26 oct. 2010

Reunión en Cartagena de Indias

El Presidente de Colombia en la Cumbre del Mecanismo de Tuxtla
2010-10-26 | Discurso
Cartagena de Indias, Colombia
Excelentísimo señor Felipe Calderón, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; Excelentísima señora Laura Chinchilla, Presidenta de la República de Costa Rica; Excelentísimo señor Álvaro Colom, Presidente de la República de Guatemala.
Excelentísimo señor Porfirio Lobo, Presidente de la República de Honduras; Excelentísimo señor Jaime Morales, Vicepresidente de la República de Nicaragua; Excelentísimo señor Juan Carlos Varela, Vicepresidente y Ministro de Relaciones Exteriores de Panamá; Excelentísimo señor Rafael Alburquerque, Vicepresidente de la República Dominicana.
Su Excelencia señor Roger Martínez, Ministro de Relaciones Exteriores de la Delegación de El Salvador y Jefe Delegación; sus Excelencias señores Ministros de Estado, Embajadores, Comisionados y demás miembros de las Delegaciones Oficiales; su Excelencia señor Luis Alberto Moreno, Presidente del Banco Interamericano del Desarrollo.
Honorable señor Nick Rischbieth, Presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica; honorables señores representantes de corporaciones y organismos internacionales; invitados especiales; queridos amigos:
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles como las leves briznas al viento y al azar. Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonría. La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.
Permítanme, apreciados colegas, empezar esta mañana con poesía, citando los versos más conocidos del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, extractados de su famosa Canción de la Vida Profunda.
Porque esta reunión de los países de la Región Mesoamericana, me recuerda inevitablemente, la obra y trayectoria de este artista, que simboliza la unión de Colombia con México y Centroamérica.
En efecto, Barba Jacob, que escribió en la primera mitad del siglo XX, fue un hombre trashumante, que trabajó y vivió durante muchos años en Guatemala, en Honduras, en Costa Rica, en El Salvador y en México; país este último, donde exhaló su último suspiro.
Como Barba Jacob, hoy los colombianos también miramos con afecto, con entrañable aprecio, a los países hermanos y amigos de la Región Mesoamericana, incluida la República Dominicana. Nos sentimos, por eso, muy honrados, muy honrados de acoger por primera vez en un país de Sudamérica la XII Cumbre del Mecanismo de Tuxtla, como miembros oficiales del mismo.
Sean bienvenidos, muy bienvenidos, amigos Presidentes y Representantes de las Naciones que conforman este Mecanismo, así como de los organismos internacionales que lo apoyan a esta histórica Cartagena, Cartagena de Indias, que engalana, y se engalana con su visita.
Colombia, privilegiadamente, está ubicada en la esquina Norte de Sudamérica, tiene no sólo una cercanía geográfica, sino una vocación de amistad con México, con los países de Centroamérica, y todos aquellos que conforman la Cuenca del Caribe.
Por eso, participamos desde el 2004 como observadores del Proyecto Mesoamérica, al que nos incorporamos como miembros plenos en el 2006. Nos sentimos muy honrados y muy comprometidos al haber asumido en este segundo semestre del 2010, la Presidencia Pro Témpore de este proyecto.
Igualmente, recibimos con enorme complacencia, nuestra incorporación y la de República Dominicana, como miembros en pleno derecho al Mecanismo de Tuxtla, que se decidió el año pasado en la Cumbre de Guanacaste, en Costa Rica.
Qué alegría sentimos hoy al tenerlos a ustedes en nuestra casa, que esperamos consideren como la suya propia. Para nosotros es fundamental esta vinculación y esta cooperación con los Estados del Mecanismo de Tuxtla, que el próximo año cumple dos décadas desde su creación, porque estamos convencidos de que la cooperación efectiva es la mejor manera para elevar la calidad de vida de nuestros pueblos.
Como país puente entre Sudamérica y Centroamérica, queremos también ofrecer toda, toda nuestra capacidad para servir como articuladores positivos entre los intereses mesoamericanos y los sudamericanos. Al fin y al cabo, somos todos América Latina.
