25 mar. 2010

Sinaloa y Tlaxcala

Malova se perfila como candidato del PAN
Después de más de cinco horas de deliberación, el Comité Ejecutivo Nacional panista aprueba el registro del ex priísta Mario López Valdez, para participar como precandidato a la gubernatura de Sinaloa
PAN designa a Adriana Dávila para Tlaxcala 20:00
HORACIO JIMÉNEZ
El Universal, Ciudad de México Jueves 25 de marzo de 2010
22:11
Después de más de cinco horas de deliberación, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN aprobó el registro del ex priísta Mario López Valdez, Malova, para que pueda participar como precandidato a la gubernatura de Sinaloa.
Sin embargo, en el proceso de registro, Malova fue el único aspirante que se registró, lo que prácticamente lo convierte en el candidato del PAN a la gubernatura de Sinaloa, a pesar de que se continuará con el proceso que se llevará a cabo el próximo 18 de abril.
La cúpula del PAN también aprobó considerar la exploración de una alianza electoral con la izquierda para enfrentar el proceso electoral del próximo 4 de julio en la entidad.
Malova ha tenido en los últimos días distintos encuentros con el presidente nacional del PAN, César Nava y el líder del PRD, Jesús Ortega.
Malova renunció a su militancia en el PRI y solicitó licencia como senador.
El miércoles se registró en el comité estatal del PAN en Sinaloa, para participar en el proceso interno a gobernador de Sinaloa.
fml
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PAN designa a Adriana Dávila para Tlaxcala

HORACIO JIMÉNEZ
El Universal, Jueves 25 de marzo de 2010
El Comité Ejecutivo Nacional panista determina detener el proceso interno para sacar a la próxima candidata del blanquiazul para la gubernatura de Tlaxcala
El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional determinó detener el proceso interno para sacar a la próxima candidata del blanquiazul para la gubernatura de Tlaxcala.
Después de casi tres horas de deliberación, la cúpula del PAN designó a Adriana Dávila como candidata a la gubernatura.
Más temprano, la también aspirante, Perla López Loyo, adelantó que el CEN panista detendría el proceso interno en la entidad y designará a la aspirante.
Adriana Dávila fue diputada federal del PAN y secretaria de promoción política de la mujer de la dirigencia de Germán Martínez.
El proceso interno para sacar candidata se llevaría a cabo el próximo domingo en la entidad.

