5 dic 2010

Camarón

Los buenos cantaores nunca mueren

AMELIA CASTILLA
El País Semanal, 05/12/2010
Camarón cumpliría hoy 60 años. Tímido y humilde, como los verdaderos genios, le hundía el peso de la leyenda y solo se sentía a gusto cantando. El País edita 22 libros-CD con toda la discografía de este mito del cante flamenco.
Huele a castañas asadas. En las Callejuelas, el barrio de San Fernando (Cádiz) donde nació Camarón, se vende "auténtico" pescado de estero en la calle. Tan fresco que todavía mueve la cola en la caja de madera donde se exhibe. Cuando era niño, las salinas que bordean el caño de San Fernando quedaban a unos pasos de la casa de sus padres, pero con el paso del tiempo las construcciones fueron ganando terreno a la orilla, aunque el barrio, de viviendas bajas edificadas en cal y albero, con azoteas y almenas, mantiene todavía hoy su carácter. En la calle del Carmen, señalizada con una placa reluciente que ha colocado el Ayuntamiento como parte de lo que se conoce como la ruta de Camarón, se mantiene en pie la humilde casa donde nació. La puerta de madera desvencijada sujeta con un candado, las persianas verdes descolgadas y los desconchones en las paredes contrastan con los cuidados balcones enrejados de las viviendas vecinas.
El niño que fue Camarón vivió el cante desde la cuna. En su casa, empezando por Juana, su madre, que era canastera, todos cantaban y bailaban divinamente. En la nomenclatura gitana, los herreros ocupan un lugar aristocrático. A ese gremio pertenecía su padre, Juan Luis Monge, un hombre bueno y generoso acostumbrado a trabajar en la fragua, primero a la vuelta de la esquina, en la calle de Orlando, y posteriormente en la calle de la Amargura. Apenas a unos pasos de su casa natal, el Liceo, donde en los años cincuenta aprendió con alfileres las cuatro reglas junto al grupo de niños que, como él, no pagaban, aislados de los de pago hasta en la misa. Más que a la escuela, al cantaor, que un día soñó con ser torero, le gustaba acercarse a la plaza de toros -la más grande del mundo, según los vecinos, porque nunca se llena- a presenciar la entrada de los cabestros en el corral. "Entonces los niños pasábamos mucho tiempo en la calle. Nos bañábamos en la bahía y usábamos como trampolín el puente de Zuazo", cuenta Enrique Montiel, escritor y biógrafo del cantaor. Para los críos aquello era la libertad.
La Venta de Vargas, donde cantaba su hermano Manuel, tenía teléfono y servicios, y uno podía encontrarse allí con Manolo Caracol. Por la tarde se escuchaba el canto de los grillos, y aquel gitanillo, al que su tío apodó Camarón por el color de su pelo, corría que se las pelaba para no perderse el reñidero de gallos. "Lo conocía de verlo en el puente, pero ese día estaba subido en una mesa cantando, una escena que no he podido borrar de mi cabeza", recuerda Montiel. Ahí mismo, en el puente de Zuazo, lo esperaban la tarde de su entierro miles de personas que, rotas de dolor, bajaron el féretro del coche que lo transportaba y lo llevaron a hombros hasta el ayuntamiento, donde lo velaron toda la noche.
Camarón (San Fernando, 1950; Badalona, 1992) hubiera cumplido hoy 60 años, pero ni San Fernando ni el mundo del flamenco son los mismos. En vida del cantaor, el grueso de sus cantes se vendía en las cintas de los bares de carretera; ahora su discografía completa, desde el primer disco, Al verte las flores lloran, grabado a los 18 años, se encuentra disponible en todos los formatos, al tiempo que películas, documentales, biografías y una novela de última hora no paran de agrandar su figura. Vendía mucho, pero casi todo lo obtuvo cantando en directo. Se ganó a pulso el título de rey de los festivales. Lo dejaban para el final y no había cartel que no lo programara. Siempre fue generoso con los artistas. Ricardo Pachón, productor de La leyenda del tiempo, el disco que abrió las puertas del flamenco a nuevos registros musicales, recuerda cuando acudieron a tocar en un festival en la provincia de Huelva con Camarón, Lebrijano, Chiquetete y Paco Toronjo, que salió el primero. Fue empezar por sevillanas y el público a rugir. Camarón, que esperaba su turno en el camerino, se dirigió a los presentes: "Señores, esta noche aquí no nos comemos una mierda". Y se cumplió su predicción.
