1 feb. 2009

Charles Darwin

El ejemplo y las lecciones de Darwin/José Manuel Sánchez Ron, miembro de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid
Publicado en EL PAÍS, 01/02/2009;
Hace 200 años, el 12 de febrero de 1809, nació Charles Darwin. Podemos debatir si los trabajos y teorías -y a la cabeza de éstas, la del origen de las especies mediante selección natural- de Darwin son más o menos importantes que el sistema geométrico que sistematizó Euclides, que la dinámica y teoría gravitacional de Newton, que la química que creó Lavoisier, que la relatividad de Einstein, que la física cuántica o que la teoría biológico-molecular de la herencia, pero lo que es difícil negar es que ninguna de esas contribuciones logró lo que consiguieron las de Darwin, que desencadenaron una serie de procesos que afectaron a algo tan básico como nuestras ideas acerca de la relación que nos liga con otras formas de vida animal que existen o han existido en la Tierra. En este sentido, abordó cuestiones que van dirigidas a la médula de la condición humana.
Expresado muy brevemente, Darwin sustanció con muy variadas evidencias la idea (que otros antes que él habían propuesto) de que las especies evolucionan, encontrando además un mecanismo que hacía plausible tal evolución; defendió que la vida es como un árbol, de cuyas raíces han ido brotando diferentes ramas, esto es, especies que con el paso del tiempo continúan diversificándose, dando origen a otras bajo la presión de determinados condicionamientos. Después de esforzarse por encajar en una gran síntesis las piezas (zoología, botánica, taxonomía, anatomía comparada, geología, paleontología, cría domestica de especies, biogeografía…) del gigantesco rompecabezas que es la naturaleza, y estimulado por la noticia de que Alfred Wallace había llegado a conclusiones similares, aunque no tan sustanciadas, en noviembre de 1859 -pronto hará, por consiguiente, 150 años- publicó un libro que forma parte del tesoro más precioso de que dispone la humanidad: El origen de las especies. Doce años más tarde, en otro gran libro (El origen del hombre), aplicó a los humanos las lecciones del primero, despojándonos del lugar privilegiado en la naturaleza que hasta entonces nos habíamos adjudicado.
A lo largo del siglo y medio que nos separa de la publicación de El origen de las especies, la esencia de su contenido no ha hecho sino recibir confirmación tras confirmación. Puede que aún resten cuestiones por dilucidar, pero el evolucionismo darwiniano nos suministra un marco conceptual y explicativo imprescindible para comprender el mundo natural de manera racional, sin recurrir a mitos.
A la vista de todo lo dicho, podría pensarse que la única actualidad de Darwin y de su obra es la de honrar su memoria utilizando la excusa de los dos mencionados aniversarios. Ojalá fuese así. La evolución entendida a la manera de Darwin es un hecho científico, contrastado de manera abrumadora, y su relevancia para situarnos en el mundo es obvia, pero no es universalmente aceptada. En Estados Unidos solamente la acepta el 40% de la población. En Europa su aceptación es mayor, especialmente entre los franceses y los escandinavos (creen en ella aproximadamente el 80%), aunque no deja de tener problemas: en una encuesta realizada en Reino Unido por la BBC en 2006, el 48% la aceptaba, mientras que el 39% optaba por alguna forma de creacionismo, y un 13% “no sabía”.
La historia de la oposición de los creacionistas a Darwin ha sido comentada en numerosas ocasiones y no pretendo volver a este asunto, que, sin embargo, continúa vigente, aunque ahora sea recurriendo sobre todo a una nueva terminología: el diseño inteligente, la idea de que un Dios debió de diseñar cada una de las especies que existen. Me interesa más hacer hincapié en el hecho de que una teoría científica contrastada y de enorme relevancia social sea rechazada o muy pobremente comprendida. En mi opinión, una explicación posible del tal rechazo reside en el desconocimiento.