No hubo encbrimiento por parte de Ratzinger

No hubo encubrimiento alguno” por parte del Papa en el caso Murphy

Respuesta al caso del sacerdote que abusó de niños con deficiencia auditiva
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- "No hay encubrimiento alguno", asegura el diario vaticano en su respuesta a un artículo del "New York Times", que trata de implicar a la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuando tenía por prefecto al cardenal Joseph Ratzinger, con el gravísimo caso de un sacerdote estadounidense acusado de abusar sexualmente de niños con deficiencias auditivas.
Se trata del grave caso del sacerdote Lawrence C. Murphy, responsable de abusos cometidos sobre menores de edad en un centro especializado católico, donde trabajó entre 1950 y 1974. Este caso, como explica el mismo diario neoyorquino, fue presentado mucho después, en 1996, por la arquidiócesis de Milwaukee, a la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto era el cardenal Ratzinger y su secretario el entonces arzobispo Tarcisio Bertone, hoy cardenal secretario de Estado.
Como ha explicado una nota publicada por el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, la arquidiócesis estadounidense no presentó el caso por denuncias de abusos sexuales del sacerdote, una cuestión que para la justicia estadounidense había sido archivada años atrás, sino por violación del sacramento de la penitencia, perpetrada a través de solicitaciones sexuales en el confesonario, delito castigado por el canon 1387 del Código de Derecho Canónico.
"Como puede deducirse fácilmente leyendo la reconstrucción realizada por el 'New York Times', sobre el caso del padre Murphy no hubo encubrimiento alguno", asegura "L'Osservatore Romano" en la edición del 26 de marzo.
"Lo confirma la misma documentación que complementa el artículo del diario estadounidense", añade "L'Osservatore Romano", "en la que aparece la carta que el padre Murphy escribió en 1998 al entonces cardenal Ratzinger pidiendo que la investigación canónica fuera interrumpida a causa de su grave estado de salud". De hecho murió pocos meses después en estado de aislamiento.
"También en este caso la Congregación respondió, a través del arzobispo Bertone, invitando al arzobispo de Milwaukee a aplicar todas las medidas pastorales previstas por el canon 1341 del Código para lograr la reparación por el escándalo y el restablecimiento de la justicia", asegura el diario vaticano.
"Es importante observar, como ha declarado el director de la Oficina de Información de la Santa Sede, que la cuestión canónica, presentada a la Congregación, no estaba relacionada de ninguna manera con un posible procedimiento civil o pena contra el padre Murphy, contra quien la arquidiócesis ya había emprendido un procedimiento canónico, como resulta evidente de la abundante documentación publicada en la red por el diario de Nueva York", añade el artículo sin firma.
"A la petición del arzobispo, la Congregación respondió, con una carta firmada por el entonces arzobispo Bertone, il 24 marzo 1997, indicando que se procediera según establece la Crimen sollicitationis", la carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre los delitos más graves, revela el diario de la Santa Sede.
"L'Osservatore Romano" explica cuáles son los criterios que ha indicado a la Iglesia el cardenal Ratzinger y Benedicto XVI para aclarar los diferentes casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes o religiosos: "Transparencia, firmeza, severidad".
"Una manera de actuar coherente con su historia personal y con más de veinte años de actividad como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que evidentemente es temida por quien no quiere que se afirme la verdad y que preferiría poder manipular, sin ningún fundamento, episodios horribles y casos dolorosos que se remontan a hace unas décadas", asegura el diario vaticano.
Il profesor Massimo Introvigne, sociólogo y director del Centro de Estudios europeo sobre las Nuevas Religiones, en un análisis compartido con ZENIT, constata que los hechos narrados por el New York Times no son precisos en algunos pasajes e incluso, según él, están manipulados .
"Para enfangar a la persona del Santo Padre se agita un episodio de hace treinta y cinco años, conocido y discutido por la prensa local ya a mitad de los años setenta, cuya gestión - en cuanto era de su competencia y un cuarto de siglo después de los hechos - por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue canónica y moralmente impecable, y mucho más severa que la de las autoridades estatales americanas".
"¿De cuántos de estos 'descubrimientos' tenemos aún necesidad para darnos cuenta de que el ataque contra el Papa no tiene nada que ver con la defensa de las víctimas de los casos de pedofilia - ciertamente graves, inaceptables y criminales, como Benedicto XVI ha recordado con tanta severidad - sino que intenta desacreditar a un Pontífice y a una Iglesia que molestan a los lobbies por su eficaz acción de defensa de la vida y de la familia?", se pregunta el sociólogo.
Por Jesús Colina

