28 feb 2016

La fuga: Gobernación se investiga a sí misma/

Revista Proceso # 2052, 27 de febrero de 2016-02-28
 La fuga: Gobernación se investiga a sí misma/JORGE CARRASCO ARAIZAGA
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se convirtió en juez y parte en la investigación por la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán. A él se le escapó y los suyos investigaron. El resultado: sólo exfuncionarios de medio y bajo nivel fueron responsables administrativamente de esa evasión.
Excepto una alta exfuncionaria, Celina Oseguera Parra –entonces coordinadora general de penales federales–, quien estaba fuera de su círculo de confianza, sólo se culpó al director del penal, su encargada jurídica, dos supervisores penitenciarios y un oficial de prevención. 

A decir del titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Virgilio Andrade, fueron negligentes: los empleados menores, por no activar a tiempo las alertas, y los exfuncionarios, por darle a Guzmán beneficios que no le correspondían y dejar de revisar la seguridad en el Cefereso número 1, El Altiplano.
Algunas facultades de Oseguera eran proponer los beneficios a los presos, los lineamientos de seguridad de los penales federales y los cambios de los internos a centros de mediana o alta seguridad. Según confirmó el Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS), dependiente de la Secretaría de Gobernación, ante otro requerimiento de información de este semanario, Oseguera jamás pidió cambio de penal o de dormitorio para El Chapo, quien siempre estuvo en la celda 20 del área de Tratamientos Especiales, donde desembocó el túnel por el cual escapó.
 Sin embargo, el video de la fuga y recaptura de Guzmán que la PGR elaboró y difundió el pasado 27 de enero, señala a dos exfuncionarios que la SFP excluyó de toda responsabilidad administrativa.

Emma Coronel Su vida con Joaquín Guzmán/Anabel Hernández/ entrevista.

Revista Proceso # 2052, 27 de febrero de 2016-02-28
Emma Coronel Su vida con Joaquín Guzmán/Anabel Hernández.
Se encontró con él fortuitamente a mitad de una pista de baile en un pueblo de Durango. Ella tenía 17 años; él, 35 más. En ese momento se marcó la vida de Emma Coronel Aispuro, ahora esposa de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, el preso más célebre de México. En entrevista con Proceso, la joven nacida en California narra su historia y la historia de la vida en pareja con quien es considerado el narcotraficante más poderoso del mundo, ahora preso. “No hay ningún lecho de rosas ni nada de eso”, confiesa.

El encuentro apenas duró 15 minutos. Después de tres días de espera, a mediados de enero Emma Coronel Aispuro logró que la dejaran entrar al penal El Altiplano para ver a su esposo, Joaquín Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa, recapturado el pasado 8 de enero. Al cubículo entraron hombres encapuchados quienes traían a El Chapo totalmente sometido y seguido por un perro. Él se sentó, pero los guardias se quedaron a escasos centímetros; ella podía sentir su respiración en la nuca y su mirada intimidante.
Durante los seis meses anteriores, mientras Guzmán era fugitivo, la pareja apenas había podido encontrarse dos veces. Ninguna en Navidad, como afirma la Procuraduría General de la República. En medio de la tribulación, Emma y el capo apenas pudieron hablar de lo elemental. Cómo se encontraban ella y las gemelas de cuatro años que procrearon; cómo estaba su madre, Consuelo Loera; y cómo estaba él. Por primera vez Guzmán Loera parecía estar acorralado. Sólo había algo que le pesara más que haber perdido la libertad: no poder ver a sus seres queridos.
“Si hubiera sabido que no iba a poder estar con todos los que quiero, no hago esto”, murmuró. Emma pensó que se refería a haber escapado del Altiplano el 11 de julio de 2015, pero en realidad nunca hablaron específicamente de eso.

El de Malova, el sexenio más sangriento/ RIO DOCE

Revista Proceso # 2052, 27 de febrero de 2016-02-28
El de Malova, el sexenio más sangriento/CAYETANO OSUNA / RÍODOCE
En las postrimerías de su sexenio –el más violento en la historia de Sinaloa: 6 mil 741 homicidios dolosos–, Mario López Valdez y el Gabinete de Seguridad Nacional federal pusieron en marcha el miércoles 24 una nueva estrategia de seguridad. De inmediato se desataron los enfrentamientos y las ejecuciones en el sur de la entidad, según documenta Ríodoce en su edición que comienza a circular este domingo 28 y que comparte con Proceso.
MAZATLÁN, SIN.- Luego del anuncio del reforzamiento de la estrategia de seguridad pública prometido por el Gabinete de Seguridad, se recrudeció la violencia en el sur de Sinaloa. 
En las calles Framboyanes y Orquídea, del fraccionamiento Jacarandas, apareció un cuerpo descuartizado en una hielera, quien al parecer murió durante la balacera de la noche del sábado 20 entre gatilleros de grupos rivales en el libramiento Luis Donaldo Colosio, frente al fraccionamiento Villas del Rey.
 Uno de los grupos viajaba en un auto Nissan Versa gris con placas de Jalisco; el otro se desplazaba en una camioneta Chevrolet blanca. Los vehículos tomaron la carretera Internacional, hacia el sur, y la trifulca terminó en la colonia Urías.
 El enfrentamiento causó tres bajas y una mujer que viajaba en un camión resultó herida por una bala perdida.
 El cadáver tenía un narcomensaje con la siguiente leyenda: “por 51 bola de marranos, zetonez, aquí GDG”.

