9 may. 2009

Albinos

El peligro de ser albino en áfrica/Reportaje
MAITE NIETO 03/05/2009
Son negros y albinos, como Moszy, que llegó en cayuco a España pidiendo asilo. El sol y el rechazo social han sido sus enemigos históricos. Ahora su cuerpo tiene precio en algunos países africanos y se comercia con él para realizar ?pociones con poderes mágicos?.
Moszy se convirtió en noticia, a principios del pasado mes de abril, cuando llegó en cayuco a las costas de Tenerife y solicitó asilo a las autoridades españolas. Tiene 18 años y procede de la República de Benín, un país de África occidental fronterizo con Nigeria y Níger. Su larga huida no ha tenido que ver con ideas políticas o religiosas, ni siquiera con esa búsqueda de El
Dorado que es el motor para tantos inmigrantes subsaharianos. Moszy es negro y? albino. Y sólo por esta condición genética, que se caracteriza por una ausencia de pigmento en la piel, los ojos o el pelo, puede ser víctima de alguno de los muchos rituales de brujería por los que los albinos son perseguidos en distintos países africanos.
Sólo pocos años atrás, los albinos africanos sentían sobre ellos dos amenazas básicas: el rechazo social y el peligro del inclemente sol sobre su piel y sus ojos desprotegidos, ya de por sí débiles y especialmente sensibles. Para ellos no es nuevo ser abandonados por sus propias familias, sufrir la discriminación en la escuela y sentirse condenados a mendigar por la falta de oportunidades para encontrar cualquier tipo de trabajo. Pero sí es nuevo el miedo de sentir que su piel tiene precio.
Las noticias sobre la persecución y asesinato de albinos en distintos países del continente africano han sido cada vez más frecuentes en los últimos años. Una situación provocada por el aumento de un siniestro comercio en el que las mercancías son diferentes partes de sus pálidos cuerpos. Extremidades, piel, huesos, pelo e incluso la sangre de personas albinas son utilizadas por los brujos locales como ingredientes para hacer pociones a las que atribuyen poderes mágicos como dar suerte o atraer la riqueza. El problema es especialmente preocupante en Tanzania, un país en el que la población de albinos se estima en unas 170.000 personas. Allí los inciertos datos oficiales cifraron en 40 los albinos asesinados el año pasado, y la alarma que estos hechos ha provocado en la comunidad internacional ha presionado para que el Gobierno tanzano apoyara el nombramiento de una parlamentaria albina, primero, y a principios de este mismo año tomara la decisión de suspender las licencias de todos los curanderos, a los que se calcula recurre más del 40% de la población.
Ana Yturralde, la autora del reportaje gráfico, se topó con la realidad de esta comunidad en sus viajes de trabajo por África. Todas las personas que aceptaron posar para estas fotografías son de Angola y se necesitaron varias reuniones para convencerles. Hartos de ser ?monos de feria y objeto de burla?, sólo la promesa de poder hablar para que el mundo conozca su situación consiguió que se prestaran a ser retratados. ?Llegaron a la cita con sus mejores galas, a pesar de que la mayoría vive en condiciones míseras porque no tiene trabajo?, explica Yturralde, ?y lo primero que hicieron fue rezar porque para ellos era un momento importante?. Sencillos y sin casi estudios, cuando les preguntaron qué querían decir al mundo, sus peticiones fueron básicas: ?Que me quiten las manchas de la cara?, ?que nos envíen ropa? y gafas de sol?. En Senegal no tienen miedo a ser asesinados, pero sí al brutal rechazo que sufren, porque la ignorancia sobre el origen genético del albinismo hace que exista temor al contagio o simplemente porque provocan asco.
Ritos y supersticiones aparte, uno de los grandes enemigos de los albinos en África es el sol y, especialmente, la falta de medios para proteger de él los delicados ojos y piel que caracterizan a estas personas. ?En un momento de la sesión fotográfica pregunté a quien me servía de traductora si alguno de ellos tenía cáncer?, explica Ana Yturralde. ?La respuesta fue contundente: ?Ni lo nombres, para qué lo van a saber si no pueden tratarse?.
En Europa y América nace un albino por cada 20.000 personas, pero en África, al tratarse de una afección hereditaria, los problemas de endogamia disparan las cifras: un albino por cada 4.000 nacimientos. Su esperanza de vida sin protección y tratamientos adecuados se sitúa entre los 20 y los 30 años. Pedro Jaén, jefe del servicio de dermatología del hospital Ramón y Cajal de Madrid y director general del grupo de dermatología que lleva su nombre, conoce la gravedad de la situación de primera mano, ya que desde el pasado mes de agosto colabora sobre el terreno con la Fundación Cirujanos Plástikos Mundi en un proyecto médico en Moshi, en el norte de Tanzania. ?No tienen información ni medios para protegerse del sol; los médicos no tienen formación ni instrumental adecuado para realizar ciertas operaciones, y todas las supersticiones que rodean a estas personas hacen que estén aislados, dispersos y en cierta medida ocultos, lo que complica más cualquier acción para ayudarles?, explica el doctor Jaén. ?Necesitan fotoprotectores, un auténtico lujo en la zona; ropa y gafas adecuadas. Su piel se quema con mucha facilidad, todos los que están sin tratar alrededor de los 20 años tienen precáncer de piel, pero diagnosticado a tiempo se cura. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces la situación hace que se llegue demasiado tarde, por eso nuestra intención no es sólo ayudar puntualmente, sino formar allí a profesionales que puedan realizar un seguimiento continuado?.
Moszy está en España, y su petición de asilo, en tramitación; es sólo el rostro más cercano de una discriminación que muestra toda su crudeza en los personajes de este reportaje.
Mama Diallo
Mama Diallo 18 años, estudiante
�En la escuela me acostumbré al rechazo de la gente. Me preocupan mis ojos, que me hacen sufrir atrozmente�
Get Mbodj
Get Mbodj 31 años, vendedora de verduras
�Algunos escupen a mi paso porque creen que conjuran la mala suerte. Vendo en la calle y estoy muy expuesta al sol�
Aboubakary Sakho
Aboubakary Sakho Preside una asociación de albinos en Senegal
�Problemas de visión, incomprensión, rechazo� Mi combate es trabajar para que la asociación facilite la inserción de los niños albinos en la sociedad y la vida escolar�
Ibrahima Kalilou
Ibrahima Kalilou 27 años, mendigo, guineano
�Me expatrié por vergüenza de pedir limosna en mi país. Soy un buen vendedor. Volveré a casa cuando reúna dinero para empezar mi comercio�
Fatoup Diop
Fatoup Diop15 años. Aprende a coser a máquina
�Me gustaría ser maestra, creo que es el oficio más bello del mundo. Pero tal vez sueño demasiado. Si al menos las manchas negras que tengo en mi piel y mi cara pudieran desaparecer como por encanto...�
Familia Fall
Familia Fall Cinco hijos albinos
�Me enfado cuando me llaman blanca sucia. Me gustaría mostrarles que no hay diferencia entre nosotros, excepto en la piel�Rouguy Sy (en el centro) tiene 49 años. Su marido y ella son negros, pero cinco de sus hijos son albinos. �Es difícil tener una familia numerosa, más si es como la mía�, afirma. A su izquierda, Ibrahima, de 13 años, al que le gustaría ser sastre, y su hermana Khady, de 21. A la derecha, Ouleye, de 9 años, yAstou, de 19. Khady, la mayor de los hermanos, explica: �No tengo trabajo. Me gustaría ser peluquera, pero sé que habría personas que no querrían que les tocara. No es grave, ya no me sorprendo�.
Fallou Diallo
Fallou Diallo 4 años�Soy albino y no quiero tener amigos �negros�, ellos no son amables; estoy bien con la gente del mismo color que yo�, afirma con una franqueza conmovedora

El mejor artículo

El mejor artículo que he escrito/JAVIER CERCAS
Publicad en El País, Semanal, 3/05/2009;
Yo supongo que a todos los articulistas les ocurre lo mismo que a mí: todos leen la prensa como todo el mundo, pero cuando leen una noticia o una crónica que les llama la atención, la recortan y archivan con la idea de que el recorte les sirva para escribir algún día un artículo; a veces lo escriben, pero otras no, así que con el tiempo se van acumulando en su archivo noticias y crónicas; luego, periódicamente, limpian el archivo, tirando a la papelera las noticias o crónicas acumuladas, aunque algunos permanecen en él, se resisten a ser desechados, como si el articulista todavía conservara la esperanza de que puedan convertirse en artículo. Naturalmente, la esperanza casi nunca se cumple, y al final los recortes acaban en el limbo de los artículos nunca escritos. Quizá era su destino mejor, o quizá no. Sea como sea, antes de mandar a ese limbo mis recortes más reacios a desaparecer me gustaría enumerarlos aquí, y también imaginar los artículos que hubiese escrito con ellos.
El primero hubiera sido un artículo de tono grave y gran hondura filosófica. Hubiese partido de una crónica de Pedro Zuazua publicada en enero de 2007 por este suplemento; en ella se cuenta que en una ocasión Al Pacino estaba sentado en la butaca de un cine, viendo La chica del adiós, cuando escuchó la siguiente frase de boca de la actriz Marsha Mason: “Nadie sabía quién era Al Pacino antes de El padrino”. Entonces Al Pacino se levantó de su butaca y empezó a gritar: “Eres una mentirosa, Marsha. ¡Antes de El padrino ya habías estado conmigo en una obra de teatro!”. El artículo hubiera hablado de la propensión de la ficción a infectar la realidad y hubiera mencionado a la fuerza a Don Quijote y a Emma Bovary –que heroicamente quisieron convertir en realidad la ficción–; también a la fuerza, hubiera hablado de Johnny Weissmuller, que al final de su vida se creyó Tarzán, y de John Wayne, que al final de su vida se creyó una cosa mucho más insensata: se creyó John Wayne. La conclusión hubiese sido que, quién más quién menos, todo el mundo está como una puta chota.
El segundo artículo hubiese sido de carácter reivindicativo y de tono indignado. Hubiese partido de una crónica publicada en diciembre de 2007 en La Vanguardia por Xavi Ayén; en ella se cuenta la historia de un ciudadano sueco que, tras haber intentado colarse en la gala de los premios Nobel 17 veces en los últimos 10 años, logró por fin su objetivo en la de 2007, pero la vanidad le perdió y, mientras paseaba por los salones del Stadshuset ataviado elegantemente y luciendo en su pecho unas medallas de mentira, no pudo resistir la tentación de confesar su hazaña a un reportero televisivo, lo que acarreó su expulsión inmediata del evento. El artículo hubiera protestado enérgicamente por esa expulsión, hubiera razonado con argumentos irrefutables que el ciudadano expulsado se había ganado a pulso el derecho de asistir no sólo a esa gala, sino a todas las galas futuras del Nobel, y que ninguno de los presentes en la gala tenía más derecho que él a asistir a la gala; finalmente hubiese propuesto al ciudadano expulsado para el Premio Nobel (para cualquier Premio Nobel). La conclusión hubiese sido que incluso los tipos que están como chotas sin redención conservan derechos inalienables, que deben ser respetados.
El tercer artículo hubiese sido de tono más personal y de escritura nerviosísima, por no decir histérica. Hubiese partido de una crónica publicada en abril de 2008 por Rosa M. Tristán en El Mundo; en ella se cuenta que, según investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Hitler, Mussolini, Pinochet y gente así podría tener su gen AVRP1 –un gen que posibilita que una hormona llamada vasopresina actúe sobre las células cerebrales y estimule los buenos sentimientos hacia nuestros semejantes– más corto que los otros seres humanos. El artículo hubiera estado consagrado a hablar de mi vecino de enfrente, de sus costumbres higiénicas y noctámbulas y de los preocupantes deseos que me acosan, cada vez que me cruzo con él en el ascensor, de estrangularlo antes de llevármelo a casa para descuartizarlo y comérmelo crudo o con un sofrito de tomate y cebolla. La conclusión hubiese sido una pregunta: además de estar como una puta chota, ¿tendré mi gen AVRP1 más corto que Hitler, Mussolini y Pinochet? ¿O es que ninguno de ellos se cruzó nunca con un merluzo del tamaño de mi vecino?
El último artículo hubiese sido de tono radiante y de contenido celebratorio; también hubiese sido el más sencillo. Se hubiese limitado a repetir una y otra vez una frase que, según una crónica publicada en febrero de 2009 en Abc, le dijo Salman Rushdie a Félix Romeo: “El puritanismo es temer que alguien en algún lugar del mundo esté siendo feliz. La mejor respuesta al puritanismo es la felicidad. No tenemos, de ninguna manera, que convertirnos en el espejo de las personas que nos odian. Tenemos la obligación de ser felices”. La conclusión hubiese sido que, aunque todos estemos como una puta chota, Rushdie tiene más razón que un santo.
Pero la conclusión de todas estas conclusiones es, me temo, melancólica: el mejor artículo que he escrito es el que nunca he escrito, precisamente porque no lo he escrito.

