Lunes 21 de julio de 2014
BAJO
RESERVA/EL UNIVERSAL
LAS
FINANZAS del albergue La Gran Familia forman parte de una de las líneas de
investigación que tiene el Ministerio Público Federal sobre el caso del refugio
de Zamora, Michoacán. Nos dicen que el MP busca establecer cómo se manejaban
los fondos y recursos que se recibían, para determinar si los administradores
desviaron las aportaciones y donaciones. Nos comentan que dentro de los
testimonios recabados por la Agencia de Investigación Criminal, a cargo de
Tomás Zerón de Lucio, se estableció que se utilizaba a algunos de los infantes
para pedir limosna y recabar donativos para la institución, una práctica que
podría configurarse como explotación de menores, lo cual se sumaría a los
abusos de los que eran objeto.
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Lenguas
viperina/Silla Rora
EN
MICHOACÁN crece una certeza: el procurador de la República, Jesús Murillo
Karam, fue llevado a una trampa en el aparatoso operativo contra el albergue La
Gran Familia que dirigía "Mamá Rosa", una octagenaria de hablar rudo
y claridoso. Se nos asegura que en el origen del problema se hallan reiterados
señalamientos públicos de la señora por actos de corrupción en el gobierno del
estado, antes con Fausto Vallejo y ahora con Salvador Jara Guerrero. La
represalia fue desproporcionada: una acción policiaco-militar en donde en el
peor de los casos, se imponía, nos dicen, la participación de inspectores
sanitarios y trabajadores sociales.
