15 ene. 2009

Discurso de despedida



George W. Bush dijo adiós a la nación que ha presidido durante ocho años.
Bush se dirigió al puebo de EE UU en un discurso de despedida de 13 minutos justo a las 20.00 horas desde la Casa Blanca.
Lo acompañaron unas 200 personas, entre los cuales había 45 personas invitadas
En su alocución, la última de su mandato, defendió su legado y enumeró lo que considera sus logros durante sus ocho años en el poder, que concluirán el próximo martes cuando su sucesor, Barack Obama, jure el cargo en las escalinatas del Capitolio.
Su mayor logro, opinó, ha sido evitar que haya vuelto a repetirse un atentado en suelo estadounidense tras los perpetrados el 11-S
que dejaron casi 3.000 muertos en Nueva York, Washington y Pensilvania.
"A medida que los años han pasado, la mayor parte de los estadounidenses ha podido volver a su vida de siempre de antes del 11-S. Pero yo nunca lo hice. Cada mañana he recibido un informe sobre las amenazas contra nuestro país, y he prometido hacer todo cuanto estuviera en mi mano para mantenernos a salvo", declaró.
Aunque reconoció errores y "cosas que haría de manera diferente si pudiera", insistió en que "siempre" ha actuado teniendo en cuenta lo que más convenía a EEUU y de acuerdo con su conciencia.
"Es posible que ustedes no estén de acuerdo con algunas decisiones difíciles que he tomado. Pero espero
que estén de acuerdo en que estuve dispuesto a tomar decisiones difíciles", apuntó.
Bush se despidió con una serie de recomendaciones, entre ellas mantenerse alerta contra posibles atentados.
"Nuestros enemigos son pacientes y están decididos a atacar de nuevo", advirtió. "Debemos evitar dormirnos en los laureles. Tenemos que mantenernos resueltos, y no debemos jamás bajar la guardia", reiteró.
En su lista de recomendaciones, instó a "rechazar el aislacionismo y su compañero, el proteccionismo", pues retirarse tras las fronteras "sólo invitará al peligro".
Rindió un homenaje a su sucesor Barck Obama, "un hombre cuya historia refleja la promesa duradera de nuestra tierra" al convertirse en el primer mandatario negro del país y cuya investidura considera que constituirá "un momento de esperanza y orgullo".
El discurso fue la última comparecencia pública programada del Presidente número 43 hasta la inauguración del próximo martes del presidente electo Barack Obama.

Carta del Papa

Carta del Papa al legado pontificio para el Encuentro Mundia de las Familias:
"Los principales maestros de la humanidad son los mismos padres de familia"
Traducción al español de la carta en latín que Benedicto XVI dirigió al cardenal Tarcisio Bertone S.D.B, secretario de Estado, legado pontificio para el VI Encuentro Mundial de las Familias.
* * *
Al venerado hermano 
Tarcisio Bertone, S.D.B.