Tráfico de órganos

Tráfico de órganos. Un negocio oscuro y atroz
MÓNICA L. FERRADO

Publicado en El País Semanal, 03/05/2009;
Cada año se realizan alrededor de 100.000 trasplantes en el mundo. Uno de cada diez, con órganos provenientes del comercio ilícito. Enfermos de países ricos viajan a Pakistán, India, China, Egipto o Colombia en busca de una solución rápida.
Tres días a la semana, durante cuatro
horas, Xavier Martín tiene que conectarse a una máquina para limpiar su sangre. Sus riñones no pueden hacerlo. Tiene 54 años y lleva 26 sometido a diálisis. Ha pasado por dos trasplantes. Y por dos decepcionantes rechazos. A estas alturas, su sistema inmunitario se ha vuelto demasiado sabio. Ataca cualquier órgano intruso. Sólo se le podría engañar ingresando a Martín para anular todas sus defensas (plasmaféresis) y sincronizando el trasplante con un donante vivo compatible. Pero este barcelonés no tiene donante vivo. Más bien, no quiere jugársela. “Mis dos hermanos se han ofrecido, pero el riesgo de rechazo es tan grande que podrían quedarse sin riñón para nada. Y yo, la verdad, no podría soportarlo”. Ahí sigue, mientras la diálisis erosiona su cuerpo, con tumores periódicos, problemas de tiroides, artritis y mareos.
Martín había oído hablar del turismo de trasplantes. En Internet todo fue muy fácil. Inmediatamente, encontró la web de un hospital en Lahore (Pakistán): www.aadilhospital.com. Contactó con ellos por e-mail. Le respondieron rápidamente con toda la información: viaje en primera, recogida en el aeropuerto, intervención y posoperatorio, todo incluido. Precio total: 15.000 dólares. Un viaje organizado para salvar la vida. Para preparar la intervención y encontrarle un donante vivo compatible le pidieron que enviase su historial. Cuando lo solicitó a sus médicos del hospital Clínic de Barcelona, ellos le pidieron que no fuese. Y le convencieron: “Muchos pacientes vuelven con un riñón, ciertamente, pero también con otras enfermedades”.
De los 2.000 riñones que se trasplantan al año en Pakistán, dos terceras partes tienen destinatarios extranjeros. Provienen de campesinos que viven en condiciones de insalubridad y pobreza extremas. Ganan sueldos de miseria: una media de 15 dólares al mes. Se ven obligados a pedir anticipos a sus terratenientes. Acaban adquiriendo deudas de tal magnitud, que se heredan de padres a hijos. Son esclavos del siglo XXI. Su único capital es su fuerza de trabajo y su cuerpo. En algunos pueblos del Punjab, una región medio india, medio pakistaní, casi todos sus habitantes han vendido un riñón. A veces, incluso, presionados por sus deudores. Y lo más triste es que su situación no mejora. Lo que ganan, apenas les da para saldar su deuda. Y las secuelas merman su salud hasta el punto de que algunos se ven impedidos para trabajar. Ningún médico sigue su recuperación, como debería ocurrir con cualquier donante vivo en un país rico. Por un riñón reciben unos 1.700 dólares. De esa cantidad, los intermediarios les descuentan los gastos por viaje y su estancia en el hospital. Como máximo acaban recibiendo unos 1.300 dólares. La persona trasplantada con ese mismo riñón paga al hospital entre 10.000 y 15.000 dólares. Además de continuar sumidos en la pobreza, muchos de estos campesinos ya no pueden volver a trabajar como antes porque su salud ha quedado tocada.
el comercio de órganos y deseos se aprovecha del vacío legal en los países más pobres de África, Asia y América Latina, donde no es difícil encontrar a personas que han vendido su riñón por un puñado de dólares. En general, los órganos fluyen de Norte a Sur. Mientras que en los países ricos la donación se considera un gesto máximo de generosidad y altruismo necesario para el bienestar social, en los más pobres el tráfico la ha convertido en un acto desesperado. Vender una parte del cuerpo para sobrevivir. Nancy Scheper-Hughes, miembro de Organs Watch, un grupo de investigación independiente de la Universidad de Berkeley (California), explica en un artículo de The Lancet que en el mercado global se paga por un riñón indio o africano 1.000 dólares; en Filipinas, 1.300; en Moldavia o en Rumania, 2.700 dólares. Un riñón turco o peruano cuesta unos 10.000 dólares. En el hospital donde finalmente se realiza el trasplante, los pacientes-turistas de trasplantes acaban pagando entre 10 y 20 veces por encima de estos valores.
Una de las leyendas urbanas más populares es la de un conocido de un conocido que viaja a algún país lejano, conoce a una chica, o se va con unos desconocidos de juerga, y al día siguiente amanece sin un riñón. “Mentira, nunca se ha registrado ningún caso”, asegura Rafael Matesanz, presidente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). ¿Para qué complicarse la vida raptando a un extranjero, del que además no se tiene un perfil de compatibilidad, cuando en los países donde se desarrolla la compraventa de órganos los traficantes (llamados brokers) consiguen personas que viven en la más absoluta miseria y forman parte de listados con perfiles de compatibilidad?
“éste es un negocio de intermediarios”, afirma Luc Noel, responsable de las cuestiones relativas a los trasplantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ellos, los intermediarios, cuentan con tentáculos por todo el mundo. Para los que necesitan vender, su existencia no es más que un secreto a voces. Se encuentran en cafés, escuelas, centros sociales. Han detenido a miembros de bandas que llevan a donantes de Brasil hasta hospitales de Suráfrica; de la República de Moldavia hasta centros de Turquía. En algunos países, se trata de una salida económica tan enquistada, que incluso aparecen anuncios en prensa o en televisión. Así ocurre en Egipto y en Perú. Se propone que vayan directamente al hospital a quienes quieran vender su riñón. Hospitales como el de Aadil, en Pakistán, cuentan con amplios catálogos con datos y perfiles de donantes para sus clientes ricos.
Los usuarios del turismo de trasplantes proceden de todo el mundo. “Mientras haya oferta habrá demanda”, lamenta Luc Noel. Desde su despacho de la OMS en Ginebra dirige los esfuerzos internacionales para erradicar el comercio de órganos. Muchas veces, el trasplante es la única alternativa a la vida. Además, las supervivencias ya alcanzan los 45 años para el de riñón, 38 para el de hígado y 29 el de corazón. Pero este éxito ha creado sus propios demonios: la diferencia entre las posibilidades teóricas y la escasa disponibilidad de órganos.
Comprar un órgano cuando en el propio país no llega es un pasaporte a la vida. No es extraño que los mejores clientes para el turismo de trasplantes sean pacientes que proceden de países con una mayor dificultad para encontrar donantes. Israel es, con diferencia, el principal cliente de este negocio oscuro y atroz. “Es un país con poder adquisitivo y sin donación de cadáver”, explica Rafael Matesanz, de la ONT. Algunos rabinos se oponen a la donación. Las agencias de seguros sufragan las operaciones en el extranjero.
En Europa, España tiene la tasa más alta de donaciones, con 34 por millón de habitantes. Aun así, unas 4.000 personas están en lista de espera para un riñón. Entre el 3% y el 5% mueren sin haber recibido el órgano esperado. “El tiempo medio de espera está entre dos y tres años. Los que tienen más dificultades para encontrar donante son quienes rondan los 40 años, sobre todo desde que fallecen menos personas en accidentes de tráfico. Son años en que la salud se altera, supone un desgaste. Ante un tiempo de espera largo y el deterioro, el paciente se inquieta mucho porque, además, se dificultan sus relaciones con la familia y su actividad laboral”, argumenta Luis Guirado, nefrólogo de la Fundación Puigvert, en Barcelona. Recientemente se han detectado anuncios en Internet de españoles que ofrecían riñones a cambio de dinero, entre 15.000 y 100.000 euros, en ciudades como Madrid, Castellón, Málaga o Sevilla. Desde la ONT, Matesanz insiste en que la legislación española prohíbe esta compraventa, e incluso la petición pública. “Y aunque ambas no están tipificadas en el Código Penal, interviene la Brigada de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil”.
llegar al cliente-paciente resulta cada vez más fácil. “Como consecuencia de la escasez mundial de órganos y las facilidades de Internet, el tráfico y el turismo de trasplantes se ha convertido en un problema global”, advierte un editorial de julio pasado en la revista The Lancet. En Internet se encuentra, por ejemplo, la web de James Cohan, un broker estadounidense. Al llamar al teléfono que consta en la página, responde él mismo. No se describe como broker, sino como coordinador internacional de trasplantes. Sin cortapisas, reconoce que desde su oficina de Los Ángeles organiza viajes para realizar estas operaciones en el extranjero con unos 15 países, sólo con grandes hospitales. “Tienen listas de donantes”, explica. Su web anuncia una única tarifa: un trasplante de riñón cuesta unos 125.000 dólares; el de pulmón, hígado o corazón, unos 250.000. Cohan no sabe de dónde proceden los donantes vivos. Dice que no es asunto suyo. ¿Cree que es inmoral un negocio basado en pobres que necesitan vender una parte de su cuerpo por dinero y gente rica dispuesta a pagar por ella? “Todos vendemos cada día parte de nuestras vidas trabajando durante horas. Quienes hacen las leyes en contra es porque no han tenido experiencias de primera mano con trasplantes”, responde Cohan.
Las redes internacionales son escurridizas. “En los años noventa, cuando los tratamientos antirrechazo mejoraron sustancialmente, empezaron a detectarse los primeros casos de turismo de trasplantes en la India”, ilustra el experto Rafael Matesanz. “Cuando la ley se endureció en la India, Irak pasó a ser el principal destino, sobre todo para pacientes que procedían de Israel. Pero desde la primera Guerra del Golfo, Pakistán se convirtió en el número uno”.
