24 abr. 2010

La red social, hoy

CONECTADOS. La era de las redes sociales
DELIA RODRÍGUEZ. PERFILES DE ÁLVARO CORCUERA Y GUILLERMO ABRIL El País Semanal, 25/04/2010
Cada vez es más fácil acercarse a ese ‘sueño’ de tener un millón de amigos. Las redes sociales en Internet –como Facebook, Tuenti, Twitter y MySpace– están cambiando totalmente la forma de relacionarnos con nuestros vecinos, conocidos, clientes, seguidores, compañeros de trabajo y aficiones, íntimos… Algunos ven riesgos de adicción y pérdida de privacidad y del verdadero sentido de la amistad, pero más de 900 millones de personas ya se han dejado seducir. Para muchos –como los nueve personajes que ilustran este reportaje– es la manera más novedosa de socializar y sentirse acompañados.
Eva encontró el pasado diciembre en su Facebook un mensaje de un tal David que se apellidaba Ojea, como ella. La invitaba a unirse a un grupo donde se buscaba el rastro del apellido familiar. En ese instante reconoció a su primo, con el que perdió el contacto a los cuatro años, tras el divorcio de sus padres. Desde entonces, y hasta el momento en el que la nota apareció en su ordenador, no había vuelto a saber nada de su familia paterna. De hecho, supo de la muerte de su padre a través de otro mensaje por Internet de David.
Nunca estuvimos tan conectados a los demás como en este momento de la historia. Frágiles, pero extensos, los vínculos que nos unen a los demás se han multiplicado gracias al nacimiento de una tecnología, las páginas de redes sociales, que ha abierto posibilidades impensables hace años. Por ejemplo, que los treintañeros Eva y David (una desde Madrid y el otro desde Galicia) saltaran un muro formado por décadas de secretos familiares para encontrarse.
Historias como la de los dos primos ocurren continuamente a uno (amigos), dos (amigos de amigos) o tres grados de separación (amigos de amigos de amigos). Aunque parezca mentira, ni siquiera estamos lejos de Angelina Jolie, George Clooney o cualquier otra persona del mundo. Como mucho te separan un puñado de amigos o conocidos, dice la famosa teoría de los seis grados de separación.
El éxito de las redes sociales ha sido fulminante. Los expertos no encuentran ningún otro producto que haya recibido una acogida tan veloz y masiva. Tuenti y Twitter nacieron hace sólo cuatro años; Facebook, seis, y la pionera MySpace hace siete. Hoy, 940 millones de personas las componen en todo el mundo. Las hay globales y locales, elitistas o populares, orientadas al empleo o al ligue, fáciles y difíciles de utilizar, para jóvenes y mayores. Pero todas tienen en común que están formadas alrededor de las personas, dejando ver las líneas invisibles que son las relaciones que nos unen. Como una inmensa colmena humana en la que se puede revolotear de una celda a otra.
Facebook es la reina, la red social más popular del planeta. La utilizan 400 millones de personas, y si sus miembros formaran la población de un país, se trataría del tercero más habitado del mundo, sólo superado por China e India. En España ha pasado en un año de cuatro millones de usuarios activos a más de ocho. En ciertos círculos y edades es difícil encontrar a alguien que se mantenga ajeno. A pesar de haberse convertido en el gran directorio de los seres humanos, es a la vez algo tan sencillo como una página web en la que todo el mundo puede participar a cambio de dar su nombre real y añadir a sus conocidos. Una vez dentro, uno cuelga textos, fotos o enlaces, juega a juegos, declara en público que es fan de algo o (mucho mejor) ve qué han hecho los demás.
Aunque el término “red social” ya casi sólo se utiliza para las páginas de Internet tipo Facebook, la expresión posee un sentido mucho más amplio. Lo es, por ejemplo, una tribu del Amazonas o un grupo de vecinos que se turna para cuidar a los niños. En los últimos tiempos luchan por comprender el complejo funcionamiento de las redes matemáticos, físicos, biólogos, genetistas o investigadores sociales. Al último grupo pertenece el científico norteamericano James Fowler, que junto a Nicholas A. Christakis analizó en 2007 millones de datos médicos de los habitantes de la pequeña población de Framingham, en Massachusetts (Estados Unidos). Al hacerlo se encontraron con varias sorpresas. Por ejemplo, que los comportamientos se pueden “contagiar” no sólo entre conocidos, sino también entre personas que jamás se han visto y que están separadas hasta por tres grados. “Es más probable que algunos amigos, amigos de los amigos y amigos de los amigos de los amigos del obeso medio también sean más obesos de lo que cabría esperar atendiendo únicamente a las leyes del azar”, escriben los investigadores en su libro Conectados, recién publicado por Taurus. No sólo se trata del peso. Dejar de fumar o encontrar pareja también depende en parte de nuestra red social.
Podemos entender que si nuestro mejor amigo engorda, nuestro riesgo de engordar se triplique. Pero es que si el amigo de nuestro mejor amigo al que jamás hemos visto lo hace, también nos influye. Quedan aún muchas incógnitas y todavía no se sabe exactamente cómo funcionan estos mecanismos ni cómo se contagian. Fowler explica desde California que la conciencia de formar parte de una red ha cambiado su vida cotidiana: “Ahora cuido más mi salud porque sé que mis acciones influyen en mi hijo, el amigo de mi hijo y, tal vez, también en la madre del amigo de mi hijo. Cuando una persona aprende el efecto total que tiene en la red social, ya no puede creerse una isla. Estamos conectados”.
Las ancestrales relaciones humanas se han trasladado de alguna forma a Internet. A la eterna pregunta de cuántos amigos es posible tener online sin volverse loco se suele responder que 150. El antropólogo Robin Dunbar observó en los años noventa que el tamaño del grupo con el que se relacionan los primates depende del tamaño de su cerebro. Los humanos, como monos con un cerebro muy grande, estaríamos programados para relacionarnos con esa cantidad de individuos. Con 150 miembros en
la tribu, todos se conocen entre sí, se dedican tiempo y recuerdan las relaciones existentes entre los demás. Si se supera ese número comienzan los problemas de cohesión. Dunbar defiende que ni siquiera Facebook es capaz de ampliar una cifra para la que estamos programados.
Aunque nuestra experiencia cotidiana es otra. Cantantes, actores y deportistas de todo el mundo han puesto al límite el número de Dunbar. El actor Ashton Kutcher es seguido en Twitter por 4.700.000 personas. En España, aún lejos de esas cifras, 190.000 leen los mensajes de David Bisbal. Algunos, como el músico Santiago Auserón o el periodista Ignacio Escolar, han descubierto por sí mismos que el tope de amigos permitido por Facebook es de 5.000. Un lugar donde más de 400.000 fans agradecen a Andrés Iniesta que él en persona actualice su página: si escribe “Gran partido y el pase a semis conseguido”, recibe 2.800 comentarios y 13.000 seguidores dicen: “¡Me gusta!”. “¿Cómo es posible que yo tenga más de 100.000 fans?”, se pregunta el divulgador científico Eduard Punset.
Detrás de cada uno de esos números no hay un amigo íntimo. Pero sí utilísimos “lazos débiles”, usando la terminología de las redes. Hace unos años conocíamos a alguien (o no) y punto. Hoy existe un montón de relaciones en el limbo, como la que mantenemos con una persona a la que leemos en Twitter y de la que podemos saber a qué hora se ha despertado y qué ha desayunado, pero que puede no sospechar de nuestra existencia. “Antes se formaba parte sólo de tres redes sociales: la del lugar donde vivíamos, la de la familia y la del trabajo, que se solapaban entre ellas. Hoy puedes estar en un montón de redes a la vez y, además, elegirlas tú”, defiende el biólogo y profesor universitario Juan Freire. Antes vivíamos en un sitio y nos relacionábamos con la gente de ese lugar. Ahora, nuestro mundo se puede ampliar extraordinariamente, porque quizá por las noches nos conectemos con personas de la otra punta del planeta con las que sólo nos une una afición común.
“Siempre hemos formado redes. Pero con la tecnología se han desarrollado más, se han eliminado barreras como las geográficas y podemos tener una mayoría de vínculos débiles que en conjunto pueden ser más importantes. Por ejemplo, me pueden afectar más en una decisión 200 pequeños amigos que una opinión fuerte de un amigo”, continúa Freire. La acción de los lazos humanos es poderosa. ¿Necesitas encontrar un buen colegio? ¿Una pareja? Lo mejor es movilizar a los contactos. Si tenemos 100, y cada uno de ellos otros 100, encontrar lo deseado no es casualidad. Es como si se les hubiera preguntado a 10.000 personas. Siempre hemos utilizado el potencial de las redes de forma intuitiva. La tecnología sólo ha acelerado el proceso para no tener que decírselo uno a uno a todos nuestros conocidos.
En realidad, todas las tonterías que hacemos en las redes sociales de Internet tienen como objetivo mantener vivos los lazos. Al hacernos fan de Iniesta o de Punset, etiquetar las fotos de los amigos, responder a sus comentarios o unirnos al grupo “yo también hacía notitas en clase” (que es exactamente lo que se suele hacer en Facebook) estamos recordando a los demás que existimos. Freire cree que esos actos superfluos sirven de “pegamento social”. “Hacemos lo mismo que en la vida cotidiana. Si me tomo un café o me doy un paseo también es una pérdida de tiempo. Pero todas esas interacciones basura son las que luego te permiten obtener ayuda”.
Los expertos también han puesto nombre (“ambient awareness”) a esa sensación de estar acompañados por nuestra Red de Internet. De reojo y de forma inconsciente, sabemos quiénes están con su lucecita verde conectados al chat. Nos imaginamos que un familiar está feliz si se hace fan de algo divertido en Facebook. Sabemos que un contacto profesional está de viaje o muy ocupado si desaparece de Twitter. Y así, casi sin querer, somos conscientes de un entorno de cientos de personas.