Secretario de Estado
Con el deseo de que la sociedad futura goce de una condición más digna, muchos pastores y fieles laicos de todo el mundo, se reunirán próximamente en la ciudad de México para el VI Encuentro mundial de las familias, que tiene por tema: "La familia formadora en los valores humanos y cristianos".
Este tema es de suma importancia, pues "la familia está llamada a desempeñar su deber educativo en la Iglesia, participando así en la vida y en la misión eclesial. La Iglesia desea educar sobre todo por medio de la familia, habilitada para ello por el sacramento, con la correlativa "gracia de estado"" (Juan Pablo II, Carta a las familias
Gratissimam sane, 16).
Realmente, los principales maestros de la humanidad son los mismos padres de familia que, sostenidos por la gracia divina, se esfuerzan por transmitir a sus hijos las virtudes de la fe en Cristo, la caridad operante y una gran esperanza, y "en este campo tienen incluso una competencia fundamental: son educadores por ser padres" (ib.).
Conviene recordar que a todas las familias cristianas se presentan los brillantes ejemplos de algunos fieles, tanto de tiempos antiguos como de épocas recientes, que no sólo a los jóvenes, sino también a la gran mayoría de la gente, dejaron su vida como ejemplo de nobleza y recuerdo de virtud (cf. 2 M 6, 31). Entre ellos cabe destacar en Oriente a los santos Basilio y Emelia, que entre sus nueve hijos cuentan con cuatro santos, y en Occidente a los santos Gordiano y Silvia, padres del Sumo Pontífice san Gregorio Magno.
Al inicio de este milenio, la Madre Iglesia ha inscrito en el catálogo de los beatos a María Teresa Ferragud Roig, que en España juntamente con sus cuatro hijas vírgenes consagradas a Cristo consiguió la palma del martirio y la gloria celestial; a los esposos Luis Beltrame Quattrocchi y María Corsini, en Italia; Luis Martin y Celia María Guérin, en Francia, padres de santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones y flor del Carmelo.
Estoy convencido de que este acontecimiento puede ser muy beneficioso para toda la sociedad y para cada persona. Por eso, de buen grado acepté la invitación del venerado hermano cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo metropolitano de México; pero, dado que yo no puedo acudir personalmente, con confianza te envío a ti, venerado hermano, mi principal y muy diligente
colaborador en despachar los asuntos diarios, para que me representes dignamente y lleves a las personas allí congregadas mi exhortación paterna y mi cordial saludo. Por lo cual, con esta carta te nombro mi legado para el VI Encuentro mundial de las familias, que se celebrará en México del 13 al 18 del próximo mes de enero.
Encomiendo encarecidamente tu legación y todo el Encuentro mundial de las familias a la poderosa intercesión de la santísima Virgen María de Guadalupe y de san José, así como de todos los santos padres de familia, a fin de que obtengan del Hijo de Dios para los gobernantes de las naciones y para las familias mismas las ayudas, los derechos y las luces necesarios, para que la dignidad de todos los hombres de verdad se reconozca, se respete y se honre.
Por último, quiero que impartas amorosamente, en mi nombre, la bendición apostólica, prenda de gracia celestial y testigo de mi comunión, a todos los que participen en ese acontecimiento.
Vaticano, 28 de diciembre de 2008, cuarto de mi pontificado
BENEDICTVS PP. XVI
Traducción distribuida por la Santa Sede

23 agentes de la DEA en México

Oficialmente la DEA tiene en México 23 agentes especializados
■ Se espera que contrate a mexicanos para trabajar encubiertos
Oficialmente la DEA tiene en México 23 agentes especializados
Gustavo Castillo García
Publicadoen La Jornada, 14 de enero de 2009;
La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) cerró 2008 con un total de 23 agentes altamente especializados laborando en México, y no se descarta para este año el envío de un mayor número de elementos, así como la contratación de mexicanos que sirvan a esa corporación como personal encubierto, revelaron funcionarios del gobierno mexicano, al considerar que desde el inicio del mandato de Barack Obama existirá mayor coordinación binacional en el combate al tráfico de drogas.
Luego de la reunión que sostuvieron Felipe Calderón y Barack Obama, fuentes del gobierno federal que participan en el gabinete de seguridad nacional revelaron que el número de agentes de la DEA que laboran en México en sus distintas bases, pero sobre todo en zonas como Tijuana, Nuevo Laredo, Guadalajara, Culiacán, Mérida y el Distrito Federal, es de 23 diplomáticamente reconoc
idos.
Sin embargo, explicaron que es sabido que hay mexicanos, algunos de ellos ex funcionarios del gobierno, que colaboran de manera encubierta con información, análisis u observación de los fenómenos del narcotráfico, sobre todo en lo que tiene que ver con presencia y estructura de los distintos cárteles de la droga.
Los entrevistados señalaron que el aumento de la violencia en nuestro país, la detección de un gran número de armas procedentes de Estados Unidos y la cada vez mayor penetración de los cárteles en las instituciones de seguridad han sido los temas que más atención tienen por parte de los agentes estadunidenses.
De las investigaciones que han desarrollado los elementos de la DEA, parte de la información se comparte con las autoridades mexicanas a fin de realizar las llamadas operaciones espejo, es decir, se combatía a traficantes de drogas de una misma organización en ambos territorios.