En palabras del escritor Carlos Lencero, José Monge Cruz fue un doctor Jekyll más, uno de esos personajes que tiene dos momentos en su vida. Por un lado está el cantaor superdotado, con un oído privilegiado, capaz de una afinación perfecta. Por otro, un hombre que adquirió una dependencia tan fuerte de las drogas que acabó perdido en su propio bosque. Nunca se retiró del Winston -fumaba hasta tres paquetes diarios- y, como muchos de los de su generación, se enganchó a las drogas en los años ochenta. Entonces se fumaba sobre todo hachís, pero enseguida se introdujeron la cocaína y la heroína sin que se dispusiera de ninguna información sobre los efectos nocivos de su uso. Sus amigos cuentan que el cambio de domicilio de San Fernando a La Línea no ayudó mucho en ese aspecto. A La Línea se la conocía en el argot como "La Raya de la Concepción", porque parte del tráfico de heroína entraba a la Península por esa zona, cercana a la costa africana. Había un menudeo tan grande, con papelinas a 500 pesetas, que algunas jóvenes la tomaban para atenuar las molestias del periodo.
Su fama como cantaor creció en paralelo a su cartel como conflictivo. No cantaba largo, podían ser 40 minutos de gloria bendita o tener que devolver el importe de las entradas. Sus espantás se hicieron sonadas, pero sus seguidores le perdonaban todo. Contaba con un público gitano de incondicionales capaz de seguirlo al fin del mundo. De entre las miles de páginas de prensa que se han escrito, una crónica del crítico de flamenco Ángel Álvarez Caballero, firmada en El País el 18 de marzo de 1989 con las entradas agotadas y gente dando la bulla en la entrada, describe a la perfección cómo se seguían sus actuaciones: "A veces tuvo esas genialidades suyas, los quiebros de sabor flamenquísimo, ese desgarro de increíble belleza al romper la voz a tumba abierta". El ambiente no permitía exquisiteces: "Un constante ruido de fondo, gente que no se callaba, gritos, imprecaciones, 'ya me puedo morir tranquila, Camarón, hijo', 'monstruo, que eres un monstruo', 'callarse, coño".
En la calle Real se venden ahora camisetas con su imagen y en algunos mercadillos hasta las tazas y la vajilla llevan impresa su cara. Los proyectos de crear una fundación y un museo bautizado con su nombre caminan a paso de tortuga. En la peña Camarón suena su voz mientras Antonio, el presidente, afirma: "¡Aquí todo lo pagan los socios! Apenas contamos con ayudas". Este año no entregarán el Camarón de Oro (Paco de Lucía y Alejandro Sanz son candidatos eternos), pero la final del concurso de cante que lleva el nombre del cantaor se dirime hoy. En la abigarrada sala, decorada con fotos de Camarón de todas las épocas, flores de plástico, banderas de Andalucía y bustos del cantaor, se expenden bebidas, y en el escenario se imparten los viernes clases de flamenco.
La madrugada del Jueves Santo, Camarón no se perdía la procesión del Nazareno, del que era devoto. "A la iglesia Mayor fui a pedirle al nazareno que me salvara a mi pare, / me contestó que no, que me dejaba a mi mare", cantaba. Y cuentan que cuando ya se encontraba enfermo y acudió en la última madrugada a ver al Nazareno, llevado en volandas por las Callejuelas, alguien colocó una imagen del cantaor bajo la almohada en la que se apoyan los porteadores.
Su hermano Manuel sigue acudiendo con frecuencia al cementerio, donde su imagen, tallada en granito en posición de echarse un cantecito, aparece rodeada de lirios blancos y morados de tela, junto a clavelinas y una maceta de romero frescas. Su tumba, convertida en lugar de peregrinaje, recibe visitas de seguidores llegados de medio mundo. "Si supiera dónde está enterrado Mozart, también visitaría su tumba", argumenta un paisano, acostumbrado a las preguntas de los visitantes. Dolores Montoya, Chispa para los más cercanos y esposa del cantaor, sigue viviendo en La Línea con sus cuatro hijos y tres nietos, pero no gasta pereza para acercarse al pueblo de su marido. "La gente me para por las calles, se arrodilla y me besa las manos recordando que era el mejor", cuenta la viuda, siempre quejosa por el descontrol económico del legado de su marido. Luis, el primogénito, toca la guitarra, y Gema ha roto a cantar, pero el peso de la figura del padre y las odiosas comparaciones impiden que desarrollen su carrera con normalidad. Quizá por eso Luis ha elegido quedarse en la parte trasera del tablao y ocuparse de los aspectos técnicos de la obra de su padre. Después de muchos arreglos, hoy sale a la venta el disco con el último concierto de Camarón, grabado en el colegio mayor San Juan Evangelista de Madrid.

