18 nov. 2009

La incorporación de Turquía a la UE

España y la incorporación de Turquía a la UE/Ahmet Davutoglu, ministro de Asuntos Exteriores de Turquía.
Traducción de Jesús Cuéllar Menezo
Publicado en EL PAÍS, 16/11/09;
Para la estabilidad del sur de Europa, Turquía y España, con un devenir histórico similar y situadas en orillas opuestas del espacio euromediterráneo, constituyen los flancos de un delicadísimo eje. La prolongada rivalidad hispano-turca, que duró dos siglos, terminó en 1782 con la firma del Tratado de Constantinopla, un acuerdo de paz, amistad y comercial con el que se considera que se iniciaron las relaciones contemporáneas entre Turquía y España. Esta relación bilateral ha florecido a lo largo de los años, gracias a multitud de contactos e intercambios registrados en nuestro ámbito común, el Mediterráneo, también conocido como mar de luz. Al igual que los elocuentes poemas sobre España escritos por el poeta Yahya Kemal Beyatl1, uno de los más afamados del periodo republicano turco, que también fue embajador en España durante la década de 1920, esos contactos han acercado más a nuestros países, familiarizándolos con los valores y visiones del otro.
Gracias a la larga historia común, España ha comprendido en toda su extensión las potencialidades que presenta la entrada de Turquía en la UE. Con ella compartimos la idea de que el Mediterráneo debe una vez más ser fuente de inspiración para la paz y la estabilidad. Esta concepción nos ha llevado a patrocinar, junto a España, la oportuna iniciativa que constituye la Alianza de Civilizaciones, con la que nuestros países han demostrado que, sin dejar de preservar la singularidad de nuestras identidades, debemos enriquecernos mutuamente mediante el reconocimiento del otro. Así hemos dado un ejemplo que otros pueden seguir.
En este contexto, los líderes europeos tienen una oportunidad excepcional de demostrar que están dispuestos a preparar para los desafíos del siglo XXI a la UE, tanto internamente como, y esto es aún más decisivo, para el ámbito global. Se diría que, a este respecto, hay dos labores pendientes: la puesta en marcha sin sobresaltos del Tratado de Lisboa y la movilización popular a favor de la ampliación en su conjunto, y en concreto de la que afecta a Turquía.
Cincuenta años después del establecimiento de relaciones entre Turquía y la UE, resulta asombroso comprobar que todavía hay quienes cuestionan la identidad europea de nuestro país. Se deja así totalmente de lado el arraigado lugar que ocupa Turquía en la historia europea, tratando de forma absolutamente injusta una vocación europeísta avalada por su pertenencia a instituciones europeas como el Consejo de Europa y la OTAN desde 1949 y 1952, respectivamente, y por el mantenimiento de las negociaciones de acceso a la UE. Ahora, ante la magnitud de los desafíos y oportunidades que tenemos delante, debemos abandonar esos agotadores debates y centrarnos en el valor añadido que comportaría la entrada de Turquía, cuyo proceso de adhesión, iniciado en 1963, descansa en obligaciones contractuales contraídas tanto por nuestro país como por la UE.
Los desafíos actuales tienen múltiples facetas: la crisis financiera, la seguridad energética, la emigración ilegal, las epidemias, el cambio climático, el crimen organizado, la falta de entendimiento entre las sociedades islámicas y occidentales, el extremismo y el terrorismo… Con consecuencias similares, todos estamos expuestos a los mismos desafíos. Si de lo que se trata es de erradicar cualquier forma de intolerancia y de discriminación que se apoye en razones religiosas o de otra índole, de fomentar un orden internacional democrático y equitativo, de lograr un desarrollo económico constante y de hacerlo de forma sostenible, la entrada de Turquía en la UE como miembro de pleno derecho puede marcar una importante diferencia.
Si pensamos en zonas como Oriente Medio, el Cáucaso o los Balcanes, o en situaciones como la de Afganistán y Pakistán, en todas ellas Turquía constituye una fuerza positiva. El objetivo principal de nuestra política exterior siempre ha sido el mantenimiento de la paz, la estabilidad y la prosperidad en todas partes. El creciente dinamismo económico turco, unido a sus cualidades demográficas, proporciona a la UE una opción estratégica a la hora de abordar desequilibrios económicos y futuros desafíos poblacionales. Cuando estemos en situación de entrar en la UE como miembros de pleno derecho, asumiremos la responsabilidad que nos corresponda. Sin embargo, ahora topamos con diversos obstáculos políticos que socavan el principio de pacta sund servanda, minando en consecuencia la credibilidad de la propia UE. Como la entrada en la Unión no se producirá de la noche a la mañana, no hay razones para prejuzgar hoy esa decisión. Llegado ese momento, Turquía tendrá los mismos criterios y normas que el resto de la UE, lo cual redundará en beneficio de todas las partes.
Somos conscientes de que para ciertos países miembros la entrada de Turquía plantea algunos problemas. Sin embargo, nuestro país desea fortalecer la Unión y, una vez concluidas las negociaciones, confío en que se comprendan y aprecien mejor las ventajas de que Turquía pertenezca a ella. Otorgamos un gran valor a la posición que, por principio y con visión de futuro, ha tomado España. El enfoque constructivo y de amplias miras de sus líderes nos hace confiar plenamente en España y en que presida de modo ejemplar la UE, beneficiando así al conjunto de Europa, Turquía incluida.

