14 sep. 2009

Irán

’Quo vadis’, Irán?/Joschka Fischer,
Traducido por Carlos Manzano
EL PAÍS, 08/09/09;
Irán está desaprovechando la mayor oportunidad que ha tenido desde la revolución de 1979 e incluso en los últimos cien años. Dicha oportunidad se llama Barack Obama. Esa oportunidad la ofrece la política de la mano tendida a Irán de Obama.
Sin embargo, hay pocos indicios -por no decir ninguno- de que los dirigentes de Irán vayan a aprovecharla porque para ellos la oferta de Obama representa también un gran peligro. Nada temen tanto como abrirse y reducir la tensión con Estados Unidos. De hecho, el régimen iraní acogió con agrado a George W. Bush y su Gobierno neocon porque le permitía cerrar filas y, al mismo tiempo, le brindaba acceso a Irak y Afganistán.
Como todos los modernizadores parciales en los regímenes autoritarios, los dirigentes de Irán desean economía, tecnología e infraestructuras avanzadas, pero no libertad, democracia y Estado de derecho. El drama de las manifestaciones de masas y su represión tras las fraudulentas elecciones de junio ha expuesto un conflicto fundamental dentro de la minoría dominante iraní sobre el rumbo de la República Islámica: ¿aspira el país a una mayor apertura o al aislamiento? Ahora prevalecen los aislacionistas.
Aunque la revolución del ayatolá Jomeini en 1979 se proclamó islámica, en esencia fue -y sigue siendo- una revolución nacional. Su objetivo fundamental era la independencia de Irán respecto a las potencias extranjeras. Treinta años después, el ofrecimiento de Obama permitiría a Irán no sólo consolidar su independencia mediante la reconciliación con Estados Unidos, sino también estar a la altura de su cada vez mayor importancia en su región y en la política mundial. El sueño del resurgimiento de Irán podría hacerse realidad junto con las potencias regionales y mundiales más importantes, en lugar de acabar en la pesadilla de la confrontación.
La revolución iraní contra el sah no fue la primera revolución islámica, sino una de las últimas rebeliones anticoloniales del Tercer Mundo: el fin, más que el principio, de una era histórica. Una de las primeras revoluciones de esa clase -y, desde luego, la más importante- se produjo en China en 1949. Siguieron numerosos movimientos de liberación nacional en Asia, África y América Latina. Solían ser de orientación antioccidental y con razón.
Muchas de esas revoluciones optaron por el modelo económico soviético, que combinaba una economía controlada por el Estado con un grado mínimo de integración en el mercado mundial. Muchos de esos países pagaron un alto precio por ello.
Los dirigentes de Irán harían bien en estudiar esos casos cuidadosamente. De hecho, la propia Unión Soviética acabó desplomándose por su economía de escasez, no por falta de misiles y cabezas nucleares. La abundancia de petróleo y gas natural de ese país no pudo impedir su fin. Pero parece que los dirigentes de Irán no quieren aprender las lecciones de la Historia: el gobierno mediante las bayonetas raras veces da resultado a largo plazo.
Todos los modernizadores parciales de China, Rusia, Vietnam y otros países comparten el temor a las “revoluciones de colores”, las conmociones no violentas que en los últimos años propiciaron la llegada de la democracia a Georgia, Ucrania y Líbano. Para evitar la modernización política, esos países han optado por la liberalización económica y la integración en el mercado mundial.
Aún quedan unos pocos Estados “socialistas” no reformados -Corea del Norte y Cuba- y hay incluso un par de nuevos acólitos -Venezuela y Bolivia-. Pero esos países no pueden desarrollarse aisladamente y carecen de una potencia mundial que les sirva de referencia. Lo único que dejarán tras ellos será esperanzas defraudadas y facturas impagadas.
El presidente Mahmud Ahmadineyad se siente más atraído por los restos de las revoluciones anticoloniales de América Latina que por la comunidad de Estados islámicos. El resultado de esa posición se ensombrece aún más si los iraníes se comparan con India, Brasil y Turquía. El impresionante éxito de estos países ha demostrado cuáles son las condiciones que permiten ser una potencial regional o incluso mundial en el siglo XXI.
A medio plazo, el competidor principal de Irán en la región no será Israel ni sus vecinos árabes, sino Turquía. Mientras que Irán reprime la libertad interior, recurre a una política exterior de desestabilización regional y se centra en la fabricación de armas nucleares, que reducirá en lugar de aumentar su seguridad, Turquía está experimentando un proceso de modernización amplia y lograda. Gracias a ello, Turquía, y no Irán, lleva camino de ser la principal potencia de Oriente Próximo.
Este otoño se deben adoptar decisiones importantes porque el proceso de enriquecimiento de uranio sigue sin pausa en Irán. Este país está acercándose a la línea roja que indicaría su capacidad para producir armas nucleares. Así que sus dirigentes deben decidir si aceptan la mano tendida por Obama o conducen a la región a una nueva fase de confrontación. Un vistazo a los libros de Historia podría ayudarles a adoptar la decisión.

Legalidad de la justicia

Legalidad de la justicia en riesgo/ERNESTO VILLANUEVA
Revista Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;
El ejercicio del derecho reclama, de acuerdo con la ley, la tenencia de una cédula profesional con efectos de patente para ejercer la profesión de licenciado en derecho. Esta disposición incluye, y con mayor razón, a quienes realizan funciones jurisdiccionales. Sin embargo, al parecer, no todos los juzgadores federales cuentan con ese indispensable documento. El problema no es menor. Veamos.
Primero. La falta de cédula profesional podría poner en riesgo un acto de autoridad realizado por un juez o magistrado, puesto que si hay un vicio de origen que no se puede reponer, dicho acto sería nulo. Y es posible aprovechar la ausencia de legalidad de un acto de autoridad –de por sí lenta y no expedita– para que la comisión de un delito quede impune. En el Poder Judicial de la Federación existe un área importantísima que se encarga de vigilar que estos eventuales hechos se sancionen o se verifique que los juzgadores cubran los requisitos de ley para realizar su tarea. Se trata del Consejo de la Judicatura Federal (CJF). ¿Qué pasa, sin embargo, cuándo las labores de vigilancia del Consejo no son efectivas? Pone en jaque la certeza jurídica de las decisiones judiciales, generando una crisis en la impartición de justicia.
Segundo. De acuerdo con datos oficiales de la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública, existen 17 casos de jueces o magistrados que carecen de cédula profesional en derecho o cuentan con otras correspondientes a profesiones distintas. En otros 45 casos hay homonimias, por lo que no se pudo verificar si cuentan o no con la respectiva patente. En muchas ocasiones el Consejo de la Judicatura Federal ha puesto en línea datos amplios de los juzgadores, incluyendo fecha de titulación, nombre de tesis y universidad. Al cruzar los datos de la SEP con los del Consejo de la Judicatura, en los 17 casos mencionados no pudieron obtenerse datos que revelaran un error por parte del Registro Nacional de Profesionistas de la SEP.
Tercero. Uno de esos casos es el de la juez de Distrito Laura Gutiérrez de Velasco Romo, titular del Juzgado Décimo Primero de Distrito en el Estado de México y coordinadora de jueces del Segundo Distrito. La Dirección de Profesiones de la SEP señaló en la respuesta número 129609 que en sus registros no aparece ella con cédula de abogada. De igual manera, en la ficha bibliográfica del portal del CJF (actualizado al 16 de agosto del 2007) no aparece fecha de graduación ni universidad donde cursó la carrera Gutiérrez de Velasco Romo. Lo mismo ocurre con el magistrado Carlos Ronzón Sevilla, quien según la Dirección General de Profesiones de la SEP (respuesta 94609) no aparece en su base de datos como titular de cédula profesional en derecho. Este magistrado forma parte de la comisión investigadora de la Suprema Corte de Justicia sobre el incendio en la guardería ABC, que debe revisar los convenios de subrogación de servicios del IMSS y esclarecer quién emitió el permiso de uso de suelo para que funcionara la guardería, así como identificar posibles actos de negligencia médica. No obstante, en la ficha bibliográfica del CJF se indica que ingresó al Poder Judicial de la Federación en 1983 y que de 1974 a 1979 estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara, donde se tituló con la tesis “La necesidad de crear centros ejidales de capacitación y adiestramiento agropecuario”; obtuvo especialidad en derecho en la División de Estudios de Postgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM en 1981, y consiguió una maestría y un doctorado allí mismo en 1983.
Cuarto. Por todo lo anterior, es conveniente que el Consejo de la Judicatura Federal publique en internet el número de cédula profesional de todos los servidores públicos del Poder Judicial de la Federación que, por mandato legal, deben contar con la patente respectiva. Esta medida tendría un efecto positivo no sólo para que el CJF realice sus labores de mejor manera, sino para que pueda ejercerse un riguroso escrutinio público sobre quienes imparten justicia federal en México. De la misma forma, permitiría que no se albergara duda alguna de que en este aspecto se cumple la ley y de que el Poder Judicial predica con el ejemplo. levillanueva99@yahoo.com

Un extraño secuestro

Enigmas de un extraño secuestro/MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA
Revista Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;
Hasta el momento de escribir estas líneas –y seguramente tampoco a la hora en que estén ante los ojos de los lectores– no había ocurrido el terremoto insólito, nunca antes experimentado, que José Mar Flores Pereira había querido anunciar al presidente Felipe Calderón, con quien iba a coincidir en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México hacia las 14 horas del miércoles 9 de septiembre de 2009, noveno día del noveno mes del noveno año del tercer milenio. De modo que hasta la profecía para expresar la cual se produjo el secuestro de un avión parecía estar resultando falsa.
(En rigor, dado el tono apocalíptico que Flores Pereira quiso dar a su fechoría, su atentado debió ocurrir mucho tiempo atrás, el 6 de junio de 2006, pues en esa fecha figuran a derechas, no la inversa, los números del Anticristo. Escribió San Juan en la isla de Patmos, en el versículo 19 del capítulo 23: “que el inteligente calcule la cifra de la Bestia, pues es la cifra de un nombre; la cifra es 666”.)
No tengo una hipótesis respecto de quién y para qué se fingió la comisión de ese delito. Ni siquiera estoy en condiciones de saber si efectivamente se trata de una puesta en escena. Sólo digo que en el extraño suceso ocurrido el miércoles 9 abundan los ingredientes mal mezclados, las figuras de un rompecabezas que no cuadran. Admito, en consecuencia, la posibilidad de que en efecto una persona hubiera secuestrado un avión con más de 100 pasajeros, exigido el cumplimiento de unas condiciones, para lo cual amenazó a la tripulación con hacer estallar explosivos y, no obstante ser desatendidas sus peticiones, permitió la salida de los pasajeros y se entregó sin resistencia a las autoridades.
Pero poca gente cree que así haya sido. Y sobre esa incredulidad se erigen señalamientos de que se trató de un engaño. “Una faramalla”, la llamó el diputado Porfirio Muñoz Ledo. “Un montaje”, aseguró en el otro extremo José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. Este abogado, autor de un libro sobre secuestros, fue más allá, pues no vaciló en señalar al autor de esa farsa: Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública del gobierno federal.
No estoy distante en este punto de la posición de Ortega, ya que es imposible olvidar el caso de Florence Cassez, cuya captura fue montada para la televisión en diciembre de 2005 por el entonces director de la AFI, el propio García Luna, que con acciones como esa ganó los lauros que le permitieron ascender en la escala jerárquica de la policía federal hasta ser su cabeza. Sin parar mientes en ese grave defecto del procedimiento, el Ministerio Público y la justicia sentenciaron a la señora Cassez por secuestro. A causa de ese mismo lance, que debió costar a García Luna la carrera y no obtener el premio que se le asignó, la relación diplomática entre Francia y México se ha helado, ya que el presidente Sarkozy fue sensible al clamor público en Francia, y al de la familia de la presa, que por desconfianza a la procuración y administración de justicia mexicanos pretendieron trasladar a su país a la sentenciada. Así lo pidió el mandatario francés y así le fue negado.
Los enigmas del extraño secuestro comienzan por el presunto secuestrador. En un mundo de ambigüedades, su figura es inasible. Es, por lo tanto, un candidato ideal para participar en una superchería, comprado o bajo amenazas. Delincuente en su tierra de origen, Bolivia, se habría regenerado en México por el poder de la oración que, por lo que dice de sí mismo, también lo dotó de capacidad para ganarse la vida como pastor de una confesión cristiana no católica, como autor de himnos religiosos y aun como empresario. Poseyó un restaurante en Cancún y fue acusado allí de pagar para que jefes policiacos fueran amenazados, no sé con qué objeto, si para extorsionarlos o qué. El hecho es que tuvo que dejar su negocio (adosado a una casa de oración llamada Éxito Familiar, denominación que denota inclinación hacia las fórmulas comerciales). Y se fue a Oaxaca…
Ya en esa ciudad, ha de tener alguna relación con gente del gobierno, que le permitieron cantar sus himnos en un entreacto de la Guelaguetza apenas en julio pasado. Con tantas medidas de seguridad que adopta el gobierno estatal para que su fiesta no sea afeada por protesta social, sólo con autorización se puede llegar hasta la plataforma donde actuó el pastor boliviano, quizá ya naturalizado mexicano, lo que de ser cierto abre otro enigma, sobre los modos y el momento en que obtuvo su nueva nacionalidad.
Cómo pudo subir al avión –cuyo precio no es una bicoca, por lo que forma parte de otro enigma– con los elementos que a bordo hizo pasar por explosivos es otro enigma a resolver. El escrutinio de seguridad en los aeropuertos es tan riguroso que a menudo irrita. O da risa como cuando es decomisado un cortaúñas. O unas pequeñas tijeras apenas capaces de cortar papel. O hasta las aspas de una licuadora cuyos filos son inofensivos porque están insertados en una estructura metálica (a menos que se crea que ésta pueda servir como arma contundente).
A los 50 minutos de vuelo, rumbo a la Ciudad de México, José Mar se manifestó. Con el amago de hacer estallar un artefacto extraño, que no llamó la atención a ningún revisor en el aeropuerto, o que armó ya a bordo, formuló su petición: demandaba hablar con Calderón para advertirle del gran e inminente desastre. De haberse accedido a su exigencia, el presidente simplemente hubiera tomado nota de su prevención, pues nada podría haber hecho frente a la magnitud del terremoto anunciado. Da la casualidad, empero, que la exigencia del secuestrador pudo haber sido materialmente satisfecha, pues el aparato secuestrado estaba en tierra, apartado del tráfago normal aeroportuario, a la hora en que estaba programada la partida de Calderón a Campeche, desde la misma terminal aérea. La coincidencia podría significar –lo planteo sólo como un enigma más– que Flores Pereira estaba al tanto de la agenda presidencial.
Otro enigma es si se transmitió a las autoridades el pedido del secuestrador o no. Y, en consecuencia, si hubo deliberación sobre tal demanda y cuál fue la conclusión: si negarse de plano a satisfacer el extravagante deseo del pastor o engañarlo con una aceptación aparente. Como si esto hubiera ocurrido, y sin que ese resultado se produjera tras una prolongada y extenuante espera y la correspondiente negociación, el secuestrador se entregó sin resistencia y podría decirse que con satisfacción y hasta alivio. Sonreía y mascaba chicle una vez capturado, tan tranquilo, sin la mínima señal de tensión, que parecía seguir un guión y no tener nada de qué preocuparse.
Dado que no hubo riesgo alguno, los agentes federales convocados y que entraron por una escalerilla normal (a cuya cabeza un verdadero secuestrador armado hubiera podido cazar uno a uno a sus atacantes) e ingresaron al aparato sin contratiempo alguno. Ya habían salido las mujeres y los niños, por decisión de José Mar. Adentro quedó una veintena o más de adultos. A más de la mitad se les dejó salir. La policía los dejó salir sin problema. Pero a los últimos ocho los detuvo y los condujo esposados a bordo de un vehículo enrejado a un local oficial donde al fin se les dejó libres. ¿Y los primeros liberados? ¿No podrían estar entre ellos los presuntos cómplices cuya búsqueda sirvió para explicar el maltrato infligido a pasajeros tomados al azar?
La operación fue brillantemente dirigida sobre el terreno por el propio García Luna, que de ese modo cobró dimensiones de héroe. Podrá decirse en su abono que si bien hoy sabemos que no hubo nunca riesgo real de estallidos o de violencia homicida, él no lo sabía en ese momento. Por las dudas, sin embargo, se mantuvo a distancia del avión y cerca de las cámaras.
Flores Pereira fue consignado el viernes 11 por tres delitos, dos de los cuales pueden en efecto corresponder a la conducta conocida, o que se le atribuye. Se le consigna por ataques a las vías generales de comunicación en su modalidad de apoderamiento de una aeronave por medio de amenazas. Y de privación ilegal de la libertad a los pasajeros que con él volaron de Cancún a México. Allí comienza a enseñar las costuras la acusación. Los pasajeros no fueron retenidos por el presunto delincuente, y no se llegó a un punto en que algunos quisieran descender del aparato y él lo impidiera. El tercer delito resulta en la escena tan extravagante como el resto de los hechos que he mencionado: se le acusa de sabotaje, que es el delito que comete quien entorpece vías de comunicación “con el fin de afectar la capacidad de defensa del país”. ¿Qué? ¿Cuándo hizo eso José Mar?
La acusación es en ese punto insostenible. Si en otro hecho enigmático resulta que al presunto delincuente lo defiende un buen, y caro, penalista, los cargos –el tercero sin duda, y quizá el segundo– no prosperarán. ¿Acaso la acusación es endeble deliberadamente para propiciar la libertad del pastor que a la postre no causó daño alguno, ni siquiera conmociones a los pasajeros, muchos de los cuales sabían menos de lo que acontecía dentro del avión que quienes seguían por los medios el episodio?
También puede ocurrir que el juez no inicie proceso a Flores Pereira atribuyéndole una perturbación mental y teniéndolo por ello como inimputable. Si así fuera, los enigmas quedarían resueltos. Se sabría que se trató de un montaje, y se conocería el nombre del autor.



