14 mar. 2009

El Congreso de Nuevo México abolió la pena capital

El Congreso de Nuevo México EE UU votó este viernes 13 de marzo por la abolición de la pena capital y la reemplazó con una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
El Senado del estado votó 24 a favor y 18 en contra de la iniciativa de anulación y la envió al gobernador Bill Richardson para que la promulgue.
El proyecto de ley había sido aprobado por la Cámara de Representantes estatal hace un mes.
"Me he reunido con mucha gente y continuaré considerando todos los aspectos del asunto antes de tomar una decisión", dijo el gobernador demócrata de origen mexicano Bill Richardson, en un comunicado emitido después de la votación.
Richardson tendrá tres días, sin contar el domingo, para tomar una decisión una vez que la iniciativa llegue a su escritorio. La cámara baja la había aprobado hace un mes.
"La corriente está cambiando en todo el país y somos parte de esa corriente", dijo Ruth Hoffman, directora del Ministerio de Abogados Luteranos y una defensora de la abolición de la pena capital.
El voto culminó una década de esfuerzos abolicionistas en Nuevo México.
La pena de muerte se aplica en 38 de los 50 estados del país. El castigo fue reimplantado por el Tribunal Supremo de EE UU en 1976 y desde entonces han sido ejecutados casi 1,200 asesinos
"Para que un estado siga adelante y diga que la pena capital no le funciona a su población se necesita mucho coraje", dijo Richard Dieter, director ejecutivo del Centro de Información Sobre Pena Capital, con sede en la ciudad de Washington.
La votación fue reconocida por Amnistía Internacional de Estados Unidos, el director ejecutivo Larry Cox calificó a Nuevo México como "pionero y haz de luz de esperanza para todos aquellos que creen en los derechos humanos y la justicia".
En el estado hay dos hombres con condenas pendientes, pero sus sentencias no serán afectadas por la modificación a la ley. En el estado se ejecutó a un hombre en los últimos 49 años, el asesino de niños Terry Clark, muerto
en el 2001.
Nueva Jersey prohibió las ejecuciones en el 2007, y fue el primer estado en hacerlo en Estados Unidos desde que la Corte Suprema restituyó la pena capital en 1976.
Además de Nuevo México otros estados consideraron abolir las ejecuciones este año, son los casos de Montana y Kansas.
La legislación para su anulación fue aprobada en el Senado de Montana y aún debe ser aprobada en la Cámara de Representantes. Por su parte, el Senado de Kansas discutirá su propia iniciativa este lunes 16 de marzo
Legislatura de Nuevo México: http://www.nmlegis.gov

Mumbai, hoy

Mumbai, la puerta de India/Shashi Tharoor, diplomático y escritor indio. Su último libro publicado es Nehru. La invención de India (Tusquets).
Publicado en EL PAÍS (www.elpais.com), 12/03/09):
Los horrores que se cometieron en Mumbai a finales de noviembre han causado un impacto duradero en todos los indios. Hoy, el país está recuperándose y anotando el coste en vidas humanas y daños materiales y, sobre todo, en la psique herida de una nación devastada.
Yo crecí en Bombay, como se llamaba entonces, por lo que sentí tremenda empatía al observar esos espantosos acontecimientos. Existe una ironía brutal en el hecho de que los ataques de Mumbai comenzaran con los terroristas atracando su nave junto a la Puerta de India. El grandioso arco, construido en 1911, ha sido siempre un símbolo de la apertura de la ciudad. En torno a él se apiñan masas de turistas extranjeros y paletos locales; los vendedores pregonan sus mercancías; los barcos se mecen en las aguas con sus ofertas de cruceros hacia mar abierto. Las muchedumbres que circulan en sus proximidades reflejan la diversidad de India, con señores parsi que salen a dar su paseo vespertino, mujeres musulmanas vestidas con burka que se acercan a respirar el aire marino, camareros católicos de Goa que descansan de sus obligaciones en el señorial hotel Taj Mahal, hindúes de todos los rincones del país que hablan en multitud de lenguas. En noviembre, mientras aparecía en televisión vacía y protegida por un círculo de barricadas de la policía, la Puerta de India -la puerta a India y al alma india- estaba siendo testigo mudo del ataque más reciente contra la democracia pluralista del país.
