14 ene. 2011

Lo prometido es deuda

Benedicto XVI hará beato a Juan Pablo II el 1 de mayo

El Papa promulga el decreto que reconoce el milagro realizado por su antecesor

MIGUEL MORA - Roma - EP 14/01/2011
Santo subito. A toda velocidad, solo seis años después de la muerte de Juan Pablo II (2 de abril de 2005), los buenos oficios y la poderosa máquina organizativa del Opus Dei han logrado el milagro de convertir beato a Karol Wojtyla. Según ha anunciado hoy el Vaticano, el Papa polaco que reinó durante 27 años será beatificado el próximo 1 de mayo, el primer domingo tras la Pascua, un día de liturgia que el propio Wojtyla instituyó como Fiesta de la Divina Misericordia.
Después de que Benedicto XVI derogara ad personam las normas canónicas que obligan a esperar cinco años desde el momento de la muerte para abrir los procesos de canonización, el jefe de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, ha informado de que el Papa ha promulgado el decreto que atribuye un milagro a Wojtyla, y ha añadido que el Sumo Pontífice presidirá el rito de beatificación en San Pedro.
Un antecedente similar ocurrió con la madre Teresa de Calcuta, cuya beatificación se inició inmediatamente después de su muerte, en 1997, porque así lo decidió Wojtyla.
El milagro atribuido al Papa es la curación de la monja francesa Marie Simon Pierre, que padecía desde 2001 la enfermedad de Parkinson, la misma que sufrió Juan Pablo II en sus últimos años. La religiosa superó, dos meses después de la muerte del Pontífice en abril de 2005, todos los síntomas del Parkinson de forma "inexplicable", según las autoridades médicas de la comisión de beatificación.
Marie Simon ha sido la pieza clave para la beatificación del antecesor de Benedicto XVI. El milagro sufrió un parón en el mes de marzo del año pasado, cuando uno de los médicos externos consultados por el dicasterio sostuvo que no estaba suficientemente documentado.
La vertiginosa conclusión del complejo y farragoso proceso, lanzado en latín por Benedicto XVI el 13 de mayo de 2005 desde el altar de la catedral de San Juan de Letrán, implica que la comisión comandada por el ex secretario privado de Wojtyla, Stanislaw Dziwisz, y por su ex portavoz, Joaquín Navarro Valls, ha trabajado a marchas forzadas, examinando una mole inmensa de documentos y recogiendo testimonios sobre el pontificado y la vida de un personaje lleno de luces y sombras.
Según el vaticanista Filippo di Giacomo, el proceso se ha hecho en Roma y solo ha analizado el pontificado de Wojtyla y no su vida anterior. "Las virtudes heroicas del Papa no son discutibles, hay consenso sobre eso. Pero para llegar a santo hace falta demostrar que ha sido un modelo no solo para la Iglesia de Roma. Si en unos años hay un nuevo milagro, y se demuestra que todas las diócesis del mundo católico lo veneran como a un santo, el Papa entonces proveerá a inscribirlo en el catálogo de los santos de la Iglesia Universal".
El final feliz para los wojtylianos significa, además, borrar de forma oficial las extendidas sospechas de que el Papa polaco y sus colaboradores más cercanos conocieron y ordenaron cubrir y dejar impunes los crímenes cometidos por Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, pederasta compulsivo y corruptor durante décadas de la curia de Wojtyla, de quien fue asesor principal para América Latina.
Di Giacomo confía en que, "como demostraron las monjas de madre Teresa, sea posible hacer de nuevo una beatificación y recibir a centenares de miles de personas en Roma sin que nadie especule con ello. Esperamos que Juan Pablo II haga al menos este otro milagro y consiga que sus seguidores se limiten a producir una bonita ceremonia que no incluya el gran negocio y la simonía que ya se ven asomar por el horizonte".

Celebran en México beatificación de Wojtyla


Celebra Norberto Rivera beatificación del 'Papa mexicano'

Mediante un comunicado difundido por la Arquidiócesis Primada de México, el cardenal Norberto Rivera señala que México fue privilegiado por las cinco visitas y el amor que Juan Pablo II “El Grande” profesó hacia nuestra nación y la Virgen de Guadalupe
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  • El Universal on line, Ciudad de México | Viernes 14 de enero de 2011 Redacción | El Universal11:44
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    El cardenal Norberto Rivera Carrera y la Arquidiócesis Primada de México expresaron que se llenan de inmensa alegría por el anuncio de beatificación del Juan Pablo II, dado a conocer por la Santa Sede y cuya ceremonia tendrá lugar en Roma el próximo 1 de mayo.
Mediante un comunicado, la vocería del cardenal Rivera resaltó las visitas que el pontífice hizo a nuestro país y el gran recibimiento que Juan Pablo II tuvo entre los mexicanos, lo que le valió también ser llamado "El Papa mexicano".
Juan Pablo II  visitó México en cinco ocasiones, de las cuales, cuatro estuvo en la Arquidiócesis de México, en sus casi 27 años de pontificado. Nuestro país fue privilegiado en su manifiesto amor, al punto de que él mismo aceptó que lo llamaran "El Papa mexicano".
Su devoción a la Virgen de Guadalupe, señaló, lo llevó a postrarse repetidas veces ante la imagen de La Morenita, y a proclamar el patronazgo de toda América declarando al 12 de diciembre como Día de fiesta continental; "a ella encomendó la evangelización de América durante el III Milenio".
Indicó que Juan Pablo II "El Grande", fue aclamado en calles y plazas de todo el país, como siempre ocurrió en todo el mundo, y durante el proceso de beatificación dieron testimonio a favor de su fama de santidad grandes personalidades e intelectuales, e incluso, personas que pertenecen a otras religiones.
La Arquidiócesis Primada de México refirió que con la aceptación del milagro de sanación de la religiosa francesa Marie Simon Pierre  por parte de una Comisión Médica, aunada a la aprobación que hicieron una Comisión de Cardenales y finalmente el propio Papa Benedicto XVI, "el mundo católico entiende que es Dios mismo quien a través de ese prodigio inexplicable para la ciencia, confirma que Karol Wojtila goza y gozará eternamente de la presencia luminosa de Dios".
Finalmente, el cardenal Rivera Carrera expresó su agradecimiento a Dios y a la Virgen de Guadalupe que Juan Pablo II pronto será proclamado oficialmente como beato, cumpliendo así el deseo de millones de personas que desde el momento mismo de la muerte de Papa, fue aclamado por el pueblo de Dios: ¡Santo súbito!

