16 ene 2010

Hallan a periodista ejecutado en Los Mochis

Hallan ejecutado a periodista en Sinaloa
El periodista ya tenía varios días de haber sido ejecutado.
Por Fernando Gutierrez Yaver
http://rrazones.com/
Los Mochis, Sin. 16 enero 2010.- El cuerpo sin vida del periodista José Luis Romero fue encontrado al filo de las 02:30 horas de la madrugada, dentro de una bolsa negra, sobre la carretera Mochis-San Blas, a la altura del ejido 2 de abril.
Un familiar del reportero identifico el cuerpo, el cual presentaba signos de que ya tenía varios días de haber sido ejecutado.
Según las característica del homicidio, después de su ejecución el cuerpo fue enterrado y posteriormente desenterrado para ser depositado dentro de una bolsa negra y finalmente arrojado sobre el camellón pasando el canal taxtes.
El cuerpo del reportero tenía las manos y pies amarrado con un cordón amarillo.
José Luis Romero fue levantado el 30 de diciembre próximo pasado por un comando armado cuando estaba en un negocio de mariscos en la colonia Tabachines, junto con otra persona, la cual tampoco ha sido localizada.
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El periodista José Luis Romero es encontrado asesinado

Al parecer ya había sido enterrado, sus asesinos lo sacaron y lo embolsaron para dejarlo abandonado
debate.com.mx
Noel Vizcarra
Actualizado: 16/01/2010 8:10:00
Los Mochis, Sinaloa.- El periodista José Luis Romero, fue encontrado asesinado, su cadáver estaba envuelto por cuatro bolsas negras presentaba impactos de bala en cráneo y tórax, al parecer fue torturado ya que tenía fracturado el cráneo, las piernas y golpes en las manos.
El reporte fue hoy sábado a la 01:30 a.m., una llamada anónima alertó a las corporaciones del Fuerte que entre El Taste y Mochicahui a la altura del puente Caído que conduce a las cribas El Potrillo había un cadáver embolsado.
La persona que hizo la llamada notificó que era el periodista José Luis Romero el que estaba en el interior de las bolsas.
Inmediatamente un grupo de Ministeriales y Municipales se trasladaron al lugar y encontraron la bolsa en el medio de la carretera.
Llegaron los peritos y al abrir las bolsas sacaron el cadáver y lo subieron a una camilla.
Al parecer el cuerpo de José Luis Romero había sido enterrado, ya estaba en estado de descomposición, al parecer los asesinos lo desenterraron y lo tiraron en la zona de El Fuerte, al revisar al occiso, este tenía su ropa con la que fue levantado, pantalón, camisa y botas.
Más tarde lo identificó una cuñada de él como el periodista José Luis Romero quien trabajaba en la empresa radiofónica Línea Directa.
El periodista fue levantado el 30 de diciembre cuando estaba en un negocio de Klamatos en la colonia Tabachines Uno.
Los responsables eran más de 15 encapuchados negros que portaban armas cortas y largas y llegaron en varios vehículos.
Junto con él se llevaron a un ex militar apodado "El Capi", este último aún no ha aparecido.
La identidad fue confirmada por Ignacio Rodrigo titular de la Subprocuraduría de Justicia Regional de la Zona Norte.
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REFORMA/Redacción
Ciudad de México (16 enero 2010).- El cuerpo ejecutado del periodista José Luis Romero, del noticiero Linea Directa, fue encontrado esta madrugada en las inmediaciones de la carretera Los Mochis – El Fuerte, a la altura del Ejido 5 de Mayo, en el Municipio de Ahome, Sinaloa.
De acuerdo con autoridades policiacas, el cuerpo estaba embolsado con un avanzado estado de descomposición, ya que se presume tenía cerca de 15 días de haber sido asesinado.
Romero fue "levantado" el 30 de diciembre en el cruce de la Calle Álvaro Obregón y Doroteo Arango, en la Colonia Jiquilpan II de la Ciudad de Los Mochis.
Ayer, tras la aparición de una narcomanta en donde se indicaba la ubicación del periodista, elementos del Ejército Mexicano y policías estatales iniciaron su búsqueda, sin embargo, no se logró la ubicación del cuerpo hasta este sábado.
"Chapo Isidro, Güero Mcgiver, Chuy y Nacho González, Mazatlecos y demás perros mata inocentes devuélvanlo a José Luis Romero, 'periodista'; Ejército, búsquenlo en Plan del Río Guasave Sinaloa", se lee en el escrito.
Hora de publicación: 11:48 hrs.
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José Luis Romero fue 'levantado' el 30 de diciembre