Justicia burlada por “El Chapo”

Revista Proceso # 2052, 27 de febrero de 2016-02-28
Justicia burlada por “El Chapo”/JORGE CARRASCO ARAIZAGA
Entre marzo de 1994 y el 1 de agosto de 1997, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, fue sentenciado en tres ocasiones. En todas resultó absuelto, según los registros judiciales. Las demás querellas en su contra, una veintena, han sido infructuosas, pues los abogados del capo sinaloense las han nulificado. Peor aún, las promesas de Jesús Murillo Karam –quien en julio de 2014 dijo que Guzmán Loera sería juzgado y sentenciado por narcotráfico para, después de cumplir su condena, extraditarlo a Estados Unidos– tampoco han prosperado.
Pese a las acusaciones en su contra desde hace más de 20 años, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo, no ha recibido hasta ahora ni una sola sentencia condenatoria por narcotráfico.
Es más, ha sido absuelto o amparado en una veintena de casos relacionados con homicidios, producción y tráfico de mariguana y cocaína, delitos contra la salud o portación de arma reservada a las Fuerzas Armadas.
Ni la Procuraduría General de la República (PGR) ni la justicia federal lo han acreditado como uno de los principales jefes de la delincuencia organizada en México, pese a que durante años fue buscado como el narcotraficante más importante del mundo.
Su historia judicial es larga. Se inició a principios de los noventa. Y aun cuando ha sido señalado como jefe de una organización delictiva trasnacional, sólo tiene tres sentencias condenatorias por asociación delictuosa, no por narcotráfico. Todas datan de sus inicios en el mando del Cártel de Sinaloa; la más firme fue la del 1 de agosto de 1997, hace 19 años.

Los parásitos del poder,

Revista Proceso # 2052, 27 de febrero de 2016-02-28
 Parásitos de lujo/ALEJANDRO PÉREZ UTRERA
Ni las sucesivas crisis económicas que mantienen empobrecida a la mayoría de los mexicanos ni los inacabables casos de corrupción que han exhibido al gobierno en todo el mundo ni las políticas de “austeridad” implantadas ante estos escenarios se han traducido en una voluntad política dispuesta a acabar con los privilegios de los expresidentes de la República, la mayor parte de los cuales son, en dinero y en especie, de los más altos del mundo. En su libro Los parásitos del poder, que acaba de ser puesto en circulación por Ediciones Proceso, los investigadores Ernesto Villanueva e Hilda Nucci aportan los elementos nodales para comprender por qué buena parte de esos beneficios son ilegales, además de escandalosamente desproporcionados.

Pensionados de por vida con cientos de miles de pesos mensuales por unos cuantos años de trabajo, agraciados para siempre con seguro social y seguro de gastos médicos mayores para ellos y sus familias, asistidos y protegidos por centenares de empleados públicos, favorecidos con subvenciones y apoyos de todo género, los expresidentes mexicanos forman una casta insólita, única en el mundo por sus privilegios casi monárquicos y los multimillonarios recursos que consumen del erario, muy superiores incluso a los de los países más ricos.
 Si bien desde el periodismo, la academia y la arena política ha logrado documentarse una breve parte de esa condición parasitaria que se eterniza a costa del dinero de los ciudadanos, en México muy difícilmente puede encontrarse una investigación que, con datos duros y basada en rigurosas metodologías de las ciencias sociales, haya abarcado ese cúmulo de beneficios como lo hace Los parásitos del poder. Cuánto cuesta a los mexicanos mantener los privilegios de los expresidentes, libro de Ernesto Villanueva e Hilda Nucci que Ediciones Proceso acaba de lanzar a la circulación.

Adiós a la tía Tatis..

  Adiós a la tía Tatis.. Durante meses, vimos a Tatiana aferrarse al mástil nacional como quien busca salvarse de un naufragio. Se le gastó ...