Debatimos insistentemente -ahora estoy pensando en España- acerca de los programas educativos para nuestros jóvenes; por ejemplo, si es aceptable o no imponer asignaturas como Educación para la Ciudadanía, ante la cual algunos argumentan que limita la libertad de los padres a ejercer sus derechos en la formación (moral y religiosa) de sus hijos. Y, mientras tanto, la enseñanza de ciencias sufre cada vez de más carencias.
No parece preocuparnos demasiado, por ejemplo, si se enseñan adecuadamente sistemas científicos tan básicos como la teoría de la evolución de las especies. El pasado noviembre, se publicó un libro en el que se adjudicaba a la Reina, doña Sofía, la siguiente manifestación: “Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida”.
Podrá resultar doloroso a algunos, pero la única explicación que da lugar a comprobaciones contrastables sobre el origen del mundo y de la vida procede de la física, de la química, de la geología y de la biología. La religión pertenece a otro ámbito.
¿Es legítimo ocultar a los niños ese mundo científico, condicionando así sus opiniones futuras, en aras a algo así como “mantener su inocencia”, o por las ideologías de sus padres? Haciendo públicas sus opiniones en una cuestión cuya importancia no puede ignorar, y por la elevada posición que ocupa, doña Sofía hizo publicidad de una determinada forma de entender el mundo, que jamás ha recibido comprobaciones contrastables.
Una forma, además, que, al menos en España, de la mano de la jerarquía católica, pretende intervenir en apartados que pertenecen al poder legislativo, como son los programas educativos o lo que es admisible o no en los tratamientos médicos (no puedo olvidar en este punto las
manifestaciones de la Conferencia Episcopal Española a raíz del nacimiento, en octubre de 2008, de un niño tratado genéticamente para curar a un hermano que sufría anemia congénita: “El nacimiento de una persona humana ha venido acompañado de la destrucción de sus propios hermanos a los que se ha privado del derecho a la vida”; palabras no sólo cuestionables desde el punto de vista de la ciencia sino también, en mi opinión, carentes de compasión ante el sufrimiento ajeno).
Necesitamos educar en la ciencia a nuestros jóvenes; no, naturalmente, para que entiendan que ella es el juez supremo para las opciones que quiere asumir una sociedad democrática. La ciencia es, simplemente, un instrumento -el mejor- que los humanos hemos inventado para librarnos de mitos, orientarnos ante el futuro y protegernos de una naturaleza que no nos favorece especialmente. Sucede, no obstante, que no se ha instalado de manera tan segura en nuestras sociedades como se podría pensar, siendo contemplada frecuentemente con sospecha. Si como muestra sirve un botón, he aquí la siguiente cita (Juan Manuel de Prada, XL Semanal, 5-11/X/2008): “La ciencia parece dispuesta a demostrar esto y lo otro; y mañana podrá sin empacho alguno desdecirse y demostrar que lo opuesto a lo contrario es lo cierto, en un tirabuzón enloquecido y sin fin. Y todo ello bajo un manto de inapelable respetabilidad”. Por supuesto que existen científicos envanecidos, incluso tramposos, y también que se cometen errores, pero no olvidemos que en última instancia la ciencia no es sino capacidad de identificar y remediar equivocaciones, de buscar sistemas con capacidad predictiva.
Recordar y celebrar a Darwin es más que un acto festivo; constituye un homenaje a la ambición y el rigor intelectual, al poder de nuestra mente para comprender el mundo. Y también es un ejemplo de que la investigación científica no tiene por qué ser ajena a atributos humanos como son el amor a la familia, la decencia, la discreción o el ansia de justicia. La biografía de Charles Darwin -un hombre que llevó a cabo un largo y complejo camino, que le llevó a consecuencias que no había previsto y que le obligaron a desprenderse, en un doloroso proceso, de las creencias religiosas en que había sido educado- está repleta de todo esto.

