8 ago 2008

El ¡ya basta! de Medina Mora

NO PERMITAMOS QUE LOS CRIMINALES SECUESTREN NUESTRA TRANQUILIDAD
Viernes, 08 de Agosto de 2008 Boletin No 648 PGR
ESPECIAL PARA la agencia NOTIMEX
“NO PERMITAMOS QUE L
OS CRIMINALES SECUESTREN NUESTRA TRANQUILIDAD”
POR: EDUARDO MEDINA MORA ICAZA, PROCURADOR GENERAL DE LA REPÚBLICA
El secuestro es uno de los delitos que más nos lastiman como sociedad. Los criminales que los cometen, no sólo toman a ciudadanos como rehenes; agobian y aterran a la familia, amigos y
seres queridos y cercanos; secuestran la tranquilidad de todos.
El secuestro y muerte de Fernando Martí nos afecta a todos, especialmente por las tristes y graves circunstancias que lo rodean. Dos personas murieron cruelmente y sin piedad alguna a manos de un grupo criminal, entre cuyos integrantes están miembros en activo de corporaciones policiales.
La PGR colabora en la investigación que está a cargo de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), compartiendo información de sus bases de datos y análisis de otras investigaciones de casos similares. Eso es coadyuvar, apoyar a la autoridad responsable, jurídicamente, de conducir una investigación.
La autoridad responsable ha reportado varios avances en su investigación, y en SIEDO continuamos colaborando para que la indagatoria se materialice en más resultados. Lamentablemente, todo indica que los criminales actuaron contra sus rehenes antes de que intervinieran las autoridades.
Este secuestro, como todos los de las personas que han sido privadas de su libertad -algunos otros que se dan en circunstancias particularmente dolorosos para las familias y la sociedad por la crueldad que caracteriza a los criminales en sus acciones-, no pueden quedar ni quedarán impune. Un secuestro es demasiado.
Hacerle frente y encarar con resultados esta demanda social, que tiene la mayor de las prioridades para el Gobierno Federal y sin duda de la sociedad, implica varias cosas.
La voluntad política la ha mostrado con creces el Ejecutivo Federal durante todo este período de gobierno. El Presidente de la República se ha puesto directamente al frente de los esfuerzos que realiza el Gobierno Federal para recuperar la seguridad, la confianza y la certidumbre de los mexicanos.
Bajo el liderazgo del Señor Presidente Calderón, el Gobierno Federal no ha escatimado un solo recurso para que México recupere todas las condiciones necesarias para que nuestro país vuelva a desplegar todo su potencial de desarrollo y se aprovechen todas las capacidades nacionales en el ámbito social, económico y cultural.
A nadie conviene, en cualquier trinchera o convicción ideológica, destruir la democracia que hemos construido en los años del milenio que corre. No podemos tampoco bajar la guardia frente a la delincuencia organizada. Su presencia es uno de los retos más formidables a la seguridad y confianza en el futuro, a la estabilidad de las instituciones, y a la tranquilidad de todos.
Vamos a combatir el secuestro con toda la fuerza del Estado, y con toda la energía social mostrada en su rechazo. Este es el compromiso del Gobierno y es también la convicción y el compromiso de las autoridades que somos directamente responsables, en todos los órdenes de Gobierno, de responder a la justa exigencia y reclamo social.
La visión estratégica es integral, con elementos de diferente orden jurídico, tecnológicos, policiales, de responsabilidades expresas del Ministerio Público y, sobre todo, del esfuerzo amplio y verdaderamente comprometido de las autoridades de los tres niveles de gobierno, de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, en lo federal y en el ámbito de responsabilidad de los gobiernos estatales y municipales.
El Presidente Calderón envío una nueva iniciativa a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, proponiendo que la legislación penal federal –el Código Penal Federal- sancione con penas más severas a los secuestradores, incluso hasta con la imposición de la cadena perpetua, en los casos de secuestro agravado cuando los criminales sean o hayan sido integrantes de instituciones de seguridad pública; secuestren a menores de edad o personas incapaces; lesionen, mutilen, torturen, lastimen gravemente o priven de la vida a víctimas; secuestren a un menor de edad y pretendan llevarlo a otro país con fines de lucro.
