27 abr 2014

Bajo la sombra de Maciel, Juan Pablo II llega a los altares A


 Bajo la sombra de Maciel, Juan Pablo II llega a los altares
Agencia APRO
LA REDACCIÓN
27 DE ABRIL DE 2014
Miles de fieles de congregaron en la Plaza de San Pedro.
Foto: AP.
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Entre cuestionamientos por los cientos de casos de pederastia registrados durante su papado y su omisión para denunciar a los sacerdotes que cometieron estos abusos, Juan Pablo II fue canonizado este domingo en el Vaticano por el Papa Francisco, en una ceremonia a la que acudieron miles de fieles.
 Karol Wojtyla condujo los destinos de la Iglesia católica de 1978 al 2005  y llega a los altares -junto con Juan XXIII- nueve años después de su muerte, en uno de los procesos de canonización más rápidos de la historia.
 “Era un hombre de Dios, pero no es necesario hacerlo santo”, afirmó el cardenal Carlo María Martini, arzobispo de Milán entre 1979 y 2002, jesuita e intelectual progresista fallecido hace dos años, según cita el diario español El Mundo.

Historia de una matanza delirante


 Historia de una matanza delirante/JUAN ALBERTO CEDILLO
Revista Proceso #1956, 26 de abril de 20014
 Fue necesario que unos socios de Miguel Ángel y Omar Alejandro Treviño Morales, capos de Los Zetas, declararan como testigos de la fiscalía en el juicio que se sigue en Austin, Texas, contra su hermano José Treviño. En sus testimonios salió a la luz que pueblos del norte de Coahuila fueron tomados por Los Zetas para exterminar a todas las familias de apellidos Villanueva y Garza, así como a sus trabajadores, con una saña delirante. Ninguna autoridad mexicana se atrevió a informar de ello en su momento, pero en febrero último comenzaron a encontrarse los restos de decenas de personas que se consideraban desaparecidas.

ALLENDE, COAH.- Por largo tiempo el miedo acalló a esta población del norte de Coahuila. Ni siquiera el gobierno estatal se atrevía a indagar lo que significó el dominio de Los Zetas en la región. Sólo ahora, tres años después, confirma que más de 400 personas fueron masacradas en la zona por la organización delictiva durante la “guerra” que el gobierno de Felipe Calderón declaró al narcotráfico.
Las disputas internas del cártel hicieron de Allende escenario de venganzas, y del Centro de Readaptación Social (Cereso) de la vecina Piedras Negras un horno crematorio donde incineraron aproximadamente a un centenar de personas.

De un multihomicidio y la cacería que le siguió…/LUIS CHAPARRO


De un multihomicidio y la cacería que le siguió…/LUIS CHAPARRO
Revista Proceso #1956, 26 de abril de 20014
Durante los últimos cuatro meses de 2010, elementos de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) intervinieron las frecuencias de los aparatos de radiocomunicación de las bandas Barrio Azteca y La Línea en Ciudad Juárez. A raíz de ello lograron atrapar a 35 sicarios, incluido Arturo Gallegos Castrellón, El Benny, y José Antonio Acosta, El Diego, implicados en el asesinato de un empleado consular de aquel país, su esposa y su hija de cinco años, así como de Jorge Salcido, esposo de otra diplomática estadunidense, en marzo de dicho año.
EL PASO, TEXAS.- “Ya estuvo, ahí quedó en la presidencia. Ahí quedó. Le corrió el güey, pero lo alcancé”, dice por radio de comunicación el sicario apodado El Zorro mientras se dirige hacia el poniente de Ciudad Juárez. En el lugar queda una Toyota blanca con placas locales en cuyo interior están los cuerpos de Arthur Redelfs, su esposa Lesley y su pequeña hija de cinco años…
El multihomicidio ocurrió el 13 de marzo de 2010 a las 14:30 horas. Media hora antes, El Popeye, otro sicario, hizo lo propio en un punto distinto de la ciudad: “Ahí quedó ya”, dijo por radio, en referencia a Jorge Salcido, cuyo cuerpo sin vida yacía en el asiento delantero de una Honda blanca con placas del estado de Chihuahua; en la parte trasera lloraban sus tres hijos, todos ellos menores de edad.

La ONU, implacable: México, reprobado en derechos humanos


La ONU, implacable: México, reprobado en derechos humanos
GLORIA LETICIA DÍAZ
Revista Proceso #1956, 26 de abril de 20014
 Una vez más, México sale reprobado en el informe que el relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, Christof Heyns, presentará en el Consejo de Derechos Humanos de la organización internacional en junio próximo. Según el funcionario, pese a que las reformas penal y de derechos humanos son positivas, el gobierno de Enrique Peña Nieto debe pasar de su retórica a los hechos, ya que la impunidad con que se cometen casi todos los delitos en el país genera corrupción, complicidad, más violencia, y “convierte a la justicia en una farsa”.
La impunidad que origina violencia y violaciones al derecho a la vida, la militarización de la seguridad pública, la manipulación de pruebas y la utilización de chivos expiatorios que convierten “a la justicia en una farsa” son algunos de los males que diagnostica a México el relator especial de las Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, Christof Heyns.
En su informe final como resultado de la visita que realizó al país del 22 de abril al 2 de mayo de 2013, el cual presentará en el 26º Periodo de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza, del 10 al 27 de junio próximo, Heyns “observa con preocupación que México sigue sufriendo niveles alarmantes de violencia. Se siguen produciendo incidentes extremadamente violentos, en particular atentados contra el derecho a la vida, a un nivel intolerable”.

Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe: Francisco


Texto completo de la homilía de Francisco en la misa de canonización 
Domingo 27 de abril de 2014 en Roma

"En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.
Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: “Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28).
Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: “Sus heridas nos han curado”» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).
San Juan XXIII y san Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús –recordó el Papa–, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la “parresia” del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.
Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.
En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había “una esperanza viva”, junto a un “gozo inefable y radiante” (1 P 1,3.8).
La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz.
Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno..
Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42-47).
Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad».
Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos.
No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu».
En este servicio al Pueblo de Dios, Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.
Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama.
Que ambos –concluyó– nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama».

Adiós a la tía Tatis..

  Adiós a la tía Tatis.. Durante meses, vimos a Tatiana aferrarse al mástil nacional como quien busca salvarse de un naufragio. Se le gastó ...