Hugo Chávez

Chávez: el enigma desvelado/Rubén Herrero de Castro, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid
Publicado en EL PERIÓDICO, 17/11/09;
En su camino hacia el socialismo del siglo XXI, Hugo Chávez recientemente proclamaba tres propuestas, las duchas de menos de tres minutos, usar linternas por la noche y asearse usando un solo vaso de agua. Si no fuera tan dramática la situación de Venezuela, y tanto lo que está en juego en el Cono Sur, sería para reírse. Sin embargo, es para llorar.
Pero hay que ir más allá de lo anecdótico de estas medidas que, por cierto, él y su corte socialista no aplican en absoluto. Basta con ver cómo para el 2010 el presupuesto para presidencia de la República se ha incrementado un 63%, alcanzando los 1.545 millones de dólares, de los cuales el amado líder solo para su aseo personal destina casi 600.000 dólares.
Tras fracasar su golpe de Estado en 1992 y pasar solo dos años en la cárcel, Chávez consiguió llegar al poder por la vía de las elecciones en 1999. El presidente tenía ante sí una Venezuela con muchos problemas, pero con un nivel de vida por encima de la media latinoamericana. Y se propuso transformarla. Para ello decidió, en primer lugar, que él debería ser el presidente vitalicio del país y, claro, le sobraban sobre todo dos cosas, la oposición política y la libertad de prensa. Además, rápidamente señaló al enemigo, la economía de mercado y Estados Unidos.
Eso sí, para financiar su revolución no ha tenido ningún problema en aprovecharse de las dinámicas del capitalismo en lo referente a los precios del petróleo y, por cierto, exportar el 60% de la producción del mismo a Estados Unidos, dada la estabilidad económica que estos le proporcionan. ¿Quizá desconoce el presidente Chávez que los tanques del imperio necesitan petróleo para avanzar?
Desde el principio dejó bien claro que la democracia solo era una herramienta de la que servirse para perpetuarse en el poder y para llevar a cabo su particular idea de lo que debe ser Venezuela. Estableciendo su cuartel general en el plató de su esperpéntico programa Aló Presidente, y utilizando de forma abusiva todos los medios a su disposición, se dispuso a liquidar cualquier atisbo de oposición.
Primero, celebrando una secuencia interminable de elecciones que solo desgastan y arruinan a sus opositores. Y, después, con la aprobación de la ley mordaza del 2004, que llevó al cierre en el 2006 de RCTV y al hostigamiento sistemático de cualquier medio contrario a su gestión.
En medio de este clima, hemos asistido desde mayo de este año a la orden de cerrar Globovisión, al cierre en agosto de dos cadenas de televisión y 34 emisoras de radio, así como a la amenaza de expulsar de las ondas a 240 emisoras más.
Pero esto no es suficiente, y es conocido el hecho de que el Gobierno de Chávez prepara la llamada ley especial de delitos mediáticos que, de acuerdo con la fiscal general, Luisa Ortega, se crea para sancionar a medios que en sus informaciones generen «zozobra y pánico en los ciudadanos». Si la llamasen ley Honecker, no extrañaría a nadie.
Hugo Chávez gobierna casi sin oposición y ello le ha permitido una desastrosa política económica basada en el control gubernativo del poder judicial, una absoluta falta de respeto por la propiedad privada, las nacionalizaciones arbitrarias de los servicios estratégicos, las expropiaciones forzosas de terrenos y una política de limosnas improductivas a las clases más desfavorecidas para ganarse su favor. Esta política emplea de la peor forma posible los beneficios obtenidos con el petróleo. Hoy en día, Venezuela nada en la pobreza y se dan restricciones en los servicios básicos (sí, esos mismos sectores que poco a poco ha nacionalizado Chávez) y Caracas es considerada la segunda ciudad más violenta del mundo y una de las más caras del planeta.
En el exterior, sus relaciones se limitan a dictaduras como la cubana o la iraní así como a los regímenes que él ha promocionado en Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Su contribución a América Latina se limita a ALBA y a Petrocaribe, dos mecanismos de injerencia en torno al petróleo con los que Chávez controla a sus aliados. Y no solo eso, no pasa un día sin que el presidente amenace una y otra vez la estabilidad del Cono Sur con sus agresivas declaraciones y políticas. La última, muy reciente, llamar a su población a prepararse para la guerra contra Colombia.
Qué lejos está Chávez de la izquierda sensata que han practicado Lula en Brasil o Tabaré Vázquez en Uruguay, obteniendo ambos resultados muy positivos. O de las exitosas políticas llevadas a cabo por el Gobierno progresista-liberal de Alejandro Toledo en Perú o por el conservador Uribe en Colombia. La clave reside en algo de lo que Chávez carece, gobernar con responsabilidad y sentido de Estado.
Tras conocer a Chávez, decía García Márquez en su artículo El enigma de los dos Chávez, que no sabía si sería un hombre que salvaría a su país o un ilusionista que pasaría a la historia como un déspota más.
El misterio se va resolviendo poco a poco, Hugo Chávez se parece cada vez más a Mugabe.

