¿Son los medios culpables de la política del espectáculo?
La política como espectáculo/Carlos Carnicero Urabayen, analista político.
El Periódico, 30 de abril de 2016..
Decía hace poco un Barack Obama canoso al final de su mandato que ser presidente es un trabajo serio que no se parece nada a presentar ni participar en un ‘reality show’. «Se trata de hacerlo bien y no actuar para obtener más atención mediática. A veces significa tomar decisiones difíciles aunque a la gente no le guste». El presidente norteamericano respondía así a una pregunta sobre la carrera electoral republicana y el ruido que está armando el polémico Donald Trump. Visto desde este lado del océano, el comentario de Obama bien podría explicar la parálisis que vive nuestro país tras las elecciones del 20 de diciembre.
La transición de nuestro sistema político en los últimos meses podría resumirse así: hemos pasado del espectáculo de la política -caracterizada por la perplejidad ciudadana ante la corrupción, mediocridad y desbordamiento de los partidos tradicionales ante una gravísima crisis- a la política del espectáculo, capaz de entretener pero no de dar soluciones. Una cosa es fomentar el acercamiento ciudadano a las instituciones -tan necesario por cierto-y otra hacerlo a base de dividir y atacar, con tal de subir la audiencia, en un momento en que solo los grandes acuerdos nos pueden dar un gobierno estable.