29 jun. 2009

El Presidente (Sic) Micheleti

PERFIL: Golpe en Honduras ROBERTO MICHELETTI Nuevo presidente hondureño
Entre la oligarquía y la política
P. ORDAZ - Tegucigalpa - EP 30/06/2009;
La consigna del nuevo presidente hondureño es decirle al mundo: oigan, están equivocados, lo que sucedió aquí el domingo no fue un golpe de Estado. Pero para esa misión imposible haría falta un prestidigitador del idioma cruzado con un líder carismático, y no parece que Roberto Micheletti se acerque a ese perfil. De hecho, el nuevo mandatario, que ha pasado 30 de sus 60 años sentado en su escaño de diputado del Partido Liberal, tiene dificultades con la oratoria y una predisposición a la ira en cuanto se le lleva la contraria. Esto último tal vez sea debido a la falta de costumbre. Porque sabido es que, en Honduras, la oligarquía no sólo mueve eficazmente los hilos de los políticos, sino también los de los jueces, los militares y, con especial eficacia, los de los medios de comunicación.
La representación más gráfica de todo esto se pudo contemplar la tarde del domingo, minutos después de que el Congreso suspendiera -por unanimidad- al derrocado presidente Zelaya y eligiera como sucesor -también por unanimidad- al citado Micheletti. Fue entonces cuando éste compareció muy ufano ante los medios de comunicación, flanqueado por los presidentes del Tribunal Supremo Electoral, la Corte Suprema y, atención al dato, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ninguno habló, pero todos asintieron complacidos a sus reflexiones.
Quienes sí tomaron la palabra fueron los periodistas hondureños, pero sus preguntas no fueron para averiguar quién dio la orden de secuestrar al presidente o de qué se acusa a la ministra de Exteriores, también detenida y deportada. Por lo único que tenían curiosidad los medios de comunicación era por los planes de Micheletti para combatir el dengue y otros asuntos de parecida importancia. Micheletti contestaba complacido. Hasta que, de pronto, los periodistas llegados de fuera empezaron a plantear cuestiones menos cómodas.
-Señor presidente, militares encapuchados secuestran a punta de fusil al presidente democráticamente elegido y lo sacan en pijama del país. Usted dice que eso no es un golpe de Estado. ¿Me podría decir, por favor, qué es?
Micheletti, empresario del transporte además de diputado, se enfada. Esgrime un ejemplar de la Constitución y se lo enseña con malas pulgas al periodista extranjero: "Usted no se ha leído nuestra Constitución, ¿verdad? Pues la Constitución no puede ser pisoteada por nadie. Por eso el Ejército detuvo a Zelaya. Y lo volverá a hacer si otro presidente hace lo mismo". Y, para evitar más impertinencias, Micheletti, flamante presidente de Honduras, se levanta y se va.

De nuevo las repúblicas bananeras

De nuevo las repúblicas bananeras/Joaquín Villalobos
Publicado en El Páis, 30/06/2009;
Centroamérica es la región más frágil de Latinoamérica; en ella conviven Guatemala, que fue la dictadura más sanguinaria, El Salvador, el país más violento, dos de los tres más pobres, Honduras y Nicaragua, y, paradójicamente, la más estable de las democracias, Costa Rica. En los 80, Centroamérica sufrió el más sangriento conflicto del continente desde la Revolución Mexicana. Casi medio millón de muertos y varios millones de desplazados en una guerra que duró más de una década. Durante esa guerra se enfrentaron 300.000 hombres entre regulares e irregulares en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. En aquellos años Estados Unidos toleró un genocidio en Guatemala, ocupó militarmente Honduras, gobernó El Salvador, hizo la guerra a Nicaragua y terminó invadiendo Panamá con sus tropas en 1989.
Centroamérica fue conocida siempre como tierra de fraudes, cuartelazos, caudillos, dictadores militares, oligarquías voraces, magnicidios y guerrillas. La pacificación de los 90 abrió la esperanza de una institucionalidad democrática duradera, pero el fraude electoral de Nicaragua el año pasado y el reciente golpe en Honduras hacen pensar que las repúblicas bananeras están de vuelta.