Los terroristas, que subieron sus bolsas cargadas de armas por las escaleras del muelle para iniciar su asalto contra el Taj, sabían exactamente lo que hacían. Fue un ataque contra el centro neurálgico financiero y capital comercial del país, una ciudad emblemática de la enérgica entrada de India en el siglo XXI. Golpearon símbolos de la prosperidad que estaba haciendo que el modelo indio resultara tan atractivo para el mundo globalizado: hoteles de lujo, un café frecuentado por extranjeros, el Centro Judío de la ciudad.
Además, los terroristas pretendían polarizar a la sociedad india, y por eso afirmaron que actuaban para reparar los agravios, reales e imaginarios, sufridos por los musulmanes indios. Y al escoger a estadounidenses e israelíes como centros de especial atención demostraron que su fanatismo islamista tenía sus raíces, más que en la fe, en la geopolítica del odio.
El ataque contra el centro judío Chabad Lubavitch y la matanza de sus residentes fue especialmente triste, porque India está orgullosa de ser el único país del mundo con una diáspora judía -que se remonta a hace 2.500 años- en el que nunca ha habido un solo caso de antisemitismo (salvo cuando lo ejercieron los portugueses, en el siglo XVI). Ésta es la primera vez que un judío no se ha sentido a salvo en India; una prueba más de que los terroristas no eran indios y de que seguían planes extranjeros. Es evidente que no fue sólo un ataque contra India; los terroristas fueron contra “los judíos y los cruzados” de los que habla Al Qaeda. Con esta tragedia, India se convirtió en escenario de una batalla mundial.
Tras los asesinatos, los lugares comunes empezaron a correr tanto como la sangre. El terrorismo es inaceptable; los terroristas son unos cobardes; el mundo condena, unido y sin reservas, esta última atrocidad. Los comentaristas estadounidenses se apresuraron a proclamar que aquella noche y aquel día de matanzas constituían el 11-S indio. Pero India había sufrido ya muchos intentos de 11-S, todos ellos patrocinados, como éste, desde el otro lado de la frontera, desde Pakistán.
Sólo en 2008, las bombas terroristas se cobraron vidas en Jaipur, Ahmedabad, Delhi y varios lugares diferentes en un mismo día en el Estado de Assam. Jaipur es la estrella polar del turismo indio en Rajastán; Ahmedabad es la principal ciudad de Gujarat, el Estado modelo del desarrollo de India, con una tasa de crecimiento del PIB local del 14%; Delhi es la capital política de la nación y la ventana de India al mundo; Assam resultaba práctico, desde el punto de vista logístico, para unos terroristas del otro lado de una frontera porosa. Y Mumbai combinaba todos los elementos de sus precursores: al atacarla, los terroristas golpearon la economía, el turismo y el carácter internacional de India.
Causaron muerte y destrucción, abrasaron la psique de la nación, dejaron al descubierto las limitaciones de su aparato de seguridad y humillaron al Gobierno. Hicieron mella en la imagen mundial de India como un gigante económico emergente, un ejemplo de éxito en la era de la globalización y un polo de atracción cada vez más fuerte para inversores y turistas. El mundo vio a una India insegura y vulnerable, un Estado blando, acosado por enemigos capaces de golpear cuando quisieran.
Pero esta vez los terroristas quizá fueron demasiado lejos. Al matar a ciudadanos estadounidenses, franceses e israelíes, los asesinos de Mumbai se han creado enemigos poderosos. Cuando otras bombas anteriores sólo se cobraban vidas indias, para el resto del mundo era fácil considerar el terrorismo en India como un problema exclusivamente suyo, pese a que los atentados estaban causando la muerte de más personas que en ningún otro país del mundo excepto Irak. Mumbai ha internacionalizado el problema. Los terroristas, que fueron protagonistas de los medios de comunicación del planeta durante tres horribles días, lograron un sorprendente triunfo para su causa, un éxito que debió de inquietar a los expertos en antiterrorismo de todo el mundo, porque ahora ven lo fácil que sería para 10 hombres que no tengan miedo a morir tomar cualquier ciudad como rehén. Al fin y al cabo, ¿cuántos hoteles, colegios, aeropuertos, mercados o cines es posible fortificar? Sin embargo, al mismo tiempo, consiguieron garantizar que India no vuelva nunca a estar sola en sus esfuerzos para eliminar este azote.