Degradación panista

Degradación panista/ÁLVARO DELGADO
Revista Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;
Con motivo de la publicación de su segundo libro, Volver a empezar. Un llamado a la perseverancia desde la Democracia Cristiana, que comenzará a circular en estos días bajo el sello de Grijalbo, el exdirigente panista Manuel Espino revela en entrevista con Proceso que en 2006 habló con 10 gobernadores priistas para convencerlos de apoyar a Calderón en lugar de respaldar a López Obrador. Y, en el marco del 70 aniversario de ese partido, dice que este es el momento de volver a la doctrina y refundar el PAN terminando con la corrupción, los fraudes electorales y las campañas sucias que practica –en las cuales reconoce haber participado–, al igual que con las “acciones facciosas y segregacionistas” que ha impuesto Felipe Calderón…
Las prácticas de corrupción, impunidad, represión, fraudes electorales, campañas sucias, imposiciones y otros vicios que caracterizan al Partido Acción Nacional (PAN) y sus gobiernos sólo se explican por el abandono del ejercicio congruente de la política y por la consolidación de un pragmatismo extremo, reconoce Manuel Espino.
En el marco de los 70 años de la fundación del PAN, que se cumplen este miércoles 16 tras la peor derrota de su historia, Espino plantea la “refundación” del partido que presidió para cumplir con el objetivo fundamental de generar ciudadanía, más allá de ganar elecciones.
El controvertido exdirigente panista, confrontado con la facción que encabeza Felipe Calderón, irrumpe con un nuevo libro, Volver a empezar. Un llamado a la perseverancia desde la Democracia Cristiana, editado por Grijalbo, en el que plantea retornar a los principios fundacionales del PAN y deponer el pragmatismo.
En amplia entrevista, Espino inclusive distingue entre el “pragmatismo ramplón” de Germán Martínez y Juan Camilo Mouriño –ya fallecido–, que condujo a derrotas, y el que él practicó con gobernadores priistas para hacer ganar a Felipe Calderón en 2006, cuando –acepta– el PAN recurrió a una campaña sucia que polarizó a la sociedad.
“Reconozco que se dio esa campaña y que luego me la atribuyeron cuando eso afectaba al equipo de campaña. Por cuidar a mi candidato y las posibilidades de éxito, acepté culpas que no eran mías”, dice Espino. “No se valen campañas de denostación, de desprestigio, y eso hicimos”.
En una actitud autocrítica para sustentar su llamado a regresar al PAN a sus orígenes –“tengo que corregir mis propios errores dentro de mi trayectoria”–, plantea también la necesidad de reconsiderar el rechazo del PAN a temas como el aborto, las familias no tradicionales, los homosexuales y las lesbianas.
“Me parece que a ratos el PAN ha tenido una actitud injusta e inhumana con esas personas. Podemos no estar a favor del aborto, pero no se justifica condenar a tres años de cárcel a una mujer que aborta”, expresa.
Y agrega que, aun cuando hay mujeres que abortan por haber sido violadas, son expuestas al escarnio y a la persecución en estados gobernados por el PAN: “Yo no estoy de acuerdo con lo que hicieron los panistas en Guanajuato, por ejemplo, porque eso no es humano”.
Presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), Espino reprueba, así mismo, los recurrentes ataques de sus correligionarios al Estado laico: “Un mandatario, si es católico o profesa algún credo religioso, no debe andarlo exhibiendo en el desempeño de su función pública, porque genera confusión y debilita al Estado laico, en el que yo creo”.
Allegado a Vicente Fox, quien como presidente de México ostentó su condición de católico militante, como cuando se postró para besar el anillo papal de Karol Wojtyla, Espino califica esa conducta de “grave error personal”.
–No fue sólo personal, dado que era jefe de Estado.
–El Estado no se equivocó, se equivocó el mandatario, la persona, se equivocó Vicente Fox. Y eso fue, de alguna manera, un agravio, aunque sea menor, al Estado. Si recibe al Papa como jefe de Estado debe prevalecer el protocolo del jefe de Estado y, ya en privado, si quiere rezar y besarle la mano es otra cosa.
Resume: “Ese tipo de temas los planteo en el libro, porque percibo un partido entumecido, que no es capaz de reflexionar en sus tesis originales, y trato de sacudir la esclerosis que padecen algunos partidos de la democracia cristiana –incluido el PAN– que, por pereza, comodidad o conveniencia política hacen a un lado las ideas, las tesis doctrinarias”.
–Ahora en el PAN todos hablan de volver a los orígenes…
–Pero hablar de retornar a los orígenes y seguirse comportando como priistas es retórica, igual que hablar de unidad pero autorizar y promover acciones que dividen. Es retórica ofrecer victorias y ni siquiera ocuparse de estrategias exitosas para evitar derrotas.
El exdirigente panista aborda en su libro, igualmente, la carencia de líderes con consistencia política, “que al primer revés abandonan el barco y la tripulación”, alegando apego a la cultura de la dimisión. “Es falso y grotesco que en la democracia cristiana haya eso. Queremos dirigentes que, en la adversidad, no se arredren”.
–¿Se refiere a Germán Martínez?
–Sin lugar a dudas. Pero como él hemos tenido muchos otros en estados y municipios. Hemos tenido dirigentes que se prestan al cochupo, que abusan del cargo directivo para poner a sus amigos, compadres y parientes en posiciones de privilegio o para hacerse ellos mismo de una candidatura. Esos no son los líderes que queremos en la democracia cristiana.
Refundación
Volver a empezar es el segundo libro de Espino, quien hace un año publicó también Señal de alerta, donde acusó a los “capos del calderonismo” de pretender apoderarse del control del PAN y de pactar con políticos como Manlio Fabio Beltrones, a quien hizo aparecer en la portada saludando, casi sometiendo, a Felipe Calderón.
A diferencia de Señal de alerta, en Volver a empezar, Espino no hace imputaciones directas a panistas, sino que privilegia las ideas de pensadores de la democracia cristiana, como Carlos Castillo Peraza, quien el pasado miércoles 9 cumplió nueve años de fallecido sin que, al parecer, nadie en el PAN se acordara del aniversario.
En entrevista el jueves 3 de septiembre, un día después de que Calderón encabezó un acto político en Palacio Nacional con motivo de la entrega del Tercer Informe de Gobierno, Manuel Espino manifiesta que el aniversario del PAN y el inicio de la presidencia de César Nava abren la oportunidad para transformar el partido, sobre todo después de la gestión de Germán Martínez.
“Estoy confiado en que Nava va a cerrar en definitiva el triste capítulo”, dice, y advierte que el desempeño de la dirigencia del PAN no se debe medir por los triunfos electorales, sino por la reconciliación interna. “Si eso lo logramos en la presidencia de César, será un gran avance hacia nuestro propio origen”.
–¿Se trata de una refundación?
–Sí, una especie de refundación, sin menospreciar lo que hemos aprendido y logrado durante 70 años. Creo que el 70 aniversario significa una nueva oportunidad para el PAN y los panistas de darnos la mano, haciendo a un lado los agravios, los resentimientos… que los ha habido. Es la mejor ocasión para volver a empezar.
“Ojalá que esa actitud de César, que la veo sincera, se refleje en las acciones, en los hechos y en las decisiones, y ojalá que esa misma actitud permee en el gobierno federal para que terminen las acciones facciosas y segregacionistas que existen, no de manera fortuita, sino por línea, por instrucción, directriz, por orden expresa de la autoridad.”
–¿De Calderón?
–Sin lugar a dudas. Espero que el presidente también sea sensible a la necesidad de retomar el humanismo, el espíritu de solidaridad entre quienes podemos pensar diferente, y reconozcamos que somos parte de un mismo proyecto en beneficio de la nación.
Según Espino, en el PAN y en sus gobiernos hay un problema de congruencia: “Germán llegó a la presidencia del PAN hablando de unidad, y se mantuvo año y medio haciendo, alentando y diciendo cosas que dividían”.
Y añade: “Es un poco lo que ha pasado con el gobierno federal: Desde el primer día, el presidente de México habló de unidad, pero desde el gobierno se han permitido cosas que han agredido a la oposición, que han dificultado la unidad, el acuerdo y el consenso”.
Evoca el mensaje de Calderón en el Palacio Nacional, particularmente el llamado a la unidad y al cambio: “Escuché que es la hora de cambiar, y yo diría: Es la hora de volver a empezar, pero que sea en serio. No podemos seguir convocando a la unidad, pero ser la causa de acciones y de procesos que lastiman la confianza y que dificultan esa unidad”.
Sobre Nava, a cuya candidatura única se opuso y aun se reunió con él la víspera de la elección para mandarlo “olímpicamente al carajo”, Espino aprecia un esfuerzo de inclusión, que ya se tradujo en otra reunión privada y en nombramientos de algunos de quienes fueron colaboradores de Espino, quien dice mantener su “permanente exigencia de congruencia”.
Pragmatismo bueno
El PAN se ha impuesto, continúa, un pragmatismo extremo que mandó “de vacaciones” a la doctrina, como proclamó Vicente Fox.
“¡Se acabaron las vacaciones! No más pragmatismo, no más actitud facciosa. ¡Volvamos a ser lo que siempre fuimos!”, exclama Espino, quien distingue entre el pragmatismo que hubo en las elecciones de Chiapas, donde él repartió propaganda del PRI, y el de los comicios de Yucatán, donde intervino Mouriño.
En Chiapas, recuerda, el candidato del PAN renunció a favor del candidato del PRI por “una decisión del equipo del presidente electo”, y Espino fue para aclarar que no era una cesión al PRI, sino a favor del candidato. “Era un poquito tratar de salvar algo del PAN”.
Contrasta este caso con el de Yucatán. “¡Yo no fui el que echó a perder la campaña exitosa! Fue Juan Camilo Mouriño, fue Jorge Manzanera Quintana. Íbamos muy bien. Yo estuve un mes permanentemente ahí. Fui al registro del candidato a gobernador de Baja California, y en ese descuido se metieron por la puerta de atrás, cambiaron la estrategia, los métodos, la publicidad, agredieron a la candidata del PRI, y eso le dio la vuelta a la campaña. ¡Ese es pragmatismo ramplón e incongruente con lo que es el PAN, y nos ha hecho perder espacios!”.
En cuanto a las gestiones que hizo ante gobernadores priistas para que movieran sus maquinarias electorales a favor de Calderón en 2006, Espino las define como “un pragmatismo que no agravia principios”, porque buscó el voto útil. “Estaba yo tratando de convencerlos de que era mejor Calderón que Andrés Manuel López Obrador”.
–¿A cambio de qué?
–¡De nada! ¡No hubo negociación! Yo fui a generar una reflexión: “Tu candidato no va a ganar. Escoge: Felipe o El Peje”. Punto. No hubo una negociación de esto a cambio de aquello, jamás la hubo.
En el caso de Mario Marín, de Puebla, envuelto en un escándalo tras violar los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho por encargo de Kamel Nacif, dice que su caso se resolvería en el ámbito judicial, no en los espacios del Ejecutivo y el Legislativo.
“Yo le dije: ‘Lo que te pido es que le ayudes a tu estado a tener un presidente de la República que sea el mejor posible, y en este momento el mejor posible es Calderón’. No fui a ofrecerle ni impunidad ni apoyo, absolutamente nada. Lo planteo en el libro: El pragmatismo sin principios, por intereses partidistas, que no atiende al interés superior, es totalmente deleznable.”
Reitera que habló con 10 gobernadores del PRI “porque son los que mueven la maquinaria” electoral, pero no para ofrecerles un acuerdo. “Les hice ver el riesgo que implicaba que ganara López Obrador”.
–¿Por qué riesgo?
–Era mi convicción y quería hacer ganar a mi candidato.
–Eso no se hace de gratis.
–Pues mira, a lo mejor soy muy pendejo, pero yo no cobro por hacer política, no cobro por hacer acuerdos, y como presidente del PAN jamás lo hice.
Admite, eso sí, que en esa campaña y en las subsecuentes se emplearon técnicas de propaganda que polarizan a la sociedad, como lo refiere en su nuevo volumen.
“No se justifica, bajo ninguna circunstancia, que un partido que está en la responsabilidad de gobierno agreda a la oposición, porque eso esteriliza la política. Eso hizo el PAN y eso ha hecho en reiteradas ocasiones”, expone, y asegura que, siendo presidente del partido, manifestó, internamente, su desacuerdo con esa estrategia.
Sin embargo, “tuve que apechugar, pero no estoy obligado a que, sólo porque apechugué siendo el dirigente del partido, lo tenga que seguir haciendo. En el libro también hago un llamado a la congruencia en las campañas. Tenemos que ser los principales promotores de campañas de diálogo, de debate, de propuesta, no de denostación”.
Identificado con el sector más conservador del PAN y aun como miembro de El Yunque –hecho que él niega–, Espino afirma que hay muchos panistas que, estando concientes del alto nivel de pragmatismo que padece el PAN, coinciden en el empeño de regresar al partido al cauce de las ideas, la doctrina, la reflexión y la práctica congruente de la política. En el PAN, advierte, es preciso contrarrestar la corrupción, tema que también analiza en Volver a empezar. “Si ya incurrimos en prácticas inmorales y de corrupción, es hora de cambiar y volver al origen”, enfatiza.
Lo mismo, continúa, debe hacerse ante los actos de defraudación electoral que se producen en el PAN y que quedan en la impunidad, como ocurrió, afirma, en el Comité Ejecutivo Nacional presidido por Germán Martínez. “Las actitudes fraudulentas en mi partido no fueron poquitas, sino muchas, como el intento de fraude contra (Javier) Corral”, especifica.
Y sentencia: “Los que la han hecho la deben pagar. Sería muy lamentable que la inmoralidad se recompense con cargos públicos. Sería muy lamentable que la incongruencia se recompense con candidaturas y posiciones de privilegio. No sería ético, porque alienta la impunidad”.