"El Teo", expresiones inadecuadas

Critican a mando por declaraciones
Advierten reacción de socios del 'Teo' por declaraciones de jefe policaco
Nota de Verónica Sánchez
Reforma 16 enero 2010.- Expertos en seguridad criticaron las declaraciones del Secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Julián Leyzaloa Pérez, sobre el presunto narcotraficante Teodoro García Simental, "El Teo", de quien se refirió como "rata de cárcel".
Carlos Mendoza, secretario técnico del grupo que evalúa el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, advirtió que sus expresiones podrían ocasionar una reacción por parte de la organización criminal que dirige.
"Caer en el mismo lenguaje (de los criminales), evidentemente sí daría una posible reacción de los grupos delictivos a los que están asociados y en lugar de atemperar los ánimos y generar un clima de mayor convivencia, los está desatando", dijo.
Leyzaloa, quien es teniente coronel, afirmó el jueves que el sicario sinaloense, preso en la penal de máxima seguridad del Altiplano, Estado de México, también tiene una "gordura asquerosa",
"'El Teo' ahora es rata de cárcel y cayó como todo mugroso que se siente valiente cuando tiene sometido a alguien, pero, cuando les toca, se sienten cobardes y se sienten mujeres.
"Sus cirugías y su gordura asquerosa que presenta pudo confundir a alguien, pero al final se le detuvo", dijo el funcionario municipal.
De acuerdo con Mendoza, las afirmaciones despectivas reflejan un deseo de revancha, ya que varios agentes de su corporación, fueron asesinados por órdenes del presunto narcotraficante.
"Las autoridades deben ser muy cuidadosas en el uso lenguaje porque de alguna u otra manera también refleja el cuidado que van a tener en respetar sus garantías procesales", añadió.
Guillermo Garduño, investigador de la UAM, explicó que "El Teo" podría acusar discriminación por parte de esa autoridad, lo cual le favorecería en el proceso penal.
"Generalmente estas personas tienen juicios en México y Estados Unidos y este factor va a ser esencial (...) lo que le ha quitado (el mando policial) son años de cárcel, pero de inmediato, de entrada", apuntó.
Además aseguró que Leyzaloa deja mucho que desear por las palabras discriminatorias y despectivas que utilizó.
Víctor Clark, director del Centro Binacional de Derechos Humanos de Tijuana, indicó que las expresiones no son propias de un servidor público, pero que no era la primera vez que éste se manifiesta de esa manera.
"La infortunada expresión 'cuando les tocan se sienten cobardes y se sienten mujeres', me parece misógina.
"Creo que no es el vocabulario que la sociedad espera escuchar", agregó.
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'No es héroe El Teo, es rata de cárcel'


