1 abr. 2010

El Señor de la Cuevita

La Semana Santa es la conmemoración anual católica de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret o, lo que es igual, conmemorar sus últimos días; por ello, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Sábado Santo, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior, por ejemplo en Guanajuato se inicia el viernes de Dolores (viernes antes de Semana Santa), cuando se conmemora el dolor que sufrió la Virgen María por la muerte de su hijo.
Recomiendo ampliamente esa fiesta popular, estuve allá ese viernes de Dolores, también llamada la fiesta de las flores.
El Domingo de Ramos o de Palmas se conmemora el día en que Jesucristo entró a Jerusalén y fue proclamado por su pueblo como Rey de Israel. En todos los lugares los fieles católicos acostumbran comprar palmas tejidas fuera de las iglesias y de la Parroquia, y entran a los templos esperando que las bendigan.
El Jueves Santo se recuerda la última cena, se realizan varias procesiones donde al final se escenifica el momento en el que Jesús lavó los pies a los 12 discípulos.  Ese día muchas personas acostumbran hacer la visita a los 7 templos donde se recuerda los lugares donde tuvo que ir Jesús para ser juzgado, este día en la Iglesias se hacen enormes altares decorados con fruta, flores, banderas, y muchas velas.
Viernes Santo, este día se recuerda la muerte de Jesús a las 3 de la tarde. Este día se acostumbra a rezar el Vía crucis en las iglesias. Por ejmplo en San Miguel de Allende Guanajuato,  justo antes del medio día se representa el Juicio de Jesús ante Poncio Pilatos esto se realiza frente a la Santa Escuela a un lado de la Parroquia, y luego continúa una Procesión donde se representan los 14 pasajes de la pasión de Cristo antes de su crucifixión, en esta Procesión participa mucha gente entre la que están niñas vestidas de angelitos cargando diferentes símbolos de la pasión, hombres y mujeres cargando diferentes estatuas de Jesús con la cruz a cuestas, y otros hombre vestidos de Romanos.
En la tarde se realiza otra procesión en las principales calles de la ciudad ya con Jesús clavado en la cruz, esta procesión es más larga y completamente en silencio, en ésta hombres y mujeres vestidos de negro cargan cruces, velas y estatuas que escenifican la crucifixión.
El Sábado Santo por la noche se conmemora el Fuego Nuevo, se realiza una procesión pequeña llena de luz que comienza y termina en el Oratorio, donde todos sus participantes cargan una vela encendida, terminando la procesión todo se encuentra oscuro y afuera del templo se prende el Fuego Nuevo que la gente va pasando hasta que se ilumina la Iglesia.
El Domingo de Pascua o de Resurrección se realiza la quema de los Judas que representa el enojo de la gente hacia quien traicionó a Jesús. Aquí figuras humanas o de demonios hechas de papel maché son colgadas y quemadas en el centro de la ciudad.
Durante la Semana Santa tienen lugar pues numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones y las representaciones de la Pasión. En México hay muchas celebraciones. La Semana Santa comienza el Viernes de Dolores (viernes antes de Semana Santa), cuando se conmemora el dolor que sufrió la Virgen María por la muerte de su hijo.
Hay celebraciones en Tazco, San Luis Potosi, y varias poblaciones del Estado de México, Oaxaca, pero quizás la procesión más grande del mundo sea la de Iztapalapa con el Señor de la Cuevita
A manera de agradecimiento, el pueblo prometió realizar año con año esta procesión; sin embargo, no fue sino diez años después que dieron cumplimiento a su promesa; a partir de ese momento y hasta el día de hoy, la han realizado a lo largo de 165 años ininterrumpidos, de acuerdo a los mismos pobladores. Muy pocas personas conocen que los acontecimientos de 1833 dieron origen a la Representación de La Pasión y Muerte de Cristo que realizan los naturales de los ocho barrios de Iztapalapa, conocida y considerada por muchos como la escenificación popular más grande del mundo. Cada año, los habitantes del centro de Iztapalapa rememoran aquel suceso y los recorridos por los barrios del pueblo durante los días santos refrendan la promesa hecha al Bendito Cristo.
Me he guardado con toda intención la ilustración de La Santa Efigie, a fin de despertar en el lector la inquietud por conocerla personalmente, amen de la devoción y el fervor religioso que despierta este icono. Su santuario ha sido declarado monumento histórico por el INAH y usted podrá visitarlo en Av. Ermita Iztapalapa No. 1271, Barrio San Pablo, Centro de Iztapalapa. (Estación del metro Iztapalapa)
En 1833, cuando todo el país estaba siendo azotado por el cólera morbus, provocando la muerte de miles de habitantes, como solía suceder con las epidemias de aquellas épocas. Iztapalapa no fue ajena a esta desgracia; fue tal la mortandad que sufrió su población que se temía por su desaparición. Confiados en el amparo que siempre les había profesado el Señor de La Cuevita, decidieron realizar una procesión de jóvenes y niños a su santuario para pedirle, con respeto y devoción, su intervención a fin de contener tanta muerte y desolación. Sus súplicas fueron escuchadas; el mal fue desapareciendo, ¡el milagro se había cumplido¡.