México Unido, donativos de la SSP

Comentario de México Unido contra la Delincuencia
El Correo Ilustrado de La Jornada, 15 de enero de 2009:
En relación con la nota publicada en la portada de su edición de ayer, “Triplicó la SSP donativos a la agrupación de Elena Morera”, me permito hacer los siguientes comentarios:
Los montos donados por la SSP a México Unido Contra la Delincuencia fueron entregados con total transparencia, apego a la legalidad y en atención al Plan Nacional de Desarrollo, el cual en sus objetivos destaca fomentar el desarrollo de una cultura de la legalidad, y en sus estrategias están prever la necesidad de fijar mecanismos de coordinación con la sociedad civil para rescatar los espacios públicos, así como redoblar esfuerzos para la detección anticipada de grupos proclives al delito, para lo cual se llevarán a cabo programas educativos y medidas de prevención entre la población.
México Unido Contra la Delincuencia siempre se ha conducido con transparencia y marcadamente tratándose de donativos como los mencionados. Prueba de ello es que las auditorías que regularmente se aplican al ejercicio de esos recursos se encuentran a disposición de la ciudadanía en su página de Internet
.
En congruencia con lo anterior, se detallan a continuación los convenios que hasta el momento se han firmado con la Secretaría de Seguridad Pública Federal para el donativo de recursos públicos (Ver gráfico).
Para mayor detalle de los montos recibidos, ponemos a su disposición y a la de cualquier interesado nuestra página
www.mucd.org.mx y destacamos que igualmente un ejemplo de la transparencia en el uso de las donaciones es la propia información que el IFAI hace pública al respecto.
Asimismo, como ya se ha aclarado con anterioridad y en diversas ocasiones, yo no percibo ningún ingreso ni desempeño ningún cargo en la Secretaría de Seguridad Pública federal, así como tampoco ninguno de los integrantes de nuestra organización.
México Unido Contra la Delincuencia, AC es una agrupación que trabaja en la búsqueda de una sociedad en la que se pueda vivir y progresar con seguridad y tranquilidad. Como ciudadanos, estamos comprometidos con México y somos conscientes de nuestra responsabilidad de participar para hacer de nuestro país un lugar en que nuestros hijos puedan desarrollarse con seguridad y en paz.
María Elena Morera de Galindo, presidenta nacional
***
Respuesta de la reportera
La respuesta de María Elena Morera de Galindo confirma las cifras oficiales obtenidas por este diario en cuanto al monto que la Secretaría de Seguridad Pública federal ha entregado a México Unido contra la Delincuencia para diversos proyectos, hecho que no juzga esta reportera en su nota.
Con respecto a los cargos que Morera, su hijo Juan Pablo Galindo Morera o colaboradores han ocupado o no dentro de la estructura de esa dependencia, el propio Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), en su sesión plenaria de ayer, ordena a esa dependencia que clarifique en qué lapsos o periodos hubo tales nombramientos, sobre todo porque el año pasado apareció en el Registro de Servidores Públicos de la Función Pública el nombre de Galindo Morera, como supuesto asesor de Genaro García Luna. Un gran servicio se haría a nuestros lectores si la presidenta de esa agrupación clarifica esa información que ayer confirmó el IFAI y ha sido difundida por otros medios de comunicación.
Elizabeth Velasco C.
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La nota en La Jornada, 14 de enero de 2009;
La SSP ha entregado más de $4 millones a México Unido contra la Delincuencia
■ La información de los donativos se tuvo que revelar por una queja presentada ante el IFAI
La SSP ha entregado más de $4 millones a México Unido contra la Delincuencia
■ El instituto analizará respuesta de la CFE, que declara inexistentes contratos con Hildebrando
Elizabeth Velasco C.
La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal ha entregado a México Unido contra la Delincuencia un total de 4 millones 256 mil 916 pesos en donativos, informó la dependencia a una solicitud de información.
En septiembre pasado, la SSP dio a conocer que había donado a la organización un millón 476 mil 660 pesos entre 2005 y 2007. La diferencia, 2 millones 780 mil 256 pesos, fue entregada de enero a noviembre de 2008.
El monto se reveló a un ciudadano que interpuso un recurso de queja ante el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), por considerar que se le dieron datos de manera parcial, ya que también había solicitado informes acerca de las prestaciones y salarios que recibe la titular de la agrupación, María Elena Morera, y colaboradores cercanos.
Hay que recordar que la agencia Reporte Índigo dio a conocer el año pasado que el hijo de Morera se desempeñaba como asesor del titular de la SSP federal, Genaro García Luna. Sin embargo, la dependencia en su respuesta niega cualquier relación laboral con Morera, sus colaboradores o personas cercanas a ella.
La Dirección General de Recursos Humanos de la SSP federal respondió sobre el tema que “no se tiene registro de que la titular de México Unido contra la Delincuencia ocupe puesto alguno en la Secretaría de Seguridad Pública. Por otra parte (esa dirección) desconoce a el o los colaboradores de México Unido contra la Delincuencia, por lo que no está en capacidad de atender esta parte del requerimiento”.
La resolución de ese caso, registrado por el IFAI con el expediente 5057/08, corresponde al comisionado ponente Juan Pablo Guerrero.
También se discutirá una solicitud vinculada con datos personales, cuya regulación a escala federal no existe. Se trata de una solicitud a la Policía Federal Preventiva (PFP), en la cual se requieren los nombres de cada uno de los 700 elementos de seguridad regional que ascendieron a oficiales en la promoción 2008, el lugar que ocuparon del uno al 700, y el promedio obtenido.
El IFAI ha establecido el criterio de que el nombre de los funcionarios es público. Sin embargo, la PFP reservó por 12 años, el máximo tiempo de clasificación, los nombres para garantizar la “seguridad personal” de los agentes que laboran en la corporación.
En el orden del día que hoy se evaluará por el pleno del IFAI se incluye la respuesta de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la cual declaró la inexistencia de contratos celebrados con Hildebrando, SA de CV, empresa del cuñado del presidente Felipe Calderón, Diego Zavala, y cuyos negocios con diversas dependencias del gobierno federal (Instituto Federal Electoral, Secretaría de Desarrollo Social, Petróleos Mexicanos, Servicio de Admninistración Tributaria, CFE, Secretaría de Gobernación, Instituto Mexicano del Seguro Social y otras) se dieron a conocer en 2006 por la vocera de Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum.
La CFE aseguró que no existe convenio alguno con la empresa de Diego Zavala, de 2006 a 2008, lo mismo que la Secretaría de Hacienda, a la cual se le hizo la misma petición. Este diario revisó la página oficial de Compranet, en donde ya no aparece ningún contrato que haya sido suscrito entre alguna dependencia e Hildebrando.