Como es inevitable, en otros países han empezado a surgir preguntas: “¿Es el final para India? ¿Podrá recuperarse de esto?”.

Las respuestas son no y sí, respectivamente, pero es comprensible que en el mundo se hagan preguntas existenciales sobre un país que, hasta hace poco, parecía a punto de despegar. Después de los ataques, hubo cancelaciones de reservas de turistas extranjeros en hoteles indios situados a cientos de kilómetros de Mumbai, y no cabe duda de que algunos posibles inversores en la economía india han aplazado sus planes y visitas después de ver cómo asaltaban unos hoteles frecuentados por hombres de negocios internacionales. Estas reacciones, desmesuradas, se calmarán con el tiempo.
Mumbai e India pueden recuperarse de los ataques físicos contra ellas. Somos una tierra muy resistente que a lo largo de difíciles milenios ha aprendido a hacer frente a la tragedia. Las bombas y las balas no pueden destruir India, porque los indios nos levantamos de entre los escombros y seguimos adelante como hemos hecho durante toda nuestra historia.
En cambio, lo que sí puede destruir India es una transformación del espíritu de su pueblo y el alejamiento del pluralismo y la coexistencia que, hasta ahora, han sido nuestras mejores cualidades. Afortunadamente, la gente hizo caso al llamamiento del primer ministro a la calma y la contención ante la furia asesina desatada en Mumbai. Mi mayor temor era que, en una tensa época electoral, el oportunismo político pudiera hacer que algunos practicaran la política del odio y la división. De hecho, escribí (mientras los ataques estaban todavía en pleno desarrollo): “Si estos trágicos acontecimientos desembocan en la demonización de los musulmanes en India, los terroristas habrán vencido”. Me satisface decir que, por el contrario, los indios se han mantenido unidos ante esta tragedia. Es más, estuvieron unidos en el sufrimiento: entre las víctimas había personas de todas las confesiones, incluidos 49 musulmanes entre los 188 muertos.
Para volver al principio, a la Puerta de India: al terminar el ataque, miles de ciudadanos se reunieron allí para celebrar una vigilia a la luz de las velas. Había ira, en parte dirigida contra nuestros propios fallos de seguridad y gobierno, pero nunca dirigida contra ninguna comunidad concreta. Y así es como debe ser. Para que India sea India, su puerta -a las múltiples Indias que hay dentro y a los mares agitados de fuera- debe permanecer siempre abierta

¡Cambios en Cuba?

¿Cambios en Cuba?/Óscar Espinosa Chepe, economista y periodista cubano
Publicado en EL PAÍS, 12/03/09;
Una fuerte conmoción se produjo en Cuba el pasado 3 de marzo, cuando algunos vicepresidentes y ministros fueron relevados de sus cargos. Entre los aspectos más impactantes del relevo resalta que los sustitutos, incluidos varios militares, son personas del entorno de Raúl Castro, en detrimento del círculo de Fidel. Parece que finalmente podrían comenzar los imprescindibles cambios económicos, aunque su magnitud y efectividad son inciertas.
A diferencia de movimientos anteriores, donde lo fundamental era el aval político, ahora se aprecia la conjunción del factor político con la experiencia y el dominio de sectores, mediante la promoción de varios viceministros o personas que en lo militar atendían las áreas asignadas. Resulta significativo que con la sustitución de Otto Rivero como vicepresidente del Consejo de Ministros termine el programa de la Batalla de Ideas, creado y dirigido personalmente por Fidel Castro.
En particular sobresale la salida de Carlos Lage, hasta ahora vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Felipe Pérez Roque, canciller, muy cercanos a Fidel Castro, aunque este último, en una “reflexión”, diga que “los remplazados nunca los propuse yo” y los califique como “personajes indignos” sin ofrecer motivos para calificaciones tan fuertes. Esto choca con que ambos trabajaron durante años en el Grupo de Apoyo del Comandante y que en el nombramiento de Pérez Roque se adujo en la nota oficial que era “el más fiel intérprete de las ideas de Fidel”.
La radical remoción crea condiciones para los “cambios estructurales y de conceptos” prometidos por el nuevo presidente el 26 de julio de 2007, aunque no significa la garantía de emprenderlos. También facilita un eventual diálogo con la Administración Obama, antes difícil con un canciller agresivo y representante de un Fidel Castro siempre entorpecedor del entendimiento con Estados Unidos.
