12 jul. 2010

Los últimos manglares

Los últimos manglares/ Gustavo Martín Garzo, escritor
EL PAÍS, 11/07/10;
Esmeraldas es una provincia situada en la costa norte del Ecuador poblada de hermosos manglares, que son árboles tolerantes a la sal que crecen en las costas tropicales, en las desembocaduras de los cursos de agua dulce. Su nombre procede de una palabra guaraní, que significa árbol retorcido. Proporcionan una protección natural de las costas contra huracanes y maremotos, y poseen una alta productividad, pues alojan gran cantidad de organismos acuáticos, anfibios y terrestres.
En este paraíso natural, y en la desembocadura del río Cayapas, está la pequeña comunidad de Olmedo, compuesta por unas 200 familias. En su área se encuentra el manglar más alto del mundo: el Bosque de Majagual, con especies que pueden sobrepasar los 60 metros de altura. La población negra es mayoritaria. Según la leyenda, sus primeros pobladores fueron náufragos que ganaron la tierra a nado desde un barco de esclavos que encalló junto a la costa. Allí encontraron un clima similar al de África, y se establecieron como cimarrones, de ahí su sentido de la independencia. Esmeraldas, “el reino de la libertad”, es la tierra de la marimba y el arrullo, que son ritmos de inequívoca influencia africana. La marimba es más festiva y da lugar a bailes alegres en bodas y fiestas; mientras que el arrullo suele tener un sentido mágico religioso. Busca “abrir el cielo” para conseguir, por ejemplo, que el alma de un niño muerto llegue hasta Dios.
Es en esa zona donde se ha instalado una empresa especializada en la cría de langostinos llamada Puro Congo, SA, que pertenece a una acaudalada familia del Ecuador. Esta industria está provocando la muerte del manglar. Se talan los árboles para construir las grandes piscinas donde criar el langostino, y se construyen diques de hormigón en las playas que desvían el agua de las mareas provocando la caída masiva de los árboles. El agua de las piscinas se toma con grandes bombas de los ríos cercanos, provocando la muerte de multitud de peces en estado juvenil y larvario, y se ha desviado un río para que haga de canal de desagüe. En él se vierte el agua usada de los criaderos, saturadas de productos químicos y plaguicidas que envenenan las aguas del manglar. El resultado es la muerte masiva de árboles y la pérdida de más del 70% de los recursos pesqueros, vitales para el sustento de la población.
La destrucción lenta pero masiva de este rico entorno natural ha provocado que muchas de las familias que vivían en él hayan tenido que emigrar hacia las ciudades, para vivir en sus barrios más marginales. Según Leandro Velasco, representante de las ONG’s españolas que apoyan iniciativas de desarrollo alternativo en Olmedo, una hectárea de manglar natural permitía vivir dignamente a 10 familias de la recolección de pesca y moluscos, mientras que 100 hectáreas de piscinas dan trabajo a cuatro personas. Aún más, esta industria apenas sobrevivirá 10 años. En ese plazo, los manglares estarán agotados, y los langostinos tendrán que criarse en otros lugares.
Nuestro mundo está lleno de historias como esta. Historias de industrias poderosas que, en su afán de capitalizar en el menor tiempo posible sus beneficios, destruyen mares, bosques, lagunas y reservas naturales, sumiendo en la pobreza a sus habitantes. ¿A esto llamamos desarrollo? Hace unos días Soledad Gallego Díaz protestaba en uno de sus luminosos artículos sobre el predominio absoluto en el presente de lo que ella llamaba el pensamiento económico. Gran parte de las intervenciones de periodistas, tertulianos y políticos en los medios de comunicación, tienen que ver con la economía. Hace unos días, el máximo representante de uno de los grandes partidos políticos de nuestro país declaraba sin ningún empacho: “Menos ideología y más economía, eso es lo que necesitamos”. Pero ¿se puede vivir sin ideas? Aún más, ¿acaso la historia del dinero, de sus avatares y sus múltiples disfraces, es la única historia que merece la pena contar? Es esto lo que nos dicen cada día nuestros políticos y comentaristas, sin embargo, hace solo unos años no era así y los hombres tenían otras historias que contarse acerca de sus deseos y sueños, y disponían de ideas y relatos que les permitían hacerlo.
La novelista nigeriana Chimanda Adichie ha escrito sobre el peligro de conocer una sola historia de lo que son las cosas. Los habitantes de las costas de Esmeraldas son pescadores artesanales, que llevan siglos viviendo con dignidad de su trabajo, y que mantienen con el manglar una relación compleja y llena de belleza. La historia única que los transforma en seres primitivos, incapaces de prosperar por sí mismos y adaptarse al progreso, es un estereotipo que nada tienen que ver con lo que son. “Nos robaron el nombre, pero no los Manglares ni la Dignidad”, decían en un escrito hace unos años, refiriéndose a la empresa camaronera Puro Congo, SA, pues el congo es una madera noble, por lo que el nombre de esa empresa viene a significar paradójicamente, “lo más sagrado”.
Chimanda Adichie dice que hay una palabra en su país, kali, que significa ser más grande que el otro. Los defensores de este pensamiento económico se sienten más grandes y razonables que los pueblos que explotan impunemente por lo que no tienen problema alguno en disponer de sus tierras y vidas para contar la única historia de lo que les obligan a ser, porque “el poder es la capacidad no solo de contar la historia del otro, sino de hacer que esa sea la definitiva”. Nuestro mundo, escribió Walter Benjamin, es rico en información pero pobre en historias memorables.
Las historias de estos pescadores ecuatorianos lo son. Hablan de los altos manglares, de las ballenas jorobadas, de los cangrejos azules y de los atardeceres poblados de garzas, pelícanos y fragatas, pero también de sus deseos de bienestar. No necesitan que nadie les vaya a salvar. Quieren tener escuelas, atención médica y pequeñas industrias donde manufacturar sus productos. Trabajo para sus jóvenes, calles limpias, bibliotecas y fiestas alegres. En esos bosques está su presente, su pasado y su futuro y no quieren que una industria insaciable termine por destruirlos y les obligue a abandonarlos. ¿Llenar nuestros bares de raciones de langostinos baratos justifica una acción así? El manglar para ellos es sinónimo de Vida. Es un bosque sagrado.
Los poetas persas llamaban flores celestes a los meteoritos y a las estrellas fugaces; y en la mística china se hablaba a menudo de la flor de oro, que era el símbolo de la realización absoluta. En Oriente, el árbol del dulce rocío se confunde con el árbol que canta en las leyendas y cuentos folklóricos. En la provincia de Esmeraldas ese árbol eterno es el gran manglar. Si desaparece, con él lo harán los sueños, las leyendas y las canciones del pueblo que lo ha cuidado hasta hoy. En un mundo como el nuestro, en el que solo reinan las leyes del capitalismo más feroz, es preciso luchar para que esas otras historias de los hombres se sigan escuchando en el mundo. Compartir algo, sentir al otro como un igual, comprender que ninguna vida cabe en una sola historia, ese es el único paraíso a que podemos aspirar como seres humanos