CEN del PAN

El Consejo Nacional del Partido Acción Nacional eligió a los 40 nuevos integrantes del Comité Ejecutivo Nacional para el periodo 2010-2013, el cual por primera vez en la historia contempla el mayor número de mujeres.
El presidente nacional del PAN, Gustavo Enrique Madero Muñoz, refrendó todo su apoyo al gobierno del Presidente Felipe Calderón y trabajar unidos por el futuro de México.
Asimismo, informó que invitó a la diputada y presidenta de la Cámara de Diputados en Oaxaca, Eufrosina Cruz, para que se integre en una nueva cartera en el CEN del PAN, denominada Asuntos Indígenas.
A continuación la lista de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional 2010- 2013 del Partido Acción Nacional:
1.    Adame Castillo Marco Antonio
2.    Álvarez Bernal María Elena
3.    Ávila Mayo Obdulio
4.    Caballero May Asunción
5.    Calderón Hinojosa Luisa María
6.    Camarillo Ortega Rubén
7.    Carbajal Tejada Rogelio
8.    Cárdenas Sánchez Esmeralda
9.    Cardona Benavides Cuauhtémoc
10.    Corral Jurado Javier
11.    Cortázar Lara Gerardo Maximiliano
12.    Cortés Mendoza Marco Antonio
13.    Cuevas Barrón Gabriela
14.    Del Río Sánchez María Dolores
15.    Dorador Pérez Gavilán Rodolfo
16.    Germán Olivares Sergio Octavio
17.    Gómez del Campo Gurza Mariana
18.    Hernández Núñez Elia
19.    Larios Córdova Héctor
20.    Laviada Hernández Cecilia
21.    Luna Ruíz Gloria Trinidad
22.    Molinar Horcasitas Juan Francisco
23.    Mondragón Quintana Juan Carlos
24.    Noriega Parra Luis Gustavo
25.    Ocejo Moreno Jorge Andrés
26.    Oliva Ramírez Juan Manuel
27.    Ortiz Domínguez Maki Esther
28.    Ortuño Gurza María Teresa
29.    Pérez de Tejada Romero María Elena
30.    Ramírez Rangel Jesús
31.    Reynoso Alejandro
32.    Rivadeneyra Hernández Alfredo
33.    Rodríguez Prats Juan José
34.    Romero Castillo María Guadalupe Cecilia
35.    Taylor Arthur Herbert
36.    Tellez Juarez José Ramón
37.    Torres Graciano Fernando
38.    Vega Casillas Salvador
39.    Villarreal García Luis Alberto
40.    Zavala Peniche Beatriz