Exhorto al gobierno de Sinaloa

Tiene, ahora, el uso de la palabra la senadora María Serrano Serrano, del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, para presentar punto de acuerdo, por el que se exhorta al gobierno del estado de Sinaloa, a coordinarse con la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría General de la República, a fin de que se implementen estrategias efectivas de contención de la violencia asociada al combate al narcotráfico.
-LA C. SENADORA MARIA SERRANO SERRANO: Muchas gracias, señor Presidente.
Señoras senadoras y señores senadores:
Nuevamente subo a esta tribuna para llamara su atención y pedirles su apoyo para un punto de acuerdo de urgente y obvia resolución.
En el pasado mes de agosto en Sinaloa se registraron 104 homicidios. Actualmente en lo que va de estos 13 días del mes de septiembre ya llegamos a 52 homicidios dolosos que hoy la prensa en Sinaloa lo está declarando.
Y esto nos lleva a que en este año ya estamos rebasando la cuenta de más de 800 homicidios en el Estado de Sinaloa a consecuencia del crimen organizado. La crueldad y saña con que se realizan estos crímenes es inaudita, el fenómeno delictivo exhibe en Sinaloa una degradación moral sorprendente, se tortura y se mata con un sadismo nunca antes visto.
El 24 de agosto seis individuos fueron asesinados, cuatro de ellos decapitados. En la Cofradía, población situada a pocos kilómetros de Mazatlán, se reportó la presencia de unas cabezas humanas en el interior de una hielera abandonada en la orilla del camino, y en ella había un mensaje que más o menos decía de esta manera: “Mazatlán tiene dueño y todo México”.
Posteriormente, el 29 de agosto ejecutaron a 8 jóvenes, entre ellos a 2 jovencitas, a balazos por un grupo armado cuando se encontraban en un lugar conocido como Malecón en Navolato.
El domingo pasado 3 individuos fueron asesinados en una plaza comercial de Culiacán.
Hechos como estos se suceden a lo largo del Estado casi a diario, sin que se perciba por la población la preocupación o intervención de las autoridades locales o federales.
Si bien es cierto que se ha declarado una guerra contra el narcotráfico por el presidente Felipe Calderón, también lo es que todos los niveles de gobierno deben participar de manera coordinada y decidida en contra del crimen y la violencia.
La estrategia del Gobierno Federal y sus acciones de combate al narcotráfico y al crimen organizado parece ser que en Sinaloa no están dando los resultados que deben de darse. Es muy preocupante la cantidad de vidas que desgraciadamente se pierden en esta lucha ante la pasividad, no solamente del gobierno local, sino también del Gobierno Federal. Hay en estos crímenes bastantes personas civiles que nada tienen que ver con el crimen organizado, sin embargo, a ellos les tocan las balas que se envían a los que están inmiscuidos en estas organizaciones.
Por lo tanto, amigas y amigos, es urgente que la estrategia de combate al narcotráfico y sus acciones se acompañe con una política efectiva de contención de la violencia, primero, y luego de una reducción de sus índices basados en acciones de inteligencia policial, investigación y la intensificación de la prevención delictiva en el Estado de Sinaloa.
La sociedad sinaloense está viviendo con temor. El crimen alcanza todos los espacios. La perversión y sadismo con que opera la violencia en el Estado llega a niveles indecibles. Las instituciones de seguridad pública parecen estar colapsadas. Están viendo el fuego cruzado de los cárteles que hay en Sinaloa, sin embargo, no pasa nada, no intervienen, hay una gran impunidad y no aprehenden a nadie en estas situaciones de violencia que ocurren a diario en Sinaloa.
Por lo tanto, no hay trabajo de investigación, no se integran averiguaciones previas, no se persiguen a los delincuentes, no se aprehende a nadie.
Por lo antes expuesto, señoras senadoras y señores senadores, me permito a ustedes proponerles un punto de acuerdo de urgente y obvia resolución:
PUNTO DE ACUERDO
PRIMERO.- Se exhorte respetuosamente a la Secretaría de Seguridad Pública, a la Procuraduría General de la República y al gobierno del estado de Sinaloa para que conjuntamente implementen de manera urgente estrategias efectivas de contención de la violencia asociada al combate, al narcotráfico, y a suprimir la impunidad con que opera la delincuencia. Lo anterior en los términos de lo que establece la Ley de la Policía Federal Preventiva.
SEGUNDO.- Se exhorta de manera respetuosa al Consejo Nacional de Seguridad Pública para que en los términos de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública se intensifique la profesionalización policial y judicial, y elevar significativamente, en el corto plazo, las capacidades de inteligencia e investigación de la policía del estado de Sinaloa a efecto que su eje fundamental de actuación se constituya en la prevención del delito y se reduzca de manera importante la impunidad que existe por la comisión de delitos en el país.
Muchas gracias, señoras y señores senadores. Señor presidente, pido que se inserte en el Diario de los Debates la presente intervención. Gracias.
-EL C. PRESIDENTE NUÑEZ JIMENEZ: Como ha sido solicitado y con fundamento en lo dispuesto por el Reglamento para el Gobierno Interior, consulte la secretaría a la Asamblea, en votación económica, si el asunto se considera de urgente u obvia resolución y se pone a discusión de inmediato.
-LA C. SECRETARIA SOSA GOVEA: Consulto a la Asamblea, en votación económica, si el anterior punto de acuerdo se considera de urgente y obvia resolución y se pone a discusión de inmediato.
-Quienes estén por la afirmativa, favor de levantar la mano.
(La Asamblea asiente.)
-Quienes estén por la negativa, favor de levantar la mano.
(La Asamblea no asiente.)
Sí se considera de urgente y obvia resolución, señor presidente.
-EL C. SENADOR FRANCISCO AGUSTIN ARROYO VIEYRA: (Desde su escaño) Señor presidente.
-LA C. SECRETARIA SOSA GOVEA: ¿Con qué objeto el Senador Arroyo Vieyra?
-EL C. SENADOR FRANCISCO AGUSTIN ARROYO VIEYRA: (Desde su escaño) Si usted me lo permite, aquí desde el escaño, simplemente para reconocer que la Senadora María Serrano tomó en consideración las propuestas del señor Senador Don Mario López Valdez para enriquecer los dos numerales de su proposición con punto de acuerdo, por lo que le apreciamos y votaremos a favor.
-EL C. PRESIDENTE NUÑEZ JIMENEZ: Se registra. En su caso pregunto a la Asamblea si está a discusión la propuesta, si hay oradores a favor.
El Senador Ricardo Monreal Avila. ¿En qué sentido, senador?
-EL C. SENADOR RICARDO MONREAL AVILA: (Desde su escaño) A favor.
-EL C. PRESIDENTE NUÑEZ JIMENEZ: A favor.
-EL C. SENADOR RICARDO MONREAL AVILA: Gracias, ciudadano presidente.
Hoy podemos contabilizar la macabra cifra de más de 5 mil 200 muertos, casi 800 en Sinaloa escuché de la Senadora Serrano, más de mil en Chihuahua. Ya ha rebasado la cifra del año pasado, 2 mil 8 fueron cercanos a los 5,000, 5000 vidas perdidas con motivo del crimen organizado.
Nosotros votaremos a favor de este punto de acuerdo de la Senadora Serrano, que a juicio del Senador Francisco es una fusilata del Senador López, ¿o no? Bueno, que lo retomó y que hicieron un solo acuerdo, el punto de acuerdo los dos.
Pero no importa de dónde venga ni quién lo esté proponiendo, el tema de fondo es, que la situación que padece Sinaloa, no es privativa de Sinaloa.
Lo que sucede en Sinaloa sucede en Chihuahua, sucede en Zacatecas, sucede en Jalisco, sucede en Tamaulipas, sucede en Michoacán, sucede en Sonora, sucede en Guanajuato, sucede en todas partes; por eso a pesar de que vamos a votar a favor, debería ampliarse, porque finalmente el exhorto tiene que ver con la coordinación de quienes son las instituciones encargadas de la procuración de justicia y de la persecución de delitos.
Y me parece que la lectura que hacía la senadora Serrano, quien le hizo el documento, ella misma o sus asesores que le ayudaron, hay una crítica fuerte al gobierno federal, que comparto.
El documento que leyó la Senadora Serrano es importante parafrasearlo. Dice ella: hay una gran impunidad, no hay labores de inteligencia, no hay una labor científica de la policía para perseguir delitos, no hay detenidos, hay sólo violencia, violencia y más violencia. Y ella tiene razón, y por eso nosotros en el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo vamos a votar a favor de este punto de acuerdo que está sometido a la consideración en el trámite de urgente y obvia resolución.
Me temo, senadora, y senadores que el grado de complicidad entre las instancias estatales con el crimen organizado es presumiblemente muy arraigado.
Me temo que la complicidad de los cárteles con las instituciones federales que se encargan de la persecución del delito y de la procuración de justicia es muy arraigado, y por eso, regresamos en este tema a la discusión política de este día, la ratificación del Procurador General de la República. Por eso es mucho más importante revisar con sumo cuidado cuál es la persona indicada para estar al frente de este esfuerzo de procuración de justicia; y tiene razón, Senadora Serrano, incluso le propondría que no se limite a Sinaloa, sino la coordinación que debe de existir entre la instancia estatal, la federal y la municipal, es una obligación constitucional y es una obligación legal que no se está llevando a cabo en el país.
No hay labores de inteligencia, no hay coordinación, no hay labor científica en la investigación y en la persecución de delitos, y sólo hay ruido, ruido, y ruido sin ninguna eficacia, ni menos protección a los ciudadanos que se ven indefensos como rehenes o el crimen organizado o de los órganos que se presumen procurarán justicia.
Por eso, nosotros votaremos a favor de su propuesta oportuna, pero le repito, todos los estados del país padecen del mismo problema que usted aquí ha denunciado.
-EL C. PRESIDENTE NUÑEZ JIMENEZ: Gracias al Senador Ricardo Monreal.
De no haber ningún otro orador, consulte la Secretaría a la Asamblea en votación económica si es de aprobarse la propuesta presentada.
- LA C. SECRETARIA SOSA GOVEA: Consulto a la Asamblea en votación económica si es de aprobarse la propuesta presentada, quienes estén porque se apruebe, favor de levantar la mano.
(LA ASAMLEA ASIENTE)
Quienes estén porque se rechace, favor de levantar la mano.
(LA ASAMBLEA NO ASIENTE)
Aprobada la propuesta, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE NUÑEZ JIMENEZ: Gracias. Comuníquese.