Señala titular de SSP local que la captura Teodoro García Simental es una honra a la memoria de más de 40 policías caídos
Miguel Cervantes
Tijuana, México (15 enero 2010).- El teniente coronel y actual Secretario de Seguridad Pública de esta ciudad, Julián Leyzaola Pérez, consideró que aunque hay quienes consideran héroes a capos como Teodoro García Simental, "El Teo", en realidad éste es una rata de cárcel, cobarde y con gordura asquerosa.
"Tienen miedo a morirse de caer en la cárcel, aunque escuchamos corridos que los hacen héroes humanos con superpoderes.
"El Teo ahora es rata de cárcel y cayó como todo mugroso que se siente valiente cuando tienen sometidos a alguien, pero cuando les tocan se sienten cobardes y se sienten mujeres", dijo en entrevista Leyzaola.
"Sus cirugías y su gordura asquerosa que presenta pudo confundir a alguien, pero al final se le detuvo", dijo el funcionario, quien ha sido blanco de cuatro fallidos atentados atribuidos a sicarios de García Simental.
Leyzaola dijo que la captura de "El Teo" es una honra a la memoria de los más de 40 policías caídos en los últimos 2 años.
"Ellos (la corporación policiaca) como yo, sienten la misma euforia y satisfacción de haber metido a la cárcel a ese individuo (...) Lo que me pesa de la detención de este gordo es que lo voy a tener que mantener en la cárcel con mis impuestos y va a salir caro por lo que veo", dijo.
Prevén expertos que siga violencia
La detención de los líderes más importantes del Cártel de Tijuana no disminuyó la violencia en esa ciudad fronteriza y tampoco ocurrirá después de la captura de Teodoro García Simental "El Teo", advirtieron especialistas.
"Ya se han detenido a las principales cabezas del Cártel de los Arellano y el cártel continúa porque vienen los relevos.
"La historia del País ha demostrado que la detención de capos importantes no disminuye sustancialmente la violencia, ahí está el caso de un personaje muy similar a éste pero en Tamaulipas, que es Osiel Cárdenas. La realidad es que no paró", dijo Alberto Capella, ex Secretario de Seguridad Pública de Tijuana.
El también ex funcionario sostuvo que con la aprehensión de "El Teo" posiblemente sí haya una reducción de las ejecuciones pero que ésta será temporal.
En tanto, José María Ramos, investigador del Colegio de la Frontera Norte, aseguró que Tijuana es una de las zonas más importantes para el trasiego de droga hacia Estados Unidos, por lo que la lucha por el control no cesará ni momentáneamente.
"Por todo lo que significa esta región va a ser muy difícil que en el corto plazo se puedan reducir las tensiones y especialmente las muertes violentas porque está en disputa una de las principales regiones en el norte del País y a nivel internacional", señaló.
Los grupos rivales no se quedarán con los brazos cruzados, añadió, buscarán tener el control total del área.
Con información de Abel Barajas y Verónica Sánchez