El 10% de los trasplantes del mundo se practican con órganos procedentes del comercio ilegal, según datos de la OMS. Los países pobres como Pakistán, India, Filipinas, China, Egipto, Rumania, Moldavia, Perú, Ecuador y Colombia facilitan órganos a enfermos de países ricos. Presos políticos, personas que viven en la más extrema pobreza o refugiados políticos son explotados como la mayor fuente de órganos para pacientes-turistas. El riñón es el más vendido. También, porciones de hígado, corazones y pulmones en los países donde se comercia con órganos de cadáveres, como ocurre en China. “El mercado de órganos sólo beneficia a la gente rica”, afirma Luc Noel. En su agenda, una cita para mayo: la asamblea general de la OMS, que someterá a votación una resolución para regir la lucha global contra el turismo de trasplantes. “Necesitamos la colaboración de los profesionales, de los Gobiernos, de las sociedades científicas”.
durante la cumbre internacional sobre turismo de trasplantes y tráfico de órganos, convocada en 2008 por la Sociedad Internacional de Trasplantes y la Sociedad Internacional de Nefrología, 152 representantes de instituciones públicas y organismos médicos y científicos de 78 países consensuaron la Declaración de Estambul. Entre otros aspectos, considera que el tráfico de órganos y el turismo de trasplantes violan los principios de igualdad, justicia y respeto de la dignificad humana y deberían prohibirse, e insta a que cada Gobierno cree un marco legal acompañado de medidas penales para quienes participen en estas actividades y prohíba todo tipo de publicidad de solicitudes u ofertas de órganos.
Esta declaración también aborda la espinosa cuestión de las compensaciones en los trasplantes con donante vivo. Siempre bajo el principio de que un órgano no puede tener precio, admite que los donantes puedan ser compensados por los perjuicios que su decisión altruista les pueda reportar. En Estados Unidos existen partidarios de la compraventa de órganos bajo vigilancia, que permitiría, según ellos, aumentar las donaciones y desarticular el negocio ilegal. “Estoy en completo desacuerdo; éticamente, el cuerpo humano no puede ser objeto de comercialización bajo ningún concepto”, concluye Matesanz desde la ONT. “Los que argumentan en contra, consideran que en una sociedad moderna no se puede permitir que alguien en situación de pobreza tenga que vender un órgano. Los que argumentan a favor, dicen que debe regularlo el Estado. Uno de cada 3.500 donantes puede morir, es el mismo riesgo que tenemos todos de morir por accidente de coche”, explica Guirado, nefrólogo de la Fundación Puigvert de Barcelona.
Francis Delmonico, asesor de la Organización Mundial de la Salud y presidente de la Organ Transplantation Procurement Network, se ha reunido con los gobernantes de países como China o Filipinas con el objetivo de que resuelvan el vacío legal que hace posible este comercio. Y para ayudarles a establecer sus propios programas de donaciones. “El comercio de órganos amenaza con dinamitar la nobleza y el legado del trasplante”, afirma Delmonico. Explica que en China, por ejemplo, en el año 2006 se extrajeron órganos a unos 4.000 presos ejecutados, lo que hace un total de 8.000 riñones y 3.000 hígados, principalmente para pacientes extranjeros. El Gobierno chino aprobó en marzo de 2007 una orden sancionando esta práctica. Clausuró tres hospitales, pero no tienen control sobre todos. Y mucho menos sobre los centros militares de salud. Delmonico asegura que los pacientes siguen viajando a China.
En septiembre de 2007, el Gobierno paquistaní promulgó una ordenanza que prohíbe el comercio entre personas no relacionadas, sean locales o extranjeras. La actividad se desplazó entonces a Filipinas, aunque desde abril de 2008 su Gobierno también ha prohibido los trasplantes a turistas. “La sociedad filipina de Nefrología ha reportado que los pacientes extranjeros no tienen ya un acceso tan fácil a riñones”, asegura Delmonico.
así lo constata el testimonio del barcelonés Xavier Martín. Tras renunciar a su viaje a Pakistán por el consejo de sus médicos, entró en contacto con una clínica en Filipinas. Envió desde Barcelona todas sus analíticas y allí localizaron a cuatro candidatos compatibles. Al elegido le pagarían 15.000 euros. Martín adelantó 12.000 por correo. Todo el pack, que incluía operación, posoperatorio y otros gastos derivados del viaje le costaría 100.000 euros más. Sin embargo, su sueño se fue al traste justo un mes antes. “Me llamaron y me dijeron que se tenía que suspender todo porque la ley se había endurecido, y que por el momento iban a dejar de hacer trasplantes a extranjeros”. El dinero que adelantó le fue reembolsado.
¿Estamos ante un cese total de la actividad o es que los traficantes prefieren no remover las aguas mientras sus Gobiernos y la OMS intentan establecer medidas de control? Las redes han demostrado que son escurridizas. “Desde los cambios en China y en Filipinas, los pacientes de países del Golfo van al Cairo. Estimamos que cada año se llevan a cabo en Egipto 1.000 trasplantes de riñón”, afirma Francis Delmonico.
En los últimos
años, el turismo de trasplantes también ha encontrado su lugar en América Latina. Desde la Fundación Puigvert siguen a dos pacientes que decidieron por su cuenta ir a trasplantarse a Perú. Nada ha tenido que ver en ello el centro catalán, pero sí que controlan su salud desde la vuelta. “Llevo 22 años en el hospital y sólo he visto estos dos casos”, confirma Luis Guirado, nefrólogo del centro. “En Perú, el intermediario es la Iglesia. Los curas hacen de coordinadores de trasplantes”. Buscan a personas con pocos medios y les ponen en contacto con el hospital de Lima donde realizan los trasplantes. Sus enfermos tienen entre 60 y 70 años. Los donantes, alrededor de 30. “La verdad es que en este caso hay que reconocer que la intervención es impecable, y los cuidados que reciben, también”, asegura Guirado.
Pedro Méndez Chacón (Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima), Miguel Camacho (coordinador de trasplantes de órganos y tejidos) y Armando Vidalón (ex gerente de trasplantes de órganos y tejidos de EsSalud) constatan en un artículo que en Perú se trasplanta a extranjeros: “Todo apunta a que se trata de una actividad creciente y de muy difícil control. No obstante, un ex miembro de la organización informó públicamente en el Parlamento Nacional de que se efectuaron 64 trasplantes privados en los últimos tres años (abril 2002). Y una comisión del Colegio Médico recabó un informe de 30 intervenciones que se realizaron en algunas clínicas privadas”.
Colombia también se está convirtiendo en uno de los destinos preferidos para israelíes y japoneses. En estos casos, el órgano procede de cadáveres. “Pasando por delante de los nacionales”, apunta Rafael Matesanz. El Instituto Nacional de Salud de Colombia trabaja para mejorar la coordinación de trasplantes, dar mejor servicio a sus ciudadanos y controlar las operaciones a extranjeros. Si en 2005 un 12 % de los destinatarios fueron extranjeros, en 2007 disminuyeron a la mitad. La mayoría vienen de Israel. También de Japón. Y de países vecinos, como Venezuela, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Panamá y Bahamas. Los extranjeros pueden acogerse a tutela si demuestran la necesidad urgente de trasplante. No deberían tener prioridad, pero las compañías que les organizan todo el viaje agilizan los trámites y pagan el triple que los nacionales. Los jueces fallan a favor de los pacientes foráneos, alegando violación de su derecho a la vida.
luis caicedo, presidente de la Sociedad Colombiana de Trasplantes, trabaja en uno de los cuatro únicos hospitales donde se llevan a cabo estas operaciones en Colombia. Explica que desde diciembre de 2008, “sin estar prohibidos los trasplantes a extranjeros, el Gobierno ha decidido suspenderlos porque se va a modificar la ley. Queremos convenios para regular la situación y que se nos permita dar servicio a países vecinos que no tienen programas establecidos”.
La ONT está ayudando desde España a construir en América Latina una red iberoamericana. “El objetivo es ir arrinconando estas redes y ayudar a que estos países desarrollen un sistema de donación adecuado”, explica Matesanz. Para Luc Noel, de la OMS, “la solución difícil es involucrar a la sociedad”. Lo cierto es que el comercio de órganos hace tambalear uno de los principios de la donación: el altruismo. “Si se puede vender, ¿quién va a convencer a la gente de que donar es un acto altruista? Si se permite, todo el sistema de trasplantes se cae”, concluye Matesanz.
Más difícil va a ser combatir el tráfico clandestino. Repartidos por Europa del Este, traficantes de órganos localizados en países como Estonia, Bulgaria, Turquía, Georgia, Moldavia, Rusia y Ucrania ponen en jaque la Unión Europea.
“La pobreza extrema de la república de Moldavia es terreno abonado para los traficantes”, reconoce Viorel Ciobanu, del departamento del Gobierno de Moldavia para combatir el tráfico de seres humanos, en una entrevista para el documental Riñón en hielo. Esta cinta danesa, dirigida por Anja Dalhoff y Alina Radú con apoyo de la UE, narra, entre otras historias, la de Mihail. Un moldavo que a los 26 años entró en contacto con una red de traficantes de riñones que le ofreció 3.000 euros. “Pensé que al menos no iba a morir”, justifica con pesar. Le embarcaron en un avión hacia Turquía. Le extrajeron un riñón en un hospital de Estambul. Regresó solo, retorciéndose de dolor, sin calmantes e indocumentado. El dinero apenas le dio para pagar deudas y sobrevivir unos meses. Ahora no tiene dinero, le falta un riñón y energía para trabajar porque enseguida se cansa.