En el mismo sentido, el Presidente Calderón le envío una excitativa a la Cámara de Senadores con el fin de que retome el dictamen de la iniciativa en la materia, presentada por el Ejecutivo Federal el 9 de marzo de 2007. La iniciativa también considera que los secuestradores no sean beneficiados con la liberación anticipada, ni sujetos de beneficio alguno para la compurgación de sus penas.
La propuesta para imponer cadena perpetua en casos de secuestro agravados, es un componente muy importante de esa visión integral, no la única.
Otros de los elementos fundamentales del fortalecimiento decidido del trabajo institucional en contra el secuestro, considera el cuidadoso análisis de la dinámica y perfiles del tipo delictivo en el país; más y mejor coordinación de todas las áreas que somos competentes en el Gobierno Federal; coordinación más puntual de Ministerio Públicos y policías, que en los términos del artículo 21 constitucional comparten la responsabilidad de investigar el delito; y más, mucho más atención directa a las víctimas, por el propio titular de la PGR, todo ello en orden a las instrucciones del Presidente de la República.
La falta de sanciones efectivas y oportunas, su rentabilidad, y los beneficios de liberación temprana que reciben muchos de quienes llegan a prisión y salen antes de cumplir su condena, son factores que incentivan la impunidad y le convierten en un problema muy complejo. Las redes criminales se tejen dentro y fuera de prisión, y continúan actuando pese a estar encarcelados.
Es imprescindible avanzar mucho más rápido en la renovación y depuración de las corporaciones de seguridad y justicia, en todos los órdenes de Gobierno, municipal, estatal y federal. Esta es una exigencia insoslayable.
He de reconocer, con coraje, tristeza e indignación, que en las averiguaciones previas, las investigaciones ministeriales y policiales estatales o de la Federación, descubren que en algunos casos hay ex-integrantes o elementos en activo de corporaciones de seguridad pública que participan en estos ilícitos de secuestro que ofenden profundamente a la sociedad. Esto es intolerable y exige aplicar todo el peso de la Ley.
La investigación policial y jurídica necesita ser dotada de mayores recursos, y lo mismo se requiere para ampliar, modernizar y fortalecer la tecnología aplicada en informática y equipos de comunicación orientados a la identificación de datos, voces y comunicaciones de los criminales, de los modus operandi, al seguimiento de los delincuentes que son encarcelados y luego librados con sanciones mínimas, o por libertad por beneficios.
Exige que los gobernadores y presidentes municipales destinen recursos para fortalecer las instituciones locales e incrementar la capacidad de respuesta en materia preventiva, reactiva y en la aplicación de la ley, ante los delitos que lastiman el tejido social y pulverizan las bases de cualquier acuerdo político.
Y en este marco me refiero a todo tipo de delitos, de alto impacto social y los que no lo son. No es viable ya que se sostenga una cultura que tolere la ilegalidad, la laxitud en el cumplimiento de la ley.
Los 33 procuradores de justicia del país hemos acordado un esquema de colaboración contra la delincuencia organizada, resolviendo los casos con un enfoque práctico que suma experiencia, capacidades y atribuciones de las áreas de gobierno federales y locales.
Este acuerdo tiene mucha importancia en el caso del secuestro, ya que las incidencias más recurrentes son de organizaciones criminales cercanas o incluso, asentadas, en las localidades donde se perpetran.
Así, las capacidades y despliegue de efectivos de las procuradurías locales, con mayor conocimiento del terreno, dinámica y estructuras sociales del lugar de los hechos, se favorecen con la tecnología y conocimiento de las redes delictivas regionales o, inclusive, de alcance nacional o transnacional, dedicadas al secuestro u otras formas de actividad criminal.
Este esfuerzo tiene un importante punto de apoyo para crecer y ser más efectivo, con la reforma constitucional que los mexicanos ya tenemos, y que nos servirá para impulsar un nuevo sistema de seguridad y justicia penal.
El secuestro es un delito que corresponde atender a las procuradurías estatales. La PGR atrae los casos donde hay vínculos con la delincuencia organizada. Pero ni unos ni otros somos capaces, como estamos hoy, de tener algún resultado si decidimos caminar solos, asilados, separados de la colaboración interinstitucional.