Estados muy débiles están recibiendo la embestida simultánea de narco-dólares criminales procedentes de EE UU y de petrodólares ideológicos procedentes de Venezuela. Los primeros compran voluntades para obtener complicidades con el narcotráfico y los segundos compran alineamientos políticos que están rompiendo la unidad de los países: y ambos destruyen a las instituciones. Luego del fraude electoral el Gobierno del presidente Ortega en Nicaragua luce cada vez más como una resurrección del dictador Somoza. Recientemente en Guatemala una víctima acusó al presidente Colom de su asesinato mediante un vídeo grabado previamente. El hecho luce como una perversa conspiración del narcotráfico para derrocar a un Gobierno extremadamente débil.
En El Salvador el primer Gobierno de izquierda de su historia apunta a ser igualmente débil como resultado del conflicto entre un presidente que quiere mantenerse en un centroizquierda, como Lula, mientras su partido, el FMLN, hará todo lo posible por alinearse con Chávez. Pero lo más explosivo ha ocurrido en Honduras, allí la influencia de Venezuela logró polarizar a un sistema de partidos de más de un siglo de existencia, dividiendo como nunca a los hondureños. El resultado ha sido el derrocamiento del presidente Zelaya mediante una acción ejecutada por las Fuerzas Armadas con la aprobación unánime del Congreso, de la Corte Suprema de Justicia y de todos los partidos políticos, incluido el del propio presidente.
En Honduras se ha roto la cuerda de un conflicto geopolítico que viene creciendo en toda Latinoamérica, cuando Chávez se mete lo mismo en Colombia, que en Perú, Argentina o Bolivia. Honduras, una sociedad conservadora, de cultura política provinciana y primaria, de larga tradición golpista y con una izquierda también conservadora y pacifista, fue sometida a los debates del modelo bolivariano de reforma constitucional, reelección y socialismo del siglo XXI. El miedo es el motor de todos los conflictos y Honduras no es la excepción. El miedo que generó el acercamiento del derrocado presidente Zelaya al coronel Chávez condujo a que la clase política hondureña hiciera lo que sabe hacer en esos casos. Enjuiciar al presidente era demasiado sofisticado para Honduras. Ahora el problema se ha vuelto mucho más grave, ya que ningún presidente latinoamericano quiere llegar en pijama a otro país.
Sin duda
hay que rechazar el golpe, pero la comunidad internacional debe tener en cuenta que las políticas autoritarias en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela se han convertido en una seria provocación para las fuerzas conservadoras y centristas de toda la región. Las expropiaciones de empresas, los cierres de medios de comunicación, la intimidación callejera, las arbitrariedades judiciales, las reelecciones perpetuas y los fraudes son como golpes de Estado graduales. La polarización ideológica chavista está debilitando sociedades amenazadas por miles de pandilleros y poderosos carteles. Centroamérica puede convertirse en un bastión del crimen organizado que dé refugio a mafiosos y terroristas en medio de un caos y una inseguridad endémica que genere millones de emigrantes.
La comunidad internacional es determinante para salvar a la región, pero el problema es más complicado de lo que parece. No es sólo de instituciones violentadas, sino de provocaciones, miedos y reacciones ya desatadas. La región necesita un plan de despolarización ideológica y otro de defensa integrada de su seguridad. En Centroamérica ya hubo guerras y revoluciones y la desmilitarización acelerada de Guatemala entregó ese país al narcotráfico. En el fondo está la viabilidad de pequeños Estados con economías de juguete manejados como fincas por sus caudillos. Centroamérica hubiese sido mejor como una sola república, pero británicos y estadounidenses se empeñaron hace dos siglos en dejarlas como repúblicas bananeras para poder controlar el Estrecho. Ahora, estos Estados son tan débiles que no pueden defenderse por sí mismos e igual los puede comprar un narcotraficante como el Chapo Guzmán o un dictador petrolero como Chávez.