No defenderé a pederasas: NRC

No defenderé curas pederastas.- Rivera
El Arzobispo Primado de México llamó a ser cuidadosos en la admisión de sacerdotes que provengan de otras diócesis.
Repudia a sacerdotes deshonestos y criminales que han enlodado a la Iglesia
Nota de Susana Moraga
Reforma on line, 1 abril 2010.- El Cardenal Norberto Rivera advirtió a poco más de 500 sacerdotes que se encuentran reunidos esta mañana en la Catedral Metropolitana que ni él ni la Arquidiócesis de México defenderán a ningún párroco involucrado en casos de pederastia.
Asimismo, reconoció que hace siglos que la Iglesia católica no vivía una crisis como la actual por sacerdotes deshonestos y criminales que han abusado sexualmente de menores.
"Advierto a ustedes, mis sacerdotes, que si alguno comente estos abominables actos, ni un servidor ni la Arquidiócesis defenderá o tolerará al delincuente, antes bien, promoveré que la autoridad civil actúe con todo el rigor de la ley y pague en consecuencia por sus crímenes. No gozamos ni debemos gozar de ningún fuero", dijo durante la Homilía de Jueves Santo.
"Son algunos sacerdote deshonestos y criminales que con sus abominables acciones y abusos a niños inocentes han dañado irremediablemente a sus víctimas, han traicionado su ministerio sagrado, han enlodado a la Iglesia y han avergonzado a sus hermanos sacerdotes".
En la ceremonia, dedicada también a la renovación de los votos sacerdotales, pidió a Obispos auxiliares que hagan un revisión exhaustiva en sus respectivas vicarías con la finalidad de asegurarse que no haya casos de abuso sin resolver y que tengan siempre la voluntad de brindar ayuda a las víctimas y a sus familias.
Llamó también a reportar al tribunal eclesiástico y al delegado de justicia cualquier anomalía relacionada con estos delitos.
"Les pido que sean cuidadosos en la admisión de sacerdotes que provengan de otras diócesis y no los acepten sin estar plenamente seguros de la integridad moral y psicológica", pidió.
Al mismo tiempo, exigió al Seminario Conciliar proceder con cuidado y diligencia en la selección de los candidatos al sacerdocio y expulsar definitivamente a los seminaristas que pudieran presentar tendencia patológicas que podrían lamentar.
Ante una Catedral llena de fieles, el Cardenal mencionó que el Papa Benedicto XVI ha sufrido la difamación y ataques por los casos de pederastia dentro de la Iglesia, que dijo no son ajenos al interior del clero.
Hora de publicación: 10:35

Carta a Martín Moreno


Estimado Francisco Martín Moreno:
Buen texto el que publicas hoy en Excélsior.
Sé que sabes sobre este asunto. Leí una reseña de tu libro: México ante Dios (Alfaguara, México 2006, 624pp) estaba en el estudio del canal Proyecto 40 cuando lo comentaste con Jorge Fernández Menéndez..
Y en parte -sólo en parte -estoy de acuerdo con Vos.
En efecto, en México persiste un fuerte rechazo a la participación política de los ministros de culto; si en algo estuvieron de acuerdo todos los legisladores las reforma de 1991-92 fue en se tema, con muy pocos excepciones.

 Además la encuesta levantada recientemente por BGC-Excélsior; es clara, una contundente mayoría (82%) rechaza la posibilidad de que los ministros de cualquier culto participen como candidatos a puestos de elección popular. ¡Y así debe ser!
Es un porcentaje alto sin duda. 
Pero ojo, también es un porcentaje considerado que sea el 15%- los que si están de acuerdo en la participación política. Y eso no hay que desdeñarlo.
Pero además, estimado Francisco, en nuestro país, no se ha hecho un estudio profundo sobre religión y política, como se ha hecho por ejemplo en EU y varios países europeos.
 Regreso.
El debate no va acabar ahí. Es añejo, y nadie más que tú lo sabes. La iglesia católica – que no las otras-, no quiere ser electos a cargos de elección popular, quieren si participación política – de hecho ya lo hacen sin problemas-. ¡Quieren entrar abiertamente al tema educativo y si se puede, pues adquirir medios (aunque ya los usan, tampoco sin problemas).
Como sabes, hace cinco meses -2-4 de octubre-, estuvo de visita oficial en nuestro país, Monseñor Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede con el objetivo de profundizar el diálogo político y la cooperación tanto en el ámbito bilateral como en el multilateral. Y curiosamente -¿casualmente?- la visita coincidió con conmemoración del XV Aniversario del Establecimiento de las Relaciones Diplomáticas entre México y la Santa Sede.