El Poder Judicial

Árbitros y jugadores/Ana Laura Magaloni Kerpel
Reforma, 16 de enero 2010
Cuando el árbitro de los conflictos políticos se convierte en jugador pierde credibilidad, la SCJN es la última instancia no se le debe vulnerar
En el decálogo de la reforma política presentada por el presidente Calderón el mes pasado se contempla la posibilidad de darle facultad para presentar iniciativas de ley a la Suprema Corte de Justicia, circunscritas "al ámbito de su competencia". El Presidente, en su discurso del 15 de diciembre pasado, destacó que esta propuesta tiene como finalidad darle a la Corte "la capacidad para mejorar el funcionamiento del Poder Judicial y la posibilidad de incidir directamente en las mejoras a la normatividad en materia de medios de control constitucional como el amparo, las controversias constitucionales y las acciones de inconstitucionalidad".
Es cierto. La perspectiva de los jueces, cuando se trata de mejorar los ordenamientos que regulan los procesos judiciales, es muy importante. La experiencia acumulada de quienes todos los días se encargan de hacer efectivas esas normas es un punto de partida elemental para elaborar un proyecto legislativo sensato y relevante. Hasta donde conozco, el Poder Judicial federal siempre ha sido consultado en el diseño de los proyectos de reformas constitucionales y legales en este ámbito. Es decir, la práctica tanto del Poder Ejecutivo como del Legislativo es que la opinión y punto de vista de los jueces es extraordinariamente relevante para detectar y corregir el marco normativo en la materia.
Sin embargo, tomar en cuenta la experiencia judicial para mejorar el marco normativo es un asunto muy distinto a darle facultad a la Suprema Corte para presentar iniciativas de ley. Esto último me parece que es confundir la función central del tribunal encargado del control constitucional de las normas y su papel en el sistema de división de poderes. Los jueces constitucionales son los árbitros no los jugadores. Los órganos electos son los que tienen la legitimidad democrática para proponer, aprobar y ejecutar las reglas del juego que han de regir la conducta de todos los actores políticos y de los ciudadanos. Los jueces constitucionales se tienen que mantener al margen del quehacer político por la sencilla razón que a ellos les toca arbitrar los conflictos políticos conforme a lo establecido en la Constitución. En este sentido, darle injerencia a la Corte para activar el proceso legislativo es vulnerar su posición de máximo árbitro jurídico de conflictos políticos.
¿Con qué imparcialidad podrá analizar la Corte un asunto en donde se cuestione la constitucionalidad de una norma que ella misma propuso? O bien, cuando compitan la iniciativa de la Corte con la de algún partido político y gane la del partido político, ¿con qué imparcialidad van analizar los ministros una demanda que cuestione la constitucionalidad de normas que desafiaron a las que ellos propusieron? Finalmente, una vez presentada su iniciativa, la Corte, supongo, tendrá incentivos para cabildearla, ¿cómo va a afectar la imparcialidad de los máximos jueces del país el hecho de estar organizando reuniones con diputados y senadores o contratando empresas de cabildeo para que sea aprobada su iniciativa? ¿Cuántos favores políticos van a deber los ministros por cada iniciativa aprobada y cómo van a retribuirlos? Así de simple: cuando el árbitro jurídico de los conflictos políticos se puede convertir en jugador deja de ser un árbitro creíble.
A nivel local, como bien destaca la propia exposición de motivos de la reforma política, "veintinueve entidades federativas han establecido en su Constitución Política el derecho de iniciativa del Poder Judicial local. La gran mayoría, restringen en diferentes grados dicha facultad y la circunscriben a la regulación de asuntos internos del propio Poder Judicial". Me temo que ésta no es una buena comparación, ya que el control constitucional de tales leyes lo ejerce en forma exclusiva el Poder Judicial federal.
Por otra parte, también destaca dicha exposición de motivos que países como Colombia, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Perú, Panamá, Brasil, Bolivia, Paraguay, República Dominicana, El Salvador, Venezuela y Guatemala otorgan la facultad de iniciativa de ley a sus respectivos poderes judiciales federales. Dejando a un lado la evaluación sobre si esos son los países que deberían ser el punto de referencia para México en este asunto (por qué no España, Alemania, Chile o Estados Unidos), cabe destacar que en la mayoría de estos países el control constitucional de la normas no lo llevan a cabo sus poderes judiciales, sino un tribunal constitucional que no forma parte de dicho poder. Es decir, no se mezclan las funciones de control constitucional con la facultad de presentar iniciativas de ley. En cambio, en el caso de México, sí se mezclan. La función de control constitucional de las normas federales recae en última instancia en la Suprema Corte.
En suma, de aprobarse esta propuesta va a tener más costos que beneficios para la propia Suprema Corte. El más importante costo es que puede entorpecer y vulnerar el proceso de fortalecimiento, credibilidad e independencia del máximo tribunal del país. Ese proceso ha sido lento, tortuoso y todavía está inacabado. ¿Para qué ponerlo en riesgo?