Juez de Ecuador pide prisión para Manuel Santos

Un juez de Ecuador pide prisión para un ex ministro colombiano
AGENCIAS - Quito - EL País on line, 30/06/2009;
Un juzgado ecuatoriano ordenó ayer el ingreso en prisión de Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Colombia y antiguo hombre fuerte del presidente, Álvaro Uribe. El magistrado acusa a Santos de coordinar y ordenar el ataque del 1 de marzo de 2008 a la base de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio de Ecuador, donde murieron 25 personas, entre ellas el líder guerrillero Raúl Reyes.
"No hay evidencias de su presunta participación [de Santos], sólo publicaciones de la prensa", aseguró WálterLombeida, defensor de oficio del ex titular de Defensa.
Pero finalmente se impusieron los criterios de los fiscales: Carlos Jiménez, quien lleva el juicio contra Santos, y Ángel Toapanta, fiscal provincial, quien acudió para respaldar a su colega. Jiménez sostuvo
que el asesinato de las 25 personas que murieron es un indicio suficiente para enjuiciarlo.
En el ataque de marzo de 2008 murió el ecuatoriano Franklin Aisalla. Quito demandó a Bogotá argumentando violación del derecho a la vida ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
El Gobierno ecuatoriano asegura que Aisalla murió como consecuencia de una ejecución extrajudicial, aunque Colombia ha negado esta versión y sostiene que el hombre de 38 años murió en el bombardeo colombiano al campamento.
Las pruebas se encuentran en informes de organismos internacionales, de las Fuerzas Armadas ecuatorianas y colombianas, de la policía de ambos países, en archivos de organismos de derechos humanos y en publicaciones de medios de comunicación, según el fiscal Jiménez.
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Juez Primero de lo Penal de Sucumbíos ordenó el arresto de Juan Manuel Santos
El Comercio", 12:20
La Justicia inició hoy un juicio contra el ex Ministro de Defensa de Colombia y posible candidato a la Presidencia de ese país, por las 25 muertes ocurridas en Angostura.
Redacción Judicial
El juez Primero de lo Penal de Sucumbíos, Daniel Méndez, ordenó esta mañana la prisión de Juan Manuel Santos. Él es acusado de coordinar y ordenar el ataque del 1 de marzo de 2008 a la base de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Angostura, donde murieron 25 personas, entre ellas el líder guerrillero, Raúl Reyes.
Hoy, durante la audiencia de formulación de cargos que se efectuó en Nueva Loja, al nororiente de Ecuador, Walter Lombeida, defensor de oficio Santos, rechazó “profundamente la acusación” contra el ex hombre fuerte del Gobierno de Álvaro Uribe.
“No hay evidencias de su presunta participación (la de Santos), solo publicaciones de la prensa”, dijo Lombeida, un joven defensor público de 32 años, que no vestía de traje.
Pero en la diligencia se impusieron los criterios de los fiscales, Carlos Jiménez, quien lleva el juicio contra el ex Ministro colombiano, y Ángel Toapanta, fiscal provincial, quien acudió para respaldar a su colega. Durante 15 minutos, Jiménez argumentó evidencias contra Santos. Sostuvo que hay suficientes indicios para enjuiciarlo, por la violación al derecho de la vida, es decir el asesinato de 25 personas, entre ellas el ecuatoriano Franklin Aisalla.
Según Jiménez, como ex ministro de Defensa de Colombia, Santos coordinó y dispuso el ataque al campamento de las FARC.
Las pruebas -dijo- se encuentran en informes de organismos internacionales, de las Fuerzas Armadas ecuatorianas y colombianas, de la Policía de ambos países, en archivos de organismos de DD.HH. y en publicaciones de medios de comunicación. "Pido la orden de prisión contra el imputado y que las orden sea comunicada a todas las autoridades responsables".