Cinco años de la partida de Juan Pablo II

Juan Pablo II “supo ser compañero del hombre de hoy”, según el Papa
Homilía en la Misa de aniversario de la muerte del pontífice polaco
Homilía pronunciada por el Papa Benedicto XVI, durante la Eucaristía celebrada en la Basílica de San Pedro, con motivo del V aniversario de la muerte del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II.
Venerados Hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio queridos hermanos y hermanas,
Estamos reunidos en torno al altar, junto a la tumba del Apóstol Pedro, para ofrecer el Sacrificio eucarístico en sufragio del alma elegida del Venerable Juan Pablo II, en el quinto aniversario de su partida. Lo hacemos con algún día de anticipación, porque el 2 de abril será este año el Viernes Santo. Estamos, en cualquier caso, dentro de la Semana Santa, contexto de lo más propicio para el recogimiento y la oración, en el que la Liturgia nos hace revivir más intensamente las últimas jornadas de la vida terrena de Jesús. Deseo expresar mi reconocimiento a todos vosotros que tomáis parte en esta Santa Misa. Saludo cordialmente a los cardenales – de modo especial al arzobispo Stanislaw Dziwisz – a los obispos, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas; como también a los peregrinos venidos a propósito desde Polonia, los muchos jóvenes y los numerosos fieles que no han querido faltar a esta Celebración.

The NYT se desmiente en ss ataques

El “New York Times” se desmiente en sus ataques contra el Papa
La reconstrucción de los hechos ofrecida por Riccardo Cascioli en “Avvenire”
ROMA, lunes 29 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- La documentación publicada por el New York Times desmiente la tesis según la cual el cardenal Joseph Ratzinger no fue suficientemente enérgico al gestionar el caso de un sacerdote estadounidense culpable de haber abusado de numerosos niños.
Es la conclusión a la que llega el periodista italiano Riccardo Cascioli al analizar, en un artículo aparecido el pasado viernes 26 de marzo en el diario Avvenire, el servicio del diario neoyorquino objeto de las recientes discusiones.
Según el New York Times, “altos funcionarios vaticanos – incluido el futuro papa Benedicto XVI – no había expulsado del estado clerical a un cura que había abusado de unos 200 niños sordos, a pesar de que varios obispos norteamericanos hubieran advertido repetidamente que la falta de una acción decidida en este caso podría poner en entredicho a la Iglesia”.
“En realidad, precisamente toda la documentación publicada por el New York Times en su página desmiente esta lectura tendenciosa de los hechos referidos al padre Lawrence Murphy, entre 1950 y 1974 capellán en una escuela para sordos de la diócesis de Milwaukee”, explica Cascioli.
“Los documentos dicen de hecho que los únicos que se preocuparon por el mal realizado por Murphy fueron los responsables de la arquidiócesis norteamericana y la Congregación para la Doctrina de la Fe, mientras que las autoridades civiles habían archivado el caso. Concretamente, la Congregación para la Doctrina de la Fe, implicada en la cuestión sólo entre 1996 y 1997, dio la indicación de proceder contra Murphy a pesar de que la lejanía temporal de los hechos constituyera un impedimento a la norma del derecho canónico”.
Presentamos la reconstrucción de los hechos ofrecida por Riccardo Cascioli en Avvenire.
* * *
Todo comienza el 15 de mayo de 1974, cuando un ex estudiante de la St. John’s School para sordos presenta una denuncia sobre los abusos realizados sobre él y sobre otros chicos por Lawrence Murphy entre 1964 y 1970, pero  – según se ha publicado – tras una investigación, el juez encargado archiva el caso. La diócesis de Milwaukee en cambio aleja en seguida al padre Murphy, con un permiso temporal por motivos sanitarios (hasta noviembre de 1974) que sin embargo se convierte en definitivo. Una carta de la diócesis de Superior en 1980 explica que Murphy vive en Bounder Junction (Wisconsin), en casa de su madre, aunque continuaba ejerciendo el ministerio sacerdotal ayudando al párroco local.
Mientras tanto, sin embargo, las denuncias ante la diócesis de Milwaukee se multiplican y entre julio y diciembre de 1993 Murphy es sometido a cuatro largos interrogatorios por los responsables de la archidiócesis, acompañados por psicólogos expertos en pedofilia. Surge de ahí un cuadro clínico de “pedófilo típico”, que recomienda un tratamiento psicológico para maníacos sexuales y también un acompañamiento pastoral/espiritual, además de una restricción de la actividad ministerial. Del informe de los interrogatorios se desprende que había 29 denuncias de menores: Murphy admite “contactos” sólo con 19 de los niños implicados. De los documentos sucesivos se tiene la demostración de que la archidiócesis de Milwaukee prosigue sus investigaciones intentando precisar la realidad y la magnitud de los hechos, y el 17 de julio de 1996 el obispo Rembert Weakland escribe al entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Joseph Ratzinger, pidiendo iluminación sobre el caso de Murphy y sobre otro – no relacionado – de otro sacerdote, acusado de crímenes sexuales y financieros.
Monseñor Weakland hace referencia a la denuncia de 1974, y explica que sólo recientemente ha tenido conocimiento del hecho de que ciertos crímenes sexuales tuvieron lugar durante el sacramento de la Confesión, por lo que había encargado oficialmente a un sacerdote de la diócesis, James Connell, llevar a cabo una investigación en profundidad (el decreto es de diciembre de 1995). Un obstáculo a la verificación de los hechos – afirma monseñor Weakland – procede de la comprensible reticencia de los chicos y de la comunidad de la St John’s School en hacer públicas circunstancias embarazosas. Monseñor Weakland se dirige a la Congregación para la Doctrina d la Fe para pedir una aclaración sobre la jurisdicción en este caso de “crimen de solicitación” (canon 1387), y si es competencia de la diócesis o de la Congregación.
De los sucesivos documentos parece que la carta no llegó nunca a la mesa del cardenal Ratzinger y del entonces monseñor Bertone, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En todo caso, a falta de una respuesta, la archidiócesis de Milwaukee sigue adelante su camino y el 10 de diciembre de 1996 informa a Murphy de que el 22 de noviembre se había abierto un procedimiento penal eclesiástico contra él con un tribunal creado ad hoc. La petición de la acusación es la “expulsión de Murphy del estado clerical”.
El problema que se plantea, sin embargo, es el de la prescripción de los crímenes cometidos, por lo que según la norma del derecho canónico no se podría proceder. Pero el arzobispo de Milwaukee tiene intención de conseguir una derogación del canon teniendo en cuenta la situación física y psicológica de las víctimas. Intención avalada después por monseñor Bertone en la carta del 24 de marzo de 1997. A finales de 1997 el proceso pasa a la diócesis de Superior, pero el presidente del tribunal sigue siendo el mismo de Milwaukee, Thomas Brundage. De los documentos presentados por el New York Times se muestra claramente la intención de las autoridades eclesiásticas de Milwaukee y Superior de proceder de la forma más rápida posible para legar a un acto de justicia y de reparación para las víctimas y la comunidad de la St John’s School.
Mientras tanto, Murphy escribe una carta al cardenal Ratzinger (12 de enero de 1998), pidiendo la anulación del proceso contra él porque la Instrucción de 1962 prevé, para comenzar la acción penal, un plazo de 30 días desde el momento en que se presenta la acusación. Murphy afirma además que – además de estar arrepentido – está gravemente enfermo y vive retirado desde hace 24 años. Por lo que pide que al menos no se le expulse del estado clerical.
El 6 de abril de 1998 monseñor Bertone escribe a monseñor Fliss, obispo de Superior, en nombre de la Congregación para la Doctrina de la Fe explicando que – tras haber examinado atentamente el caso – no existe un plazo para la acción penal tal y como aducía Murphy, por lo que el proceso puede continuar, aunque – añade Bertone – hay que tener en cuenta el artículo 1341 del Código de Derecho Canónico, según el cual una sanción penal debe ser aplicada sólo tras haber constatado que no sea “posible obtener de modo suficiente la reparación del escándalo, el restablecimiento de la justicia y la enmienda del culpable” con otros medios.
Monseñor Fliss responde el 13 de mayo a monseñor Bertone afirmando que, conforme a cuanto indica la Congregación, es necesario un proceso a Murphy teniendo en cuenta la gravedad del escándalo y el gran dolor infligido a la comunidad católica de la St John’ School.
Se llega por tanto al 30 de mayo, cuando en el Vaticano hay un encuentro entre monseñor Bertone, el subsecretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe Gianfranco Girotti, y los prelados norteamericanos afectados por la cuestión. Del acta del encuentro se desprende que en la Congregación hay dudas sobre la posibilidad y la oportunidad del proceso canónico, dada la dificultad de reconstruir los hechos sucedidos 35 años antes, sobre todo en lo que respecta al crimen en el confesionario, y dado que no existen otras acusaciones desde 1974 en adelante. Bertone por tanto, como conclusión del encuentro, resume las dos líneas fundamentales que aplicar: una restricción territorial para el ministerio sacerdotal (en la práctica Murphy debe quedarse en Superior) y una acción decidida para obtener el arrepentimiento del sacerdote, incluida la amenaza de “expulsión del estado clerical”.
El obispo de Milwaukee escribe aún el 19 de agosto a monseñor Bertone para ponerle al corriente de las medidas tomadas para llevar a cabo las líneas indicadas por la Congregación, e informarle del hecho de que su diócesis seguirá haciéndose cargo de los costes para apoyar las terapias a las víctimas de los abusos sexuales. Finalmente, el 21 de agosto Murphy muere, cerrando definitivamente el caso.
[Traducción del italiano por Inma Álvarez]

