Una libertad recuperada: el triunfo de la exjueza Norma Angélica.
Por Fred Alvarez Palafox...
.Tres años. Ese fue el tiempo que la exjueza veracruzana Norma Angélica Sánchez tuvo que sobrevivir a la maquinaria del Estado para poder gritar, al fin: "¡Totalmente libre!".
Su calvario comenzó en junio de 2023 por el simple hecho de hacer su trabajo y exhibir las deficiencias de una fiscalía estatal. La respuesta del poder fue brutal. La detuvieron en la Ciudad de México, violentaron sus amparos, la encapucharon, la habrían obligado a disparar un arma y la encerraron en Pacho Viejo bajo acusaciones prefabricadas de tráfico de influencias y delitos contra la fe pública.
Pero lo más grave no fue el capricho del entonces gobernador Cuitláhuac García, sino el espaldarazo desde Palacio Nacional. En aquella mañanera del 20 de junio de 2023, hace ya tres años, un reportero le preguntó al entonces presidente si respaldaba la postura del mandatario estatal. López Obrador, desde el púlpito, respondió sin titubear: "¡Sí, claro que sí la respaldo, y nosotros vamos a hacer lo mismo con jueces federales!".
A López Obrador nunca le preocupó el debido proceso, ni que la detención hubiera sido, como dicen en la política, haiga sido como haiga sido. No le importó que se violara un amparo, la capucha ni el arma forzada.
La historia rima de forma escalofriante. El caso de Norma Angélica es un calco de la pesadilla que vivió la jueza Lourdes Afiuni en Venezuela en 2009. Afiuni liberó a un empresario apegada a derecho y siguiendo una resolución de la ONU. ¿La respuesta? Esa misma noche, en televisión nacional, Hugo Chávez la condenó a 30 años de cárcel.
Fui a Caracas a presenciar aquel juicio oral y documentar cómo el poder absoluto despedaza a quien se atreve a ser independiente, un análisis que fue recogido por el Centro de Derechos Humanos de la Barra Americana de Abogados. A Afiuni la vejaron y la destruyeron.
Hoy, afortunadamente, los tribunales federales le han dado la razón a la jueza Norma Angélica y su última imputación ha quedado sin efectos. Ella recupera su paz, pero la cicatriz en el sistema queda abierta. Cuando los mandatarios amenazan por televisión y los jueces de consigna obedecen a ciegas, la justicia siempre será la primera víctima. Un caso sumamente revelador sobre el que ya habíamos advertido en su momento, y que hoy, por fin, ve la luz.
El caso es interesante lo comente en su momento.. V
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