Bruno Traven

El hombre que amaba el enigma/RAFAEL ARGULLOL
Babelia, El País, 09/05/2009;
En 1941 la Warner Brothers contrató a John Huston para que dirigiera una película basada en El tesoro de Sierra Madre, una novela que había tenido gran éxito en Europa y que por aquel entonces se estaba afianzando también en Estados Unidos. Como Huston, además del realizador tenía que ser el guionista, el autor de la novela, B. Traven, fue invitado a Hollywood para comentar el proyecto. Traven respondió a la productora que prefería que fuera John Huston quien viajara a México para conocer la atmósfera en que se situaba su obra. El ataque a Pearl Harbour, en noviembre de aquel mismo año, interrumpió provisionalmente el inicio de la película.
Tras la guerra, en 1946, se reiniciaron los contactos de modo que Huston se trasladó a Ciudad de México para conocer a Traven. Esperó una semana en el hotel donde debía producirse la cita sin que el novelista se presentara. Finalmente acudió a su encuentro un hombre delgado, de ojos azules, más bien bajo de estatura que respondía al nombre de Hal Croves, traductor de Acapulco. El desconocido le entregó al cineasta una carta de Traven en la que éste se disculpaba a causa de una enfermedad, al tiempo que concedía a Hal Croves toda su confianza para negociar no sólo los aspectos económicos sino también los creativos de aquella colaboración que debía culminar en el traslado del texto literario a la pantalla.
Así comenzó una relación extraña, entusiasta al principio y al final tempestuosa, en la que Huston, crecientemente interesado por averiguar la identidad del invisible Traven, intercambió numerosas cartas con Hal Croves, el representante de Traven a todos los efectos. Durante la filmación de El tesoro de Sierra Madre, a lo largo de 1947, Croves se presentó en San José Purúa, Michoacán y Tampico, los escenarios naturales en los que Huston trabajaba. Al parecer no estaba demasiado convencido con el guión. Tras la finalización de la película el desacuerdo fue total. Hal Croves escribió a la revista Life que John Huston no volvería a utilizar jamás una novela de Traven y, pese a la gran acogida que tuvo la película, acusó en Time al director de ser un "mal observador".
Naturalmente, pese a sus esfuerzos, John Huston nunca tuvo contacto con el autor de la novela, B. Traven, sino únicamente con Hal Croves. En cualquier caso el éxito de la película excitó la curiosidad del público norteamericano por averiguar la auténtica personalidad del novelista. Sin embargo esta curiosidad ya estaba por entonces bien consolidada en Europa, sobre todo en Alemania, y también en México. Nadie sabía exactamente quién era Traven a pesar de que sus libros, en especial El barco de los muertos y El tesoro de Sierra Madre, publicados originalmente en alemán en los años veinte, habían tenido una difusión extraordinaria. El propio B. Traven, desde la invisibilidad, había contribuido a fomentar la confusión de manera que ya en la época de la filmación realizada por Huston, además del enigma de su identidad, había un auténtico desconcierto sobre la lengua literaria del novelista. Para unos era el alemán; para otros, el inglés norteamericano. Al no indicar que se trataba de traducciones, sino de textos originales, Traven insinuaba que las ediciones norteamericanas e inglesas de sus obras recogían los textos que habían salido de su pluma, lo cual no dejaba de ser anómalo dado que en los años veinte, cuando irrumpió como autor en el panorama literario, todos sus libros aparecieron en alemán.
Paralelamente en la patria de adopción de B. Traven, en México, donde tenían lugar la mayoría de sus narraciones, el interés por descifrar la identidad del novelista se acrecentaba, singularmente tras hacerse públicas las tensiones ocurridas durante el rodaje de la película de Huston. Inalcanzable por el momento B. Traven los periodistas encontraron la pista de otro hombre que, como Hal Croves, era delgado, de baja estatura y ojos azules. Este hombre se llamaba Torsvan.
En plena polémica alrededor de la película de El tesoro de Sierra Madre, con Hal Croves contra John Huston por la traición intelectual a B. Traven, éste fue inequívocamente identificado con Torsvan por el periodista Luis Spota en un artículo publicado en la revista mexicana Mañana. El artículo de Spota, que había entrevistado repetidas veces a Torsvan en Acapulco, causó sensación porque aparentemente acababa con el enigma de B. Traven. De acuerdo con el periodista el verdadero nombre del escritor sería Traven Torsvan (o Traven Torsvan Croves, lo cual integraría al irascible Hal), un norteamericano nacido en Chicago en 1890. Torsvan habría aparecido en México en 1926 -paradójicamente el año de la publicación de El barco de los muertos en Alemania- y allí habría participado, en calidad de fotógrafo, en la expedición del arqueólogo Enrique Juan Palacios a Chiapas. B. Traven sería finalmente visible: norteamericano, con el inglés como lengua materna y viajero por el sur de México, como se refleja en las novelas.
Sin embargo Torsvan lo negó todo e incluso envió una carta al diario mexicano Hoy en la que rechazaba la tesis de Spota y proclamaba: "¡Yo no soy Traven!". Recuperada la invisibilidad B. Traven no se pronunció sobre el asunto, ni siquiera a través de su mensajero Hal Croves. En cualquier caso tanto Hal Croves como Torsvan eran hombres delgados, de baja estatura y con ojos azules, y cada vez había más adictos a la idea de que también B. Traven reunía estas características.

Hay un cuarto hombre implicado: se llama Ret Marut, un escritor anarquista y antibélico que en los años de la Primera Guerra Mundial y la inmediata posguerra publicaba un periódico radical, Der Ziegelbrenner (el horneador de ladrillos), enteramente escrito por él mismo. Marut era actor de teatro, agitador y alegaba haber nacido en Estados Unidos. Estuvo a punto de ser fusilado durante los acontecimientos revolucionarios de la primavera de 1919 en Múnich. A partir del último número de Der Ziegelbrenner, dos años después, sus huellas se desvanecieron, no sin que corriera la leyenda de que Ret Marut era un hijo ilegítimo del káiser Guillermo II.
Cuando aparecieron las primeras novelas de B. Traven varios críticos compararon el estilo y las ideas de éste con los de Ret Marut y en la década de 1960 Rolf Recknagel demostró con notable contundencia, a través de un exhaustivo análisis textual, que Ret Marut y B. Traven eran el mismo autor con dos nombres distintos y en dos etapas distintas de su vida. Y de hecho Ret Marut se esfumó en Europa por la misma época en que Torvsan hizo su aparición en México.
Ahora que se publica entre nosotros la nueva edición de El tesoro de Sierra Madre (Acantilado) no es ocioso recordar que, a pesar de todo nuestro empeño, B. Traven ha conseguido mantener su camuflaje y, en consecuencia, ese enigma que en su caso se convirtió en una verdadera razón de ser. Probablemente fue Ret Marut; probablemente fue Torsvan; probablemente fue Hal Croves. Pero nunca estaremos seguros.
En 1969 la prensa mexicana lamentó la muerte de B. Traven al morir Hal Croves. Las cenizas de Traven o de Croves, o de Torsvan, o de Marut, fueron dispersadas por la selva de Chiapas, el Estado tan amado por el autor y donde ocurrieron varias de sus aventuras novelescas. En el testamento, Traven (o Croves) había expresado su deseo de "volver a la selva". Algo así como cuando en el espléndido final de El tesoro de Sierra Madre el polvo de oro, alejándose de la codicia de los hombres, es empujado por el viento de regreso a la montaña.

Comunicado de la Casa Blanca


Dimite Louis Caldera el responsable que autorizó el vuelo del Air Force One sobre Manhattan
El director de la oficina militar de la Casa Blanca asegura que la polémica desatada le hace "imposible" continuar en el cargo
THE WHITE HOUSE
Office of the Press Secrectary
May 8, 2009
President Obama accepts resignation of Louis Caldera as Director of the White House Military Office
Statement from White House Press Secretary Robert Gibbs:
The President has accepted the resignation of Louis Caldera as Director of the White House Military Office. Attached is
Mr. Caldera's resignation letter. Also attached is a report sought by the President and conducted by Jim Messina, deputy chief of staff, and a photo.
The President has asked his Deputy Chief of Staff Jim Messina and Defense Secretary Gates or his designee to jointly review the organizational structure of the White House Military Office and the reporting relationship of its components to the White House and the Air Force, and to make recommendations to him to ensure that such an incident never occurs again.
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EFE / ELPAÍS.com - Washington / Madrid - 09/05/2009
Hace dos semanas, y aún sensibles por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, la ciudad de Nueva York se asustó gratuitamente a causa de
una sesión de fotos realizada a un Air Force One que sobrevolaba la isla de Manhattan. Este viernes, el presidente de EE UU, Barack Obama, que afirmó sentirse "indignado" al conocer el incidente, ha aceptado la dimisión que le ha presentado el mando militar que autorizó el polémico vuelo.
El director de la oficina militar de la Casa Blanca y ex secretario de Defensa para el Ejército, Louis Caldera, ha indicado en su carta de dimisión -distribuida por la Casa Blanca- que la polémica que se ha desatado le hace "imposible" continuar en el cargo. Su renuncia se produce tras la conclusión de una investigación interna ordenada por Obama sobre lo sucedido y que estuvo encabezada por Jim Messina, el jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca.
"Si [Caldera] hubiera sido consciente de que este vuelo iba a causar tantos problemas o cualquier tipo de vergüenza al presidente o a la propia Casa Blanca", señala un comunicado distribuido por el portavoz de la Administración Obama, Robert Gibbs, "nunca lo hubiera permitido."
***
Obama, "indignado" por un ensayo del Air Force One en Nueva York
El presidente estadounidense considera la "misión fotográfica" que desató el pánico un "error" y ordena abrir una investigación
ELPAÍS.com / AGENCIAS - Madrid / Washington - 29/04/2009
El presidente estadounidense Barack Obama ha ordenado abrir una investigación sobre
la "misión fotográfica" con uno de los aviones presidenciales y un avión de combate que desató el lunes el pánico en la ciudad de Nueva York y la evacuación de varios edificios y oficinas. Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, el mandatario se mostró "indignado" nada más conocer el incidente, que hizo revivir en Manhattan los acontecimientos del 11-S, informa la cadena CNN.
Según el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, el Gobierno va a investigar "por qué se tomó esa decisión para asegurar que nunca suceda de nuevo". Louis Caldera, director de la Oficina Militar del gabinete de Obama, que ha asumido toda la responsabilidad de lo ocurrido, se disculpó por "la confusión e inquietud generada", mientras el presidente aseguraba a la prensa que se trataba de un "error".
La Administración Federal de Aviación dijo que el avión, un Boeing 747 empleado como Air Force One en los viajes de Obama al extranjero, estaba siendo usado en una misión fotográfica que contaba con el permiso del Gobierno.
Fran Towsend, asesor durante más de tres años del ex presidente Bush, aseguró en declaraciones al programa American Morning de la CNN que la decisión "fue una estupidez muy grave y Caldera no debería seguir en su puesto ya que no entendió la que probablemente iba a ser la reacción de la mayoría de los neoyorquinos". Para el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, "resulta imposible creer" que una agencia aprobase la misión con los ataques a las Torres Gemelas todavía recientes.

Secuestro: actualización del marco jurídico

Hay 27 bandas de secuestradores en el D.F; cometen hasta cinco plagios exprés al día
Mensualmente en la Ciudad de México ocurren 27 secuestros de alto impacto y otros 874 son de diversa índole. De éstos, el 75 por ciento son exprés; 5 por ciento, con fines de explotación sexual; 2 por ciento, de índole laboral y 17 por ciento, sin un fin determinado, según un documento del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP).
En el estudio: Secuestro. Actualización del marco jurídico, estima que en el DF operan 27 bandas de plagiarios, las cuales realizan hasta nueve secuestros en una semana y cobran rescates menores a 80 mil pesos.
Subraya que las bandas dedicadas al secuestro exprés obtienen ganancias de entre 8 y 12 mil pesos por cada delito y en promedio realizan hasta cinco secuestros en un día.
En el análisis del investigador parlamentario, Efrén Arellano Trejo, se menciona que en 2007 operaron cuando menos 300 bandas en el Estado de México y el Distrito Federal, las cuales podían perpetrar, cada una, hasta cuatro secuestros exprés al día.
Sostiene que por un hombre de negocios extranjero los secuestradores obtienen un millón de dólares; si se trata de una persona de clase media, 20 mil pesos en promedio y si es una persona dedicada al servicio doméstico, 7 mil 500 pesos.