Lombeida exhortó, sin éxito, al juez que imponga cualquier otra de las 12 medidas cautelares que señala el Código de Procedimiento Penal.
Méndez anunció inmediatamente el inicio del juicio contra el ex Ministro colombiano y dispuso a la Policía ecuatoriana su captura.

A revertir el golpe en Honduras!

El Presidente Calderón en la Sesión Extraordinario del Grupo de Río en Managua, Nicaragua
Lunes, 29 de Junio de 2009 Discurso
Managua, Nicaragua
(PRIMERA INTERVENCIÓN)
Gracias, excelentísimo Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua.
Señoras y señores Presidentes, Jefes de Estado y de Gobierno, representantes de los países hermanos de América Latina y el Caribe, que constituimos el Grupo de Río.
Señoras y señores:
Es un honor, desde luego, el estar esta tarde en Managua, aunque sea en condiciones tan complejas y tan difíciles para nuestros pueblos.
En primer lugar. Quiero agradecerle al Presidente Daniel Ortega, por su hospitalidad y por su trabajo dedicado al frente de la Presidencia Pro Témpore del SICA y, desde luego, a don Óscar Arias; además de felicitarle por este hermoso discurso, desearle el mayor de los éxitos en su gestión, a partir de hoy, a cargo de la Presidencia Pro Témpore del Mecanismo de SICA.
Los pueblos de América Latina y el Caribe estamos hermanados por raíces comunes, por la historia, por tradiciones y por sólidos lazos de amistad y de fraternidad, una condición esencial para el desarrollo de nuestros pueblos y para el desarrollo regional, que es la consolidación del orden institucional en cada uno de nuestros países.
De ahí la profunda preocupación que embarga a todos nuestros países, que integramos el Grupo de Río y que motiva esta Reunión Extraordinaria del mismo, ante los acontecimientos ocurridos en Honduras el día de ayer y que es, desde luego, el tema principalísimo, fundamental, único de nuestra Reunión Extraordinaria.
El propósito que nos anima no es otro que el de revertir el golpe de Estado que ha interrumpido el orden constitucional y democrático en la hermana República de Honduras. Se trata de hechos que violentan los principios democráticos en que están fundadas nuestras naciones.
El Gobierno de México, todos los gobiernos aquí constituidos y representados, los de los países del Grupo de Río, condenamos y condenamos sin ambigüedades estos hechos y exigimos la restitución de la institucionalidad democrática en Honduras, incluido el retorno del Presidente Manuel Zelaya al poder de conformidad con la Constitución de este hermano país, la Carta Democrática Interamericana y la Carta de la Organización de Estados Americanos, así como los principios que inspiraron e inspiran la actuación del Grupo de Río.
Para todos nosotros es absolutamente inaceptable la utilización de la fuerza para derrocar a un Gobierno legalmente constituido, y es inadmisible también la forma en que el Presidente Zelaya fue detenido y obligado a salir de su país.
Los países aquí representados y constituidos en Grupo de Río, exigimos el respeto a la constitucionalidad en Honduras y, desde luego, a la integridad física de todos los miembros del Gobierno del Presidente Zelaya y de sus familias.
Es la posición de nuestros pueblos que los responsables de estos actos se abstengan de realizar más detenciones arbitrarias, restituyan los derechos y garantías de todos aquellos a quienes se les han violado, y se preserve el pleno respeto a los derechos humanos en este pueblo hermano.
México está decidido a asegurar que las decisiones de los organismos y mecanismos de concertación regional se encaminen hacia la pronta restitución del sistema democrático en Honduras y, verdaderamente, se logre el restablecimiento del orden constitucional.
Es así que el Grupo de Río expresó su enérgica condena al golpe de Estado, a través de sus mecanismos de actuación permanente, y considera que la ruptura del orden constitucional es inadmisible e inaceptable, y constituye una práctica, como ya se dijo aquí, que las sociedades de América Latina y el Caribe considerábamos superada y que hemos rechazado de manera categórica.
