrificando para suplir la citada falta de servicios. Entonces, ¿por qué no se hace? El descuido podría estar relacionado con ciertos prejuicios obsoletos: más servicios públicos, se piensa, exigirían gasto para su funcionamiento (no como “arreglar el cementerio”, por tomar un ejemplo real), y además liberarían a muchas mujeres que se lanzarían a competir con los “cabeza de familia” por el empleo. Pero esas ideas ya no tienen sentido: según la EPA del IV trimestre de 2008, el 43% de las “personas de referencia en el hogar” en paro son mujeres. En todo caso, la cifra de los 827.200 hogares con todos sus miembros desempleados nos recuerda, además de dramáticos casos de mujeres solas con cargas familiares, que el modelo de familia “sustentador masculino/esposa dependiente” es una perfecta trampa de pobreza.
Los servicios públicos de educación infantil son una apuesta altamente rentable. En primer lugar, no solamente generan empleo durante la construcción de las infraestructuras sino posteriormente. Además, la inversión se amortiza sobradamente con el aumento de impuestos y cotizaciones sociales resultante del mayor empleo femenino. Asimismo, ayudan a eliminar las ineficiencias que actualmente provoca en el mercado de trabajo el hecho de que las mujeres tengan la etiqueta de “menos disponible”. Por último, contribuyen a disminuir la división del trabajo, que tiene menos sentido económico que nunca en el contexto actual de aumento en la esperanza de vida, disminución del tamaño familiar, pérdida de centralidad de la familia como unidad de producción y alta formación de las mujeres.
Pero más graves aún que el despilfarro del capital humano actual son los problemas demográficos, es decir, los relacionados con la generación y formación del capital humano futuro. El nivel de las tasas de fecundidad y la pobreza infantil son asuntos íntimamente relacionados, y para ambos es imprescindible que las mujeres puedan compatibilizar un empleo de calidad con el número de hijos deseados (que, según las encuestas, viene a ser una media de 2, 1, justamente el nivel de reemplazo poblacional).
España tiene unas tasas de fecundidad tan bajas que, de continuar con esta tendencia, a final de siglo la población española podría llegar a caer hasta aproximadamente 10 millones de personas. Para 2060, la población mayor de 65 años constituiría ya un 32,3% (frente al 16,6% en 2008); la mayor de 80 años un 14,5% (4,6% en 2008). Y todas estas estimaciones son anteriores a la actual crisis económica. Ahora, ¿qué mujer, autóctona o inmigrante, va a decidir tener hijos con la que está cayendo?
La demografía y el medio ambiente son los dos grandes retos para un desarrollo económico y social sostenible; pero aunque el medio ambiente está ya (tibiamente) presente en las consideraciones sobre la crisis, la demografía parece seguir siendo tabú. Por distintas razones, todos los sectores meten la cabeza debajo del ala. Unos confían en que el descenso de las tasas de fecundidad se detendrá si se dificulta el acceso de las mujeres al empleo, a los anticonceptivos y al aborto. Pero las mujeres con un mínimo nivel de información se las arreglan (a veces a costa de poner en riesgo su propia vida) para no tener más hijos de los que desean y esperan poder mantener. Otros creen que la preocupación por la demografía es un asunto de xenofobia, ignorando que el problema es global.
En Europa, a pesar de que la inmigración aún compensa en parte la falta de nacimientos, Alemania y algunos países del Este ya están perdiendo población desde hace años; y se estima que hacia 2035 la población europea total comenzará a descender. El crecimiento poblacional se está ralentizando también en la mayor parte de los países de Asia y América en los que las tasas de fecundidad son aún elevadas. Mientras, continúa la explosión demográfica en el África Subsahariana y en Oriente Próximo, precisamente en las zonas más pobres y donde las mujeres están más esclavizadas. La explicación es sencilla: las tasas de fecundidad empiezan a descender en todos los países en cuanto las mujeres tienen acceso a la educación y al empleo. Esto es bueno cuando las tasas de fecundidad son demasiado altas, no solamente por la superpoblación sino precisamente por la pobreza infantil. Pero el descenso no se frena si las mujeres no encuentran las condiciones adecuadas para ser madres sin renunciar a su profesión. Así es como la falta de autonomía de las mujeres se sitúa en el centro del problema demográfico.