Uno de los usos más pragmáticos de crear una compacta red a nuestro alrededor es el laboral. Para hacer networking pueden aprovecharse redes específicas como LinkedIn o Xing (según Adecco, visitadas por el 51% de los internautas españoles), pero también cualquiera de las generalistas. “Más que las redes sociales, se trata de la red social que tú te montes, de que seas capaz de encontrar contactos interesantes”, explica el coach de desarrollo profesional Alfonso Alcántara. Para él, las redes son un poco injustas cuando se trata de empleo. “Dan más a los que tienen muchos recursos y casi nada a los que no tienen”.
España se ha enamorado enseguida de las redes. Aunque llegó tarde a Internet (se acaban de superar por primera vez los 25 millones de internautas) y se acarrean problemas históricos en el acceso en zonas rurales, las conexiones desde el hogar y el precio de la banda ancha, sorprende saber que somos líderes en tecnologías móviles y en adopción de redes sociales. Las cifras asombran. Según Nielsen, somos el segundo país del mundo que más las utiliza (tras Brasil). De cada cuatro internautas españoles, tres las visitan. No sólo caemos en ellas, sino que además les dedicamos mucho tiempo. En concreto, 5,3 horas al mes por persona, sólo superados por Rusia, Brasil, Canadá y Puerto Rico, de acuerdo con la empresa de medición Comscore.
¿A qué se debe la fiebre española? Sebastián Muriel, director general de Red.es y usuario intensivo “de todo lo que sale” en Internet, cree que encajan bien con nuestro carácter hipersociable. “Mi padre entendió por fin la utilidad de Internet cuando pudo ver las fotos de sus nietos al momento en Flickr”, explica. El otro factor que alimenta las cifras, dice, es demográfico. Los usuarios de Internet en nuestro país son sobre todo los jóvenes, precisamente la franja de edad más aficionada a las redes.
Para estos españoles más jóvenes, Internet es sinónimo de Tuenti. Sus millones de usuarios le dedican una buena parte de su tiempo libre. “Han llegado al 80% de los adolescentes en menos de dos años”, expresa con asombro Adolfo Sánchez Burón, psicólogo, vicerrector de Investigación de la Universidad Camilo José Cela y autor del
estudio Los adolescentes en la red. “Sin nada de publicidad, sólo con el boca a boca, a través de amigos y familiares”, añade. Aun hoy, a Tuenti sólo se puede acceder previa invitación de un miembro, algo sencillo de conseguir siempre y cuando uno no se lo pida a su propio hijo.“Todos los millones de usuarios que ahora están en Tuenti son los descendientes de los primeros amigos que invitamos a la red. Eso hace que la plataforma sea real y mucho más segura”, afirma Zaryn Dentzel, el californiano de 27 años fundador de la compañía. Está convencido de que el gran empujón que tuvieron al principio de su nacimiento se debió a “la solidez de las redes universitarias˝. A Facebook, que nació de y para los estudiantes de Harvard, le ocurrió lo mismo. Si tus amigos cercanos están, tu también acabarás estando.
Ahora, tuenti ha llegado incluso a los niños. Aunque en teoría las redes sociales en España sólo pueden admitir a mayores de 14 años, en la más popular del país abundan las clases enteras de doceañeros que dicen tener 14. En 1º de la ESO usan las redes sociales un 40% de los chavales. El estudio de Sánchez Burón también desvela el gran secreto, ¿qué hacen con el ordenador?: compartir y subir fotos, comentar las fotos de los amigos y mandarse mensajes privados. A diferencia de los adultos, cuando llegan a casa siguen relacionándose con los amigos que acaban de ver en persona.
Sánchez Burón intenta deshacer varios mitos sobre el uso que hacen los chavales de las redes sociales. Primer mito: son malas. “Son un instrumento de socialización, mejoran su autoestima y habilidades sociales justo en un momento, la adolescencia, que se caracteriza por la inseguridad. Les da más seguridad en sí mismos”. Segundo mito: están encerrados en casa todo el día por su culpa. “No es cierto. Les gusta salir con los amigos, más que Internet; las redes no son un sustituto, sino un complemento”. Tercer mito: suspenden por su culpa. “Al revés. Las utilizan los que tienen mejor rendimiento. Los chicos que mejores notas sacan suelen ser los más maduros también en el ámbito social”.
Aunque hay excepciones y conviene educarlos para que sean responsables, opina el experto, los jóvenes usan de una forma bastante sensata las redes. Por ejemplo, no suelen admitir como amigos a desconocidos en Tuenti. La mala fama que les han creado los adultos puede considerarse una reacción provocada por el desconocimiento de una tecnología que no entienden. Tampoco ayuda ver en las noticias el perfil en las redes sociales de cada menor de 18 años que sufre o provoca una tragedia.
La preocupación social por el uso de las redes ha cristalizado sobre los jóvenes, alimentada por casos como el de Marta del Castillo o el crimen de Seseña, en los que ha trascendido información privada de menores; pero los problemas afectan también a adultos. Quizá el de la privacidad sea el principal; por ejemplo, no siempre se sabe configurar el filtro que permite ver a un amigo lo que nunca debería sospechar el encargado de selección de una empresa. Mejorar la situación no es una prioridad para las empresas de redes sociales, ya que, por definición, la intimidad va en contra de su negocio. “La privacidad ya no es una norma social”, llegó a afirmar el fundador de Facebook, Marck Zuckerberg. La última moda en redes es un juego llamado Foursquare que consiste en ir marcando a través del móvil los lugares donde nos encontramos en cada momento, compartiendo la ubicación a través de redes como Twitter. Para algunos, es un pasatiempo tonto y peligroso para la intimidad y la seguridad. Otros ven el futuro en el centro de ese triángulo formado por las redes sociales, el geoposicionamiento y los móviles. “El futuro es trasladar todo lo que hacemos en el mundo real a un contexto web, móvil y social”, explica Dentzel, que ha lanzado este año Tuenti Sitios con esa intención.
También se habla mucho de la adicción a las redes, a pesar de que los expertos están divididos. Los más cautos prefieren hablar de personalidades con predisposición a la adicción, una de las cuales puede ser Internet, pero también cualquier otra.
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Si todo el mundo está en Facebook y los jóvenes están en Tuenti, podría decirse que los influyentes están en Twitter. Es la más simple de las redes porque consiste en enviar mensajes de 140 caracteres como máximo a aquellos que nos siguen (followers) y recibir los mensajes de aquellos a los que se sigue. En su simplicidad está su poder. No sirve para subir fotografías ni escribir una sesuda reflexión, pero sí para que los usuarios informen con detalle a los demás de lo que hacen en cada momento. Fascina su potencial informativo. Quien elija bien a quién seguir recibirá como premio y sin hacer nada la información que más interesa a sus contactos (y que gracias a la magia de las redes seguramente será la que más le interese a él también). Y todo a la velocidad del rayo. Su crecimiento ha sido exponencial: en octubre de 2009 ya había llegado a un acuerdo millonario con Google y Bing para aportarles justo aquello en lo que los grandes buscadores comienzan a flaquear, la web en tiempo real.
El momento en el que el mundo descubrió la influencia real de las redes fue noviembre de 2008, cuando Barack Obama se convirtió en presidente de Estados Unidos en parte gracias a su magistral uso de Internet, que ha sido comparado con el modo en el que J. F. Kennedy usó en 1960 ese nuevo medio que era la televisión. Empleó YouTube, Facebook, Flickr y Twitter, e incluso creó una aplicación de iPhone que “recordaba” a sus bases a qué amigos y familiares todavía no habían llamado para animarles al voto. “Las fuerzas políticas españolas intuyen lo que aún no comprenden”, interpreta el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí, que opina que ninguna formación de nuestro país se ha dejado transformar de verdad por la cultura de la red. “Obama no sólo ha comprendido las herramientas, sino también la cultura 2.0. Las herramientas no son suficientes. Esa cultura cambia el modelo organizativo y también la capacidad política de las redes y los activistas”, añade.
Tíscar lara, vicedecana de cultura digital de la Escuela de Organización Industrial (EOI), ahonda en el significado más profundo de esa “cultura 2.0”. “Lo más importante es la cultura que existe detrás de la tecnología”, defiende. Internet es lo que es gracias a la devolución, la cita, el agradecimiento, la mejora continua. “Los valores de la red no tienen nada que ver con las estructuras tradicionales”, dice. Para el estudiante es difícil ser pasivo en el aula cuando con una búsqueda en Google puede rebatir al profesor. Los enfermos se organizan a través de la red y discuten sus tratamientos médicos. Los lectores corrigen a los periodistas, los consumidores ponen en su sitio a las empresas y los ciudadanos pelean con sus políticos. Es una crisis de poder en toda regla.
Aunque poderoso, el caos de Internet es frágil. A pesar de su éxito, nadie sabe si las redes sociales son una moda que desaparecerá tan rápido como llegó. Funcionan porque sirven para que nos comuniquemos mejor que con las herramientas que teníamos antes. Pero si mañana surge una forma de comunicación mejor, podría dejar vacíos los sitios de redes. De momento, en medio de ese caos, los humanos estamos más conectados que nunca. Y cada día, millones de personas (como Eva y David) crean y destruyen nuevos y viejos lazos.
ocas veces los problemas son realmente graves, aunque sí pueden provocar unos dolores de cabeza nada virtuales. Sara Turrado, una vallisoletana de 23 años, montó hace un año una pequeña revolución en Tuenti en protesta por sus abusivos términos de uso, por los que se cedía a la empresa los derechos de los contenidos subidos por los usuarios, incluidas las fotos. Tuenti acabaría modificando esas cláusulas, pero Sara no disfrutó demasiado de su victoria. El día antes de la huelga online que convocó, alguien robó su identidad virtual y la de su novio. Correo electrónico, Tuenti, Facebook… Todo. “Fue muy estresante, un horror… Tenía una cuenta de PayPal [un sistema de pago] asociada al correo y lo pasé fatal pensando que podían quedarse dinero”, explica Sara, que ya es profesora de Primaria y usa las redes para comunicar a sus pequeños alumnos con sus padres. Abandonó Tuenti, y aún hoy no se atreve a usar su propio nombre en Facebook.