Sacerdote mexicano en cargo clave

Sacerdote mexicano, jefe de oficina en la Doctrina de la Fe, una de las congregaciones más poderosas de la Curia vaticana.
Benedicto XVI ha nombrado al sacerdote mexicano Pedro Miguel Funes Díaz, de los Cruzados de Cristo Rey, jefe de oficina en la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde hasta ahora trabajaba como ayudante de estudio, según anunció la Oficina de Información de la Santa Sede.
Pedro Miguel Funes nació la Ciudad de México, en 1958. Es uno de los primeros sacerdotes de la Sociedad de Cruzados de Cristo Rey, surgida el 25 de enero de 1971 en Naucalpan, Estado de México.
La sociedad tiene como fin "extender el Reino de Cristo en los hombres y en las sociedades a través del ministerio sacerdotal inspirado en las palabras de Cristo que enseña sus apóstoles "el que quiera ser el primero, hágase el último y el servidor de todos".
Según explica en su página web la sociedad, "su servicio consiste en promover el amor y la obediencia al Papa; investigar, enseñar y difundir con fidelidad el mensaje de la salvación , atendiendo al ambiente cultural y a la cambiante problemática de los tiempos; acatando las disposiciones de los obispos, colaborar con el clero, los institutos religiosos, las sociedades de vida apostólica, etc., fomentando su respeto y estima ; y apoyar e impulsar espiritual, moral y doctrinalmente a los laicos para cumplir su misión de impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el espíritu evangélico".
El sacerdote mexicano es hermano del exdiputado panista Lionel Funes Díaz, expresidente de la Comisión de RTC.
Preside la Congregación para la doctrina de la Fe el Cardenal estadounidense (nieto de mexicanos) William Joseph Levada Nuñez. (¿futuro Papa?).
Esa Congregación es la más antigua de las nueve de la Curia, y junto con la Secretaria de Estado, es una de las más poderosas.

