Sesión pública del pleno de la SCJN, 23 de agosto de 2016..
Corresponde comparecer al aspirante número 34, Jorge Emilio Sánchez Cordero…
SEÑOR
MINISTRO PRESIDENTE: Por favor, comience.
SEÑOR
LICENCIADO SÁNCHEZ CORDERO GROSSMANN:
Gracias,
con su venia. Honorable Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, agradezco la oportunidad de comparecer ante el Máximo Tribunal de mi
país.
La
gran apuesta de toda una generación fue crear el andamiaje institucional que
diera pie al surgimiento de la democracia electoral en México. Durante años,
décadas, en realidad, se fueron creando y ajustando instituciones que dotaran
de certeza y credibilidad a los procesos electorales en México. La premisa
fundamental del punto de arranque fue clara. La democracia es un juego
político que funciona sobre un conjunto de reglas que deben de ser claras,
abiertas, precisas y conocidas; esas reglas, las interpretan y las garantizan
los órganos jurisdiccionales especializados en la materia.
Es
por ello que el desempeño de sus funciones debe garantizar e ir encaminado a
beneficiar las estabilidad política del país, sus decisiones deben estar
soportadas por una argumentación jurídica sólida pero, sobre todo, deben
tomar en cuenta las lecciones del pasado, el contexto en el que se desenvuelve
la controversia que tienen que resolver, la propia lógica de las
transformaciones normativas que dieron lugar a los cambios políticos en
México pero, sobre todo, que se guíen a través de una teoría constitucional
que funja como brújula y como dique auto restrictivo de sus propias
actuaciones. En ese contexto se inserta la tesis fundamental de mi ensayo, que
consiste en que la efectividad de los derechos no se logra de una vez y para siempre,
sino que requiere de la confluencia de distintos actores.