16 nov. 2009

La Curva de Keeling

La Curva de Keeling y Copenhague/Antxon Olabe, economista ambiental, analista y socio de Naider
EL PAÍS, 05/11/09):
Charles David Keeling, joven investigador del Scripps Institution of Oceanography de los Estados Unidos, inició en 1958 en la isla de Mauna Loa una investigación cuyos resultados cobrarían una importancia científica capital. Utilizando instrumentos diseñados por él mismo, Keeling consiguió medir la concentración de CO2 en la atmósfera y realizó dos importantes descubrimientos. Primero, que el CO2 presentaba una oscilación estacional en forma de dientes de sierra debida a la fotosíntesis en el hemisferio norte. Segundo, que su concentración aumentaba año tras año. Cuando realizó aquellas mediciones, la concentración de CO2 era de 315 partes por millón (ppm). En septiembre de 2009 era ya de 385 ppm. La trayectoria de las mediciones se conoce como la Curva de Keeling y, junto con la imagen de un oso polar en una pequeña banquisa de hielo a la deriva en el Ártico, se ha convertido en uno de los símbolos del cambio climático.
La Curva de Keeling estará muy presente en las negociaciones que el 7 de diciembre van comenzar en Copenhague, en la cumbre de las Naciones Unidas que ha de aprobar los acuerdos sobre el clima para el período post-Kioto, 2013-2020. La reu-nión viene precedida de enorme expectación y actividad diplomática. Y es que los mensajes de la comunidad científica son dramáticos. El cuarto informe del Panel de Expertos (IPCC) emitido en 2007 fue concluyente respecto a la responsabilidad humana en dicho cambio y avisó alto y claro que es imprescindible reducir de manera drástica las emisiones globales.
En un escenario tendencial sin acuerdos globales, las emisiones totales de gases de efecto invernadero pasarían de las 50 gigatoneladas de CO2 equivalente actuales a más de 60 en el año 2030. En ese escenario, la probabilidad de sobrepasar el umbral de seguridad de los +2º C es muy elevada. Si las emisiones continúan su nivel actual, la Unión Europea ha estimado que dicho umbral se habrá superado para el año 2050. Según el Centro Had-ley de Reino Unido dentro de 50 años la temperatura media de la atmósfera podría aumentar 4º C si las emisiones continúan su ritmo actual.
La llave para revertir esa situación se encuentra en un pequeño grupo de centros de decisión. Los principales emisores -China, EE UU, Unión Europea, Brasil, Indonesia, Rusia, India y Japón- son responsables de dos de cada tres toneladas de gases de efecto invernadero. La cumbre de Copenhague es el marco en el que han de cristalizar formalmente los acuerdos, pero es en las capitales de esos lugares donde se están tomando las decisiones clave, especialmente en Pekín, Washington y Bruselas.
El núcleo sobre el que pivotan los obstáculos para consensuar una posición internacional común está en el nivel de mitigación que las economías desarrolladas van a acometer en el horizonte 2020, así como la cantidad de recursos financieros que van a transferir a los países en desarrollo para favorecer sus esfuerzos de mitigación y adaptación. Los países emergentes y en desarrollo tienen razón en que la responsabilidad histórica del problema es de los países desarrollados y que sus emisiones per cápita son muy superiores a las del resto. Pero la ecuación es más compleja. En el año 2008, las emisiones procedentes de los países emergentes y en desarrollo rebasaron notablemente las de los países ricos, ya que representaron el 60% del total. Además, el incremento de emisiones proyectado para la próxima década corresponde casi exclusivamente a los países emergentes. Sin su implicación directa en la mitigación de emisiones no hay solución posible para la crisis del clima. Estados Unidos y China, cada uno responsable aproximadamente de la quinta parte de las emisiones globales, mantienen posiciones diferentes a la hora de encarar el problema. La misión de la Unión Europea es favorecer el espacio de encuentro en que ambos planteamientos puedan encontrarse.
El presidente Barack Obama ha puesto la política sobre el clima en lo más alto de su agenda, en clara ruptura con la posición negacionista y entregada a los intereses del petróleo del tándem Bush-Cheney. No obstante, la propuesta de ley, aprobada por el Congreso el pasado junio de 2009, es relativamente modesta en sus objetivos de mitigación. Se propone reducir las emisiones en 2020 al nivel que tenían en 1990, objetivo muy por debajo de lo requerido por la comunidad científica internacional. Dado que la propuesta de ley fue aprobada por una exigua mayoría de 219 votos frente a 212, su aprobación en el Senado se prevé complicada y, en cualquier caso, difícil de conseguir antes de la cumbre de Copenhague. Si es así, los negociadores norteamericanos acudirán a la capital danesa con una mano atada a su espalda, ya que el margen de maniobra para comprometer a su país en objetivos cuantitativos de mitigación será muy limitado.
La posición de China ante las negociaciones internacionales se ha regido por el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”. Sus emisiones per cápita son todavía pequeñas comparadas con las de EE UU o Europa, lo que unido a la responsabilidad de los países ricos en las emisiones históricas justifica su rechazo a asumir compromisos de mitigación. China insiste en que son los países desarrollados quienes han de ayudar financiera y tecnológicamente a los emergentes y en desarrollo para mitigar sus emisiones y adaptarse al cambio climático. A pesar de esa posición, China ha dado pasos muy importantes en años recientes en su acción doméstica en relación a la eficiencia energética y la introducción de renovables. Lo recordaba el presidente Hu Jintao en su alocución en la sede de Naciones Unidas el pasado mes de septiembre.
La Unión Europea, por su parte, ha hecho del cambio climático un eje central de su presencia en el mundo. La UE acude a la cumbre danesa con los deberes hechos, lo que refuerza su autoridad en las negociaciones. Al finalizar el año 2008, las emisiones de gases de efecto invernadero (UE-15) fueron 6,2% menores que las de 1990 y no hay duda de que la Unión alcanzará el objetivo fijado en Kioto de reducirlas en un 8%. Asimismo, la Unión ha aprobado objetivos ambiciosos sobre energía y cambio climático para 2020. La Unión Europea tiene ante sí el reto de conseguir que los dos mayores emisores, China y Estados Unidos, se comprometan formalmente en una acción multilateral.
Ante la cumbre de Copenhague, lo decisivo es generar momento político de manera que los países desarrollados pasen decididamente a la acción. Lo ideal es que su objetivo de mitigación se acerque a la propuesta de la comunidad científica de reducir entre un 25% y un 40% las emisiones en 2020 respecto a las del año de referencia, 1990. Pero como ha recordado el presidente Obama en las Naciones Unidas “que lo perfecto no sea enemigo de lo bueno”. Desde la perspectiva europea se trataría de generar un acuerdo multilateral en el que Estados Unidos formalice su compromiso con la comunidad internacional de una manera que pueda ser posteriormente respaldada por el Congreso y el Senado de ese país. Una vez que las tres grandes economías desarrolladas -Estados Unidos, la Unión Europea y Japón- hayan puesto su maquinaria a funcionar en la dirección adecuada, será el momento de comprometer al resto de actores clave como China, Brasil, Indonesia, India y Rusia en la mitigación de sus emisiones.
La UE ha acertado al vincular su objetivo más ambicioso de reducción, 30%, al hecho de que otros grandes emisores -especialmente Estados Unidos- estén dispuestos a hacer contribuciones equivalentes. Dadas las circunstancias, la Unión Europea habría de estar dispuesta a aprobar unilateralmente en Copenhague una reducción de sus emisiones del 30%, por una cuestión de liderazgo mundial. Refuerza esa posición el hecho de que el nuevo Gobierno de Japón haya anunciado el compromiso de reducir sus emisiones un 25% para el año 2020.
La Curva de Keeling estará presente en las mentes y corazones de los negociadores de Copenhague. También estará en las de millones de seres humanos de futuras generaciones a quienes no deberíamos dejar un planeta incendiado. Esperemos que el nombre de Copenhague quede asociado a esa voluntad común.

Poemas canónicos de Cavafis

Poemas canónicos, Constantin Cavafis

CUANTO PUEDAS
Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,
en esto esfuérzate al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el contacto excesivo con la gente,
en demasiados trajines y conversaciones.
No la envilezcas llevándola,
trayéndola a menudo y exponiéndola
a la torpeza cotidiana
de las compañías y las relaciones,
hasta que llegue a ser pesada como una extraña.
***
VUELVE
Vuelve a menudo y tómame,
amada sensación, vuelve y tómame -
cuando del cuerpo la memoria se despierta,
y un antiguo deseo vuelve a pasar por la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y las manos sienten como que tocan otra vez.
Vuelve a menudo y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan...

