13 nov. 2014

Sabemos que fueron asesinados: papa Francisco

 Sabemos que fueron asesinados: papa Francisco/FA
 Francisco expresó este miércoles 12 de noviembre –de nuevo– , en la audiencia en la Plaza de San Pedro en Roma, su cercanía a los mexicanos....En sus saludos en español improvisó lo siguiente:
"Quiero de alguna manera expresar a los mexicanos, los aquí presentes y a los que están en la patria, mi cercanía en estos momentos dolorosos de la legal desaparición, pero sabemos, asesinato de los estudiantes. Es... Se hace visible la realidad dramática de toda la criminalidad que existe detrás del comercio y trafico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias..«


Hace dos semanas, el miércoles 29 de octubre de 2014, Jorge Mario Bergoglio abordó por primera vez el tema de los desaparecidos en México. Dijo el jesuita durante los saludos en español cuarenta palabras emitidas en 39 segundos que calaron fuerte:
"Quisiera hoy elevar una oración y traer cerca de nuestro corazón al pueblo mexicano que sufre por la desaparición de sus estudiantes y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos orando en este momento".

Los Mochis: La ciudad extraviada

LOS MOCHIS: LA CIUDAD EXTRAVIADA/Alfonso Orejel.
 Durante toda mi vida pensé que esta ciudad me pertenecía, o que yo, de algún modo, le pertenecía. Tal vez ello obedezca a la casualidad de que nací aquí y que durante 50 años he vivido en ella. He respirado su aire, dejado mis huellas sobre su polvo, escuchado sus pájaros, mirado a sus mujeres, mordido sus frutos. Este cielo azul, esas mansiones en ruinas, esa enredadera que asciende por el muro forman parte del escenario que reconozco como mi hogar. Esta fue la casa que mis padres edificaron y que habita aún el niño que fui.

Recuerdo – como si este ejercicio de la nostalgia exigiera un gran esfuerzo ahora – que caminaba por sus calles, me cruzaba con personas desconocidas que amables saludaban, sonaba un claxon, la gente bebía café en los restaurantes, otros conversaban despreocupados bajo los árboles o varios niños pateaban una balón. Imágenes que en estos días con dificultad pueden observarse porque la ciudad (casi campeona en un ranking de Las mejores ciudades para vivir) se ha convertido de repente en un gran escenario de guerra donde los enemigos suelen dirimir sus diferencias de la manera más rápida posible: a balazos. Pero con la guerra, una epidemia de miedo ha tomado la ciudad. El miedo ha empujado a la gente hacia el interior de sus viviendas y les ha amordazado. Algunos encienden el televisor y esperan que su bullicio opaque el tableteo de los AK 47 y de los gritos que vienen de la calle.