Tolstói

La querencia del maestro/Mario Vargas Llosa
EL PAÍS, 11/07/10):
Desde que leí por primera vez Guerra y Paz, de Lev Tolstói, todo un volumen de La Pléiade, en el verano de 1960, en Perros-Guirec, un pueblecito de Bretaña, soñaba con visitar alguna vez Yasnaya Polyana. Me he demorado medio siglo en materializar aquel sueño, pero valía la pena porque la finca y la casa donde Tolstói nació, pasó la mayor parte de su vida, escribió sus dos obras maestras -Guerra y Paz y Anna Karénina- y donde fue enterrado, se hallan maniáticamente preservadas, según una robusta tradición de este país donde los escritores insumisos, mientras están vivos y escribiendo, suelen ser censurados, acosados, encarcelados y a veces asesinados, pero cuando mueren se convierten en objetos de un culto religioso.
Es un hermoso lugar, a unos 200 kilómetros al sur de Moscú, en los alrededores de Tula, lleno de estanques, con avenidas de abedules, álamos, robles y manzanos, que cortan los sembríos cuadriculados, y, en este día soleado y cálido, se divisan aquí y allá grupos de estudiantes de una escuela de Bellas Artes que pintan paisajes del natural. Señalando los establos, la guía nos precisa que cuando Tolstói vivió aquí la finca contaba con 30 caballos -el dueño de casa era un avezado jinete- y el número se conserva tal cual. También los árboles frutales plantados en su tiempo, así como las jardineras, y que todo el mobiliario y los objetos de la casa principal pertenecieron a la familia. Durante la Segunda Guerra Mundial se salvaron de milagro, pues el Ejército de Hitler ocupó la vivienda, pero la encontró vacía porque los campesinos ocultaron todo lo que había en ella y lo devolvieron luego de la derrota de los invasores.