EE UU refuerza su frontera

El aumento de la actividad del crimen organizado en la frontera de EE UU con México ha llevado al gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, a enviar a la Guardia Nacional para reforzar la seguridad.
"Quiero que las personas que viven en el sur de Nuevo México sepan que nos tomamos muy en serio esta violencia fronteriza, por lo que he reforzado la presencia de efectivos de la Guardia Nacional (del Estado de Nuevo México) para que se unan a las patrullas de los cuerpos de seguridad estales, locales y federales que ya vigilan la frontera", afirmó Richardson en declaraciones recogidas por medios locales.
El pasado sábado un hombre de 58 años, Robert Krenz, fue asesinado a tiros en su remoto rancho situado en una región occidental de la franja fronteriza de Nuevo México. Pese a que aún no hay detenidos, la pista del asesinato conduce a las autoridades al otro lado de la frontera.
Además, en los últimos meses, en la región de Bootheel, situada en Nuevo México, y en zonas cercanas del Estado vecino de Arizona se ha producido una ola de criminalidad, con actos de vandalismo y robos en casas, que las autoridades atribuyen a extranjeros.
El incremento de la violencia fronteriza ha llevado al Departamento de Estado de Estados Unidos a renovar las advertencias a sus nacionales de que sean cuidadosos en sus viajes por carretera hacia Nuevo León, Coahuila y Durango. Este aviso, divulgado en el consulado de EE UU en Monterrey, se suma a las dos alertas emitidas en marzo, que advierten a los estadounidenses sobre los tiroteos ocurridos en poblaciones fronterizas como Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Matamoros y Tijuana.