Solo o a solas

Solo o a solas

XAVIER GUIX
El Páis Semanal, 05/12/2010;
Algunos la escogen, otros no pueden evitarla. La soledad sigue arrojando luces, sombras y mitos que es mejor desterrar. Porque una cosa es vivir en solitario y otra sentirse aislado.
Hace cinco años, una noticia llamó mi atención: por primera vez, la cifra de hogares unipersonales, al menos en las grandes ciudades, estaba a punto de superar a la de las viviendas ocupadas por dos personas. La vida en solitario se está convirtiendo en una elección posible, lejos de los estigmas que han colgado inmerecidamente a las personas enviudadas, las desafortunadas en el amor, las almas místicas, las raras o sospechosas de esconder quién sabe si una doble vida.
Los solitarios gozan hoy de prestigio social, con apelativo incluido, y en inglés, que hace más fashion (singles). Añaden a todo ello las excelencias de poder hacer la vida que quieren, de sentirse almas libres, sin pasar por el trámite de dar explicaciones. Cabe añadir nuevos modelos de convivencia, como el living apart together, algo así como “juntos, pero no revueltos”, y una mayor autosuficiencia psicológica. No obstante, una cosa es vivir solo, y otra, sentirse solo. Puede ser un gozo y puede ser un pozo.
Encuentro con uno mismo
El hombre solitario es una bestia o un dios (Aristóteles)
Afirma el filósofo Francesc Torralba que la soledad buscada es un bien para el alma. Mientras que el aislamiento es una noción física, la soledad es una experiencia emocional. Lo dijo también el marqués de Vauvenargues, moralista francés, al proclamar que la soledad es al espíritu lo que la dieta al cuerpo. No cabe duda de que el estar a solas, ese encuentro con nosotros mismos es una conveniencia más que un inconveniente.
No obstante, tememos la soledad. Tememos que se convierta en un agujero negro que nos engulla. Entristece sentirse solo. Y aún entristece más sentirse solo en medio de una relación, de una familia o de masas enteras de individuos. Es entonces cuando entendemos, como profetizó Schopenhauer, que el instinto social de los humanos no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.
No haber aprendido a estar a solas, o a vivir alguna etapa de la vida en solitario, acarrea la complicada tarea de estar rellenando todos los espacios vacíos que quedan entre horas, entre semanas, entre el día y la noche. Por eso hay quien vive sin una línea en blanco en su agenda; Quien habita siempre en las vidas ajenas, quien prefiere malas compañías que el gozo a solas. Mientras la soledad sea la peor alternativa a un malvivir, seguiremos malviviendo.
Buscadores de unidad
La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo (Gustavo Adolfo Bécquer)
Como el vaso medio lleno o medio vacío, podemos plantearnos esta dualidad: siempre estamos solos, del mismo modo que nunca estamos solos. Según se mire, nacer y morir son un ejercicio solitario al que nos pueden acompañar pero no resolver por nosotros. Somos principio y fin. Todo nace y acaba muriendo en nosotros mismos, o sea, en nuestra soledad interior.
En este mundo, pocas experiencias van a convertirse en una fusión suficiente como para permanecer en una inacabable plenitud. Más allá de esos momentos de comunión, la vida y sus personajes vuelven a estar frente a nuestra nariz. Será por eso por lo que vamos como locos buscando esas horas felices en un amor, en una vocación, en un encuentro místico, en una contemplación estética. Somos buscadores de unidad, nostálgicos de lo absoluto, porque nos sabemos partidos, separados y solos en nuestra experiencia material en este mundo.
