El periodista Héctor de Mauleón se mantiene firme en la veracidad de su información —la existencia de un reporte de inteligencia federal que vincula supuestamente a Ariadna Montiel con líderes criminales en la Sierra Tarahumara— y rechaza tajantemente ofrecer una disculpa pública, argumentando que el Gabinete de Seguridad operó políticamente para encubrir el documento.
El 26 de octubre, De Mauleón publicó una columna titulada "La reunión de Ariadna Montiel con El Guano", basada en declaraciones de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y en un reporte de inteligencia federal.
El Gabinete de Seguridad del Gobierno Federal emitió ayer con inusitada rapidez una carta aclaratoria negando la existencia de dicho reporte y de los supuestos acuerdos electorales.
De Mauléon pone en duda la credibilidad del Gabinete de Seguridad utilizando una analogía directa: si en medio año no han entregado a Rubén Rocha Moya (requerido por EU), menos se puede esperar que admitan la existencia de un reporte que compromete políticamente a la cúpula de Morena.
El columnista sostiene que tanto los dichos de Maru Campos (específicamente la mención a Guadalupe y Calvo) como su propia columna provienen del mismo reporte de inteligencia, cuya autenticidad —afirma— le fue confirmada por una fuente de alto nivel.
Relata la respuesta del oficialismo (ataques coordinados en redes, exigencia de disculpa por "daño moral" y "violencia política de género" por parte de Montiel).
Héctor cierra con un giro irónico («ofrezco una disculpa, porque esta vez no habrá disculpa») reafirmando que no inventó el documento y que este se originó precisamente en las altas esferas del Estado que hoy lo niegan.
Lo destacable del texto no es solo la negativa a ofrecer una disculpa (un recurso frecuente cuando los periodistas defienden su oficio ante presiones políticas), sino el señalamiento implícito de que el aparato de seguridad del Estado se utiliza como herramienta de control de daños partidista. Al equiparar la negación del reporte con otras omisiones del gobierno, De Mauleón traslada el debate de un plano estrictamente personal (la supuesta calumnia a Montiel) a un plano sistémico: la opacidad y la subordinación de las instituciones de seguridad a los intereses políticos del partido en el poder.
La disputa entre Héctor y la cúpula de Morena ilustra con claridad la tensión estructural que define hoy la relación entre el poder político y el periodismo de investigación en México. Más allá de la negativa a ofrecer una disculpa —un acto de defensa gremial previsible ante una exigencia oficial—, el verdadero núcleo del diferendo radica en el uso institucional del aparato de seguridad como herramienta de control de daños partidista.
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