Debe subrayarse el fuerte deterioro de la situación económica, social y política de Cuba durante los últimos 20 años de Periodo Especial, empeorada por los tres huracanes de 2008 y los efectos de la crisis mundial, que ha deprimido los precios de los productos exportables, principalmente el níquel, y reducido los decisivos ingresos por concepto de turismo y remesas. La situación podría incluso agravarse si se perjudicaran las vitales subvenciones de Venezuela a causa de las dificultades en esa nación por la caída de los ingresos del petróleo.
Los resultados económicos en 2008 fueron muy malos, con una situación muy difícil en las finanzas externas. El déficit en el intercambio de bienes llegó a 10,7 miles de millones de dólares, cifra récord, con una relación entre exportaciones e importaciones de 1 a 4, según fuentes oficiales. Esto fue el factor fundamental para un crecimiento extraordinario del déficit en cuenta corriente en la balanza de pagos de 2,7 miles de millones de dólares, y el aumento de la deuda externa a 19,2 miles de millones de dólares, sin considerar la acumulada con el antiguo bloque soviético.
También se agravaron radicalmente la situación de las finanzas internas, debido al incremento del déficit presupuestario al 6,7% del sobredimensionado PIB cubano, y el deterioro del nivel de vida de la población, reflejado en la reducción del consumo en 4,4%, lo cual es compatible con la disminución de la circulación mercantil minorista en 4,8%. El salario medio mensual creció en sólo 1,5%, mientras la inflación lo hizo en más de 4,0%, según CEPAL, indicador que en realidad podría ser superior.
Esos datos denotan un complicado panorama económico, reflejado ya en el empeoramiento de las relaciones con empresas extranjeras, algunas de las cuales se han retirado de Cuba por el impago de compromisos, lo cual se agravará en cuanto la crisis mundial impacte con mayor fuerza a una economía sin reservas ni planes para hacerle frente.
La búsqueda por Raúl Castro de socios económicos y comerciales para aminorar la dependencia de Venezuela, evidenciada en los dignatarios recibidos, las visitas por él realizadas a Rusia, Angola y Argelia, y el acercamiento a mecanismos de integración y a países de América Latina, con particular énfasis en Brasil, probablemente no tendrán resultados significativos por las dificultades que esas naciones atraviesan, incluida China, por la crisis mundial. Por otra parte, las compras, fundamentalmente de alimentos, a EE UU, quinto socio en el comercio total en 2007, aumentaron un 59,0% en 2008, para alcanzar 710 millones de dólares, y podrían ascender si se eliminaran paulatinamente las restricciones del embargo, particularmente en las formas de pago de Cuba, y finalizaran las restricciones de viajar a la isla a los estadounidenses.
En el aspecto político, Raúl Castro también se enfrenta al deterioro del apoyo de los cubanos, que inicialmente se esperanzaron con sus promesas de cambios y de eliminación de lo que él llamara “prohibiciones absurdas” al asumir el poder el 24 de febrero de 2008. Si bien el recambio en base a dirigentes afines a su pragmatismo crea mejores condiciones para el próximo congreso del Partido Comunista, es urgente brindar beneficios a los cubanos crecientemente escépticos ante el discurso oficial. Demorar las transformaciones es una receta para el suicidio político y el aumento del peligro de conmociones sociales.

Jade Godoy

La muerte, en directo/Francesc Escribano, periodista
EL PERIÓDICO, 14/03/09;
Jade Goody es una chica inglesa de 27 años. Sufre cáncer y tiene mal pronóstico. Se está muriendo. Jade se hizo tremendamente popular en su país después de protagonizar una de las primeras ediciones de Big Brother. Un programa que, como es sabido, no busca a gente anónima, sino más bien a gente que no sea nadie. Les pagan por no hacer nada y por relacionarse entre ellos. Si lo hacen bien, pueden llegar a pagarles por ir a exhibirse a discotecas y por asistir a programas de televisión en los que hablan de todo aquello que no han hecho. Al final del proceso, que más tarde o más temprano siempre acaba igual, vuelven inevitablemente a no ser nadie.