Necesitamos voluntad política expresa y corresponsable, mayor y más efectiva coordinación, más recursos. Este es un problema del Estado mexicano que requiere la participación y compromiso de todos. Necesitamos compartir la convicción de servicio, de humanizar las instituciones de seguridad y justicia, de dar calidad y calidez a la atención que ahí prestamos a los ciudadanos, víctimas y familiares de quienes sufrieron menoscabo a sus propiedades, a su libertad, a su integridad física o de la vida misma.
El Presidente Felipe Calderón, Alejandro Martí, Alfredo Harp Helú, María Elena Morera, Isabel Miranda de Wallace y muchos otros ciudadanos han externado su rechazo absoluto a la conformidad de ver crecer la criminalidad y los secuestros sin hacer un mayor esfuerzo, ya que no hacer nada es condenar a nuestros hijos a un futuro muy ominoso, que no es digno ni de la historia de los mexicanos ni del esfuerzo que muchos estamos haciendo para superar esta crisis.
Yo me sumo como ciudadano al hartazgo de la sociedad y como titular de la Procuraduría, me comprometo a que la institución que hoy encabezo y todos mis colaboradores, nos unamos plenamente al ¡Ya Basta¡
Lo haremos bajo un enfoque orientado a resultados, con transparencia y rendición de cuentas en todas las partes que nos permite la Ley, sin dejar de cumplir por ello con la secrecía obligada a todo Representante Social.
En la PGR investigaremos y haremos valer la Ley en los delitos federales que nos corresponde conocer, pero también en la obligada colaboración con las Procuradurías estatales en el impulso a sus capacidades en la atención de este delito del orden común. Daremos, además, un énfasis primordial a la implementación de la reforma constitucional, ya vigente, en materia de seguridad y justicia.
Impulsaremos la coordinación y colaboración operativa contra el crimen organizado con las otras áreas federales y con las procuradurías y policías de las entidades federativas y gobiernos municipales, y con ello haremos que la eficiencia de la PGR y la colaboración con las demás instituciones, verdaderamente contribuyan a enfrentar la incidencia delictiva, la del fuero común y del fuero federal, en los propios sitios donde ocurre el delito.
La colaboración con las procuradurías estatales para combatir el secuestro, apoyándoles con intercambio de información, apoyos técnicos, y otras modalidades, será una de las primeras prioridades para la PGR, sin descuidar la atención a los tipos delictivos federales, que son de nuestra entera responsabilidad.
Para fortalecer la perspectiva integral y el trabajo de fondo en contra de la criminalidad, común y federal, en la Procuraduría General de la República vamos a cerrar filas con la sociedad para propiciar y poner en marcha acciones concretas para rechazar la tolerancia social del delito, la corrupción y la impunidad.
Junto con el Consejo de Participación Ciudadana y los Delegados de la PGR en todo el país, vamos a poner en marcha una intensa campaña de prevención del delito y otras acciones para evitar que los niños y jóvenes entren en la dinámica del consumo de drogas, al que los busca inducir el narcomenudeo; con los congresos locales y los colegios, barras de abogados y centros de educación superior en Derecho, vamos a iniciar un intenso trabajo de concertación que nos permita materializar la reforma constitucional en materia de justicia y traducirla en acciones concretas, al alcance de la sociedad y en el más legítimo de los intereses de los mexicanos: su seguridad y justicia.
No debemos permitir que los criminales secuestren la seguridad de los mexicanos. En lo que está en las manos y capacidades del Gobierno Federal, de la SSP Federal, de la PGR, así será como norma de conducta y guía de desempeño institucional. Estoy cierto que todas las autoridades estatales y federales pondremos nuestro mejor empeño en ello.

La esperanza es de quien la trabaja

Columna Razones/Jorge Fernández Menéndez
Publicado en Excelsior (www.exonline.com.mx), 8/08/2008;
Carta a Fernando (Martí)
Querido Fernando: No te conocí hasta que tu nombre estalló en los medios, en medio de la tragedia que te tocó vivir. Ahora sé que te gustaban el rock y los deportes, que tenías una vida chida, como decías en tu página web. Sí conozco a tu padre, Alejandro, y tenemos un gran amigo mutuo, Miguel Ángel Soto.