La democracia es una conquista de la conciencia y de la inteligencia, cuya consolidación depende justamente del ejercicio cotidiano de los valores, de los principios y de las prácticas democráticas.
Hoy más que nunca es imprescindible garantizar en cada país y en cada pueblo el triunfo de la política sobre la violencia, del diálogo sobre la intransigencia y de la racionalidad sobre la sinrazón.
Es por ello que nos hemos reunido aquí, en Managua, gracias a la hospitalidad del pueblo y el Gobierno nicaragüense. Y, en mi calidad de Secretario Pro Témpore del Grupo de Río, doy, desde luego, la bienvenida a todos los integrantes, especialmente a los Jefes de Estado y de Gobierno que hicieron un esfuerzo extraordinario por acudir de última hora.
Y, desde luego, abrimos esta mesa de deliberación para las expresiones de los integrantes del Grupo de Río; habida cuenta también, debo advertir que un proyecto de Declaración está siendo ya analizado por las delegaciones representadas en el Grupo de Río esta tarde y, desde luego, se incorporará, si así lo consideran los Jefes de Estado y de Gobierno, a nuestras conclusiones.
Si ustedes lo tienen a bien así, amigas y amigos, está a su disposición la palabra para abordar este tema que ha indignado a los pueblos de América Latina y el Caribe.
(SEGUNDA INTERVENCIÓN)
Gracias, Presidente Martín Torrijos.
Sabemos que probablemente ésta sea la última o una de las últimas intervenciones de usted como Presidente de Panamá. Está a unas horas, literalmente, de concluir brillantemente su mandato como Presidente de ese pueblo hermano.
Y quiero, estoy seguro que a nombre de todos los integrantes del Grupo de Río, los Presidentes y Jefes de Estado aquí presentes, y otros ausentes, que no pudieron estar aquí; quiero externarle mi reconocimiento, nuestro reconocimiento y nuestra gratitud por el elevado papel que usted ha desempeñado, no sólo en este Grupo de Río, sino en todos los foros en los que hemos sido convocados, ante diversas problemáticas, los pueblos y gobiernos latinoamericanos y del Caribe, y del mundo.
Creo que, como en pocas ocasiones, este Grupo de Río y estos países latinoamericanos y del Caribe, hemos tenido una composición tan singularmente plural, intensa; pero afortunadamente, a pesar de las diferencias evidentes, hemos tenido siempre la posibilidad de coincidir, como ahora coincidimos en el rechazo al golpe de Estado en Honduras, y de discrepar sobre la base del diálogo sensato, del diálogo responsable.
Y pienso que un factor que ha sido crucial para que esa coincidencia de puntos de vista comunes y diferenciados sea posible, ha sido la presencia de líderes cuya ponderación, cuya madurez, cuya responsabilidad han sido un factor catalizador en la unidad latinoamericana y del Caribe.
Líderes como Martín Torrijos, cuya sencillez, inteligencia, cuya honestidad han sido un vínculo medular entre todos. No hay en los integrantes de Grupo de Río y del Caribe alguien que pueda tener una sola reserva, una discrepancia de fondo, un reproche a Martín Torrijos.
Ha sido un factor de unidad y de amistad. Lo vamos a extrañar Presidente, que le vaya bien en su vida.
Felicidades a usted.
Tiene el uso de la palabra el Presidente Hugo Chávez, de Venezuela.
(TERCERA INTERVENCIÓN)
Bien. Voy a pasar la palabra al Viceministro Samuel Pinheiro, de Brasil; pero antes de hacerlo, quiero compartir con ustedes que el Embajador de México en Honduras, que ha estado en estas últimas horas abriendo la puerta de la Embajada para proporcionarle asilo a quienes así lo han manifestado y deseado, que trabajó activamente también en la liberación de la Canciller y su traslado a México.