Hilary sin problemas

La Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de EE UU dio su respaldo este dia a la designación de Hillary Rodham Clinton como nueva secretaria de Estado. Seguramente no tendra problemas en el Pleno senatorial debido al apoyo casi unánime de sus colegas. El único voto en contra fue del senador republicano David Vitter, quien advirtió que las actividades internacionales de su esposo, el ex presidente Bill Clinton, quien recauda fondos para fines de caridad, podrían generar conflictos de intereses.
Jim DeMint, otro senador republicano, dijo que también él tiene reservas sobre posibles conflictos de intereses, pero que no obstaculizará el nombramiento y opina que Clinton podría ser una de las mejores secretarias de Estado que haya tenido el país.
En los próximos días el gobernador de Nueva York, David Paterson (D), decidirá quien sustituirá a Hillary; Caroline Kennedy, principal heredera de una dinastía política, aspira a ese espacio.

Los "amigos" del pueblo palestino

Los dudosos "amigos" del pueblo palestino/Bernard-Henri Lévy
Publicado en EL MUNDO, 14/01/09;
Dejemos de lado los gritos de «Muerte a los judíos», perfectamente legibles en las pancartas de los manifestantes de Bruselas, París o Madrid. Pasemos por alto a ese sindicato italiano, el Flaica-Uniti-Cub que, según La Repubblica del 9 de enero, y «como signo de protesta» contra la operación israelí en Gaza, llama a «no comprar en los comercios pertenecientes a miembros de la comunidad judía», algo sin precedentes en Europa desde hace tres cuartos de siglo.
Tampoco seré tan cruel como para insistir en el eje, cuando menos nauseabundo, que se forma cuando a la señora Buffet (secretaria general del Partido Comunista Francés- y al señor Besancenot (Líder de la Liga Comunista Revolucionaria) se les une, en la cabeza de la manifestación, el anarquizante Dieudonné (humorista y actor) o, cuando el compadre de éste, Jean-Marie Le Pen (líder de la ultraderecha francesa) une su voz a la suya, para comparar la franja de Gaza con un «campo de concentración».
Es precisamente en Ramala, capital de la Autoridad palestina, y en Sderot, ciudad israelí en la frontera con Gaza sometida al fuego de los misiles Qassam, donde descubro las imágenes de estas manifestaciones de apoyo a la «causa palestina». Y al ver esas multitudes de europeos chillando y vociferando, al observarlas cuando me encuentro en compañía de personas de ambos bandos cuya máxima preocupación sigue siendo -a pesar de las bombas y a pesar de los sufrimientos y de los muertos- no cortar por nada del mundo el hilo de la convivencia y del diálogo, quiero añadir unas cuantas puntualizaciones a las que ya avanzaba la semana pasada y que me valieron, por parte de los internautas de Point, numerosos correos.
¡Qué alivio ver a los palestinos reales, en vez de a esos palestinos imaginarios, que creen estar haciendo resistencia, atacando sinagogas en Francia! Los primeros, repito, se obligan a la moderación y, con una admirable sangre fría, intentan preservar las oportunidades de cohabitación del mañana; los segundos arden de odio, son más radicales que los radicales y están dispuestos a vengar, sobre el asfalto de las ciudades de Europa, hasta la última gota de sangre del último palestino. Los primeros hacen distinciones.Saben que, en este asunto, ni todo es blanco ni todo es negro.Saben, sobre todo, que Hamas tiene una parte aplastante de culpa en el desastre en el que se ha visto sumido su pueblo. Los segundos, como si la confusión no fuese ya suficiente, utilizan con delectación las tonterías más enormes de la propaganda antiisraelí. Y se convierten en teóricos y prácticos del atentado suicida y del escudo humano de los nuevos Che Guevara, cuyas insignias y emblemas enarbolan. En vez de calmar el asunto, juegan a la política del cuanto peor, mejor y arrojan fuego a las almas.
¡Qué regresión, qué grado cero del pensamiento y de la acción entre estas gentes que, a distancia, ignorantes de los datos del drama, llaman al odio, cuando tendrían que estar propiciando la reconciliación y la paz! Una paz que supone dos estados que acepten vivir juntos y proceder al reparto de la tierra. Una paz que supone, por parte de ambos lados, la renuncia al extremismo, a ir hasta el final, a las ideas preconcebidas e, incluso, a los sueños. Una paz que implica, por ejemplo, un Israel que se retire de Cisjordania, como se retiró de Líbano y, después, de Gaza. Pero también implica que el bando palestino no aproveche las retiradas para transformar el territorio evacuado en base de lanzamiento de misiles contra los civiles. Una paz que pasa por un alto el fuego. Pasa por parar los combates que están ocasionando un número de víctimas, especialmente entre los niños, evidentemente insostenible. Pero también pasa por la eliminación política de un Hamas al que le importan un comino las víctimas y la paz y que, por no haber podido imponer la sharia a su pueblo, lo arrastra a la vía del martirio y del infierno.
Estoy, pues, en Ramala. En Sderot y en Ramala. Y viendo, desde Sderot y desde Ramala, esta movilización contra un «holocausto» que, en el momento en el que escribo, ocasionó 888 muertos, planteo unas simples preguntas. ¿Dónde estaban estos manifestantes, cuando se trataba de salvar, no ya a 888, sino a los 300.000 muertos de las matanzas programadas de Darfur? ¿Por qué nunca salieron a la calle cuando Putin arrasaba Grozni y transformaba a decenas de miles de chechenos en gavillas humanas y en carne de cañón? ¿Por qué se callaron, cuando, un poco antes, durante años interminables y, esta vez en el propio corazón de Europa, se exterminó a 200.000 bosnios, cuyo único crimen era haber nacido musulmanes? Parece que hay gente para la que el buen musulmán sólo es el que está en guerra contra Israel. Más aún, he aquí a los nuevos adeptos del viejo «dos pesos, dos medidas», que sólo se preocupan del sufrimiento musulmán cuando se creen autorizados a imputárselo a los judíos. El autor de estas líneas encabezó la movilización en pro de los habitantes de Darfur, de los de Chechenia y de los de Bosnia. Además, apuesta, desde hace cuarenta años, por un Estado palestino viable, al lado del Estado de Israel. Aunque sólo sea por eso, se le permitirá que considere este tipo de actitudes como algo repugnante y frívolo a la vez.