Parte de guerra

Parte de guerra /Jaime Sánchez Susarrey
Reforma, 16 Ene. 10
1.¿Tuvo razón Felipe Calderón al declarar la guerra? El diagnóstico del presidente de la República al inicio de su gestión fue simple: si no actuaba de inmediato y con toda la fuerza, México corría el riesgo de convertirse en un narco-Estado. Lo que no hizo, y la verdad es que no tenía forma de hacerlo, fue prever la capacidad de respuesta del crimen organizado. Porque hasta ahora las Fuerzas Armadas han sido incapaces de someter a los cárteles de la droga y vivimos una espiral de violencia nunca antes vista. A la fecha 15 mil muertos.
2. ¿Se rompió el pacto con el narcotráfico? Según Ricardo Monreal, ex gobernador de Zacatecas y ex priista, el contenido del pacto era el siguiente: 1) no muertos en las calles; 2) no drogas en las escuelas; 3) no escándalos mediáticos; 4) entregas periódicas de cargamentos y traficantes menores; 5) derrama económica en las comunidades; 6) no proliferación de bandas; 7) cero tratos con la estructura formal del gobierno (policías o funcionarios judiciales); 8) cobrar errores con cárcel, no con la vida; 9) orden y respeto en los territorios; 10) invertir las "ganancias" en el país.
3. De ser cierta la versión de Monreal, el pacto con el narcotráfico se habría roto desde antes de la llegada de Felipe Calderón a la Presidencia de la República. Porque la proliferación de bandas, la espiral de violencia, los territorios controlados y la corrupción de altos mandos (basta recordar el caso del general Gutiérrez Rebollo) datan de sexenios anteriores. Cabría incluso preguntarse si la alternancia política en el 2000 y el enorme poder financiero y de fuego de los cárteles no terminaron por sepultarlo definitivamente.
4. ¿Se puede ganar la guerra contra el narcotráfico? Depende de cómo se defina la victoria. Si el objetivo es eliminar el consumo de drogas y liquidar el tráfico ilícito, la respuesta es no. Pero si el objetivo es contener la capacidad de fuego y rescatar los territorios y las ciudades que están bajo el poder de los capos, la respuesta -en teoría- es sí.
5. ¿Se va ganando en la práctica la guerra contra los cárteles? No, no en la práctica. A tres años de distancia, las Fuerzas Armadas no han logrado recuperar los territorios ni contener a los cárteles. La espiral de la violencia revela que el poder económico y de fuego de los narcotraficantes es superior a cualquier previsión. De ahí el callejón sin salida en que nos encontramos. El presidente de la República echó mano del último recurso del Estado, las Fuerzas Armadas, pero los resultados no han sido contundentes, y lo más grave es que no se avizora un plazo razonable para la victoria.
6. El problema está en que a medida que pasa el tiempo las cosas se complican más. Las Fuerzas Armadas no están diseñadas ni preparadas para operar como cuerpos policiacos. Las campañas en su contra por presuntas violaciones de los derechos humanos y los riesgos de que los mandos -altos y bajos- y la tropa se corrompan son cada vez mayores. Dicho de otro modo, el último de los recursos del Estado no puede utilizarse indefinidamente en el combate contra el crimen organizado. Y es un hecho que el futuro ya nos alcanzó.
7. ¿Existe una solución alternativa? Sí, y no es ningún misterio. Se debe crear una policía nacional única que sea capaz de asumir esa tarea. Porque mientras ese cuerpo no exista será imposible regresar a las Fuerzas Armadas a sus cuarteles. El problema está en que no hay un acuerdo entre la clase política para forjar dicha corporación. Los gobernadores se oponen abiertamente, e incluso la propuesta, mucho más modesta e ineficaz, de crear 32 policías estatales y suprimir las municipales ha encontrado fuertes resistencias.
8. En suma, el Estado mexicano está en un callejón sin salida. Felipe Calderón no se echará para atrás. Mantendrá, sin duda alguna, a las Fuerzas Armadas en la primera línea de fuego hasta el final de su gobierno. Una retirada a estas alturas equivaldría a una derrota. Peor aún. No es evidente siquiera que se pudiera alcanzar un nuevo "pacto" para contener la violencia. Las preguntas caen por su propio peso: ¿con cuál de todos los cárteles habría que pactar? Y lo más importante: ¿en qué condiciones luego de que la guerra se habría perdido?
9. La fuerza de los cárteles de la droga proviene de tres fuentes y un corolario: los enormes recursos financieros, el avituallamiento permanente de todo tipo de armas -sofisticadas y de alto poder-, la capacidad de reclutar jóvenes para sus organizaciones y un poder de corrupción prácticamente ilimitado. Así que mientras no se toque la estructura financiera y el flujo de armas no habrá modo de debilitarlos. Pero la verdad es que en ninguno de esos flancos el Estado ha tenido, ni parece tener, la capacidad de enfrentarlos.
10. Nos guste o no, llegamos a una situación límite. La guerra contra el narcotráfico se puede ganar en teoría, pero en la práctica se va perdiendo. Volver al pasado, al tiempo de los pactos por debajo de la mesa, tampoco parece viable. La única salida en el mediano y largo plazos está en el pacto de la legalidad. La despenalización del consumo de las drogas eliminaría de un tajo el mercado negro y la violencia. La historia no es nueva. Fue lo que hicieron los estadounidenses con el fin de la prohibición del alcohol en los años veinte. Y es lo que empiezan a hacer de nuevo en los estados en los que la marihuana ha sido legalizada para uso medicinal.
11. No se trata de descubrir el hilo negro. La despenalización es el único camino para terminar con la guerra y el primer paso debería darse con la marihuana.