El caso Murphy en The NYT

El lobby laicista contra el Papa. El gran bulo del “New York Times”
Por Massimo Introvigne
ROMA, jueves 25 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Si hay un periódico que me viene a la mente cuando se habla de lobbies laicistas y anticatólicos, este es el New York Times. El 25 de marzo de 2010, el diario de Nueva York ha confirmado esta vocación suya con un increíble bulo relativo a Benedicto XVI y al cardenal secretario de Estado Tarcisio Bertone.
Según el diario en 1996 los cardenales Ratzinger y Bertone habrían ocultado el caso, señalado a la Congregación para la Doctrina de la Fe por la archidiócesis de Milwaukee, relativo a un cura pedófilo, Lawrence Murphy. Increíblemente – tras años de precisaciones y después de que el documento fue publicado y comentado ampliamente en medio mundo, desvelando las falsificaciones y los errores de traducción de los lobbies laicistas – el New York Times acusa aún a la instrucción Crimen sollicitationis de 1962 (en realidad, segunda edición de un texto de 1922) de haber actuado para impedir que el caso Murphy fuese llevado a la atención de las autoridades civiles.
Los hechos son un poco distintos. Alrededor de 1975 Murphy fue acusado de abusos particularmente graves y desagradables en un colegio para menores sordos. El caso fue inmediatamente denunciado a las autoridades civiles, que no encontraron pruebas suficientes para proceder contra Murphy. La Iglesia, en esta cuestión más severa que el Estado, continuó sin embargo con persistencia indagando sobre Murphy y, dado que sospechaba que fuese culpable, a limitar de diversos modos su ejercicio del ministerio, a pesar de que la denuncia contra él hubiese sido archivada por la magistratura correspondiente.
Veinte años después de los hechos, en 1995 – en un clima de fuertes polémicas sobre los casos de los “curas pedófilos” – la archidiócesis de Milwaukee consideró oportuno señalar el caso a la Congregación para la Doctrina de la Fe. El señalamiento era relativo a violaciones de la disciplina de la confesión, materia de competencia de la Congregación, y no tenía nada que ver con la investigación civil, que se había llevado a cabo y que había concluido veinte años antes. Se debe también observar que en los veinte años precedentes a 1995 no había habido ningún hecho nuevo, o una nueva acusación hacia Murphy. Los hechos de los que se discutía eran aún aquellos de 1975. La archidiócesis señaló también a Roma que Murphy estaba moribundo. La Congregación para la Doctrina de la Fe ciertamente no publicó documentos y declaraciones veinte años después de los hechos, sino que recomendó que se continuase limitando las actividades pastorales de Murphy y que se le pidiese que admitiera públicamente sus responsabilidades. Cuatro meses después de la intervención romana, Murphy murió.
Este nuevo ejemplo de periodismo basura confirma cómo funcionan los “pánicos morales”. Para enfangar a la persona del Santo Padre se remueva un episodio de hace treinta y cinco años, conocido y discutido por la prensa local ya a mitad de los años 70, cuya gestión – en cuanto era de su competencia y un cuarto de siglo después de los hechos – por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue canónica y moralmente impecable, y mucho más severa que la de las autoridades estatales americanas. ¿De cuántos de estos “descubrimientos” tenemos aún necesidad para darnos cuenta de que el ataque contra el Papa no tiene nada que ver con la defensa de las víctimas de los casos de pedofilia – ciertamente graves, inaceptables y criminales, como Benedicto XVI ha recordado con tanta severidad – sino que intenta desacreditar a un Pontífice y a una Iglesia que molestan a los lobbies por su eficaz acción de defensa de la vida y de la familia?
[Traducción del italiano por Inma Álvarez]

Respuesta de Lombardi a The NYT

Comunicado de padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede
Declaración que ha ofrecido Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, a The New York Times, el 24 de marzo, sobre el caso del sacerdote Lawrence Murphy, ya fallecido, acusado de haber abusado sexualmente de niños con deficiencia auditiva.
* * *
El caso del padre Lawrence Murphy, sacerdote de la arquidiócesis de Milwaukee, involucró a víctimas particularmente vulnerables, que sufrieron de una manera terrible por lo que hizo. Al abusar sexualmente de niños con deficiencia auditiva, el padre Murphy violó la ley y, lo que es más grave, la sagrada confianza que las víctimas habían puesto en él.
En la mitad de los años setenta, algunas víctimas del padre Murphy informaron sobre estos abusos a las autoridades, que emprendieron una investigación en ese momento; de todos modos, según algunos informes, fue abandonada. La Congregación para la Doctrina de la Fe fue informada sobre esta cuestión unos 20 años después.
Se ha sugerido que existe una relación entre la aplicación de Crimen sollicitationis y la falta de denuncia a las autoridades sobre los abusos sexuales contra niños en este caso. De hecho no existe esta relación. De hecho, a diferencia de ciertas declaraciones que han circulado en la prensa, ni Crimen sollicitationis ni el Código de Derecho Canónico han prohibido nunca informar sobre los casos de abuso sexual de niños a las autoridades judiciales competentes.
A finales de los años noventa, después de que pasaran dos décadas de la denuncia de estos abusos a los representantes diocesanos y a la policía, se presentó por primera vez a la Congregación para la Doctrina de Fe la cuestión de cómo afrontar canónicamente el caso Murphy. Se informó a la Congregación sobre el asunto porque involucró solicitaciones sexuales en el confesionario, que es una violación del Sacramento de la Penitencia. Es importante subrayar que la cuestión canónica presentada a la Congregación no estaba relacionada con las potenciales medidas civiles o criminales contra el padre Murphy.
En estos casos, el Código de Derecho Canónico no prevé penas automáticas, sino que recomienda que se emita sentencia sin excluir ni siquiera la pena eclesiástica más grave, la expulsión del estado clerical (cf. Canon 1395, no. 2). Dado que el padre Murphy era anciano, en un estado de salud muy deteriorado, en aislamiento, y que no se habían registrado denuncias de abusos desde hacía veinte años, la Congregación para la Doctrina de la Fe sugirió que el arzobispo de Milwaukee considerara afrontar la situación, por ejemplo, restringiendo el público ministerio del padre Murphy y exigiendo que el padre Murphy aceptara la plena responsabilidad de sus actos. El padre Murphy murió aproximadamente cuatro meses después, sin ulteriores incidentes.
Traducción del original inglés realizada por Jesús Colina]