Paty Flo.

Sale Paty Flo/ Enrique Aranda.
Excélsior 12 de julio de 2010;
Mucho antes de lo que usted o yo pudiéramos creer, en el supuesto de cumplirse los pronósticos y apuestas que entretienen a miembros del primer nivel gubernamental, la influyente y no particularmente muy querida Patricia Flores Elizondo La Chica Superpoderosa. como, no sin ironía, le dicen en la cúpula blanquiazul- estaría a punto de dejar la posición que ocupa en el entorno del presidente Felipe Calderón.
En opinión de los más, su destino no sería otro que la Dirección General del Fondo Nacional para la Promoción del Turismo (Fonatur) que, tras la difusión -ahora sí que urbi et orbi- del numerito que montó en Sudáfrica 2010, dejó vacante Miguel Gómez Mont, aun cuando no faltan quienes la ven despachando en la oficina del secretario del Trabajo, Javier Lozano, aun cuando esto supondría que, antes, éste asumiera como titular de Gobernación, en lugar de un Fernando Gómez Mont cuya remoción hoy, como dijimos ayer, ya no se ve tan factible.
Unos y otros, sin embargo, refieren que la sin duda temida Paty Flo inició ya -y no ahora- el retiro de sus pertenencias, una suerte de mudanza hormiga, en espera de su nuevo encargo. lo que en el entorno del jefe del Ejecutivo ha sido interpretado como la evidencia más clara de que sus días en la segunda oficina más influyente de Los Pinos están por llegar a término.
¿La razón de su hipotética salida? Las más diversas: desde la mala operación realizada por sus enviados -el siempre nefasto Fontanero Jorge Manzanera y Cuauhtémoc Cardona, o Rodolfo Dorador en su natal Durango- de cara a la renovación del Consejo Nacional blanquiazul y el recién cumplido proceso electoral, hasta una supuesta cascada de quejas por sus malas formas.
Nadie, sin embargo, más allá de tomar parte en los dimes y diretes, se atreve a confirmar la versión: "¡así de grande es el temor que le tienen..!", lo que no ha impedido dar forma a versiones según las cuales más que un nuevo jefe de la influyente oficina, el presidente Calderón estaría pensando en reducir la misma a la dimensión de algo así como un secretariado ejecutivo del gabinete y repartir parte de sus funciones entre la Dirección General de Comunicación Social y la Secretaría Particular.
De resultar cierta la versión, pues, más pronto que tarde lo sabremos y, entonces sí, intentaremos explicar la trascendencia del cambio de la segunda figura más influyente del oficialismo. y esto no es sólo un decir.
Asteriscos
* Aunque con extrema lentitud, sigue el cómputo de votos en los 17 distritos de Durango y, hasta el cierre de este espacio, de siete en que concluyó, en cinco habrían ganado tricolores y en dos aliancistas. De la de gobernador, sólo se completó el X Distrito, de Gómez Palacio, y ganó el priista Jorge Herrera con una diferencia de más de tres mil sufragios. Martes o miércoles, el final.
Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

