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Mostrando las entradas de diciembre 13, 2010

WikiLeaks and the cause of transparency

WikiLeaks and the cause of transparency/Anya Schiffrin,director of Columbia University’s School of International and Public Affairs’ international media, advocacy and communications specialisation
THE GUARDIAN, 13/12/10; In the new global digital media environment, there is no absolute line as to what information should be revealed and what should not. But I support the newspapers that censored/redacted the US embassy cables in order to protect sources whose lives would be endangered if they were known. There is enough interesting news in the cables without having to reveal names of people who did not consciously sign on (as people implicitly do when they are being interviewed by a journalist) for public disclosure of their names and opinions. The WikiLeaks saga reminds us of something we already knew: there is no privacy anymore. The little we had left was taken by technology. Who among us has not paused, while writing an email, to think that it could one day be read by people we don’t…

Ciberguerra, ¿y después qué

Ciberguerra, ¿y después qué?/Walter Laqueur, director del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington
LA VANGUARDIA, 13/12/10):
Hace más de un siglo, en 1897, se publicó en Berlín una novela titulada Los hijos de Satán que cosechó cierto grado de elogio. Era el relato de un grupo muy reducido de anarquistas medio locos dispuestos a incendiar la ciudad donde vivían y a continuación todo el mundo. Incluía una historia de amor trágico y largos debates sobre Nietzsche y Bakunin. El autor era polaco, Stanislaw Przybyszewski (1868-1927), que escribía tanto en su idioma materno como en alemán; un autor de tono simbolista bastante conocido en su época, pero hoy olvidado; el libro estaba dedicado al famoso pintor noruego Edward Munch. El mensaje político del libro no se tomó muy en serio. La idea de un pequeño grupo de personas dispuestas a incendiar países y continentes enteros parecía estrambótica e incluso ridícula. Más de un siglo después, con la aparición de armas de des…