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Renunciamiento a comunicar

Columna Juegos de Poder/Leo Zuckermann
Guerra sin comunicación
Excélsior, 25 de marzo de 2010;
Una de las responsabilidades más importantes de todo gobierno durante una guerra es comunicar. Informarle a la población qué está sucediendo. Presumir los aciertos y reconocer los errores. Explicar la estrategia y darle seguimiento a las acciones. De lo contrario, si el gobierno no comunica, deja el espacio libre a sus críticos quienes se incrementan conforme la guerra se extiende y los muertos se multiplican.
Es lo que está sucediendo en México. Cada vez hay más voces que piensan que el gobierno va perdiendo la guerra en contra del crimen organizado; que hay severos problemas de coordinación; que no hay estrategia o, si la hay, es errada. O que existe un caos generalizado o que las Fuerzas Armadas están violando los derechos humanos. Y del lado gubernamental nos encontramos con un extraño silencio.
No hay un vocero gubernamental que nos diga qué está pasando. Un comunicador que salga todas las mañanas a dar el parte de guerra. Que explique por qué la detención de un supuesto jefe del narcotráfico es tan importante. Que exponga lo que sucedió en Ciudad Juárez con los adolescentes asesinados en una fiesta o los estadunidenses muertos a balazos. Que revele qué pasó en Monterrey con los dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey ultimados.
No tenemos una versión oficial del gobierno. Hay silencio o muchas voces que se contradicen. Desde hace tiempo habíamos advertido de la necesidad de que el gobierno federal nombrara un vocero único para dar a conocer su punto de vista. En algún momento designaron a Monte Alejandro Rubido. Sin embargo, este funcionario pronto regresó a ser subsecretario en la Secretaría de Seguridad Pública federal y dejó atrás esa responsabilidad que cumplió parcialmente.
Hoy, la comunicación gubernamental no es que esté fallando sino que, simplemente, no existe. ¿Por qué el gobierno de Calderón ha renunciado a dar la batalla en los medios de comunicación? ¿A qué le tienen miedo?
Cuando un editorialista de la talla de Jorge Castañeda dice, por ejemplo, que la guerra es fallida y nadie le contesta, pues aplica aquella máxima de que “el que calla otorga”. Cuando el rector del Tec, Rafael Rangel Sostmann, es el que aclara cómo murieron dos de sus estudiantes en un enfrentamiento de las Fuerzas Armadas y el gobierno se queda callado, pues otra vez aplica la misma sentencia. Cuando nadie, absolutamente nadie, explica por qué un narcotraficante arrestado por la Armada aparece al otro día muerto, pues queda la sospecha de que hay una “operación limpieza” donde los soldados matan con toda impunidad a los enemigos del Estado.
¿Es sostenible el silencio comunicativo del gobierno? Creo que no, por lo que está en juego. Y doy un ejemplo para ilustrarlo. Durante la crisis económica de 1995, que afectó a muchos mexicanos, el gobierno de Ernesto Zedillo tenía un problema comunicativo similar. Había muchas voces disonantes o silencios frente a eventos trascendentales. Se generó, así, la percepción de un gobierno que no estaba pudiendo con el paquete. Hasta que la Presidencia nombró a un vocero económico único: Alejandro Valenzuela. A partir de ese momento, las cosas cambiaron. Valenzuela (hoy director general de Banorte) tuvo que informar mucho y explicar más. Reconoció errores y, desde luego, presumió los aciertos. Ciertamente, del otro lado, había voces incrédulas. Sin embargo, por lo menos había una versión oficial, única y consistente del gobierno. Lo cual, hoy en día, no existe y se extraña.
¿Por qué el gobierno de Calderón ha renunciado a dar la batalla en los medios de comunicación? ¿A qué le tienen miedo?

Mariguana, ¿droga legal?