No te escribo para recordarte ésas, tus últimas horas, que deben haber sido terribles, injustas y, sobre todo para ti, incomprensibles. ¿Por qué tenías que estar en manos de unos asesinos desalmados?, ¿qué les habían hecho tú o tu familia, para vivir esa pesadilla? Nada. Lo que sucede es que te topaste con el mal, Fernando. Con el mal en estado puro. No tengo, sabes, fuertes convicciones religiosas: en palabras que a ti no te interesarían me considero un agnóstico. Pero sí creo en el bien y en el mal: la maldad existe, está entre nosotros y en ocasiones la sociedad en la que vivimos la alimenta con la ignorancia, la intolerancia, la indiferencia, el desprecio por el otro y por la vida, la ambición desmedida y la violencia. La maldad, Fernando, aunque adoptó otras formas, también me arrebató, no hace mucho, un hijo. Pero antes la hemos visto en asesinos, genocidas, torturadores y también en unos pobres diablos crueles, cuyos valores no valen nada, como los que te secuestraron y te quitaron la vida.
Muchos, entre ellos tus padres, han, hemos, intentado aportar aunque sea algo, un grano de arena, para que las cosas sean diferentes y para que, si no tenemos la prosperidad ni las políticas públicas que garanticen mayor justicia social y equidad, podamos tener, por lo menos, la base para lograr ésos y otros objetivos: un sentido de nación, de país donde se cumpla con la ley y donde el Estado garantice lo esencial para cualquiera de sus habitantes: la seguridad mínima, indispensable, para poder vivir, estudiar, trabajar con tranquilidad. A veces, en algunas ocasiones pareciera que avanzamos, pero en muchas otras, cuando ocurren cosas como las que te tocó vivir y vemos tanta mezquindad, tanta violencia irracional, tanta política baja contaminando la vida pública, es difícil mantener la esperanza.
Pero, Fernando, la esperanza debe mantenerse: la esperanza es de quien la trabaja, de quien la alimenta, la nutre. Decía un poeta que él no buscaba venganzas ni perdones, que el olvido, afirmaba Borges, es la única venganza y el único perdón. Quizá, sin embargo, para olvidar historias como la que te tocó vivir, primero se debe hacer justicia. Y nuestra esperanza, Fernando, es que tu sufrimiento y el de los tuyos no haya sido, no sea, inútil. Que haya justicia.
Hoy, Fernando, la gente está enojada, indignada por lo que te ocurrió, sólo no lo comprenden algunos políticos que ven, la tragedia que viven los tuyos, como un tropiezo en las encuestas. No es un consuelo, pero ha servido para que, una vez más, y esperemos que ahora sí sea verdad, podamos volver a decir que ¡ya basta!; que estamos hartos de tanta política barata, tanta corrupción, tanta indolencia. Tu muerte sirvió para que alguien recordara que desde hace un año y siete meses estaba congelada una iniciativa de ley que envió el presidente Calderón al Senado para exigir la cadena perpetua a quienes secuestraran a menores de edad o a ancianos, a quienes mataran a las víctimas, a quienes secuestraran a alguien siendo integrantes de una fuerza de seguridad. ¿Puedes creer, Fernando, que no habían enviado la iniciativa ni siquiera a comisiones para que empezara a ser discutida?, ¿puedes creer que ahora nos dicen que comenzarán a discutirla, porque “la sociedad exige resultados”, pero mientras tanto la mayoría de los legisladores siguen de vacaciones, están más preocupados por la grilla en su respectivo partido y en cómo les irá en las elecciones de 2009, que en las leyes que garanticen la seguridad mínima de las personas?, ¿puedes creer que en el Congreso hicieron un minuto de silencio por tu muerte... y nada más?