Una vez cumplida esta tarea, y de inmediato también, en solidaridad y en expresión de nuestro rechazo al golpe de Estado, le he ordenado al Embajador que se presente en México y que se retire, precisamente, para consultas. En los términos de la legislación diplomática, he llamado al Embajador.
Adelante, Viceministro Pinheiro.
(CUARTA INTERVENCIÓN)
Gracias.
Simplemente, para información de ustedes. Hoy, nuestro colega, el Presidente Álvaro Uribe estuvo con el Presidente Barack Obama, y después dieron una rueda de prensa, que seguramente ustedes ya conocen su contenido.
Dice el Presidente Barack Obama: Permítanme, antes que nada, hablar sobre el golpe en Honduras, porque Éste fue un tema de conversación entre mi persona y el Presidente Uribe. Creo que es información interesante para los miembros de Grupo de Río. Todos nosotros tenemos grandes preocupaciones acerca de lo que está sucediendo allá.
El Presidente Zelaya fue electo democráticamente. No ha concluido su periodo. Creemos que el golpe no fue legal y que el Presidente Zelaya sigue siendo el Presidente de Honduras, el Presidente democráticamente electo ahí. Y finaliza la información.
Así que estamos muy claros sobre el hecho de que el Presidente Zelaya es el Presidente democrático de Honduras, y trabajaremos con las organizaciones regionales, como la OEA y otras instituciones internacionales, para ver si podemos resolver esto de manera pacífica, dijo el Presidente de Estados Unidos, hace un momento.
Le doy la palabra al Viceministro Agustín Colombo, de Argentina.
(QUINTA INTERVENCIÓN)
Muchas gracias, Viceministra.
Señoras y señores Jefes de Estado y de Gobierno.
Amigas y amigos:
Me voy a permitir dar lectura al proyecto de comunicado que ha sido negociado esta tarde por las representaciones acreditadas en el Grupo de Río, y que dice lo siguiente:
Declaración de los Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río en Favor de la Restitución del Orden Constitucional, el Estado de Derecho y las Autoridades Legalmente Constituidas en la República de Honduras.
Los Jefes de Estado y de Gobierno del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política, congregados en Managua, Nicaragua, en su II Reunión Extraordinaria, reiterando el contenido de las Declaraciones de Grupo de Río en respaldo a la institucionalidad democrática en Honduras, de 26 y 28 de junio de 2009, considerando que estos hechos son un atropello para los pueblos y la democracia en nuestra región, toda vez que los pueblos de América Latina y el Caribe rechazan enérgica y terminantemente el recurso de la fuerza para resolver diferencias políticas, así como toda acción que atente contra la continuidad institucional y democrática de nuestras naciones.
Convencidos de que es urgente actuar con apego a los principios de nuestro Mecanismo, sobre la base del diálogo y la concertación
, para rechazar estos hechos de manera categórica y buscar contribuir a la democracia y la legalidad en la República de Honduras, declaran:
1. Su más enérgica condena al golpe de Estado ocurrido en la mañana del 28 de junio en Honduras y, en particular, a la violencia y a la arbitrariedad con la que fue detenido y obligado a salir por la fuerza de su país el Presidente Constitucional José Manuel Zelaya Rosales.
2. Expresan que los hechos acontecidos en Honduras constituyen una violación flagrante del derecho internacional.
3. Su total respaldo al Presidente Constitucional de la República de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales, quien debe ser restituido de forma inmediata e incondicional en el cargo que el pueblo hondureño libremente le confirió en las urnas.
4. Que es inaceptable la utilización de la fuerza para derrocar a un Gobierno legalmente constituido.
5. Que es indispensable garantizar la libertad de expresión y la integridad física de los representantes de los medios de comunicación.
6. Que la toma de protesta al cargo de Presidente Interino de la República de Honduras, celebrada ayer en el Congreso Nacional de ese país, carece de toda legitimidad, en virtud de que fue resultado de un golpe de Estado.
