Jacobo
entre dos épocas/Enrique
Krauze
En Reforma, 23
Jun. 13
La
Cámara de Diputados ha otorgado la Medalla Eduardo Neri a Jacobo Zabludovsky.
Pocos saben que Neri fue el valeroso diputado guerrerense que levantó su voz de
protesta tras los asesinatos de Serapio Rendón y Belisario Domínguez. Todos
sabemos quién es Zabludovsky y muchos, con buenas razones, nos hemos
congratulado de ese reconocimiento.
De
lunes a viernes, las cincuenta y dos semanas del año y a lo largo de al menos
cuatro décadas, Jacobo -como la gente, con familiaridad, le dice- apareció en
la pantalla del Canal 2. Su elegancia formal no comprendía sólo su vestimenta
sino su estilo serio y directo, y el uso correcto y llano del español. Aunque
con frecuencia se permitía la ironía, no rebajaba el micrófono al relajo. Leía
las noticias internacionales imprimiéndoles a veces -y sólo si lo ameritaba- el
leve matiz de su opinión, un guiño o un alzar de cejas. La información fluía,
sustentada en una cultura sólida y una inteligencia inquisitiva. Alentó la
incorporación de generaciones de comunicadores -algunos generosos, otros
ingratos- que lo tuvieron como maestro. Uno de sus méritos mayores fue tender
un puente informativo entre el mundo y México.