Acciones colectivas

Iniciativa Murillo sobre acciones colectivas/Emilio Rabasa Gamboa,
El Universal, 1 de abril de 2010
El senador del PRI Jesús Murillo Karam presentó en febrero del 2008 al Poder Constituyente Permanente, una iniciativa de enorme valor político y social: las acciones colectivas, que acaba de aprobar el Congreso federal para ser enviada a las legislaturas locales, que viene a llenar un gran vacío en la protección de los derechos de tercera generación, también llamados “derechos colectivos”.
Lástima que ni él, en la exposición de motivos de su iniciativa, ni en las consideraciones del reciente dictamen aprobatorio de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Gobernación y de Estudios Legislativos del Senado, hubiesen mencionado el trascendental impacto que las acciones colectivas pueden llegar a tener en más de 10 millones de mexicanos indígenas, (además de los otros beneficiarios mencionados), cuyos derechos de libre determinación y autonomía consignados en la reforma al artículo segundo constitucional, hasta ahora no eran otra cosa que letra muerta, no obstante la “sangre, sudor y lágrimas” (Churchill) que corrió para llevar a la Constitución esos derechos en el año 2001, gracias al movimiento del EZLN.
Para los derechos colectivos, como son los derechos indígenas, no existía protección efectiva alguna, ya que en la protección de los derechos constitucionales se privilegia “la actuación individual sobre la colectiva” (Murillo Karam).
En efecto fue gracias a Mariano Otero, que el Constituyente de 1857 introdujo el amparo, previamente legislado por Crescencio Rejón en la Constitución de Yucatán, como el mecanismo para proteger los derechos del hombre. Pero la fórmula de Otero fue de corte individualista. Sólo el afectado puede solicitar la protección de la justicia a sus derechos, pero no para el grupo al que pertenece, y la resolución favorable del tribunal sólo a él beneficia.
Cuando el Constituyente de 1916-17 introdujo por vez primera en el mundo a los derechos sociales, del trabajo y agrarios, los acompañó de sus respectivos mecanismos de protección: las Juntas de Conciliación y Arbitraje, y los Tribunales Agrarios, respectivamente. Pero los derechos de tercera generación, como todos los de no discriminación (artículo primero constitucional) y sobre todo los indígenas (artículo segundo) nacieron huérfanos de toda protección. La frivolidad de Fox, no obstante ser el autor de las respectivas iniciativas sobre estos derechos, le impidió ver que necesitaban contar con mecanismos procesales para su debida protección, y así los dejó. Oportunamente critiqué esa enorme laguna (Derecho Constitucional Indígena, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas y editorial Porrúa, 2002), pues me parecía increíble, que después del sacudimiento político y social que causó en México el movimiento zapatista desde 1994, al final saliera una reforma indígena inútil sin la protección jurisdiccional a los nuevos derechos colectivos, e indiqué que eran las acciones colectivas (class actions en las legislaciones de EU y Canadá), la solución.
Con la iniciativa Murillo se reforma el artículo 17 para que: “Las leyes regularán aquellas acciones y procedimientos para la protección adecuada de derechos e intereses colectivos, así como medidas que permitan a los individuos su organización para la defensa de los mismos”.
Habrá que estar muy pendientes sobre la ley secundaria que precisará la naturaleza, tipología y operación de las acciones colectivas. Pero no sólo serán beneficiados los grupos ecologistas, o los usuarios de servicios públicos o los consumidores, sino sobre todo los pueblos y comunidades indígenas, frente a actos de autoridad que vulneren sus derechos de libre determinación y autonomía, por los que tanto lucharon, incluso antes de que apareciera el zapatismo militante. ¡Enhorabuena por esta nueva legislación!
Investigador del Institutode Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Reacciones sobre los abusos sexuales en la Iglesia