Osiel

Sed de poder, sed de sangre.../RICARDO RAVELO
Revista Proceso # 1715, 13 de septiembre de 2009;
Un retrato vívido y documentado de quien fuera amo y señor del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén, capo sanguinario en cuya organización delictiva se gestaron Los Zetas –el grupo armado que hoy opera por su cuenta imponiendo el terror en buena parte del territorio nacional–, sale a la luz en el libro Osiel. Vida y tragedia de un capo, gracias al trabajo de investigación de Ricardo Ravelo, reportero de Proceso. Su infancia y su juventud, sus inicios como criminal, el crecimiento de su emporio delictivo, los detonantes de la caída que lo llevó finalmente a una prisión de Estados Unidos, son relatados en los fragmentos que a continuación publicamos con autorización de la editorial Grijalbo.
La vida de Osiel Cárdenas Guillén, el reconstructor del cártel del Golfo, la pieza criminal más sanguinaria del México contemporáneo, no ha sido distinta a las de sus predecesores en el negocio de la droga. Calamitosa desde la infancia, una existencia como la suya acaba en rebeldía y puede sumir a cualquier individuo en la más profunda ruindad. A lo largo de su niñez y parte de su juventud, bordeó la tragedia y fue un azaroso golpe del destino el que lo arrojó a las redes de la delincuencia. Presa de una sed de poder, fue víctima de su propio entorno social, de la miseria padecida durante su infancia extraviada por falta de dirección. Fue esa adversidad la que apagó su alegría y, al correr de los años, abrió paso al odio y a la crueldad, que anidaron en su alma desprotegida y lo transformaron en un adolescente veleidoso.
La infancia y la adolescencia, que para cualquier ser ordi­nario son formativas, en Osiel se convirtieron en tétricos túneles de espesa oscuridad. En su juventud y hasta su cap­tura en 2003, sólo lo jalona la voracidad por el dinero y los placeres. Ausente la madre y con un padre adoptivo, a Osiel le fascinan las mujeres bellas y bien formadas, son su debili­dad, su refugio. Con ellas sacia sus ancestrales carencias que lo contristaron; rudo por naturaleza, ante ellas se doblega, incluso se muestra tierno mientras el gozo lo envuelve. Desea tenerlas a todas, una diferente cada noche.
Crecido en la miseria, el adolescente Osiel la rechaza tanto como la sufre. Sin recursos y abandonado a su suerte, sólo puede estudiar la secundaria en una escuela noctur­na ubicada en la calle Cuarta y González, en Matamoros, Tamaulipas. Alterna sus estudios con un trabajo de mesero en el restaurante El Mexicano. Allí lava platos y sirve como mandadero. Sólo tiene 18 años y vive rumiando acerca de la vida que lleva. Pero también guarda sueños y ambiciones en los que funda la seguridad de tener las capacidades necesarias para conducir una alta empresa, vivir como príncipe, vestir prendas elegantes y frotar su piel con perfumes finos. No obstante esas proyecciones se esfuman apenas la mente del adolescente se enfrenta con la cruda realidad que le rodea. Y esos contrastes oprobiosos lo hacen vivir al acecho, osci­lando con frecuencia entre el poder y el sufrimiento, calami­dades que se prolongan con los años y le impiden, aún hoy, tener un solo instante de sosiego y serenidad interior.
Ya como delincuente, cambia su nombre por el de Alberto Salazar González en un juego perverso por ocul­tar su identidad. Le disgusta también su aspecto físico; lo acompleja su estatura de un metro con 67 centímetros y ciertas partes amorfas de su cuerpo, como sus pies. Calza del número nueve y medio y siente que esa medida no es proporcional con su altura. Recurre a las máscaras. Cuando comienza a escalar el pináculo del crimen, Osiel exige que le digan “ingeniero”. Luego, vanidoso, ordena a un ciruja­no plástico un implante de pelo para evitar que la calvicie avance y termine por devorarle el cabello; también que le cumpla un capricho: que con sus manos le parta el mentón, para más tarde poder dar rienda suelta a su galantería. Con esos lujos Osiel reacciona con furia ante su origen, quiere ser otro a como dé lugar.
Cerca ya de los 20 años, su entorno social está cubier­to de espinas que le provocan dolor y rabia. Enorme es su rencor y rebeldía ante la hostilidad que lo rodea, y enorme también la furia del destino que lo azota. Pero él no cede. Tan pronto como se siente dueño de su vida y del mundo, irrumpe en el mapa criminal, y lo hace por medio de asesi­natos y traiciones. Ya tiene 25 años y aspira a ser amo y señor del narcotráfico, pero aún debe esperar su tiempo.
Al cumplir 31 años, Osiel grita a los cuatro vientos que quiere ser poderoso, dice estar dispuesto a pagar cualquier costo. Para él es la hora decisiva pues todo comienza a aco­modarse a la medida de sus ambiciones. Vertiginoso y fulgu­rante fue su ascenso en el mundo del narcotráfico, estrepitosa, dolorosa, su caída, y más grave aún su desgracia. Hoy, a los 42 años de edad, en plenitud de sus facultades, Osiel purga una condena en un penal de Estados Unidos en el que ve cómo languidece su vida. Sabe, debe saberlo, que el ocaso va a llegar mientras esté recluido. También sabe que no hay forma de romper ningún eslabón de las varias cadenas perpetuas que ya lo esperan. La vida ha perdido todo sentido. Por eso cuan­do se ve a sí mismo y reconoce que está condenado a vivir los años que le restan en una cárcel, se sume en prolongados silencios. Lo perturban pensamientos trágicos como la muer­te.(…)
La traición
(…) A mediados de 1999, Osiel Cárdenas viaja a Tomatlán, Jalisco, y se instala en La Trementina, uno de sus fastuosos ranchos. Lo acompañan Eduardo Costilla, Víctor Manuel Vázquez Mireles, Arturo Guzmán Decena y Paquito, su inseparable asistente personal. Ahí pasa unos días y luego se instala en un lujoso penthouse, en la ciudad de Guadalajara, registrado a nombre de César Leobardo Gómez Cárdenas, su sobrino, a quien se le conoce como Curva dentro de la organización.
Por esas fechas está programado el bautizo de una hija que Osiel Cárdenas procreó con Liliana Dávila González. La ceremonia será en Tuxpan, Veracruz, y el padrino, Sal­vador Gómez Herrera, organiza los preparativos de la cere­monia y la fiesta.
Cómodamente sentado en un sofá, Osiel Cárdenas le habla por teléfono a El Chava Gómez y le dice que no podrá asistir al bautizo porque ha sido operado de emergencia de la vesícula. Osiel miente. En realidad aprovecha sus días de descanso en su rancho para someterse a una liposucción y a una cirugía plástica: se parte el mentón y decide implan­tarse cabello para ocultar su calvicie.
El Chava Gómez comprende el imprevisto y le desea pronta recuperación. Pasan los días, sin ninguna novedad, hasta que Osiel va a su encuentro tan pronto como se siente recuperado de sus intervenciones estéticas. Acuerdan verse en el puerto El Mezquital, en Tamaulipas. Salvador Gómez está escondido en Tuxpan, Veracruz, pero decide viajar por lancha, pues teme ser aprehendido por la policía que lo busca desde su fuga de la casa de arraigo junto con Osiel y Manuel Alquicires.
Osiel Cárdenas se desplaza desde Tomatlán en una ca­mioneta Durango del año. Lo acompañan en ese trayecto Arturo Guzmán Decena y Víctor Manuel Vázquez Mireles, Meme El Cabezón. Después recogen a Gómez Herrera en el puerto El Mezquital. Acaba de bajar de una de las lanchas de su propiedad, utilizada para transportar droga desde Vera­cruz hasta Tamaulipas.
Después de un efusivo saludo, El Chava Gómez aborda la camioneta y se acomoda en el asiento del copiloto. Charlan unos minutos y, en medio de las risas y las bromas, Guzmán Decena, que va sentado en el asiento trasero, toma su pistola y le dispara a Gómez Herrera en la cabeza. En fracciones de segundos termina la vida del legendario Salvador Gómez Herrera, cuyo rostro se muestra en ese momento con el mentón rígido por la expresión de risa en la que lo sorprende la muerte. También son asesinados algunos de sus gatilleros; otros deciden sumarse a la banda de Osiel Cárdenas.
Pero surge un problema. Qué hacer con el cuerpo. Váz­quez Mireles sugiere que sea colocado en un paraje, con una pistola en su mano derecha. Así lo deciden y entonces acomodan el cuerpo en un zacatal, muy cerca del rancho El Caracol, donde nació Osiel Cárdenas. La tríada no deja un cabo suelto: a través de sus operadores, reparten dinero entre la prensa para que publiquen que El Chava Gómez fue asesinado por grupos enemigos al cártel del Golfo.
Osiel Cárdenas y Arturo Guzmán Decena regresan a Tomatlán y realizan una reunión en la que el primero toma la palabra. Con este mensaje, Osiel se erige como amo y señor del narco en Tamaulipas. Expresa: “Quiero decirles que el cártel del Golfo ya chingó a su madre. Ahora es mi organización, es mi empresa…”.
Vázquez Mireles permanece en Matamoros y asesina a otros gatilleros de Gómez Herrera. Transcurren varios días sin que el cuerpo de Salvador Gómez sea hallado. La noticia de su muerte se difunde en los periódicos locales, pero las autoridades no encuentran aún la evidencia. Por instruc­ciones de Osiel, Vázquez Mireles da aviso a la procuraduría estatal, mediante una llamada anónima, sobre la ubicación del cuerpo. Sólo así es encontrado.
Cuando el equipo de médicos forenses arriba al lugar, junto con los agentes del Ministerio Público, el cuerpo de El Chava Gómez despide un pestilente olor. Está inflamado, tiene el rostro desfigurado y el vientre carcomido. (…)
El presagio de la gitana
(…) Osiel Cárdenas no está des­tinado a la contemplación y la quietud. La perturbación retorna y reclama espacio en su tenso cuerpo. A la distancia se divisa una mujer de atuendos ondeantes que camina por la playa y se acerca a la gente que descansa. Sus largos aretes se mecen al ritmo de sus pasos firmes. Anda a la caza de supersticiosos, comerciando con el don de la adivinación.
“Te leo la mano, amigo, te adivino la suerte, tu futuro”, ofrece caminando entre la gente que la rechaza con un “no, gracias”.
La mujer sigue caminando y se aproxima a Osiel, que abre los ojos cuando una sombra le cubre el rostro y escucha la voz melodiosa de la gitana: “¿Te puedo leer la mano, tu suerte y tu futuro?”.
Envuelto en la espesa neblina de las dudas, el encanto de la gitana resulta infalible para Osiel Cárdenas, que se incor­pora como si lo hubieran sacudido. Con una transparencia sorprendente el capo pregunta si ve en sus manos la cárcel, las rejas o la muerte. La gitana observa las líneas de la mano izquierda de Osiel –la que los gitanos prefieren leer porque contiene la información con la que se nace, según su sabidu­ría– y le responde: “No hay cárcel ni muerte ni rejas, pero sí veo a una persona de tez blanca, que está muy cerca de ti y que hablará de muchos secretos tuyos”.
Osiel se queda perplejo. El primer rostro que se dibuja en su afiebrada mente es el de Paquito, quien se desempeña como su asistente personal desde hace más de tres años. Sin el más mínimo reparo, envuelto en presagios ominosos, des­pide a la gitana no sin antes pagarle por su servicio. Medita un largo rato y no duda un ápice en ordenarle a Heriberto Lazcano Lazcano, Lazca, jefe de Los Zetas, que asesine a Paquito, quien desde ese momento ya es visto por Osiel como un traidor.
El presagio de la gitana fue el detonante de una crisis de mayores dimensiones dentro del cártel del Golfo. Con el transcurso de los meses, Osiel se muestra cansado, has­tiado por los problemas y harto de vivir a salto de mata. En no pocas ocasiones fue visto por sus socios derrumbarse en una cama casi exhausto. Las presiones lo consumen porque unos 200 miembros de la organización exigen sus pagos; sus informantes y protectores han dejado de recibir los 100 mil dólares semanales por sus servicios; los proveedores colom­bianos le van cerrando la llave del suministro, y peor aún, la persecución militar y policiaca traba la marcha del negocio y le impide colocar cargamentos de droga en Estados Unidos. Pero el mayor enfado lo enfrenta en el interior del cártel: sus principales elementos, como Víctor Manuel Vázquez Mireles, comienzan a perder la cabeza, y a pasar más tiem­po de la cuenta en holgazanerías, en estado de ebriedad, y visitando burdeles. En distintas ocasiones, Osiel, el eterno desordenado, se molesta y llama a la disciplina: “¡Hijos de puta, cuídense, no se expongan, y guarden su dinero por­que algún día esto se va a acabar!”.Pero sus palabras carecen de fuerza en ese momento. Ningún orden puede lograrse por decreto y menos aún si la cabeza de la empresa criminal no ha decidido cambiar, como demostrará más tarde afe­rrándose al poder.
Los infortunios acosan a Osiel por todos los frentes. Uno de ellos, el más débil, es la familia. Su esposa, Celia Salinas, no puede aguantar más el peso de las circunstancias y se refugia en una iglesia evangélica de la colonia La Esperanza, en Matamoros. La pesadumbre y el hartazgo también han minado sus fuerzas y han frustrado su esperanza de tener un hogar y una familia integrada. Osiel se da cuenta del des­concierto que impera en el seno familiar –que sin duda le evoca sus aciagos días de infancia– y de cómo ha arrastrado lo que más ama al caos y a la desdicha. Y aunque nada puede hacer, porque si se une a su familia aumenta el riesgo de ser ubicado y aprehendido, les confiesa a sus allegados su deseo de retirarse de la organización. Expresa con disgusto que no quiere saber nada de problemas y presiones. Y en un grito de desesperación le dice a sus subalternos: “Les doy mi palabra que si me voy por un tiempo no habrá problemas con los gastos de nuestras familias”.