Una lección de laicismo

Una lección de laicismo/Joan J. Queralt, catedrático de Derecho Penal de la UB
Publicado en EL PERIÓDICO, 16/11/09;
Esta vez no ha sido el Gobierno el que recibe las andanadas de la jerarquía católica. Ahora, el Vaticano, secundado por Silvio Berlusconi, arremete contra el siempre moderado Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo: prohibir la exhibición del crucifijo en las aulas de titularidad pública va contra la libertad religiosa. Curioso entendimiento de la sentencia del 3 de noviembre pasado, en cuya virtud se reconoce a Solie Lautsi, una italiana de origen finés, su derecho a no tener que aceptar la visión de dicho símbolo en la escuela pública a la que sus hijos asistían.
El TEDH se ha basado tanto en la legislación emanada del Consejo de Europa –Convenio de Derechos Humanos (1950) y protocolo adicional (1952)– como en la propia legislación italiana, que, superando arcaísmos poco explicables, dejó en 1985 de considerar la religión católica como la oficial del Estado, al modificar los Pactos de Letrán (1925). El cambio normativo transalpino fue ratificado en su día por el Tribunal Constitucional italiano. Lo lógico era, pues, que las señales de identidad de la religión católica –y, por ende, de cualquier otra religión– abandonaran los locales de titularidad pública. Sin embargo, como gato panza arriba, la combinación entre el pensamiento oficial dominante y el Vaticano había echado por tierra, hasta ahora, las pretensiones de los que aspiran a vivir, también en Italia, en un Estado laico.
Pese a una primera reacción inicial, desde luego furibunda por parte del Gobierno del Roma, el Vaticano, con muchos quinquenios de experiencia, parece haber optado por una estrategia más suave, pero no por ello menos decidida. Algo así como la reacción de los sectores más conservadores en España ante las películas Camino y Ágora: frente a la primera, hubo lamentos sin cuento, y desdén ante la segunda.
Sin embargo, la sentencia del TEDH, lógica para quien conozca la línea argumental de la Corte de Estrasburgo, no parece que vaya a ser objeto de revisión ni siquiera vía recurso y, en mi opinión, tiene su viabilidad asegurada; otra cosa será su grado de cumplimiento efectivo en cada estado miembro del Consejo de Europa donde se suscite idéntica cuestión.
No cabe sostener que dejar de exhibir el crucifijo –así como otros símbolos abiertamente religiosos– en centros como las escuelas de titularidad pública o sostenidas con fondos públicos sea un ataque a los derechos individuales de nadie; sí lo es, en cambio, y como señala la sentencia, imponer su existencia a quienes o no profesan la religión que simboliza el crucifijo o ideológicamente son contrarios a su exhibición tal y como se hace.
Para la jerarquía de la Iglesia católica, no parece que haya pasado el tiempo. Han transcurrido 17 siglos desde que Constantino declaró el cristianismo única religión del Imperio romano. Durante la mayor parte de los últimos 20 siglos, la Iglesia católica ha sido el único miembro del G-1. Ese poderío político prácticamente absoluto sobre las almas no podía sino menguar: tanto por la multiplicidad de religiones, como por la irrupción de las corrientes racionalistas. Desde el Renacimiento, Dios dejó de ser el centro del mundo, pasando a serlo el hombre, tanto filosófica como científicamente, aunque Galileo, valga la expresión, aún tuvo que comulgar con ruedas de molino. El cambio de paradigma intelectual ha comportado un progresivo desplazamiento de la religión de lo público a lo privado, sin que por ello, al menos en Occidente, ningún creyente de ninguna religión sea ni perseguido ni discriminado por nadie por su fe o por sus prácticas.
Al contrario, persisten, como los crucifijos, ciertas pautas legales o de hábito en nuestra sociedad que discriminan a quienes o no son católicos o profesan otros credos o ninguno. Todavía, nuestra ley procesal penal habla de clérigos de los cultos disidentes, los cargos públicos juran o prometen –la disyuntiva es lo censurable–, la princesa Letizia, divorciada, tuvo que superar unos cursillos de cristiandad, cuando la Constitución nada dice respecto de la religión de los titulares de la Corona, sus sucesores o sus cónyuges, o el funeral de Estado por las víctimas del 11-M fue exclusivamente católico –y no un ejemplo de ecumenismo– cuando entre las víctimas había obviamente ciudadanos de otros ritos.
Pasado el anacrónico y antidemocrático nacional-catolicismo, a cuya profusión a sangre y fuego no fue ajena la jerarquía católica, esta no puede seguir reclamando los privilegios de los que se valió para ejercer un poder temporal que, por definición, al no ser reino de este mundo, le es ajeno.
Bueno sería que los ordinarios y prelados, que claman por una inexistente persecución y postergamiento, se dediquen al fomento de actividades tan socialmente enriquecedoras como las que, por sólo citar algunos ejemplos, encarnan monseñor Romero o Ignacio Ellacuría o, sin llegar al martirio, Hans Küng o sor Genoveva, dedicados a cometidos tan dispares pero tan imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestras comunidades, religiosas o no.

El Padre Ellacuría

Ahora sí puede pasar/José Ellacuría, hermano del padre Ignacio.
Publicado en EL CORREO DIGITAL, 16/11/09;
En los años 1960-1970, la República de El Salvador (Centroamérica) se encontraba en estado de ebullición, con asesinatos de gente indefensa, organizados por los paramilitares, con una pobreza creciente y con movimientos sindicales que protestaban porque la reforma agraria no acababa de llegar.
Gran parte de la tierra estaba en manos de las ‘14 familias’, que ni la trabajaban ni permitían que otros lo hicieran. Los cultivos existentes eran típicamente coloniales, o sea, no orientados a las necesidades de los habitantes del país, sino al comercio exterior. Durante esos años se cultivaba sólo café y algodón.
En su tesis doctoral, ‘La teología histórica de Ignacio Ellacuría’, José Sols Lucia escribe: En 1976, el Gobierno de Molina se había decidido a llevar a cabo una reforma agraria, de la cual el país estaba muy necesitado. La Universidad Centroamericana (UCA) apoyó abiertamente la reforma, pero el presidente Molina se echó atrás y la abandonó ante la presión de las grandes familias ricas del país, propietarias de la tierra. Ellacuría, molesto por este retroceso, escribió un editorial en la revista de la Universidad ECA (Estudios Centroamericanos) que le dio la fama que ya no perdería hasta su muerte. El editorial se tituló irónicamente: ‘A sus órdenes, mi capital’. En él afirmaba que ‘en esa lucha había ganado la dictadura de la burguesía (…). El Estado ha sido vencido sin gran esfuerzo por una clase minoritaria y eso que Molina había proclamado valientemente ante la Asamblea Legislativa de aquel mismo año que nada ni nadie nos hará retroceder un solo paso en la transformación agraria, y había prometido tenacidad hasta el final aún a costa de pagarlo con la muerte’. Este editorial le costó a la UCA el subsidio del Gobierno y cinco bombas, colocadas por la llamada Unión Guerrera Blanca.
En 1977, los paramilitares asesinaron al jesuita Rutilio Grande, junto con un anciano y un niño, cuando iban a decir misa a uno de los barrios. Hasta entonces parecía que los militares no se atrevían a asesinar a sacerdotes. Poco más tarde los jesuitas, como colectivo, eran amenazados de muerte: o abandonaban el país o serían asesinados. Permanecieron allí.
En 1979, Ellacuría fue nombrado rector de la Universidad y en 1980 se filtró la información de que estaba en la lista de personas a asesinar por el Ejército. Un salvadoreño me contó que, estando Ignacio dando clase en un día lectivo, se le acercó un hombre de mediana edad, diciendo que venía de parte de la Embajada de EE UU, con el mensaje de que se escondiese, que venían a matarlo. Ellacuría interrumpió su clase y fue a ocultarse. Fueron años de matanzas en El Salvador. El total de muertos, en los años 80, suma más de 75.000.
Durante este tiempo, se hicieron famosas las homilías de monseñor Romero. Su fuerza iba en aumento, se convirtió en ‘la voz de los sin voz’. El país se paralizaba cada domingo por la mañana para escuchar a monseñor. Lograba una síntesis única entre la escucha de la palabra, procedente de la Biblia, y la escucha del hablar de Dios a través del clamor de las mayorías populares. En aquellas homilías, exigía a los militares que dejaran de matar y al Gobierno, que instaurara un orden justo.
El domingo 23 de marzo de 1980 -dice José Sols-, su homilía tuvo tal fuerza que ese mismo día D’Aubuison, fundador del partido Arena, decidió acabar con él cuanto antes. Los que escucharon en directo aquel sermón aún recuerdan los escalofríos que produjeron sus últimas palabras. «Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del Ejército, y en concreto a las bases de la Guardia Nacional de la Policía, de los cuarteles. Hermanos, (ustedes) son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos; y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice ‘no matar’. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla. Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo, les suplico, les ruego: cese la represión».
Fue al día siguiente, lunes 24 de marzo, en una pequeña capilla, mientras celebraba una misa funeral por la madre de un amigo, cuando una bala acabó con su vida. Quedaba claro que si el Gobierno-Ejército no respetó a monseñor Romero, mucho menos lo haría con todos los demás. La residencia de los jesuitas fue ametrallada con unos cien disparos. Más tarde dos bombas destruyeron la imprenta de la Universidad. Cuando en tiempos del Gobierno de Duarte había nerviosismo y le decían a Ellacuría que se cuidara, él respondía que eso no sucedería porque la política de Estados Unidos no lo iba a permitir. Ahora, con el partido Arena en el poder, pensaba que ese freno era más débil y decía: «Ahora sí puede pasar».
En la década de los 70, Ellacuría se ve confrontado con grupos radicales de izquierda en el país y, en general, a la ideología marxista. A inicios de los ochenta cobró fuerza el movimiento guerrillero salvadoreño, constituido por el Frente Farabundo Marti para la Liberación Nacional (FMLN) y el Frente Democrático Revolucionario (FDR). El Gobierno y el Ejército pretendían representar al pueblo. El FMLN se sentía representante de las mayorías populares y quería liberarlas de la oligarquía y del Ejército. Una guerra entre ambos no sería la solución. Por la especial relación de Ellacuría con el comandante del FMLN Joaquín Villalobos, que había sido su alumno, así como con el Gobierno, por haber mediado en la liberación de la hija del presidente, Ignacio propuso un diálogo entre las partes, señalándoles que ninguna de ellas representaba al pueblo. Es en este tiempo cuando Ellacuría dijo: «Si me matan durante el día es la guerrilla; si por la noche, el Ejército».
El 6 de noviembre de 1989, Ellacuría pronunció su última conferencia en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, al recibir el premio internacional Alfonso Comín, otorgado a la Universidad Centroamericana y a su rector, por la decisiva aportación cultural a su país y el compromiso con la justicia a favor de los oprimidos. En su discurso parece que dejó su legado: «El mundo está gravemente enfermo, en trance de muerte. Hay que revertir la Historia, subvertirla y lanzarla en otra dirección. De la civilización del capital a la civilización de la pobreza». Desde Barcelona fue a Salamanca, a la reunión que tenían todos los rectores de las Universidades Católicas de habla hispana. Allí se eligió la UCA de San Salvador para la próxima reunión. Ellacuría terminó con estas palabras: «Les recibiré con lo que somos y tenemos, si es que estoy vivo».
De Salamanca partió para coger el avión de vuelta a El Salvador. Familiares y amigos le decían que esperara unos días, que se había agravado la situación en la capital. Alguien ha escrito que quiso hacerse el héroe, pero él preguntó al provincial de los jesuitas en España si era temerario volver a Centroamérica. El provincial le contestó: «Haz lo que creas más oportuno». Cuando llegó el 13 de noviembre, la ciudad estaba en toque de queda. A la media hora de llegar, un grupo de soldados realizó un registro, distinto de otras veces: no buscaban libros subversivos, sino controlar bien todas las entradas y salidas. Ellacuría protestó pero se quedó tranquilo, ya que no habían encontrado nada ilegal. La comunidad mostró división de pareceres. La mayoría optó por la decisión de Ellacuría y se quedaron. Muchos han comentado cómo Ellacuría, siendo tan inteligente, no se dio cuenta de la trampa. La noche del 16 de noviembre, soldados del batallón Atlacatl irrumpieron en la residencia y mataron a los 6 jesuitas y a las colaboradoras Elba y su hija Celina. No por actos revolucionarios, sino por querer desvelar la verdad y dar a conocer la realidad de lo acontecido. Les destrozaron el cráneo porque sus cerebros eran vehículos de una conciencia que veía la realidad, cargaba con ella y se hacía cargo de ella.

