En
economía, la inoperancia/CARLOS
ACOSTA CÓRDOVA
Revista Proceso # 1935, 30 de noviembre de 2013
En
términos económicos, 2013 fue un pésimo año para México y para los mexicanos, y
en particular para el gobierno de Enrique Peña Nieto y su secretario de
Hacienda, Luis Videgaray. Consecuencia implacable de los torpes y lentos
manejos de las finanzas nacionales son el empobrecimiento vertiginoso de la
población, la pulverización de la clase media, la falta de empleo y, en
general, el crecimiento prácticamente nulo de la economía. Si algo faltara, el
tiro de gracia lo representó la reforma hacendaria, esa abusiva miscelánea
fiscal que indignó a todos.
Inexperiencia,
malas decisiones y arrogancia de quienes conducen la economía del país, se
combinaron con una débil y muy lenta recuperación de la economía estadunidense
–que no pudo jalar a la mexicana–, para hacer del primer año de gobierno de
Enrique Peña Nieto un año gris, mediocre, en materia económica.
No
se logró ni el crecimiento prometido ni la creación de empleos ofrecida ni
–mucho menos– la mejoría en el bienestar de la sociedad, que con tanto ánimo
aseguraba Peña Nieto que se obtendría apenas llegara él al mando del país.