Lévi-Strauss

La lección de Claude Lévi-Strauss/Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia
EL PAÍS, 17/11/09;
El pasado 30 de octubre Claude Lévi-Strauss fallecía en París a la edad de 100 años. Filósofo y etnógrafo a un tiempo, es hoy un referente intelectual indispensable a la hora de pensar las relaciones entre el hombre y la sociedad, la naturaleza y la cultura, y el complejo sistema de elementos que se articulan en los diferentes modelos mitológicos que han ocupado una parte central de sus estudios. Mitos, costumbres, artes, lenguas, reglas de parentesco, religiones, instituciones, etcétera, todo le atraía al joven etnógrafo que decidirá dedicar su vida al estudio de las formas de la cultura.
Tristes Tropiques, de 1955, recogerá lo que él mismo calificó como “la experiencia más importante” de su vida. Un viaje -”cuando ya era imposible viajar”- que le precipitará en un universo nuevo del que se sentirá pronto no sólo atraído sino incluso atrapado. Herramientas, objetos, formas de alimentación, música, danza, rituales mágicos… pasarán pronto a formar parte de una nueva constelación humana de la que se reconocerá como su cartógrafo.
El joven estudiante que atraviesa el Atlántico en 1935 camino de Brasil ha elegido ya sus afinidades intelectuales. La geología, porque nadie mejor que ella narra el tiempo de la tierra. Sigmund Freud, tal cual lo leía el joven Lévi-Strauss, que excava en las ruinas del paisaje psíquico cuyas leyes intenta establecer. Y Karl Marx, que lee a los 17 años, y que se le presenta como el constructor de modelos sociales, aptos para la comprensión de la historia. Geología, psicoanálisis, marxismo: “Los tres demuestran que comprender consiste en reducir un tipo de realidad a otra; que la realidad más verdadera no es siempre la más evidente o explícita”.
Ahora tendrá ante sus ojos, a lo largo de los viajes etnográficos por las tribus indígenas del Mato Grosso y de la Amazonia entre 1935 y 1939, un mundo nuevo de formas culturales que recorrerá con particular ansiedad. Todo le resultaba fascinante entre los caduveos, bororos, nambikwaras y tupi-kawahibs, sobre los que construirá las bases de lo que más tarde llamará pensée sauvage, al tiempo que trazará ya la estructura de su pensamiento. “En la América indígena he amado el reflejo, aunque fuera fugitivo, de una época en la que la especie se adaptaba a las condiciones de su universo y en la que persistía una relación adecuada entre la libertad y sus signos”. Ya entonces la secreta atracción por los ideales utópicos de su autor preferido, Rousseau.
Y tras el breve regreso a Francia de nuevo los años de Nueva York, de 1941 a 1944, “un periodo de excitación intelectual intensa”. Ahí se encuentran los exiliados como André Bretón, Max Ernst, Tanguy, Masson… o los frankfurtianos de la New School for Social Research junto a los grandes nombres de la antropología americana como Alfred Kroeber, Franz Boas, Ralph Linton o Ruth Benedict. Y, finalmente, el encuentro decisivo con Roman Jakobson de quien reconocerá una deuda intelectual. “Yo hacía ya estructuralismo sin saberlo. Jakobson me ha revelado la existencia de un corpus de doctrina ya constituido”, escribirá años más tarde recordando la estancia y encuentro neoyorquinos.
En efecto, el estructuralismo era, para él ante todo, una estrategia para escapar de la obsesión por la identidad. Contra el existencialismo de Sartre, Lévi-Strauss declara la guerra al “sujeto”: “Este insoportable niño caprichoso que ha ocupado tanto tiempo la escena filosófica, impidiendo un trabajo serio al reclamar todas las atenciones”. Más allá de las apariencias y formas sensibles, se organiza el trabajo de un desciframiento de aquellas estructuras que se hallan en la base de toda forma cultural. En el fondo, “je suis peut-être un kantien vulgaire”, ironizaba en plena refriega intelectual.