7. Que el único Gobierno legítimo de la República de Honduras es el encabezado por el Presidente Constitucional, José Manuel Zelaya Rosales, electo por la soberanía popular a través de las urnas; por lo cual reconocemos como únicos representantes diplomáticos de Honduras al personal designado por el Presidente José Manuel Zelaya Rosales.
8. Instamos a las Fuerzas Armadas de este país a que se subordinen a su Comandante en Jefe y Presidente Constitucional José Manuel Zelaya Rosales.
9. Que ante esta grave situación que afecta a la hermana República de Honduras, el Mecanismo exige el más absoluto respeto a los derechos humanos y demanda que las garantías constitucionales de todas las personas en ese país sean preservadas.
10. Crear una Comisión de Representantes Presidenciales para investigar crímenes y violaciones a los derechos humanos por parte de los golpistas.
11. Instan a la Asamblea General Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos, que sesionará mañana, para que adopte drásticas soluciones con el objeto de restablecer la vida democrática de Honduras y reinstalar al Presidente Constitucional, José Manuel Zelaya Rosales.
Los Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río, agradecen al Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, por su hospitalidad y por las facilidades otorgadas para celebrar esta Segunda Reunión Cumbre Extraordinaria.
Managua, Nicaragua, 29 de junio de 2009.
Propongo que aprobemos esta Resolución por aclamación los miembros del Grupo de Río.
Muchas gracias, señores Presidentes, Jefes de Estado y de Gobierno.
Y habiéndose agotado los asuntos en cartera, se declara concluida esta Segunda Reunión Extraordinaria del Grupo de Río.
Y pidiendo a los Presidentes, Jefes de Estado y de Gobierno y representantes estar pendientes para convocar en cualquier momento, a fin de darle seguimiento a estos acuerdos.
Muchas gracias.
Muchas gracias, Presidente Ortega, por su hospitalidad.

El Presidente Calderón a su llegada a Nicaragua

A la llegada a Nicaragua, el Presidente Calderón expresó: "Quiero externar, refrendar, a nombre del pueblo y del Gobierno de México, y también a nombre del Grupo de Río, nuestro más enérgico rechazo al golpe de Estado ocurrido el día de ayer en Honduras; y ,desde luego, refrendar nuestra exigencia de respeto al orden institucional, al orden constitucional, a las autoridades constitucionalmente electas y, concretamente, al Presidente Manuel Zelaya".
El Presidente Calderón a su llegada a a Managua, Nicaragua con motivo de la reunión del SICA
Lunes, 29 de Junio de 2009 Discurso
Managua, Nicaragua
Gracias. Muy buenas tardes amigas y amigos de los medios.
Me da muchísimo gusto el asistir a esta reunión de SICA, que estaba programada en Managua, en Nicaragua. Y desde luego saludo, envío un saludo muy cordial al todo el pueblo nicaragüense, hermano del pueblo mexicano. A reserva de hacerlo en la próxima, ya inmediata reunión de SICA, que está iniciando en estos momentos y, desde luego, en la reunión del Grupo de Río, que se reunirá esta tarde, por lo menos a nivel de Cancilleres, dada la presencia de una parte de los Jefes de Estado, con motivo de esta Reunión de SICA, fundamentalmente países centroamericanos y del Caribe, México y otras naciones.
Quiero externar, refrendar, a nombre del pueblo y del Gobierno de México, y también a nombre del Grupo de Río, nuestro más enérgico rechazo al golpe de Estado ocurrido el día de ayer en Honduras; y ,desde luego, refrendar nuestra exigencia de respeto al orden institucional, al orden constitucional, a las autoridades constitucionalmente electas y, concretamente, al Presidente Manuel Zelaya.
Venimos, además, a externar nuestro respaldo al pueblo hondureño y a su Presidente, el Presidente Zelaya, y a expresar que México rechaza tajantemente esta ruptura del orden constitucional, que la única manera de acceder al poder es a través de la urnas en una democracia, y que no debe recurrirse a la fuerza armada para violentar este orden constitucional.