Influenza: preguntas y respuestas

Published 7 May 2009, doi:10.1136/bmj.b1849Cite this as: BMJ 2009;338:b1849
Feature
A/H1N1 influenza: questions and answers
Rebecca Coombes, associate editor, BMJ
rcoombes@bmj.com
The pandemic alert level has been raised to phase 5—just one level short of a full pandemic—by the World Health Organization. As influenza A/H1N1 spreads quickly from its origins in Mexico, Rebecca Coombes assesses the threat and our levels of protection
What is pandemic flu?
The term pandemic relates to the virus’s geographical spread rather than its severity. A flu pandemic is an ongoing worldwide epidemic caused by a novel influenza virus that infects a large proportion of people lacking immunity to that virus. It is at this point that the World Health Organization raises its alert level to 6. The three flu pandemics of the 20th century were in 1918, 1957, and 1968. The current phase 5 is characterised by "human to human spread of the virus into at least two countries in one WHO region"—a strong signal that we are on the brink of an epidemic and that the time to finalise plans is short.
Is it too late to stop a pandemic?
Richard Coker, professor of public health at the London School of Hygiene and Tropical Medicine, said in a BMJ editorial on 30 April that containment is probably not feasible, given the widespread presence of the virus across many countries (BMJ 2009;338;b1791, doi:
10.1136/bmj.b1791). So far, cases are occurring in countries with robust surveillance systems. He pessimistically wonders if this is because cases are not coming to light in countries with poorer surveillance systems. Are we seeing only a part of the global picture? It is harder for developing countries to detect and mitigate the effects of a new flu virus, because they have low or nonexistent stocks of antivirals and limited access to an effective vaccine once it is produced.
How severe is this flu? How does it compare with seasonal flu?
The situation is unpredictable, and it is dangerous to second guess what might happen next. So far the case fatality rate is unknown. Each year seasonal flu kills around 250 000 to 500 000 people around the world. However, A/H1N1 is a novel combination of viral strains never seen before; and because humans don’t have natural immunity to it (unlike with seasonal flu) the disease has spread quickly. In the event of an epidemic in the United Kingdom, authorities are expecting to see an attack rate of 70% in children under the age of 12 months and between 35% and 50% in adults.
It’s too early to say whether some age groups are more at risk. In Europe, confirmed cases are mainly among adults aged less than 50 years old, possibly reflecting the age profile of people travelling to Mexico. Until the virus starts to spread widely in countries outside Mexico it would be premature to characterise the epidemic in terms of attack rate and age distribution. Despite the several deaths in Mexico and one in the United States, symptoms in most people have been relatively mild so far.
What is different about A/H1N1 flu?
Swine flu is a highly contagious acute respiratory disease of pigs, caused by one of several influenza A viruses. So far three type A flu virus subtypes have been found in pigs: H1N1, H1H2, and H3N2. The Mexican virus is of the H1N1 family, named after its two surface proteins. Mortality in pigs tends to be low (1-4%). Human infection with swine flu has been detected occasionally since the late 1950s, usually among people working with pigs, but secondary cases after human to human transmission have been very rare. The A/H1N1 virus has been found to contain a unique combination of genes from pig, bird, and human flu viruses. Infections from human to human have been occurring for the past three weeks, at least.
What do you do if a patient phones up the surgery with suspected swine flu?
The algorithm from the Health Protection Agency (which was last updated on 30 April at time the BMJ went to press) guides clinicians on which patients should be treated with antivirals (
www.hpa.org.uk/web/HPAwebFile/HPAweb_C/1240732819361). You should take precautions if faced with a patient with a febrile respiratory illness who had travelled to an area of the world affected by influenza A/H1N1 in the seven days before the onset of symptoms. Doctors should assess patients at home, if possible, or at least away from communal areas. The patient should wear a facemask, and staff should wear facemasks, plastic aprons, and gloves. The local health protection unit (see www.hpa.org.uk) should be informed immediately, and nose and throat swabs should be sent for testing. Treatment with an antiviral should be started as soon as possible. Unless ill enough to require admission to hospital, patients should be advised to stay at home until test results are available. This entire procedure changes if the situation shifts up to a pandemic (WHO alert level 6).
What are the arrangements for administering antivirals in the event of a pandemic?
The National Flu Line—flagged as the main route for the public to get advice and access to antivirals during a pandemic—won’t be available until the autumn. The contract is in place; but meanwhile GPs and NHS Direct are being told to muddle through. "We were 98% ready, but unfortunately this flu has come just too early," said an insider. So if a pandemic is announced, the only route for patients to access antiviral drugs will be through NHS Direct, which will use an algorithm to determine whether a caller has influenza A/H1N1. These patients will then get an authorisation number from NHS Direct for the drugs and must send a "flu friend"—an uninfected person—to an approved pick-up point to collect them. The aims are to promote self care and to keep infected people at home if possible, away from general practices and hospitals.
Is it worth wearing a facemask?
A systematic review last year (BMJ 2008;336:77-80, doi:
10.1136/bmj.39393.510347.BE) showed that many simple and low cost interventions in healthcare settings, including facemasks, could help to reduce the spread of respiratory viruses. Masks can be simple and need not be of the N95 type (respirators with a 95% filtration capability). It’s worth remembering that ordinary surgical masks become sodden within about an hour and a half, so clinicians would have to change masks about six times a day if they wanted to wear a mask continuously. Although most surgeries and hospitals will have stocked up on gloves, masks, and gowns, supplies are limited, so it is best to use them only when around affected patients.
There is no convincing scientific evidence that the widespread use of facemasks by members of the public can stop the disease spreading. They can give false reassurance and may encourage people to ignore basic hygiene measures that have proven effectiveness.
What can we learn from the SARS epidemic?
Six case control studies cited in the 2008 systematic review referred to above assessed the effect of public health measures to curb the spread of the epidemic of severe acute respiratory syndrome (SARS) in China, Singapore, and Vietnam in 2003. The data indicate that setting up barriers to transmission, isolation measures, and relatively cheap hygiene interventions—hand washing more than 10 times daily, wearing N95 masks, wearing gloves and gowns, or a combination—are effective in containing epidemics.
How can people best protect themselves?
There is good evidence on how patients can protect themselves (see previous answer). Frequent hand washing (more than 10 times a day) is the key to reducing risk. There is no evidence that medicated soaps are better than ordinary soap. People should cover their nose and mouth when coughing and sneezing, use tissues, and dispose of tissues promptly and carefully. The virus can live outside the body for up to four hours; the Department of Health advises cleaning hard surfaces with a normal cleaning product.
How effective are the antiviral drugs?
If taken within 48 hours, neuraminidase inhibitors such as zanamivir (Relenza) and oseltamivir (Tamiflu) halve the rate of excretion of the virus and reduce the duration of infection by just over a day (Cochrane Database of Systematic Reviews 2006;(3): CD001265
[GenBank] , doi:10.1002/14651858.CD001265.pub2). This means that patients who take these drugs will be less likely to infect someone else, but they do not prevent infection in the first place. The authors of the Cochrane review also caution: "We are unsure of the generalisability of our conclusions from seasonal to pandemic or avian influenza." Japan, which consumes 60% of the world’s oseltamivir, warned in 2007 that the drug should not be prescribed to teenagers because it could led to bizarre behaviour. In Europe doctors are advised that psychological disorders have been reported in Japan. Oseltamivir is currently available online in the UK for nearly 10 times its retail price of £16.36 for a pack of 10 capsules.
Should staff be given oseltamivir?
GPs are concerned about the health of their teams and have asked whether antivirals should be provided for staff to take
. The BMJ understands that plans to offer prophylactic antivirals to frontline clinical staff are under urgent discussion. One practical difficulty is that staff would be required to take the drug for many weeks. Healthcare staff should not presume to be deemed the highest priority: water, sewerage, and power workers are likely to come first, followed by tanker drivers and food distribution workers.
Does last year’s flu vaccine work against A/H1N1?
There are similarities between the usual H1N1 human flu viruses, which the vaccine protects against, and swine flu, so there may be some level of cross protection, but this is likely to be partial. No information exists at present indicating that the seasonal flu vaccine offers any protection, and further investigations will take some time.
What is the expected pattern of spread of this virus?
Usually the pattern of spread of human flu viruses depends on where in the world they occur. The UK is now coming out of the winter flu season into a drier, less humid period, which suppresses the transmission of flu. In tropical regions outbreaks can occur throughout the year. It remains to be seen whether or not A/H1N1 will defy this seasonal trend. In the UK, if flu continues to spread, there will be a need to prepare very hard for a resurgence in September, October, and November.
How soon will a vaccine be available?
The procedure for creating a vaccine is straightforward, but it will take up to six months to get a product into industrial production and available for mass use. The factories that make regular human flu vaccine have the capability to rapidly manufacture vaccines for a pandemic, and the Department of Health has contracts with two manufacturers. The US Centers for Disease Control and Prevention hopes to produce a reference strain to send to manufacturers by the second week of May. Once the UK Health Protection Agency receives samples of the virus, the process can begin here.
Should I recommend travel to the affected areas of Mexico and the US?
Advise patients to check the continually updated advice on the Foreign and Commonwealth Office website (
www.fco.gov.uk/en/travelling-and-living-overseas/swine-flu).
Where should I go for updated information?
Check the BMA website daily (
www.bma.org.uk/health_promotion_ethics/influenza/index.jsp), and click through from here to the relevant sites, such as those of the Health Protection Agency, WHO, and the Department of Health. The Royal College of General Practitioners is issuing daily email newsletters.
Cite this as: BMJ 2009;338:b1849
Sources: World Health Organization, BMA, Health Protection Agency, Royal College of General Practitioners, Department of Health, European Centre for Disease Prevention and Control.