Ataque en Michoacán

Atentan contra titular de Seguridad Pública de Michoacán; cuatro muertos y 11 heridos
Francisco Castellanos
MÉXICO, D.F., 24 de aril (apro).- Un atentado con granadas y armas de alto poder contra la titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, Minerva Bautista Gómez, dejó un saldo de cuatro personas muertas, dos guardaespaldas de la funcionaria y dos civiles que quedaron en medio de la agresión. Bautista Gómez quedó herida junto con otras 11 personas.
De acuerdo con la SSP y la Procuraduría de Justicia estatal el ataque del comando se dio en los primeros minutos de este sábado, cerca de las instalaciones de la Feria Michoacán, donde minutos antes Minerva Bautista había acompañado al gobernador Leonel Godoy a la inauguración del evento.
Peritos encontraron en la escena del atentado varios casquillos de calibre .50, especiales para fusiles tipo Barret, considerada un arma antiaérea capaz de penetrar objetos blindados a cientos de metros de distancia. También quedaron junto al vehículo dos cráteres en el piso, provocados por la explosión de granadas.
Los reportes oficiales del ataque detallan que los sicarios se apostaron a la orilla de la carretera y que a unos 120 metros de donde inició la emboscada atravesaron un tractocamión que funcionó como trampa para la comitiva de Bautista.
Tanto la camioneta donde iba Bautista como una blazer negra en la que viajaban algunos de los escoltas se impactaron contra el tráiler.
Uno de los guardespaldas quedó muerto en el sitio y otro falleció arriba de la tercera unidad que conformaba el convoy oficial. En el atentado murió un civil que viajaba en un Tsuru y otro más camino al hospital.
La Procuraduría del Estado precisó además que entre los heridos se encuentran cuatro escoltas y seis civiles que quedaron en medio de los disparos.
El estado de salud de la funcionaria se reporta estable y sólo presenta heridas causadas por esquirlas de granadas.
Bautista permanece internada en el hospital privado Star Médica, el cual se encuentra fuertemente resguardado por elementos militares y policiacos.
Al parecer, el blindaje que tenía la camioneta donde se trasladaba la funcionaria fue determinante para salvarle la vida. El vehículo, un Jeep Grand Cherokee gris, con nivel de blindaje tres, recibió alrededor de 250 disparos.
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El Gobierno Federal rechaza cualquier acto de violencia por parte de quienes, al margen de la ley, intentan intimidar al Estado...
México, D. F., a 24 de abril de 2010
Boletín No.173-24/04/2010
El Gobierno Federal rechaza cualquier acto de violencia por parte de quienes, al margen de la ley, intentan intimidar al Estado, y se une a la indignación de la sociedad michoacana ante el ataque de presuntos sicarios ocurrido en la madrugada de hoy en los que lamentablemente fallecieron cuatro personas y resultara herida la secretaria de Seguridad Pública de Michoacán, Minerva Bautista Gómez. Este acto cobarde muestra la desesperación de las organizaciones de la delincuencia organizada a las que, cada vez más, la autoridad le ha cerrado sus espacios y márgenes de maniobra para ejercer actividades ilícitas.
Por esto, el Gobierno Federal refrenda su respaldo al Gobierno de Michoacán para continuar los esfuerzos coordinados en materia de combate al crimen organizado, con el objetivo de que cada uno de los michoacanos pueda ejercer plenamente sus libertades y derechos, y así puedan recuperar su tranquilidad.

Compartir el pesar

Aprender a ayudar/CRISTINA LLAGOSTERA
Publicado en El País Semanal, 25/04/2010
Compartir cualquier dolor aligera su peso. Ayudar requiere saber escuchar y ponerse en el lugar del otro para conseguir que se sienta más capaz ante su problema y no lo contrario.
Algunos pensadores afirman que el ser humano es básicamente egoísta. “El hombre es un lobo para el hombre” (Homo hómini lupus), escribió Thomas Hobbes en el siglo XVII, y muchas personas continúan creyendo que ante todo nos mueven el interés personal y la defensa del propio territorio. Miramos a nuestro alrededor, leemos las noticias y, ciertamente, no faltan ejemplos de vivo egoísmo. Sin embargo, a pesar de no ser tan visibles o impactantes, existen también infinidad de gestos que nacen de la voluntad de ayudar.
Un hombre cae en la acera e inmediatamente varias personas acuden para auxiliarle. Una joven escucha con atención a una amiga que habla disgustada sobre un asunto que le preocupa. Alguien perdido en una gran ciudad encuentra a una persona que se ofrece amablemente para guiarle. Son escenas simples, cotidianas, en las que la ayuda surge como un impulso natural ante la necesidad de otro ser humano.
Incluso en este momento en que se dice que las relaciones se han vuelto más frías e impersonales, en que la rentabilidad parece ser el valor prioritario, la ayuda desinteresada sigue estando presente. Una muestra de ello son las asociaciones, el movimiento del voluntariado o los grupos de ayuda mutua que proliferan cada vez más.
Las personas que ofrecen su tiempo y su dedicación a otras lo dicen claramente: ayudar les hace sentirse bien. Sin embargo, esto no significa que se trate de una tarea sencilla. Ante alguien con dificultades, a menudo surge la pregunta: ¿cómo puedo ayudar? Se duda acerca de si tener un papel más o menos activo, si la generosidad puede resultar invasiva o qué hacer para que los problemas de los demás no afecten excesivamente. Tras el deseo genuino de querer hacer algo por alguien es preciso buscar la mejor forma de actuar.
¿Altruistas o egoístas?
“Nadie es una isla, completo en sí mismo; todo hombre es un trozo del continente, una parte del todo” (John Donne)
El etólogo Konrad Lorenz ya señalaba la importancia de la cooperación en la supervivencia de las especies. No sólo la lucha y la agresividad resultan cruciales para defenderse y evolucionar, sino también formar parte de un grupo. El altruismo, por tanto, cumple una función importante, al poner el interés colectivo por delante del individual.
La ayuda es un fenómeno universal y, como vemos, no exclusivo del género humano. Pero sí somos una de las especies que más dependen del apoyo de los demás. Nacemos indefensos y precisamos cuidados durante un largo periodo de tiempo. Incluso ya adultos, seguimos necesitando recibir afecto y atención del entorno.
“Uno de los mayores padecimientos es no ser nada para nadie”, dijo en una ocasión la madre Teresa de Calcuta. Y es que todas las personas tienen esta necesidad de pertenencia, de sentirse integradas en sus relaciones. Cuando esto falta nos volvemos más vulnerables. Se sabe, por ejemplo, que la soledad y la inadaptación aumentan la probabilidad de padecer ansiedad o depresión.
Sin embargo, no sólo necesitamos ser ayudados. También es preciso ayudar a los demás para fomentar nuestro desarrollo y madurez, y sobre todo la sensación de capacidad.
Un encuentro mutuo
“La necesidad más profunda del hombre es superar su separación, abandonando la prisión de su soledad” (Erich Fromm)
La ayuda se genera básicamente en un encuentro entre personas. Una se muestra más necesitada, y otra, dispuesta a responder a esa necesidad. La relación de ayuda es, por tanto, asimétrica, pues no se produce en igualdad de condiciones.
Para empezar, quien necesita ayuda tiene que afrontar dos dificultades: por un lado, el problema que le acucia, y por otro, reconocer ante otra persona que se siente incapaz de resolverlo por sí mismo. En este primer punto, ya sea por vergüenza, por miedo a no ser comprendido o por no poner en entredicho la propia imagen, se puede bloquear el circuito que permite recibir apoyo. Si no existe la disposición a ser ayudado, poco se puede ayudar.
Resulta distinto recibir una petición de ayuda que ofrecerla. En el primer caso, la propia persona admite tener una necesidad, mientras que en el segundo es alguien externo quien cree detectarla.
Quien se ofrece para ayudar a menudo peca de querer detentar la verdad, pretendiendo saber exactamente qué le conviene hacer a esa persona. Si el otro se niega o no desea seguir ese camino, puede surgir el enojo al creer que en el fondo no desea resolver su problema. Sin embargo, puede que esa persona tenga un modo distinto de encarar su situación o simplemente que no sienta esa necesidad que el otro cree detectar.
La ayuda es ante todo un acto comunicativo. Implica el uso de la palabra, pero también la expresión corporal, la mirada, los gestos, el contacto físico… Al comunicarse se construye un puente entre dos personas que permite dar y recibir información, lo que puede tener un gran efecto terapéutico.
Compartir cualquier dolor o problema a menudo aligera ya su peso. Sentirse respaldado ayuda a sobrellevar situaciones que de otro modo serían doblemente difíciles. A través de la comunicación también es posible dar a otra persona nuevas perspectivas sobre su dificultad, consuelo y, sobre todo, comprensión.
La ayuda que no ayuda
“El más cercano a la perfección es quien, con penetrante mirada, se declara limitado” (Goethe)
Según Carl R. Rogers, precursor de la terapia centrada en la persona, las condiciones esenciales al ayudar son la comprensión empática, la congruencia y una actitud de aceptación hacia el otro. Sentirse escuchado, atendido, muchas veces es todo lo que la otra persona espera cuando comparte su pesar. Resulta paradójico, pero la ayuda también puede convertirse en un obstáculo para la mejora y el cambio. No basta con la voluntad de ser útil: es importante medir la manera en que se ofrece ayuda.
Acompañar continuamente a alguien que tiene miedo a estar solo puede facilitar que su temor se agrave. Proteger en exceso no permite que la persona se enfrente a sus propios retos, lo que merma su sensación de capacidad. La ayuda implica ese riesgo: relegar a alguien necesitado a una condición de mayor necesidad.
Necesitar y ayudar son dos experiencias que se complementan. Y cuando alguien sólo desea permanecer en uno de los dos lados surge un problema: ya sea porque espera que todo le venga dado, o porque quiere ayudar pero no ser ayudado, privando así a los demás de la inmensa gratificación de sentirse útiles.
Tras cualquier gesto altruista se esconden motivaciones personales que en la práctica suponen el motor que impulsa la ayuda. La ayuda sana es aquella que nos permite dar algo provechoso, pero también salir fortalecidos de la experiencia. Cuando ayudar nos frustra, nos hace sentir mal o tenemos la sensación de que únicamente perdemos, suele ser preciso poner un límite a esa generosidad.
En un estudio se observaron las características que favorecían el buen curso del duelo por el fallecimiento de un hijo. Los padres que al cabo de dos años padecían menos depresión y estrés eran aquellos que habían canalizado su energía en ayudar a otras personas, por ejemplo participando como voluntarios en grupos de duelo. Prestar un servicio a los demás crea una corriente de confianza entre las personas, nos hace salir de nuestro ensimismamiento y permite aprender y enriquecerse a través de experiencias ajenas. Este tipo de ganancia es la que suelen buscar las personas que realizan una labor de ayuda.
Intercambio humano
“La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo” (Sófocles)
El escritor irlandés Oliver Goldsmith dijo: “El mayor espectáculo es un hombre luchando contra la adversidad, pero aún hay otro más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda”. Puede que necesitemos más que ninguna otra especie la ayuda de los demás, pero también somos quienes podemos conseguir más utilizando esta capacidad natural.
La ayuda no sólo resulta beneficiosa para ambas partes, sino que se puede considerar una necesidad social. Para reducir el sufrimiento y la soledad, pero también para llevar aún más lejos nuestras posibilidades individuales, necesitamos tejer una red de intercambios basados en la ayuda. No es un descubrimiento nuevo: para progresar es preciso cooperar.
La ayuda eficaz
Para ayudar de la mejor manera posible es conveniente:
1. La escucha atenta y una disposición sincera y genuina de intentar comprender la realidad ajena.
1. Reconocer la necesidad real: no confundir lo que uno necesitaría si estuviera en el lugar del otro con lo que en realidad necesita la persona.
2. Calibrar la acción: antes de actuar o dar consejos conviene calibrar los resultados. Lo importante es que la otra persona se sienta más capaz ante su problema, y no lo contrario.
4. Reconocer los bloqueos: el impulso de ser útil puede frenarse por diversos motivos:
- Desconfianza ante la reacción del otro.
– Miedo a perder o a que nos tomen el pelo.
– Estar centrado en las propias necesidades, sin dejar lugar para las ajenas.
– Escasa fe en uno mismo y en que se puede aportar algo valioso