Decreto de beatificación de Juan Pablo II

Decreto de beatificación de Juan Pablo II

De la Congregación para las Causas de los Santos
Hace menos de 13 meses -sábado 19 de diciembre de 2009- Benedicto XVI autorizaba la publicación de los decretos que reconocen las virtudes heroicas de los Papas Juan Pablo II y Pío XII, que de este modo pasan a ser reconocidos como "venerables" por la Iglesia. Fue el primer paso importante del proceso para la causa de beatificación de los dos pontífices. A partir de ahí se inició el proceso para ser elevados a los altares. Claro que se necesita l reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión tras su muerte por una comisión científica, una comisión teológica, una comisión de cardenales y obispos y, por último, por el mismo Papa.
Los decretos fueron autorizados por Benedicto XVI en la audiencia que concedió al arzobispo Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
Este viernes se poublica el decreto de la Congregación donde se eleva a los altares con el titulo de Beato a Karol Joseph Wojtyla, más conocido como Juan Pablo II.
Seguramente muy pronto será santo, es una deuda de Benedicto XVI
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Decreto de beatificación de Juan Pablo II, De la Congregación para las Causas de los Santos

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Beatificación: Señal de hondura de fe e invitación a una vida cristiana plena
La proclamación por la Iglesia de un santo o un beato es fruto de la unión de varios aspectos relativos a una persona concreta. Primero, es un acto que dice algo importante en la vida de la misma Iglesia. Está ligado a un “culto”, por ejemplo, a la memoria de la persona, a su pleno reconocimiento en la conciencia de la comunidad eclesial, del país, o de la Iglesia universal en distintos países, continentes y culturas. Otro aspecto es la conciencia de que la “elevación a los altares” será un importante signo de la hondura de la fe, de la difusión de la fe en el itinerario vital de esta persona, y que este signo se convertirá en una invitación, un estímulo para todos nosotros hacia una vida cristiana incluso más profunda y plena. Finalmente, la condición sine qua non es la santidad de la vida de la persona, verificada en los precisos y formales procedimientos canónicos. Todo ello proporciona el material para la decisión del sucesor de Pedro, del Papa, con vistas a la proclamación de un beato o un santo, del culto en el contexto de la comunidad eclesial y de su liturgia.
El pontificado de Juan Pablo II fue un elocuente y claro signo, no sólo para los católicos, sino para la opinión pública mundial, para personas de todos los colores y credos. La reacción mundial a su estilo de vida, al desarrollo de misión apostólica, al modo como soportó su sufrimiento, la decisión de continuar su misión petrina hasta el final como querida por la divida Providencia, y finalmente, la reacción a su muerte, la popularidad de la aclamación “¡Santo, ya!”, que algunos hicieron el día de su funeral, todo ello es base sólida en la experiencia de haberse encontrado con la persona que era el Papa. Los fieles sintieron, experimentaron que era un “hombre de Dios”, que realmente ve los pasos concretos y los mecanismos del mundo contemporáneo “en Dios”, en la perspectiva de Dios, con los ojos de un místico que alza los ojos sólo a Dios. Fue claramente un hombre de oración: tanto es así que, sólo en la dinámica de unión personal con Dios, de la escucha permanente a los que Dios quiere decir en una situación concreta, fluía la entera actividad del papa Juan Pablo II. Quienes estuvieron más cercanos a él pudieron ver que, antes de sus entrevistas con sus visitantes, ya fueran jefes de Estado, altos dignatarios de la Iglesia o sencillos ciudadanos, Juan Pablo II se recogía en oración por las intenciones de los visitantes y de la reunión a celebrar.
1.- Aportación de Karol Wojtyla al Concilio Vaticano II
Tras el Vaticano II, durante los pontificados de Pablo VI y Juan Pablo II, el modo de presentación, y entonces de autopresentación del papado, ha sido completamente expresiva. Con motivo del 25 aniversario del pontificado de Juan Pablo II, el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano publicó en 2004 un libro titulado “Id por todo el mundo”. Giancarlo Zizola, vaticanista reconocido, subrayó que “el papado ha conquistado su ciudadanía en el reino de la visibilidad pública, saliendo del lugar de marginación del culto a donde había sido relegado por decreto de la sociedad secular, en nombre de una visión militante del principio liberal de separación de Iglesia y Estado (p. 17). Un historiador alemán, el jesuita Klaus Schatz, hablando de Pablo VI y de Juan Pablo II, subrayó el significado de “papado itinerante” –por tanto en conformidad con el Vaticano II- más en modo de un movimiento misionero que como un polo estático de unidad. Schatz se refiere a la manera de interpretar la misión papal como una llamada a “confirmar en la fe a los hermanos” (Lucas 22, 32), en un modo ligado a la autoridad estructural pero con un fuerte toque espiritual y carismático, en relación con la credibilidad personal y arraigada en el mismo Dios.
Detengámonos un momento a considerar el Vaticano II. El joven arzobispo de Cracovia fue uno de los padres conciliares más activos. Hizo una aportación significativa al “Esquema XIII”, que luego devendría en la constitución pastoral del Concilio Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el Mundo Contemporáneo, y la constitución dogmática Lumen Gentium. Gracias a sus estudios en el extranjero, el obispo Wojtyla tenía una experiencia concreta de evangelización y de la misión de la Iglesia, en Europa occidental o en otros continentes, pero sobre todo del ateísmo totalitario en Polonia y en otros países del bloque soviético. Llevó toda esta experiencia a los debates conciliares, ciertamente no como conversaciones de salón, muy corteses pero vacías de contenido. Aquí había un esfuerzo sustancial y decisivo por insertar el dinamismo del Evangelio en el entusiasmo conciliar arraigado en la convicción de que el cristianismo es capaz de dar un “alma” al desarrollo de la modernidad y a la realidad del mundo social y cultural.