Swine flu

Editorial de la revista 'British Medical Journal'
Published 30 April 2009, doi:10.1136/bmj.b1791Cite this as: BMJ 2009;338:b1791
http://www.bmj.com/cgi/content/full/338/apr30_3/b1791
Editorials
Swine flu
Fragile health systems will make surveillance and mitigation a challenge
During March, Mexico saw unusual patterns of acute cases of respiratory infection. On 18 April, a laboratory in the United States reported two human cases of swine flu—the result of a novel reassortment of influenza A strain H1N1 from avian, swine, and human strains—in two children from California. A week later, on 25 April, the World Health Organization declared the swine flu outbreak in North America a "public health emergency of international concern." This decision, in accordance with the International Health Regulations, means that countries have been asked to step up reporting and surveillance of the deaths and illnesses associated with the disease. On 29 April, the International Health Regulations emergency committee recommended a change from WHO pandemic influenza phase 4 to phase 5. This means that WHO views a pandemic as imminent.
From 17 April to 26 April, 1840 suspected cases of flu with severe pneumonia were reported in Mexico, 26 of which have been confirmed as swine flu. More than 150 people have died, and many have been in the 20-40 year age range. As of 28 April, 64 human cases had been confirmed in the US (45 in New York, 10 in California, six in Texas, two in Kansas, and one in Ohio). The picture is highly fluid, but cases have also been confirmed in Canada, Spain, the United Kingdom, New Zealand, and Israel, and suspected cases have been reported in France, South Korea, and Brazil. No deaths have been reported outside Mexico, the reason for which is still unclear.
New probable and confirmed cases are emerging daily. Given the widespread presence of the virus across many countries containment is probably not feasible, and efforts need to focus increasingly on mitigation. Interestingly, almost all cases reported so far have been reported by developed countries with robust surveillance systems. It is unclear whether this is because populations at risk have travelled preferentially from Mexico to those sites, or, more pessimistically, whether cases are now occurring in countries with less well developed surveillance systems and not coming to international attention. Are we seeing only part of the global picture?
Neither natural immunity from earlier strains of influenza A nor currently available vaccines offer protection against swine flu. This new strain is, at this stage, sensitive to antiviral drugs oseltamivir and zanamivir.
1 However, although many developed countries, including most of Western Europe and the US, have sizeable stockpiles of antiviral drugs, most low and middle income countries have low or non-existent stocks. The rapid response stockpile of three million treatments of oseltamivir, and the two million treatments stockpiled by WHO as regional stockpiles for use in developing countries, are intended principally for rapid containment, and they will not go far to support mitigation efforts. Roche, the manufacturer of oseltamivir, has fulfilled orders amounting to 220 million treatment courses to just over 85 countries to date, but this would treat only about 5% of the world’s population (and much less if the drug is used prophylactically). Manufacturing capacity can be readily expanded to produce, over one year, treatment courses for 400 million people, but this is still a fraction of possible global demand.
Since the re-emergence of H5N1 strains of avian influenza and the emergence of severe acute respiratory syndrome—both in Asia in 2003—global, regional, and national public health institutions have been preparing for a pandemic. So, is the world—as the BBC noted in a headline on 27 April—"well prepared"?
2 Well, not necessarily. Analyses of national strategic plans around the world show that although most countries now have plans, many countries, especially developing countries, will struggle to put them into operation. This is because they have limited health system resources to call on in the event of a pandemic; they have not stockpiled antiviral drugs in anything like the numbers needed for mitigation purposes (and if they had, they might struggle to mobilise them effectively); and they are unlikely to receive an effective vaccine early (if at all), once it is produced in large amounts.3 4 5 6 7 8
Responses to pandemic flu are grounded in notions of national sovereignty. Analyses of national plans have highlighted strategic inconsistencies, resulting in the potential for political tension.
9 One area of confusion is that of border control; evidence shows that border screening is an ineffective means of control, and WHO is resisting calls to issue recommendations for travel restrictions. However, several countries including the UK (and the European Union) have recommended restrictions on travel.
Now world attention is focused on H1N1 swine flu it is easy to forget the threat still posed by H5N1 and other strains of flu. Immunity to H1N1 will not offer protection to H5N1 if that also becomes readily transmissible between humans. As H1N1 spreads to areas where H5N1 is endemic, do we face an even greater challenge—that of reassortment of these two viruses and the threat of another pandemic?
The economic crisis of the past year has shown how interconnected we are, and it has also highlighted challenges that arise when countries whose interests are at variance have to act together for the common global good. If swine flu becomes a pandemic and is associated with high mortality and morbidity, notions of global solidarity may be tested as never before.
Cite this as: BMJ 2009;338:b1791
Richard Coker, professor of public health
1 Communicable Diseases Policy Research Group, London School of Hygiene and Tropical Medicine, Faculty of Tropical Medicine, University of Mahidol, Bankgok 10400, Thailand
richard.coker@lshtm.ac.uk

¿Qué hacer?

PANDEMIA DE GRIPE
¿Qué deben hacer los hospitales si la OMS activa finalmente la alerta 6?
Porta de El Mundo, actualizado sábado 09/05/2009 06:32 (CET)
MARÍA VALERIO
MADRID.- En los peores días de incidencia de la neumonía asiática (bautizada técnicamente como síndrome respiratorio agudo y grave, SRAS), algunos médicos de Hong Kong pasaron hasta tres meses sin acudir a su casa para evitar contagiar a sus familias. O se quedaban en el propio hospital o se buscaban algún alojamiento cercano para evitar propagar la enfermedad. Con la lección
aprendida, la revista 'British Medical Journal' repasa esta semana 10 puntos básicos que deberían tenerse en cuenta ante una posible pandemia de gripe A/H1N1.
Las recomendaciones han sido elaboradas por un grupo de científicos del Hospital Addenbrookes de Cambridge (Reino Unido) después de visitar dos hospitales hongkoneses para aprender las pautas de actuación que allí sirvieron para contener el avance del SRAS. "La lección más importante aprendida entonces es que pasar por una epidemia o una pandemia de estas características puede ser una de las experiencias vitales más intensas en nuestra vida profesional", señalan los doctores británicos antes de enumerar sus consejos.
Elegir un líder Nombrar un 'coordinador de la gripe' responsable del liderazgo y la organización en esta situación puede mejorar la respuesta de los hospitales. Como dice Susan Robinson en el artículo, estas situaciones requieren sobre todo preparación y planificación, y tener un coordinador facilita que los planes y protocolos salgan adelante cuando llega el momento de aplicarlos.
Hablar con el personal sanitario
Poner en común los detalles de los planes de actuación con los médicos y enfermeros del hospital puede ayudar a que las cosas funcionen mejor. "Una vez informado, el personal entenderá mejor las razones de las decisiones", subrayan. En una situación de hipotética pandemia todos los detalles cuentan, y habrá que conocer las preocupaciones del personal sanitario, hasta el punto de saber si disponen de medios para atender a sus hijos o personas mayores durante la fase de mayor emergencia sanitaria por si tuviesen que quedarse en el hospital largo periodos de tiempo como ocurrió en Hong Kong.
Probarse las mascarillas Aunque pueda parecer un detalle sin importancia, no todas las mascarillas protectoras sirven para todo el mundo, y los sanitarios deberían buscar el modelo que mejor se adapta a su fisonomía y más les protege antes de que lleguen a masificarse los hospitales.
Practicar antes de la pandemia No es descartable que quienes atienden a los pacientes puedan contaminarse a ellos mismos o contagiar a otros, por ejemplo, mientras se visten o se quitan el material protector (gafas, guantes, mascarillas). Para evitar estas cosas, es necesario que sean adecuadamente entrenados para llevar a cabo estas pautas con seguridad. Esta preparación debería incluir no sólo a los sanitarios, sino también a otros empleados del hospital, como el personal de limpieza o los administrativos.
Reservas suficientes Los hospitales deberían almacenar con antelación reservas suficientes de equipamiento protector (personal protection equipment, o PPE, según sus siglas en inglés). Las necesidades de este material (que puede incluir desde las mascarillas, hasta las gafas, guantes, protectores para los zapatos, o batas y pijamas quirúrgicos) deben ser previstas con tiempo, porque es previsible que escaseen durante una pandemia.
¿Qué hacer con los casos sospechosos? Es importante evitar infecciones cruzadas entre los distintos servicios del hospital, por eso aconsejan "asumir que cualquier paciente febril puede estar infectado hasta que se demuestre lo contrario". Los hospitales deben tener clara la vía de entrada de los casos sospechosos y los medios para aislarlos y evitar que se propague el contagio; en qué áreas será obligatorio el uso de mascarillas y en cuales no. Un protocolo, subrayan, que debe integrarse con facilidad en el día a día del hospital.
Cambio de roles Es posible que durante una pandemia sea necesario definir las tareas de ciertos profesionales para orientarlos hacia la atención de los pacientes contagiados. Debe tenerse en cuenta que el patrón de asistencia a las urgencias puede cambiar en medio de la epidemia, y que el número de pacientes con patologías menores descenderá significativamente.
Establezca un patrón de comunicación con los sanitarios El hospital debe mantener informados a sus profesionales del número de pacientes ingresados por la gripe, de la evolución de sus colegas que puedan estar contagiados, de la disponibilidad de mascarillas y antivirales... "Asigne este papel a un doctor veterano capaz de hacer esta tarea diariamente".
La moral de la tropa Trabajar muchas horas en un entorno de tanta presión y lejos de sus familias puede afectar al estado de ánimo de los sanitarios, Por eso, es importante que no se descuide esta cuestión y se mimen los detalles: disponer comida fresca durante todo el día y reservas de café o llamadas gratuitas y un buen servicio de lavandería puede hacerles la vida un poco más fácil a médicos y enfermeros.
Decisiones éticas Llegado el momento, y en el peor de los escenarios posibles, es probable que los hospitales no sean capaces de ingresar ni atender a todos los pacientes que puedan llegar. "Habrá que tomar decisiones difíciles durante la pandemia", advierte el documento. Y habrá que preparar material informativo para las familias que deban llevarse a los pacientes a casa, para evitar las infecciones en el hogar e indicarles en qué caso deben o no acudir a los servicios médicos.
Editorial:
BMJ 2009;338:b1791, doi: 10.1136/bmj.b1791 (Published 30 April 2009)
Editorials
Swine flu
Fragile health systems will make surveillance and mitigation a challenge
During March, Mexico saw unusual patterns of acute cases of respiratory infection. On 18 April, a laboratory in the United States reported two human cases of swine flu—the result of a novel reassortment of influenza A strain H1N1 from avian, swine, and human strains—in two children from California. A week later, on 25 April, the World Health Organization declared the swine flu outbreak in North America a "public health emergency of international concern." This decision, in accordance with the International Health Regulations, means that countries have been asked to step up reporting and surveillance of the deaths and illnesses associated with the disease. On 29 April, the International Health Regulations emergency committee recommended a change from WHO pandemic influenza phase 4 to phase 5. This means that WHO views a pandemic as imminent.
From 17 April to 26 April, 1840 suspected cases of flu with severe pneumonia were reported in Mexico, 26 of which have been confirmed as swine flu. More than 150 people have died, and many have been in the 20-40 year age range. As of 28 April, 64 human cases had been confirmed in the US (45 in New York, 10 in California, six in Texas, two in Kansas, and one in Ohio). The picture is highly fluid, but cases have also been confirmed in Canada, Spain, the United Kingdom, New Zealand, and Israel, and suspected cases have been reported in France, South Korea, and Brazil. No deaths have been reported outside Mexico, the reason for which is still unclear.
New probable and confirmed cases are emerging daily. Given the widespread presence of the virus across many countries containment is probably not feasible, and efforts need to focus increasingly on mitigation. Interestingly, almost all cases reported so far have been reported by developed countries with robust surveillance systems. It is unclear whether this is because populations at risk have travelled preferentially from Mexico to those sites, or, more pessimistically, whether cases are now occurring in countries with less well developed surveillance systems and not coming to international attention. Are we seeing only part of the global picture?
Neither natural immunity from earlier strains of influenza A nor currently available vaccines offer protection against swine flu. This new strain is, at this stage, sensitive to antiviral drugs oseltamivir and zanamivir.
1 However, although many developed countries, including most of Western Europe and the US, have sizeable stockpiles of antiviral drugs, most low and middle income countries have low or non-existent stocks. The rapid response stockpile of three million treatments of oseltamivir, and the two million treatments stockpiled by WHO as regional stockpiles for use in developing countries, are intended principally for rapid containment, and they will not go far to support mitigation efforts. Roche, the manufacturer of oseltamivir, has fulfilled orders amounting to 220 million treatment courses to just over 85 countries to date, but this would treat only about 5% of the world’s population (and much less if the drug is used prophylactically). Manufacturing capacity can be readily expanded to produce, over one year, treatment courses for 400 million people, but this is still a fraction of possible global demand.
Since the re-emergence of H5N1 strains of avian influenza and the emergence of severe acute respiratory syndrome—both in Asia in 2003—global, regional, and national public health institutions have been preparing for a pandemic. So, is the world—as the BBC noted in a headline on 27 April—"well prepared"?
2 Well, not necessarily. Analyses of national strategic plans around the world show that although most countries now have plans, many countries, especially developing countries, will struggle to put them into operation. This is because they have limited health system resources to call on in the event of a pandemic; they have not stockpiled antiviral drugs in anything like the numbers needed for mitigation purposes (and if they had, they might struggle to mobilise them effectively); and they are unlikely to receive an effective vaccine early (if at all), once it is produced in large amounts.3 4 5 6 7 8
Responses to pandemic flu are grounded in notions of national sovereignty. Analyses of national plans have highlighted strategic inconsistencies, resulting in the potential for political tension.
9 One area of confusion is that of border control; evidence shows that border screening is an ineffective means of control, and WHO is resisting calls to issue recommendations for travel restrictions. However, several countries including the UK (and the European Union) have recommended restrictions on travel.
Now world attention is focused on H1N1 swine flu it is easy to forget the threat still posed by H5N1 and other strains of flu. Immunity to H1N1 will not offer protection to H5N1 if that also becomes readily transmissible between humans. As H1N1 spreads to areas where H5N1 is endemic, do we face an even greater challenge—that of reassortment of these two viruses and the threat of another pandemic?
The economic crisis of the past year has shown how interconnected we are, and it has also highlighted challenges that arise when countries whose interests are at variance have to act together for the common global good. If swine flu becomes a pandemic and is associated with high mortality and morbidity, notions of global solidarity may be tested as never before.
Cite this as: BMJ 2009;338:b1791
Richard Coker, professor of public health
1 Communicable Diseases Policy Research Group, London School of Hygiene and Tropical Medicine, Faculty of Tropical Medicine, University of Mahidol, Bankgok 10400, Thailand
richard.coker@lshtm.ac.uk