Las Structures élémentaires de la parenté, que leerá en 1949 como trabajo de tesis, marcan un camino apasionado por establecer la lógica de las relaciones que rigen las formas de la cultura y sus determinaciones naturales. Desde un extraño regard éloigné penetraba su obra en los diferentes sistemas que Tristes Tropiques habían ya señalado. La lección inaugural en el Collège de France, sin duda uno de sus textos fundamentales, nos introducirá, no sin polémica, en el universo de órdenes y clasificaciones que orientan las formas mentales de los pueblos sin máquinas ni escritura.
La relación que se nos oculta -de la misma forma que lo hacen las máscaras en su afirmar y negar- es propiamente el objeto del inmenso trabajo de Mythologies, distribuido en cuatro volúmenes de 1964 a 1971: Le cru et le cuit, Du miel aux cendres, L’origine des manières de table, L’Homme nu, y que recogen 113 relatos de mitos que cifran, en su conjunto, la historia más variada jamás contada. En el juego del aparecer y desaparecer se va iluminando la lógica de procesos culturales irrepetibles que dan cuenta de la historia humana, tal como afirma en La voie des masques, de 1979.
En los sistemas mitológicos que Lévi-Strauss identifica en sus análisis opera una lógica que establece el orden de las estructuras y las formas de la vida y la cultura. Para ello es necesario recorrer el largo viaje que va de lo sensible a lo inteligible, siguiendo un camino de relaciones e inferencias, con clara intención constructiva que dará lugar a la configuración de un sentido que escapaba a las lecturas de la antropología clásica.
La mirada puede detenerse en un tatuaje o en el rostro de una joven caduveo o en el ritmo de una danza bororó. Lo que importa, dice Lévi-Strauss, es llegar a la comprensión de aquellos signos que esconden su verdad, como en el caso de la piel de la joven caduveo, teñida de azul, sobre la que se recortan entre geometría y arabescos los principios sociales de jerarquía y reciprocidad. Aparecen así nuevos niveles de significado que dan lugar a un relato que la antropología sostiene con su ejercicio iluminando desde los signos la verdadera historia humana.
Recorrer esta historia sólo es posible siguiendo la guía de una mirada que ha revolucionado la historia de las ciencias sociales y de sus modelos interpretativos. Me refiero a una larga polémica a lo largo de la cual los presupuestos historiográficos han sufrido un amplio y contrastado debate. Los contextos epistemológicos son hoy otros y una aproximación a las tesis de Lévi-Strauss, a sus métodos y a sus modelos de interpretación, tienen para nosotros una actualidad indiscutible. Más allá de los territorios tradicionales de los estudios antropológicos se abre desde su propia obra un nuevo espacio de curiosidades y problemas nuevos. Una mirada como la suya, atenta a identificar las relaciones que atraviesan igualmente la pintura, la música, la literatura y las artes en general. Con sutilidad proustiana volverá a mirar a Poussin, a escuchar a Rameau, a leer a Diderot como variaciones de un mismo ejercicio.
No es otro el propósito de Regarder, écouter, lire, de 1994, con el que cierra la selección de textos para el reciente volumen de la Pléiade. Ocasión que de nuevo pone en escena la intención que ha dirigido su propia experiencia intelectual. Una historia que va desde Tristes Tropiques a este último ejercicio de lectura e interpretación comparativas, de quien se ha definido como un “humaniste modeste”, siendo, en verdad para nosotros, uno de nuestros maestros.