Obama: ¿qué debe hacer?

¿Qué debe hacer primero Obama?/ Walter Laqueur
Publicado en LA VANGUARDIA, 01/02/2009;
Obama cuenta con un magnífico equipo en la Casa Blanca, pero es posible que acuse un exceso de trabajo en las próximas fechas. El presidente recibe cada mañana un resumen informativo sobre política exterior y otro sobre la situación económica. No es economista y le agradaría dejar estas decisiones en manos de las personas de su confianza. Sin embargo, sólo él podrá adoptar ciertas decisiones básicas. Por ejemplo, sobre si deben o no ser nacionalizados algunos de los principales bancos para impedir una quiebra del sistema financiero.
Hay unanimidad sobre la naturaleza de los principales problemas económicos de más urgente resolución, aunque no sobre el modo de abordarla. Y en cuanto a la política exterior, me permitirán que ponga dos ejemplos.
La Administración Obama parece haber alcanzado la conclusión de que la cuestión más importante planteada actualmente y el mayor peligro para la paz mundial es el conflicto entre Israel y los palestinos, así como la situación en Afganistán.
Pero ¿es realmente así? Todo el mundo está de acuerdo en que sería altamente deseable que el derramamiento de sangre acabe mañana mismo. Sin embargo, ni se trata del conflicto más sangriento del mundo ni el más importante desde el punto de vista estratégico. Y, sobre todo, no se abre prácticamente posibilidad alguna de que se solucione en un futuro próximo, a menos que se imponga efectivamente una solución que incluya el envío de un importante contingente de tropas, y no sólo una misión de observadores de las Naciones Unidas cuya composición nadie quiere dotar.
En la larga lista de guerras civiles y otras en el curso de los últimos decenios, la lucha entre israelíes y palestinos figura en los últimos puestos en lo relativo al número de víctimas. Las grandes potencias no poseen intereses estratégicos propios y específicos en Gaza o Cisjordania y es poco probable que este conflicto regional derive en una nueva guerra mundial.
¿A qué obedece, entonces, el recelo y temor de que constituya el mayor barril de pólvora del planeta, el problema humanitario más urgente? Al elevado número de cámaras de televisión y corresponsales extranjeros presentes en la zona. Número ausente, por cierto, de las regiones de ÁfricayAsiadonde cientos de miles de personas han resultado muertos (o han sido asesinados). En otras palabras, parece ser el principal problema porque los medios de comunicación se hallan en el lugar.
¿Cuál podría ser la perspectiva si Estados Unidos y otras potencias se comprometieran más profunda y enérgicamente en esta cuestión? Obama ha nombrado su enviado especial para el conflicto árabe-israelí al ex senador Mitchell, persona cualificada e inteligente, pero se da la circunstancia de que piensa que el conflicto de Palestina presenta similitud con el de Irlanda del Norte, que ayudó a solucionar. Sin embargo, aunque Obama enviara una decena de tales representantes - cada uno de ellos un diplomático de talento y valía-,lo cierto es que el fanatismo de ambos bandos no ha dado por acabada su carrera. Hamas no acepta la existencia del Estado de Israel, y los colonos judíos en Cisjordania no están dispuestos a abandonar sus asentamientos. Lo mejor que cabe esperar es un armisticio que dure algún tiempo, como en el pasado.
Considérese otro caso, el de Afganistán. Obama ha decidido reforzar la presencia estadounidense y de la OTAN en el país para estabilizar la situación. Pero una división o un par de ellas no bastarán para alcanzar tal objetivo y, por otra parte, ningún país occidental parece dispuesto a realizar un esfuerzo mayor. De ser así, sería preferible considerar una estrategia de salida de Afganistán. En caso de una toma del poder por parte de los talibanes, no será de envidiar la suerte del pobre Afganistán; el asesinato de chicas jóvenes que aspiran a recibir una formación es sólo un anticipo. Existe la posibilidad de que un Afganistán dominado por los talibanes aporte una base para las operaciones de al Qaeda, aparte de representar un peligro para sus vecinos.
Ahora bien, el mayor peligro se cernerá sobre China, India, Pakistán y sobre Rusia y las repúblicas de Asia Central que formaron parte de la extinta Unión Soviética. En este caso, estos países se verían obligados a contener el peligro talibán, lo que no resulta de momento necesario mientras la OTAN se ocupe de la cuestión.
El presidente Obama ha nombrado su representante especial para Afganistán y Pakistán al experimentado diplomático Richard Hoolbroke, que logró negociar un acuerdo (los acuerdos de Dayton) en 1995 para poner fin a los combates en Bosnia. Sin embargo, ahora no tratará con Serbia y Bosnia, sino con India y Pakistán y cabe añadir que no debería siquiera tratar de interferir con respecto al futuro de Cachemira; ningún mediador estadounidense se precisa a tal propósito, pues tal problema se solucionará (si se soluciona un día) mediante negociaciones directas entre ambos países. Holbrooke es persona de experiencia y gran energía, pero si en Pakistán se imponen las fuerzas de la fractura y la división, ¿qué podría hacer para evitar la ruina del país?
Los verdaderos peligros para la paz mundial estriban no en Gaza y Kabul, sino en la proliferación de las armas nucleares en Irán y en una posible quiebra del poder central en Pakistán. El presidente Obama ha expresado su disposición a entablar conversaciones directas con Teherán, una idea acaso no tan mala como han manifestado algunas voces críticas. Porque, a menos que se tantee la vía diplomática, Obama será siempre criticado por haber dejado escapar una buena oportunidad para preservar la paz. Ahora bien, cabe añadir: ¿qué posibilidades hay de que, como resultado de dichas conversaciones directas, Irán renuncie a sus aspiraciones de fabricar armas atómicas y convertirse en la potencia dominante de Oriente Medio? Tales aspiraciones pueden conducir perfectamente a un conflicto armado cien veces más peligroso y devastador que cualquier cosa vivida hasta ahora. Tales son las sombrías perspectivas que afrontamos ahora. Un desastre no es un resultado inevitable y lo imprevisto suele suceder. Pero sería útil y provechoso que los asesores de Obama establecieran correctamente sus prioridades, aunque su libertad de acción es muy limitada.