En el curso del día de hoy, tanto en la Reunión de SICA como en la Reunión del Grupo de Río, estaremos analizando estos acontecimientos reprobables y, desde luego, deliberando, junto con otros Jefes de Estado o sus representantes aquí, en Managua, el curso de acción para las naciones latinoamericanas, que además de ser hermanas de la Nación hondureña, somos también representantes de las organizaciones que, tanto en su Carta Magna, como es en el caso de la Organización de Estados Americanos, como en los diversos documentos constitutivos del Grupo de Río y de otros elementos, refrendamos el apego a los principios constitucionales y nuestro rechazo a estas vías de hecho, absolutamente reprobables en el Siglo XXI y entre naciones que se precian de ser democráticas y de respetar los derechos humanos.
Yo les seguiré informando en el curso de este día de nuestras reuniones y, desde luego, refrendo mi saludo al pueblo y al Gobierno de Nicaragua. Muchas gracias.

La vuelta del golpe

La vuelta del golpe/Editorial, El País, 29 de junio de 2009;
El Ejército hondureño derroca al presidente Zelaya para evitar un referéndum reeleccionista
El Ejército hondureño secuestró y mandó ayer en avión al exilio en Costa Rica al presidente Manuel Zelaya, para impedir que se celebrara un referéndum sobre la conveniencia de que los presidentes pudieran ejercer dos o más periodos, cuando según la Constitución del país sólo cabe ejercer un único mandato.
¿Acaso puede tener hoy futuro el golpismo militar en América Latina? La última asonada con éxito se produjo en Ecuador el año 2000, cuando una acción conjunta de fuerzas armadas y movimientos indígenas depuso al presidente Jamil Mahuad, y la siguiente oportunidad ya no pasó de intentona, con ocasión de que el Ejército venezolano depusiera al presidente Hugo Chávez, aunque volvió al poder 48 horas después. La condena era general en América y Europa.
La Casa Blanca negaba ayer toda implicación en el golpe, el presidente Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, subrayaban que la toma del poder militar era antidemocrática, y la condena se hacía unánime en el seno de la UE, como expresaba el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en la OEA y en la organización de Estados centroamericanos. Más contundentes eran aún los aliados de Zelaya, el bloque chavista, al que se había sumado en los últimos años Honduras, y entre los que Chávez anunciaba que ponía a sus Fuerzas Armadas en estado de alerta.
Pero aunque la condena ha de ser inequívoca y se debe exigir el inmediato regreso del presidente a Tegucigalpa para reasumir funciones, porque el Ejército no es quien para juzgar los actos de Zelaya, no parece que pretenda amodorrarse en las instituciones. Y lo cierto es que ayer domingo el presidente
o los militares, unos u otros, iban inevitablemente a violar la legalidad. Zelaya, con una consulta no prevista por la Constitución, y a la que se habían opuesto el Congreso, la autoridad electoral y el Supremo, y los militares tomándose por su mano una justicia que no les corresponde. El Ejército, que ha detenido a la mayoría de los miembros del Ejecutivo y patrulla las calles, parece estar detrás de la designación por el Congreso del presidente de la propia Cámara, Roberto Micheletti, como sucesor de Zelaya. El objetivo sería quitarse el golpe de encima.
Lo que aquí se dirimía era, en definitiva, el equilibrio de fuerzas en América Latina, de forma que si Zelaya se salía con la suya en la consulta reeleccionista, ganaba terreno el chavismo en América Central, donde ya la Nicaragua de Daniel Ortega hace las veces de fiel escudero del presidente venezolano. Y la misma semana pasada se celebraba, con la asistencia de Zelaya, una solemne ceremonia en Venezuela para subrayar el ingreso de Ecuador en el ALBA, la alternativa económica de Chávez al ALCA que domina Estados Unidos. Pero sea cual fuere el conflicto de ideologías en Iberoamérica, algo ha de quedar claro: los problemas de la política los solventan los políticos, y el Ejército, calladito y encerrado en sus cuarteles.