Cese al fuego en Gaza

Lecciones de un cese del fuego despreciado/Álvaro de Soto, diplomático peruano, fue coordinador especial de la ONU para el Proceso de Paz en Oriente Próximo
Publicado en EL PAÍS, 14/01/09;
No debería sorprendernos el rechazo casi inmediato, tanto de Israel como de Hamás, del alto al fuego pedido por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Israel insiste en condiciones severas antes de concluir la Operación Plomo Fundido: primero, que cesen los disparos de cohetes; segundo, que se impida el rearme de Hamás, y tercero, que el cese sea duradero.
Hamás plantea, además, sus propias condiciones: la apertura de todas las puertas de entrada y salida que Israel ha abierto y cerrado arbitrariamente desde principios de 2006.
Además, si Hamás aceptara las condiciones segunda y la tercera, dejaría de ser movimiento de liberación militante.
Para entender mejor la recalcitrancia de Hamás es útil referirse a la resolución 1850 del Consejo, aprobada el 16 de diciembre de 2008, días antes de que se desencadenara la crisis.
Veamos por qué. Cuando asumió la presidencia, el líder palestino Mahmoud Abbas, que anhelaba reanudar las negociaciones rechazadas por Israel bajo su predecesor Arafat, tenía que llegar a entendimientos con las milicias que podrían sabotearlas.
La milicia principal era, y es, Hamás, que Estados Unidos y la UE califican de organización terrorista. Hamás tiene una milicia fuerte, motivada y compara-tivamente disciplinada que ha cometido actos de terror pavorosos, pero sin cuya cooperación no es posible controlar la violencia contra Israel. Circunscribirla a su actividad terrorista es incorrecto, pues Hamás tiene varias facetas: también es una organización social de beneficencia que suple la ineficacia y la corrupción de las autoridades de Fatah, el anquilosado partido de Arafat. Además, con su manejo hábil del púlpito y su desempeño relativamente limpio y eficiente en las municipalidades que encabeza, Hamás se ha convertido en un diestro actor político.
En marzo de 2005, en negociaciones auspiciadas por Egipto, Abbas logró dos objetivos importantes: Hamás suspendió los ataques contra Israel y aceptó participar en las elecciones legislativas, lo cual hasta entonces había rechazado porque éstas eran fruto de los acuerdos de Oslo que Hamás había denunciado. Abbas se comprometió a dar inicio a la reforma de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a fin de incluir a Hamás.
En septiembre de 2005, de cara a las elecciones legislativas palestinas de enero de 2006, el Cuarteto (EE UU, UE, Rusia y la ONU), pese a la oposición del entonces premier israelí Ariel Sharon, respaldó la estrategia de Abbas, que apuntaba a integrar a Hamás al sistema político creado en Oslo. En la campaña Hamás hizo a un lado su documento de fundación, que postula laeliminación de Israel, y presentó un programa político más bien pragmático. Sus líderes se mostraron receptivos a una solución al conflicto en la que el futuro Estado palestino aceptaría por lo menos tácitamente al Estado israelí.
Para sorpresa de casi todos, Hamás ganó la mayoría de la legislatura. Ofreció integrar a miembros de Fatah en el Gobierno, y aceptó que Abbas, en su calidad de líder de la OLP, continuara como negociador palestino con Israel, sujeto, por cierto, a que el resultado fuese sometido a referéndum.