Tú no tenías por qué saberlo, pero el secuestro, Fernando, es un delito que se investiga en el ámbito local, en los estados o en el Distrito Federal. Interviene la autoridad federal cuando se considera que es parte del crimen organizado. Pero como los legisladores no han querido entrarle al fondo del problema (y tampoco los gobiernos locales), lo que tenemos es una suerte de agujero negro, un vacío legal, que fue el que aprovecharon quienes te quitaron la vida. En tu caso, Fernando, el Gobierno del DF, por esas idioteces que atribulan a los políticos, no compartió información con las fuerzas federales; éstas tomaron tarde la investigación y, para colmo, la banda que te secuestró estaba formada por policías judiciales del DF y se supone que también por federales. Quienes debían investigar lo que te había sucedido y perseguir a los delincuentes eran los propios delincuentes. Eso fue lo que te costó la vida.
¿Y sabes qué, Fernando? Todavía hay políticos que nos dicen que no intentemos, los ciudadanos, los que vivimos en la inseguridad, los que la sufrimos, sacar “raja política” de lo sucedido. O sea, Fernando, que quieren que aceptemos con resignación tu muerte y muchas otras y los dejemos trabajar sin molestarlos, sin exigirles, sin que rindan cuentas. Porque lo triste, Fernando, es que a ti te tocó vivir una parte de la tragedia, pero hace unas pocas semanas, cuando tú ya estabas secuestrado, otros nueve jóvenes de tu edad murieron asfixiados en una discoteca, muertes provocadas también por la incompetencia y la corrupción de las autoridades locales. Y, hace unos días, otro grupo de policías, éstos, de Jalisco, para extorsionar a una familia, los mataron, incluidos tres niños. Algo está muy mal y, ojalá, Fernando, tu sacrificio sirva para que, ahora sí, comencemos a remediarlo. Pero a ti, con toda razón, lo que te interesaba eran el rock y los deportes: ojalá conozcas aquella canción de Eric Clapton, Tears in heaven. Es para un chavo como tú. Hasta siempre.

Las nubes se acumulan

Las nubes se acumulan/Rafael Segovia
Publicado en Reforma, 8/08/2008;
Se sigue, más bien se alude, a las próximas elecciones, a las de 2009. Peña Nieto siente que se están metiendo -Marcelo Ebrad- en un terrero que considera suyo. Está convencido de que el único con capacidad para heredar el puesto es él, precisamente el puesto, no el cargo. Ya ha empezado cuanto está a su alcance: hace obras, no está seguro de si son necesarias, pero las inaugura todos los días, al menos en los periódicos, anda tras Calderón, corteja a los hombres del PRI y de los otros partidos y a los empresarios, sobre todo a los extranjeros. Le indigna que le ganen en publicidad y en popularidad. Nadie mejor vestido ni más relamido que él: no lleva un pelo fuera de su bien ordenada cabellera, ni una mancha en un zapato, parece un figurín. Con eso cree que se ganan las elecciones.
Pero no. Así no se gana. El público, el electorado, por distraído e indiferente que ande, sabe intuitivamente con quién está. Quién promete y quién está por encima de sus promesas. El señor Calderón se antoja desganado, cansado antes de moverse. Vemos, ahora, a diario su fotografía en la prensa. Un hombre de página 7, fotografiado con unos desconocidos, empresarios de segunda, inaugurando una vulcanizadora. Pero por los tiempos que corren, en estos momentos sabe el peligro que se cierne sobre él. La mitad de su régimen toca a su fin: no se distingue de los regímenes anteriores en nada. De su programa de reformas, la más importante ha sido liquidar las pensiones del ISSSTE, con lo cual han quedado en una situación imposible los antiguos burócratas y no se ha arreglado lo de las deudas y los préstamos. Con lo cual, ya sabemos que los burócratas del rank and file no van a votar por el PAN, lo que no cambia nada.
El señor Carstens no ha informado de sus medidas tomadas para acabar la escandalosa distribución de la riqueza, que trae loco al señor Germán Larrea, dueño de la mina de cobre símbolo de la Revolución con su huelga, que algo tiene de la de ahora que, de acuerdo con su parecer, está llevando al país al desastre, sin que sus análisis hayan tenido el menor efecto sobre el PAN.
