12 sep. 2010

¡Agradar a todo mundo?

¿Por qué no me traga?
FRANCESC MIRALLES
Publicado en El País, 12/09/2010;
No intentemos agradar a todo el mundo. Siempre habrá gente que se muestre hostil hacia nosotros. Pero eso no debe socavar nuestra autoestima ni hacernos perder naturalidad.
Pocas situaciones nos causan tanto malestar como la certeza de que alguien de nuestro entorno “no nos traga”. Sea en el trabajo, en el círculo de amigos o incluso en la familia, sabernos censurados y rechazados hace tambalear nuestra autoestima. Todos somos, en mayor o menor medida, adictos a las opiniones de los demás. Por eso nos inquieta percibir que no sienten simpatía hacia nosotros. Cuando notamos frialdad, indiferencia o aversión por parte de alguien, nuestra primera conclusión es que hemos cometido algún error. Acto seguido, intentamos acercarnos a él con amabilidad, pero muchas veces solo logramos reforzar su hostilidad. Entonces nos preguntamos: ¿por qué no me puede ni ver?
No perseguir la pieza
“Aquello que la gente no entiende acaba convirtiéndose en aversión” (Elisabeth Landon)
La química de las relaciones humanas es tan compleja que a veces es justamente nuestro deseo de acercarnos a alguien lo que crea el rechazo. Así como el juego del amor aconseja no perseguir la pieza que se quiere cazar, sino provocar que la persona deseada venga hacia nosotros, también en las relaciones sociales se valora la distensión y la espontaneidad.
Renunciar a la máscara
“Es mejor ser odiados por lo que somos que ser amados por lo que no somos” André Gide
Tras la necesidad de gustar y complacer a todo el mundo se oculta una inseguridad enfermiza. Quien se hace esclavo de la opinión ajena tiene una autoestima tan baja que solo siente que existe cuando recibe halagos o es aprobado por su entorno. El drama llega cuando alguien se le resiste, puesto que hay personas a las que jamás gustaremos, sea por incompatibilidad de caracteres o porque se dejan guiar por ideas preconcebidas.
Luchar por la estima de las personas que han decidido no querernos es una batalla perdida de antemano que nos desgasta inútilmente. El poeta latino Horacio lo explica de manera sencilla: “A la gente triste le disgusta la feliz, tanto como la feliz aborrece a la triste; los que son rápidos de pensamiento se ponen nerviosos con los calmados, así como los descuidados no pueden soportar a los que siempre están ocupados”. No todo el mundo puede estar de nuestra parte, lo cual tampoco significa que tengamos adversarios. Simplemente hay personas con las que no podemos converger porque no hay un terreno común para la complicidad. Si queremos forzar la situación con acercamientos obstinados, tal vez sí que despertemos la hostilidad de los otros, sobre todo si fingimos lo que no somos en un intento desesperado por agradar. Es más efectivo mostrarnos de manera franca y asumir con naturalidad tanto el reconocimiento como la indiferencia o la desaprobación. No nos elogiará todo el mundo, pero al menos nos daremos el gusto de ser nosotros mismos.
La escuela de la empatía
“Debemos perdonar a nuestros enemigos. No hay nada que les ponga más furiosos” (Oscar Wilde)
Aunque a menudo la simpatía y la aversión son solo una cuestión de afinidad, vale la pena esforzarse –o al menos dar el primer paso– para hacer sentirse bien a los demás. Tan peligrosa es la adicción a gustar a todo el mundo como ser tajante a partir de la primera impresión. Justamente las personas más diferentes a nosotros nos pueden aportar visiones y valores que complementan los nuestros. El autor de la célebre serie Las crónicas de Narnia, C. S. Lewis, decía al respecto: “No pierdas el tiempo pensando en si aprecias o no a tu vecino. Actúa como si lo apreciaras. Si actuamos así, descubriremos uno de los grandes secretos de la felicidad. Cuando nos comportamos como si apreciáramos a alguien, podemos acabar amando a esta persona”. Según este escritor irlandés, al tratar mal a alguien aumenta nuestra aversión hacia esa persona como una forma de justificar nuestros actos y disfrazar lo que hacemos. Una condición previa a la empatía –ponernos en el lugar del otro– es abrir los ojos a la relación que estamos estableciendo.
Convivir con el enemigo
“Cuando odiamos a alguien, odiamos algo que es parte de nosotros mismos” (Hermann Hesse)
En más de un equipo de fútbol hay jugadores que llevan años sin hablarse, pese a formar parte del mismo conjunto. En el campo trabajan por un objetivo común, pero en los vestuarios se ignoran por algún conflicto nunca resuelto. Por violenta que resulte al principio una situación así, es perfectamente posible convivir con personas que no nos tragan, siempre que mantengamos una distancia saludable y renunciemos al resentimiento.