Veinte años de la tragedia

Ellacuría, a 20 años de la tragedia/Prudencio García, ex miembro de la División de Derechos Humanos de ONUSAL (Misión de la ONU en El Salvador), investigador y consultor de la Fundación Acción Pro Derechos Humanos
Publicado en EL PAÍS, 16/11/09;
Se cumple hoy una trágica conmemoración: el vigésimo aniversario de la muerte en El Salvador del padre Ignacio Ellacuría, rector de la Universidad Centroamericana (UCA), y de sus cinco compañeros jesuitas españoles, asesinados por una unidad del Ejército salvadoreño en la madrugada del 16 de noviembre de 1989, junto con las dos mujeres, madre e hija, que les atendían en su residencia en el campus de la propia universidad. Muy pocos días antes, Ellacuría había recibido en Barcelona el Premio Alfonso Comín, en solemne acto celebrado en el viejo recinto del Consell de Cent.
Según consta en el informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas sobre El Salvador, la unidad del Ejército salvadoreño que perpetró el múltiple asesinato recibió la orden concreta de “eliminar a Ellacuría sin dejar testigos”, requisito que costó la vida a siete personas más. Desde semanas antes, la prensa derechista salvadoreña, así como la emisora de radio perteneciente al Ejército, venían atacando ferozmente a Ellacuría y a su comunidad de profesores jesuitas, a los que se calificaba de “agentes de la conspiración mundial”, “testaferros del comunismo internacional”, “directores intelectuales de todos los desórdenes callejeros y actos vandálicos protagonizados por las turbas izquierdistas”, y se señalaba a la UCA como “refugio de dirigentes terroristas” y a Ellacuría en concreto como “probable agente del KGB”. El odio profundo hacia aquella comunidad académica y a su cabeza visible alcanzó unos niveles tan desorbitados que desembocaron en aquel crimen execrable, cuya noticia produjo consternación y fuertes reacciones adversas en la opinión pública internacional.
Por ello, desde la perspectiva de las dos décadas transcurridas, cabe plantearse esta cuestión: ¿cuál era realmente la ejecutoria del padre Ellacuría y su comunidad para suscitar un odio de tal magnitud en los poderes fácticos salvadoreños? ¿Qué acciones y qué intenciones eran las suyas hasta el extremo de hacer necesaria incluso su eliminación física?
Ni nuestro trato personal con Ellacuría ni -lo que importa mucho más- el riguroso estudio de sus pronunciamientos sociales, expresados en los órganos de difusión de la UCA -revistas ECA (Estudios Centroamericanos) y Proceso- permitieron observar en su línea otra posición que no fuera la búsqueda inteligente y honesta de la paz, la justicia y la concordia nacional en aquel castigado país. A modo de inequívoco ejemplo, permítasenos reproducir aquí un par de párrafos de uno de sus escritos, publicado el mismo año de su muerte. He aquí lo que el padre Ellacuría proponía a la sociedad salvadoreña, tanto al Gobierno de Arena (partido de la derecha en el poder) como a la guerrilla del FMLN, tanto a las Fuerzas Armadas como a la propia Iglesia, sólo unos meses antes de ser asesinado: “Son importantes las conversaciones previas de Arena con el FMLN y de éste con las Fuerzas Armadas. También las fuerzas sociales, y entre ellas la Iglesia, deben favorecer el ambiente propicio para la negociación. Indirectamente, en un trabajo sistemático para ir superando los males que impiden la reincorporación del FMLN a la vida política. Éstos son: a) violación de los derechos humanos por parte de los escuadrones de la muerte y de las Fuerzas Armadas; b) suma debilidad del poder judicial; c) grave situación económica para la mayor parte de la población; d) magnitud, estructuración y comportamiento de las Fuerzas Armadas; f) desinformación y polarización promovidas en los medios de comunicación”.
Respecto a la guerrilla, Ellacuría se mostraba igualmente exigente: “También el FMLN tendría que favorecer el cambio y hacer creíbles sus nuevas propuestas con acciones tales como: a) abandono de toda acción violatoria de los derechos humanos y de las que puedan considerarse como técnicamente terroristas; b) abandono de aquellas acciones que repercuten económicamente sobre la mayor parte de la población; c) presentación de propuestas realistas en orden a lograr resultados efectivos y entrar de lleno en la solución definitiva del conflicto”. (ECA, marzo 1989).
He aquí, enumerados con notable claridad y con agudo sentido premonitorio, los principales conceptos y ejes de acción que en los años siguientes iban a prevalecer, tanto en el proceso negociador entre 1990 y 1992 como después, en el proceso de paz posterior a los Acuerdos de Chapultepec de 1992. Ahí estaba la lista de lo que había que hacer, y que realmente se hizo a partir de su muerte: conversaciones preliminares entre las partes, apertura de un sistemático proceso de negociación (así se haría, con un fuerte respaldo internacional); incorporación del FMLN a la vida política legal (así se cumplió, según lo establecido en los Acuerdos que pondrían fin al conflicto); fin de las violaciones de derechos humanos por ambas partes (objetivo que sería asumido como prioritario por la Misión de Naciones Unidas, ONUSAL); fortalecimiento del raquítico poder judicial (otra de las metas que serían establecidas para ONUSAL por los Acuerdos de Paz); magnitud de las Fuerzas Armadas (cuyos efectivos quedaron reducidos a su mitad por los mismos Acuerdos, a cambio del desarme total de la guerrilla); nueva doctrina y nueva educación militar para aquel Ejército. En una palabra: la realidad de lo negociado y planificado desde 1990 y desarrollado desde 1992 coincidió en enorme medida con aquellas propuestas que Ellacuría propugnaba en 1989.
Pues bien; si esta serie de medidas empezaron a ponerse en práctica muy poco después de su muerte, ¿cómo pudo alguien considerarlas tan subversivas y tan amenazadoras en 1989? Sólo alguien radicalmente cegado por el odio, por intereses ferozmente insolidarios, o tarado por una ideología ultraderechista tendente a la conservación intocable de una infame estructura social, pudo conceptuar aquella serie de propuestas como extremadamente peligrosas. Sólo la ultraderecha escuadronera, militar y civil -la misma que nueve años antes había asesinado al arzobispo monseñor Romero-, impulsada por la oligarquía salvadoreña más desalmada, podían desear y ordenar tal eliminación, como así fue.
Así fue, y así quedó asumido por la comunidad internacional, cuyas últimas dudas -si aún las había- sobre “quién era quién” en el conflicto interno salvadoreño quedaron disipadas por aquel disparatado crimen. Todo el mundo pudo comprender que sólo el odio, los intereses o el fanatismo ideológico ultraderechista -o los tres factores en su conjunto- pudieron engendrar el designio de destruir aquel valioso foco de pensamiento cristiano, no violento, progresista y democrático.
Sin embargo, nadie podrá decir que su sacrificio resultó inútil. Pues, de hecho, su asesinato perjudicó gravemente a sus propios autores, debilitó su posición negociadora y facilitó el acceso a la paz. Aquel acto de barbarie vino a debilitar ante el mundo la posición del Ejército y del Gobierno salvadoreños frente al FMLN en las mesas y conversaciones que, auspiciadas por la ONU, se desarrollarían a partir de entonces en Costa Rica, Ginebra, Nueva York y México, hasta llegar a la solemne firma de la paz en Chapultepec el 16 de enero de 1992. Exactamente dos años y dos meses después del asesinato de quien propugnó ese mismo camino y esa misma solución.
Hoy, transcurridas dos décadas, caben muy pocas dudas sobre el significado de la tragedia de la UCA y ninguna duda sobre el diagnóstico -increíblemente exacto- que Ellacuría formuló sobre aquella sociedad.
Dos de los militares implicados fueron condenados a 30 años, pero amnistiados tres años después. Hoy, nuestra Audiencia Nacional mantiene abierta una causa contra los autores de aquella orden criminal, plenamente impunes hasta hoy. Incluso con el reciente y drástico recorte sufrido por la jurisdicción española en materia de Justicia Universal, aún así, esta causa se mantiene vigente por tratarse de víctimas españolas, lo que permite su continuidad.
En cualquier caso, en esta fecha conmemorativa resulta obligado honrar con nuestro recuerdo a unos compatriotas españoles que pagaron con su vida su esfuerzo, su enseñanza y su riesgo, volcados hacia el logro de una mayor justicia y solidaridad, en una sociedad asolada por la injusticia, la miseria y la brutal desigualdad.