Columna de Navalón

Columna Cuenta atrás /Antonio Navalón
El Universal , 12 de julio de 2010
Solamente una vez en su vida confió Calderón en alguien; ese alguien se llamó Juan Camilo Mouriño. Ni antes ni después Calderón confió en nadie. Su sombra cada vez se hace más pequeña recordando lo que le pronosticó Carlos Castillo Peraza y hoy, a la hora de la verdad, se encamina al final de su sexenio más solo que nunca, con más fieles pequeños que nunca y sin haber sido capaz de admitir, ni siquiera por su bien, una discrepancia.
Con la salida de Gómez Mont de Gobernación y de Patricia Flores del gabinete, Calderón hace su presidencia mucho más pequeña, su gobierno mucho más insignificante y desde luego, aleja toda posibilidad de cumplir su sueño: designar a su sucesor.
El 4 de julio el pueblo habló. Dijo: “no me sigan viendo la cara”. Las lecciones del 4 de julio son múltiples. La más importante está matando la vida política mexicana: todos hablan del 2012. Fracasados en gobernar 2010 nos proponen terminar el desastre con otro mayor en el 2012. Todos se preparan para ser presidente, pero nadie aclara de qué, ni cómo, cuándo o dónde.
El domingo nos enseñó que ya no se vale atacar al sistema —¿estás oyendo, Andrés Manuel?—, ni mandarlo al diablo para luego ver con cuántos miembros del sistema contamos para pasar la charola y mantener la revolución contra el sistema mismo…
Luego, lo único que ganó el PAN el 4 de julio —poniéndose de acuerdo con sus enemigos, y recuperando la línea más furibunda contra el PRI— es aspirar a colocar a algún panista en el poder. Aunque es legítimo, conviene no olvidar lo que eso quiere decir.
Felipe Calderón puede sentirse tentado a adjudicarse ese éxito, que no es suyo sino de su hijo —más que pródigo, rechazado— César Nava. Que no se engañe, lo importante no es lo que pasó con los partidos, sino con los votantes. Hoy el país es otro, puede ser otro, debe ser otro.
Lo que nos enseñó el 4 de julio es que llegó la hora de trabajar por cada uno, por cada sitio, por cada ciudad. Nos enseñó que por fortuna nada está escrito y que quienes de verdad sirvan al pueblo pueden terminar dirigiéndolo.
El 4 de julio puede ser una gran oportunidad u otro fracaso, eso dependerá de a qué vayan a dedicarse Gabino Cué, Rafael Moreno Valle, Malova y los demás, para que, independientemente de quién gane en 2012, todos nos podamos sentar en nuestras casas sin que nos maten, roben o secuestren cualquier día y a cualquier hora.
Así que olvídense del 2012. Empiecen a trabajar hoy mismo, este día, este mes, este 2010 y, así, seguramente a partir del 2011 habrá cambios, y entonces sí el 2012 significará algo bueno. Por ahora, con Felipe Calderón en un lado y López Obrador en el otro la cosecha de 2006 salió francamente mala.
© Queda expresamente prohibida la republicación

Goméz Mont visto por Fabiola Martínez

El presidente Felipe Calderón valora su permanencia en la Secretaría de Gobernación
Diferencias con Lozano tienen bajo la lupa a Gómez Mont
Fabiola Martínez, reportera
Periódico La Jornada, Lunes 12 de julio de 2010, p. 3
El presidente Felipe Calderón Hinojosa hace una valoración de la permanencia de Fernando Gómez Mont al frente de la Secretaría de Gobernación (SG).
Fuentes consultadas señalaron que el propio funcionario pidió al jefe del Ejecutivo hacer ese análisis ante las diferencias que han surgido entre algunos integrantes del primer círculo presidencial por las alianzas electorales, la situación de seguridad pública y el conflicto con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).
De acuerdo con la versión de los informantes, Javier Lozano, secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), ha criticado los resultados de Gómez Mont y, con esa estrategia, pretende llenar sus aspiraciones políticas en el PAN y avanzar hacia la candidatura presidencial.

¡Amlo va de nuevo!