¿Demasiado mayor?

La corrección de la edad/Juan Cruz
Publicado en EL PAÍS, 17/11/09;
Cuando se anunció que Alberto Oliart, abogado, poeta, memorialista, político y miembro de la generación de Carlos Barral, había sido nombrado, a los 81 años, presidente de la Corporación RTVE, los calendarios marcaban los siguientes cumpleaños: Manuel Aleixandre, actor, 92; Luz Casal, cantante, 51; Juan Pardo, cantante, 67; Rosa Regàs, escritora, 76; José Manuel Caballero Bonald, poeta, novelista y memorialista, 83; Carlos Fuentes, escritor, 81; Hans Magnus Enzensberger, escritor, 80; Leonardo DiCaprio, actor, 35; y Demi Moore, actriz, 47.
Ni Aleixandre ni sus compañeros de reparto en esta lista, excepto los dos actores norteamericanos, podrían trabajar ahora en la corporación que va a presidir el ex ministro de Defensa de la UCD. Sin embargo, todos ellos podrían ser, como Oliart, presidentes de esa compañía. Por cierto, Emilio Lledó, el filósofo, cumplió más de 80 el 5 de noviembre; a él le confió el Gobierno, cuando aún no había llegado a la edad de Oliart, que estudiara cómo iba a ser la televisión (estatal) del futuro. Presidió aquella comisión; un amigo le regaló un televisor, para que se fuera acostumbrando; y aunque ve la televisión en las casas ajenas, o en los hoteles, sigue sin abrir la caja donde guarda aquella caja.
Cualquiera de ellos, pues, podría haber sido elegido. ¿Carlos Fuentes? Por qué no. En México hay una buena tradición de televisión, y él es autor, por cierto, de un excelente documental que le sirvió a la BBC para explicar en 1992 de qué había ido el viaje de ida y vuelta de Colón. Luz Casal, a quien la edad estaría a punto de arrojarla a las tinieblas exteriores de la tele estatal, porque el ERE lo marcó así, no podría ser fija, pero sería una buena presidenta: tiene experiencia, buen gusto, muchas relaciones, sobre todo en Francia y en Grecia, y constituiría un factor interesante en la apuesta por la igualdad que se ha propuesto, con éxito, Rodríguez Zapatero.
Y ni qué decir tiene que los otros veteranos (Rosa Regàs, Caballero Bonald, Juan Pardo, el veteranísimo Manuel Aleixandre, e incluso Enzensberger, premio Príncipe de Asturias y autor ahora de En el laberinto de la inteligencia, en Anagrama) también tendrían derecho a ser considerados para ese puesto en el que ahora deseamos tanta suerte al octogenario nuevo presidente.
Ustedes creerán que es una ironía; no lo es. A este país le hace falta una corrección a la edad. Aquel ERE, que puso sombra sobre la edad de muchísima gente, parecía una mancha de aceite que podía cernirse sobre toda la profesión periodística, y no sólo. Este oficio en el que tanta gente murió vieja y escribiendo, o haciendo reportajes, o corrigiendo textos en las redacciones, de pronto tuvo encima esa guadaña: o tenías 49 o nada.