Gabo visto por Edwards

Acróbatas e infiltrados/por Jorge Edwards
Publicado en Nexos, enero de 2010
Tiendo a pensar que el género de la biografía es poco hispánico, poco frecuentado en la lengua española, en contraste con lo que sucede en las literaturas inglesa y francesa. Frente a una biografía escrita por un inglés o un norteamericano, uno tiene la relativa seguridad de encontrarse con un acopio serio de información, de datos, de testimonios, de análisis de documentos, archivos, cartas. Gerald Martin, el autor de un extenso estudio biográfico sobre Gabriel García Márquez, no escapa a esta norma. Su libro, que ya se encuentra en traducción española por todos lados, es el resultado de veinte años de conversaciones con el novelista, con su familia y sus amigos; de innumerables lecturas y rastreos de documentos; de viajes a los lugares esenciales, aparte de reflexiones, cavilaciones, comparaciones. He mirado el libro con atención, en medio de otras lecturas y preocupaciones, lo he leído hasta más de la mitad, me propongo seguir leyéndolo y me permito adelantar algunas impresiones preliminares.

En primer lugar, es indudable que el señor Martin escribe desde la reverencia, el respeto, la admiración casi incondicional o incondicional sin el casi, y aquí, precisamente, surge mi primera reserva. Porque me quedo con la impresión de que el autor ha recibido testimonios de allegados, amigos, críticos entusiastas, personas bien predispuestas, y que ha omitido a los otros, a los que tienen alguna forma de distancia o de frialdad con el escritor estudiado. Por ejemplo, escribe sobre la amistad inicial y la posterior enemistad entre García Márquez y Mario Vargas Llosa, pero creo que no se ha preocupado en ningún momento de conocer el punto de vista personal del novelista peruano. Tiene, en seguida, numerosas referencias al caso Padilla, el del poeta encarcelado por Fidel Castro a comienzos del año 1971 y cuya autocrítica, de sospechoso tono estalinista, provocó una célebre y bullada división de los intelectuales latinoamericanos, pero no ha conversado con muchos que conocieron el caso a fondo y que siguieron un camino diferente al del novelista de Cien años de soledad. Uno lee con paciencia, con permanente interés, puesto que la acumulación de datos es notable, pero no sabe si el autor de la biografía escribe con ingenuidad, con prejuicios políticos o con la impresión supersticiosa de que Gabo está enteramente por encima de toda reflexión crítica, elevado a los altares de una especie de santidad literaria. Por momentos, uno siente que Gerald Martin, acucioso, escrupuloso en el manejo de los datos y las referencias académicas, es uno de esos gringos un poco simplistas, seducidos por el pintoresquismo, el exotismo, la diferencia latinoamericana. Se pasea por algunos temas con la boca abierta, y uno, como lector, se sonríe y saca conclusiones diferentes de las suyas. Por ejemplo, Martin llega por su cuenta y riesgo a la conclusión de que Cien años de soledad es el único libro comparable y equivalente al Quijote en toda la literatura de lengua castellana, y, una vez que adquiere esta convicción, no la somete a la menor revisión o evaluación crítica. La verdad es que el mundo hispánico actual está lleno de grandes autoridades sobre Cervantes, españolas y de otras culturas, y de conocedores profundos de ambos libros, pero nuestro biógrafo, dueño de su personal conclusión, no muestra el menor interés en ponerla a prueba. Entrevista a los almaceneros de las esquinas de Aracataca, pero no se digna entrevistar a los maestros de estos asuntos.