Jade se resistía a repetir el mismo guión que han seguido muchas de esas estrellas efímeras. Su personalidad original y una trayectoria vital peculiar parecían perfectas para desafiar este destino. Se hizo famosa porque en su vida todo era un despropósito. Nació en uno de los barrios más pobres de Londres, su padre, que la había abandonado a los dos años, murió de sobredosis, y su madre, adicta al crack, tiene una minusvalía grave por un accidente de coche. El modo en el que combinaba la sabiduría de la calle y la ignorancia académica –casi no pisó la escuela– contribuía a aumentar su popularidad. Jade no sabía lo que era un espárrago y creía que Río de Janeiro era una persona. En el cénit de su carrera mediática, Jade llegó a escribir una autobiografía, abrió una peluquería y lanzó al mercado un perfume que fue un éxito de ventas.Todo se torció el día en que Jade, en un programa de televisión, insultó a Shilpa Shetty, una actriz de Bollywood. Hizo comentarios racistas y se rió del acento y los hábitos higiénicos de la actriz india. La reacción fue inmediata: dejaron de llamar a Jade para participar en programas, su perfume fue retirado del mercado y su biografía dejó de venderse. Meses después, para intentar enderezar la situación, Jade viajó hasta la India para participar en un programa conducido por Shilpa Shetty y pedirle perdón. La ironía del destino es que fue allí, en la India, donde le detectaron el cáncer que está acabando con su vida, y la mala noticia, como todo lo que ha hecho hasta ahora, la compartió casi en directo con los telespectadores.
JADE, asesorada por Max Clifford, uno de los mejores relaciones públicas de Gran Bretaña, ha decidido vender al mejor postor su agonía. Tiene dos hijos y dice que debe velar por su futuro. Un periódico y la cadena temática Living TV han pagado más de un millón de euros por diferentes exclusivas que van desde acompañar a Jade en sus sesiones de quimioterapia hasta las imágenes de su boda o, más recientemente, el pasado 7 de marzo, la ceremonia de su bautizo, acompañada de sus dos hijos, que también se bautizaron con ella. La historia de Jade Goody ha dado la vuelta al mundo sin dejar a nadie indiferente. La polémica está servida y muchas voces se han levantado para criticar la morbosidad de esta nueva frontera macabra del exhibicionismo. La respuesta de Jade a la reacción internacional ante su caso ha sido clara y contundente: “He pasado toda mi vida adulta hablando sobre mi vida –ha dicho–. La única diferencia es que ahora hablo sobre mi muerte”.
Jade tiene razón. ¿Cuál es la diferencia? Tan moral o inmoral es hablar de la vida como de la muerte. Lo que ocurre es que la muerte sigue siendo un tabú terrible en nuestra sociedad. La escondemos pensando en que, al ocultarla, podremos evitarla. Cuando Jade Goody, sin pelo y postrada en una silla de ruedas, dice que no entiende lo que hay de malo en lo que hace, pone en evidencia la hipocresía y la impostación de nuestra sociedad. La telerrealidad y la proliferación de las redes sociales en internet nos obligan a revisar el concepto de intimidad, un valor urbano y moderno que evoluciona y se transforma. Nuevos tiempos, nuevas costumbres, nuevos términos. Hay quien, para definir la tendencia a exhibir de manera pública vida, sentimientos y emociones, ha empezado a utilizar el término extimidad, un neologismo psicoanalítico propuesto por Lacan que, seguro, tendrá larga vida mediática.
LA DECISIÓN de Jade resulta difícil de entender y, por respeto, no puedo ni quiero juzgarla. Ahora bien, lo que es totalmente cuestionable es la actitud de todos aquellos que aprovechan su situación para sacar partido de ella. La muerte, a pesar de ser un tabú, o precisamente por ello, causa tanto rechazo como atracción. La forma en la que algunos medios de comunicación explotan estas historias para vender más o para conseguir más audiencia no puede dejarnos indiferentes. Pensando en Jade Goody no podemos olvidar a Marta del Castillo, la chica sevillana asesinada y desaparecida, y en todo el circo despreciable que se ha montado sobre su vida y sobre su muerte.