Este momento resulta clave. Osiel tiene resuelto el futu­ro del cártel con la decisión de retirarse. Le comunica a su círculo próximo que Eduardo Costilla, El Coss, lo relevará en la jefatura del grupo criminal. Pero Osiel Cárdenas, y quizás éste fue su mayor error, no renuncia a su adicción más destructiva: el poder. Su vida sólo parece tener sentido siempre y cuando permanezca atada a los reflectores, aunque contradictoriamente busca no ser perseguido.
Y ésa es la trampa de su existencia trágica. Cuando su conducta debió acomodarse a un bajo perfil, como el de un buen capo que vive oculto entre las sombras y al mismo tiempo ejerce el poder, la parte demoniaca de ese poder que siente como una extensión de su cuerpo lo enferma aún más. Osiel quiere demostrar que sigue siendo fuerte. La locura lo envuelve de nuevo, y lo que era importante deja de serlo: la familia pasa a segundo término. Le está negado tener un hogar feliz y al mismo tiempo detentar el control mafioso. Los amigos se vuelven enemigos. Los rivales lo acechan. Es tan perturbadora la duda que se le ha metido en la cabeza sobre la lealtad de Paquito, que ordena en tres ocasiones más –entre el 15 de noviembre de 2001 y el 12 de enero de 2002– que lo asesinen. (…)
La captura
(…) Los mariachis y los tríos comienzan a tocar en forma alternada. Osiel pide que se prolongue el tiempo contrata­do y que no falte la música. En las calles de Matamoros, un grupo de agentes federales adscritos a la SIEDO, enviados por José Luis Santiago Vasconcelos, trata por su cuenta de encon­trar la casa de Osiel, supuestamente para detenerlo en pleno festejo. Sólo se guían por dos datos: que en la casa de Osiel se celebra una fiesta y que donde huela a carne asada ahí está departiendo el capo. Nunca localizaron el domicilio.
La fiesta se prolonga toda la noche. Al amanecer, Osiel Cárdenas se quita los zapatos y la camisa, luego se tiende en la cama sólo con el pantalón puesto. A las 9:57 de la mañana, cuando el sol brilla esplendoroso, Osiel se queda dormido. En ese momento, 40 efectivos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales irrumpen en la casa del capo; son repe­lidos con disparos y granadas por 20 hombres que están en dos vehículos custodiando al jefe del cártel del Golfo. Al escuchar las detonaciones, Osiel se levanta como impulsado por un resorte y corre a la parte trasera de su casa, se brinca la barda y trepa al techo de algunas de las casas de sus vecinos. Sólo lleva el pantalón puesto. En medio del tiroteo, Osiel pretende salir por una calle lateral, pero se lleva una des­agradable sorpresa: toda la cuadra está cercada por elementos del Ejército Mexicano, quienes de inmediato lo detienen.
Lo esposan y lo colocan casi en forma fetal, a fin de someterlo. En poco menos de una hora, ponen fin a la vida criminal de Osiel Cárdenas, quien hasta el último momen­to lucha por escapar. Los Zetas intentan liberarlo sin éxito. Durante la detención hay tres enfrentamientos: el primero, cuando los militares llegan a la casa del capo; el segundo con francotiradores, y el tercero cuando Osiel es trasladado al aeropuerto de Matamoros. Allí lo intentan rescatar sus cómplices y desatan una balacera con la Policía Federal Pre­ventiva, que se suma al operativo.
Osiel Cárdenas, el capo más sanguinario, cae vencido ante el poder militar. Su futuro se plaga de claroscuros y su vida de presagios aciagos. El capo es subido a un avión de la Fuerza Aérea y trasladado a la Ciudad de México. Era un viaje sin retorno. La aeronave aterriza a las 13:30 horas en la base San­ta Lucía. De allí es llevado en helicóptero al Campo Militar Número Uno, donde es puesto a disposición de la UEDO.
La dependencia lo espera con un rosario de cargos: delitos contra la salud, lavado de dinero, delincuencia organizada, portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, usurpación de funciones, uso indebido de insignias y siglas oficiales, cohecho y homicidio.
Durante el interrogatorio al que es sometido en la UEDO le preguntan qué sucedió con cuatro agentes federales que desaparecieron en Tamaulipas. No responde, pero por voz de otros testigos la PGR supo que los policías fueron secuestrados por miembros del cártel del Golfo y enterrados vivos bajo pesadas losas de cemento.
Osiel es trasladado al penal de máxima seguridad enton­ces conocido como Almoloya de Juárez –hoy penal del Altiplano– y encerrado en un área de castigo por ser un delincuente de alta peligrosidad. Pero el temerario Osiel no baja los brazos. La cárcel no sería el fin de su historia. Dentro de la prisión se convierte en una pesadilla para el gobierno, pues con un celular sigue dirigiendo su empresa incluso en condiciones de mayor seguridad.
Pronto, muy pronto, en la prisión sólo impera una ley: la del capo Osiel Cárdenas.
***
Small Los Zetas: el ejército de Osiel*
RICARDO RAVELO
Como él ansía todo el poder, un día de julio de 1998 analiza el affaire de su seguridad y concluye que debe crear un grupo de protección tan poderoso y efectivo que ni el propio Ejército pueda abatirlo. Así, inmerso en una atmósfera convulsa, surge el grupo armado Los Zetas, bien llamado el ejército del narco, para nutrir al engendro mafioso que es Osiel.
El momento que vive el país no puede ser más propicio para el surgimiento de Los Zetas. Quizá sin propónselo –o bien como parte de un proyecto maquinado desde el poder, eso tal vez nunca se sepa–, el gobierno federal pone la primera piedra para que el cártel del Golfo cree su propio cerco de protección con hombres entrenados en la milicia. (…)
El dique de contención, las estructuras policiacas, estalla, perforado por el dinero sucio. El panorama parece tan complicado como irreversible. Es tan oscuro este México de finales de los noventa que el presidente Ernesto Zedillo toma la decisión de echar mano del Ejército para enfrentar al crimen organizado. Sin embargo, no advierte que su determinación derivará en una pesadilla. (…)
Al darse cuenta de la debilidad del Estado, al ver ante sus ojos un verdadero regalo del gobierno y que lo pue­de tomar con sólo extender sus manos, Arturo Guzmán Decena –expolicía federal, cómplice del capo– pone en marcha la estrategia que ha maquinado después de una conversación con Osiel. Con ofrecimientos millonarios –y privilegios que un militar jamás podría obtener en el Ejército, donde una élite acapara los beneficios y canonjías– los efectivos del Ejército son convencidos de algo que las propias autoridades tardaron en entender: que el narco paga mejor que el gobierno. Dura realidad, pero esa es la razón por la que muchos soldados desertan para engancharse en la aventura del narcotráfico.
Poco a poco, como hormigas que abandonan el agujero, decenas de soldados empiezan a desaparecer. De un día para otro ya no asisten a sus áreas de trabajo. El pase de lista obli­gado está plagado de silencios. Nadie responde al llamado del alto mando. La preocupación cunde por doquier. ¿Dónde están?, se preguntan una y otra vez los jefes castrenses. Por varios meses se piensa que fueron secuestrados o asesinados por la mafia. Las respuestas no llegan y la desesperación paraliza a los altos mandos de la Sedena, que deben rendir cuentas sobre el paradero de los soldados.
Con todos los conocimientos adquiridos en el Ejército, Guzmán Decena estructura otra milicia. El nombre de Los Zetas surge porque varios de los primeros militares que se incorporaron al cártel del Golfo estuvieron adscritos, en cali­dad de policías, a la base Zeta de Miguel Alemán, Tamauli­pas. Otra versión establece que el nombre deriva de las claves que los integrantes de este grupo paramilitar utilizan para comunicarse y no ser detectados.
(…) Así, el capo se convierte en el delincuente más protegido. Antes de que alguien intente tocarle un pelo o decida enca­rarlo, debe derribar primero a esa poderosa muralla humana. A partir de este momento el cártel del Golfo ya no puede seguir considerándose como una organización más, que rueda con sus ejes engrasados alrededor del tráfico de dro­gas. Los Zetas permiten que el cártel del Golfo se posicione en la geografía mexicana con los instrumentos más cortan­tes: la violencia y el miedo. Ningún otro cártel dispone de una valla como ésa y nadie le puede competir a Osiel en el campo del narcotráfico.
Nadie sabe si en el origen de Los Zetas el propósito con­sistió en implicar de lleno al Ejército en el narcotráfico como un proyecto articulado por el Estado, de manera que sólo la Presidencia de la República manejara los hilos del narco. Lo cierto es que el proyecto de Ernesto Zedillo de involucrar a los militares en la lucha antidrogas da pie a ese paramilitarismo asociado con el narcotráfico y con la más tortuosa pesadilla que jamás haya vivido el país, cuya democracia flaquea porque sigue atada a una vieja dictadura: la del narco.
Pero a Osiel no parece importarle tanto el desgajamiento del país. Él quiere seguir perforando las estructuras del poder político para mantenerse impune. El caos es su mejor elemen­to para vivir. Con el cerco protector en su máximo esplendor puede moverse a sus anchas. Sabe que antes de que una mano criminal lo toque, el muro de protección atacará primero, se anticipará al plan asesino en su defensa. El monstruo criminal crecerá y sembrará terror. Su evolución es tremenda. Este grupo armado que despliega saña es el reflejo de la demencia de Osiel Cárdenas.
Los primeros miembros de Los Zetas no rebasan los 60 hombres de todas las estaturas y rangos militares. Casi todos tienen un rasgo en común: el rostro endurecido, en el sem­blante las grietas que provoca el castigo y el rigor de la mili­cia. En otros, brota de sus ojos el rencor, la frustración, y no pocos transpiran venganza, el vapor del odio que los quema por dentro.
(…) Con el paso de los años, Los Zetas dejan de ser militares puros –algunos de ellos son asesinados, otros son deteni­dos– pero aún hoy conservan algo de su linaje castrense, que no se perdió ni con el crimen de su fundador, Arturo Guzmán Decena, el Z-1, perpetrado el 21 de noviembre de 2002 cuando departía desarmado en un restaurante de la calle Herrera y Nueve, de Matamoros.
Su lugar no puede ser ocupado por un improvisado. Por eso el trabajo se le encomienda a un militar de igual o mejor perfil que el propio Guzmán Decena. Su posición la toma entonces Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca o Z-3, metal forjado con las más altas temperaturas de la milicia, otro desertor del GAFE que también fue entrenado en diversas disciplinas y que hasta la fecha es inamovible como jefe de Los Zetas.
Durante su evolución Los Zetas llegan a tener cerca de 750 miembros. Con el paso del tiempo refuerzan su estruc­tura con la incrustación de kaibiles, desertores del ejército de Guatemala que se suman al cártel del Golfo para imponer sus más sanguinarias prácticas de muerte: la tortura, la decapi­tación y el descuartizamiento. Amantes de la guerra, afinan tan bien su estrategia bélica, que logran infundir miedo, un paralizante miedo en todo el país y en particular entre sus rivales, quienes no tienen más opción que responder con la misma saña y con el mismo horror.
(…) Con la incorporación de kaibiles no sólo se refuerzan los cimientos y las columnas que sostienen a Los Zetas, sino que también cambian las formas de asesinar en México. La ejecución tradicional realizada hasta entonces por un fran­cotirador se vuelve práctica obsoleta. Los sicarios del cártel del Golfo que no son de extracción militar deben ahora decidir su futuro: incorporarse a otro cártel mostrando sus mejores credenciales como asesinos, quedarse desempleados o entrenarse para aprender a matar con mayor saña, como lo exigen las reglas de Los Zetas, quienes imponen el baño de sangre, lo mismo que la decapitación y el despedazamiento de personas. Cuando esta suerte de engendro bélico decide matar, las cabezas humanas ruedan por doquier. Entre algu­nos miembros de Los Zetas se cuenta que decapitan cuando las personas aún están con vida y –sólo las víctimas saben lo que ocurre en ese último segundo de su existencia– pueden tener conciencia de verse en ese estado.
Cortar cabezas se vuelve una fiebre que se extiende de Baja California a Quintana Roo. No hay una franja del territorio nacional donde no se cuente la historia de un decapitado. Cuando se trata de muertes violentas, como las del narco, los médicos forenses dejan de practicar las tradi­cionales necropsias para trabajar ahora con mayores dosis de horror: armar cuerpos con los despojos de que disponen. En el peor de los casos entregan a sus deudos cadáveres incom­pletos, sin extremidades superiores o inferiores; sin lengua si el difunto fue un soplón; sin manos si tomó algo indebido; sin ojos si miró lo que le prohibieron ver; sin pene si rebasó límites por el impulso afiebrado del deseo. l
* Fragmentos del capítulo 9.