José Emilio Pacheco

"La lengua es mi única riqueza"
José Emilio Pacheco defiende la dignidad del español y de los escritores al recibir el galardón - "Somos miembros de una orden mendicante"
JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Alcalá de Henares - 24/04/2010
Hay horas que duran más de 60 minutos. La ceremonia de entrega del Premio Cervantes, siempre sobria aunque este año especialmente expeditiva, duró ayer más o menos eso, pero hubo, sin embargo, tiempo para todo. Por ejemplo, para que al premiado, José Emilio Pacheco, se le cayeran los pantalones al entrar en el claustro de la Universidad de Alcalá de Henares. Fue la anécdota del día y el protagonista la zanjó al terminar el acto explicando que nunca se había vestido "de pingüino" y no sabía que convenía llevar tirantes. "Es un buen argumento contra la vanidad. De repente eres un ser humano como cualquier otro", dijo este mexicano de 1939 que "nunca había visto un rey".
También hubo tiempo para que Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, se pasara buena parte del discurso del galardonado -11 minutos escasos- mandando o recibiendo mensajes por el móvil desde la mesa presidencial que compartía con los Reyes, el presidente del Gobierno y la ministra de Cultura. Al final, eso sí, aplaudió sin pereza las palabras que había desgranado Pacheco, encorvado sobre el atril después de escalar con parsimonia y dificultad las escaleras hasta la cátedra.
"Carlos Fuentes me había dicho que eran muy empinadas", comentó recordando la advertencia del premio Cervantes de 1987, uno de los cuatro mexicanos que han obtenido el galardón desde que empezó a concederse en 1976. Ellos dos, Octavio Paz y Sergio Pitol pertenecen -18 españoles aparte- a la nacionalidad más laureada. En México además viven también el colombiano Álvaro Mutis y el argentino Juan Gelman, que ayer certificó en la recepción posterior a la entrega que "la ceremonia se vive con más tranquilidad desde el público". En noviembre pasado José Emilio Pacheco recibió la noticia del Cervantes, dotado con 125.000 euros, y se hundió, según sus palabras: "en una irrealidad quijotesca de la que aún no despierto". También entonces escuchó que hablaban de él como de uno de los mejores poetas de América Latina y cortó por lo sano: "Pero si ni siquiera soy uno de los mejores de mi barrio. ¿No ven que soy vecino de Juan Gelman?"
Pacheco se sobrepuso ayer al ataque de timidez que, confesó, le asaltó al empezar su discurso para viajar a la mañana de 1947 en la que asistió a una representación del Quijote en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. "La memoria inventa lo que evoca y la imaginación ilumina la densa cotidianidad", avisó sobre un tiempo en el que él mismo, narrador antes que poeta, situó también Las batallas del desierto. Esa espléndida novela corta, publicada en 1981 y reeditada ahora por Tusquets, fue el título elegido por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde -que hizo una brillante lectura de la obra de Pacheco mientras Aguirre se calaba las gafas de cerca y volvía a tirar de móvil-, para obsequiar a su equipo en el Día del Libro. Zapatero, por su parte, regaló a sus ministros la poesía completa de Miguel Hernández, cuyo centenario se cumple el próximo octubre.
José Emilio Pacheco contó ayer que con seis años descubrió que hay otra realidad llamada ficción. No fue el único descubrimiento: "Me es revelado también que mi habla de todos los días, la lengua en que nací y constituye mi única riqueza, puede ser para quien sepa emplearla algo semejante a la música del espectáculo, los colores de la ropa y de las casas que iluminan el escenario". Acababa de entrar en el territorio de La Mancha de la que habla precisamente Carlos Fuentes: "Ya nunca voy a abandonarlo".
Ayer al menos no lo abandonó. Después de señalar que para él el Quijote "no es cosa de risa" porque le parece "muy triste cuanto le sucede", el autor de Tarde o temprano evocó la llegada al México del libro de Cervantes de la mano de Mateo Alemán en 1605, el mismo año de su publicación en España. También expresó un deseo que despertó la sonrisa del público: "Me gustaría que el Premio Cervantes hubiera sido para Cervantes". Justicia poética, retrospectiva e imposible para alguien cuya penuria no quedó mitigada con el éxito de un libro al que el autor mexicano calificó de "la más alta ocasión que ha visto los siglos de la lengua española", la venganza "contra todo lo que sufrió hasta el último día de su existencia". La vida "más llena de humillaciones y fracasos" de la literatura hispánica.
"La situación sólo ha cambiado de nombres", continuó Pacheco. "Casi todos los escritores somos, a querer o no, miembros de una orden mendicante. No es culpa de nuestra vileza esencial sino de un acontecimiento ya bimilenario que tiende a agudizarse en la era electrónica".
Ese acontecimiento fue la creación del mercado del libro en la Roma de Augusto. Según el galardonado, todos los miembros de la cadena -proveedores de tablillas de cera, papiros, copistas, editores, libreros- ganaban algo. Todos menos el autor: "Cervantes resultó la víctima ejemplar de este orden injusto". Ya en el claustro, Antonio María de Ávila, director de los editores españoles, siempre zumbón, apostillaba con una sonrisa: "Eso era antes de la Ley de Propiedad Intelectual".
Palabra de poeta
- La literatura y el español. "Hay otra realidad llamada ficción. La lengua en la que nací constituye mi única riqueza".
- DonQuijote. "En medio de la catástrofe, al centro del horror que nos cerca por todas partes (de los terremotos a la nube de ceniza, de la miseria creciente a la inusitada violencia que devasta países como México), siguen en pie, y hoy como nunca son capaces de darnos respuestas, el misterio y la gloria del Quijote".
- Internet. "Es al mismo tiempo la cámara de los horrores y el retablo de las maravillas".

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"La Guera"

Columna Estrictamente Personal/Riva Palacio
Cantó “La Güera”
Ejecentral.com
April 23, 2010
María Elena Ontiveros, a quien se le conoce como “La Güera”, parece el eslabón perdido que desmantelará la investigación de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal sobre el Caso Martí. Hace una semana, la Secretaría de Seguridad Pública Federal la presentó como la persona que detuvo en el retén falso donde secuestraron al joven Fernando Martí, con lo que puso en entredicho la acusación a la agente federal Lorena Hernández, “La Lore”, de haber hecho la responsable de ese hecho y por lo cual está en la cárcel. Ahora, todo tendrá que esperar un poco más, porque la señora Ontiveros declaró ante el ministerio público federal que fue obligada por agentes federales, a golpes y amenazas, a declararse culpable.
La acusación no es menor y consta en actas. Un portavoz de la Secretaría de Seguridad Pública Federal negó que la hayan maltratado y dijo que se le entregó en perfecto estado de salud al ministerio público federal el 16 de marzo a las 10 horas . En su declaración ante la PGR y ratificada ante la procuraduría capitalina, Ontiveros dijo que agentes federales la “patearon”, la “cachetearon” y la amenazaron con su madre y su hijo, si no declaraba que había participado en varios secuestros. Incluso, recordó que un “comandante” cuyo nombre no precisó, la dijo: “Veme bien, porque te voy a acabar”. Las declaraciones fueron integradas el miércoles al expediente del Caso Martí, en el que se encuentra el documento de la médico legista que la revisó y que le encontró las costillas tan golpeadas, que no quiso dictaminar hasta que pasara a una revisión más minuciosa. Ese documento está firmado el 17 de abril a las 10:40 horas, un día después de que fue entregada.
Ontiveros es la pieza que tiene la Secretaría de Seguridad Pública Federal para demoler la investigación de la procuraduría capitalina sobre el Caso Martí, que responsabilizó a la banda de “La Flor” del secuestro y asesinato, y que detuvo a “La Lore” como la persona que detuvo al joven Martí y sus acompañantes en el retén. La Secretaría identificó a la banda de “Los Petriciolet” como los responsables del secuestro, y a Noé Hernández Robles como el asesino material. “La Lore” fue identificada por el guardaespaldas del joven Martí, Christian Salmones, quien negó conocer a “La Güera”, y el retrato hablado del asesino confeso fue hecho previamente a su detención a partir de la descripción de la víctima de otro secuestro que investigaban las autoridades capitalinas.
La procuraduría capitalina afirma que no hay contradicciones en su investigación con la federal, y que se pueden complementar. Fuentes federales sostienen que la investigación de la Procuraduría del Distrito Federal, no se sostiene. La declaración de Ontiveros ante el ministerio público federal respalda, hasta este momento, la versión de las autoridades capitalinas, al hacer una serie de precisiones sobre su participación en suceso que, dijo, fue convocada no para un secuestro, sino “para detener a un narcotraficante”.
Ontiveros, quien trabajó hasta 2006 en un área administrativa de la Fiscalía Especial de Atención de Delitos contra la Salud (FEADS) de la PGR -la FEADS desaparecio en 2003-, no se dijo inocente y admitió ante las autoridades que pagará por lo que hizo. De hecho, en expedientes de la PGR figura un arresto que sufrió fue en compañía de otra persona a una casa en Ciudad Satélite, en los suburbios de la capital, para “recoger un paquete” en junio de 2006. En esa casa había una persona secuestrada. En ese entonces logró la libertad. Posteriormente, fue a trabajar a la Policía Federal en el aeropuerto de la ciudad de México.
Pero en lo que no está de acuerdo Ontiveros es que la acusen de haber sido la persona que frenó el automóvil donde viajaba el joven Martí, su chofer y su guardaespaldas la en junio de 2008. Admitió que le hizo “una señal” al automóvil para que se detuviera, pero a 10 metros del retén, no en el retén mismo. Afirmó que nunca supo quiénes o cuántas personas iban dentro de ese vehículo, así como tampoco conocía a todas las personas que participaron en el operativo del secuestro, que calculó en 15.
Ontiveros añadió en su declaración que nunca tuvo contacto físico o verbal con quienes viajaban en el automóvil del joven Martí. El guardaespaldas Salmones declaró que la policía que los detuvo en el retén, según él “La Lore”, les dijo al momento de abrir la puerta: “Esto es un secuestro, ya se los llevó la chingada”. De acuerdo con el testimonio de Salmones, la mujer que los detuvo en el retén iba vestida de policía. Ontiveros aseguró en su declaración que iba vestida con chamarra y pantalón de mezclilla. Las declaraciones de ambos son consistentes, y en el caso de “La Güera”, porque Salmones ya lo hizo, tendrán que ratificarlas.
Lo que hay hasta ahora en actas con los nuevos presuntos responsables, fortalecen la hipótesis expuesta hace unos días por el procurador capitalino Miguel Ángel Mancera, de que pudieron haber participado dos o más mujeres en el secuestro, y le permite mantener la acusación en contra de “La Lore”. Fuentes federales no creen que pudiera haber más mujeres en el retén, y sostienen que fue Ontiveros, a quien detuvieron la madrugada del viernes pasado por una delación de otro ex policía que presuntamente participó en el secuestro, José Manuel Rico Trejo, alias “Rico” o “Johnny”, quien fue quien “invitó” a Ontiveros a la operación, como la responsable en el retén.
El Caso Martí parece muy revuelto con la información fragmentada que trasciende a la opinión pública. Sin embargo, visto a través de la arqueología de las más recientes declaraciones ministeriales, cobra mayor sentido. Esto será lo que tengan que aportar las autoridades federales y capitalinas al caso, una racionalidad que hasta ahora no han proyectado, y reconstruir de manera más concreta y eficiente sus vasos comunicantes. Puede haber dos investigaciones, pero no puede haber dos procesos y dos acusaciones en paralelo que no se hablen. No les conviene a su credibilidad institucional, y menos aún para encontrar las llaves que abran todas las puertas de un caso que sigue mostrando aristas muy oscuras.