El derecho universal a la educación infantil de calidad, que a precios de mercado resulta inasequible para la mayoría de las familias, no solamente es imprescindible para recuperar las tasas de fecundidad a un nivel aceptable sino también para amortiguar sus oscilaciones con el ciclo económico que tantos problemas de planificación originan. Francia es un ejemplo con su tasa de fecundidad de 1,9 hijos/as por mujer (en España tenemos 1,3), aunque no llegue al nivel adecuado. Para mantener tasas de fecundidad altas y estables se necesitan también otras medidas, principalmente dirigidas a actuar sobre la gran reserva de capital cuidador masculino que hoy sigue en gran medida desaprovechado; pero un sistema público de educación infantil es una condición sine-qua-non. Por último, y no menos importante, la educación infantil de calidad es necesaria para garantizar el derecho a una formación en igualdad y contribuye substancialmente a disminuir la pobreza infantil.
El sistema público de atención a la dependencia, junto con la corresponsabilidad de los hombres en el cuidado, es también un asunto de primer orden cuya dimensión se puede estimar a partir de las previsiones demográficas, tanto en lo que se refiere a la creciente necesidad de cuidados como a la escasez de personas para cuidar, pero a la hora de la verdad no entra en el lote de los asuntos “serios”. A la falta de costumbre de pensar en estos temas se añade, como en el caso del medio ambiente, la inercia de moverse en el corto plazo. Sin embargo, es urgente ponerse manos a la obra. Y ya que desgraciadamente la crisis se perfila profunda y larga, bienvenida sea la solución keynesiana que nos proporciona recursos y nos da la oportunidad de poner condiciones a su utilización. Sabemos que las medidas tomadas hasta ahora no serán las últimas, así que ¿no deberíamos estar hace tiempo debatiendo cuáles son esas inversiones que deben mejorar la productividad y posibilitar un desarrollo sostenible? ¿Qué mejor ocasión para un verdadero New Deal inclusivo, feminista, ecológico y demográficamente viable?

Huelga de jueces

Una bienvenida a la huelga de los jueces/Josep M. Vallès, catedrático de Ciencia Política (UAB) y ex consejero de Justicia de la Generalitat de Cataluña
Publicado en EL PAÍS, 28/01/09;
No me pronunciaré sobre la oportunidad ni sobre la legalidad de la iniciativa de magistrados y jueces. Su oportunidad es opinable. Y su legalidad es discutible, según se les contemple como titulares de un poder constitucional o como funcionarios responsables de un servicio público esencial. Cabe reconocer que les resulta beneficioso poder invocar una u otra condición según les convenga. Lo que sí quiero resaltar es que este movimiento sin precedentes expresa una reacción colectiva que algunos esperábamos desde hace años. ¿Cómo es posible que los principales protagonistas judiciales hayan aceptado estoicamente condiciones de trabajo y organización que consideran tan deficientes? ¿Por un sentido de Estado, inasequible al desánimo? ¿Por una vocación profesional a prueba de toda adversidad? ¿Por la comodidad de disponer de una excusa en la que refugiarse si alguien les exigía mayor rendimiento? Probablemente, de todo un poco.
Lo cierto es que de modo implacable ha ido decreciendo la confianza ciudadana en la administración de justicia. Lo reiteran encuestas y estudios de opinión, tal como lo ratifica el más reciente estudio del CIS (noviembre de 2008). El veredicto popular es tal vez excesivamente severo, porque no todas las jurisdicciones, ni todos los órganos judiciales ni todos los profesionales merecen críticas en bloque. Y es también un veredicto que se contradice con el auge de la litigiosidad: cada vez se confía menos en la justicia, pero cada vez se acude más a ella. Todo ello expresa la complejidad del problema y la dificultad de darle soluciones fáciles.
Fácil sería, por ejemplo, aumentar los recursos públicos: más órganos judiciales, más jueces, más personal auxiliar, mejores salarios, mejores instalaciones, mayor apoyo telemático, etc. Debe hacerse en algún caso y circunstancia. Pero no de manera general e indiscriminada. Porque una política meramente incrementalista no resolverá los complicados problemas. Atacar el mal con una sobredosis de medicamentos no acabará con una enfermedad crónica que requiere cambio de dieta, más ejercicio físico y en algún caso un decidido tratamiento quirúrgico.