Veinte años después ¿Justicia?


Condecoran a sacerdotes jesuitas asesinados en El Salvador
San Salvador, lunes 16 de noviembre de 2009. Luis Romero / AP foto
The Associated Press
SAN SALVADOR -- En un acto público de desagravio, de reposición moral por los errores que como Estado se cometieron en el pasado, el presidente Mauricio Funes otorgó una condecoración póstuma a seis sacerdotes jesuitas asesinados hace 20 años por los militares en medio de la lucha contra la guerrilla.
"Significa levantar la alfombra polvorosa de la hipocresía y empezar a limpiar la casa de nuestra historia reciente", dijo el mandatario al entregar a los familiares de los jesuitas la orden nacional José Matías Delgado en el Grado de Gran Cruz Placa de Oro, la de mayor reconocimiento que concede El Salvador.
"Significa para mí retirar un velo espeso de oscuridad y mentiras para dejar entrar la luz de la justicia y la verdad", expresó Funes que estudió en Universidad Centroamericana José Simón Cañas (UCA) dirigida por los jesuitas asesinados por las fuerzas armadas salvadoreñas el 16 de noviembre de 1989.
El asesinato fue perpetrado durante una ofensiva del entonces guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), del cual Funes fue el candidato presidencial en marzo de 2009.
Los jesuitas españoles Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y el salvadoreño Joaquín López, fueron ejecutados en el interior de la UCA.
Ellacuría era rector de la UCA e impulsaba la vía del diálogo para poner fin a la cruenta guerra civil salvadoreña, que concluyó con la firma de acuerdos de paz en 1992 y dejó 75.000 muertos y 12.000 desaparecidos.
La condecoración fue recibida por su hermano Juan Antonio Ellacuría, quien viajó desde España, al igual que la señora Catalina Montes que recibió la condecoración a nombre de su hermano Segundo Montes.
El rector de la UCA, José María Tojeira, dijo que la reconciliación de El Salvador, iniciada con el fin de la guerra, "tiene que profundizarse de muchas maneras y una de ellas es el reconocimiento de la dignidad de las víctimas".
"Ancianos, niños, mujeres embarazadas, sacerdotes y religiosas que servía con generosidad a los más pobres fueron perseguidos, golpeados y asesinados sin más razón que la de solidarizarse con las víctimas de la injusticia o simplemente vivir en zonas conflictivas", manifestó.
La hermana de Montes dijo que se mantiene informada del juicio que organismos humanitarios promueven en España "porque no se quiere que la impunidad permita nuevos casos".
"La familia perdonó a los verdugos que andan por allí, que les vemos. No han pedido perdón, pero ese es problema de ellos, el perdón hay que darlo aunque no lo pidan", señaló.
El ministro de la Defensa Nacional, general David Munguía Payés, calificó el acto como "un homenaje justo" y afirmó que si se le requiere está dispuesto a abrir los registros de la fuerza armada, que podría arrojar información relacionada con el crimen.
"Yo formo parte del gobierno. Yo no puedo abrir los registros, (pero) si la autoridad competente me pide abrir los registros, los voy abrir", agregó.
Un coronel, dos tenientes, un subteniente y cinco soldados, del Batallón Atlacatl fueron procesados por la matanza, pero en 1991 un jurado absolvió a siete de los acusados.
El coronel Guillermo Benavides y teniente Yusshy Mendoza fueron encontrados culpables de la matanza, pero resultaron beneficiados con la ley de amnistía general emitida en 1993.
El entonces presidente Alfredo Cristiani, del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena) emitió el decreto de amnistía pocas horas antes de que se divulgara un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, que responsabilizó a los altos mandos militares del asesinato de los jesuitas y de varias masacres de campesinos.
Tojeira, ha dicho que ellos han dado por "cerrado" el proceso en contra de los autores materiales, pero siguen reclamando el esclarecimiento de la autoría intelectual.
En marzo de 2000, la UCA demandó ante la Fiscalía General de la República a Cristiani y a seis coroneles salvadoreños por la autoría intelectual del crimen, pero un tribunal de justicia de El Salvador rechazó reabrir el caso.

Alejandro Aranda "El Guachon"

Se cumplimenta orden de aprehensión contra integrante de "La Familia"
Lunes, 16 de Noviembre de 2009 | Comunicado
Comunicado 1409 /09 Procuraduría General de la República
El Fiscal de la Federación de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), solicitó y obtuvo del Juez Segundo de Procesos Penales Federales con sede en Matamoros, Tamaulipas, el libramiento de una orden de aprehensión contra Alejandro Aranda Chávez (a) “El Guachon” o “El Panza” o “El Bolillo” o “El 24” y/o Jesús Manuel Carranco Castrejón, por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de delincuencia organizada y contra la salud en la modalidad de posesión con fines de comercio del psicotrópico denominado metanfetamina.
En cumplimiento a la orden de captura, el indiciado fue internado en el Centro Federal de Readaptación Social número 1 “Altiplano”, ubicado en el estado de México.
Alejandro Aranda Chávez (a) “El Guachon” o “El Panza” o “El Bolillo” o “El 24” y/o Jesús Manuel Carranco Castrejón, fue detenido el pasado 25 agosto por elementos de la Policía Federal, en el municipio de Arteaga, Michoacán. Al momento de su aseguramiento, manifestó que trabajaba para la organización delictiva “La Familia”, bajo las órdenes de Servando Gómez Martínez (a) “La Tuta”.
Como parte de la indagatoria que integró el Fiscal de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud, se tuvo conocimiento de que la función del indiciado como colaborador de "La Familia" consistía en participar en “levantones” y en almacenar droga, para su posterior entrega a los distribuidores.
El Gobierno Federal seguirá trabajando para propiciar un ambiente de certidumbre jurídica en el que las personas tengan confianza de que cuentan con instituciones y programas gubernamentales que garantizan el respeto a sus derechos y la preservación de su patrimonio mediante la aplicación de la Ley.
Fuente: Dirección General de Comunicación Social. Procuraduría General de la República, (PGR

Preguntas al Ejecutivo

Preguntan a FCH por inseguridad y crisis
El Senado de la República envió al Presidente Felipe Calderón un paquete de 50 preguntas parlamentarias, en las que todos los partidos, incluido el PAN, le cuestionan por el tema de la inseguridad y los efectos negativos de la crisis económica, como la baja competitividad y el desempleo.
A petición de los legisladores, el titular del Ejecutivo federal deberá responder al listado en un plazo máximo de 20 días naturales.
De acuerdo con el documento, aprobado ayer en la Junta de Coordinación Política, la primera constante de todas las bancadas es solicitar información relacionada con la inseguridad, la delincuencia organizada, los resultados en el combate al crimen organizado, el sistema penitenciario y los derechos humanos.
Entre las 13 preguntas planteadas por la bancada del PAN están algunas vinculadas con la solicitud de cifras sobre la extorsión telefónica, el manejo de las cárceles para que dejen de ser "universidades del crimen", el esquema de cooperación con Estados Unidos y la nueva agenda en materia de derechos humanos, en el marco de la seguridad nacional.
La respuesta:


Bases en Colombia; reacciones

Colombia: Epicentro de la agresión militar norteamericana para América Latina
Comnicado del Ejército de Liberación Nacional (ELN)
"Los Estados Unidos [...] parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad."  Simón Bolívar 1829
Octubre de 2009 quedará en la historia de Colombia como el mes negro donde el actual gobierno entregó la maltratada soberanía nacional al gendarme mundial (EE.UU.), al firmar el acuerdo para la instalación bases militares gringas en Colombia.
Pocos detalles se saben sobre este acuerdo, el gobierno colombiano ha mantenido en secreto los alcances del mismo, pero no es necesario ser adivino para saber las verdaderas intenciones de EE.UU frente a una América Latina que de años hacia acá ha venido dando un giro hacia gobiernos de carácter más democrático y de corte popular, e incluso donde algunos han llegado más allá con la búsqueda de gobiernos basados en los principios éticos del Socialismo y la igualdad de los pueblos. Esa América Latina que sobre todo tiene claro la necesidad de enterrar definitivamente en el pasado aquella estela maldita de largos períodos dictatoriales sufridos por nuestros pueblos. Esa América Latina que se piensa una economía alternativa que combata el libre mercado que impone el Neoliberalismo, con propuestas como el ALBA, una moneda unificada que combata el carácter especulativo del dólar, la hermandad de nuestros pueblos, la unidad de América y, sobre todo, el bienestar social de nuestros hermanos.
Guiada por un gobierno de Ultra-derecha y de corte netamente conservador, Colombia va en contravía de ese sueño por hacer de América latina una fuerza de justas realidades. Un gobierno de ricos que gobierna para los ricos del país, lejos está de ubicarse en el contexto de cambio que vive y necesita América latina. Es por ello que se ha convertido en la punta de lanza de la agresión norteamericana hacia los países hermanos de nuestro continente. Colombia siente como se va quedando aislada del espectro político latinoamericano al no encontrar eco a sus políticas guerreristas de Seguridad Democrática. Para contrarrestar eso, entrega la soberanía del país a su amo gringo, esperando que el verdugo de América invada nuestros territorios, para proteger los dominios de aquellos que se oponen a este resurgir de una América Latina libre, justa e igualitaria.
El gobierno estadounidense ha manifestado que el propósito central las bases militares en Colombia representa “una oportunidad única para poder desarrollar operaciones militares en una región critica y de constante amenaza para la seguridad y la estabilidad, generada por países que no simpatizan con EE.UU.” Ya Ecuador y Venezuela han sido víctimas de este accionar militar de cooperación desigual entre EE.UU. y Colombia. Sin buscar muy atrás, recordamos la operación sobre territorio Ecuatoriano donde fue muerto el Comandante de las Farc-ep Raúl Reyes. También, las acciones encubiertas realizadas por fuerzas de inteligencia colombiana sobre territorio Venezolano como quedo evidenciado en el caso del guerrillero de las Farc-ep Rodrigo Granda, quien fue capturado y traído ilegalmente a Colombia desde Caracas.
Desde ya se sienten pasos de animal grande en América Latina, cuyo objetivo principal es derrocar el gobierno popular y democrático del presidente Hugo Chávez en Venezuela. Ya se han gestado algunas maniobras operacionales que permiten ir configurando una inminente agresión militar en la República Bolivariana del hermano país. La pretendida intensión del sector republicano en el congreso de los EE.UU., para incluir a Venezuela en la lista de los países del eje del mal; la muerte de 11 colombianos en ciudades fronterizas para difundir en la región la falsa versión de que esas muertes fueron causadas por la guerrilla colombiana; y, aún más claro, la muerte de dos miembros de la guardia Venezolana, son evidencias que van configurando la estrategia establecida por los gringos para justificar una invasión al vecino país.
Está estrategia de conspiración contra Venezuela no es nueva, es un plan orquestado y liderado desde Colombia por el presidente Uribe para derrocar al gobierno Chavista. En el año 2005 fueron capturados 153 Paramilitares Colombianos en la hacienda Daktari en el estado Táchira, que tenían como objetivo desestabilizar el país atentando contra el presidente Chávez, asegurando de paso la conformación de grupos paramilitares de alcance nacional apoyados por empresarios y políticos opositores al proyecto socialista del gobierno bolivariano.
Los mismos informes dados por el ex – funcionario del DAS Rafael García manifiestan que esa entidad de inteligencia Colombiana está involucrada en todo este plan de desestabilización. Información corroborada no sólo por los informes de inteligencia que Venezuela tiene en su poder sobre actividades de espionaje del DAS contra Venezuela, Ecuador y Cuba, sino por la captura en Maracay de Julio Enrique Tocora, funcionario del DAS con identidad falsa que realizaba tareas de inteligencia y espionaje en Venezuela.
No cabe duda que la región está entrando en un delicado escenario de preguerra, orquestado por Colombia pero orientado desde Washington. América Latina, sus gobiernos y las organizaciones sociales y de defensa de los derechos humanos no deben ser ajenos y, menos aún, indiferentes a este oscuro panorama regional. Todos unidos debemos levantar nuestra voz de protesta para defender la soberanía en nuestros territorios, la defensa de la vida de nuestros hermanos latinoamericanos y la libertad de elegir nuestros propios sistemas de gobierno.
Resistir y combatir la ocupación Yanqui en nuestros territorios es tarea de todos aquellos que estemos en contra de la esclavitud de los pueblos, de las dictaduras, de los gobiernos de facto que tanto daño siguen causando en nuestros territorios y, sobre todo, de las políticas intervencionistas de los EE.UU. en el rumbo político que como naciones libres y soberanas queremos darle a nuestros país.
El sueño Bolivariano de una América unida toma mayor fuerza y vigencia, mucho más ahora que nos acercamos al bicentenario de la independencia de Colombia. Que sea pues esta conmemoración otro elemento emancipador que nos llene de razones y certezas para sacar definitivamente de nuestras tierras a ese monstruo llamado Imperialismo Norteamericano.
Como concluyera el comandante Fidel Castro Ruz en Venezuela el 11 de Agosto de 2001 "¡...así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está él, calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!
NI UN PASO ATRÁS LIBERACIÓN O MUERTE
NI RENDICIÓN, NI ENTREGA, SIEMPRE JUNTO AL PUEBLO
POR UN NUEVO GOBIERNO DE NACIÓN PAZ Y EQUIDAD
DIRECCIÓN FRENTE DE GUERRA CENTRAL
MONTAÑAS DEL ORIENTE ANTIOQUEÑO, EJE CAFETERO Y TOLIMA
NOVIEMBRE DE 2009

Las FARC en contra de las bases militares

Las Farc se pronuncian sobre las bases militares a discreción de los gringos
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A los militares de honor
Hacemos un fraternal y patriótico llamado a los militares de honor para que junto a nuestro pueblo formemos un solo haz que converja en una guerra patria para defender nuestra soberanía y dignidad latinoamericana, enlodada hasta el tuétano de infamia, sangre, corrupción y servilismo por el presidente Álvaro Uribe Vélez, quien sin ruborizarse siquiera, porque carece de dignidad, aceptó la instalación por el Imperio de 7 bases militares en Colombia, las que serán como una daga envenenada enterrada en el cuerpo de la Patria y su punta alcanzará el corazón mismo de América Latina, cuyo único objetivo es impedir el proceso democrático e integracionista de nuestros pueblos, que bajo la luz del ALBA han continuado el inconcluso proyecto libertario que dejara trunco el Libertador Simón Bolívar.
Apelamos a su honor porque sabemos que él es la primera virtud del militar. El honor es el que hace que se sufra con espartano estoicismo y sin desesperación todas las vicisitudes que nos depara la guerra; él es el que nos impulsa a entregar la vida en el campo de batalla sin ningún cálculo diferente al bien de la patria. Entendiendo por patria el territorio de la Nación con su biodiversidad, riquezas naturales, población y cultura, y no, los bienes, intereses y chequeras de los Santodomingo, de los Ardila Lulle, los Sarmiento Angulo y pare de contar...
Sabemos que en la Institución Militar para suerte de Colombia y orgullo de América Latina, aún hay no pocos hombres que preservan inmaculado el sagrado honor militar y por ello, pueden con altivez mirar de frente a sus conciudadanos y estrechar la mano de los mismos, porque no la tienen manchada de sangre con los crímenes de lesa humanidad de los mal llamados "falsos positivos", que evidencian una profunda descomposición moral tanto de los ordenadores como de los ejecutores, ni tienen la conciencia enmohecida por la degradante corrupción que cada día reverdece más en éste Gobierno de mafia, paramilitarismo y crimen, donde los que se consideran personeros de la soberanía, son traidores infames que no tienen siquiera el prestigio de la legalidad, porque sus actos, inclusive sus vidas, ha sido todo un fraude.
Señores oficiales y suboficiales: Cuando el general Joaquín Matallana quiso entrar al enclave estadounidense de Lomalinda (Meta), un oficial gringo de tercera categoría se lo impidió con arrogancia. Herido en su honor el general colombiano se dirigió al Presidente de la República para manifestarle su infinita molestia por el irrespetuoso desplante. "No puedo hacer nada", le respondió. Era un presidente autista, sin noción de patria, acostumbrado a rumiar en el potrero yanqui de los lacayos. Matallana, hombre de pundonor militar, presentó entonces su renuncia irrevocable, afirmando con energía que en Colombia no puede haber territorio alguno ocupado por fuerzas extranjeras y mucho menos vedado a un General de la República. Unos años después, reunido en Casa Verde con los comandantes guerrilleros Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, el altivo general les prometió con énfasis: cuenten conmigo si algún día el país es invadido por los gringos. ¡Qué calidad humana y militar la de nuestro digno adversario en la guerra de Marquetalia !.
Ese es el honor que debe inflamar el pecho de un militar que verdaderamente sienta la patria por dentro.
El lejano incidente de Loma linda trajo a nuestra memoria la reciente afrenta de militares gringos contra la guardia de honor que esperaba al presidente Bush en la escalerilla del avión, en su escala en Bogotá. Para asombro del país, los gorilas de la seguridad de Bush requisaron a los militares colombianos y les revisaron sus armas, sin que nadie chistara nada. Ninguna protesta; sólo el silencio servil de los altos mandos y el presidente. ¡Cómo se ultrajó en esa ocasión nuestro decoro!. La decisión de Uribe de permitir la instalación de 7 bases militares de los Estados Unidos en territorio colombiano es un acto de alta traición a la patria latinoamericana. Ceder el territorio como base de agresión contra países hermanos, contra los mismos connacionales, y como puntal de consolidación de una estrategia de predominio continental, debe llenar de vergüenza el alma de los colombianos. No hay argumento más irrisorio y cínico que el de Uribe para explicar, que en este caso, no se configura pérdida de soberanía, porque los militares colombianos estarían al mando de tales bases. Lo que ocurre en la base aérea de Tres Esquinas, o en Barrancón, es un mentís de proporciones faraónicas. Allí mandan los gringos. Los oficiales colombianos, como ocurría en Loma Linda, ni siquiera podrán aproximarse a las barracas e instalaciones donde trasiegan los militares norteamericanos. La "soberanía compartida", a la que de manera insólita alude Uribe, es un sofisma para tontos, porque nunca puede ser soberano un país ocupado por tropas extranjeras. La humillación de ver oficiales colombianos subordinados a oficiales del Comando Sur del ejército de los Estados Unidos, no debe ser tolerada donde hay honor.
¿Quién entiende esa jerigonza presidencial de que los militares gringos tendrán inmunidad, pero no impunidad? Tal vez Uribe está creyendo que los colombianos son una manada de ignorantes atronados.
Señores oficiales y sub oficiales: frente a los proyecciones neocoloniales del gobierno de Washington debemos asumir la misma actitud insobornable y patriótica del Libertador Simón Bolívar, que decía: "Aborrezco a esa canalla de tal modo que no quisiera que se dijera que un colombiano hacía nada como ellos... Los Estados Unidos son los peores y son los más fuertes al mismo tiempo... Formado una vez el pacto con el fuerte, ya es eterna la obligación del débil". Lo que nosotros debemos priorizar es la búsqueda de la unidad de nuestros pueblos. Retomar el proyecto de Gran Nación de Repúblicas que dominaba el sueño del Libertador, como escudo de nuestro destino. En la historia de Nuestra América, sobresale el antiimperialismo de militares patrióticos como el general Omar Torrijos de Panamá, el coronel Francisco Caamaño de Dominicana, el general Velasco Alvarado del Perú, Prestes en Brasil y Arbenz en Guatemala, entre otros, que por su actitud se ganaron el afecto de sus pueblos.
Aquí debemos forjar la resistencia patriótica, coordinando esfuerzos con las organizaciones políticas y sociales del país, para hacer prevalecer la soberanía y la dignidad. Ejército patriota, guerrilla bolivariana y pueblo movilizado, son los únicos que pueden atajar el vuelo amenazante del águila de la doctrina Monroe sobre los cielos de Nuestra América. Hagamos realidad el sentimiento puro del general Matallana de hacer respetar la patria, unidos como debe ser. Ayer el honorable adversario nos decía: cuenten conmigo; hoy les decimos, cuenten con nosotros, no solo para defender la soberanía patria, sino para construir una Colombia Nueva, si se atreven.
Cordial saludo. Compatriotas,
SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL DE LAS FARC-EP