Columna Estrictamente Personal
(AMLO)Va de nuevo
Ejecentral.com
July 12, 2010
Como ha sucedido desde hace una década, cuando habla todos escuchan. No importa que no tenga ningún cargo público, su palabra tiene una fuerza que ninguna voz en la política mexicana hoy en día posee. Por eso, cuando Andrés Manuel López Obrador declaró que él se apuntaba desde ahora para contender por la Presidencia de la República, la izquierda se cimbró. Como siempre, fue el primero en capturar el momento postelectoral, y él, que no había ganado nada y que la realidad apagó su crítica y oposición a las alianzas, salió a la cabeza de todos.
López Obrador, que es un factor polarizante en la política mexicana, modificó en cuestión de horas el metabolismo de una izquierda que corría detrás del PAN en las alianzas electorales, cuya dirigencia lastimosa por la sumisión al poder que habían repudiado en 2006 en aras de esa coalición, se había inyectado oxígeno con la victoria aliancista en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, y evitado que la mañana del 5 de julio tuvieran un final precipitado para su cuestionado liderazgo.
Perdedor en el conjunto de las elecciones –pese al triunfo de Gabino Cué en Oaxaca, con quien hizo campaña durante cuatro meses en los más de 500 municipios del estado-, López Obrador se recuperó en 72 horas y puso a la izquierda a bailar. Poco después de anunciar en la radio que no esperaría más y que iniciaba su campaña presidencial, el líder nacional del PRD Jesús Ortega, no supo ni qué decir. “Pónganse en mis zapatos”, imploró a los periodistas para justificar su silencio. Más articulado y de reflejos más rápidos, el jefe del gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, dijo que él también se apuntaba para el 2012.
López Obrador capitalizó el momento y convirtió una derrota en triunfo. Desde un principio fustigó las alianzas y se retiró de toda campaña. Platicó con Cué, con quien lo une una relación de respeto y cordialidad y aceptó, por la convicción del entonces senador que podía ganar la gubernatura en Oaxaca, hacerse a un lado y no minarlo de ninguna manera. Detrás de ese acuerdo había un dato perturbador para las aspiraciones de Cué que estaba apareciendo constantemente en las encuestas: López Obrador le restaba poco más de un punto porcentual en las preferencias electorales. Se había convertido más en un lastre que un activo, y entre ambos pactaron su alejamiento para darle mayor viabilidad a su candidatura.
El político tabasqueño que se quedó a unos cuantos miles de votos de llegar a la Presidencia en 2006, comenzó a cosechar negativos entre el electorado desde su campaña presidencial en aquél año. Errores estratégicos –no ir al primer debate presidencial-, mal manejo de la campaña –creó una estructura paralela a la del partido que nunca se pudo coordinar-, equivocaciones de discurso –insultos al Presidente-, puritanismo –rechazar una alianza electoral con la maestra Elba Esther Gordillo-, y soberbia –negarse a dialogar con varios de los principales empresarios del país-, lo hicieron perder un segmento de clases medias electoralmente volátiles. El plantón sobre Paseo de la Reforma aumentó el número de votantes en su contra y de arrancar 2006 con 20 puntos de ventaja sobre su más cercano adversario, terminó el año con una pérdida de casi 50% del apoyo que tenía meses antes.
En las condiciones políticas actuales, López Obrador no tiene ninguna posibilidad de ganar ninguna elección presidencial, sin importar qué adversario tenga enfrente. Aunque en las preferencias electorales siempre sale en segundo o tercer lugar, sus negativos son mayores que los tiene cualquier político en activo hoy en día. En una elección presidencial, esos negativos, repartidos actualmente entre diversos precandidatos, probablemente se unirían en su contra, como sucedió en 2006 al trasladarse votos del priista Roberto Madrazo al panista Felipe Calderón.
Sin embargo, López Obrador tiene un núcleo duro de seguidores y votantes de seis a ocho puntos del electorado, que si bien no le alcanza para ganar una elección, son indispensables para cualquier candidato que quiera tener posibilidades reales de competir contra un candidato del PAN o del PRI. Sin el apoyo de López Obrador, ningún candidato de izquierda podrá contender con expectativa de triunfo en una elección presidencial. Pero no anunció sus intenciones sólo para ser un jugador estratégico en la arena presidencia, sino para comenzar a construir una base electoral a partir de una estrategia de polarización social.
Sus tácticas no son nuevas. López Obrador ha utilizado el mismo método desde que compitió con Madrazo por la gubernatura de Tabasco, donde provocó una polarización que penetró irreversiblemente en aquella sociedad. En 2005, sobre los errores del ex presidente Vicente Fox que quiso meterlo en la cárcel por un delito menor, aprovechó el momento para construir una candidatura presidencial que lo hacía ver imbatible en 2006, montado sobre la estrategia de polarización. Siempre fue su idea. Si no polarizaba, no avanzaba. De ahí su discurso maniqueo y teológico de buenos y malos, de pobres contra ricos, que penetró la epidermis mexicana.
El discurso no ha cambiado, ni tampoco sus referentes históricos y políticos. En ese sentido López Obrador es quizás el político activo más congruente y auténtico. Eso es lo que lo hace un adversario muy serio y muy peligroso para cualquier contendiente a la Presidencia. Sobretodo para la izquierda, que corre entre el pragmatismo y la genuflexión, y que si no logra construir a un candidato con las suficiente fuerza política, carisma y respaldo de votantes volátiles que obligue a López Obrador a sumarse a ese proyecto, les arrancará la candidatura y tendrán que respaldarlo, si quiere la izquierda mantenerse como fuerza política nacional.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
www.twitter.com/rivapa