Columna Razones/Jorge Fernández Menéndez
Mariguana en la reunión de alto nivel
Excélsior, 25 de marzo de 2010;
En la reunión del grupo de alto nivel México-Estados Unidos hubo, evidentemente, muchos temas que no se abordaron en forma pública. Así debe ser. Uno de ellos sigue planeando sobre la relación bilateral y las tareas de cooperación, en espera de definiciones: el comercio de la mariguana.
Públicamente es sabido que el gobierno de Estados Unidos condena la utilización de la mariguana, pero en los hechos esa droga cada día se usa más en forma legal en cuando menos 15 estados de la Unión Americana, mientras que en la mayoría de los otros se le tolera. Según diversas encuestas del gobierno estadunidense, por primera vez son más quienes están a favor de legalizar la mariguana que aquellos que pugnan por su penalización: poco más de 52% de los estadunidenses aprueban esa legalización.
Es un tema que está en el corazón de la lucha contra el narcotráfico y a partir del cual todo podría modificarse. ¿Por qué? Porque, si bien la parte medular en términos económicos de esa lucha contra el narcotráfico pasa por la cocaína y las drogas sintéticas, la mariguana sigue siendo la droga que, en México y en Estados Unidos, permite aceitar y hace funcionar ese negocio. Además de que, con mucho, sigue siendo la droga de consumo más popular.
De acuerdo con cifras oficiales, aunque muy conservadoras, el narcotráfico, según acaba de asegurar el gobierno de EU, genera en ese país unos 61 mil millones de dólaresal año, de los cuales dos tercios provienen del comercio de mariguana. Y no olvidemos que Estados Unidos produce más de 50% de la que consume. Es una producción tan importante que en realidad en algunos estados sus utilidades son mayores que las de tabaco, maíz o trigo. Incluso, el año pasado, en plena crisis económica, un grupo de legisladores presentó una propuesta en el Capitolio para legalizar la mariguana sólo por razones fiscales: estimaron que la recaudación fiscal por la venta legal de mariguana alcanzaría los 14 mil millones de dólares al año. No fue aprobada, pero tampoco la rechazaron. Y Obama sólo dijo que ese no era uno de los cambios que él preferiría hacer. El tema sigue y el gobernador de California, uno de los estados que se vería más beneficiado por esa legalización abierta y con fines fiscales (actualmente se comercializa la mariguana como planta “medicinal” en todo el estado y no se pagan impuestos por ella), Arnold Schwarzenegger, no se mostró reticente al tema.
El hecho es que, en 15 de los más importantes estados de la Unión Americana, la venta de mariguana ya es legal y los dispensarios y los cultivos lícitos crecen por doquier. Y, si bien el presidente Obama ha dicho públicamente que no apoyará la legalización total de la mariguana, realizó un cambio fundamental. Hasta el inicio de la actual administración, el gobierno federal mantenía la prohibición en sus leyes y se daba la paradoja de que, mientras en un estado en el que la mariguana era legal, allí no era perseguida por la policía local, pero sí podía ser perseguida por la federal.
Ahora, a través de distintas órdenes ejecutivas, el gobierno de Obama mandó a sus agencias federales que sólo persiguieran en esos estados a personas que tuvieran cargamentos ilegales mayores de los 500 kilos. En los hechos, se acabó con ello la persecución de cualquier consumidor o productor pequeño. Y el nuevo zar antidrogas de la Casa Blanca ha insistido en que su tarea principal consiste en reducir con medidas preventivas el consumo.
México, mientras tanto, sigue produciendo enormes cantidades de mariguana cuya erradicación ha disminuido 40% porque las fuerzas militares están ocupadas en el combate al narcotráfico en las ciudades. Desde México se siguen aprovisionado muchos sectores en esos 15 estados que la legalizaron y los que todavía no lo han hecho. Y ese consumo de mariguana es el que alimenta a los cárteles mexicanos. Hay algunos que viven de ella. Uno de los más poderosos, el del ChapoGuzmán, lo mismo que La Familia y la mayoría de los grupos que operan a lo largo de la costa del Pacífico. La capacidad de control territorial y del dinero cotidiano proviene de la mariguana, y si EU decide no combatir la mariguana, entonces quizás habría que adoptar otras estrategias.
México no puede aisladamente legalizar esa u otra droga, porque el costo interno y el internacional serían altísimos. Pero si esa acción se concertara con Estados Unidos y Canadá, las cosas podrían ser diferentes.
El año pasado, en plena crisis económica, un grupo de legisladores presentó una propuesta en el Capitolio para legalizarla sólo por razones fiscales.