Abusos en niñas

ESTUDIO EN SWAZILANDIA
Las consecuencias de sufrir abusos sexuales durante la infancia
En el mundo, 150 millones de niñas menores de 18 años que sufren violencia sexual
Los familiares y vecinos de las pequeñas son los principales responsables
Muchas jóvenes sufren ETS, dificultad para dormir, depresión y consumo de alcohol
Portal de El Mundo, actualizado sábado 09/05/2009 06:31 (CET)
CRISTINA DE MARTOS
MADRID.- Depresión, abuso de sustancias, embarazos no deseados o contagio de enfermedades de transmisión sexual. Éstos son algunos de los 'efectos secundarios' que sufren a largo plazo las mujeres que experimentan alguna forma de violencia sexual durante la infancia, además del trauma psicológico provocado por el episodio. Una tragedia, destaca un editorial de la revista 'The Lancet', "demasiado extendida como para seguir ignorándola".
Las cifras producen escalofríos. Una de cada tres niñas sufrirá al menos un episodio de violencia sexual antes de cumplir 18 años. Lo más probable es que el agresor sea un varón de la familia, un vecino o el novio. Al menos el 40% de las menores se ve sometido a este tipo de vejaciones en más de una ocasión y 13% de las veces ocurre en el colegio. Estos datos son resultado de un estudio realizado por UNICEF y los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) en Swazilandia.
Ya sea como arma de guerra, para 'prevenir o curar el sida', como castigo o por la sencilla razón de que, para algunos, el hombre tiene derecho a usar a la mujer cuándo y cómo les plazca. El hecho es que los abusos sexuales son un problema sanitario global y una violación de los derechos fundamentales de las mujeres, que pone en riesgo sus vidas, la de sus familias –porque las mujeres son el pilar fundamental del hogar en muchas culturas- y el desarrollo económico y social de los países más pobres.
En el África subsahariana la violencia sexual comienza a ser una preocupación, aunque existen pocos estudios fiables acerca de la situación en la región. La revista 'The Lancet' publica un trabajo realizado en Swazilandia, el segundo país más pequeño del África continental y el más afectado por el VIH del mundo, que dibuja un panorama desalentador.
Los investigadores seleccionaron 1.242 familias en las que había al menos una mujer con una edad comprendida entre los 13 y los 24 años y se entrevistaron en privado con ellas. Además de aportar datos sobre los abusos sexuales sufridos antes de cumplir los 18, proporcionaron información acerca de su salud y comportamientos de riesgo.
Un tercio de las encuestadas había vivido al menos un episodio de violencia sexual durante la infancia. Lo más frecuente era que hubieran sufrido un intento de violación, tocamientos o sexo bajo coacción. Una sexta parte de las chicas entre 13 y 17 años dijo haber sufrido abusos en los 12 meses anteriores a la entrevista. Normalmente, el agresor era alguien conocido (desde un padre a un vecino, pasando por el novio o marido) y el encuentro se produjo en la casa de la agredida, en el colegio
o de camino al mismo.
Estas vejaciones "estaban asociadas con un aumento significativo de la probabilidad de sufrir depresión, tener ideas e intentos de suicidio, embarazos no deseados, complicaciones durante el mismo y abortos espontáneos, enfermedades de transmisión sexual, dificultad para dormir y consumo de alcohol", señalan los autores del estudio.
Los resultados de este primer informe fiable acerca de la violencia sexual en menores en un país africano "deberían disipar la percepción de que África ha escapado de algún modo a esta tragedia global", señalan Laura Murray y Gilbert Burnham, de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins (EEUU) en un editorial. "La prioridad –continúan- es desarrollar estrategias para prevenir y tratar los abusos sexuales en la infancia". Medidas que "deben ir más allá de los límites de los sistemas de salud para implicar a las organizaciones comunitarias, ONGs y grupos religiosos".
Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente el 20% de las mujeres y el 5%-10% de hombres han sufrido abusos sexuales durante la infancia. Es decir, en el mundo hay 73 millones de niños y 150 millones de niñas menores de 18 años que sufren violencia sexual en forma de tocamientos y relaciones sexuales forzadas.
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UN CRIMEN IGNORADO
La violación como arma de guerra
'PLoS' denuncia la impunidad con la que se viola a las mujeres en los conflictos armados
Actualizado martes 27/01/2009 03:02 (CET)
ISABEL F. LANTIGUA
MADRID.- Tienen consecuencias devastadoras para la víctima y sus allegados y, desde 1994, están consideradas como un crimen por el Tribunal Penal Internacional, pero las violaciones en tiempos de guerra siguen siendo habituales, ante la impasibilidad de la comunidad internacional que cierra los ojos al problema. Lo denuncia un revelador editorial de la revista 'PLoS Medicine', que afirma que "la violación no es una consecuencia inevitable e indeseable de la guerra, sino una táctica bélica de lo más destructiva".
Tan sólo en el conflicto que desde 1991 se vive en la República Democrática del Congo han sido violadas más de 500.000 personas, en su mayoría mujeres y niñas, aunque algunos hombres tampoco se han librado del trance. Tras descubrir los "campos de violación" donde las chicas eran esclavizadas en los territorios de la extinta Yugoslavia y después de conocer el genocidio de Ruanda, donde otro medio millón de mujeres sufrieron violaciones sistemáticas, los líderes mundiales lo reconocieron con un problema internacional. No obstante, las violaciones masivas han seguido produciéndose en recientes conflictos como los de Bangladesh, Burma, Colombia, Liberia, Sierra Leona y Somalia.
"Esta pandemia de violencia sexual es obscena y extremadamente salvaje", escribe en las páginas de 'PLoS' Stephen Lewis, ex enviado especial de la ONU para luchar contra el VIH en África y que ha visto con sus propios ojos algo que sólo puede definir como "feminicidio".
El doctor Denis Mukwege, fundador del hospital Panzi, al este del Congo, trata cada día a más de una decena de mujeres que han sobrevivido a la brutalidad de una violación. "Es la monstruosidad del siglo", dice convencido. Y, lo peor, afirma el editorial, es que se desarrolla con total impunidad y es constantemente ignorado por las autoridades.
De hecho, la revista recoge que el Tribunal Penal Internacional olvida en demasiadas ocasiones incluir los cargos de violencia sexual a la hora de juzgar crímenes de guerra.
Innumerables consecuencias
La violación como estrategia bélica no sólo daña a la persona afectada sino que devasta a toda la comunidad. Entre las consecuencias físicas de estos actos se encuentran los embarazos no deseados, la adquisición de infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH, lesiones genitales, hemorragias o incapacidad para concebir durante el resto de la vida.
Asimismo, en muchos conflictos las violaciones se producen ante la familia, el marido, los hijos, que son obligados a mirar y a sufrir lo que le hacen a su ser querido sin poder evitarlo. El trauma por lo vivido, en este caso, es casi imposible de olvidar.
Pero la situación puede ser aún peor, cuando los violadores utilizan cristales, palos, barras y machetes para, además de violar, provocar un daño irreparable a los genitales femeninos.
En muchos casos, las mujeres quedan tan tocadas psicológicamente que son incapaces de cuidar a sus hijos, sienten tanto miedo que no se atreven a moverse de la cama e, incluso, pueden llegar a ser rechazadas por sus esposos.
Ante esta realidad, 'PLoS Medicine' pide a toda la comunidad médica y política que denuncien esta atrocidad, que no siga siendo cómplice de actos tan brutales. "Hablar de ello es lo menos que podemos hacer", concluye el doctor Mukwege.

Miedo al miedo

El miedo es más contagioso que el virus
Tras el terrorismo y la crisis económica, un problema sanitario propaga el temor ciudadano -