Sin embargo, a la vez, nunca estamos solos. Nos rodea la vida. Pero además habitamos en nuestra mente, esa fiel compañera que nunca nos abandona por peleona que sea. Pensar, aunque lo parezca, no es un acto solitario. Pensamos en relación con; pensamos sujetos a otros sujetos. En nuestra mente danzan imparablemente imágenes, palabras, voces y experiencias que, además, podemos reelaborar. Incluso solos, estamos con los demás.
El miedo a terminar aislados
Estoy solo y no hay nadie en el espejo (Jorge Luis Borges)
Todos los planteamientos referidos a la soledad parten de la misma base: considerar que deberíamos estar acompañados o solos. Nos sentimos solos cuando creemos que no deberíamos estarlo. Deseamos estar solos cuando no podemos estarlo. Cuesta aceptar el presente cuando nos sume en la insatisfacción: Ahora, solos, quisiéramos estar acompañados. Ahora, acompañados, quisiéramos estar solos.
El miedo mayor es la incertidumbre. Al no saber qué puede ocurrir en el futuro se añade el que ocurra mientras se está en soledad. Entonces es cuando aparece el fantasma de la insuficiencia, de necesitar ayuda y cuidados. Muchas relaciones se sostienen bajo este principio, que puede basarse en un amor compasivo en el mejor de los casos, o en una mera compañía que cubra el desasosiego de acabar aislados.
Todo ocurre por mirar a un futuro del que nunca sabemos lo que va a suceder; por la insatisfacción del presente y por el miedo al miedo. Temer lo desconocido no tiene ningún sentido, precisamente porque lo desconocemos. En cambio, sí conocemos lo que causa aflicción: la enfermedad, la impotencia, la depresión. El miedo a quedarnos solos es el miedo a que nos ocurra lo peor, sin nadie que lo remedie. Una paradoja ante todo el sistema de salud y bienestar del que disponemos, con atención incluida a las personas dependientes.
Vivir como la playa y el mar
La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos (Confucio)
Veamos la metáfora de la playa y el mar. Es una extraordinaria relación en la que el mar toca suavemente, a veces tormentosamente, a la playa, para volver de nuevo a su espacio. Es un vaivén, un encuentro impreciso y cambiante, a la vez que predecible y eterno. Así son también nuestras relaciones. Alcanzamos a los otros, rozamos ese encuentro, a veces los asaltamos emocionalmente, para acabar de nuevo volviendo cada uno a lo que es.
Nuestras vidas son vividas en esa doble condición, cerca y lejos, juntos y separados, mezclados a veces aunque sin llegar a disolvernos. Eso es, somos únicos y somos uno a la vez. Podemos vivir en solitario o acompañados. Podemos ser mar o playa. Lo importante es no perder de vista que no existe lo uno sin lo otro. La ceguera de un aislamiento interior o un individualismo feroz es perder la conexión con la realidad.
No creo demasiado en los planteamientos de si es mejor vivir solos o acompañados. La vida está en tránsito continuo y nunca sabemos por qué contextos acabaremos pasando. Son solo eso, espacios y tiempos existenciales que tienen función y sentido. Al final, lo importante no es dónde, cuándo y cómo, sino que no falte la capacidad de amar y ser amados. Lo contrario nos zambulle en la peor de las soledades.