Un día, cuando cumplí 49 años (y lo conté aquí, en esta misma página), recibí una llamada de una compañía que buscaba editores, y alguien les había dicho que quizá yo podría tener cabeza para eso. Después de las primeras pesquisas, el hombre me dijo: “¿Y qué edad tiene usted, por cierto?”. Le dije, y entonces, acaso azorado, el indagador me descartó:
-Ah, perdone. Demasiado mayor. No da el perfil.
El nombramiento de Alberto Oliart ha desatado una ola de bromas al respecto, acaso porque la edad y la broma ya se han consolidado en el lenguaje sandunguero de nuestra sociedad. Estábamos tan acostumbrados a creer que la vida ya se había parado para los que tenemos entre 60 y 100 años, que esa nueva esperanza de vida revivía la savia adormecida de muchos jubilados prematuramente, o en trance de dejar el carro porque la cuerda no da más de sí. No damos el perfil.
Claro, este nombramiento ha llamado mucho la atención. Un periódico cometió un error, en su versión digital: “Alberto Oliart, de 71 años”. Ah, es más joven, dijeron alrededor. Cuando se restituyó la edad verdadera, la que tiene Oliart, nacido en 1928, ya se comenzó a hablar de su aspecto: pero si parece más joven. Como si la edad fuera el espejo del alma, o de la inteligencia, o de la sabiduría, o de la memoria. Por cierto, gran memorialista éste, que aún tiene tanto que contar, no sólo de aquella vida en la que fue el más serio entre los poetas y amigos de Barral, sino de la propia vida que ha venido luego y que él contó, en gran parte, en un libro que ahora sirve para apuntalar también la opinión de que es un escritor muy notable.
En fin, que a Oliart le han nombrado y mucha gente que tiene su edad o que está en los aledaños de su aventura biográfica le ha entrado una extraña euforia. La euforia ha llegado incluso a La Moncloa, que tiene mucho que ver, en esta etapa, con cierta propensión a creer que ser joven es más. Desde allí, desde el palacio presidencial, alguien dijo, y lo recogió este periódico: “A muchos de 40 años les gustaría tener la lucidez que tiene Alberto Oliart”.
Pues haberlo pensado antes. Si lo hubieran pensado antes, hoy Oliart llegaría a Prado del Rey, o al Pirulí, y vería a mucha gente que se acuerda aún de cuando él fue ministro. Pero, claro, acabaron con más de 4.000 funcionarios que tenían más de 52 años, y ahora la memoria de los nuevos sólo se hará leyendo. Lo cual no está nada mal, por cierto. Pues que empiecen leyendo las memorias de Oliart, este octogenario que le ha dado una alegría a la tercera edad.