Todo esto sería utilizado en preparar las futuras responsabilidades del sucesor de Pedro. Como Juan Pablo II dijo, el ya tenía en mente su primera encíclica, Redemptor Hominis, y la trajo a Roma desde Cracovia. Todo lo que tenía que hacer en Roma era redactar todas estas ideas. En su encíclica, hay una amplia invitación a la humanidad a redescubrir la realidad de la redención en Cristo: El hombre (...) permanece como un ser incomprensible para sí mismo, su vida no tiene sentido, si no se le revela el amor, si no encuentra el amor, si no lo experimenta y lo hace suyo, si no participa íntimamente en él. Esto, como ya se ha dicho, se debe a que Cristo el Redentor “revela plenamente al hombre su mismo ser”. (...) el hombre reencuentra la grandeza, dignidad y valor de su propia humanidad. En el misterio de la Redención, el hombre es nuevamente “expresado” y, en cierta manera, es nuevamente creado. (...) El hombre que desea comprenderse a sí mismo a fondo --y no sólo de acuerdo a los inmediatos, parciales, a menudo superficiales, e incluso ilusorios estándares y medidas de su ser- debe con su inquietud, incertidumbre e incluso debilidad y pecaminosidad, con su vida y muerte, acercarse a Cristo. Debe, en cierto modo, entrar en él con todo su propio ser, debe “apropiarse” y asimilar la totalidad de la realidad de la Encarnación y la Redención para encontrarse a sí mismo (n° 10).
Esta unión de Cristo con el hombre es en sí misma un misterio. Del misterio ha nacido “el hombre nuevo”, llamado a ser copartícipe de la vida de Dios, y nuevamente creado en Cristo por la plenitud de la gracia y la verdad. (...) El hombre es transformado interiormente por este poder como fuente de una nueva vida que no desaparece y no pasa sino que dura hasta la vida eterna. (...) Esta vida, que el Padre prometió y ofreció a cada hombre en Jesucristo (...) es en cierto modo la plenitud del “destino” que Dios ha preparado para él desde la eternidad. Este “destino divino” progresa, a pesar de todos los enigmas, los enigmas sin resolver, giros, vueltas del “destino humano” en el mundo temporal. En efecto, mientras tanto, mientras todo esto, a pesar de todas las riquezas de la vida temporal, necesaria e inevitablemente lleva a la frontera de la muerte y al fin de la destrucción del cuerpo humano, más allá de este fin vemos a Cristo. “Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí... nunca morirá” (n° 18).
2.- Totus Tuus, confianza en María Madre de Dios
La vida de Juan Pablo II se dedicó totalmente al servicio del Señor, por intercesión de su Madre. Su lema era Totus Tuus, ya fuera para el bien de la Iglesia o para el del hombre que es el camino para la Iglesia (Redemptor Hominis, n° 14). Esta es la “razón de ser” de los viajes apostólicos internacionales, los encuentros diarios con la gente, con los responsables de comunidades eclesiales, con cardenales y obispos, con los cabezas de otras Iglesias y comunidades cristianas, los líderes de otras religiones y con los laicos. Esto es también verdad en los documentos escritos por el papa, las relaciones diplomáticas de la Sante Sede con los estados y organizaciones internacionales. La profunda convicción del valor del Vaticano II –no sólo sobre la necesidad sino también sobre la posibilidad, para la Iglesia, de ofrecer el Evangelio de Cristo y construir sobre él la experiencia de la Iglesia como una inspiración vibrante y energética de la visión y mecanismos del mundo moderno- fue siempre convicción del papa.
En 1989, cayó el Muro de Berlín pero, a nivel internacional, se podía sentir la fuerza destructiva de los mecanismos comerciales y de los intereses privados económicos e ideológicos, incluso muchos de ellos anónimos, que traían injusticia y marginación a todos los pueblos –incluso a ciertos grupos sociales en los países desarrollados--, y en especial se podía percibir que la vida humana había sido devaluada. En muchos viajes apostólicos internacionales a los varios continentes, el Papa proclamó el Evangelio de Cristo y la preocupación de la Iglesia. Escribió de modo más sistemático las encíclicas Laborem Exercens, Sollicitudo Rei Socialis, Centesimus Annus; y también Evangelium Vitae, Veritatis Splendor, Fides et Ratio; y las encíclicas que tenían que ver directamente con la vida y el apostolado de la Iglesia, como Dominum et Vivificantem, Redemptoris Missio, Ut Unum Sint, Ecclesia de Eucharistia.
3 – La guerra de Iraq y la “paz ofensiva”
A menudo, como en el caso de los esfuerzos realizados para evitar la guerra entre los Estados unidos e Iraq, existe una auténtica “paz ofensiva”, no sólo para salvar la vida de las personas, también para frenar el crecimiento del odio y las dementes ideas sobre el enfrentamientos entre las civilizaciones, o sobre el nuevo fenómeno de terrorismo a gran escala. De ahí el discurso de Año Nuevo ante los cuerpos diplomáticos acreditados en la Santa Sede, también el inolvidable febrero de 2002 en el que el Papa mantuvo encuentros con diplomáticos de “primera categoría”, J.Fischer (el 7 de febrero); Tarek Aziz (el 14 de febrero), Kofi Anan (18 de febrero), Tony Blair (22 de febrero, Jose Mª Aznar y el enviado de Seyyed Mohammed Khatami, presidente de la República Islámica de Irán (27 de febrero); y finalmente, debido a la insostenible situación humana, la deciisión de mandar al cardenal Echegaray en misión especial a Bagdad (15 de febrero) y al cardenal Pío Laghi a Washington (del 3 al 9 de marzo). El “febrero del Papa” concluyó con el encuentro del cardenal J.L. Tauran con los 74 embajadores y diplomáticos del mundo entero; el secretario por las Relaciones con los Estados, el “ministro de Asuntos Exteriores” del Papa, el cardenal Tauran hizo un llamamiento para evitar la guerra, y les recordó todo lo que el Papa había dicho en su “paz ofensiva”.
4 – Año 2000 Jubileo: una realidad histórica para recordar la venida de Jesús de Nazaret