Columna Jaque Mate

Columna JAQUE MATE /
Indiferencia/Sergio Sarmiento
Reforma,
Johann Kaspar Lavater
ENSENADA, B.C.- La alternancia política en México nació en Baja California. En julio de 1989 el panista Ernesto Ruffo se levantó con el triunfo en la elección para el gobierno de Baja California. Los priistas locales se negaron a aceptar la derrota y organizaron movilizaciones para "defender el estado". Desde la Ciudad de México el entonces presidente nacional del PRI, Luis Donaldo Colosio, tuvo que aparecer en una conferencia de prensa para reconocer la derrota de su partido. Nunca antes en la historia contemporánea de México el PRI había reconocido una derrota en una elección para un gobierno estatal.
La victoria de Ernesto Ruffo el 2 de julio de 1989 abrió las puertas a la alternancia de partidos en el poder. Por ello es quizá tan significativo que el PRI haya ganado este pasado 4 de julio 13 de 16 distritos electorales y los cinco municipios del estado.
En medio de todos los análisis sobre las elecciones del 4 de julio, la importancia del triunfo priista en Baja California se ha perdido de vista, quizá porque el gobierno del estado no estaba en contienda. Pero la derrota del PAN en lo que hasta ahora era uno de sus mayores baluartes en el país es muy significativa.
Uno de los principales factores en este resultado ha sido la abstención, que en Tijuana alcanzó casi el 70 por ciento. La experiencia nos dice que el PRI, con su capacidad para sacar a votar a sus simpatizantes, tiene mejor desempeño en comicios donde hay poca participación. Pero el abstencionismo es síntoma de una enfermedad más profunda.
Los ciudadanos de Baja California, como muchos otros del país, se muestran insatisfechos con la actuación del gobierno. Y en este caso el gobierno tiene un rostro panista.
Al gobierno federal de Felipe Calderón, los bajacalifornianos le achacan la fallida guerra contra el narcotráfico y la crisis económica, además de medidas como el Siave que al dificultar el cruce de la línea han disminuido de manera radical el turismo fronterizo. Al gobierno estatal del también panista José Guadalupe Osuna se le culpa por la falta de liderazgo ante la inseguridad y las recesión. Al presidente municipal panista de Tijuana Jorge Ramos se le cuestionan unas obras públicas de recubrimiento de calles con concreto hidráulico que generaron un caos vial durante los últimos dos años y que están dejando profundamente endeudado al gobierno municipal.
Más que llevar a los votantes a apoyar de manera masiva a los candidatos del PRI, las circunstancias los llevaron a la abstención. Pero el PRI no necesitaba más para el triunfo.
Mientras los panistas en el país celebran tres triunfos en alianzas con el PRD y candidatos priistas o ex priistas, pierden de vista que en Baja California, la tierra donde el país empezó su andadura por la alternancia, están las claves que les han hecho perder terreno de forma tan importante en el país.
Los ciudadanos ven a un PAN gobernante que impulsa estrategias sin éxito que terminan por dañar los intereses de los habitantes. Al hablar con los bajacalifornianos encuentro una decepción generalizada. Nadie podría objetar que el estado que dio origen a la alternancia se hubiese volcado una vez más por el PRI, siempre y cuando lo hubiese hecho en un acto de consciente rebeldía ante el PAN después de más de dos décadas de gobierno. El problema es que, al ausentarse de las urnas, ha dejado simplemente que el PRI regrese al poder en medio de una total indiferencia.
FIFA y ONU
La FIFA tiene más miembros que las Naciones Unidas. Lo primero que busca un país al alcanzar su independencia es calificar a la Copa del Mundo. Sólo después se preocupa por la Asamblea General. Por eso es tan importante un triunfo en la Copa del Mundo. España lo ha logrado con un gran esfuerzo. El triunfo subirá los ánimos a un país en crisis. El pulpo Paul no se equivocó.
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Transición restaurada/Jesús Silva-Herzog Márquez
Reforma, 12 julio 2010.- A estas alturas deberíamos saberlo: el oxígeno de la alternancia se disipa pronto. Si no encuentra una nueva forma de ser eficaz, la fiesta preludia frustración. No hay duda de que el relevo de partidos refresca la vida política, pero el cambio puede ser raptado pronto por rutinas subterráneas. Deberíamos saberlo después de Fox. Las elecciones fundan una democracia pero no le imprimen solidez. La jornada reciente merece celebración porque conquista el gobierno de esa aritmética en territorios sustraídos de la competencia, pero requiere también cautela: tras la suma recta de los votos, emerge el mismo desafío nacional: el reto de la gobernación en democracia.
La coalición de los extremos fue extraordinariamente audaz. No debe pasarse por alto ese arrojo en el contexto de la política timorata. Muchos riesgos corrían los arquitectos de esta alianza de la izquierda y la derecha. Nada garantizaba su éxito electoral; podían resquebrajar a los partidos: quedarse cortos y quedar cortados. Y sin embargo, la estrategia demostró éxito. Hace unas cuantas semanas se hablaba del PRI como un ferrocarril imparable. Hoy se ha instalado de nuevo la atmósfera de la incertidumbre. En elecciones, los partidos dejan de caminar en solitario. Han aprendido a pactar para competir, pero no saben pactar para gobernar. Todas las combinaciones cromáticas han desfilado en las boletas electorales. Nuestra política electoral es modular: las piezas se juntan y se separan con facilidad, a conveniencia de sus gestores. Pero nuestros gobiernos siguen siendo monolíticos. La clase política ha aprendido a ensamblar coaliciones electorales exitosas; no ha intentado siquiera conformar coaliciones gobernantes eficaces. Ahí está el reto de los gobiernos emanados de la alianza de las puntas.