Kapuncinski

La época mintió ante el notario/ Juan Villoro,
Publicado en EL PERIÓDICO, 24/03/10;
La biografía de Artur Domoslawski sobre Ryszard Kapuscinski ha reabierto el debate sobre los límites del periodismo (y sobre las intromisiones de un testigo en la vida de un autor). Entre los cuestionamientos que Domoslawski hace a su antiguo maestro, el más relevante es el de su falta de compromiso con los hechos.
¿Qué tan veraz debe ser un periodista? Quien escribe testimonios sella un pacto con la verdad. Sin embargo, los sucesos son escurridizos, las informaciones se contradicen y la subjetividad existe. En un mundo de certezas provisionales solo podemos llamar objetividad a no tener pruebas en contra. A esto se añade una paradoja esencial del periodismo: para ser verosímiles, los datos deben ser seleccionados, estructurados, adjetivados, intervenidos.
Giorgio Agamben ha señalado que no puede haber testigos integrales del Holocausto. Solo quien padeció el drama hasta sus últimas consecuencias podría narrarlo con fidelidad. De esta imposibilidad («la aporía de Auschwitz») deriva la ética del testimonio. Justo porque no tenemos acceso a la verdad absoluta debemos acercarnos a ella tanto como nos sea posible.
Todos los cronistas cometemos errores. La obra de Kapuscinski no desmerece ante inexactitudes fácticas circunstanciales. Su método de trabajo era claro: escribía libros a partir de recuerdos lejanos. Las notas enviadas a la prensa polaca durante varias décadas le sirvieron de cantera para lo que en verdad le interesaba: reportear su memoria. ¿Era «el mejor periodista del siglo XX», como tantas veces se le llamó, o «el enviado especial de Dios», como lo bautizó John Le Carré? Por supuesto que no. Al margen de que resulta ridículo imaginar un periodista del siglo, Kapuscinski no conseguía exclusivas ni daba noticias. Su técnica era proustiana en un doble sentido: reconstruía el tiempo y se concentraba en complejas formas de comportamiento. La nitidez con que retrata los usos del poder en Imperio o El emperador no se ve empañada por la previsible inseguridad de su memoria.
La fama es siempre un malentendido. El problema de Kapuscinski está en su contexto, en el mito de que fue el hombre mejor informado antes de internet. La editorial inglesa Granta, adalid de la no ficción, fue su gran mixtificadora. En sus contraportadas, presentaba a Kapuscinski como amigo del Che, Allende y Lumumba, sentenciado a muerte en Burundi, testigo de 27 revoluciones y golpes de Estado en los 50 países que tuvo a su cargo.
Esta estadística de atribulado superhéroe recuerda a otro polaco. En su novela El pájaro pintado, Jerzy Kosinski cuenta las atrocidades que supuestamente vivió de niño como prófugo del nazismo. Comparado con Ana Frank, fue visto como víctima ejemplar. De acuerdo con Time, «sobrevivió a la experiencia directa más atroz que este siglo puede ofrecer». En Cita a ciegas sus editores informan de que perdió el habla durante cinco años por los traumas de su niñez.
Kosinski no solo exageró su calvario; plagió a escritores polacos desconocidos en Estados Unidos y se sospecha que contrató a autores fantasma para que mejorasen su rudimentario inglés. La falsificación fue exitosa por una razón clave: aunque se trataba de ficciones, la crítica celebró que provinieran de una «experiencia directa». La cultura norteamericana admira al testigo solitario de atrocidades verdaderas.
En cambio, Hispanoamérica privilegia la representación imaginativa de los hechos. En Acto de presencia, Sylvia Molloy analiza nuestra dificultad para lidiar con la autobiografía. No solo hay pocos testimonios del yo en el idioma: cuando aparecen, suelen ser leídos como discursos hegemónicos o como ficciones. Es el caso de Ulises criollo, de Vasconcelos, o Recuerdos de provincia, de Sarmiento.
El público anglosajón tiene el apetito opuesto. Kapuscinski escribió crónicas recordadas; no creó su imagen de apóstol de la verdad, pero tampoco hizo nada por corregirla. Cuando Jon Lee Anderson le preguntó acerca de su amistad con el Che, se limitó a contestar: «Es un error de los editores». La voluntaria impostura de Kosinski iba bien con un amante de la autoficción, los disfraces y los seudónimos. La involuntaria impostura de Kapuscinski contradice al predicador de la honestidad periodística.
Todo autor se sirve de una estrategia pública (incluidos el silencio o el ocultamiento). Kapuscinski se ufanaba de no haber hecho una sola entrevista y haber concedido más de mil. Es obvio que sus libros hubieran circulado menos sin el mito que los amparaba y que él cortejó. Cuando le preguntaban qué porcentaje de información dejaba fuera de sus crónicas, decía: «El 99%», como si solo se sirviera de un selecto remanente de su exhaustiva investigación. En realidad, ese 99% era lo que su memoria descartaba o no registraba.
Cuando afirmó que el periodismo no es oficio para cínicos, brindó una clave tardía para su personaje. Sería exagerado decir que el notario de lo real usaba tinta invisible. Ryszard Kapuscinski aceptó que la época mintiera acerca de él y escribió con maestría las verdades inverificables que concede la memoria.