Raccuglia, jefe de la Cosa Nostra

Italia detiene al número dos de la 'Cosa Nostra'; Domenico Raccuglia, de 45 años
La Policía italiana detuvo este domingo en la localidad siciliana de Calatafimi a Domenico Raccuglia, 'número dos' de la Cosa Nostra.
Raccuglia, de 45 años, estaba incluido en la lista de 30 personas más buscadas por las fuerzas de seguridad italianas.
La detención del capo mafioso, "es uno de los más duros golpes propinados a la mafia en los últimos años porque era el 'número dos' de facto de la Cosa Nostra", explicó el ministro del Interior, Roberto Maroni, en declaraciones recogidas por los medios de comunicación italianos. Maroni telefoneó al jefe de Policía, el prefecto Antonio Manganelli, para felicitarle por la operación, desarrollada por el equipo móvil de Palermo.
"La captura de Raccuglia es un éxito importante de investigación", dijo. "Raccuglia está considerado el 'número dos', por peso criminal, en la lista de buscados de la Cosa Nostra después de Matteo Messina Denaro", indicó el fiscal nacional antimafia, Piero Grasso. "Este es un arresto de extraordinaria importancia, hemos tomado uno de los líderes absolutos de la Cosa Nostra todavía en circulación en un momento de ascenso en la jerarquía de la mafia", afirmó, por su parte, el fiscal adjunto de Palermo, Antonio Ingroia, que coordinó la investigación que condujo a la detención de Raccuglia.
El detenido, conocido en Cosa Nostra como 'U Veterinario', era el jefe de la 'familia' mafiosa de Altofonte, considerados aliados del clan de los corleoneses, cuyos capos eran los ahora arrestados Toto Riina y Bernardo Provenzano. Según las investigaciones, tras la captura de Provenzano se le incluyó como posible 'papable' para convertirse en el 'jefe de jefes' de Cosa Nostra, aunque al final el cargo habría recaído sobre Matteo Messina Denaro, aún huido de la justicia.
Raccuglia, 'El Veterinario', está condenado en ausencia a tres cadenas perpetuas por asociación mafiosa, secuestros, extorsiones y homicidios, pero es especialmente escabroso el caso de Giuseppe Di Matteo, un niño de once años e hijo de un "arrepentido" que fue secuestrado en 1993, mantenido en cautiverio durante más de dos años, tras los que fue asesinado.
Su cuerpo fue disuelto en ácido para eliminar pruebas. El detenido tenía su centro de operaciones en la ciudad de Partinico, situada entre las ciudades sicilianas de Palermo y Trapani, y estaba considerado la mano derecha de Giovanni Brusca, por orden de quien secuestró a Di Matteo. Brusca finalmente se convirtió en "arrepentido" tras su detención, en 1996.

El aborto, Obama y el Papa

Obama, Benedicto XVI y el aborto/José Bono, presidente del Congreso de los Diputados
Publicado en EL PAÍS, 14/11/09):
El pasado 10 de julio el presidente Obama se entrevistó con el Papa en el Vaticano. La cita venía precedida por la polémica respecto al aborto. El presidente norteamericano había sido invitado a la Universidad Católica de Notre Dame y 70 de los 440 obispos de Estados Unidos rechazaron la decisión de la Universidad de investirlo doctor honoris causa en Derecho.
En su discurso universitario, Obama apeló a la necesidad de un diálogo franco sobre el aborto y dio cuenta del e-mail de un médico que días antes de su nominación como candidato le dijo que, aunque había votado por él en las primarias, tenía serias preocupaciones acerca de si debía votarle en las elecciones presidenciales. El remitente se describía como un cristiano con una fuerte convicción pro-vida, aunque no era eso lo que le impediría votarle. Lo que le molestaba era una frase que el equipo de campaña de Obama había colocado en la web asegurando que lucharía contra “las ideologías de derecha que quieren arrebatar a las mujeres su derecho a decidir”.
El médico le había considerado una persona razonable, pero si Obama pensaba que todo pro-vida era alguien que quería infligir sufrimiento a las mujeres, entonces no era tan razonable. Le escribió: “No le pido que se oponga al aborto, sino que hable de este tema de modo equilibrado”. Es decir, el médico pedía que no atribuyera a quienes se oponen al aborto una posición contra las mujeres.
Después de leer la carta, Obama le respondió dándole las gracias y sin modificar su posición pidió a su equipo que cambiara el texto de la web. Aquella noche Obama reflexionaba así: “Tengo que poder extender a otros la misma presunción de buena fe que el doctor me había atribuido… porque debemos evitar la caricatura del otro”.
Obama se situó con claridad en términos de diálogo: “¿Cómo hacemos para permanecer firmes en nuestros principios y luchar por lo que consideramos correcto, sin demonizar a aquellos que tienen convicciones igualmente firmes del otro lado?”. Concluyó que aun cuando no era posible llegar a un acuerdo sobre el aborto, era posible encontrar un terreno común.
Unos días después, el cardenal Georges Cottier, dominico, teólogo emérito de la Casa Pontificia, publicó un artículo en la revista 30Giorni, en el que reflexiona sobre la posición de Obama y la existencia de un “terreno común” entre el presidente norteamericano y la doctrina cristiana. Algo que también subrayó L’Obsservatore Romano el 19 de mayo.
¿Cuáles son los puntos de coincidencia? Obama no reivindica el aborto como un derecho y reconoce que la decisión de abortar “desgarra el corazón de la mujer”. Propone trabajar todos juntos para reducir el número de mujeres que tratan de abortar. Añade que toda reglamentación legal debe garantizar la objeción de conciencia de los agentes sanitarios. “Sus palabras van en la dirección de disminuir el mal”, dice el cardenal Cottier, y concluye, “ciertamente es sólo un minimum, pero es un minimum precioso”.
El cardenal recuerda la actitud de los primeros legisladores cristianos que no abrogaron inmediatamente las leyes romanas sobre prácticas contrarias a la ley natural, como la esclavitud. Al principio, para garantizar el consenso de los ciudadanos y conservar la paz social, se mantuvieron en vigor las llamadas “leyes imperfectas”. Recuerda también cómo santo Tomás de Aquino, para quien la ley debía de ser moral, sostenía a la vez que el Estado no debe dictar leyes demasiado severas, porque no serán cumplidas y por tanto devienen inútiles.
Añade el cardenal de la Casa Pontificia que la Iglesia ha percibido “siempre como lejana y peligrosa la ilusión de eliminar totalmente el mal de la historia por vía legal, política o religiosa”. El cardenal dominico aprecia el “realismo político” de Obama de cara a una victoria progresiva del bien. A quienes apoyan, como Obama, una ley para regular el aborto, no hay que atribuirles una posición contraria al derecho a la vida.
Benedicto XVI pudo suspender la audiencia con el presidente Obama y hasta tildarlo de hereje o pecador público. No lo hizo. Le recibió y encontraron un terreno común: el objetivo de reducción de abortos y la regulación de la objeción de conciencia. ¿No es posible en España este diálogo? ¿No buscaremos, como Obama, ese precioso minimum de acuerdo?