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El libro de historia de México

Presidente Calderón en el Lanzamiento del Libro Historia de México

Discurso
Gracias.
Muy buenas tardes.
Amigas y amigos.
Jóvenes estudiantes.
Historiadoras, historiadores.
Diputada Kenia López, Presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.
Doctora Gisela Von Wobeser, Directora de la Academia Mexicana de la Historia.
Doctor Enrique Krauze, miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia.
Maestro y doctor Miguel León Portilla, miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia.
Doctor Álvaro Matute, miembro de número de la Academia.
Doctor Manuel Ceballos Ramírez, miembro de número de la Academia Mexicana de Historia, también.
Estimados integrantes del presídium.
Apreciados integrantes de la Academia Mexicana de la Historia aquí presentes.
Querida Margarita.
Señoras y señores:
Este año tenemos la oportunidad inigualable de celebrar las dos fechas más importantes de nuestra historia, como se ha dicho aquí: el Bicentenario del inicio de la Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución Mexicana. Cumplimos 200 años de ser orgullosamente mexicanos.
Es cierto, podemos. Por lo menos, mexicanos independientes, porque, como bien decía el maestro León Portilla, la primera pregunta que surge es, desde cuándo, efectivamente, existe México.
Y bien señalaba don Miguel, algo que él describe, precisamente, en el capítulo que él desarrolla, probablemente desde el desarrollo de una, de la primera, de una civilización originaria, desde donde inicia una cierta organización social y cultural que, por cierto, no depende de otros. Y nos aclara bien don Miguel, que con todo y el enorme legado que dejan, ni Grecia ni Roma son originarias en ese sentido, porque a final de cuentas aprenden de otras, verdaderamente originarias, como es, por ejemplo, la cultura egipcia o la civilización egipcia.
Y, entonces, nuestro Egipto pudiera ser, precisamente, la Cultura Olmeca, que se desarrolla originariamente entre Veracruz y Tabasco, y que irradia, precisamente, un principio de ser nacional, o quizá se remonta aún más, como él mismo lo señala al principio de su capítulo, a probablemente 25 mil años antes, cuando llegan los primeros moradores a nuestro territorio, según se estima.
Si los olmecas fueron nuestra cultura originaria, nuestra herencia, probablemente, fue Teotihuacán, que es la que congrega sabiduría, cultura, valores, deidades, conocimientos, por lo menos en el Altiplano, en la parte central de nuestro México.
Y por eso, me alegra, amigas y amigos, que hoy estemos presentando a los mexicanos este magnífico libro de Historia de México. Una publicación de la Academia Mexicana de la Historia que se enmarca en los festejos del Año de la Patria.
Y como bien lo ha señalado la Directora de la Academia, Gisela von Wobeser, esta obra pretende ser un medio para acercarnos a nuestro pasado, así como contribuir a entender el presente y a construir un mejor futuro. Asimismo, tiene la finalidad de ayudar a fortalecer nuestra identidad y unidad nacionales.
Este libro es producto de la pluma de 13 autores connotados, integrantes de la Academia Mexicana de la Historia; son 13 estudiosos de nuestro pasado con un punto fundamental en común: su amor a México, su amor por nuestras raíces.
Cuando uno siente este tipo de afecto, de admiración, de amor, finalmente. Incluso cuando uno se enamora de una persona, lo que quisiera saber es su historia, lo que quisiera saber, es cómo es y qué piensa, y qué es lo que ha pasado y lo que ocurre en su vida.
Y sé que somos millones y millones, la gran mayoría de mexicanos que estamos enamorados de México. Así me considero yo, un enamorado de México, y no puedo más que disfrutar, precisamente, de lo que estos 13 historiadores han escrito sobre nuestro país.
Los ensayos de grandes maestros, como Manuel Ceballos, aquí presente, al igual don Miguel León Portilla, José María Muriá, Gisela, Jorge Alberto Manrique, Virginia Guedea, Josefina Zoraida Vázquez, también citada ahora; Andrés Lira, Javier Garciadiego, además director de El Colegio de México; Álvaro Matute, Jean Meyer, Enrique Krauze. En fin.
Es verdaderamente una obra magnífica, una obra útil y una obra que nos permitirá a todos aprender de México y aprender de los mexicanos.
Yo quiero reconocer, en especial, el trabajo y la trayectoria de Ernesto de la Torre Villar, uno de los más grandes conocedores de nuestra historia, y en particular de la época novohispana.
Colaborador, desde luego, de esta obra, pero quien lamentablemente falleciera el año pasado.
Gracias a él, gracias a todos por aportar sus conocimientos y su talento para elaborar el libro de Historia de México.
Manuel Ceballos, por cierto, que es el capítulo que abre el libro, describe una visión sugerente; es decir, más que un relato histórico, es precisamente un dimensionamiento de México, de El Espacio Mexicano, lo titula
Y además de describirnos cómo se integra nuestro país, sus regiones, dice algo bien interesante: Quizás los mexicanos conozcamos mucho a México, no tanto por haber tenido la oportunidad de ver un libro como estos, sino especialmente, como es obvio, por la vivencia que tenemos, cotidiana, de nuestra realidad y nuestra identidad.
Él cita, por ejemplo, que si varios historiadores, o personas que han escrito sobre México: Von Humboldt, Manuel Payno, Ángel Bassols. En fin, otros.
Si ellos nos han puesto en contacto con la versión académica del espacio y del pasado mexicanos, existe también una versión popular, consagrada en las múltiples canciones que dan cuenta de la conciencia de los mexicanos de su entorno geográfico; los corridos, entre otros, digamos: México lindo y querido, Guadalajara, Qué chula es Puebla, Tehuantepec, Monterrey tierra querida, Chulas fronteras, Yo soy del mero Chihuahua, Canción mixteca, Me he de comer esa tuna, Estos altos de Jalisco, Sonora querida, Veracruz, Caminante del Mayab, Chapala y Juan Colorado o El cuerudo, sí, es el último que cita, y qué bueno, su omisión hubiera demostrado la absoluta independencia de los autores de este libro.
ero, efectivamente, hay muchas maneras de que hemos ido conociendo a nuestro México y nuestra realidad.
Hay detalles que siempre se quieren conocer de lo que ha pasado en nuestra historia y sé que los vamos a encontrar aquí. Yo, por ejemplo, al revisar el libro me encontré con un detalle que es pocas veces citado.
Yo tengo una especial admiración por José María Morelos y Pavón. He dicho que, si bien es cierto, don Miguel Hidalgo es el Padre de la Patria y el que inicia la Independencia, y el que da el Grito de Independencia; Morelos, a final de cuentas, alumno, seguidor de él, es el primero que diseña la estructura institucional de lo que sería una nueva Nación; el primero que concibe, precisamente, cómo se organizaría la América Mexicana, sus Poderes: el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial e impulsa una nueva Constitución; organiza un Congreso Constituyente, promulga la Constitución de Apatzingán, un 22 de octubre de 1814.
Pero decía yo, un detalle que lo encuentro en el libro, además sorprendente, que Morelos fue literalmente en medio del fragor de la batalla, no sólo es un General con un genio militar inigualable, entonces no sólo está organizando un Congreso, sino además se dedica a organizar elecciones en los territorios dominados por él, algo formidable.
Pienso, amigas y amigos, que siempre habrá cosas nuevas y todas interesantes, no quizás todas gratificantes, pero a final de cuentas parte de nuestra historia, de la que tenemos, en su conjunto, que estar bien orgullosos.
Es cierto, como se ha dicho aquí también, en la historia, como en toda sociedad, no hay ni ángeles ni demonios. Hay, simple y sencillamente seres humanos, mujeres y hombres que tienen mayor o menor conciencia de su tiempo y de su responsabilidad con su Patria.
Esta primera edición que realiza el Fondo de Cultura Económica consta de un cuarto de millón de ejemplares, 250 mil ejemplares que van a estar a la venta en librerías, en puestos de periódicos, a un precio muy accesible. También, por si alguien se interesa en tener la primicia de este texto que, además, la verdad, es ampliamente recomendable, vamos a tener algunos ejemplares en la puerta, por si alguien lo desea tener desde ahora.
Y platicaba hace un momento con el Secretario de Educación, y a reserva de lo que opine la propia Academia, pero me parece que sería muy bueno, y lo vamos a hacer, si no tuvieran inconveniente, editar o reimprimir el libro cuantas veces sea necesario, para que llegue a todas y cada una de las escuelas de cualquier nivel en nuestro país y a todas y cada una de las bibliotecas de México. Y que, además, el contenido del libro sea, además, publicado en Internet, para que sea un libro accesible para cualquier persona en cualquier parte de México o del mundo.
A través de este libro queremos, amigos, que los mexicanos conozcamos, guiados por la experiencia y la sabiduría de los especialistas, la historia de nuestro país; la evolución de nuestra Nación, desde sus orígenes prehispánicos, hasta el México contemporáneo y el arribo de la democracia, pasando por la Conquista, por el Virreinato, la Independencia, la Reforma, la Revolución.