PISTAS PARA SABER MÁS

1. Libros
— ‘Sobre el amor y la soledad’, de Jiddu Krishnamurti (Ed. Kairós).
— ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez (Ed. Mondadori).
— ‘L’art d’estar sol’, de Francesc Torralba (Pagès Editors).
2. Películas
— ‘Solas’, de Benito Zambrano. 1999.
— ‘Hable con ella’, de Pedro Almodóvar. 2002.
— ‘Barcelona’ (un mapa)’, de Ventura Pons. 2007.

Wikileaks: el consenso equivocado

Wikileaks: el consenso equivocado

MOISÉS NAÍM
El País, 05/12/2010;
Después de los ataques terroristas del 11-S, el lugar común repetido hasta la saciedad fue que el mundo había cambiado para siempre. No fue así. Cambiaron algunas cosas, pero para la inmensa mayoría la vida siguió igual. Lo mismo está pasando con Wikileaks. Las filtraciones sin duda tendrán consecuencias; algunas importantes. Pero en general serán menores de lo que ahora se anticipa. En torno a Wikileaks se ha venido conformando un consenso que tiene varios aspectos que merecen discusión y refutación. Por ejemplo:
1. Wikileaks ha debilitado a Estados Unidos. Para un país que gasta 50.000 millones de dólares al año en inteligencia es una vergüenza que le hayan robado todos estos secretos. Y es obvio que muchos de sus aliados están furiosos con los estadounidenses. Pero los cables difundidos hasta ahora muestran que Estados Unidos tiene el Gobierno con mayor coherencia entre lo que dice en público y lo que hace en privado. Aún no se nos ha revelado una hipocresía estadounidense comparable con las flagrantes mentiras de algunos de los jefes de Estado que aparecen en los cables. Por ahora parece claro que las filtraciones de Wikileaks han dañado más a otros países que a Estados Unidos.
2. La diplomacia estadounidense sale muy mal parada. No. Más bien todo lo contrario. Sorprendentemente, hasta ahora nadie ha encontrado errores garrafales en las informaciones o en los pronósticos contenidos en los cables. Hay chismes y aseveraciones temerarias. También se destapan actos bochornosos como las preguntas sobre el estado mental de Cristina Kirchner o el espionaje a Ban Ki-moon, el jefe de la ONU. Pero estos no son errores. En el mundo de la diplomacia, el error hubiese sido no haberlo hecho. "¡Para eso les pagamos!", exclama Leslie Gelb, el presidente emérito del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, un think tank privado. Según Gelb, los cables muestran al Gobierno estadounidense tratando de resolver seria y profesionalmente los problemas más acuciantes del mundo sin realmente tener el poder para imponerles a otros las soluciones. "Lo que veo en los cables", escribe Gelb, "es a diplomáticos sonsacando información sensible de líderes extranjeros, buscando caminos para la acción común y luchando por aplicar la dosis adecuada de presión a otros países. ¡Y ese es su trabajo!". Y añade: "El villano que claramente emerge de los cables no es Washington; son los líderes de otros países, que eluden tomar decisiones difíciles y se refugian en la hipocresía, la cobardía y las mentiras que les dicen a sus pueblos".
3. Wikileaks ha sido manipulado por servicios de inteligencia. Según esta perspectiva, es lógico suponer que la CIA está detrás de esto. O el Mosad. O ambos. Puesto que los cables revelan que los países árabes mantienen en privado un rechazo a un Irán nuclear tanto o más furibundo que el sostenido públicamente por Israel y Estados Unidos, entonces, dicen algunos, es natural suponer que sus espías hayan adulterado los cables. Lo mismo ha insinuado Vladímir Putin con respecto a las revelaciones sobre Rusia: "Alguien está engañando a Wikileaks por motivos políticos", ha dicho. En el mundo del espionaje todo es posible. Pero lo que ya sabemos sobre los objetivos y la manera de operar de Wikileaks y su jefe, Julian Assange, no permite darle mucho crédito a esta visión de una conspiración encajada dentro de una -o varias- más.
4. Ningún alto funcionario compartirá información con los estadounidenses. Así es. Pero esto no durará mucho. Ningún país se puede dar el lujo de mantener truncadas sus vías de comunicación con Estados Unidos. Habrá intereses, emergencias y necesidades que obligarán a restablecer intercambios diplomáticos más fluidos. Y Washington ya está trabajando activamente en crear nuevas tecnologías, canales de comunicación y procedimientos que le permitan ofrecer garantías creíbles y recuperar la confianza que le han perdido sus interlocutores foráneos.
5. La absoluta transparencia gubernamental es lo mejor para la sociedad. No. El problema es que las democracias son más vulnerables a la presión en este sentido que las dictaduras. Esta asimetría lleva a que, en la arena internacional, las democracias se ven obligadas a competir en desventaja con las tiranías, los terroristas y redes criminales que son sociedades secretas. Otro efecto indeseado de filtraciones como las de Wikileaks es que la lucha por un mundo transparente, donde forzamos a los Gobiernos a revelarlo todo, puede conducir a que, sin quererlo, le hagamos más fácil la vida a los tiranos.
mnaim@elpais.es