La entonces actual tarea de Juan Pablo II se centró en la pastoral y vida de la Iglesia: las visitas ad Limina de los obispos de todo el mundo, las audiencias de los miércoles y los encuentros de los domingos con los fieles, para el Ángelus, las visitas pastorales a las parroquias de Roma. Todo fue hecho y recordado para promover la proclamación de Cristo, para acercar a nuestros conocimientos Su Persona, y “las palabras que Cristo había dicho cuando estaba a punto de dejar a los Apóstoles nos habla del misterio de la vida del hombre, de uno y de todos, el misterio de la historia de la humanidad. Bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es una inmersión en el Dios viviente, 'en uno que es, que fue y que será'. El Bautismo es el principio del encuentro , de la unión, de la comunión, y de esta vida terrenal no es más que un prólogo y una introducción; cumplimiento y plenitud pertenecen a la eternidad. La imagen de este mundo se desvanece. Debemos encontrarnos a nosotros mismos, en el 'mundo de Dios', con el fin de llegar a la meta, ir hacia la plenitud de la vida y de la vocación del hombre” (Cracovia, 10 de junio de 1979).
“Esta es precisamente una de las cosas que Juan Pablo II quiso más: explicar claramente que nosotros miramos a Cristo que viene; por supuesto El que vino, pero aún más el que vendrá, y ésto, desde este punto de vista, mantiene nuestra fe, orientándonos hacia el futuro. En este camino, somos realmente capaces de presentar un mensaje de fe, en una nueva manera, desde la perspectiva de Cristo que viene. (Benedicto XVI, Luz del Mundo).
El Gran Jubileo de la Redención, en el año 2000, no fue para Juan Pablo II, un “pretexto” para la acción pastoral, sino que ante todo fue una realidad histórica que recuerda la venida de Jesús de Nazaret y todo lo que este acontecimiento histórico ha traído consigo, a saber, la Redención, el Testimonio del Amor de Dios en la Cruz y en la Resurrección, la vida de la Iglesia primitiva, el camino de salvación realizado por el Salvador por el que ha introducido a su Iglesia como un signo e instrumento de unidad interna con Dios, así como de la familia humana. El año Jubileo del Año 2000 nos trae de la Tierra Santa, tierra de Jesús, y de Roma, sitio del apostolados del Sucesor de Pedro, el vínculo de autenticidad del mensaje y de la unidad de la comunidad eclesial. El mensaje ha sido reformulado en las Cartas Tertio Millenio Adveniente y Novo Millennio Ineunte. Pero para el Papa lo que más importaba era el agradecimiento personal y de la Iglesia entera a nuestro Señor Jesús y el encuentro en la fe con el que Él nos ha amado hasta el final, que nos ha salvado y sigue siendo un signo tan necesario en un mundo que se está volviendo cada vez más sordo, mientras trata de organizar su vida como si Dios no existiese, errando sin identidad y sin sentido.
5 – Atención a la Juventud y el significado de las JMJ
Juan Pablo II acostumbraba a analizar los resultados de sus Viajes Apostólicos al extranjero con sus colaboradores, para identificar lo que se había hecho bien, y prever cambios para los viajes sucesivos. Tras el viaje a Polonia en 1991, el papa se dio cuenta que, durante la Misa en Varsovia, en las zonas más alejadas, los jóvenes iban y venían, bebían cerveza o coca-cola, y volvían. “No era como en los viajes anteriores, dijo, ha habido un cambio en la mentalidad de la sociedad. No vale la pena fijarnos en los 'primeros puestos'. Los VIP están siempre sentados de la misma manera, pero los 'márgenes' son importantes y merecen nuestra atención”. Es importante fijarnos en que el Papa no usaba la palabra “multitud”: él siempre veía y prestaba atención a "la gente". Era muy atento al papel de los laicos en la vida y misión de la Iglesia. Es muy significativo que, cuando todavía era capellán de la Universidad de Cracovia, aprovechara un breve periodo de "deshielo político" en 1957 para organizar – en colaboración con el arzobispo de Wroclaw, Boleslaw Kominek - un simposio en la ciudad para más de 100 estudiantes universitarios de toda Polonia (¡por primera vez desde hacía décadas!) precisamente sobre el tema "El papel de los laicos en la Iglesia" (¡y esto fue años antes del Concilio Vaticano II!). Más tarde, durante las vacaciones de verano, organizaba ejercicios espirituales en la sede de las Hermanas Ursulinas de la Unión Romana de Bado Slaskie para un grupo un poco más pequeño de participantes del simposio de Wroclaw, precisamente para promover la "formación de los laicos".
Con la creación de las Jornadas Mundiales de la Juventud, el Papa dio su apoyo a diversas formas de actividad de los laicos en la vida y misión de la Iglesia, allanando así el camino a iniciativas muy significativas, algunos años más tarde, durante el pontificado de Benedicto XVI: la celebración, en septiembre de 2010 en Corea, de un importante Congreso de laicos católicos de Asia, las reuniones de los obispos africanos que cada vez alientan más a los laicos a ocupar cargos de responsabilidad en los sectores de la evangelización, la actividad social y en ámbito educativo de la Iglesia, la significativa presencia de laicos católicos en la Misión Continental de América Latina.
Al revisar su pontificado, Benedicto XVI hace una observación de los cambios generacionales a escala mundial, y llega a la misma conclusión que su predecesor, a saber, que "los tiempos han cambiado". Mientras tanto, una nueva generación ha llegado, con nuevos problemas. La generación de finales de los sesenta, con sus propias peculiaridades, vino y se fue. Incluso la siguiente generación, más pragmática, ha envejecido. Hoy en día, hay que preguntarse: "¿Cómo podemos hacer frente a un mundo que se pone en peligro, y en el que el progreso se convierte en un peligro? ¿No deberíamos empezar todo de nuevo desde Dios?"(Luz del Mundo). Así que Benedicto XVI hace un llamamiento "a que pueda surgir una nueva generación de católicos, personas renovadas interiormente, que se comprometan en la política sin ningún complejo de inferioridad" (una idea muchas veces repetida por el Papa, por ejemplo, en el Mensaje para la 46 ª Semana Social de los católicos italianos, 12 de octubre de 2010). Él sigue pidiendo una nueva generación de buenos intelectuales y científicos, atentos al hecho de que "un punto de vista científico que ignora la dimensión ética y religiosa de la vida se vuelve peligrosamente estrecho, justo como sucedería a una religión, si se negara a una legítima contribución de la ciencia a nuestra comprensión del mundo" (Londres, St. Mary's College, 17 de septiembre de 2010); el Papa pide una"nueva generación de laicos cristianos comprometidos, capaces de buscar, con rigor y competencia moral, soluciones de desarrollo sostenible" (7 de septiembre de 2008).