Buda comparaba el odio con un pedazo de carbón candente que quema al que lo sostiene antes de que pueda arrojarlo. Sobre esto mismo, el misionero y teólogo Stanley Jones hace la siguiente reflexión: “Una serpiente venenosa, cuando se siente acorralada, se enfada tanto que acaba mordiéndose a sí misma. Esto es exactamente lo que pasa cuando acumulamos odio y resentimiento contra los demás: nos estamos mordiendo a nosotros mismos. El mal más profundo nos lo hacemos a nosotros mismos”.
Para guardarnos de este veneno, debemos empezar aceptando que las personas que nos aman son la compensación por las que nos detestan.
Meditación budista
“Hagamos lo que hagamos, los demás no dejarán de ser lo que son” (Marco Aurelio)
Ante una prueba difícil, los budistas tienen una meditación, el Metta Bhavana, orientada a recuperar la buena disposición hacia todos los seres. Su práctica se divide en cinco estadios de similar duración:
1. Despertar sentimientos de amor hacia uno mismo. Tras sentarnos a meditar, debemos tratar de sentir amistad y buena voluntad con nosotros.
2.Pensar en un amigo, alguien por quien sentimos sincero afecto. Mantendremos la imagen de esa persona todo el tiempo en nuestra mente y trataremos de desarrollar fuertes sentimientos hacia él.
3.Practicaremos lo mismo con una persona neutral, es decir, alguien con quien mantenemos contacto, pero que no nos provoca ni simpatía ni antipatía.
4. Pensar en algún enemigo, alguien con quien nos resulte muy difícil o incluso imposible comunicarnos. Intentaremos desarrollar sentimientos de amor con él.
5. Reuniremos en nuestra mente a las cuatro personas de los estadios anteriores y trataremos de alimentar sentimientos de amor conjuntos hacia los cuatro.
Esta técnica mejora profundamente nuestro estado mental y nos procura una intensa sensación de bienestar. Cuando alcanzamos este clima de paz, los humores de los demás dejan de afectarnos, porque la mente se convierte en un lago que atesora su propia calma.
Una lección de madurez de P. Gardner
“Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas, como adquirir habilidades e información. Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas, a no dilapidar energía por causa de la ansiedad. Se descubre cómo dominar las tensiones, y que el resentimiento y la autocompasión se encuentran entre las drogas más tóxicas. Se aprende que el mundo adora el talento, pero recompensa el carácter. Se comprende que la mayoría de la gente no está ni a favor ni en contra nuestro, sino que está absorta en sí misma. Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás, siempre habrá personas que no nos quieran. Esto es una dura lección al principio, pero al final resulta muy tranquilizadora”.
La concordia frente al odio
1. CINE
–‘El hombre elefante’, de David Lynch (Universal). La historia verídica de John Merrick, un hombre monstruosamente desfigurado, demuestra que la crueldad no puede destruir al ser humano que ha optado por ser amable y apacible.
– ‘Gandhi’, de Richard Attenborough (Sony). Esta biografía de Mahatma Gandhi muestra cómo se pueden conciliar visiones enfrentadas a través de la bondad y la integridad. Incluye escenas tan conmovedoras como la marcha pacífica de miles de indios al mar para demostrar que la sal pertenece a todos.
2. MÚSICA
– ‘Funeral’, Arcade Fire (Rough Trade). El primer disco de la banda canadiense, que visita nuestro país este otoño, es un himno a la concordia y al entusiasmo compartido. No por casualidad, cuatro de los temas se llaman ‘Neighborhood’ (vecindario).

Mujeres suicidas


Mujeres suicidas en el Cáucaso/Reportaje
De MAYTE CARRASCO
Publicado en El País Semanal, 12/09/2010;
Son viudas, hermanas, hijas de combatientes chechenos matados por los rusos. Están llenas de odio y su único objetivo es vengarse. Las operaciones contra los terroristas islámicos ordenadas por Moscú han creado una generación de mujeres kamikazes dispuestas a todo
Todos los días, desde que me levanto hasta que me acuesto, deseo matar a los asesinos de mi hermano. Me han reclutado los combatientes islámicos, y estoy dispuesta a morir para vengar la muerte de mi familia". A dos metros de distancia habla un espectro negro, robusto y de gran estatura, ojos minúsculos y escurridizos. Le acompaña un destino tan oscuro como sus pensamientos. La vida no ha tratado bien a Yasmina, que roza los 30 y no tiene marido ni hijos. Vive aislada y rodeada de octogenarios, con los recuerdos de dos guerras y la muerte acechando. Y ella ha planeado tomarse la revancha de una manera radical.