Ignatius y el incidente de Davos

Humbled Masters At Davos/By David Ignatius
THE WASHINGTON POST, 01/02/09;
“How could we have been so stupid?” That was the refrain of several experts at a session of the World Economic Forum last week about “What Went Wrong” to produce the global financial crisis. Not that they had been wrong, mind you. It being Davos, the chosen commentators had mostly been right in warning several years ago of disaster ahead. But there was at least a note of collective chagrin.
Davos doesn’t do humility, normally. These are the masters of the universe, after all, whose gathering each winter has come to symbolize the process of economic globalization. But this year, with the global economy in the tank, there is a kind of corporate self-examination. Beyond the panel discussions, you could hear a collective sigh of “Oops!” and a plaintive “Now what?”
One reason for the tone of self-reflection this year is that U.S. officials, who can’t seem to resist being pitchmen at such global gatherings, have mostly stayed away. The Obama administration’s absence gave a “post-American” feel to the session, but that’s deceiving. Barack-o-mania is as strong among the global titans as it is everywhere else.
The most upbeat presentations here were from the capitalist “newbies,” Chinese Premier Wen Jiabao and Russian Prime Minister Vladimir Putin. Wen said that he saw small signs of “hope” in China’s increased bank lending and domestic consumption. Putin talked like a born-again capitalist, saying that Russia had seen the damage caused by too much government control of the economy and that it would never go back to the policies of the Soviet Union. He sounded most enthusiastic when he talked about tax cuts in Russia.
Putin couldn’t resist taking a few shots at the United States for creating the “perfect storm” that hit the global economy — citing the happy talk from U.S. officials at Davos a year ago and the “low quality of management” at U.S. banks. “Such a pyramid of expectations should collapse,” said the former communist, now a true believer in free-market discipline.
Wen and Putin appeared entirely at home in the Davos CEO club. The Chinese leader, dressed in a dark blue suit, even seemed to have mastered the modern chief executive’s vocabulary of warm insincerity, sprinkling his remarks with phrases such as “I just want to tell you frankly” and “from the bottom of my heart.” He talked several times of China’s “openness and transparency,” qualities not often ascribed to the People’s Republic.
Putin, dressed in a red tie and a sharply tailored suit, displayed an ex-KGB man’s prickliness at questions from business leaders. He blew off a well-meaning offer from Michael Dell to help Russia market its computer skills with a surly: “We are not invalids. . . . Pensioners should be helped. Developing countries should be helped.” Putin and Wen talked like men who, if anything, are more confident now than a few years ago that the world is moving their way.
How could the giants of capitalism have been so stupid? That was the question that ran through Davos all week, and the bluntness of the discussions was, in its way, reassuring. The global economy may have gone to hell, but people haven’t lost the ability to think critically about it. One of the most articulate critiques came from Niall Ferguson, a professor of history at Harvard, who repeated an argument he has made in several recent books that the American “debtosaurus” is following Britain down the path of imperial exhaustion and decline.
The rock stars here this year, surrounded by adoring fans, were two economic analysts, Nouriel Roubini and Nassim Nicholas Taleb, who saw the disaster coming before most everyone else.
Roubini argued that the skewed incentives of the old system had almost guaranteed the eventual crackup. Mortgage companies had offered dubious subprime mortgages, for a fee; banks had underwritten them, for a fee; investment banks had turned them into exotic securities, for a fee; rating agencies had given them artificially high marks, for a fee. The system “worked,” you might say.
Taleb, a former trader who wrote the book “The Black Swan,” argued that Wall Street’s models — supposed to prevent bankers from taking excessive risks — were actually a big part of the problem, since they created a false sense of confidence about the future. Rather than seeking reassurance in models, he advised anxious traders to go have a drink or take up religion.
“It’s easier to say ‘God knows’ than ‘I don’t know,’ ” said Taleb, in what might be a motto for this year’s Davos meeting.

Voy soñando caminos: Machado

Yo voy soñando caminos/Antonio Machado en Soledades
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
- La tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón".
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada".
***
Dice el poeta en el prólogo:
Las composiciones de este primer libro, publicado en en enero de 1903, fueron escritas entre 1899 y 1902 (...)
Pensaba yo que el elemento poético no era la palabra por su valor fónico, ni el color, ni la linea, ni un complejo de sensaciones, sino una honda palpitación del espíritu; lo que pone el alma, si es que algo pone, o lo que dice, si es que algo dice, con voz propia, en respuesta al contacto del mundo.

He andado muchos caminos


He andado muchos caminos/Antonio Machado en Soledades,
/
He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra...
Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran

sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.
***
Dice el poeta en el prólogo:
Las composiciones de este primer libro, publicado en en enero de 1903, fueron escritas entre 1899 y 1902 (...)
Pensaba yo que el elemento poético no era la palabra por su valor fónico, ni el color, ni la linea, ni un complejo de sensaciones, sino una honda palpitación del espíritu; lo que pone el alma, si es que algo pone, o lo que dice, si es que algo dice, con voz propia, en respuesta al contacto del mundo.