Debería la Secretaría de Energía emprender una campaña de ahorro y buscar un método más económico de anunciarnos esa decisión, que no sea publicar páginas enteras en defensa de su política. Hacer trampas con las encuestas es un método político tan viejo como prometer desde una tribuna. Se dice que el cincuenta y tantos por ciento de la población está a favor de la reforma planteada por el señor Calderón. Pero no se sabe el cincuenta y tantos por ciento de qué, ni el tamaño de la muestra, ni dónde se levantó, ni se muestra una línea del cuestionario. De la misma manera que los señores encuestadores se divirtieron con ganas con la encuesta ciudadana, deben permitir al público divertirse con sus encuestas, coincidentes en todo con el deseo de Los Pinos, que para eso pagan. No hablemos de su bombardeo mediático por radio y televisión.
Algo dice que la decisión está tomada. No sabemos cómo los senadores van a votar individualmente, pero ya hay el convencimiento, que debidamente adobada, o más bien maquillada, la propuesta pasa. La opinión pública no cuenta, el interés nacional está expresado por la decisión de Los Pinos, que para nada se preocupa de lo que la calle piensa. En este país jamás han gobernado las masas. Eso que llaman la gente está para obedecer; si se le ha conocido el voto, es porque la democracia está de moda, de ninguna manera quiere decir que las masas, que la multitud, vayan a gobernar, ni a ser escuchadas.
Hoy más que nunca los partidos son evanescentes. Son indispensables, porque hay que presentarse ante los otros países como una unidad, como un deseo claro de ocupar un lugar en el mundo de todos los habitantes de la nación, todo a través de sus senadores y diputados, si dejamos de lado a unos cuantos díscolos, empeñados en oponerse a los que saben como la señora Georgina Kessel. Esta manifestación de unidad se verá dentro de poco en el Senado, donde el PAN, el PRI, y hasta el ahora humilde PRD manifestarán el deseo nacional de ver a los privados manejando Pemex. Si el año que viene la gente transformada en electores vota en contra de los representantes de la nación -o no vota por nadie- es un problema del sistema político, que a fuerza de decirlo se ha supuesto democrático a pesar de cuanto ocurre ante sus ojos.No se dice nunca la verdad, aunque ésta sea obvia. Cuando la prensa extranjera se apodera de un tema, los que tienen un cargo empiezan a decir su verdad, por ahora ésta se limita a los funcionarios corruptos porque se empezaban a jugar con los cargos públicos.
La Secretaría de la Reforma Agraria, auténtico pozo negro, ha tenido que cesar, que se sepa, a tres funcionarios. La Lotería Nacional está acusada de estar cerca del narcotráfico, et sic de coeteris. No se dice ni media palabra del PAN ni de su ilustre presidente, se anuncian ceses en cadena en la Secretaría de Seguridad y cuatro de los cinco subsecretarios, que serán nombrados por el nombrado Presidente. Dios se la depare buena.
Estos nombramientos no van a ser nada fáciles pues se van a hacer contra los raptos. Hay una indignación general, a veces bastante hipócrita, llena de espíritu de clase, aunque casi siempre la indignación viene de una rabia mal contenida, de un dolor casi inexpresable, como en este último caso. Si la muerte de un hijo es intolerable, su asesinato está por encima de la imaginación.

Ernesto Mendieta II

Impidió mediador denunciar plagio/ Nota, Pp
Icela Lagunas y Alberto Cuenca, reporteros
El Universal Viernes 08 de agosto de 2008 
Caso Martí ‘Asesor’ instruyó no ir a policía; Ebrard propone regular a ‘negociadores’ El negociador privado Ernesto Mendieta frenó a la familia Martí para que no denunciara ante la Procuraduría capitalina el secuestro del joven Fernando. Mendieta fue quien instruyó al empresario Alejandro Martí para que evitara a toda costa que los policías judiciales se involucraran en el caso de secuestro. Por esa razón, la familia llamó a la Procuraduría “para que se abstuviera de acercarse al domicilio, ya que se había optado por atender el caso mediante una empresa privada”, refirió Martí en su declaración ministerial. En el expediente, Martí asentó que la primera llamada para notificar del secuestro de Fernando la recibió su hija, quien le llamó para informarle que pedían 3 millones de dólares por la libertad de su hermano. La primera oferta de la familia, un millón 960 mil pesos, no satisfizo a los plagiarios. “Le dijeron a mi yerno que se quedara con ese dinero y que lo utilizara para enterrar al primero que liberarían sin vida”, según la declaración de Alejandro Martí.