Hace unos años vivimos un espectáculo parecido en la cobertura que algunos medios hicieron del crimen de Alcàsser. Como entonces, también ahora se han traspasado todos los límites deontológicos. En el caso de Alcàsser, como reacción al tratamiento mediático de aquel suceso, el Institut de Ràdio i Televisió y el Institut de la Dona elaboraron un informe para sacudir conciencias. La primera recomendación que hacía a los profesionales era muy clara: “Trata esos temas como si los protagonizara tu hijo”. Ojalá se cumpliera.

El vendedor de humo

El laberinto del vendedor de humo/Gregorio Morán
Publicado en LA VANGUARDIA, 14/03/09;
De todas las variables posibles, al presidente Zapatero le ha salido la peor. Les suele pasar a los hombres que han nacido con una flor en el culo; vulgar expresión que se atribuye a quienes la suerte les ha acompañado siempre, incluso cuando parecía imposible. Y es que un día se les empieza a torcer y no hay modo de recuperar la planta, ni la maceta, ni nada. Me explico. La derrota de la izquierda en Galicia es trascendental, y lo es porque no ha perdido en los burgos podridos,sino en las ciudades. En otras palabras, su comportamiento en el gobierno ha sido tan baboso, estúpido y prepotente que su misma base social les ha rechazado. Lo ocurrido en el País Vasco es lo peor que le podía ocurrir al PSOE y lo menos malo que le podía suceder al Partido Socialista de Euskadi.
Se vuelve a repetir una historia similar, pero en el peor de los momentos, a lo acaecido en Catalunya tras las últimas elecciones autonómicas; que el resultado de las urnas consiente combinaciones perjudiciales para el partido en el Gobierno central. Si Zapatero hubiera sido un líder fuerte, con convicciones y previsión de la jugada, jamás hubiera permitido un tripartito en las peculiares condiciones en las que consintió al Partit dels Socialistes de Catalunya el de Maragall y el de Montilla. ¡Vaya si hubiera podido dificultarlo, y hasta impedirlo! (Permítanme un paréntesis. En Catalunya, una de las cosas más divertidas e incongruentes a la hora de hacer los análisis es que todos denuestan al Estado central pero casi nadie valora su incontestable poder, sin el cual la vida política, no digo ya la económica, no podría funcionar en las condiciones en que lo hace). Pero Zapatero es como un chiste mal contado, que nos obliga a todos a ser benevolentes. Sencillamente creía en su capacidad de exitoso vendedor de humo, y que al final, la suerte, el azar, la fortuna, le ofrecería una salida beneficiosa.
Y hete aquí que después de perder Catalunya - la valoración real de Zapatero en estas tierras roza el insulto, digan lo que digan las encuestas bien pagadas-tiene la más humillante de las derrotas en Galicia, donde su sombrío maestro de ceremonias, Pepiño Blanco, desarrolló su capacidad de comprar, pagar, corromper, amenazar, y todo para hacer el ridículo y luego llamarse a andanas alegando que él no quería, que tenían que haber sido antes. El fuste de un político se mide en la asimilación de las derrotas, no en el ninguneo de las responsabilidades; disfrutamos de una clase política de alfeñiques, que se quiebran al primer embate. ¿Alguien en su sano juicio puede entender la reacción de los prohombres del tripartito catalán, con Montilla a la cabeza, ante las críticas de un semanario anglosajón? Me acordé de los tiempos del cólera.
Y luego Euskadi. Lo ocurrido allí tiene todas las características de una trampa para elefantes. No son los vascos un prodigio de sentido del humor, pese a lo que sostengan sus chistosos televisivos. Desde El Quijote hay muchos chistes sobre vascos, pero muy pocos de vascos que sobrepasen lo chirene bilbaíno y la ironía donostiarra. Sin ánimo de ofender, pero la religión limita mucho el humor, de ahí que aquellas comunidades impregnadas de religiosidad canónica, entiéndase vascos y catalanes y navarros, tengan un humor que solemos llamar muy suyo, es decir, limitado. Viene esto a cuento porque la situación vasca tiene algo de chiste autóctono. A menos que ocurra una catástrofe - que en el País Vasco no sería la primera vez-el próximo lehendakari puede ser Patxi López, del Partido Socialista. Ahora bien, al margen de los talentudos analistas mediáticos que se hacen mieles pensando en la Reconquista de Euskadi por España, yo creo que no tiene muchas posibilidades de gobernar.