Cadena de trasplantes

Una cadena de trasplantes eterna

Matt Jones explica a EL PAÍS por qué donó un riñón sin contrapartidas - Así inició una sucesión que ha salvado ya 10 vidas - España se apunta a esta práctica

DAVID ALANDETE - Washington -
El País, 05/12/2010;
España comenzará el año que viene una nueva práctica médica que lleva tres años en marcha en Estados Unidos: las cadenas altruistas de trasplante de riñón, iniciadas por un donante al que se llama buen samaritano. Este entrega su riñón de forma totalmente desinteresada. El órgano se trasplanta con la condición de que un amigo o familiar del receptor otorgue uno de sus riñones a un segundo paciente, y así sucesivamente. Fue EE UU el país pionero en esta práctica. Allí, el doctor Michael Rees y una persona con buenas intenciones comenzaron en 2007 un experimento que ha salvado ya 10 vidas y que inició una práctica médica en auge.
El 18 de julio de 2007 Matt Jones, de Michigan, inició la cadena. Viajó 3.000 kilómetros, hasta Arizona, para entrar a un quirófano y someterse a una operación de cinco horas, con un postoperatorio de un mes, por pura buena voluntad. Le regaló un riñón a Barb, una desconocida. Padre de cinco hijos, de 31 años, Matt siempre quiso hacer algo semejante. Pensó que podía vivir perfectamente con un riñón y que, con el que le sobraba, podía salvar una vida. En su familia nadie necesitaba uno, así que decidió buscar a un receptor. Acudió a un centro de trasplantes de Nueva York, donde no encontró a paciente alguno compatible con su serología.
En aquel centro neoyorquino le recomendaron que contactara con el urólogo Michael Rees, una eminencia en trasplantes que lidera la Alianza para la Donación en Pares en Toledo, Ohio. Ese tipo de donación cruzada en pares la protagonizan dos parejas de donante y receptor que son incompatibles entre sí. Es un caso habitual: muchas personas no pueden donar riñones a sus familiares o allegados por incompatibilidades en la sangre o porque el receptor ha generado anticuerpos a las proteínas que recubren las células del donante. De ese modo, se busca a las dos parejas, en la que el donante de una familia es compatible con el receptor de la otra y viceversa.
"Pensé que igual podía inscribirme sin receptor. Solo donar mi riñón y que eso le ayudara a una familia. Pero entonces el doctor Rees me habló de una idea suya, de una cadena de buena voluntad que podría seguir para siempre. Me pareció una idea fantástica", explica Matt a EL PAÍS. "Si mi riñón podía salvar una vida, eso era un motivo de felicidad suficiente para mí". Matt niega ser un héroe, pero para los receptores de riñones en esta cadena, lo es. También para sus hijos. Los más mayores entienden lo que ha hecho, las vidas que la cadena que él inició ha salvado, y ese es un ejemplo que tendrán presente de por vida.
Desde luego, si hay alguien para quien Matt es un héroe, es para Barb y Ron Bunnell, pareja residente en Phoenix, Arizona. A Barb le habían diagnosticado una enfermedad poliquística renal en su treintena. Por dolencias similares, su abuela había fallecido a los 56 años. Su madre murió por causas parecidas a los 57. En 2007 ella tenía 53. Contemplaba con nerviosismo tres, cuatro o cinco años más de vida en diálisis, sufriendo, sin poder viajar hasta Chicago, donde viven algunos de sus nietos.