Insisto en que transmito en estas líneas una reacción preliminar, una impresión de lectura en marcha, no una versión crítica definitiva, pero esto no prohíbe el comentario en el terreno acotado de una crónica. Le adelanto algo a un amigo y me mira con cara de susto. ¡No vayas a decir eso, porque pondrían interpretarte mal! Es un amigo prudente, como podrán observar ustedes. En los últimos años he releído el Quijote por partes y también en una relectura completa, cuidadosa, lápiz en mano, desde la primera línea hasta la última. Mi reacción personal de lector es la siguiente, y la digo con todas sus letras, aunque me interpreten en forma nefasta y me condenen al quinto infierno: cada vez que releo el Quijote el libro gana para mí en matices, en riquezas y sutilezas de todo orden, en humanidad delicada, en humor, y con Cien años de soledad me ocurre más bien lo contrario. Admiro al García Márquez de El coronel no tiene quien le escriba, de Crónica de una muerte anunciada, de Relato de un náufrago, incluso al de algunas crónicas de periódico, pero empiezo a concordar con Jorge Luis Borges en que a Cien años... le sobran años. Si las relecturas del Quijote me produjeran una reacción parecida, no tendría ningún empacho en decirlo, pero ocurre que el Quijote, después de los siglos, sobrevive con una belleza a toda prueba. Y si uno autocensura sus impresiones auténticas de lector, ¿qué sentido tiene escribir sobre libros? El juicio literario no es como el dogma católico de la Santísima Trinidad. Está sometido al cambio, al movimiento, a una revisión constante, y en eso, precisamente, consiste la vida apasionante de la literatura.
Uno de lo aspectos más destacados de esta biografía es el de la relación de García Márquez con el poder político y con sus personajes: con Fidel Castro, con el general Torrijos de Panamá, con algunos presidentes colombianos más bien conservadores, con el francés Mitterrand, con Felipe González y un muy largo etcétera. Gerald Martin parece creer que los jefes de Estado buscan a García Márquez para redorar sus blasones, y yo, por mi parte, me quedo con la impresión contraria. Como ha ocurrido tantas veces en la historia, el novelista se siente fascinado, irresistiblemente atraído, como las mariposas por las llamas, por el poder político. Encontré a Gabo por primera vez en Alemania, en octubre de 1970, cuando Salvador Allende acababa de alcanzar la mayoría relativa en las elecciones chilenas y todavía no asumía el gobierno. Le conté, no recuerdo por qué motivo, que me había tocado acompañar a Pablo Neruda en Lima, hacía pocos meses, en una visita personal al general Velasco Alvarado. ¡Ves tú!, exclamó el novelista, y los ojos le brillaban de entusiasmo: el poeta se acercaba sin remilgos a conversar con el jefe de Estado, con el hombre del poder político. En algún momento de la década de los setenta, el novelista, cuyas relaciones con la Revolución Cubana no eran entonces demasiado buenas, supo que Fidel Castro tenía la intención de visitarlo durante una estadía suya y de su familia en el Hotel Nacional de La Habana. Esperó un mes entero antes de que la visita se concretara. ¡Qué paciencia, me digo, qué obstinada y disparatada paciencia! La amistad que se trabó entonces, a toda prueba, ha durado hasta los tiempos del patriarca en su otoño. Es un caso único. Gabo ha llegado a sostener que Fidel Castro es el primer lector de sus manuscritos, antes que otros amigos, escritores, editores. El primer lector de los manuscritos de un escritor es sin duda una persona importante, decisiva en su vida y en su trabajo.
La lectura de la biografía de Martin revela que el comandante Castro y el novelista de Cien años de soledad tienen un rasgo político en común: creen que todos los males de América Latina provienen de Estados Unidos, nunca de nosotros mismos. Por eso, cuando recibe las noticias del bombardeo de la Moneda por los aviones de la Fuerza Aérea de Chile, en septiembre de 1973, Gabo, sin vacilar, escribe en la prensa internacional que la Moneda fue bombardeada por acróbatas del aire norteamericanos. La ideología, en otras palabras, se antepone a los hechos. Es una pirueta retórica muy nuestra, y cuyas consecuencias desgraciadas se manifiestan hasta hoy mismo. Si no lo creen, escuchen a Hugo Chávez hablar del Imperio y de su mano negra. En nuestros espacios mentales, vivimos entre infiltrados, agentes del mal, acróbatas del aire y otros monstruos engendrados por el sueño de la razón. ~

Morena: 15 años no es nada...

 15 años no es nada... Quince años... Se dicen fácil, ¿verdad? Quince años cumple Morena como movimiento político. Y para celebrarlo, como d...