Las elecciones recientes rompen un monopolio antiguo y abusivo. Que estados como Oaxaca y Puebla vivan la alternancia es una oportunidad valiosa de renovación. El relevo de partidos podría (sólo es una posibilidad) romper la perversa imbricación de gobierno con los órganos del poder, las instancias de representación social y los mecanismos de información y critica. La alternancia puede sacudir estructuras, puede abrir espacios de autonomía pero puede también (ya lo sabemos) dar garantías de impunidad, al tiempo que pierde instrumentos de eficacia. Las elecciones, por históricas que sean, no terminan de destruir lo que hay que desmantelar, ni empiezan a construir lo que hay que fundar. Hiladas por una antipatía, las coaliciones antipriistas necesitan demostrar que las mantiene una disposición de trabajo.
A pesar de la sensación esperanzadora, los aires que se han respirado en estos días han sido antiguos. Los pasos que hemos dado hacia delante son de antier. Todas estas noticias las hemos escuchado ya. Desconfianza en las elecciones; árbitros parciales, coaliciones antipriistas y soberbia del PRI. Hay quien ha visto las elecciones recientes como muestra de una democracia que se consolida. Las veo distinto: como la restauración de la transición. El signo de un país que no logró asentar los cambios democráticos en todo su territorio y que no ha sabido dar los siguientes pasos, tras haber fundado la confianza electoral. En la segunda década del siglo XXI regresa la retórica de la última década del siglo XX: todos, sin importar las ideas ni las propuestas, contra el PRI; las elecciones como alfa y omega de una democracia sin adjetivos; los votos limpios de las oposiciones y los votos sucios de los priistas; la alternancia como el instante fundacional de la nueva república.
La retórica no es, por supuesto, caprichosa: obedece a una realidad política innegable. Si pudo concretarse la excentricidad de las alianzas fue porque, con el debilitamiento de la Presidencia y el gobierno central, el autoritarismo se convirtió en un fenómeno subnacional. La alianza de la izquierda y la derecha -fenómeno extraordinario, pero legítimo en democracias- expresa esa urgencia de recomponer la base de la vida política en estados dominados por el caciquismo. No deja de ser indicador de una transición restaurada el hecho de que los personajes que combaten al PRI provengan (otra vez) del PRI. Débil es aún, la formación de cuadros en sus alternativas. Tal parece que la única forma de derrotar al viejo partido hegemónico sigue siendo a través de sus escisiones internas. Lo que es electoralmente eficaz puede ser políticamente infértil -si lo que se busca es la transformación de los hábitos.
Y así regresamos una vez más al cuento viejo y a los viejos cuentistas de la transición y la magia de los votos. No pretendo demeritar el acontecimiento, advierto que el cuento ya lo oímos y acaba mal. Si, en tributo a la clase política, nos vuelve a capturar la hechicería del voto, volveremos a olvidar la urgencia de imprimirle eficacia al pluralismo.
http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/ regresar a titulares
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Denise Dresser / ¿AMLO ibid?
Reforma, 12 julio 2010).- "I'll be back", amenaza Arnold Schwarzenegger en la película Terminator. "Seré candidato presidencial otra vez", anuncia Andrés Manuel López Obrador en días recientes. Y no es una buena noticia ya que AMLO no debería serlo en el 2012, o por lo menos como lo fue en el 2006. Irremediablemente combativo, confrontacional, anti-institucional. Invariablemente atávico, testarudo, conservador, contumaz. Alguien cuyas posturas poco claras -y con frecuencia contradictorias- han inspirado una desconfianza que será difícil, si no imposible, remontar. Alguien que metió a la izquierda en un callejón del cual le está resultando muy difícil salir, a pesar de las alianzas electorales exitosas de los últimos tiempos.
Para quienes piensan -pensamos- que México debe tener una izquierda funcional, pocas cosas tan tristes como contemplar la tragedia de su auto-sabotaje desde hace cuatro años. Las heridas que se ha infligido a sí misma desde la última elección presidencial. El papel suicida que la izquierda dividida se ha empeñado en jugar. El PRD y el PT y Convergencia atrapados en una lógica de confrontación constante entre sí y sin saber exactamente qué hacer con Andrés Manuel López Obrador. El PRD transformado en propulsor de su peor adversario. López Obrador convertido en promotor involuntario del regreso del PRI. AMLO responsable, sin sopesarlo siquiera, de una regresión a la cual ha contribuido.
Tomando decisiones equívocas -una y otra vez- que debilitan su posición política y fortalecen las del contrario; haciendo declaraciones que le restan apoyos y se los transfieren a quienes desea debilitar pero termina por apuntalar; negando la legitimidad de las alianzas PAN-PRD aunque se han vuelto la única forma de parar al PRI. AMLO como conductor contraproducente; como actor auto-destructivo; como político paradójico que encabeza una izquierda empecinada en empoderar a la derecha priista. Una izquierda lopezobradorista que en lugar de actuar como contrapeso eficaz al PRI redivivo, explica su avance.
Todo ello producto de las decisiones post-electorales del 2006 que AMLO tomó, y por ello es imperativo recordarlas. No tenía sentido exigir el recuento voto por voto y -al mismo tiempo- negarse a aceptar sus resultados. No tenía sentido denunciar la ilegalidad de la contienda y -al mismo tiempo- aceptar los avances del PRD en ella. No tenía sentido pedir que se examinaran los votos de la elección y -al mismo tiempo- sugerir que era necesario anularla. No fue una buena estrategia descalificar todo el juego y también insistir que lo ganó. No fue una buena estrategia pedir el recuento y también sugerir que no lo respetaría. No fue una buena idea mandar al diablo a las instituciones y alienar con ello a quienes se rehusaron a creer que AMLO era peligroso y ahora piensan que lo es.
Y si López Obrador no entiende esto, ojalá que otros miembros de la izquierda mexicana sí sean capaces de hacerlo. Ojalá comprendan que el proyecto de nación que sigue proponiendo es demasiado estrecho, demasiado excluyente, demasiado monocromático. El país que quiere gobernar donde sólo hay cabida para los pobres. El candidato que nunca ha dicho lo que hará por las clases medias y cómo fomentará su expansión. El redentor que ofrece aliviar la pobreza pero no explica cómo va a crear riqueza. El líder social que no sabe cómo ser político profesional.