En un artículo, el cardenal William J. Levada Núñez , prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, acusó al diario New York Times de tratar injustamente al Papa por la manera como manejó denuncias de abusos anteriormente.
Los obispos suizos instaron a las víctimas a presentar denuncias penales. Los obispos alemanes habilitaron una línea telefónica para las víctimas. El primado de Austria, cardenal Christoph Schoenborn, reconoció la culpa de la Iglesia al presidir una misa realizada bajo el signo del arrepentimiento.
"Gracias por romper vuestro silencio", dijo Schoenborn a las víctimas. "Mucho ha salido a la luz. Son menos los que apartan la mirada, pero resta mucho por hacer".
Una semana después que Benedicto XVI fustigó a los obispos irlandeses por sus errores groseros en el manejo de casos de sacerdotes que violaron niños, los obispos europeos, uno después de otro, confesaron errores, expresaron solidaridad con las víctimas y prometieron actuar cuando se denuncien abusos.
El mismo Benedicto XVI realizaba una Semana Santa de "humildad y penitencia", dijo el vocero vaticano Federico Lombardi a The Associated Press.
"El Papa es una persona de fe. Considera (el escándalo) una prueba para él mismo y para la Iglesia".
En la misa del Jueves Santo en el Vaticano, sin embargo, Benedicto XVI no mencionó los escándalos.
"Como sacerdotes, estamos llamados en fraternidad con Jesucristo, para ser hombres de paz, estamos convocados a oponernos a la violencia y a confiar en el supremo poder del amor", dijo el pontífice en su homilía en la Basílica de San Pedro.
Más tarde celebraba el rito de lavar los pies de 12 sacerdotes en señal de humildad.
El miércoles, la Iglesia respondió enérgicamente a una de las noticias más escandalosas relativas a los abusos: la decisión en la década de 1990 de no expulsar a un cura estadounidense acusado de abusar de niños sordos.
El cardenal Levada dijo en un artículo en la página de internet del Vaticano que juzgar al reverendo Lawrence Murphy hubiera sido "inútil" porque estaba agonizando cuando su diócesis inició un proceso canónico.
Levada criticó al New York Times, que dio a conocer los primeros detalles de la historia la semana pasada. Dijo que el influyente matutino usó erróneamente el caso para criticar a Benedicto XVI por su manera de manejar las denuncias. Una vocera del Times defendió los artículos, señalando que nadie habíe puesto en duda los hechos mencionados por el diario.
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El Papa evita hablar de los abusos sexuales durante las dos misas de Jueves Santo
Benedicto XVI aprovecha no obstante la Misa del Crisma para cargar contra las leyes sobre el aborto
LUCIA MAGI - Bolonia - EP; 01/04/2010
"Los católicos no pueden aceptar las injusticias elevadas a derechos por las leyes, como los asesinatos de niños inocentes aún no nacidos". En su homilía del Jueves Santo, el Papa ha vuelto a cargar en contra del aborto, pero no ha hecho referencia alguna al escándalo de los curas pederastas que está sacudiendo la opinión pública de medio mundo. Benedicto XVI ha celebrado esta mañana la Misa del Crisma, un rito durante el que se bendicen los aceites que se utilizan en los sacramentos y en el que los sacerdotes renuevan las promesas hechas en su ordenación (pobreza, castidad y obediencia). Tras la carta pastoral que envió a los obispos irlandeses con ocasión de la fiesta de San Juan y que condenaba las violencias sobre los menores y prometía punición, el Papa no ha vuelto sobre el tema sino con una alusión.
Eso fue antes de que los documentos, la prensa y los abogados que defienden a las presuntas víctimas hicieran que la crisis salpicara a los aposentos papales, responsabilizando directamente por encubrimiento a Ratzinger durante su etapa como prefecto para la Congregación de la Doctrina y de la Fe. Tampoco en la misa de la tarde en San Juan de Letrán, Benedicto XVI ha cambiado de estrategia.
"El mundo mira para ver lo mejor"
Quien sí ha hablado de la cuestión fue el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Angelo Bagnasco. "Ninguna sombra, aunque muy grave, dolorosa, despreciable, puede borrar el bien cumplido", ha dicho durante la misa en la Catedral de Génova. "La gente -ha relatado ante los numerosos curas presentes- os quiere, os mira con estima y a veces con un poco de curiosidad que vuestra vida solicita. El mundo nos mira con la esperanza de ver lo mejor de la humanidad y del bien". El patriarca de Venecia tampoco ha eludido la crisis: "Tengo un profundo sentido de traición y remordimiento por los crímenes de pedofilia pero también un renovado empeño en no ocultar ni uno de esos delitos, sin esconder nada, sin temblores o minimizaciones".
Mientras tanto, la prensa italiana publica hoy (repubblica.it) que también Pablo VI estuvo al corriente de casos de abusos sobre menores y los silenció. Así lo sostienen los abogados de las víctimas en California que esgrimen una carta, de 1963, enviada por Reverendo Gerard M.C. Fitzgerald al Papa y publicada por Asociated Press. Fitzgerald era jefe de una congregación que se ocupaba de curas que por "problemas morales" no podían ejercer su misión pastoral. En su carta al Papa Montini pedía el permiso para remover algunos curas que mostraban impulsos sexuales hacia menores.