6 – La sencillez de la oración de Juan Pablo II
Cuando recordamos lo que Juan Pablo II llevó a cabo, los "grandes eventos" se mezclan con el recuerdo de momentos sencillos de oración, que fueron una fuente de asombro incluso para sus colaboradores. Voy a mencionar sólo dos, procedentes de dos diferentes períodos de su vida. En los años setenta, yo era capellán de los estudiantes de la Universidad Católica de Lublín. Al inicio del año académico, el entonces cardenal de Cracovia vino para participar en la Eucaristía en la iglesia de la universidad, en la inauguración oficial del gran salón, y en el almuerzo. Después de eso, el cardenal estaba listo para regresar a Cracovia. El rector de la Universidad, el padre Krapiec, lo acompañó hasta el coche, pero se detuvo a charlar con otro invitado, tanto que hicieron para llegar al coche. Pero he aquí que ¡el cardenal había "desaparecido"! Los diez segundos que esperaron les pareceron diez siglos. El rector, acostumbrado a tener todo bajo control, no sabía dónde podía haber ido el cardenal. Me preguntó: "¿Dónde está Wojtyla? ¡El cardenal ha desaparecido! ¿Dónde está?" Con una leve sonrisa burlona, me tomé un tiempo antes de responderle, sólo para tomarle el pelo un poco. Entonces le dije: "Probablemente ha ido a la iglesia". Allí fuimos, y efectivamente, encontramos al cardenal, arrodillado en oración delante del Vía Crucis.
El otro recuerdo fue en 1999, durante su séptimo viaje apostólico a Polonia. Duró 13 días, con 22 paradas en el programa, desde el Norte hacia el Sur del país. Un programa mucho más allá de las capacidades físicas del papa. Uno de esos días, tenía que celebrarse – según el programa – la bendición del Santuario de Lichen, la Eucaristía en Bydgoszcz, a continuación una reunión con la gente de la universidad, la liturgia del Sagrado Corazón, en relación con la beatificación del p. Frelichowski en otra ciudad, en Torun, y después volver a Lichen para la noche. ¡Un día de lo más ocupado! Así que, después de la cena, la comitiva papal se fue a la cama inmediatamente. Pero el Papa se encerró solo en la capilla por un largo, muy largo momento de oración. Quedabamos sólo tres de nosotros: monseñor Chrapek, encargado de la planificación de la visita para el episcopado, yo mismo, como "asistente", y el famoso Camillo Cibin, jefe de la seguridad del Vaticano. Por fin, el Papa salió de la capilla para ir a su dormitorio. Cibin me dijo: "Padre Andrea, tráigame una silla. Pero una que sea dura, de madera, no un sofá, dos tazas de café, café fuerte, y una manzana”. Todo ello para ayudarle a esperar toda la noche en la puerta de la habitación del Papa, que no se había cerrado del todo, para determinar si el Papa – no sólo cansado, sino también de edad avanzada – respiraba con normalidad o si tenía alguna necesidad de ayuda. La santidad personal del Papa era algo que estaba más allá y por encima de la estima de que gozaba entre sus colaboradores más cercanos, y esto era muy significativo.
7 – El testamento de Juan Pablo II
Juan Pablo II era consciente del hecho de que estamos viviendo momentos muy difíciles de la historia, que el Sucesor de Pedro tenía el deber de confirmar en la fe, pero era igualmente consciente de que el aspecto más importante fue el de confiar en Dios. El testamento que él escribió en 1979, y que modificaba todos los años,durante los ejercicios espirituales, nos da un poderoso testimonio de ello. Del 24 febrero al 1 de marzo, escribió:
“24.II – 1.III.1980. Durante estos ejercicios espirituales he reflexionado sobre la verdad del Sacerdocio de Cristo ante el paso que supone, para cada uno de nosotros, la hora de nuestra muerte. Para nosotros, partir de este mundo - para renacer en el siguiente, el mundo futuro, signo elocuente (añadía la palabra decisivo sobre ella), es la Resurrección de Cristo (...) Los tiempos que vivimos se han convertido en indeciblemente difíciles y preocupantes. La vida de la Iglesia también ha vuelto difícil y tenso, una prueba característica de estos tiempos – para los fieles y los pastores. En algunos países (como uno sobre el que leí durante los ejercicios espirituales), la Iglesia se encuentra en un momento de la persecución igual al de los primeros siglos, tal vez más, teniendo en cuenta el grado de crueldad y de odio. Sanguis martyrum - semen christianorum. Por otra parte, tantas personas inocentes han desaparecido, incluso en este país en el que vivimos …
Una vez más deseo confiarme totalmente a la gracia del Señor. Él decidirá cuándo y cómo debo terminar mi vida terrena y mi ministerio pastoral. En la vida y en la muerte Totus Tuus, mediante la Inmaculada. Aceptando ya esta muerte, espero que Cristo me dé la gracia de este último pasaje, es decir, (mi) Pascua. Yo también espero que la haga útil para esta causa más importante a la que trato de servir: la salvación de los seres humanos, la protección de la familia humana, en todas las naciones y entre todos los pueblos (entre ellos me refiero, en particular, a mi propio país natal), útil para aquellos que, de una manera especial, se me han confiado, en la Iglesia, para gloria del propio Dios".
El 5 de marzo de 1982, añadió: "El atentado contra mi vida, el 13.V.1981, ha confirmado, en cierto modo, la exactitud de las palabras escritas durante los ejercicios espirituales de 1980 (24.II – 1.III). Siento aún más profundamente que estoy totalmente en las Manos de Dios – y permanezco continuamente a disposición de mi Señor, encomendándome a Él en Su Inmaculada Madre (Totus Tuus)".