Que no entiende la necesidad de deslizarse hacia el centro del espectro político y liderar una izquierda moderna y propositiva desde allí. Incapaz de aprender que precisamente eso llevó al poder a Tony Blair y a Ricardo Lagos y a Felipe González y a Michelle Bachelet. La transformación del agravio histórico en la propuesta práctica. La reinvención del resentimiento en planteamiento. El combate a la desigualdad junto con medidas para asegurar la movilidad. Pero López Obrador no quiere o no puede pensar de esa manera. Por su obcecación. Por su tozudez. Por no moderar sus posiciones cuando debería hacerlo. Por amenazar y chantajear a legisladores perredistas que buscaban formar un frente contra el PRI en el Congreso. Por no atemperar sus posturas y posicionarse en el centro pragmático en lugar de atrincherarse dentro de la izquierda recalcitrante. Por pensar que no necesita convencer, que basta con existir.

Éste es un diagnóstico desolador para quienes creemos que México necesita una izquierda encabezada por líderes progresistas, audaces, visionarios. Una izquierda capaz de remontar la intransigencia que fortalece al priismo en vez de frenar su avance. Una izquierda que sea acicate del cambio progresista y no pretexto para la restauración conservadora. Una izquierda con ideas viables y no sólo posiciones morales. Una izquierda que sepa hablarle a las clases medias en lugar de alienarlas. Una fuerza política que sepa ser oposición y también opción viable de gobierno, porque el país necesita ambas. Y si no, López Obrador puede entonar la canción de los Beatles I'll be back y decir "Regresaré de nuevo ... Soy el que te quiere", pero habrá que responderle "Oh no".
12 julio 2010).- "Desconfía del hombre que todo lo encuentra bien, del hombre que todo lo encuentra mal, y más todavía del hombre que se muestra indiferente a todo".