Los territorios palestinos ocupados dependían para entonces de Israel para comunicarse con el mundo exterior. Ahora, existe un lugar de cruce con Egipto que en principio debe ser vigilado por la UE. Por tanto, la Autoridad Palestina depende casi totalmente de la comunidad internacional, y, sobre todo, de los países europeos. Así, éstos tenían herramientas para influir positivamente sobre la evolución del nuevo Gobierno. La comunidad internacional había alentado las elecciones como parte de un proceso de democratización. Por tanto, tendría que haber ejercido esa influencia en forma que respetara la voluntad libremente expresada por el pueblo palestino, tras décadas de humillaciones, en las urnas. Habría hecho falta un fino trabajo diplomático con las nuevas autoridades de la Autoridad Palestina a fin de encaminarlas por la senda de una solución negociada del conflicto con Israel, hacia la cual daban señales de dirigirse.
Pero la comunidad internacional hizo caso omiso de la evolución positiva de Hamás. Quizás interpretando como señal de debilidad la disposición de Hamás de participar en elecciones y suspender los ataques, optó por exigirle, previo a cualquier cooperación o contacto, precondiciones que incluían el reconocimiento de Israel, lo que para Hamás, si no venía acompañado de un acuerdo de delimitación de fronteras, equivalía a legitimar la ocupación.
Con pocas excepciones, la comunidad internacional no solamente dio las espaldas a los gobernantes libre y justamente elegidos por el pueblo palestino, sino que al retirar la cooperación, debilitó las instituciones de la Autoridad Palestina que debían servir de base para un futuro Estado. Al hacerlo, cohonestó el castigo colectivo aplicado por Israel al pueblo palestino por haber elegido a Hamás, agudizando la miseria en la que vive y cortándole las vías para despegar
económicamente.
El rechazo de la comunidad internacional continuó aún después de la formación, bajo los auspicios del rey de Arabia Saudí, de un Gobierno de unidad nacional, en febrero-marzo de 2007. Su fracaso llevó al cisma entre Fatah y Hamás y a la separación violenta entre Cisjordania y Gaza en junio de 2007, que hoy persiste. La política de exclusión ha tenido el efecto de radicalizar un movimiento que empezaba a orientarse hacia el juego democrático y la negociación.
El proceso de conversaciones iniciado en Annapolis en noviembre de 2007 entre Israel y Abbas intentaba crear una plataforma para que éste recuperara la iniciativa política a expensas de Hamás. Como varios dijimos en aquel momento, esas conversaciones estaban condenadas al fracaso: ¿cómo hacer la paz con la mitad de los palestinos, mientras se excluye y castiga a la otra mitad, que además goza de legitimidad ganada en las urnas? Abbas sale muy debilitado, como líder político e interlocutor, de la crisis actual.
La resolución 1850 intenta consolidar y codificar el proceso de Annapolis. Un observador malicioso podría pensar que el propósito de la resolución 1850 era maniatar al próximo presidente de Estados Unidos, el aliado más poderoso que tiene Israel, para que éste no cambie de rumbo. Ojalá que éste no sea el caso: los amigos de Israel le hacen un flaco servicio al alentarlo a que continúe en la vía actual que manifiestamente no da resultados positivos y que, a largo plazo, puede tener un costo altísimo.
A fines de 2007, Ehud Olmert advirtió a sus compatriotas que la creación de un Estado palestino es no solamente vital para la supervivencia del Estado de Israel, sino también urgente, pues de aquí a pocos años los palestinos constituirán mayoría en la Palestina histórica. Si se continúa por el camino actual, la advertencia de Olmert se tornará en profecía. La manera de impedir que ésta se realice y rescatar el malherido proyecto de solución de dos Estados es adoptando un enfoque inclusivo, que tienda a unir y sintetizar al pueblo palestino, no a dividirlo.

