Revista
Proceso
# 2052, 27 de febrero de 2016-02-28
El
secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se convirtió en juez y
parte en la investigación por la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán. A él se le
escapó y los suyos investigaron. El resultado: sólo exfuncionarios de medio y
bajo nivel fueron responsables administrativamente de esa evasión.
Excepto
una alta exfuncionaria, Celina Oseguera Parra –entonces coordinadora general de
penales federales–, quien estaba fuera de su círculo de confianza, sólo se
culpó al director del penal, su encargada jurídica, dos supervisores
penitenciarios y un oficial de prevención.
A
decir del titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Virgilio
Andrade, fueron negligentes: los empleados menores, por no activar a tiempo las
alertas, y los exfuncionarios, por darle a Guzmán beneficios que no le
correspondían y dejar de revisar la seguridad en el Cefereso número 1, El
Altiplano.
Algunas
facultades de Oseguera eran proponer los beneficios a los presos, los
lineamientos de seguridad de los penales federales y los cambios de los
internos a centros de mediana o alta seguridad. Según confirmó el Órgano
Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS),
dependiente de la Secretaría de Gobernación, ante otro requerimiento de
información de este semanario, Oseguera jamás pidió cambio de penal o de
dormitorio para El Chapo, quien siempre estuvo en la celda 20 del área de
Tratamientos Especiales, donde desembocó el túnel por el cual escapó.