Legionarios

Legionarios vs. Vaticano, salir del clóset
Jenaro Villamil
MÉXICO, D.F., 30 de marzo (apro).- Así como los pecados católicos no pueden convertirse en delitos, como ha pretendido hacer la jerarquía eclesiástica en el caso de los matrimonios gay o la despenalización del aborto, tampoco le resultará a la Legión de Cristo el mea culpa tardío por los delitos cometidos por su fundador, Marcial Maciel, considerándolos simples pecados que se expían con una carta o con pedir perdón a cada una de las víctimas, según lo expresado por su actual director, Álvaro Corcuera. El exceso de astucia del comunicado de los Legionarios de Cristo, difundido el pasado viernes 26, no corrige ni resuelve la impunidad que rodea la historia en torno de Maciel y al imperio que fundó con el aval, la complicidad y el encubrimiento de las autoridades de El Vaticano.
Con toda claridad lo señaló José de Jesús Barba Martín, uno de los más tenaces y lúcidos denunciantes y víctimas de Maciel, al día siguiente de conocerse el comunicado.
“No pueden decir que exclusivamente se trató de un hombre que engañó a la sociedad, que engañó a la Iglesia y que los engañó a ellos. Pudo haber engañado a unas cuantas personas, que no lo conocían de cerca. Pero ellos fueron colaboradores cercanos”, afirmó Barba Martín.
Y señaló a los 16 colaboradores más cercanos de Maciel, que actualmente tienen en sus manos el manejo del imperio de la Legión, cuyo presupuesto asciende a unos 650 millones de dólares al año, tan sólo por las colegiaturas de los 176 colegios, 15 universidades y 50 institutos de educación superior donde atienden a 132 mil alumnos en 22 países donde tienen presencia.
De acuerdo con Barba, entre las personas que estaban en el primer círculo de Maciel figuran: Álvaro Corcuera, actual director de los Legionarios; Luis Garza, el vicario general, así como los consejeros generales Michael Ryan, Joseph Burtka y Francisco Mateos, además de Evaristo Sada, secretario general, y José Cárdenas, director territorial de Chile y Argentina, entre otros.
Por mucho que hayan sacado del clóset a Maciel, los corresponsables de mantener la simulación y la complicidad difícilmente podrán librarse de las consecuencias bajo señaladas:
1) El futuro de la Legión y el pleito con Ratzinger: No es una circunstancia fortuita la que obligó a los Legionarios a asumir que Maciel abusó sexualmente de seminaristas durante varias décadas. En el fondo, hay un pleito de sobrevivencia y de poder entre el papa Joseph Ratzinger, que también conoció y calló muchos de las denuncias en contra de Maciel cuando encabezó, durante el papado de Juan Pablo II, la Congregación para la Doctrina de la Fe, y las redes empresariales, eclesiásticas y mediáticas que poseen los Legionarios.
Antes de que su papado acabe señalado por la ola de escándalos que han salido a relucir en Berlín, Irlanda, Estados Unidos y en su propio entorno cercano, Benedicto XVI ha decidido enfrentar el “pecado” de la pederastia y de los abusos sexuales, intentando una mayor centralización de la Santa Sede para eliminar los “focos rojos” que existen en esta institución milenaria.
Uno de esos “focos rojos” es, sin duda, la Legión de Cristo, un poder dentro de otro poder. Tan sólo para dar una idea de las dimensiones de la empresa que fundó Marcial Maciel basta revisar las estadísticas propias de 2009: tienen 3 mil 400 miembros, de los cuales 800 son sacerdotes distribuidos en 22 países.
A través de su “brazo laico”, conocido como Regnum Christi, y de sus 75 mil miembros distribuidos en 45 países, reciben un promedio de 100 millones de dólares de donaciones anuales y administran una serie de “misiones”, clubes juveniles, etc.
Además, poseen la Fundación Altius, que recibe ingresos propios y tiene presencia en 13 países. Encabeza 48 proyectos, incluyendo un Centro Altius Integra para atender a inmigrantes en Europa.
Las redes de la Legión de Cristo también incluyen la administración de medios de comunicación, como la estación de radio Guadalupe, en California, Estados Unidos; las revistas National Catholic Register y Faith and Family Magazine, así como la agencia de noticias Zenit, con 615 mil 386 suscriptores en 19 países.
La auditoría a las cuentas de las empresas de la Legión de Cristo es el otro ángulo de la disputa entre El Vaticano y la orden.
2) La indemnización a las víctimas y a los herederos: Hasta antes de la muerte de Maciel, el escándalo de los abusos sexuales y de su narcodependencia era la preocupación central para la Legión de Cristo. Invirtieron dinero, poder y relaciones para amedrentar a los medios que documentaron las denuncias de las primeras víctimas que desde 1997 dieron su testimonio.
Ganaron tiempo, pero no pudieron evitar que El Vaticano iniciara una investigación en torno de estas denuncias.
Desde 2008 comenzó a ventilarse que Maciel no sólo abusó de sacerdotes y seminaristas, sino también tuvo una “doble vida”.
En la prensa española, y después en los medios mexicanos, se documentó que Mon Pérre tuvo, por lo menos, tres hijos –una mujer y dos varones– y dos relaciones de carácter marital, y abusó también de sus propios vástagos, incluyendo a uno adoptado.
Raúl y Omar González Lara, dos de los hijos de Maciel, junto con su madre Blanca Estela Lara, aparecieron en una extensa entrevista con Carmen Aristegui en MVS para denunciar la relación con el fundador de los Legionarios.
La respuesta de la institución no fue ni compasiva ni caritativa. Asumieron que Marcial Maciel tuvo una “doble vida” –eufemismo para negar el encubrimiento– y acusaron a los hijos de querer extorsionarlos cobrando 26 millones de dólares.
En este terreno la Legión no ha cambiado un ápice su discurso. Cuando se trata de resarcir el daño a las víctimas o de pagarles a sus hijos la parte correspondiente de su patrimonio, han reiterado que se trata de extorsión.
Emilio Bartolomé, vocero de la Asociación de Ayuda a Afectados por las Enseñanzas del Grupo Religioso Legionario de Cristo, inscrita en España, advirtió que no basta con reconocer los “pecados” de Maciel. Sólo queda un camino: “reparar el daño a las víctimas, según las exigencias de justicia y caridad cristiana, y luego convocar a un capítulo general para refundar o desaparecer la orden”.
3) La Legión y el escándalo mediático: Las innumerables preguntas sin respuesta generarán una dinámica de nuevos escándalos mediáticos. Querer sacrificar la figura de Maciel para salvar a la institución es una operación difícil de sostener por una sencilla razón: la institución era Maciel.
El grado de personalización, de control y de tiranía que llegó a tener el sacerdote de Cotija, Michoacán, en torno de la Legión de Cristo no nos habla de “renglones torcidos” ni de la posibilidad de “dar vuelta a la página”. El renglón torcido se sigue escribiendo y Maciel no era una página más, era el libro, la doctrina y la esencia de la orden religiosa.
La dinámica mediática ha vencido a los propios intentos de censura: desde las presiones de anunciantes vinculados a la Legión que recibieron en 1997 La Jornada y CNI-Canal 40, hasta el empeño de la jerarquía mexicana por minimizar, excusar o excomulgar a quienes se atrevan a indagar más allá del guión que han escrito sobre la marcha.
El escándalo mediático ha resultado ser una medida no deseable, pero eficaz, ante el ambiente de impunidad que rodea las historias legionarias.
“Cuando los representantes de los dioses y de los césares cenan en la misma mesa, la sociedad busca la salida por otras vías. Una de ellas son los medios”, escribió Diego Pettersen Farah en El Informador, para explicar la delicada trama que se ha tejido en torno de Maciel.
La última perla del escándalo la acaba de proporcionar el obispo legionario de Cancún, Pedro Elizondo. Para este prelado, los curas pederastas, incluido Maciel, “lo hicieron por ignorancia, a lo mejor no lo sabían. En tal medida puede aplicárseles el precepto de Jesucristo: ‘perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
La justificación resulta grosera y es pólvora para otros escándalos. Si tan inocentes o ignorantes de su propio delito fueron, ¿por qué presionaron para acallar los testimonios de las víctimas? ¿Por qué ignoraron durante décadas el punto de vista de los propios abusados? ¿Por qué insiste la jerarquía católica en minimizar lo que a todas luces resulta ser un problema consustancial a las reglas de sumisión, silencio y simulación que no tiene nada qué ver con la genuina doctrina cristiana?
El verdadero escándalo mediático no es que la Legión haya decidido sacar del clóset a su fundador. Marcial Maciel no era Ricky Martin ni hubo valentía en su papel de cabeza visible de una teología a favor de los ricos, poderosos y blancos. El verdadero escándalo es tratar de reducir un problema de poder, de fe y de justicia a una pequeña temporada en el infierno.