Felipe Calderón, el manotazo

Columna Itinerario Político/Ricardo Alemán
El Universal, 25 de marzo de 2010;
Calderón, el manotazo
No sabemos si fue un hecho casual o se trató de un cambio radical en la estrategia de comunicación. Lo cierto es que al dejar de lado el discurso clásico e invitar a su audiencia a interrogarlo, Felipe Calderón inauguró una nueva manera de hablar a los ciudadanos.
Y dijo lo que pensaba, no lo que escribieron redactores de discursos. Dijo, por ejemplo, que su primera responsabilidad como gobierno, es la seguridad de los ciudadanos. Consideró como “absurdo e ingenuo” poner fin al combate al crimen organizado y el narcotráfico, como reclaman no pocas voces. Y preguntó a sus detractores. “¿Qué proponen? ¿Echarnos para atrás? ¿Que los dejemos hacer lo que les dé la gana?”.
El Presidente alzó la voz, golpeó con el puño el atril, y dijo que ése había sido el problema, “haberlos dejado hacer lo que les dio la gana”. Y reiteró que su responsabilidad es con la ley y el derecho, “evitar que México siga en manos de una bola de maleantes, una ridícula minoría montada en el miedo, la corrupción y la cobardía de muchos durante mucho tiempo”. Reconoció que se pagará un costo alto, incluso en vidas. “Pero se combate el crimen, porque estamos decididos a limpiar México”.
Sin duda fue un manotazo discursivo. Un cambio en la forma de enviar mensajes a los ciudadanos. ¿También habrá cambios en los hechos? Obliga la pregunta, porque igual que el discurso presidencial, también se desgastaron los hechos. Es decir, el narco y el crimen organizado no funcionan sin complicidad de gobiernos, políticos, empresarios, banqueros y… hasta curas. ¿Cuándo caerán? En Michoacán, vale el ejercicio memorioso, la PGR hizo el ridículo.
Sin embargo, crece la versión de que caerán peces gordos… desde gobernadores, empresarios, políticos… Por lo pronto, fuentes confiables jalaron una madeja que permitió saber que el pasado lunes, efectivos militares habrían cateado la casa del procurador de Tamaulipas. ¿Cierto o falso? Otra hebra lleva a una madeja gorda en Veracruz. Acaso por eso se ha visto “juntitos” a Miguel Ángel Yunes y al titular de la PGR.
Luego de un largo y sinuoso camino, el ex senador y ex priísta Mario López Valdez —Malova por su acrónimo— fue postulado por la alianza PAN-PRD como candidato al gobierno de Sinaloa. Los azules lo avalaron luego de hurgar en su pasado. Pero existen serias dudas sobre el candidato del PRI, el adinerado empresario Jesús Vizcarra —de fortuna repentina—, porque abundan los indicios de que “no está limpio”. ¿Será? Por lo pronto Calderón dijo lo que piensa. Y eso se agradece.
EN EL CAMINO ¿Qué tal? La PGR promueve que la Corte dé entrada al reclamo del SME sobre el decreto de extinción de Luz y Fuerza. El máximo tribunal avalará la decisión presidencial. Al tiempo.