Patxi López puede conseguir ser elegido lehendakari, tras unos meses que van a ser de órdago, gracias a los votos del PP, pero a partir de ahí qué hace, o qué puede hacer. Para quienes conocemos con cierto detalle al PSE, a menos que les insuflen talento político en cantidades industriales, les será muy difícil moverse entre una sociedad mayoritariamente nacionalista - reitero, por si alguien lo pasa por alto, el mayoritariamente-, y las horcas caudinas del Partido Popular del País Vasco, cuyo mayor mérito es el de resistir con dignidad un acoso agobiante y criminal. Ni he votado ni votaré en mi vida al PP, considero a Jaime Mayor Oreja un sujeto despreciable desde hace muchos años, y tengo abundantes motivos para ello, pero no puedo menos que admirarme de que haya alguien capaz de militar en el PP del País Vasco. Pero la política es otra cosa, y el PP, por su propia dinámica, hará imposible todo lo que facilite un gobierno socialista en Euskadi. Son enemigos; no sólo adversarios, sino enemigos.
Ahora bien, todo puede cambiar. ¿Se acuerdan de hace unos meses, cuando el vendedor de humo sonreía con su gesto del dedo en la cejita y su cara guiñolesca, haciendo como que no se enteraba cuando le preguntaban por la crisis? ¿Crisis? ¿Qué crisis? Parece que fue ayer cuando negaba la evidencia, como los niños que hacen sus necesidades en la cama, en nuestra cama. Y ahora estamos hasta el cuello, siendo el hazmerreír de todos aquellos que escucharon perplejos el “hemos superado a Italia, y pronto a Francia”. Yo lo escuché, y a veces pienso que lo he soñado, porque nadie parece recordarlo. Un gobierno en caída libre, un presidente con un desprestigio ganado a pulso, un partido férreo, soldado con el metal más indeformable: el interés por la supervivencia. Y luego un acojone general absoluto, basado en la idea de que no sabemos
adónde vamos pero estamos al tanto de que vamos muy mal. Me entusiasman esos señores que dicen: hay que animarse, la vida sigue, tenemos que hacer como si todo fuera bien. Yo tenía un amigo que aseguraba que el frío y el dolor eran cuestiones psicológicas; bastaba no hacerles caso. Murió el pobre de un infarto; la tensión, dijo el médico.
Los medios de comunicación van a desempeñar un papel fundamental en la situación política que empezamos a vivir. Porque puede suceder algo muy especial, y es que los poderes fácticos de este país inicien una inteligente, abundante y golosa campaña en favor de la gran coalición. Un Zapatero humilde y risueño encuentra pareja de hecho en un Mariano Rajoy desenvuelto y seguro. No es amor, tampoco es sólo interés, sino el reconocimiento de que el sistema se viene abajo y que hay que salvar los muebles, porque siempre se puede instalar la casa en otro lugar más adecuado. Eso que llaman patriotismo, y que consiste en salvarse los mismos en el holgado barco de la patria.
Si ustedes se fijan, notarán que cuando las cosas van rematadamente mal, aparecen los bollycaos asegurando nuevos plazos para el aborto, y que si puedes casarte puedes abortar, y venga a discutir entre lo progre y lo retro. O ese encanto de niña rockera que es Leire Pajín, que habla como las presentadoras de televisión - hizo cursos-,y nos anuncia cosas, muchas cosas. Porque el vendedor de humo es la atracción principal, y quien esté al tanto del negocio sabe que antes hay que incitar la ansiedad de los espectadores, aumentar su adrenalina, para que en el momento estelar salga el chico de la sonrisa de oro y nos diga con su mejor acento de Sinatra de León: “tranquilos, no pasa nada”.
Siento piedad por Patxi López, un buen chaval, tan limitado como su padre, que era un buen socialista, limitado. Sobre sus espaldas y su talento, sobre todo su talento, se juega una partida de excepción. A veces se producen milagros, y resulta que Barakaldo o Sestao acumulan saberes de Florencia o Milán. Parece un chiste de bilbaínos. El día que un tipo de la margen izquierda de la ría del Nervión osó romper una tradición barnizada por el jesuitismo de Deusto y el rancio olor del Abra negurítico. Que los dioses le acompañen, porque si espera algo de Pepiño Blanco y del vendedor de humo, mejor que se retire. Como máximo, en la vida te dan una oportunidad.