El Vaticano sólo busca lava su imagen

El Vaticano sólo busca lavar su imagen: víctima de Maciel
Nota de Rodrigo Vera
MÉXICO, D.F., 31 de marzo (apro).- Juan José Vaca, una de las víctimas de Marcial Maciel, pidió hoy a los Legionarios de Cristo que reparen “de una manera sensible y justa” los daños ocasionados por su fundador.
Además, añadió que no basta solamente con pedir perdón.
En declaraciones hechas en Nueva York, donde actualmente reside, Vaca agregó que fue “sumamente pobre” e “inadecuado” el gesto público de contrición que hicieron los Legionarios de Cristo el pasado viernes 26, ya que sólo pidieron perdón en términos “muy generales y superficiales”.
Y reveló que en diciembre pasado el actual director general de la Legión, el padre Álvaro Corcuera, le hizo una llamada telefónica para pedirle personalmente perdón por los abusos que contra él cometió Marcial Maciel.
El presidente de los Legionarios en Estados Unidos de 1971 a 1976 cuenta lo que le contestó a Corcuera: “Yo le dije: ‘Acepto tu llamada, pero quiero que sepas que el pedir perdón no es suficiente… Todos estos daños que nos han causado tienen que ser reparados. No hay una culpa que quede sin solucionar si no se rapara con hechos concretos’”.
En entrevista con MVS Radio, dijo que en esa llamada telefónica sintió “cordial y apenado” a Corcuera, quien además le confesó que jamás había creído en las acusaciones contra Marcial Maciel.
Vaca –quien ingresó a la orden en 1960, cuando tenía diez años de edad– dijo que él siempre denunció los sobornos que daba Maciel a algunos cardenales de Roma, haciéndolos pasar como “ayuda para sus actividades de caridad”.
Añadió que ante los actuales escándalos por abusos sexuales cometidos por sacerdotes de varios países, El Vaticano sólo intenta “salvar la imagen de la Iglesia”, no reparar los daños.
Y concluyó: “La podredumbre se les ha subido por encima de los ojos, ya no se puede tapar el sol con un dedo”.