Posteriormente, el 17 de marzo del Año Jubilar 2000, número 3: "Como cada año, durante los ejercicios espirituales, leo mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las disposiciones contenidas en él. Lo que se ha añadido, en ese momento y durante los siguientes ejercicios espirituales, constituye un reflejo de la situación general difícil y tensa que ha marcado los años ochenta. Desde el otoño de 1989, esta situación ha cambiado. La última década del siglo pasado estuvo libre de las tensiones anteriores; esto no significa que no hubiera nuevos problemas o dificultades. De manera especial, que la Divina Providencia sea alabada por ello, el periodo llamado "guerra fría" ha terminado sin un violento conflicto nuclear, una amenaza que pesaba sobre el mundo durante el período anterior" (palabras subrayadas por el propio Papa).
8 – Un aspecto esencial del nuevo Beato: “Dios es el fundamento de todos nuestros esfuerzos”
Este es de nuevo un aspecto esencial, si se quiere entender más profundamente la personalidad del nuevo Beato para la Iglesia, Karol Wojtyla – Juan Pablo II. El fundamento de todos los esfuerzos de nuestra vida está en Dios. Estamos rodeados por el amor divino, por los resultados de la Redención y la Salvación. Pero hay que ayudar a que se arraigue profundamente en Dios mismo, debemos hacer todo lo posible para que se creen actitudes personalesy sociales arraigadas en la realidad de Dios. Esto requiere paciencia, tiempo y la
capacidad de verlo todo a través de los ojos de Dios.
La última y breve peregrinación del papa Juan Pablo II a Polonia, más concretamente a su “patria chica", a Cracovia, Wadovice y al Camino de la Cruz (de Kalwaria Zebrzydowska), mostró una determinación, pero también una agudeza espiritual "en el proceso de maduración en el tiempo" para que toda la humanidad, especialmente la comunidad eclesial y cristiana, pudiese compren
der mejor algunos de los aspectos fundamentales de la fe. Desde el comienzo de su pontificado, en 1978, Juan Pablo II hablaba a menudo en sus homilías de la misericordia de Dios. Esta se convirtió en el tema de su segunda Encíclica Dives in Misericordia, en 1980. Era consciente de que la cultura moderna y su lenguaje no tienen un lugar para la misericordia, tratándola como algo extraño, sino que tratan de inscribirlo todo en las categorías de la justicia y la ley. Pero esto no es suficiente, porque no es en absoluto la realidad de Dios.
9 – Confiar al mundo a la Divina Misericordia
Más tarde, el Papa tomó algunas medidas para finalizar el proceso de beatificación de sor Faustina Kowalska, y la canonización (2000). Toda la comunidad eclesial fue llevada a sentir la cercanía de esa persona tan íntimamente vinculada con el mensaje de la Misericordia, lo que facilitó el desarrollo de este tema para Juan Pablo II, mostrando la realidad de la Divina Misericordia en los muchos contextos alrededor del mundo, en los diversos continentes de la humanidad hoy.
Por último, en agosto de 2002, en Lagiewniki, donde sor Faustina vivió y murió, Juan Pablo II confió el mundo a la Divina Misericordia, a la confianza ilimitada en Dios, el Misericordioso, a Aquel que ha sido no solo una fuente de inspiración, sino también de la fuerza de su servicio como Sucesor de Pedro. “Es el Espíritu Santo, Consolador y Espíritu de verdad, quien nos conduce por los caminos de la Misericordia divina. Él, convenciendo al mundo "en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio" (Jn 16, 8), al mismo tiempo revela la plenitud de la salvación en Cristo. Este convencer en lo referente al pecado tiene lugar en una doble relación con la cruz de Cristo. Por una parte, el Espíritu Santo nos permite reconocer, mediante la cruz de Cristo, el pecado, todo pecado, en toda la dimensión del mal, que encierra y esconde en sí. Por otra, el Espíritu Santo nos permite ver, siempre mediante la cruz de Cristo, el pecado a la luz del "mysterium pietatis", es decir, del amor misericordioso e indulgente de Dios (cf. Dominum et vivificantem, 32). Y así, el "convencer en lo referente al pecado", se transforma al mismo tiempo en un convencer de que el pecado puede ser perdonado y el hombre puede corresponder de nuevo a la dignidad de hijo predilecto de Dios. En efecto, la cruz "es la inclinación más profunda de la Divinidad hacia el hombre (...). La cruz es como un toque del amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia terrena del hombre" (Dives in misericordia, 8). La piedra angular de este santuario, tomada del monte Calvario, en cierto modo de la base de la cruz en la que Jesucristo venció el pecado y la muerte, recordará siempre esta verdad. (…) ¡Cuánta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! En todos los continentes, desde lo más profundo del sufrimiento humano parece elevarse la invocación de la misericordia. Donde reinan el odio y la sed de venganza, donde la guerra causa el dolor y la muerte de los inocentes se necesita la gracia de la misericordia para calmar las mentes y los corazones, y hacer que brote la paz. Donde no se respeta la vida y la dignidad del hombre se necesita el amor misericordioso de Dios, a cuya luz se manifiesta el inexpresable valor de todo ser humano. Se necesita la misericordia para hacer que toda injusticia en el mundo termine en el resplandor de la verdad. Por eso hoy, en este santuario, quiero consagrar solemnemente el mundo a la Misericordia divina. Lo hago con el deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aquí a través de santa Faustina, llegue a todos los habitantes de la tierra y llene su corazón de esperanza. Que este mensaje se difunda desde este lugar a toda nuestra amada patria y al mundo. Ojalá se cumpla la firme promesa del Señor Jesús: de aquí debe salir "la chispa que preparará al mundo para su última venida" (Homilía en Lagiewniki, 17 de agosto de 2002).
Esto hizo los últimos meses en la vida del papa Juan Pablo II, marcados por el sufrimiento, llevando su Pontificado a su cumplimiento.