La alerta está justificada; la alarma, no - La inquietud de la población es manipunable políticamente
M. ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO 09/05/2009
El miedo es libre, pero también contagioso. Y si hay algo más veloz que un virus en fase de expansión, es la propagación del pánico, como acaba de demostrar la reciente alerta de pandemia por virus gripal H1N1.
El miedo es libre, pero también contagioso. Y si hay algo más veloz que un virus en fase de expansión, es la propagación del pánico, como acaba de demostrar la reciente alerta de pandemia por virus gripal H1N1. Aspectos tales como la demanda de Tamiflu en las farmacias por parte de población sana, los sacrificios masivos de cerdos, el veto de Rusia al porcino español o el punto de xenofobia con que se contempla a los mexicanos en algunos lugares de EE UU -hechos todos ellos que no responden a razones objetivas- no son daños colaterales de la enfermedad, sino diversas variantes del miedo como fenómeno de masas, esa epidemia de alarma social que corre en paralelo a la real. Porque, mientras la incidencia del virus parece de momento controlada, en Internet -auténtica incubadora de alarmas- y en la calle no decae el miedo a la pandemia. Pero, ¿a qué obedece? ¿Hay algún mecanismo social que siembre y difunda el temor?
En una década marcada por el terrorismo internacional primero y por la aguda crisis económica después, sólo hacía falta otra crisis sanitaria. La respuesta de la población ante la gripe producida por el virus H1N1 oscila entre la aprensión y el terror, entre la lógica preocupación y la hipocondria más desatada. Antes habían suscitado parecida reacción la encefalopatía espongiforme bovina (o enfermedad de las vacas locas), el síndrome respiratorio agudo severo (SARS, en sus siglas en inglés), o la gripe aviar, por no citar la amenaza bioterrorista del ántrax en 2001 o los atentados del 11-S y el 11-M. Fenómenos que no se pueden controlar, contingencias -hechos que pueden o no darse, como el contagio de un virus-, o sucesos con patrón de repetición disparan la alarma. Pero cuando, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los sistemas de salud de los países afectados, la situación parece estar bajo control, ¿de dónde surge el miedo?
"Del contagio de la incertidumbre", apunta el sociólogo Jesús Gutiérrez Brito. "Es como un juego de espejos. Y la especularidad en cadena que se produce en la gente es una reacción casi instintiva, como cuando en una discoteca alguien grita fuego y todos huyen aunque no hayan visto llamas ni humo. Más que la gripe en sí, a mí me produce preocupación la preocupación del vecino, y así sucesivamente. Eso es más angustioso y moviliza más que la propia enfermedad. Hay que verlo también en términos de espectáculo: dar una bofetada a alguien en la calle no es un espectáculo; contemplarlo, sí".
Este profesor de Técnicas de Investigación Social de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) considera que se están dando "dos epidemias en paralelo, como una metástasis social del espectáculo". Los nuevos medios de comunicación informales (foros, chats, etcétera) aparecen en la diana de algunos analistas cuando se trata de buscar un origen o un altavoz a este contagio aprensivo. No son los únicos medios de comunicación puestos bajo la lupa. También lo están muchos de los tradicionales. "Los medios de comunicación saturan, aburren o divierten, y eso vale tanto para la pandemia como para la crisis financiera global o cualquier otro asunto. También sofocan una información; al principio la información sobre la epidemia era mucho más terrible que ahora, hoy está remansándose", dice Gutiérrez Brito.
La sociedad del espectáculo que describe el sociólogo es también una cibersociedad que tamiza sus venturas, sus expectativas y sus dudas por la Red, así que la alerta de pandemia por el H1N1 no podía sustraerse al crisol de Internet. Bloggers, redes sociales y medios online han vehiculado las expectativas de la población, con todo lo que de bueno y de malo ofrece tal posibilidad.
Jesús Flores, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Observatorio de Periodismo en Internet, constata que, al contrario de lo sucedido con algunas catástrofes naturales -como el huracán Katrina en 2005-, en las que la Red resulta una herramienta muy útil de localización y apoyo, en la epidemia de la llamada gripe porcina "la información que prolifera en Internet tiene un efecto más bien adverso". "Desde el primer día he recibido información procedente de colegas mexicanos, indicándome que algunos foros exageraban, no se ajustaban a la realidad".
Un caudal de información desbocado, que se sustancia en contenidos colocados en plataformas fáciles de crear y a las que resulta aún más sencillo acceder, implica por fuerza -o por las prisas- no separar el grano de la paja. Así pues, junto a "información contrastada y veraz", dice Flores, en la Red se multiplican también "simples habladurías o tergiversaciones" de información fidedigna, cuando no supercherías que ven en la epidemia una conspiración debida a intereses nada oscuros (de las compañías farmacéuticas, de los Gobiernos para aparcar el problema de la crisis, etcétera). Las teorías de la conspiración, por cierto, echan chispas en la Red. "Hay 80 millones o 100 millones de usuarios de redes sociales. A la inmensa mayoría les habrá llegado durante estas dos semanas algún link de información relacionada con la llamada gripe porcina. Pero el impacto de este alud de información no podremos valorarlo hasta que se diluya el estado de emergencia. Mientras tanto, es la credibilidad de los medios, sobre todo de los digitales, lo que está en juego", advierte Flores.
El comportamiento de un individuo sometido a ciertas dosis de estrés puede acabar contagiando, como advertía el sociólogo Gutiérrez Brito, al vecino. Y eso, entre otros motivos, porque "las emociones negativas son más impactantes que las positivas", dice el psicoterapeuta y psicólogo social Luis Muiño, autor del libro Perder el miedo al miedo (Espasa). "Por razones adaptativas uno necesita saber qué va mal, por eso el miedo es la emoción más creída. Las emociones positivas tienen menos impacto, porque son más difusas, más tibias. Es lo que se llama ley de asimetría hedónica. Lo negativo te lleva a la alerta".
El papel de la información en la generación de la alarma también tiene mucho que ver, según Muiño. "La emoción vende; los datos, no. Y el miedo vende más que la tranquilidad. Tan difícil como desmentir un rumor resulta infundir confianza en una situación de pánico; de hecho, estas historias no se resuelven, se disuelven. Dentro de dos meses nadie se acordará de esto, como hoy nadie se acuerda de la amenaza del ántrax". También hay una manipulación política del mecanismo del miedo, como bien podría ser el caso de decisiones precipitadas como la suspensión de vuelos con México o el veto a productos porcinos españoles en Rusia.
"La existencia de las armas de destrucción masiva en Irak fue el último ejemplo al respecto", recuerda Muiño. Pero el miedo a su vez también funciona como mecanismo de manipulación, "en la política e incluso en la pareja; esto es algo que existe desde siempre".
La ciudadanía revive atavismos, y se cree cercada por una peste de resonancias medievales. La aprensión llueve además sobre mojado: con o sin gripe, el miedo es el sentimiento humano más extendido, según un estudio del centro italiano de investigaciones sociológicas Censis. Dicha encuesta, realizada en las diez mayores ciudades del mundo, revela entre el 80% y el 90% de los habitantes de las mismas siente miedo; que éste es intenso en el 40% o 50% de las personas, y que llega a condicionar la conducta habitual del 10%. Uno de cada cuatro urbanitas considera su sensación vital como "de incertidumbre"; el miedo acucia más a las mujeres, a los más desfavorecidos, a los mayores y a los menos instruidos, según este informe. Pero, ¿justifican todas estas variables la epidemia de miedo que ha brotado de la mano del virus H1N1?
"El miedo es libre, pero en este caso conviene distinguir la lógica preocupación de la alarma, que es algo muy distinto de la alerta. Las autoridades sanitarias han activado la alerta y han dado respuesta a la amenaza, pero la alarma no está justificada", afirma Andreu Segura, director del Área de Salud Pública del Instituto de Estudios de la Salud catalán y profesor asociado de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
La alerta, pues, es positiva; la alarma, injustificada e improcedente, porque la respuesta a esta crisis ha pillado a autoridades sanitarias y políticas con los deberes hechos. "El modelo de actuación que se ha adoptado se basa en el utilizado contra el virus de tipo H5N1
[el de la gripe aviar], así que ya había mucho trabajo hecho y eso ha resultado muy útil. Tanto la OMS como los países afectados ya habían tomado medidas", afirma Segura, quien valora especialmente el papel de los medios de comunicación tradicionales: "Los medios de comunicación españoles han dado notoriedad a la crisis, pero con mesura en los comentarios, espacio para opiniones heterodoxas y menos testimonios costumbristas que en crisis anteriores, como la de la gripe aviar".
El balance de la OMS sobre la incidencia de la gripe provocada por el virus H1N1 era ayer de 2.500 infectados y 44 muertos, según la OMS. Los afectados se distribuyen en 25 países, principalmente México y Estados Unidos. A juzgar por este cómputo, estaríamos por tanto ante una crisis bien delimitada y de relativa intensidad... en comparación, por ejemplo, con los 12 millones de afectados -1,5 millones de nuevos casos al año- de leishmaniasis, una de las llamadas enfermedades olvidadas o desatendidas que asuelan el Tercer Mundo, como el dengue, el mal de Chagas, el cólera o la mortífera malaria. La desproporción en atención y recursos confronta por fuerza ambas realidades, pero los expertos en salud consultados subrayan la conveniencia de no oponer, ni enfrentar, casos por completo incomparables. "Justifico la situación de alerta
[en el caso del virus H1N1] porque es aguda, pero pediría que se haga también ese esfuerzo en el caso de las enfermedades olvidadas, que afectan a poblaciones olvidadas. Debería ser como cuando tienes un hijo con diarrea y otro con fiebre: por atender a uno no tienes por qué descuidar al otro", señala Pilar Aparicio, experta en enfermedades tropicales del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. "Un niño afectado por la forma visceral de leishmaniasis en Etiopía también puede morir a consecuencia de la enfermedad, pero la respuesta que necesitamos para la leishmaniasis no es una medida urgente [como las del virus H1N1], sino más investigación y más herramientas de control. A esto se dedican muy pocos fondos, y habría que destinar más", concluye Aparicio.
Su colega en la OMS Jorge Alvar, distingue entre las enfermedades emergentes -como la presente epidemia-, "que crean alarma social", y las enfermedades desatendidas, como las citadas. "Es correcto tomar medidas para su control, y eso no implica que se detraigan o desvíen fondos que corresponderían a las enfermedades olvidadas. Esto no lo veo como un problema, es mucho más preocupante la crisis financiera global. España es el primer donante del departamento de enfermedades tropicales desatendidas de la OMS, y ese compromiso no va a decaer", asegura Alvar. "Como individuo, no me gustaría contraer una enfermedad emergente, pero considero oportunas y necesarias las medidas adoptadas para hacerle frente. La gripe aviar provocó pocos casos, pero si no hubiéramos adoptado medidas entonces hoy no podríamos encarar con éxito el virus de la gripe H1N1. Eso sí, las enfermedades emergentes crean una indudable zozobra social, es evidente", dice. Entre otros motivos, porque se producen aquí al lado, en el mundo desarrollado o en países emergentes; es decir, en nuestro mundo.
Mientras los especialistas echan un pulso a los virus -los que se dedican a enfermedades emergentes son "velocistas"; los que investigan enfermedades olvidadas, "corredores de fondo", bromea Jorge Alvar-, la puesta en escena de la crisis bien podría ser otro factor coadyuvante del miedo. Mascarillas, escafandras, gafas, trajes blancos, guantes; figuras que parecen sacadas de una guerra biológica -ésta es también una guerra contra un virus-, infunden un temor irracional en la ciudadanía.
Pese a su apariencia futurista, en esta enfermedad planetaria que es la gripe de origen porcino resuenan lejanos ecos de una plaga bíblica, de la peste negra medieval; de la epidemia a que hace frente el doctor Rieux en La peste, la novela de Albert Camus. Como partera de esta aprensión puede aparecer también la ciencia, que, según la investigación de Censis, provoca miedo al 13% de los ciudadanos "por temor a sus consecuencias", mientras que el 41% la considera "un mal necesario". Por no hablar de la tecnología, que asusta a un 54,3% de los ciudadanos, según la encuesta de Censis. No obstante, "la tecnología es potencialmente buena", recuerda el profesor Jesús Flores.
Tan buena, que algunos, y no sólo los fabricantes de mascarillas, se frotan las manos ante el negocio. Los detectores de enfermos de la nueva gripe -sensores que supuestamente localizan alrededor del interesado personas infectadas, para evitarlas- se venden en Internet por cantidades escandalosas. Y una aplicación informática denominada rastreador de gripe detecta casos confirmados o probables, lo que, en el segundo caso, añade aún más desazón al agobio. Porque, como recuerda el psicólogo Luis Muiño, "lo peor es tenerle miedo al miedo".

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