Esta es su historia. Una gélida mañana, su hermano hace sus abluciones matinales, se coloca su beshmet (una especie de casaca), se despide y sale hacia la mezquita en el monte para la oración de las cinco. Se oyen tiros. Yasmina sale de casa y corre con dificultad sobre la nieve. Descubre a su único hermano con un disparo en la cabeza, tirado sobre un gran charco de sangre. Le dan sepultura, el padre se abandona y muere pocos días después. En pleno luto, unos desconocidos irrumpen en su casa y se la llevan. La torturan y le dicen que su hermano era miembro de Al Qaeda. Pone una denuncia por torturas. No obtiene ninguna respuesta. "Juro por Alá que mi hermano era inocente. Si nadie hace justicia, la haré yo".

Derecho a la verdad

Derecho a la verdad/ Juan Carlos Gutiérrez
Reforma 12 de septiembre de 2010;
La sociedad tiene derecho a conocer la verdad sobre hechos violatorios de derechos humanos; conocer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las cuales ocurrieron, así como los motivos que impulsaron a sus autores a perpetrarlos. En ese sentido, el derecho a la verdad es un bien jurídico colectivo e inalienable.
La desaparición forzada o la tortura son hechos crueles que constituyen graves violaciones de los derechos humanos, por lo que no pueden quedar impunes; los autores materiales e intelectuales no pueden desen- tenderse de las consecuencias jurídicas de sus actos y las autoridades, por su parte, deben cumplir con sus responsabilidades.
La resolución de los ministros la Suprema Corte de Justicia de la Nación del pasado 7 de septiembre, en la que desecharon el proyecto que presentó el ministro José Ramón Cossío Díaz que planteaba el análisis de la obligatoriedad de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) y, a partir de ello, las acciones de cumplimiento atribuidas en la sentencia del caso Radilla Pacheco vs. Estados Unidos Mexicanos, diluye la posibilidad de tener acceso al derecho a la verdad de los familiares y de la sociedad en su conjunto.
Esta resolución, alcanzada en votación del pleno de la SCJN con ocho a favor y tres en contra, implica retrasar la decisión de un asunto de trascendental importancia para la vida democrática del país, con lo que se continúa evadiendo el tema central de la competencia del Poder Judicial de la Federación para el juzgamiento y sanción de graves violaciones a los derechos humanos en el fuero civil.
Esta decisión se produce en el contexto de un caso donde las víctimas llevan más de tres décadas esperando justicia y casi 10 años litigando ante el Sistema Interamericano. Al respecto, cabe recordar que el 25 de agosto pasado se cumplieron 36 años de la desaparición forzada del señor Rosendo Radilla Pacheco. Asimismo, involucra a otros casos que dirime la CoIDH como González y otras vs. México (Caso Campo Algodonero), así como los casos de Inés Fernández Ortega, Valentina Rosendo Cantú, caso Rodolfo Montiel Flores y Teodoro Cabrera García.
La posición expresada por algunos ministros del máximo tribunal del país en la sesión del pasado 7 de septiembre es lamentable, ya que supone que la SCJN pretenda erigirse en instancia revisora del fallo de la CoIDH, lo cual es contrario a lo establecido por la Convención Americana de Derechos Humanos en su artículo 67 y demuestra un desconocimiento de la propia jurisprudencia del máximo órgano interamericano de derechos humanos.
En este sentido, es pertinente mencionar que la sentencia de la CoIDH fue aceptada expresamente por el Ejecutivo federal, a través de su boletín de prensa No.286-15/12/2009, que al acatar el fallo manifestó: "En cumplimiento con el artículo 67 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, de la cual México es parte desde 1981, el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es definitivo e inapelable. Por tanto, el gobierno de México llevará a cabo todas las acciones necesarias para ejecutar la sentencia de ese órgano jurisdiccional".
La decisión de la SCJN quedó tan sólo en una cuestión de forma; no obstante el proyecto del ministro Cossío Díaz contenía los elementos suficientes para entrar a un debate sustantivo.
Vale la pena recordar que en virtud del carácter definitivo e inapelable de las sentencias de la CoIDH, según lo establecido en el mencionado artículo, éstas deben ser prontamente cumplidas por el Estado en forma íntegra; el cumplimiento de las órdenes de reparación de la CoIDH no son una concesión del Estado hacia las víctimas, es un derecho de éstas que debe ser satisfecho de manera pronta y respetuosa, siendo imprescindible la comunicación fluida entre los encargados de cumplir con las reparaciones y sus titulares.