Beato subito!

"Certifico que su santidad Juan Pablo II, nacido en Wadowice el 18 de mayo de 1920, residente en la Ciudad del Vaticano, ciudadano vaticano, ha muerto a las 21.37 horas del día 2 de abril de 2005 en su apartamento del Palacio Apostólico Vaticano, a causa de un choque séptico y de un colapso cardiocirculatorio irreversible".
El certificado constata que el Papa padecía del mal de Parkinson, episodios de insuficiencia respiratoria aguda y consecuente traqueotomía, además de hipetrofia prostática benigna complicada por infección en las vías urinarias (urosepsis), además de cardiopatía hipertensiva e isquémica.
"Declaro que las causas de la muerte, de acuerdo a mi ciencia y a mi conciencia, son las indicadas", concluye el dictamen:
El camarlengo, cardenal Eduardo Martínez Somalo

Lo prometido es deuda
Benedicto XVI aprobó un milagro atribuido a la intercesión del Papa Juan Pablo II y estableció el 1 de mayo como la fecha de su beatificación.
El próximo 1 de mayo, que este año coincide con la fiesta de la Divina Misericordia, segundo domingo de Pascua.
El anuncio de beatificación fue dado a conocer este viernes por el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi SJ, tras hacerse pública la aprobación del decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión de Karol Joseph Wojtyla.
Una nota informativa de la Congregación para las Causas de los Santos publicada este viernes por la Oficina de Información de la Santa Sede detalla el Iter de la causa de beatificación de Juan Pablo II.
La fecha de la beatificación del papa polaco se hace pública después de que el pasado 11 de enero, los cardenales y obispos de esta Congregación consideraran “milagrosa” la curación de la religiosa Marie Pierre Simon por intercesión de Juan Pablo II.
La causa de beatificación de Juan Pablo II “por Dispensa Pontificia empezó antes de que transcurrieran los cinco años de la muerte del Siervo de Dios, requeridos por la normativa vigente”, recuerda la nota publicada hoy.
“Ese procedimiento fue solicitado por la imponente fama de santidad” de Juan Pablo II “en vida, en muerte y después de la muerte”, continúa el texto.
“Por lo demás, fueron observadas íntegramente las comunes disposiciones canónicas referentes a las Causas de beatificación y de canonización”, aclara la Congregación.
La nota continúa explicando el proceso seguido para la beatificación del antecesor de Benedicto XVI: entre junio de 2005 y abril de 2007 tuvo lugar la investigación diocesana principal romana y las rogatorias en diversas diócesis sobre la vida y las virtudes, y sobre la fama de santidad y de milagros de Juan Pablo II.
“La validez jurídica de los procesos canónicos fue reconocida por la Congregación para las Causas de los Santos con el Decreto del 4 de mayo de 2007”, explica la nota.
“En junio de 2009, examinada la respectiva Positio, nueve consultores teólogos del dicasterio dieron su parecer positivo sobre la heroicidad de las virtudes del Siervo de Dios”, señala el texto.
“En el noviembre siguiente, siguiendo el usual procedimiento, la misma Positio fue después sometida al juicio de los padres cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que se expresaron con sentencia afirmativa”.
“El 19 de diciembre de 2009 el Sumo Pontífice Benedicto XVI autorizó la promulgación del Decreto sobre la heroicidad de las virtudes”, recuerda la nota.
“De cara a la Beatificación del Venerable Siervo de Dios, la Postulación de la Causa presentó al examen de la Congregación de las Causas de los Santos la curación de la 'enfermedad de Parkinson' de la hermana Marie Simon Pierre Normand, religiosa del Institut des Petites Soeurs des Maternités Catholiques”.
“Como es habitual, las abundantes Actas de la Investigación canónica, y regularmente instruida, junto a los detallados exámenes médico-legales, fueron sometidos al examen científico de la Consulta Médica del Dicasterio de las Causas de los Santos el 21 de octubre de 2010”.
“Sus peritos, tras haber estudiado con la habitual escrupulosidad los testimonios del proceso y toda la documentación, se expresaron a favor del carácter científicamente inexplicable de la curación”.
“Los consultores teólogos, tras haber examinado las conclusiones médicas, el 14 de diciembre de 2010 procedieron a la valoración teológica del caso y, por unanimidad, reconocieron la singularidad, antecedencia y la coralidad de la invocación dirigida al Siervo de Dios Juan Pablo II, cuya intercesión había sido eficaz para los fines de la prodigiosa curación”.
“Finalmente, el 11 de enero de 2001, se celebró la sesión ordinaria de los cardenales y de los obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que emitieron una unánime sentencia afirmativa”.
Esa sentencia, concluye la nota, considera “milagrosa la curación de la Hna. Marie Pierre Simon, en cuanto realizada por Dios de manera científicamente inexplicable, tras la intercesión del Sumo Pontífice Juan Pablo II, invocado con confianza tanto por la misma sanada como por muchos otros fieles”