Goebbels

Joseph Goebbels en Génova/José Antonio González Casanova, catedrático de Derecho Constitucional y ensayista
Publicado en EL PERIÓDICO, 08/09/09;
El fantasma de Joseph Paul Goebbels, al que Hitler nombró por testamento sucesor suyo, se anima al divisar que alguna de sus odiadas democracias está en peligro y le gusta comprobar si se debe a la aplicación de sus 11 principios de estrategia propagandística, que acabaron con la democracia alemana. No siempre vuelve satisfecho a su querido infierno personal, pero alegrías no le han faltado. Con los neocons y en el rancho de Bush júnior no paró de aplaudir, alborozado. Lástima lo de Obama.
Lo de España sí había ido bien, aunque, al final, Aznar se pasó de listo goebbeliano el 11-M. Menos mal que Rajoy, Zaplana y Acebes lo aprovecharon un cuatrienio en su estrategia, merecedora de un 10 por lo perfecta. Eso sí, tuvo un susto tremendo durante el congreso del PP al oír del vapuleado Rajoy: «Entendemos la acción política desde la moderación, el diálogo y la convivencia». Se prometió seguir de cerca la siguiente oposición del PP al Gobierno para comprobar si se habían traicionado sus ideales antidemocráticos y olvidado sus 11 principios.Penetró hace unos días, con gran facilidad, en el domicilio central madrileño del partido, en la calle de Génova número 13, y allí se puso a revisar los protocolos secretos y los recortes de prensa de los últimos meses, en particular, los de algunos rotativos que siempre habían aplicado con fervor sus técnicas de propaganda, propias de un clásico.
Los dos primeros principios se cumplían sin ningún desmayo. El rival político (PSOE) seguía siendo presentado como enemigo único y principal, personificado en un solo individuo: Zapatero.El tercero, acusar de los mismos defectos y errores que tiene o comete el acusador, se aplicaba muy bien, según la prensa. ZP no ofrecía soluciones a la crisis y no le importaban sus víctimas; se defendía al presidente valenciano Camps porque «frente a la mentira y la calumnia tiene que ganar la decencia de Paco»; presionaba a los jueces, con el consiguiente desprestigio de las instituciones.Sobre el cuarto principio, exagerar o desfigurar cualquier anécdota del rival, por pequeña que sea, como si fuera una amenaza grave, su divertido cumplimiento le hizo reír. La cacería del juez Garzón con el ministro de Justicia era un truco buenísimo. Lo de la hija de Chaves demostraba que la trama Gürtel no era nada comparada con la corrupción del padre y una frase al vuelo de la vicepresidenta se convertía en certeza absoluta de que el fiscal general tenía órdenes suyas de recurrir la absolución de Camps por un juez amiguito del alma.
El quinto recomienda adaptarse a la escasa inteligencia de la gente, que comprende poco y olvida con facilidad. Aquí Goebbels le dio sobresaliente a Rajoy. ¡Qué maravilla proclamar que la victoria en las elecciones europeas hará olvidar la trama corrupta de Correa! Claro que sí, el populacho es olvidadizo.A la conocida frase del sexto principio, una mentira repetida cien veces se vuelve verdad para las masas, le faltaba, según Goebbels, más insistencia. Se había cambiado de mentira a menudo. Estuvo mucho mejor la constancia en repetir que ZP era cómplice de ETA y que despreciaba a sus víctimas. Debió sobrepasar las cien veces.
Ante el séptimo principio tuvo que reconocer que su aplicación tal vez compensaba el fallo en el anterior, por la agilidad en bombardear con acusaciones nuevas a un ritmo que, cuando el enemigo responda, la gente se interese por otra cosa. Lo de las escuchas ilegales al PP tuvo ritmo: la niña de Rajoy desde la playa, después Arenas Bocanegra, González Pons, Trillo y, al final Rajoy, seguro del todo porque, en 1995, Narcís Serra dimitió por ese motivo. Sin pruebas, pero estas aparecen virtualmente, saltando un día sí y otro no en los periódicos.Y, de pronto, un giro: no se persigue al PP con espionajes (los de la lideresa Aguirre no constan), sino con peperos acusados de corrupción, esposados ante las cámaras de televisión. No está mal. De paso se cumple con el principio noveno de acallar las cuestiones en debate cuando no se tienen argumentos.
Goebbels no creyó necesario indagar si se habían construido argumentos a partir de noticias diversas sin relación (principio octavo) por la pila de ejemplos aportados por prensa y televisiones adictas. En cambio, la aplicación de los dos últimos principios decepcionó al fantasma teutón.Rajoy, al coquetear con CiU, ya no fomentaba la catalanofobia tanto como antes, aunque atacase a una financiación benéfica para Catalunya y, por tanto, no aprovechaba el complejo de odios y prejuicios tradicionales que influyen en mentalidades primitivas (principio décimo). Le supo a poco la forma de convencer a la gente de que piense como todo el mundo, o sea, como Rajoy (principio 11). Repetir que ZP engaña, estafa y perjudica a los españoles no asegura que la mayoría de ellos se den por aludidos. Mas Goebbels salió de Génova 13 con la esperanza de que la contínua ampliación de imputados en la trama Correa (más de 100 según la prensa) obligará al PP a ser aún más fiel a Goebbels para que su fama siga en ascenso desde que se suicidó para no caer en las garras de la odiosa democracia.

El crucifijo

Pero ¿qué significa ‘el crucifijo’?/José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete, profesor de Moral Social Cristiana
PublicADO EN EL CORREO DIGITAL, 08/09/09;
Parece ser que el Gobierno se ha decidido a proponer la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, vigente en España desde 1980. Con tal motivo reverdece entre nosotros la polémica sobre los símbolos religiosos en el espacio institucional público y, en concreto, la presencia del crucifijo en la escuela pública. Una palabra medianamente seria en la cuestión debería llevarnos a pensar mucho más allá de este aspecto concreto, pero la vida cotidiana se rige por la atención a lo más cercano y simple. Cuando digo ‘ir más allá’, me refiero a la condición no confesional o laica de los Estados democráticos y, por tanto, al contenido de cualquier acuerdo que regule su relación con las religiones. Éste será siempre tan peculiar en lo concreto como democrático e igualitario en lo esencial. En este sentido, los acuerdos del Estado español con la Santa Sede, de 1979, por sus circunstancias al nacer y por algunos contenidos, son cuestionados con buenas razones en cuanto a su verdadera laicidad. Debo comenzar diciendo esto porque el debate, tarde o temprano, volverá sobre esta dimensión del problema. De su respuesta adecuada depende la verdad de nuestra laicidad.
No necesitaría añadir que estoy contra un laicismo militante y confesional, por infundado, y a mi juicio, injusto. Pero la cuestión de la laicidad apunta a la igualdad radical de los ciudadanos y de sus propuestas ideológicas, ¡democráticas en el fondo y en la forma!, y a cómo el Estado respeta, favorece y se nutre, ¡es un deseo y un deber!, de esa creatividad cultural de la sociedad civil, incluidas las iglesias, por los mil cauces que una democracia seria se exige cuidar. Por tanto, la propia cuestión de ‘una laicidad positiva’ no tiene mayor novedad, ¡y no es pequeña!, que recordar que el protagonismo ideológico lo tiene la sociedad civil ante su Estado y que éste, por los cauces reglados de la democracia, facilita acuerdos y leyes que responden a ese protagonismo civil, incluidas las religiones. Cuanto mejor nutridas de apoyos sociales diversos están las leyes, mejor y más justas; cuando las mayorías son un tanto ‘forzadas’ y raquíticas, el procedimiento es legal y todos debemos respetarlo, pero la implicación de la sociedad en un proyecto común se resiente progresivamente. La inteligencia del gobernante está en ponderar este equilibrio inestable entre distintos. Así se hace sociedad y cultura laica, la de los ciudadanos y colectivos iguales en derechos y deberes. Imaginen lo que pienso de nuestras democracias, ‘Estados de Derecho’, cuando los pienso desde los grupos marginados en el Norte o en el Sur. Pero ésta es otra cuestión.
En ese marco de reflexión, el debate sobre ‘el crucifijo en el ámbito de las instituciones públicas’ no deja de ser una cuestión fácil de resolver. En ese espacio, y si hay ciudadanos que lo reclaman, un Estado laico es lógico que les dé la razón. Porque no está en juego la relación mayorías frente a minorías, sino la igualdad de los iguales en derechos en cuanto a la neutralidad religiosa de la ‘política’. Se dice, con razón, que el crucifijo es ‘una realidad de nuestra historia y nuestra cultura’; es verdad; pero es imposible deslindarlo de su significado religioso, y si hay ciudadanos que lo viven como una definición del Estado a favor de una religión, es lógico que prime su derecho. Lógicamente, si alguien está leyendo estas líneas con ánimo de batalla contra ‘nuestros adversarios’, no podrá entender el problema. Es decir, si yo comienzo diciendo que hay mucho laicista suelto, y enemigo de la fe católica encubierto, no puedo resolver el debate con la cabeza; estaría en una ‘guerra ideológica’, ¡sólo!, y en la guerra de ideologías sobran las razones. Nos conducimos por este principio inmoral: ‘y tú más’. Pero eso corresponde al patio de una escuela en una mañana complicada. Yo aspiro a otra cosa por parte de todos, ¡de todos!
Otra razón que se suele argüir es que la objeción de conciencia no se reconoce en casos mucho más serios, moralmente hablando, y, entonces, ¿por qué en éste sí? Se equivocan. No es un caso de objeción de conciencia a algo, al ‘crucifijo’, sino de derechos iguales ante el Estado laico y de respeto religioso igual de éste hacia sus ciudadanos.
Con todo, se dice menos, y es lo que más me convencería y reclamo ante la sociedad. El crucifijo es casi el único símbolo que nos queda ante los chicos, y ante todos nosotros, de este recuerdo ético perenne: Jesús es el hombre bueno, sincero y justo, a quien los poderosos del mundo crucifican. Aprendan esto, amigos. El mundo del poder, la mentira y el abuso no puede soportar la denuncia del hombre justo. Lo hacen siempre, y todos aplaudimos. No lo olviden nunca. Esto también es el crucifijo y no tenemos nada parecido en Occidente. ¿Podemos perderlo entre los símbolos éticos comunes?
Me recuerda esto a lo que cuentan de Sócrates. Cuando le preguntan por qué sus enseñanzas tan críticas siempre las ha contado a los jóvenes y en privado, dicen que respondió: «Pero, ¿creen ustedes que si yo hubiera dicho estas cosas en las tribunas públicas, y ante los ricos, me habrían permitido hacerme viejo?». Ya ven, entiendo perfectamente que no haya crucifijos en las aulas; es la laicidad del espacio institucional público; nada que objetar; al contrario. Recuerdo, sin embargo, que podemos ser modernos y laicos sin renunciar al símbolo cultural ‘más compartido’, en Occidente, de la injusticia y el abuso del ‘poder’ contra el hombre de bien. ¿Que la Iglesia es poco dada a este significado y que nuestra historia religiosa lo desmiente? Exijamos este significado porque es primordial. A mi me subyuga y creo que puede compartirlo, en libertad y con respeto, la mayoría de la gente.