El derecho a la verdad consagrado en la Convención Americana de Derechos Humanos es soslayado por la SCJN con su resolución, con lo que la exigencia de familiares de víctimas y la sociedad queda impune.
El autor es director general de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

El patriarca Antonios Naguib

Ser cristiano en Egipto
Entrevista con el patriarca copto católico Antonios Naguib
ALEJANDRÍA, viernes, 10 septiembre 2010 (ZENIT.org).- En Egipto, país musulmán con una pequeña minoría cristiana, la convivencia armoniosa es a menudo lo normal; ahora bien la vida de sus católicos no es fácil, según el patriarca Antonios Naguib de la Iglesia Copta Católica en el país.
El patriarca es el pastor de la principal comunidad católica en Egipto. Además de los coptos católicos, existen también el grupo de ortodoxos católicos y comunidades coptas evangélicas y protestantes.
-La comunidad católica copta es una Iglesia muy minoritaria en el país. ¿Cómo es la vida diaria de los coptos o cristianos católicos en Egipto?
-Patriarca Naguib: Desde un punto de vista religioso, cada Iglesia tiene sus propios miembros que tienen libertad de culto y de participación en actividades sin restricciones, problemas y conflictos. Todos los cristianos están muy integrados en la sociedad. No hay áreas especiales para los cristianos. Sólo hay unas pocas aldeas en las que los cristianos son mayoría. Muchos de los cristianos están muy integrados en la sociedad, en la que los conflictos son esporádicos, pero esto sucede entre vecinos en todas partes. Cuando se es minoría, afloran dificultades en el trato con la mayoría. Vivimos en armonía y por parte de los musulmanes encontramos la misma apertura y la misma actitud, aunque, como sucede en todas partes, algunos grupos son un poco agresivos.
-Aunque generalmente la situación de los cristianos en Egipto no es fácil la Constitución reconoce la libertad religiosa. Sin embargo Egipto es un estado islámico y, si estoy en lo cierto, la sharia (ley islámica) es la fuente de toda la legislación, lo que significa que, en muchos aspectos, los cristianos encuentran muchos obstáculos para vivir su fe. ¿Qué tipo de desafíos afrontan los cristianos en Egipto, especialmente en este ambiente?
-Patriarca Naguib: Como ya dije, depende de la conducta y la mentalidad de la persona. Cuando me encuentro con una persona de mente y corazón abiertos a los demás, la relación es fácil y buena. A veces encuentro a otros que tienen una actitud de oposición y la relación puede ser difícil. Esto también puede ocurrir respecto a temas administrativos con el gobierno, pero a menudo los problemas se resuelven fácilmente debido a nuestra cultura oriental, y no sólo egipcia. En general, siempre depende de las relaciones personales y siempre se encuentra a alguien con quien se tiene una amistad personal y puede a ayudar a resolver el problema.
-Sin embargo, hay algunos obstáculos. Por ejemplo, ¿es difícil, si no imposible, construir nuevas iglesias?
-Patriarca Naguib: Sí es difícil. Esto procede de una ley muy antigua.
-¿Cómo es esta ley?
-Patriarca Naguib: Esta ley fue [establecida] a finales del siglo XVIII, durante el Imperio Otomano. Hay diferentes interpretaciones de esta ley. Algunos dicen que su principal objetivo era proteger a los cristianos de cualquier agresión. Otros dicen que era para dificultar a los cristianos la posibilidad de tener sus propios lugares de culto. Usted puede elegir una u otra, y nosotros a menudo decimos a las autoridades --que siempre afirman que es para nuestra protección-- que nos ponen dificultades. Nosotros, en este área, afrontamos dificultades y se necesita mucho tiempo pero al final siempre somos capaces de resolver el asunto.
-¿Y respecto a la vida política? Un cristiano no puede ser presidente. Sólo hay dos cristianos en el gobierno. A los cristianos no se les permite ser alcaldes de ciudades o aldeas. ¿Cómo logran los cristianos una representación justa?
-Patriarca Naguib: Se debe a diferentes factores. Antes que nada, en el escenario político, cuando hay elecciones, teniendo en cuenta que de cada diez egipcios sólo uno es cristiano, ¿piensa que los cristianos tienen la suficiente influencia como para ser elegidos miembros de la asamblea? Esta es la razón por la que el presidente siempre nombra de cuatro a siete cristianos como miembros de la asamblea para que tengan una voz en la misma. En el sector administrativo del gobierno, el personal no es elegido, son nombrados y por consiguiente también se dan puestos a los cristianos, aunque simbólicos. En las administraciones locales, en puestos como los de sheriffs, jefes o gobernadores de las aldeas, no hay cristianos; normalmente es por tradición.