Aguiar Retes el obispo de Calderón

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en el marco de la LXXXVIII Asamblea Plenaria, eligieron a Mons. Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlanepantla para continuar con sus funciones durante otros tres años más como su presidente.
Consejo de Presidencia de la CEM:
Vicepresidente: Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez.
Secretario General: Mons. Víctor René Rodríguez Gómez, Obispo Auxiliar de Texcoco.
Tesorero General: Mons. Oscar Roberto Domínguez Couttolenc, Obispo de Tlapa.
1er Vocal: Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca.
2do Vocal: Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de Matamoros.
Presentación de los nuevos cargos que ocuparán a partir de este día los Obispos miembros de la CEM
Miembros del Consejo Permanente:
1. Mons. Maximino Martínez Miranda, Obispo de Ciudad Altamirano.
2. Mons. Sigifredo Noriega Barceló, Obispo de Ensenada.
3. Mons. Juan Frausto Pallares, Obispo Auxiliar de León.
4. Mons. Rafael Sandoval Sandoval, Obispo de Tarahumara.
5. Mons. Leopoldo González González, Obispo de Tapachula.
6. Mons. Mario Espinoza Contreras, Obispo de Mazatlán.
7. Mons. José Trinidad González Rodríguez, Obispo Auxiliar de Guadalajara.
8. Mons. Felipe Padilla Cardona, Obispo electo de Ciudad Obregón.
9. Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez, Obispo de Tula.
10. Mons. Carlos Briseño Arch, Obispo Auxiliar de México.
11. Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de Matamoros.
12. Mons. José Luis Castro Medellín, Obispo de Tacámbaro.
13. Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca.
14. Mons. Francisco Moreno Barrón, Obispo de Tlaxcala.
15. Mons. Lucas Martínez Lara, Obispo de Matehuala.
16. Mons. Francisco Ramírez Navarro, Obispo Auxiliar de Tlalnepantla.
17. Mons. Rutilo Muñoz Zamora, Obispo de Coatzacoalcos.
18. Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, Obispo Prelado de Cancún-Chetumal.
Vocales del Consejo de Presidencia:
· Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca.
· Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de Matamoros.
Presidentes de las ocho Comisiones Episcopales (CE):
1. C.E. para la Pastoral Profética: Mons. José de Jesús Martínez Zepeda, Obispo de Irapuato.
2. C.E. para la Pastoral Litúrgica: Mons. Víctor Sánchez Espinoza, Arzobispo de Puebla.
3. C.E. para la Pastoral Social: Mons. Gustavo Rodríguez Vega, Obispo de Nuevo Laredo.
4. C.E. para la Vocaciones y Ministerios: Mons. José Rafael Palma Capetillo, Obispo Auxiliar de Yucatán.
5. C.E. para la Familia, Juventud y Laicos: Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.
6. C.E. para el Diálogo Interreligioso y Comunión: Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey.
7. C.E. para la Pastoral de la Comunicación: Mons. Teodoro Pino Miranda, Obispo de Huajuapan de León.
8. C.E. para la Pastoral para la Solidaridad Intraeclesial: Mons. José Ulises Macías Salcedo, Arzobispo de Hermosillo.
"Que el Señor de la Historia nos dé su paz y nos ilumine a todos los Pastores Católicos en este nuevo período de servicio para la Iglesia en México. Nos encomendamos a las oraciones de todos los fieles."
+ Víctor René Rodríguez Gómez.
Obispo Auxiliar de Texcoco
Secretario General de la CEM

El juicio a León Toral

Columna Juegos de Poder/Leo Zuckermann
Excélsior, 16 de noviembre de 2009;
El juicio de los asesinos de Obregón
Aprovecho el 99 aniversario del comienzo de la Revolución Mexicana para recordar uno de los juicios más memorables de nuestra historia: la de los asesinos del general revolucionario Álvaro Obregón. Se trató de uno de los últimos juicios públicos, orales y con jurados que se realizó en México.
Comenzó el 2 de noviembre de 1928. José de León Toral, joven católico perteneciente a la Liga de Defensa de Religión, y la madre Concepción Acevedo eran juzgados por el homicidio del presidente electo. Su suerte la decidirían nueve ciudadanos seleccionados al azar como jurados. Los debates fueron presididos por el juez Aznar Mendoza. Una gran multitud, incluidos los familiares de los acusados así como connotados obregonistas, se dieron cita a las audiencias.
Toral hizo una exposición detallada del crimen cometido. Confesó que tenía la idea de matar a Obregón desde 1922 o 1923 por los agravios del revolucionario contra la Iglesia católica: “Sólo pensaba que el que falta a la ley o mejor el que con la espada mata a espada muere”. El autor material del homicidio contó la influencia que tuvo la madre Conchita para convencerlo de matar a Obregón y también al entonces presidente Plutarco Elías Calles. El inculpado reveló que fue torturado por la Policía. El ambiente se crispó cuando relató los pormenores del asesinato que se llevó a cabo en el restaurante La Bombilla. Un grupo de diputados (siempre escandalosos) invadió el salón durante la audiencia y demandó la muerte de Toral y de la abadesa.
Los argumentos de la parte defensora estuvieron a cargo del abogado Demetrio Sodi quien más bien se defendió a sí mismo: “Yo desearía en estos momentos purificar mis labios con los carbones de Isaías, para que de ellos no saliera lo que no fuera verdad, porque la verdad es justicia […] A todos ustedes les consta que fui cruelmente insultado en las audiencias y que me hicieron los más duros vejámenes para mi dignidad de abogado y de hombre”. Afuera del tribunal se oían gritos de “Viva Obregón”, “Muera Sodi” y “Muera Toral”. Sodi continuó: “Lo que pasó en La Bombilla no es por cierto un crimen vulgar, sino una de aquellas tragedias esquilianas que nos presenta el arte griego. El general Obregón, al caer, sonrió como saludando a la muerte”. El abogado habló de la historia romana y del asesinato de Julio César. No negó la culpabilidad de Toral pero cuestionó que el asesinato se hubiese realizado con alevosía, ventaja y premeditación. Su arenga arrancó algunos aplausos.
Por la parte acusadora, los argumentos estuvieron a cargo del entonces procurador general de la República, Ezequiel Padilla: “Yo no puedo, señores jurados, esconder en estos momentos el tumulto que invade mi corazón y mis pensamientos. Mi voz se ahoga en mi pecho, como se ahoga la del pueblo en el pecho de todos los buenos mexicanos. Yo no sé, verdaderamente, cómo la defensa se ha empeñado en presentar este crimen distinto de lo que es: un crimen vulgar, un crimen por el que cayó un hombre, no un hombre, sino una montaña de generaciones, de generaciones humildes, cuya causa es presidida por el Cristo Redentor, no ese Cristo en cuyo nombre se ha perpetrado este crimen”. También afirmó: “Yo respeto a la mujer, al sexo débil, a las damas; pero no a las hipócritas [...] Yo miro a la señorita Concepción Acevedo como a un verdadero demonio; pero no aquel demonio de Sócrates, sino como a un verdadero lémur que busca el perjuicio y hace de su aplicación un precepto”. Esta pieza oratoria le valió vivas a Padilla y aplausos estruendosos.
El jurado deliberó y el 8 de noviembre, unos días después de que comenzó el juicio, José de León Toral fue sentenciado a la pena capital; la madre Concepción Acevedo a 20 años de prisión. Terminó así uno de los juicios más espectaculares de la historia de México. El 9 de febrero de 1929, en cumplimiento de su condena, Toral enfrentó un pelotón de fusilamiento en el polígono de tiro de la Penitenciaría de Lecumberri.