La reina de Sinaloa


Inocente o delatora/reportaje
PABLO ORDAZ - México -
El País (www.elpaís.com), 01/02/2009;
La reina de la belleza recobró ayer una libertad difícil. Laura Elena Zúñiga Huízar, de 24 años y un espléndido currículo como miss y modelo, fue detenida hace 40 días junto a su novio, uno de los dirigentes del sanguinario cartel de Juárez, cuando viajaban -en compañía de otros seis hombres- a bordo de camionetas repletas de armas y dinero. La policía mexicana se apresuró a difundir su imagen demacrada como prueba de un nuevo éxito contra el narcotráfico. Miss Sinaloa fue exhibida despeinada y cabizbaja, con las manos esposadas por delante y flanqueada por sus seis acompañantes, a cual peor encarado. Después de un mes largo de detención, un juez acaba de ponerla en libertad sin cargos, mientras que ha prorrogado la prisión provisional para
sus seis acompañantes. Laura Elena Zúñiga se enfrenta ahora a una libertad difícil y peligrosa. No sólo tendrá que luchar contra la mala fama para volver a pisar las pasarelas. También deberá lidiar con una sospecha en forma de pregunta: ¿qué le ha contado a la policía para obtener su libertad? De lo primero depende su trabajo. De lo segundo, su vida.
La amenaza no es pequeña. México sigue sumergido en la misma espiral de violencia que despidió 2008, el peor año que se recuerda, con más de 6.000 muertos relacionados con el narcotráfico. El viernes se contabilizaron 31 asesinatos más, 11 de ellos en Ciudad Juárez, la localidad del norteño Estado de Chihuahua que da nombre al cartel al que pertenece Orlando Gracia Urquiza, el novio de la modelo.
Muchos de esos crímenes responden a ajustes de cuentas entre malhechores, y la forma de presentar los cadáveres -con la cabeza cortada, sin lengua- no sólo busca aterrorizar al enemigo, sino también informar de por qué fue ultimado: por traidor, por chivato... Según fuentes de la investigación, la ex Miss Sinaloa -fue desposeída de la corona al poco de ser detenida- ha sido interrogada durante todo este tiempo con un fin muy claro: "Tú no has hecho, pero has visto. Si nos dices lo que has visto, te trataremos como testigo. Si callas, serás cómplice".
Como todo el que entra de una u otra forma en el círculo del crimen, Laura Elena tuvo que elegir. Plata o plomo. Confesión o cárcel. Zúñiga Huízar fue detenida el 23 de diciembre en Zapopan, a las afueras de Guadalajara (Jalisco), en compañía de su novio y de otros seis hombres. Viajaban a bordo de dos camionetas cargadas con dos rifles de asalto R-15, tres pistolas, nueve cargadores, más de 600 cartuchos de diferentes calibres, 16 teléfonos móviles y más de 45.000 dólares. La policía llegó a ellos gracias a una llamada anónima. El jefe de la expedición era el mismísimo Orlando García, hermano de Ricardo García, alias El Doctor, famoso narcotraficante. De Orlando la policía no tiene dudas: se trata de uno de los líderes del cartel de Juárez y ha llegado a establecer alianzas con Los Zetas, el grupo de sicarios más temible (que ya es decir) del narcotráfico mexicano. Aquel 23 de diciembre, cuando la policía le preguntó a Laura Elena adónde se dirigía tan bien acompañada, ella respondió: "A Bolivia y a Colombia, de compras...".
Durante 40 largos días, los investigadores han sopesado si aquella respuesta pertenecía a un alma casi cándida o al desplante de una mujer joven pero ya bragada en los quehaceres del narcotráfico como aquella Teresa Mendoza, también nacida en Sinaloa, que retrató Arturo Pérez-Reverte en su novela La Reina del Sur. A juzgar por su puesta en libertad, la policía ha preferido confiar en su inocencia. Ahora sólo falta saber si todavía siguen confiando en ella sus viejos compañeros de viaje.

Acciones antisemitas en Caracas


Un grupo de 15 personas causaron destrozos a la sinagoga más vieja de Caracas, horas antes de que el gobierno de Venezuela diera la bienvenida a sus diplomáticos expulsados por el gobierno israelí.
En el acto vandálico pintaron con aerosol mensajes en las paredes que decían frases como: "No los queremos asesinos" y "muerte a todos".
Abraham Levy, presidente de la Confederación de Asociaciones Israelitas en Venezuela expresó su temor por las expresiones antisemitas que han aparecido en los medios promovidos por el gobierno: "Si el gobierno no es antisemita tiene que reprimir aquellas acciones antisemitas que provienen de medios del gobierno", dijo.
La comunidad judía de Venezuela ha estado en el país desde hace 100 años y son unos 20,000 integrantes, según Elias Farache, presidente de la Asociación Israelí de Venezuela.
En tanto, el ministro del exterior Nicolás Maduro condenó el asalto, aunque reiteró la postura clara del gobierno venezolano contra el gobierno "criminal" de Israel: "Nosotros respetamos el pueblo judío. Pero pedimos respeto por el pueblo palestino y su derecho a la vida".
El gobierno israelí ordenó que los diplomáticos venezolanos saliesen de su país esta semana, en respuesta a la expulsión de los representantes israelíes en Venezuela, ocurrida el 6 de enero como protesta ante la invasión de Israel en la Franja de Gaza.
Información de Rachel Jones de la agencia The Associated Press