La obra contribuye a poner al alcance de todos y de una manera sencilla, incluso yo diría en una manera abreviada, porque siendo un libro importante y, vaya, de más de 200 páginas, casi 300, es un libro breve, atendiendo a la naturaleza y la riqueza de la historia de nuestro país.
El libro no se centra en personajes, sino que se centra en procesos históricos y eso, me parece, es un gran acierto.
Durante mucho tiempo hemos transmitido a nuestros hijos una historia de héroes y de villanos, de los buenos y los malos. Hoy sabemos que la realidad no es, precisamente, así.
Hemos dado pasos importantes para superar una concepción maniquea de la historia y adentrarnos en interpretaciones que son producto de una investigación rigurosa y académica.
Y celebro, por otra parte, que presentemos la obra Historia de México, precisamente este día, el 23 abril, en el que también se conmemora el Día Mundial del Libro.
Y gracias a los libros, podemos enriquecer nuestro conocimiento y nuestra sensibilidad, así como ampliar la visión que tenemos del mundo.
El Día Mundial del Libro es una fecha que en cierta forma es un homenaje a dos de los mejores escritores de todos los tiempos: William Shakespeare y Miguel de Cervantes, quienes curiosamente fallecieran el día el mismo día, un día como hoy, 23 de abril, pero del año 1616, del 16-16.
Cervantes es, sin duda, el mayor escritor de la lengua española. Es el padre y maestro mágico de nuestra literatura, como dijera Mario Vargas Llosa; y, precisamente, el galardón más importante de las letras hispánicas, el Premio Cervantes, es concedido un día como hoy, el día de hoy, más bien, a un mexicano excepcional.
Y por eso, quiero felicitar, desde aquí, a este singular poeta, este gran narrador, José Emilio Pacheco, quien hoy mismo recibe el Premio Cervantes en Alcalá de Henares, en España, la cuna del creador del Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha.
José Emilio Pacheco ha enriquecido el acervo cultural del país. Es un motivo de orgullo para todos los mexicanos, y refrenda a México como una fuerza cultural del libro, de las letras, de la cultura en general.
Con la obra de Pacheco, la literatura mexicana muestra su liderazgo, muestra su creatividad, muestra su fuerza en el mundo, y reafirma una gran verdad, también reflejada en el libro Historia de México: México es cultura.
En este año del Bicentenario de la Independencia, el Gobierno Federal refrenda su compromiso no sólo con el libro y con los autores mexicanos, sino también el compromiso de difundir al máximo de nuestras capacidades el conocimiento y el aprendizaje de la historia de México.
Y me refiero al aprendizaje, no sólo al proceso mediante el cual es conocida la historia, sino me refiero al proceso mediante el cual todos los mexicanos y, desde luego, el Presidente de la República, podemos aprender las lecciones de nuestra propia historia.
De ahí la importancia de conocerla en su integridad, con un criterio científico y no político; de que podamos, precisamente, entender sus diferentes aristas, los diferentes puntos de vista, los aciertos y los errores de todos nuestros personajes y de todos nuestros pasajes.
Hace aproximadamente dos meses, amigas y amigos, celebrábamos aquí mismo, en este mismo espacio, los 50 años del Primer Libro de Texto Gratuito y destacaba que en lo va de esta Administración hemos producido ya más de 600 millones de libros, una cifra que, por ejemplo, es el triple de la población de Brasil o el doble de la población de Estados Unidos. 600 millones de libros, seis veces más que la población mexicana, incluso.
Hemos puesto en marcha, por cierto, otros medios de transmitir y difundir la historia. Una serie televisiva y radiofónica, por ejemplo, donde han participado varios integrantes de la Academia de Historia: el Programa Discutamos México, en el que participan alrededor de 500 especialistas de todas las ramas del conocimiento, en un diálogo plural, que se enmarca por la libertad y por la crítica. Aprendemos de México discutiendo o viendo y oyendo las discusiones que los historiadores tienen acerca de nuestro país.
También hemos tomado otra decisión, de regalar a cada familia mexicana, a las 24, ahora se está actualizando, casi 27 millones de familias mexicanas, el libro Viaje por la Historia de México, que escribiera don Luis González y González, y citado, por cierto, hoy aquí también.
Uno de los historiadores más reconocidos que ha tenido nuestro país, y estamos produciendo, además, 27 millones de ejemplares de esta obra, que es de fácil lectura, que es breve, y que será entregado, incluso, a cada familia, con el apoyo de Correos de México.
Queremos garantizar que los libros vayan de la imprenta al hogar de cada mexicana y de cada mexicano.
Este Año de la Patria es particularmente importante. Y por ello, es vital aprovecharlo para acercarnos a nuestro pasado. Y más que a nuestro pasado, al presente que vivimos, como bien aclaraba don Miguel. Porque la historia es presente, como bien señaló. Y estos libros son fundamentales.
El Libro de Historia de México, que hoy presentamos, y Viaje por la Historia de México, de Luis González y González, vamos a promoverlos, porque son fruto de la reflexión de grandes historiadores de nuestra Nación. Y estoy convencido, lo he reiterado, que la historia no la debe escribir el gobernante, la debe escribir el historiador.
De hecho, en estas celebraciones, una de las reflexiones que hago es que, cuando México celebró el Centenario de la Independencia Nacional, más que celebrar la historia, celebró a Porfirio Díaz.
Eso fue la tonalidad y el sentido de las conmemoraciones o festejos, o los eventos que hubo en aquel 1910.
Hoy, gracias a la democracia, gracias a la pluralidad, gracias a los equilibrios de poderes, gracias a la libertad de opinión, gracias al peso y al contrapeso que se ejerce respecto del poder del Presidente, hoy, afortunadamente celebramos, como dijo Enrique Krauze, al verdadero protagonista de la historia, que es el pueblo anónimo de México, y no al Presidente.
Y a mí me alegra y me congratula ello, porque precisamente eso es lo que nos permitirá verdaderamente conocernos mejor.
Y por eso mismo, también Historia de México la escriben los historiadores. Y por eso hemos puesto al servicio de los profesionales de la historia los medios para que puedan difundir entre los mexicanos el resultado de sus investigaciones, de sus reflexiones y trabajo.
Como lo he dicho en otras ocasiones. Si queremos acercarnos al futuro y al futuro que queremos, un futuro de desarrollo humano sustentable, un futuro de prosperidad; un futuro de justicia, de libertad, de bienestar, de democracia; si queremos acercarnos al futuro que todos deseamos para México, es indispensable que hagamos una evaluación madura, que hagamos una evaluación responsable de lo mucho que hemos construido como Nación en 200 años de vida independiente.
Hacer un recuento de las cosas, hacer una valoración de lo que hemos logrado y de lo que falta por hacer. Sólo sobre lo que hemos construido, no es suficiente; necesitamos ver lo que tenemos que construir. Sería injusto no valorar los avances, pero sería irresponsable no reconocer la distancia que nos separa de la Patria justa y de la Patria próspera que anhelaron los Insurgentes y los Revolucionarios.
Señoras y señores.
Jóvenes estudiantes.
En un hermoso pasaje de otro libro, crucial para la historia del país, La Sucesión Presidencial en 1910, que escribió Francisco I. Madero, decía que la historia nos enseñará el derrotero que han seguido otros pueblos para salvarse, nos mostrará gloriosos ejemplos en qué inspirar nuestra conducta.
Reglas sabias para no dejar torcer nuestro criterio, y encontraremos en ella, ejemplos reconfortantes que harán renacer en nuestra alma el entusiasmo.
Yo estoy seguro que Historia de México contribuirá a que los mexicanos hagamos una reflexión más analítica, crítica y ponderada de nuestro pasado.
Así que, agradezco, a nombre de los mexicanos, a la Academia Mexicana de la Historia y a sus integrantes, a los 13 autores participantes en este libro; a la Secretaría de Educación Pública, al Fondo de Cultura Económica, que hayan hecho posible su realización, su publicación, y que hoy vea la luz este libro, que permitirá que los mexicanos conozcamos más acerca de nuestro amado país, y ese conocimiento nos sirva aún más para construir el México que queremos.
Enhorabuena y felicitaciones para todos.
-MODERADORA: Hace uso de la palabra la ciudadana doctora Gisela von Wobeser, Directora de la Academia Mexicana de la Historia.
-DRA. GISELA VON WOBESER: Señor Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa; señora Margarita Zavala; señor Secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio; señor Coordinador de la Comisión de los Festejos de los Centenarios, José Manuel Villalpando.
Señor Director del Fondo de Cultura Económica, Joaquín Díez-Canedo; señores miembros de la Academia Mexicana de la Historia; Miguel León Portilla y Enrique Krauze, colegas historiadores; señores y señoras:
En nombre de los miembros de la Academia Mexicana de la Historia, correspondiente de la Real de Madrid, quiero expresar la gran satisfacción que tenemos al dar a conocer hoy el Libro Historia de México, y contribuir así a los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución.
Una de las preocupaciones fundamentales de nuestra Academia, que acaba de cumplir 90 años y ha agrupado a la mayoría de los historiadores más reconocidos del país, ha sido la de acercar la historia al pueblo de México.
Con tal finalidad, hemos sostenido un amplio programa de difusión orientado a la formación de alumnos y profesores de Historia, así como al público en general, y del cual forma parte la edición de esta Historia de México.
El libro fue escrito por 13 historiadores miembros de la mencionada Academia Mexicana de la Historia, todos ellos destacados profesionistas, especialistas en el periodo que abordan.
Quiero mencionar especialmente la participación del gran historiador Ernesto de la Torre, quien concluyó su capítulo una semana antes de morir, a los 89 años de edad.
Esta obra está dedicada a todos los mexicanos, y su intención es proporcionarles una síntesis de nuestra historia en un libro accesible y de fácil lectura.
Los hechos narrados y las interpretaciones del libro se basan en estudios específicos sobre los distintos temas realizados por los propios autores o por otros historiadores profesionales.
La obra pretende ser objetiva y veraz, pero como las interpretaciones dependen del criterio de cada uno de los autores y no existen verdades absolutas en materia historiográfica, sólo constituye una manera de abordar el pasado entre muchas otras posibles.
Cabe aclarar que para lograr un libro de formato pequeño se dejaron fuera muchos temas que hubieran podido ser de interés para los lectores.
Deseamos que esta obra sea un estímulo para que otros historiadores, especialmente, los pertenecientes a las nuevas generaciones que emprendan empresas similares.
Entre las aportaciones de esta Historia de México, quisiera señalar que en ella se revaloran muchos personajes y épocas históricas que habían sido malentendidas por la historiografía tradicional, ya que no eran el resultado de un análisis objetivo de los hechos pasados, sino obedecían a posturas ideológicas surgidas durante los periodos de confrontación política y militar: La Conquista, la Independencia, la Reforma y la Revolución.
Así, en ella, se resalta el papel fundamental desempeñado por las culturas indígenas en la formación de nuestro país.
El periodo novohispano, que coincide como una etapa fundamental en la construcción de nuestra Nación y se destacan los valores culturales que nos han legado, muchos de los cuales persisten hasta hoy día.
Los Imperios de Iturbide y Maximiliano ya no son vistos como meros accidentes que ocurrieron a México, sino como etapas de transición por las que fue necesario pasar.
Otro periodo abordado en uno de los capítulos, es el Porfiriato, cuyo conocimiento es necesario para entender el México Contemporáneo, ya que en él se encuentran los cimientos de muchas de nuestras instituciones.
Para concluir. Quiero agradecer a la Secretaría de Educación Pública y a la Presidencia de la República la confianza que depositaron en la Academia Mexicana de la Historia, al encargarle este libro y resaltar el absoluto respeto que tuvieron hacia las ideas expresadas en el mismo.
Finalmente, quiero destacar el trato amable que recibimos del Fondo de Cultura Económica y el profesionalismo con el que se editó el libro.
Muchas gracias.
-MODERADORA: Tiene la palabra el ciudadano doctor Enrique Krauze Kleinbort, historiador.
-DR. ENRIQUE KRAUZE KLEINBORT: Señor Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa; señora Margarita Zavala; señor Secretario de Educación, Alonso Lujambio Irazábal; miembros del presídium, colegas, amigos todos.
El Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución nos han sumido en la perplejidad, debemos festejar, celebrar o únicamente conmemorar.
Las tres son voces latinas. Festejar, la más pagana de las tres, es celebrar pero con bombo y platillo; celebrar, que incluye la acepción religiosa, por ejemplo, en la misa, es un acto solemne y público de reverencia o veneración; conmemorar es una acción casi neutra, hacer memoria o recordación.
Los porfiristas en 1910 no necesitaron consultar el diccionario. Conmemoraron, celebraron, festejaron todo de manera apoteósica. México cumplía 100 años, Porfirio Díaz 80, y en homenaje a ambas historias entreveradas, el régimen decidió echar la casa por la ventana con un mes ininterrumpido de discursos, develaciones, comidas, cenas, inauguraciones, desfiles, veladas, conferencias, conciertos, concursos y más discursos.
Don Porfirio entregaba cuentas desiguales a la historia, progresos sin justicia, orden sin libertad política, paz sin democracia.
Los gobernantes en 1960 tampoco necesitaron consultar el diccionario. Volvieron a echar las campanas a vuelo. Llevaron a cabo ediciones meritorias y hasta discurrieron la nacionalización de la industria eléctrica como un áncora de los buenos tiempos de la Revolución.
También el régimen de entonces entregaba cuentas desiguales a la historia. Progreso con cierta justicia social, orden con una alguna libertad, paz sin democracia.
Nosotros en 2010 no podemos ponernos de acuerdo. Nadie duda que debemos conmemorar, pero hay muchos que rechazan la idea de celebrar, no digamos la de festejar; no hay apoteosis posible en 2010, pero hay algo mucho más preciado y civilizado, hay pluralidad.
En el marco de la pluralidad el Bicentenario recordará no sólo dos fechas emblemáticas con todo y los grandes personajes que lo representan, sino también, aquello que los mexicanos hemos construido a lo largo de 200 años.
Un Bicentenario plural recordará también que México, en un sentido cultural, no nació estrictamente en 1810, sino mucho antes. En el universo del Toltecáyotl, como sugiere Miguel León Portilla; en la unidad del Barroco, como creía Luis González; en el Siglo de las Luces. Ojalá el mexicano tenga, al culminar este año, una idea de la profundidad y la complejidad de esos pasados que integran a México.
Lograremos esa visión.
La pluralidad en el Bicentenario implica que habrá muchos bicentenarios y muchos centenarios. Y qué bueno que así sea. El Congreso, la Judicatura, el Gobierno Federal, los gobiernos estatales y municipales, la Academia, la industria editorial, la Conferencia del Episcopado, los periódicos, los medios, han comenzando, algunos desde hace tiempo, a expresar su interpretación del 2010.
Qué hay que pedirles a todos.
Mesura, honestidad, conocimiento. No echar la casa por la ventana, sino convocar a una sucesión de actos y obras, cuyo contenido deje una huella permanente en el mexicano; una huella de orgullo, sí, pero también de curiosidad, de reflexión y de crítica.
Las instituciones de educación superior organizarán diversas conferencias, editarán libros, transmitirán programas. Ver a los académicos preocuparse por el público es una buena señal. Un físico debe conformarse con lo que lo leen o le leían sus pares, pero un historiador no puede hacerlo, a menos que opte por el solipsismo.
El Libro Historia de México que hemos compilado en la Academia Mexicana de la Historia, responde justamente a ese imperativo que está en la mejor tradición de Justo Sierra y Vasconcelos: Llevar la cultura y el conocimiento al público.
No es una obra definitiva, ninguna lo es, pero aspira a la claridad y a la concreción. Ojalá que el pueblo de México, que es el héroe colectivo y anónimo de nuestra historia, salga enriquecido de su Bicentenario.
Me pregunto si los historiadores estaremos a la altura de los tiempos. No lo sé, sólo sé que por fortuna, ese juicio no lo tendrá ya don Porfirio, ni el Porfirio en turno, lo tendrá quien debe tenerlo en una democracia, lo tendrá el público y lo tendrá la crítica.
Muchas gracias.
-MODERADOR: A continuación hace uso de la palabra el ciudadano doctor Miguel León Portilla, Historiador.
-DR. MIGUEL LEÓN PORTILLA: Maestro Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de México; señora Margarita Zavala; Maestro Alonso Lujambio, Secretario de Educación Pública; miembros del presídium; señoras, señores, niñas, niños.
Comenzaré con una afirmación que probablemente les parecerá paradójica o extraña. La historia sólo existe en un presente, en el presente en que ocurrió el acontecimiento o en el presente en que investigamos acerca de ella o leemos acerca de ella y le damos fuerza en nuestro pensamiento. Entonces reexiste, por así decirlo.
La historia sólo interesa en un presente en el que ocurrió o en aquel en el cual nos acercamos a eso que ocurrió.
El pasado para el pasado, la verdad, sólo interesa a los muertos. Y como los que estamos aquí no estamos todavía muertitos, yo diría que por eso nos debe interesar.
Pero eso explica también que, como el presente está cambiando, hoy no es ayer, no todavía es mañana, naturalmente que los acercamientos a los hechos del pasado en nuestros diversos presentes van cambiando. Y por eso, la historia se piensa y se repiensa muchas veces.
Alguien dice: No pero si ya tenemos magnificas obras, México a Través los Siglos, tantas obras de historia lo decían. Sí, pero el presente nuevo vuelve a repensarla.