Quien contempla la administración de justicia con cierta ingenuidad admira el esfuerzo de una parte de su personal por obtener resultados positivos, a pesar de carencias que castigan por igual a profesionales y usuarios. Pero este esfuerzo exige a veces condiciones sobrehumanas. No es justo. Y además es perjudicial porque enmascara una obsolescencia estructural que no aliviará el acopio de más recursos.
En la polémica reciente faltan propuestas que no sean el “más de todo y de lo mismo”. Se echa de menos un diagnóstico a fondo de los males de una justicia cuyo esquema básico pertenece al siglo XIX. ¿Corresponde la división en partidos judiciales y audiencias a los cambios demográficos de la sociedad y a su urbanización masiva? ¿Tiene sentido que grandes núcleos urbanos constituyan un solo partido judicial que impide una coordinación ágil y eficaz? ¿Es lógico que predominen los órganos judiciales unipersonales sujetos a las vicisitudes de un único titular? ¿Es adecuada la selección del juez sin acreditar previamente su rendimiento en la práctica profesional? ¿No es muy costosa la falta de una justicia rápida de proximidad dedicada a incidencias de poca complejidad? ¿Es útil que el funcionariado de las oficinas judiciales siga gestionado por un sistema de cuerpos, rígidamente centralizado y de muy lenta aplicación? ¿Se dispone de un método transparente para evaluar la calidad del servicio?
Éstas y otras cuestiones se plantean a quien examina el estado de nuestra justicia sin esquemas heredados y convertidos
por comodidad o por ignorancia en piezas intocables de un sistema bloqueado.
Se atrevió con estas cuestiones el Llibre Verd de l’Administració de Justícia de Catalunya. El tercer aniversario de su aprobación -enero de 2006- coincide con la protesta judicial. El Llibre Verd contenía recomendaciones dirigidas a las administraciones responsables. Fue fruto de una deliberación sin precedentes con intervención de representantes del Parlament, de la magistratura y de la fiscalía, y de sus asociaciones, de los colegios profesionales, de la administración municipal, autonómica y estatal y de las facultades de Derecho. Como tantos informes, sólo una parte muy reducida de sus recomendaciones ha sido atendida. El grueso -pendientes de reformas legislativas estatales- ha corrido la triste suerte que corrieron las recomendaciones del Libro Blanco de la Justicia de 1997, porque los grandes partidos estatales esquivan desde hace décadas un planteamiento eficaz del asunto.
Tal vez haya que dar la bienvenida al movimiento reivindicativo de los jueces si evita la deriva gremial que le amenaza. Sus bienintencionados impulsores -que los hay- quedarían defraudados. Para ello les convendría contar con la compañía de un movimiento ciudadano más amplio, con participación de otros colectivos económicos, profesionales y sociales. Sin olvidar a las comunidades autónomas que -como parte del Estado definido hace 30 años en la Constitución- comparten también responsabilidades en la materia. Sólo una amplia coalición ciudadana -y no sólo una negociación Gobierno-jueces- podrá alumbrar la reforma de la justicia que la sociedad necesita.

El Holocausto y el Papa

El Holocausto, Roma y Jerusalén/Reyes Mate, filósofo e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Publicado en EL PERIÓDICO, 29/01/09;
El Papa Benedicto XVI acaba de levantar la excomunión a un grupúsculo de ultraconservadores católicos, comandado por el obispo francés, ya fallecido, Marcel Lefebvre, expulsado en 1988 de la Iglesia Católica porque sus miembros no estaban dispuestos a seguir las pautas de modernización marcadas por el Concilio Vaticano II.
Es una noticia que, expresada así, no debería traspasar los muros de la Iglesia católica. Si ha trascendido es porque entre los obispos rehabilitados hay uno que lleva su extremismo a negar el Holocausto judío. Se trata del obispo británico Richard Williamson, convencido de que en los campos de Auschwitz o Sobibor no existieron cámaras de gas y que no fueron seis millones sino unas 300.000 las víctimas judías.