-¿La Iglesia no está luchando por una mayor representación política?
-Patriarca Naguib: La verdad es que los periódicos cristianos escriben sobre ello y hay algunos intelectuales musulmanes que escriben y abogan por una mejor representación de los cristianos. Los grupos de derechos humanos en Egipto están también haciendo públicas sus preocupaciones sobre esto. Por tanto hay una voces y llamamientos que lo reivindican. También hay presión social/religiosa.
-En Egipto, es obligatorio llevar un carnet de identidad en el que se indica la afiliación religiosa. ¿Es esto un instrumento para la discriminación, por ejemplo, si un cristiano solicita un empleo?
-Patriarca Naguib: Este asunto es también objeto de debate público. En los últimos años, ha habido muchos artículos en los periódicos locales, tanto de cristianos como de musulmanes, respecto al tema. Puede ser interpretado de dos modos. Uno afirma que es discriminatorio, mientras que otro dice que es necesario en el medio social, y ponen el ejemplo de los tribunales que tratan asuntos familiares tales como matrimonio, divorcio, etc.; dicen que, si no se indica la afiliación religiosa de alguien, ¿cómo puede el juez dar una sentencia justa de acuerdo a la ley que obliga a los individuos? Entonces tendrían que juzgar sólo basándose en las leyes islámicas.
La ley egipcia permite que cada individuo sea juzgado según las leyes que obligan a ese individuo, según su afiliación religiosa. Así, dicen, la ley es justa. Por ejemplo, el divorcio no se permitirá a los católicos porque su ley religiosa no se lo permite. Los ortodoxos tienen reglas muy específicas respeto al divorcio y el juez, que a menudo es musulmán, basa su juicio en estas leyes. Muchos, sin embargo, afirman que es mejor basar la identidad sólo en la ciudadanía y dejar todos los asuntos referentes a la familia y matrimonio a las diferentes comunidades religiosas.
-Hay quien alega o sugiere que algunas conversiones del cristianismo al islam se basan en motivos económicos o en el interés. Hablamos antes de esto, de que los cristianos tienen a veces dificultades en asegurar el empleo debido a que su documento de identidad indica su afiliación religiosa. El elevado paro en Egipto ronda el 10%. ¿Es beneficioso para un cristiano convertirse al Islam para beneficiarse de oportunidades de empleo? ¿Es este el caso?
-Patriarca Naguib: Hay algunos casos, pero no estaría de acuerdo en decir que esta es la razón principal. Hay, pienso, dos motivos principales. Uno está basado en el matrimonio. El mejor modo de liberarse de un matrimonio para un cristiano, ya sea hombre o mujer, es hacerse musulmán; para ellos, es fácil divorciarse y tener el beneficio de plenos derechos frente al otro cónyuge y la plena custodia de los hijos. La segunda razón es la debilidad de la propia fe. Esto se debe a la falta de buena formación en la propia fe. Hay algunas regiones, aldeas y algunos barrios de la ciudad donde no hay suficiente cuidado pastoral. La atracción islámica y los medios seculares influyen mucho y contribuyen fácilmente a esta falta de adhesión incondicional a la propia fe a causa de la ausencia de un sólido fundamento de la fe.
-Un área en la que la Iglesia Católica está trabajando especialmente bien es la escolar. ¿Cómo ve la importancia de la educación para el futuro del cristianismo en Egipto?
-Patriarca Naguib: Tenemos 186 escuelas católicas en el país con más de 150.000 estudiantes, de los cuales al menos el 50% son musulmanes. Así que puede usted comprender la importancia de la educación. En primer lugar, ofrece a nuestro pueblo una buena formación religiosa y moral y un nivel alto de educación. En segundo lugar, da la oportunidad tanto a cristianos como a musulmanes desde la primera infancia de socializar juntos. Crecen juntos, hacen amistades y los padres se familiarizan y aprecian a la Iglesia católica y el cristianismo en general. Estos estudiantes, tanto chicos como chicas, que han crecido juntos en nuestras escuelas católicas, serán luego miembros responsables de la sociedad y quienes no son de nuestra fe son capaces de ser abiertos y comprendernos mejor, no sólo nuestra fe sino a nosotros como personas, y son capaces de ayudarnos cuando tenemos problemas.
Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para para "Dios llora en la Tierra", un programa semanal radiotelevisivo producido por la Catholic Radio and Television Network en colaboración con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Más información en www.ain-es.org, www.aischile.cl