Como lo decía aquí ya Gisela Von Wobeser, se vuelve a enriquecer, tal vez nuevos documentos nos ilustran, o nuevos criterios nos encaminan. Eso explica por qué la Academia Mexicana de la Historia ha acometido esta tarea.


Hay un punto que yo quiero tocar. Es un poquitín escabroso, pero quiero que nos curemos en salud.


Agradecemos mucho a la Secretaría de Educación que le haya confiado a la Academia la preparación de esta obra.


Agradecemos al señor Presidente que haya incluido en ella una presentación. Pero aquí viene el punto:


Alguno podrá decir: Ah, han preparado una obra por encargo. Otra vez volvemos a la historia oficial. Quiero decirles, y me curo en salud; y estoy seguro que todos coincidimos en esto, que hemos obrado con entera libertad, con absoluta libertad.


Hace ya un buen número de años que los historiadores que laboramos en la UNAM y en otras instituciones sabemos que tenemos la enorme responsabilidad de investigar y de expresar realmente lo que creemos, lo que pensamos, después de ponderarlo.


Si nos equivocamos, que nos corrijan. Yo estoy seguro que la intención del señor Presidente, al haber hecho esta presentación es afirmar su interés por la historia, y así lo tomamos.


Finalmente quiero concluir con esto último. En esta obra, también lo ha dicho ya Enrique Krauze, partimos de la etapa prehispánica. A veces se preguntan cuándo comenzó la historia de México. Empezó con Hernán Cortés, empezó con la Independencia o con la Consumación de la Independencia.


Cuándo empezó.


Mi respuesta, así lo digo en el libro, es cuando ocurrieron en el territorio de lo que hoy es de México, aconteceres que son una antecedente obvio de nuestro ser actual.


Finalmente, todos nosotros, absolutamente todos, tenemos mucho de indígenas, aunque me digan pero si yo nací lejísimos de aquí; si, pero tienes mucho de indígena.
Por qué.


Porque tú en primer lugar tienes ya otra manera de ver la vida, otra manera de tratar a la gente. Yo he estudiado muchos textos en náhuatl, en el Huehuetlatolli, los consejos de los ancianos; y ahí dicen, por ejemplo, cómo está usted, descanse, repose, cómo está su madre, cómo están sus hijos, así hablamos los mexicanos hoy.


Otros pueblos no hablan así, cómo está así y ya. Nosotros y su mamacita, y su abuelita, y sus hijitos, así somos, y luego, piensen ustedes en tantas cosas, por ejemplo, yo ahí pongo en el trabajo que he hecho al final, una especie de consideración de la cantidad de vocablos, de lenguas indígenas que usamos en el español de México.


Y esos vocablos están mostrándonos cuántas realidades en los diversos órdenes de la vida viven entre nosotros de origen prehispánico.


Esta mañana yo me tomé un tamalito con mi chocolatito, y eso es prehispánico. Entonces, por eso comenzamos con lo prehispánico.


Mi amigo Enrique Krauze tuvo el valor, el cierto valor, de traer la historia hasta el presente.


La verdad es que uno se pregunta: hasta cuándo termina; porque ya la historia ha estado, puede ser hasta esta palabra que estoy diciendo. Él lo hace como ponderadamente muy bien, creo yo, con sentido crítico, ahí pueden enterarse mucho de lo que un historiador prestigiado y la Academia le da el respaldo al publicarlo, y la SEP también, puesto que ella patrocinó esto, dejándonos entera libertad; qué pensamos o qué piensa él acerca de las etapas más recientes, de los gobiernos más cercanos, aquellos que hemos visto.


Yo coincido con San Agustín que dice: Todos los tiempos en que he existido me parecen claros y luminosos, y en los que no existía me parecen oscuros.


Ustedes, jóvenes, tienen todavía pocos tiempos luminosos, ya tendrán muchos. Pero quiero decir que hay una cierta necesidad de reflexionar para encontrar el punto en que cierra el libro. Eso es lo que yo quería reflexionar, ojalá que el libro sea de su interés y muchas gracias.


-MODERADORA: Toma la palabra el ciudadano maestro Alonso Lujambio Irazábal, Secretario de Educación Pública.


-SECRETARIO ALONSO LUJAMBIO IRAZÁBAL: Gracias.


Muy buenos días tengan todas y todos ustedes.


Maestro Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; licenciada Margarita Zavala. Gracias por estar con nosotros licenciada. Doctora Gisela Von Wobeser, Directora de la Academia Mexicana de Historia; doctores Enrique Krauze, Miguel León Portilla, Álvaro Matute, Manuel Ceballos, todos miembros del número de la Academia Mexicana de la Historia; maestro Joaquín Díez Canedo, Director General del Fondo de Cultura Económica; licenciado José Manuel Villalpando César, Coordinador Ejecutivo de la Comisión Organizadora de las Conmemoraciones 2010.


Diputada Kenia López Rabadán, Presidenta de la Comisión de Cultura de la Honorable Cámara de Diputados; niñas, niños, jóvenes estudiantes, gracias por estar con nosotros el día de hoy.


Amigas, amigos:


Estoy convencido de que este es uno de los momentos más importantes de este año histórico para todos los mexicanos y quiero explicar por qué.


El Presidente de la República ha dicho, ciertamente, que en el año 2010 nos merecemos una celebración. Ya hacia una reflexión Enrique Krauze al respecto. Sí, nos merecemos un festejo una celebración, porque es nuestro cumpleaños, es el cumpleaños de México como insistentemente el propio Enrique Krauze ha dicho.


Pero también ha dicho el Presidente que es un momento para pensar, para pensarnos y para repensarnos


El Presidente de la República promovió amigas, amigos, sí, hace aproximadamente dos años, que la Academia Mexicana de la Historia escribiese, por supuesto, con toda libertad un pequeño Libro de Historia de México para ser distribuido de forma masiva con motivo del Bicentenario de nuestra Independencia y del Centenario de la Revolución.


Se trataba de contar con un libro dirigido a todos los mexicanos que difundiese la historia de nuestro país.


La idea era que un libro breve expresara, esto es muy importante. De algún modo lo ha dicho Gisela, pero quiero subrayarlo, que expresara los avances de la revisión histórica de los últimos años que nos arrojara nueva luz lejos de cualquier versión oficial de la historia, de esa historia de bronce, de esa historia de monumentos como la llamara nuestro maestro Luis González y González hace algunos años.


La Academia Mexicana de la Historia acogió con entusiasmo el proyecto y lo acometió con gran rigor intelectual, claridad expositiva y una apreciable brevedad.


Este libro, amigas y amigos, por lo tanto, Historia de México, es fruto del trabajo comprometido de 13 historiadores de distintas instituciones de investigación y de educación, todos ellos miembros reconocidos de la Academia Mexicana de la Historia.


Todos sabemos que la historia y la nuestra no es la excepción, está sujeta a múltiples interpretaciones. Por ello, cada generación está obligada a releer la historia, lo decía hace un momento nuestro querido Maestro Miguel León Portilla, a reinterpretar sus episodios, a revalorar momentos, a releer procesos políticos, sociales, culturales, a la luz de nuevas evidencias y de nuevos momentos históricos, de nuevas preocupaciones del presente. Es cierto.
Usted lo ha señalado, señor Presidente, hemos vivido bajo la idea, durante muchos años en México, de una historia Monolítica, donde los seres son semidioses, y los villanos figuras demoniacas.


Y esto, niños y niñas, jóvenes, no es así. Este tipo de interpretación no explica nada, y tampoco los ayuda la comprensión del desarrollo real de nuestra Patria. No ayuda a comprendernos, ni a unirnos en nuestra diversidad que hoy tanto celebramos y defendemos.


Quiero poner tres ejemplos presentes en este libro de lo que estoy diciendo.


Primero. Durante muchos años en México ha habido dos versiones de la Independencia.


Una. La versión oficialista que pone el acento en 1810, el arranque del movimiento. Y otra, que pone el acento en lo que hemos llamado, o se llamado la Consumación de la Independencia, once años después, en 1821, como momento clave.


Durante muchos años, diversas ideologías entraron a esta disputa, y cada una se identificaba con una corriente del pensamiento.


Virginia Guedea, prestigiada historiadora de la UNAM, una de las grandes autoras del revisionismo de la Independencia, de la revisión, de la interpretación de la Independencia, nos plantea en este libro el papel relevante que los dos momentos jugaron en un proceso muy complejo, que además, cabe señalar, no se reduce únicamente a esos dos momentos.


Otro ejemplo. El texto de Josefina Zoraida Vázquez sobre los primeros 27 años de nuestra vida independiente. Una época complejísima, desordenada, oscura, por lo tanto, es iluminada con gran elocuencia y claridad por Josefina Zoraida Vázquez, prestigiada profesora de El Colegio de México.


Ella piensa que, concluida la guerra con Estados Unidos, en 1848, donde perdemos más de la mitad de nuestro territorio, se coagulan, finalmente ya, los partidos Liberal y Conservador, que van a dar luchas complejísimas, dolorosas para el país en los años por venir.


Las Presidencias de Herrera, de Arista, van a ser preludio de la última dictadura de Santa Anna.


En fin. Es la era de Santa Anna y aquí hay una exploración también muy inteligente de esta etapa, insisto, compleja, difícil de entender para muchos mexicanos porque, precisamente, es especialmente abigarrada y terriblemente inestable.


Un último ejemplo. El modo complejo en el que Enrique Krauze acomete la historia del México contemporáneo en los últimos 20 años. Los historiadores creo, a veces, prefieren remontarse a un pasado remoto, lejano, porque ya los personajes centrales de los hechos que van a narrar ya no están vivos.


Por lo tanto, el pasado reciente, sin embargo, también es materia de análisis del historiador, que quiere, sin embargo, ver el tiempo de larga duración, como decía Fernando Raudel.


Se trata de una aproximación cuidadosa de Enrique, porque escribir sobre la historia reciente es entrar en un terreno plagado de polémica y él estuvo dispuesto, ya lo dijo Miguel León Portilla, con valor a entrar a ese análisis de los últimos años de nuestra historia.


Es así como desde la Academia se ha ido construyendo una nueva interpretación de la historia. La riqueza de nuestro pasado, la diversidad de sus personajes y de sus actores, y sobre todo, la complejidad de los procesos en los que participaron, permite una variedad de interpretaciones que, sin duda, son tanto novedosas como originales.


Yo creo que este libro enriquece, sin duda, nuestra cultura.


Quiero agradecer al Fondo de Cultura Económica por su contribución para la realización de esta estimulante y luminosa versión de nuestro pasado inmediato y remoto, porque es la institución editorial del Estado mexicano, reflejo de su pluralidad actual y libertad de pensamiento que priva entre nosotros.


Amigas, amigos:


El México de hoy requiere de una nueva versión de la historia nacional, de unas revisiones constantes, aquí se ha dicho. Son necesarias, y este libro es una aportación fundamental en este momento histórico tan relevante para nosotros.


Se trata de una contribución valiosa para que los estudiantes, los padres de familia, los ciudadanos en general, tengan a su disposición la interpretación moderna, fresca, novedosa, plural de 13 distinguidos historiadores mexicanos.


Señor Presidente.


El libro que aquí usted hoy presenta, se suma a la pluralidad de interpretaciones que existen sobre nuestra historia y enriquecen nuestra comprensión del México Contemporáneo e invito a todos a adquirir este libro, por lo demás tan económico y leerlo todos en familia.
Muchas gracias por su atención.
-MODERADORA: A continuación el ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, llevará a cabo la entrega del Libro Historia de México a alumnos de Primaria a Bachillerato.