Lo que ha llamado la atención de la opinión pública es que el Papa se arriesgue a un gran descrédito político, a cambio de traer al redil a un grupito de integristas católicos. No había razón para tan alto precio, ya que los disidentes habían perdido su capacidad de seducción al apropiarse el Vaticano de buen grado de sus tesis extremistas. Los lefebvristas pueden decir la misa en latín sin contravenir la ley, denunciar leyes democráticas, como hacen los obispos españoles, y cerrar bajo siete llaves los decretos más aperturistas del Vaticano II, como se lleva en Roma.
La Iglesia se ha derechizado tanto que no hay lugar para que la desborden por ese flanco. El que la noticia haya aparecido justo en la semana en la que el mundo conmemora el día del Holocausto y pocos meses antes de la visita del Papa a Israel, añade razones a la perplejidad.
Si el coste político ha pesado tan poco en la decisión es porque la vuelta al redil de este grupo descarriado tiene mucha más importancia de lo que a primera vista parece. Nada hay más importante para el Papado que el reconocimiento de su autoridad y nada que le preocupe tanto como que se la cuestione.
El lector curioso podrá corroborar estas afirmaciones leyendo las memorias de un gran personaje, las del dominico francés Yves Congar, Diario de un teólogo, 1945-1965, perseguido por el Santo Oficio desde 1945 hasta 1958, salvado in extremis por la muerte de Pío XII y elevado luego, en 1994, al cardenalato por el Papa Wojtyla. Este hombre, que era todo menos progresista, tenía, sin embargo, el vicio de creer en el ecumenismo, es decir, entendía que la desunión de los cristianos era el gran problema de la Iglesia católica. Nunca cuestionó el protagonismo del obispo de Roma, pero pensaba, con datos en la mano, que la Iglesia católica tenía responsabilidades en el origen del protestantismo, que algo esencial se perdió cuando se separaron los ortodoxos griegos y que, por tanto, Roma ganaría algo fundamental con la aproximación a otras confesiones.
La Iglesia de Pío XII no podía pasar por ahí porque Roma no necesitaba de los demás y si alguien perdía yéndose, era el que se iba. En esa conciencia de su superioridad se fundaba la autoridad del Papado. El diálogo con protestantes u ortodoxos solo podía significar invitarles a volver al redil, sin nada a cambio. Pensar que traían algo importante de lo que Roma careciera, era cuestionar la autoridad del Vaticano.
A Congar se le prohibió la docencia, se le retiró el permiso para publicar libros y se le exilió fuera de Francia. Este gran conocedor de la historia y del sentido de la Iglesia, a la que solo quería servir, llegó a la conclusión de que “lo que Roma siempre ha buscado, y busca ahora, es una sola cosa: la afirmación de su autoridad. El resto le interesa únicamente como materia para el ejercicio de esa autoridad”.
El Concilio Vaticano II hizo suyas
las doctrinas del fraile dominico y el papa Montini se lo reconoció nombrándole cardenal. La Iglesia ha cambiado desde entonces y está más cerca de Pío XII que de Juan XXIII. Al papa Ratzinger le interesa más el reconocimiento de la autoridad papal por parte de los rebeldes ultras que el disgusto de los judíos. Lo primero es la afirmación del lugar del obispo de Roma y lo secundario, la relación con otras confesiones. Por supuesto que el Papa alemán no puede comulgar con el monseñor británico en la negación del Holocausto judío, ni va a tolerar que lo repita –los propios lefebvrianos ya han desautorizado a su obispo–, pero si hay que elegir, se elige como es debido.
No se prevé grandes reacciones del Estado de Israel. En la sesión constituyente del Consejo Asesor de Casa Sefarad en Madrid, que tuvo lugar el pasado día 27 y a la que pertenecen notables personalidades israelís, había indignación pero sin sobresalto. Al fin y al cabo, ya se sabe el lugar que ocupa Auschwitz en la agenda del Papa alemán. De ella da idea su interés por la beatificación de Pío XII, cuya conducta respecto al nazismo fue todo menos edificante; o el trato a los judíos en la liturgia católica, que si no repite la expresión “pérfidos judíos”, suprimida por Juan XXIII, sí les dice que hasta que no entren en la Iglesia andarán entre tinieblas.
La alegría romana por la vuelta a casa de un grupo tan claramente antisemita como la Fraternidad de San Pío X es un asunto interno que debilita política y diplomáticamente a una Iglesia que ha conocido mejores tiempos.

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