Arturo Chávez

C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ:
Señoras senadoras, señores senadores: El Senado de la república recibió en tiempo y forma comunicación del Ejecutivo Federal informando al Senado el nombramiento del Procurador General de la República, es un tema que está a valoración de los grupos parlamentarios de este Senado, que está también en la opinión pública, en los medios de comunicación, y hay opiniones de más diverso tipo al respecto por la trascendencia en importancia de este cargo.
La Mesa Directiva ha consultado con los grupos parlamentarios, y ha habido un acuerdo parlamentario en el sentido de dedicar la agenda política del día de hoy a comentarios de los grupos parlamentarios en relación con el nombramiento de este alto funcionario federal.
Por lo tanto, iniciamos este debate de la mayor importancia para el país, y en ejercicio pleno de la responsabilidades que el Senado de la República tiene.
Por ello, iniciamos en uso de la palabra de los oradores de los grupos, y le doy la palabra al Senador Ricardo Monreal Avila, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, hasta por
siete minutos, para que fije la posición de la bancada parlamentaria del PT. Tiene la palabra el senador Ricardo Monreal.
-EL C. SENADOR RICARDO MONREAL AVILA: Gracias, ciudadano presidente. Hace tiempo en 1994 hubo en el Congreso mexicano una gran discusión sobre la ratificación del Procurador General de la República contenida en el artículo 102 de la Constitución. Desde entonces es aplicable esta disposición constitucional y el Senado de la República tiene una gran participación en el nombramiento más que en el nombramiento en la ratificación de quien funge como Procurador General de la República.
Ese año hubo reformas importantes, sin embargo no se atrevieron a ir a la autonomía del Ministerio Público como hasta ahora no se han atrevido.
El Senado de la República participa siempre de la ratificación del Procurador General de la República y por eso en efecto este día, en este debate político, se torna muy importante la discusión sobre el perfil y sobre los antecedentes de quien ha sido propuesto como Procurador General de la República.
Pero hay un problema severo y los senadores deberíamos analizarlo con toda seriedad y con toda detención o con todo detenimiento.
Primero, el Senado de la República debe aprobar por mayoría al Procurador General de la República que nombre el Ejecutivo. Sin embargo el Senado de la República no es capaz de poder analizar la remoción del Procurador General de la República como es el caso.
Desde nuestro punto de vista no es una renuncia, sino una remoción. Ese es el tema de fondo.
¿Qué razones obligaron al Procurador General de la República a presentar su renuncia al cargo de Procurador? Y si el Senado es quien ratifique en última instancia el nombramiento de Procurador, deberíamos un mínimo, tener un mínimo de congruencia para analizar cuál fue el desempeño del Procurador General de la República, ahora ex procurador, y cuáles fueron las razones por las cuales motivaron al Ejecutivo Federal a pedirle su renuncia.
Se tejen muchas teorías, hay entre corrillos y entre pasillos muchas hipótesis. Una de ellas es que el ex titular de la PGR fue acusado de desleal por un grupo de simpatizantes del PAN encabezados por el propio Calderón porque no actúo contra gobernadores del PRI en el momento electoral. Incluso recuerdo que se filtraron en medios de comunicación que irían contra el Gobernador de Nuevo León, de Durango, de Tamaulipas y otros. El Procurador General de la República, Medina Mora, parece ser que no actúo contra ellos como era la decisión desde el más alto nivel. Es decir, usar como un instrumento político la procuración de justicia. Y fue acusado públicamente en una reunión de gabinete como de traidor y de desleal al Presidente de la República por no haber acatado sus instrucciones. Ese es el fondo del problema.
Qué ganamos en el Senado de la República de ratificar a otro enviado del Presidente, cuando ni siquiera hemos hecho el análisis mínimo de cuál fue el desempeño de Medina Mora.
Desde mi punto de vista, a pesar de que no coincido con él, fue un desempeño aceptable.
Si fue tan bueno Medina Mora, como dijeron las crónicas y su despedida, para qué quitarlo, para qué mandar en su lugar a una gente absolutamente cuestionada por todos. Es más, ha sido cuestionado incluso por los miembros del Partido Verde en el Parlamento Europeo. Ha sido acusado por muchas organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos.
Su desempeño, según esta información, ha sido pobre, mediocre y ha sido un perfil demasiado oscuro, no ha resuelto, ha dejado pasar los feminicidios de Ciudad Juárez lo persiguen como una sombra a la que no podrá evitar. Hay incluso recomendaciones de organismos defensores de derechos humanos, nacionales e internacionales.
Qué poca sensibilidad del señor Calderón al enviarnos una propuesta como esta.
Qué poca sensibilidad del señor Calderón al ver que hay toda una revolución en su contra, en contra del desempeño del señor Chávez para nombrarlo Procurador. Y qué gran responsabilidad la nuestra de ratificarlo, si es que algunos están pensando en hacerlo, porque sería muy grave un retroceso enorme en materia de derechos humanos que este señor llegara, sin duda.
Si el señor Medina Mora mostró un poco o un mucho de independencia frente a las decisiones y a la orden del señor Calderón, el señor Chávez no va a resistir.
Si no la resistió del Gobernador de su entidad, menos va a resistirla del señor Calderón. Y va a convertir a la Procuraduría General de la República en un instrumento de persecución política, van a judicializar la política y van a politizar la justicia. Esa es nuestra preocupación, no merecen nuestra ratificación y menos merece que el Senado se apresure, tome medidas rápidas para su ratificación.
Yo creo que deberíamos analizar los antecedentes, deberíamos recibir a las organizaciones que están denunciando el comportamiento del propuesto y deberíamos hacer un alto para reflexionar sobre el desempeño del señor Medina Mora, porque el señor Medina Mora, independientemente de sus últimos gestos de autonomía, es un hombre que está en peligro y el Estado mexicano tiene la obligación de protegerlo.
Por esa razón yo les propongo a la Comisión de Justicia que actuemos con serenidad, no hay prisa. El nombramiento del Procurador General de la República es un asunto de Estado, es un asunto de seguridad nacional y, por tanto, debemos hacerlo con mucha responsabilidad.
Gracias, señor Presidente. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Muchas gracias senador Monreal Ávila. Tiene el uso de la palabra, a nombre del Partido Verde Ecologista de México, de su bancada senatorial, el senador Arturo Escobar y Vega, hasta por siete minutos.
-EL C. SENADOR ARTURO ESCOBAR Y VEGA: Gracias, presidente. Al igual que el senador Monreal el Grupo Parlamentario del Partido Verde quiere hacer un reconocimiento al trabajo valiente, plural, respetuoso del ex Procurador Eduardo Medina Mora al frente de esa institución. Creo que funcionarios como él son los que este país requiere para poder ensalzar los diálogos entre Congreso y Poder Ejecutivo Federal.
Efectivamente el pasado martes recibió esta soberanía la propuesta por parte del Presidente de la República para que este Senado ratifique a Arturo Chávez Chávez como Procurador General de la República.
Es nuestra consideración que como cualquier otro nombramiento no puede haber unificación ni de criterios ni de apoyos, ni de posibles agravios en la carrera de cualquier funcionario público. En el análisis meramente técnico de los antecedentes académicos y de experiencia de Arturo Chávez Chávez, la propuesta cumple con pulcritud a lo que se busca como Procurador General de la República.
A diferencia del orador que me antecedió, nosotros sí pedimos tiempo para analizar propuestas para que toda la documentación de cualquier organización pueda llegar al Senado de la República, sea lleva a la Comisión de Justicia y, en su momento, sea analizada en su integralidad.
Pero así como pedimos no precipitarnos en la dictaminación, también consideramos irresponsable precipitarnos en el juicio sobre los antecedentes de un funcionario que efectivamente en su función como Procurador de Chihuahua fue polémica, pero eso no nos lleva a pensar, o no nos debería llevar a pensar que únicamente por esa razón no cumple con el perfil para se el próximo Procurador General de la República.
Si algo requiere nuestro país es el fortalecimiento de sus instituciones, de nada sirve utilizar la tribuna del Senado para denostar propuestas del Ejecutivo Federal, si ni siquiera hemos iniciado, si ni siquiera hemos empezado el análisis curricular, el análisis de propuesta y el antecedente político del funcionario.
Mi grupo parlamentario es respetuoso de la propuesta del Presidente, de antemano la consideramos viable, pero por supuesto que seremos certeros y cuidadosos en el análisis de la ficha curricular, de la participación y de la presencia ante la comparecencia que haga la Comisión de Justicia, de la propuesta de Arturo Chávez Chávez, como el próximo Procurador General de la República. Muchas gracias. (Aplausos).
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Gracias, senador Escobar y Vega. Tiene el uso de la palabra, a nombre de la bancada del Partido de la Revolución Democrática, el senador Silvano Aureoles, hasta por siete minutos.
-EL C. SENADOR SILVANO AUREOLES CONEJO: Con su permiso, señor presidente. Compañeras y compañeros, antes de iniciar mi reflexión propiamente en torno a la propuesta enviada por el Ejecutivo, la gran pregunta que deberíamos de hacernos en este Senado, es ¿cuáles son los resultados, cuáles son los resultados que nos deja o que tenemos ahora en la Procuraduría General de la República? ¿Cuál es el saldo, cuál es el balance del desempeño de quien hasta ahora fue el responsable de uno de los cargos de mayor relevancia en el gabinete? Es nada más y nada menos que el abogado de la nación, como le llaman ellos.
¿Cuáles son los resultados entonces que deja el exProcurador General de la República Eduardo Medina Mora, y no es un asunto de personas, no es un asunto de personalizar, pero a nuestro juicio lo que deja el depuesto Procurador General de la República es un fracaso total en su desempeño?
El crecimiento de la corrupción, la ineficacia y, por supuesto, el uso faccioso de una de las instituciones del Estado Mexicano para favorecer o para defender más posturas políticas e ideológicas que cumplir cabalmente con el papel y la responsabilidad que a esta institución le otorga la Constitución General de la República.
En lo que concierne a la designación del nuevo Procurador General de la República debo expresar, compañeras y compañeros que de entrada la propuesta del señor licenciado Arturo Chávez Chávez es muy polémica.
Hay una cantidad muy significativa de quejas, de denuncias, de protestas en contra de la posible ratificación por parte del Senadote la República de la propuesta enviada por el titular del Ejecutivo Federal a este Senado de la República.
Hoy mismo, en este momento, afuera de este recinto, hay representación de varias organizaciones, de Derechos Civiles, de Derechos Humanos, que vienen a reclamar audiencia, pero también a expresar su rechazo total a la posible ratificación del Senado, de la propuesta que habrá de iniciar su discusión en unos días en este Senado, en el marco de las comisiones.
Por ello expresamos entonces que no es un procedimiento sencillo; que la ratificación o no de la propuesta del Presidente, tendrá que darse una vez agotado el debate, porque el Senado de la República está obligado a escuchar a todos, a escuchar todas las voces, porque de entrada el currículum del señor Chávez Chávez no ofrece la mejor oferta, de entrada hay señalamientos muy puntuales.
Uno. Su posible conflicto de intereses, porque hasta el día de su nombramiento por parte del Presidente no se conocía su renuncia a un reconocido Despacho de Abogados, del cual por cierto, siendo destacado litigante había estado encabezando litigios en contra del gobierno federal, que por cierto el que más llama la atención es el de Altamira, donde el costo para el erario público alcanza la cifra alarmante de mil 500 millones de pesos en contra de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal.
Pero hasta la fecha no se conoce la renuncia del señor a su desempeño, a su encargo, dentro del despacho de abogados litigantes.
Por otro lado, obra en nuestro poder una cantidad muy importante de denuncias muy puntuales, de cuando el señor Arturo Chávez Chávez fue Procurador del Estado de Chihuahua, en donde lamentablemente el número de mujeres asesinadas se incrementó de manera exponencial, y el señor Chávez Chávez no entregó resultados; no se pudo clarificar, no se pudo llevar ante la justicia a ninguno de los presuntos culpables de los asesinatos, por el contrario, les dijo a las madres de las mujeres desaparecidas que les recomendaba que aprendieran "kárate", artes marciales, defensa personal para que pudieran protegerse. Esa fue la respuesta que dio como Procurador General de Chihuahua, está documentado y yo espero que el Senado de la República, las comisiones correspondientes, se den el tiempo suficiente para hacer la revisión puntual de la propuesta que hoy está a discusión.
No será entonces la ratificación del Procurador General de la República un asunto de mero trámite en el Senado, tendrá que ser una revisión minuciosa, detenida, a fondo para que el señor pueda responder a cada uno de los cuestionamientos que habrán de hacerle los y las senadoras de la República y, por supuesto, deben de ser públicas para que estén presentes las madres, familiares y representantes de las organizaciones de Derechos Humanos, y no deberá haber un formato rígido, porque tiene que haber el tiempo necesario, el espacio que se requiera para que se pueda contestar de manera puntual a cada una de las preguntas y las interrogantes que tengan que hacerle las senadoras y los senadores a la propuesta de Procurador General de la República.
No es un asunto menor nombrar al Procurador General de la República, ratificarlo por este Senado es un asunto de altísima responsabilidad.
Yo espero, compañeras y compañeros, que no nos equivoquemos, que no tomemos una decisión a la ligera y que no carguemos con el costo de la historia por ratificar a un funcionario de afuera, de entrada, aún apenas conocido su nombre ha generado rechazo casi unánime de las organizaciones de derechos humanos y de sectores importantes de opinión pública que ven en esta propuesta algo poco entendible, por qué ni siquiera hubo la cortesía política de los representantes del Gobierno Federal de haber comentado con las fracciones parlamentarias la propuesta que llegaría a este Senado.
Por cierto, entiendo que había habido algunos comentarios, algunas referencias, pero nunca se señaló el nombre que hoy está circulando y que ha sido enviado a esta soberanía, en consecuencia, compañeras y compañeros, el PRD no adelanta juicios, pero haremos un análisis, una revisión muy cuidadosa del tema y en su momento habremos de fijar nuestra postura con respecto a esta designación.
Presidente, por su atención, muchas gracias.
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Gracias Senador Silvano Aureoles.
Tiene el uso de la palabra en representación de la bancada del Partido Revolucionario Institucional el Senador Jesús Murillo Karam, hasta por siete minutos.
-EL C. SENADOR JESUS MURILLO KARAM: Debe ser difícil para un espectador de fuera entender qué es lo que está sucediendo en este debate, resulta que el que se va, se va por bueno. Todas, todas las opiniones que se dieron en su momento, incluidas las del propio gobierno, lo señalan como un hombre que cumplió con su deber, como un hombre culto, como un hombre capaz. Hoy aquí la mayoría de las intervenciones, y me quiero incluir en ellas, el exprocurador se señala como un hombre serio, responsable, profesional y capaz en su trabajo, lo deja claro que no provoca reacciones en contra. El reconocimiento que hacemos todos de la calidad de este Procurador ha sido que nos surgiera la primera duda a cualquier observador, y entonces, ¿por qué lo cambiamos?
Sin embargo, esta es una facultad constitucional del Ejecutivo, la remoción libre del Procurador de la República, que se suma a otra facultad del Legislativo, la de ratificar el nombramiento de quien lo suceda, y aquí es donde tenemos que ser más cuidadosos, para entender hoy más que nunca el significado de esta facultad del Senado, porque de otra manera podríamos perdernos en el simple trámite burocrático y no lo es.
Desde que nace la República Federal Presidencialista, los Estados Unidos, tomando los ejemplos de la República Francesa, se genera un sistema de equilibrios, se generan tres poderes, hoy eso ya no existe, ya hay muchos más, pero cuando nacen se generan tres poderes, un Ejecutivo, un Legislativo y un Judicial, y se les dan facultades y obligaciones de manera tal que puedan equilibrarse entre los tres para que no haya ninguno que sea preeminente, para que no haya ninguno que esté por encima del otro, para que pueda garantizarse de esta manera que el país puede continuar en un equilibrio sostenido de esos tres poderes, entre esas facultades, los sistemas presidenciales, mientras más presidenciales, más facultades, limitan los nombramientos del Ejecutivo con una aceptación de estos nombramientos, se llama de distintas formas y en nuestra Constitución de muchas más, porque hemos hecho un enredo de lo que significa esta facultad de aceptar un nombramiento.