La guerra vs el crimen organizado

La guerra/

Carmen Aristegui F.
Reforma, 14 Ene. 11

Aunque no sea verdad, Felipe Calderón negó este miércoles haberse referido -de manera pública y privada- al combate gubernamental contra el crimen organizado instrumentado por su gobierno con la palabra "guerra". La falsedad de su afirmación es demasiado fácil de demostrar, tal y como lo hizo ayer mismo Reforma, revisando el conjunto de declaraciones públicas (de las privadas lo dejamos a la imaginación) hechas por el mandatario al respecto. La palabra "guerra" está presente en esta revisión inmediata y no exhaustiva del periódico -porque no hacía falta más- en ocho declaraciones públicas de Felipe Calderón.
Calderón se entrometió en el orden de los oradores durante los reiniciados Diálogos por la Seguridad, "aclarando" el punto a quien pronunciaba un discurso. Miguel Treviño de Hoyos, director del Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León, le dijo que si había elegido, como Presidente, el concepto de "guerra" para definir lo que estamos viviendo, debería entonces asumir la tarea más importante hoy como Comandante Supremo para asegurar la "... unidad de propósito y la coordinación de todas las instancias públicas que participan en ella". Petición más que justificada ante las evidencias de descoordinación y falta de confianza entre las entidades gubernamentales responsables de combatir al crimen. Ahí están los cables de WikiLeaks que exhiben el fenómeno de manera descarnada. Uno fechado el 26 de octubre de 2009 (el 09México3077) señala que el secretario de la Defensa lamentó ante Dennis Blair, director de inteligencia estadounidense, no sólo la larga participación del Ejército en la lucha contra el crimen, la percepción de que no tienen marco jurídico para respaldar sus acciones, sus temores por la pérdida de prestigio ante las críticas por violaciones a los derechos humanos, sino que habló, también, de la desconfianza del Ejército hacia la policía. El asunto, pese a su gravedad, pasó casi de noche en nuestro país. Otros cables con información del embajador Carlos Pascual a su gobierno hablan de la lentitud y falta de respuesta del Ejército ante la información proporcionada por Estados Unidos sobre la ubicación de Arturo Beltrán Leyva, inacción militar que hizo que entonces recurriera a la Marina quien, finalmente, realizó el operativo que puso fin a la vida del criminal.
La descoordinación, desconfianza e ineficacia entre autoridades es algo reprobable en tiempos de "normalidad". En tiempos como los que corren, de "...guerra contra la delincuencia, contra los enemigos de México" (Calderón, 12 de septiembre de 2008), guerra que ha producido más de 30 mil muertos en cuatro años, en la que se han gastado presupuestos estratosféricos y se ha convertido en la principal y casi única apuesta gubernamental, la ineficiencia, la colusión, la desconfianza y la descoordinación son absolutamente inaceptables. Por eso no se equivocaba Treviño de Hoyos al decirle a Calderón que si él había elegido el concepto de "guerra" para definir lo que sucede hoy en México, debería realizar como tarea principal la unidad de propósitos y la coordinación entre quienes participan en el combate. A Calderón lo sacudió, ahora, oír la palabra "guerra" para identificar su mandato. Reaccionó y quiso quitársela de encima. Demasiado tarde, por supuesto. Calderón, el Presidente que aludiendo a lo bélico decidió vestir -fuera de talla- el uniforme militar al iniciar su sexenio, no quiere que lo asocien con este concepto porque sabe que dejará a quien lo suceda un trastocamiento institucional de grandes dimensiones. Se cumplirá el adagio que habla de lo fácil que es sacar al Ejército de los cuarteles y lo difícil que es regresarlo. El Ejército ha dicho que, a su pesar, tendrá que mantenerse en esto por lo menos 10 años más. La responsabilidad histórica de las decisiones tomadas por este gobierno, en esta materia, será enorme. Hoy, Calderón rechaza la palabra "guerra", cuan- do México está siendo comparado con la realidad de Afganistán. Sabe que el principio del fin transcurre inexorable para él y que el juicio de la historia empieza a anticiparse. El número de muertos, el dominio territorial por el crimen organizado de franjas enteras en el país, la captura de autoridades en todos los ámbitos, un colapso en el sistema de justicia y una crisis profunda de seguridad en más del 70 por ciento de los municipios ha hecho que la población empiece a salir del pasmo para exigir en un "NO + SANGRE" que esto pare. En algo que se traduce en catarsis y también en un respiro moral.