La ley de la selva

Columna Horizonte político/José A. Crespo
Excélsior, .16-Nov-2009
Delincuencia: línea dura
Así como la amplia postura a favor de la pena de muerte a secuestradores fue capitalizada electoralmente por el incongruente y oportunista Partido Verde (que de verde, sólo los dólares), la posición de Mauricio Fernández sobre recurrir a la autodefensa extralegal frente al crimen organizado, puede tener gran aceptación entre sectores desesperados, ante la ineficacia del gobierno al respecto, así como la penetración, ineptitud y corrupción en las policías. El propio Fernández, antes de la elección, decía que en Garza García había paz, no por la policía, sino porque los Beltrán Leyva vivían en ese municipio y se encargaban de mantener el orden. Una encuesta reciente de Mitofsky (nacional y en vivienda) arroja resultados interesantes, y por demás inquietantes, sobre este tema (XI/2009).
Viene, por un lado, una elevadísima aceptación de los retenes para revisión de vehículos como medida de seguridad: subió de 87% en 2007 a 97% este año. La racionalidad general de la medida puede entenderse: es más o menos la misma de los centros de revisión en los aeropuertos, que la mayoría de ciudadanos acepta pese a las molestias, en tanto eso incrementará la seguridad para todos. El problema con los retenes en el caso particular de México es que se presta a abusos, trampas y confusiones. Es en un retén, que uno en principio está dispuesta a respetar, donde fue secuestrado el joven Fernando Martí, por ejemplo. Es también en retenes militares donde ciudadanos de a pie o familias enteras han sido balaceados, detenidos, torturados o incluso desaparecidos, por ser simplemente sospechosos, a los ojos de los soldados, de ser narcotraficantes. Quienes aprueban dicha medida probablemente no estén al tanto de esos incidentes, que no son tan aislados como para ser plenamente aceptables. Y de cuya eficacia para detener a sicarios o secuestradores no tenemos indicios claros. Siendo parte de la minoría, me parece que mejor no debiera haber tales retenes, sino hacer otro tipo de trabajo de inteligencia más preciso, menos riesgoso para la ciudadanía en general.
En cambio, la medida de incrementar sueldos a la policía ha perdido respaldo: de 78% en 2007 a 74% hoy. Para mí, los salarios policiacos tendrían que ser gigantescos para no ser vulnerables a la corrupción del narco, y a lo mejor ni así. Eso no implica que los agentes de seguridad no deban tener salarios adecuados al riesgo de su labor, sino que eso no garantiza su eventual cooptación por los capos. En la misma lógica estaría incrementar el gasto en patrullas y armar a las agencias de seguridad; la aceptación es elevada, pero bajó de 79 a 73%, entre 2008 y 2009. De nuevo, los recursos del narco son muy superiores. En todo caso, hemos visto cómo el incremento para la seguridad durante este gobierno (de 60% en general, y de 140% para la Secretaría del ramo, es decir, de 13 mil a 33 mil millones de pesos), no ha servido para reducir la inseguridad y la violencia. En Ciudad Juárez, pese a la presencia de 11 mil efectivos militares en los últimos meses, dos de cada tres ciudadanos considera la situación “peor” o “mucho peor” respecto del año pasado. Solamente 2% dice que la situación mejoró tras la militarización (El Diario, de Ciudad Juárez, VI/09). Por eso están ahora solicitando la presencia de los “cascos azules”.
Pero la propuesta de incorporar militares a la policía es muy elevada: 80%, lo que refleja que el Ejército goza de mucha mayor confianza que las policías, que no parecen tener remedio (aunque respaldo la creación de una policía nacional para combatir la delincuencia, organizada o no). Y la idea, muy a la estadunidense, de que los ciudadanos posean armas para su defensa, ha crecido de 39 a 53%. Es natural. Nos sentimos cada vez más indefensos debido a un Estado crecientemente incapaz de cumplir con una de sus esenciales razones de ser: brindar seguridad. La pena de muerte goza de un elevadísimo 77% de aceptación, que se ha mantenido estable en estos tres años. Finalmente, la propuesta de que “los ciudadanos hagan justicia por propia mano” (que va en coincidencia con lo expresado por Mauricio Fernández, aunque él no lo comente en esos términos) creció de 26 a 45% en dos años. En la medida en que esa idea cobre fuerza (y sobre todo, empiece a aplicarse) avanzaremos hacia el estado de naturaleza hobbesiano: la ley de la selva.

Perdida de control

Columna Estrictamente Personal/ Raymundo Riva Palacio
Pérdida de control
Ejecentral.com , November 16, 2009
Hay malas noticias para México. El presidente Felipe Calderón está enojado y está siendo rebasado por su mal carácter. Está mostrando muy poca tolerancia a la frustración y reacciona de manera violenta con todos aquellos que no piensan como él y que no le dan respaldo incondicional. Tres episodios en las tres últimas semanas dibujan de cuerpo entero a un Presidente explosivo que está tensionando el tejido político nacional: quiso regañar al ex presidente Vicente Fox, peleó con su secretario de Gobernación, y se enfrentó con el sector privado, que genera más de 8 de cada 10 pesos de la riqueza nacional.
El incidente con Fox se dio a mediados de la semana pasada, después de que el ex presidente contradijo públicamente las políticas por Calderón en la lucha contra las drogas. Fox abogó en Madrid, donde acudió a un encuentro anual con ex presidentes y líderes mundiales, por que se legalizaran las drogas en México, como una forma de atacar el fenómeno, y pidió que el Ejército regresara a sus cuarteles y dejara de ser la primera línea de fuego contra los cárteles de narcotráfico.
Fox no se ha distinguido por su prudencia política, es cierto. Pero Calderón reaccionó duramente y despachó a San Francisco del Rincón, Guanajuato, al secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont para pedirle que se callara la boca y que no hiciera se tipo de declaraciones. Fox respondió, de acuerdo con personas que conocen de ese intercambio: “Está bien, haré como Mauricio (Fernández, el polémico presidente municipal de San Pedro Garza García), me portaré bien”. Fue una ironía que no resuelve ni garantiza nada, pero abrió un nuevo enfrentamiento.
El segundo episodio sucedió dos semanas antes, y el protagonista fue el mismo Gómez Mont. En una audiencia a puertas cerradas Calderón manoteó sobre la mesa al secretario de Gobernación porque su afirmación que ya había negociado con Manlio Fabio Beltrones el apoyo del PRI al aumento del IVA en el Senado, no resultó falsa. Pero Calderón encontró una respuesta que no había habido con otros miembros del gabinete. Gómez Mont, dijeron políticos que tuvieron detalles de ese episodio, le dijo al Presidente que no le permitía que le hablara en ese tono Calderón se ha distinguido dentro del gabinete por maltratar con malas palabras a sus colaboradores-, y presentó su renuncia. Como viejos amigos y aliados, arreglaron el diferendo y Gómez Mont regresó al trabajo.
El tercer episodio, cuyos detalles generales han trascendido al público, tiene que ver con los empresarios. No es únicamente que esté molesto con ellos por no haber respaldado el incremento de impuestos. Tiene que ver con una postura cada vez más beligerante de los empresarios, que responde a que el Presidente se ha comprometido con ellos en una decisión, y sin avisarles, la modifica. Durante un reciente encuentro con hombres de negocios en Monterrey, el organizador, Miguel Alemán, un hombre prudente, le insistió a Calderón al terminar su discurso: como dijeron aquí los empresarios, usted cambia las reglas del juego en el camino. Eso, de lo que se habían quejado insistentemente los empresarios en el foro, no se vale.
La molestia de los empresarios se expresó con una vendetta política. Todos los grandes empresarios reunidos en Monterrey castigaron al Presidente y le harían un vacío cuando pronunciara su discurso, con la consigna de no asistir. Calderón llegó a un salón de unos 500 empresarios de segundo nivel para dar su discurso, y fue recibido sin aplausos salvo el de unos pocos. Cuando llegó al presídium, dijeron personas que estuvieron presentes, ya mostraba la molestia en la cara, con la quijada rígida y los ojos disparando fuego. Al terminar de hablar, tampoco le aplaudieron.
La crítica empresarial sobre la inconsistencia en las decisiones del Presidente y su esquizofrenia en los mensajes transmitidos, le abrió otro flanco. En tiempos de conciliar y no de enfrentar, rompió todos los conductos. Las cúpulas empresariales y los empresarios de segundo y tercer nivel, le perdieron confiabilidad en cuanto al cumplimiento de acuerdos. Le han ido perdido el respeto y en forma creciente se le han enfrentado de manera más agresiva. Los problemas de Calderón para tener una interlocución con ese sector se están elevando de manera peligrosa, y no hay antecedente de un choque abierto tan beligerante desde que los empresarios de Sonora y de Nuevo León, se enfrentaron con el entonces presidente Luis Echeverría.
Calderón está solo en esto. El hecho que Gerardo Ruiz Mateos se mantenga como secretario de Economía, pese a no tener comunicación constructiva con el sector empresarial, es considerado entre algunos importantes miembros de esa clase, como una afrenta permanente. Hay sectores empresariales que se están alejando del Ejecutivo, que se están acercando a Fox o a otros líderes de la oposición. Los problemas que está teniendo con Gómez Mont, como los que viene arrastrando con el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, complican aún más la reconstrucción de un andamiaje de diálogo.
Calderón está en uno de sus peores momentos políticos. Los mexicanos también. Hay un Presidente que está en la lógica del golpeador. Qué sucede hacia el interior de Los Pinos no se sabe, pese a que vuelan los rumores. Pero en público, Calderón parece un hombre desesperado, sin control político y sin el respeto hacia sus interlocutores. El hecho de que así puede mantenerse en la silla presidencial, no significa que pueda gobernar. Es importante que recuerde que es el Presidente de la República, y que se empape de la humildad que el cargo requiere. Necesita, porque si no lo hace el impacto negativo es nacional, serenarse, tranquilizarse y, sobretodo, que se pacifique. Faltan casi tres años paras que concluya su mandato, pero por esta vía, las cosas no pueden seguir. O sí, pero con una tensión que en cualquier momento, ante la inestabilidad, se desborde a cosas aún más graves.