Pero en la generalidad de los países se aprueba o no el nombramiento de los secretarios o ministros, el propósito, simplísimo, como va al debate público, como va al conocimiento de la gente, se hacen públicos los antecedentes, los propósitos, los compromisos, se entiende y se obliga al Ejecutivo a hacer nombramientos que puedan pasar por ese tamiz. Pero no es lo único, se obliga también al respeto absoluto, a quien representa la confianza de la soberanía, porque a veces caemos en el error sencillo de pensar que el que va al gabinete tiene que ser de la confianza del Presidente, en algunos casos sí, su Secretario particular, por ejemplo, pero en otros no, en el caso del Procurador la confianza la tiene que tener la ciudadanía y quien va a representar a esa ciudadanía en este momento y en este caso somos nosotros, bien o mal somos nosotros, estamos obligados en consecuencia no a aprobar mecánicamente como se nos ha exigido en ocasiones, a veces incluso por dirigentes partidistas, simple y llanamente porque lo propuso el Presidente, de la misma manera que estamos obligados a no votar en contra, simple y llanamente porque lo propuso el Presidente.
Tenemos en consecuencia que entender el fondo de nuestra facultad, entender qué es lo que buscamos con esta ratificación y aquí me queda poco importante en consecuencia entrar ahorita al análisis del propuesto de la persona, y me es fundamental entrar a la trascendencia del evento que estamos haciendo en el Senado, ni es algo que podamos hacer sobre la marcha, ni es algo que podamos retener para mañana, ni es un caso que pueda prestarse a manipulaciones como las que ya se dicen que se juegan para hacer o no el nombramiento, ni es un caso que pueda verse superficialmente, porque lo que estamos viendo aquí es quién va a procurar justicia para los mexicanos y si ese va a tener el aval ratificatorio de este cuerpo colegiado que representa el pueblo de México.
Lo que tenemos que ver en este caso es que el que vaya a la Procuraduría vaya a un ente que tiene que ser ya modificado, porque de fondo, de nada sirve la ratificación si la remoción es libre, de nada sirve si la autonomía plena que tiene que ser, que tiene que tener, quien tiene el monopolio, hoy no tanto, pero mantiene un gran monopolio de la acción penal no representa a todos los mexicanos, no es capaz de oponerse a una consigna, no es capaz de decir no a la dependencia de quien administrativamente depende, no es capaz de tener la personalidad plena de un jurista que tiene mérito hoy de Medina la posibilidad de salir limpio de sin ser acusado de haber sido objeto de consigna o haber sido objeto de un planteamiento indebido o incorrecto.
Tenemos que ver en consecuencia que el propuesto tenga el perfil, el perfil profesional que se requiere, tenga los valores, los valores fundamentales éticos que se requieren, tenga la fuerza y la consistencia para sentirse representados de los mexicanos en el ejercicio de la acción penal y en la procuración de justicia y tenga que tener el aval de este Senado por sus méritos, por los méritos que se requieren. Muchas gracias.
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Muchas gracias Senador Murillo Karam.
Tiene el uso de la palabra, a nombre de la bancada del Partido Acción Nacional, el Senador Alejandro Zapata, hasta por siete minutos.
-EL C. SENADOR ALEJANDRO ZAPATA PEROGORDO: Muchas gracias, señor Presidente.
Pues a mí, realmente, honorable Asamblea, me agrada que estemos entrando en el Senado a este tipo de deliberaciones, yo creo que aquí es como podemos ver realmente los problemas de México.
Sin embargo no deja de haber ciertos hábitos de carácter partidista en asuntos que tienen que ir mucho más allá de los partidos políticos. Hoy más que nunca en la posición en que nos encontramos, los mexicanos tenemos que unirnos, tenemos que cerrar filas, tenemos que ver hasta dónde existe la posibilidad de acreditar el poder trabajar unidos a favor de México, por supuesto uno de los puntos fundamentales es la Procuraduría General de la República, dadas las circunstancias por las que ha ido pasando este país en el combate contra el crimen organizado.
Yo entiendo cuando dicen aquí, no podemos apresurarnos, también entiendo, menos aún anquilosarnos, tenemos que responder a las expectativas y necesidades de este país. Si bien es cierto, no se ha dado ni siquiera la parte formal del procedimiento interno que existe en nuestros propios reglamentos para la determinación de la ratificación del Procurador General de la República, también entiendo que esa parte no fuimos nosotros quienes la apresuramos, sin embargo tenemos que entrarle a un debate que no solamente es de carácter político, sino eminentemente social, no vamos a encontrar a la persona perfecta, tenemos que irnos a verificar lo que es el espíritu del Constituyente y esas reformas que como bien dijo aquí el Senador Monreal, se hicieron en diciembre de 1994.
Anteriormente se designaba el Procurador directamente por el Ejecutivo Federal. Ahora, en el impulso de la modernidad democrática, y creo bien hecho, también está esta Cámara de Senadores.
Como bien lo dijo el Senador Murillo Karam: “Somos la representación social de las entidades federativas”.
Sí me molesta, sí estoy en contra de que aún sin haber dado el más elemental de los derechos, que es el derecho de audiencia, se esté denostando ya a la persona sin ni siquiera posibilidades de defenderse.
Se ha venido a decir aquí, en abarcamiento del debate político, una serie de cuestiones que no corresponden a la propia realidad.
No amigos, si queremos que México prospere; si queremos funcionarios que realmente cumplan con su propia responsabilidad; si necesitamos personas trovas, tenemos que, cuando menos respetarlas y escucharlas, porque ese es uno de los principios fundamentales de los derechos humanos, que tanto se apela aquí.
Se habla de Arturo Chávez, y se dice: “Persona no grata, porque no dio resultados en los homicidios o femenicidios de Ciudad Juárez”. Lamentablemente sí tuvimos que padecer ese tipo de cuestiones que fenómenos que se dieron allá, dolorosos. Pero no ha habido un asunto más fiscalizado, que ese.
A él le correspondió, de marzo de 1996 al 1º de octubre de 1998. Estos femenicidios empezaron en 1993 y terminaron en el 2005.
Le correspondió, en su etapa, seguramente no han terminado, pero ya no están con la agudeza que existía en aquel entonces.
A él le correspondieron, en ese lapso, 83 asuntos. Y de ellos, verifíquenlos, chéquenlos. Más del 75 por ciento de ellos están resueltos, y están resueltos porque ha habido personas que se consignaron, y que más del 50 por ciento de los asuntos que se consignaron, ya tienen sentenciad de culpabilidad, y algunos otros que están todavía en el proceso.
Por otro lado, se llega y se dice: “Qué barbaridad, el señor es abogado, y estaba realizando su función como tal, porque era postulante, y tomó un asunto en contra del Estado mexicano, y resulta que ese asunto le va a costar al Estado mexicano”.
Vamos viéndolo desde la otra óptica. Porque si podemos hablar, inclusive, de los juicios de amparo, todos los juicios de amparo, sin excepción, van en contra de las autoridades; y todos los que son abogados postulantes, regularmente, promueven los juicios de amparo, y no por eso están en contra del Estado mexicano.
Ese asunto del que ustedes señalan, también habrá que verificarlo. Estaba, inclusive, representando una organización social de ejidatarios, que tenían más de 25 años reclamando el pago legal y justo de una indemnización y compensación por cuestiones de terrenos.
Sí, eran ejidatarios; sí, eran del sector social; sí, tuvieron un representante y un representante digno y un representante honesto.
Si se ganó, no fue solamente por una graciosa concesión, sino porque se tenía el derecho, y obviamente el Estado mexicano, la obligación, que no nacieron en estas administraciones, desde hace años que se estaban ya tratando de que se hiciera justicia, y tampoco son por las cantidades que señalan.
Lamentablemente, a veces aquí nos dejamos llevar por los rumores y las especulaciones, por las declaraciones mediáticas, no solamente las hacemos propias, sino les damos, obviamente, un sentido como si fueran reales.
No, compañeros. Yo creo que en esta ocasión sí tenemos que buscar la manera de que vayan saliendo las cosas en beneficio de México, y no solamente invocando argumentaciones que permiten llevar raza a nuestros partidos políticos.
Yo los vengo a convocar, amigos, a que efectivamente cumplamos con nuestra responsabilidad como mexicanos; cumplamos nuestra responsabilidad con las gentes que están allá afuera esperando las expectativas de que esto pueda ir mejorando; de que no solamente vayamos a la ratificación del Procurador General de la República, sino que con las acciones que podemos hacer desde aquí, desde el punto de vista legislativo, démosle una modernidad ya también a la Procuraduría General de la República.
Mis amigos, yo los convoco a que saquemos ese espíritu nacionalista y nos vayamos sumando; que podamos aquí estar debatiendo, perfecto.
Decía Carlos Castillo Peraza: “El debate solamente se da entre diferentes, si no se puede convertir en monólogo”.
Qué bueno que podamos intercambiar ideas; qué bueno que esas ideas sirvan para beneficio de México; qué bueno que haya, efectivamente, propuestas y podamos deliberar las propuestas aquí.
Pero sí les digo, mis amigos, vamos haciéndolo con responsabilidad; vamos dando a veces el beneficio de la duda sin meternos o introducirnos solamente a esa contaminación de la percepción, cuando a veces no corresponde a la realidad.
Mis amigos, simplemente decirles: “Vayamos cumpliendo, en este Senado de la República, con esa esencia de que todos nos sentimos parte; vayamos cumpliéndole a la patria”.
Muchas gracias. (Aplausos).
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Muchas gracias, Senador Zapata.
-En este debate que ha abierto, y en buena hora que se haya abierto en el Senado de la República, hay solicitudes de los grupos parlamentarios para una segunda ronda hasta por 3 minutos.
-Hay dos grupos parlamentarios que han solicitado intervenciones, y está abierto para los otros 4 grupos en caso que deseen hacerlo.
-Por lo tanto, tiene el uso de la palabra el Senador Ricardo Monreal, del Partido del Trabajo, hasta por 3 minutos.
-EL C. SENADOR RICARDO MONREAL AVILA: Gracias, ciudadano Presidente.
-Quisiera expresar que nuestro propósito no es denostar a nadie, son los antecedentes históricos, son los antecedentes políticos, son las recomendaciones que existen. El Senado de la República tiene la obligación de velar por aplicar estrictamente el principio de legalidad, y por eso la Constitución le otorga esta facultad de ratificación.
Primero.- Para exigir la rendición de cuentas a quien ha sido removido.
Segundo.- Para hacer un estudio minucioso, una investigación detenida sobre el comportamiento, sobre los antecedentes históricos y sobre la actitud del pasado reciente del propuesto para Procurador General de la República.
No es una cosa sencilla, ni tampoco es una cosa mínima. Es, nada más y nada menos, que el Procurador General de la República.
Ahora, este año tenemos la escalofriante cifra de más de 5 mil asesinatos, homicidios, levantados; más de 5 mil vidas que se han perdido con motivo de la lucha contra el narcotráfico.
Pero además de eso, hay más de 100 organizaciones no gubernamentales que le están pidiendo al Senado de la República no ratifique el nombramiento que el señor Calderón ha hecho del señor Chávez, y lo hacen con justa razón; y lo hacen con argumentos, y lo hacen con claridad y pruebas.
Hay más de 100 ONG´s que están pidiendo la no ratificación, porque el señor Chávez, a juicio de ellas, en vez de procurar justicia durante su gestión, se maquinó la fabricación de culpables, como el caso del señor “Chary Chary”.
Pero además hay una recomendación, la 44-1998 de la Comisión de Derechos Humanos, que señala claramente el desempeño omiso, ineficiente, que ameritaba una investigación conforme a la Constitución en contra del señor Chávez Chávez, y ahora se le está premiando.
Hay informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; hay informes de Amnistía Internacional; hay informes de la Comisión de Expertos de la ONU en materia de drogas y delitos, y hay informes de Organismos Nacionales e Internacionales que señalan claramente la vinculación entre colusión, impunidad y persistencia de la violencia criminal e incluyen recomendaciones para remover, e incluso, para enjuiciar al que ahora pretenden que sea pro
urador General de la República; no es un asunto personal, es un asunto de justicia; y más ahora, en esta lucha ciega, sin inteligencia, que se ha iniciado, y que no tiene fin, más ahora, requerimos una persona idónea, con alta autonomía y con un sentido estrictamente jurídico.
¿Eso es mucho pedir, les diría a los senadores? ¿Por qué se ofenden? Vamos a analizarlo. Si el tiempo, yo les diría, mañana es la última sesión. No es precipitarse, ni es apresurarse. Yo les digo por qué no nos convocamos, la comisión de Justicia, jueves, viernes, sábado, domingo y lunes; recibimos a la ONG´s, analizamos el convenio… el curriculum del señor, lo recibimos a él; ésa es nuestra obligación. Lo escuchamos, claro que sí estamos dispuestos a escucharlo, pero por qué no hacerlo. Por qué no seis días, y luego estamos alegando que no hay que dar mucho tiempo.
Vamos convocándonos, y los grupos parlamentarios, pongámonos de acuerdo para que a partir del miércoles o el jueves, si quieren, después de las Fiestas Patrias, en cinco días podamos revisar con seriedad la currícula, los antecedentes y las denuncias de la ONG´s nacionales e internacionales. Muchas gracias.
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Gracias, senador Monreal.
Tiene el uso de la palabra, en representación de la bancada del Partido de la Revolución Democrática, hasta por tres minutos, el senador Pablo Gómez Alvarez.
-EL C. SENADOR PABLO GOMEZ ALVAREZ: Ciudadanos senadores, ciudadanas senadoras: Quiero, en primer lugar, rechazar lo dicho por el senador Zapata Perogordo, en el sentido de que la ratificación del señor Chávez Chávez, como procurador General de la República, sería servir a la patria. Creo que ya deberíamos dejar, aquellos tiempos, en la que toda propuesta política era: servir a la patria. Y en nombre de la patria se hacían las peores tropelías.
Pero, se aprende. A destiempo, pero aprenden. Siguen aprendiendo del viejo régimen.
Ciudadanas y ciudadanos: En 1917 en México se hizo una gran reforma de la justicia. Se creó un nuevo Ministerio Público de la Federación, con características diferentes a las que había tenido antes.
Y en realidad se le dieron facultades de instrucción. Se le dieron facultades judiciales de instrucción. Y los jueces se quedaron simplemente, como, quienes decían el derecho e impartían la justicia.
Ministerio Público asumió un papel muy relevante, en el sistema de justicia.
La idea de Carranza y otros muchos más, en esta reforma era crear una especie de ombudsman, que era el Ministerio Público, para perseguir a los delincuentes, pero también para defender a los ciudadanos.
El error de Carranza fue proponer que el procurador, quien presidiera el Ministerio Público, sería nombrado por el Jefe del Ejecutivo, y después por los gobernadores.
De tal manera que si ustedes analizan el artículo 90, la Procuraduría General de la República no forma parte de la Administración Pública, y sin embargo forma parte, en los hechos.
Ese error, tremendo de Carranza, muy propio de la época. Trajo como consecuencia que la procuración de justicia se convirtiera en un instrumento del gobierno. Y así ha sido hasta ahora.
Creo que la idea original, es que el Ministerio Público, sea independiente del Ejecutivo, no reciba órdenes. La Ley Orgánica de la Procuraduría no debería promover como promueve la intervención del Ejecutivo en la vida interna de la Procuraduría, con los nombramientos, etcétera, etcétera.
El procurador debe ser una persona de prestigio, para que tenga que defender un prestigio. Debe ser un jurista y un penalista, pero ya no sólo un penalista. Ahora debe tener conocimientos de criminología, porque no puede ser que la procuración de justicia siga viviendo de espaldas a las investigaciones sobre la sociología del crimen. No es el aplicador sencillo, de la ley penal, es el que debe hacer averiguaciones.
Yo sé que el gobierno actual quiere convertir a la Procuraduría, y la está convirtiendo en una ventanilla de procesos, para dejarle a la Policía Judicial, toda la investigación y todas las decisiones, en la lucha en contra de la delincuencia. Especialmente la delincuencia organizada.
Pero entonces reformemos el Ministerio Público, y no sigamos con esa simulación.
¿Cuál es el proyecto de reforma de la procuración de justicia del gobierno actual? Queremos que nos lo pongan en negro sobre blanco, no hay, son parches de cosas aquí y allá…
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Solicito al orador pueda concluir su intervención, senador Gómez…
-EL C. SENADOR PABLO GOMEZ ALVAREZ: … para crear un Estado… termino… un Estado policiaco; pero no hay una reforma del Ministerio Público.
Yo le pido al Senado, que este asunto lo resolvamos sobre la base, de independencia del procurador, prestigio, capacidad penal y criminalística… y criminóloga, perdón… estamos hablando de criminología.
Y cuarto, y una cosa muy importante, que sea una persona, a la que el Estado le pueda confiar, y la sociedad le pueda confiar una encomienda tan importante. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE NAVARRETE RUIZ: Gracias, senador Gómez.
Bien. Ha concluido este debate importante, sin duda alguna. La Mesa Directiva valora el esfuerzo de los grupos parlamentarios por mantener abierto este espacio, para que sesión a sesión, los temas del momento puedan ser abordados por los diferentes grupos parlamentarios, y ojalá que mantengamos este esfuerzo, sin duda alguna.
Gracias por su participación.