Ron y Barb tenían el mismo grupo sanguíneo y eran, en teoría, compatibles. Pero, según les dijeron en un centro hospitalario de Arizona tras someterse a unas pruebas, Barb había desarrollado anticuerpos contra las células de Ron durante el embarazo de sus dos hijos. Entonces acudieron al centro del doctor Rees, que un día les llamó con las noticias de que Matt, un donante de Michigan, era compatible con Barb. La única anomalía: "Él no necesita el riñón de Ron. No tiene familiar alguno que requiera un trasplante", dijo el doctor Rees. "Lo que haremos es establecer una cadena. Ron donará su riñón a otra persona".
Entonces les explicó la idea de la cadena eterna. En muchas ocasiones, los trasplantes cruzados suceden simultáneamente, para evitar que el familiar del primer receptor falte a su palabra de donar posteriormente su riñón después de que se haya producido la operación inicial. Rees debía conocer en persona a Ron para evaluar si era una persona de la que podía fiarse para ese tipo de experimento. El matrimonio viajó a Ohio aquel verano de 2007, cenaron con el doctor y conocieron a la que sería la receptora del riñón, Angela Heckman, de 34 años, que estaba en diálisis desde hacía más de una década y que había estado a punto de fallecer en dos ocasiones.
Ron, una persona apacible que habla de su mujer con verdadera devoción, convenció al doctor en seguida. Este dio el visto bueno a la operación inicial. Matt viajó a Phoenix el 18 de julio de 2007. Los Bunnell y él se conocieron en la recepción de un hotel. "Inmediatamente, sin mediar palabra, nos pusimos a llorar", rememora Ron. "Fue muy emotivo. Allí estaba alguien que, porque sí, le iba a salvar la vida a mi mujer". Ocho días después, con su mujer en el postoperatorio, él hizo lo mismo por Angela: viajó a Toledo, Ohio, para someterse a la misma operación.
Angela se confiesa feliz de tener el riñón de Ron. "Sobre todo porque no lo recibí de una lista de espera de las que los donantes son personas que han fallecido. Tengo el riñón de alguien vivo", explica, emocionada. "Al principio estaba atónita, no me lo creía. Mi madre no me podía dar su riñón, y pensé que seguiría en diálisis para siempre. Luego me sentí afortunada, como si la coincidencia hubiera jugado a mi favor: estuve en el lugar adecuado y en el momento adecuado". Desde que comenzó su nueva vida, Angela se ha matriculado en la universidad, donde estudia para ser técnico de ultrasonidos.
La madre de Angela, Laurie, de 54 años, quería donar pero era también incompatible con su hija, así que se comprometió a donar a su riñón a Cecilia Jasienski que tenía entonces 71 años. La hija de esta, de 42 años, donó a un paciente de 41, y así hasta 10 operaciones que abarcan gran parte de la geografía del país, con personas de todo tipo de razas y extracciones sociales, de entre 29 y 71 años, salvándose las vidas unos a otros. La hija de la última receptora, Heleena McKinney, de 32 años, es del grupo sanguíneo AB y desde marzo de 2008 se está buscando un paciente que sea compatible con ella.
En EE UU hay 88.000 personas en listas de espera para recibir riñones. Desde que Rees y su equipo iniciaron la cadena original, ya han establecido otras 10 que siguen en marcha, con un historial de 25 operaciones. Nadie, en ninguna de ellas, ha traicionado su promesa de donar un riñón posteriormente a que lo recibiera su familiar o allegado.
Rees ha creado un movimiento nacional, que incluso ha sido reconocido por el Congreso federal con una ley, aprobada en 2007, que establece que el intercambio de riñones no viola las normas imperantes contra tráfico de órganos.

¿Por qué renunció la jueza Vieyra?

¿Por qué renunció la jueza Vieyra? La jueza Mariana Vieyra Valdés renunció a su cargo como jueza Tercero de Distrito en Materia Penal de Tol...