Somos un Continente que se cansó de ser promesa y está decidido a realizar sus sueños y su potencial. En la reciente Asamblea de las Naciones Unidas manifesté ante el mundo que la década que inicia debe ser la década de América Latina. Y hoy, ante mis colegas, quiero reafirmarme en esta sentencia.
Tenemos todo lo que el mundo necesita: biodiversidad, alimentos, agua y energía, y si trabajamos juntos en cooperación, podemos aprovechar en beneficio de nuestra gente, las oportunidades que se nos abren.
Los inversionistas del mundo miran hacia nosotros, y depende de nosotros presentar un panorama propicio a la inversión con instituciones sólidas, seguridad física y jurídica, adecuada infraestructura, moderna conectividad y procesos respetuosos del medio ambiente.
Esos son, precisamente, los temas que nos congregan. Cómo podemos cooperar más efectivamente entre nosotros para lograr una región Mesoamericana más próspera, más competitiva y, sobre todo, más justa con su población.
Quisiera avanzar apenas unas pinceladas sobre algunos de estos temas. Un tema fundamental de esta reunión tiene que ser ineludiblemente el cambio climático, porque el cambio climático es una realidad y ya no de una simple hipótesis científica. Sabemos que está ocurriendo y que se va a empeorar.

No sabemos qué tan rápido se producirá, pero sí sabemos que si no lo tomamos con la mayor seriedad, la calidad de vida de las próximas generaciones y de las actuales, se verá afectada de manera drástica.
Nuestros países por su posición geográfica y su riqueza natural, tenemos enormes potenciales para contrarrestarlo y también, vulnerabilidad por nuestra ubicación entre dos océanos.
Albergamos cerca del 10 por ciento de la riqueza biológica del mundo, y tenemos climas tropicales que permiten un crecimiento más rápido, más eficaz, de árboles y plantas que contrarresten naturalmente la emisión de gases contaminantes.
Hoy quiero proponerles que enfoquemos nuestros esfuerzos conjuntos a hacer de nuestros bosques una parte fundamental de la solución al calentamiento global.
Hay estudios que indican que la reforestación es tres veces más efectiva en términos de costo-beneficio, que el uso de la energía nuclear para enfrentar el problema de las emisiones.
Busquemos entonces, y que sea un propósito común entre nosotros, idear mecanismos de cooperación para incentivar la reforestación en nuestros países.
Exijamos en la próxima Cumbre Ambiental de Cancún un mayor compromiso de la comunidad internacional, pero al mismo tiempo, demostremos que somos capaces de asumir nuestro propio compromiso.
Usted, Presidente Calderón, podrá decirnos qué más necesita para asegurar el éxito de tan trascendental Cumbre. De nuestra parte, cuente con toda, toda nuestra disposición y vocación para colaborarle.
También, el tema de la seguridad y del combate efectivo a la criminalidad transnacional, como el narcotráfico, es crucial para nuestro futuro.
Muchos países de los aquí representados están pasando por dificultades y problemas como las que hemos tenido que enfrentar en Colombia por la acción del narcotráfico y sus nefastos efectos en la sociedad.
Nosotros seguimos combatiendo este fenómeno y lo hacemos, porque para nosotros, es un tema de Seguridad Nacional, que hemos sido el país que tal vez más ha sufrido este flagelo y lo seguimos combatiendo cada vez con mejores resultados; con una policía profesional y capacitada como pocas en el mundo y estamos más que dispuestos a cooperar con los países de la región para ayudarlos a establecer policías, políticas eficaces y policías también eficaces, y para poder llevarles a nuestros ciudadanos seguridad.
El problema mundial de las drogas ilícitas, infortunadamente, más que desaparecer, se desplaza y ahora somos testigos con preocupación, su exacerbación en otros países de la región.
En Colombia sabemos bien lo que es esto. Hemos puesto muchos, muchísimos muertos y hemos hecho muchos sacrificios para combatir este flagelo y ahora queremos cooperar, porque somos conscientes más que nadie, de que sólo con cooperación, sólo trabajando unidos, podremos obtener resultados tangibles.