El Almirante Figueroa

NOMBRA EL PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA AL TITULAR DEL CENTRO NACIONAL DE PLANEACIÓN E INTELIGENCIA (CENAPI) Y ACEPTA LA RENUNCIA DEL SUBPROCURADOR JURÍDICO Y DE ASUNTOS INTERNACIONALES NOMBRA EL PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA AL TITULAR DEL CENTRO NACIONAL DE PLANEACIÓN

Martes, 17 de Noviembre de 2009 Boletín 1416/09
El Procurador General de la República, Arturo Chávez Chávez, nombró al Almirante José Luis Figueroa Cuevas como titular del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el combate a la Delincuencia (CENAPI), en sustitución de Juan Sánchez Zarza, encargado del despacho.
Cabe mencionar que, Figueroa Cuevas nació en Guadalajara, Jalisco, el 2 de enero de 1944, cursó las carreras de Ingeniero Mecánico Naval e Ingeniero Geógrafo en la H. Escuela Naval Militar.
Cuenta con las Maestrías en Administración Naval, Planeamiento y Seguridad Nacional, en el Estado Mayor de la Armada de México, entre otros estudios. A partir del 2000 ostenta el grado de Almirante C.G. D.E.M. de la Armada de México, se retiró del servicio activo de la Armada de México en 2009.
En el ámbito militar ha desempeñado diversos cargos, tales como: integrante de la comisión receptora de la Draga “Colón” en Amberes, Bélgica; delegado acreditado en diferentes reuniones de la Organización Marítima Internacional en Londres, Inglaterra; Agregado Naval Adjunto a las Embajadas de México en Inglaterra, Francia, Italia y Yugoslavia y Jefe de Estado Mayor de la Séptima, Décima Cuarta y Vigésima Zona Naval Militar, actualmente se desempeñaba como asesor en Política Nacional en la Unidad de Asesores del Alto Mando (Secretario de Marina) de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar).
Asimismo, en el sector central ha ocupado diversos cargos, de los cuales destacan los de asesor de la Dirección General, Subdirector de Protección y Director de Seguridad del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) de la Secretaría de Gobernación; Director del Centro Especializado en Seguridad Nacional del CISEN; Enlace Sectorial de la Secretaría de Gobernación ante el Centro de Planeación para el Control de Drogas (CENDRO), entre otros.
De la misma manera, el licenciado Arturo Chávez Chávez, titular de la Institución, aceptó la renuncia del licenciado Juan Miguel Alcántara Soria, a la titularidad de la Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales (SJAI), quedando como encargado del despacho, el Director General de Normatividad, Jorge Lara Rivera.

El posicionamiento de FCH sobre el presupuesto

El Presidente Calderón en la Inauguración de la Planta de Motores II Ford Chihuahua

Martes, 17 de Noviembre de 2009
Chihuahua, Chihuahua
"Esta mañana el Congreso de la Unión, la Cámara de Diputados, finalmente aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación 2010.

Desde luego que, a reserva de hacer el análisis puntual de esa decisión soberana, yo quiero refrendar que el Gobierno Federal seguirá haciendo un uso responsable, honesto, austero, eficaz y transparente de cada peso que reciba de parte de los ciudadanos.
Seguiremos dando la más alta prioridad a la ejecución de programas dirigidos a apoyar a las familias más pobres del país, para que puedan salir adelante, para que puedan superar la crisis económica.
Habremos de trabajar, como lo hemos hecho, para aumentar la calidad y la cantidad de la infraestructura en el país y, desde luego, apoyar al sector productivo para que la economía siga recuperándose, siga por la senda del crecimiento, del bienestar y acelere su capacidad de generar empleos productivos.
Los mexicanos tenemos que seguir trabajando juntos, hombro con hombro y con un solo fin: Lograr una recuperación económica sostenida y con justicia.
Todos los actores políticos o económicos debemos sumar esfuerzos para construir ese entorno de estabilidad y de crecimiento de la economía mexicana.
Felicito sinceramente a todos ustedes, a los directivos, a los trabajadores, a los administradores de esta gran empresa por esta nueva planta; que sea un símbolo de lo que viene para Chihuahua y para el país...."