Los criminales son cada vez más sofisticados, desarrollan redes transnacionales para mantener sus negocios y escapar de la ley. Y nos toca a nosotros, como Estados, establecer redes sólidas y efectivas de cooperación para enfrentarlos y cerrarles el paso.
Tenemos una responsabilidad compartida para trabajar entre nosotros y proteger a nuestros ciudadanos. En febrero de este año, el Consejo de Seguridad de la ONU expresó su gran preocupación sobre la amenaza que el crimen organizado transnacional y el tráfico de drogas representan para la seguridad internacional en diferentes regiones del mundo.
Por eso, es confuso para nuestra gente, ver que mientras perdemos vidas e invertimos ingentes recursos en la lucha contra el narcotráfico, en países consumidores se promueven iniciativas como la del Referendo de California, para legalizar la producción, la venta y el consumo de marihuana.
Me pregunto si la octava economía del mundo, que promueve con tanto éxito su tecnología de punta, sus películas y su buen vino, va a permitir, entonces, la importación de marihuana a su llamativo mercado.
Si no actuamos de manera consistente en este asunto, si todo lo que estamos haciendo es enviar a nuestros conciudadanos a prisión mientras que en otras latitudes se legaliza el mercado, entonces, debemos preguntarnos: No es hora de revisar la estrategia global, porque tiene que ser global, frente a las drogas.
Ayer me reuní con el Subsecretario de Estado de Estados Unidos, el señor James Steinberg, quien me confirmó la oposición del Gobierno Federal al referendo. Pero, si este resulta aprobado, y lo sabremos la próxima semana, tendremos que asumir el debate. Tenemos la autoridad moral, la autoridad moral para exigir una conversación franca que defina hacia dónde vamos como socios, e iguales, en esta lucha.
También estamos listos, y así lo vamos a enfatizar en su momento, para incrementar nuestra oferta de energía limpia, de energía confiable y competitiva a los países de la Región Mesoamericana. Ello será posible una vez que se ponga en marcha el esquema de interconexión eléctrica, acordado con Panamá el año 2008.
De nuestra parte, tenemos toda la disposición para avanzar tan rápido como sea necesario en los procesos técnicos y jurídicos que se requieren; y empecemos a pensar, por qué no, en construir alianza regional para la generación de energía renovable, ya sea eólica, geotérmica, solar u otras similares, con aportes internacionales que subsidien el costo de los montajes.
Nuestro deber ante los nuevos retos, es pensar en grande, ser creativos y trabajar en cooperación. Resalto, finalmente, la importancia de que estimulemos en nuestros países el fortalecimiento de nuestra institucionalidad democrática. Necesitamos Estados con democracias modernas, ágiles, participativas, transparentes, si queremos de veras insertarnos con éxito en el mundo global.
Estados con mecanismos de participación ciudadana, donde la democracia no se limite al ejercicio del derecho del voto, sino que se refleje en cada aspecto de la vida. Estados con equilibrio y armonía entre sus poderes públicos, con acatamiento a la legalidad, y absolutamente respetuosos de los derechos humanos. Nuestra cooperación debe, también, ir dirigida a ese propósito.
Pero son muchos, demasiados, los temas que nos convocan, y no quiero agotarlos en esta introducción. Quiero simplemente, saludarlos y darles la bienvenida, con toda la calidez y todo el afecto; agradecerles su presencia en nuestra Patria, y desear que esta Cumbre produzca resultados positivos y perdurables para nuestros pueblos.
Comencé citando al poeta colombiano Barba Jacob, que se enamoró de las tierras, al Norte de Panamá, y que vivió y murió en ellas. Y ahora termino recordando un pensamiento suyo, que viene como anillo al dedo para ambientar el propósito de esta reunión.
Decía Barba Jacob: Nuestro ideal hispanoamericano es el de una comunión con el destino continental para el esfuerzo hondo y puro de la vida; el de una dilatación augusta del espíritu; el de un ritmo humano nuevo; el de un nuevo coro de la más profunda tonalidad que haya resonado en la historia.
Muchas gracias.