El dolor ajeno

Ver, imaginar, sentir, el dolor ajeno/Juan Goytisolo, escritor
Publicado en EL PAÍS (www.elpais.com) , 13/01/09;
Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos”, leí en algún libro, no sé si de Todorov o de Carlos Fuentes. La frase se refería a gestas lejanas, como fueron la Conquista española de América o las guerras coloniales europeas del siglo XIX, cuando las crueldades de aquéllas, sufridas por pueblos “inferiores”, se revestían con un nimbo de altruismo y heroicidad: misión evangelizadora o aportación de las luces de la civilización a su barbarie y atraso.
Las cosas son hoy distintas. Ya se trate de guerras de agresión, ya de supuestamente
defensivas e incluso preventivas, las imágenes del daño causadas por ellas nos llegan directamente a domicilio. Asistimos en nuestra casa a las atrocidades de los bombardeos, a la muerte casi en directo de mujeres y de niños, al martilleo continuo de poblaciones aterrorizadas. La vista sobrecogedora de ruinas, cadáveres, desesperación de los próximos a las víctimas, puede ser captada no obstante sin que imaginemos los sentimientos de impotencia, rabia o dolor ajenos, sin que nos pongamos en la piel de quienes los sufren. El rechazo voluntario o inducido al reconocimiento del daño que causamos es a menudo producto de la ansiedad, del horror a nuestro propio pasado, de temores ancestrales a su reiteración en lo por venir. Matamos por miedo, atrapados en una espiral de zozobra, recelo e impulsos agresivos de la que es difícil escapar. A causa de ello dejamos que la fuerza de la razón ceda paso a la razón de la fuerza. No nos sentimos culpables del mal que infligimos en función del que pudiera abatirse sobre nuestras cabezas. La lógica del temor / castigo / temor no tiene fin, pero la angustia y la confianza ciega en la propia fuerza son malas consejeras.
Escribo esto a propósito de Gaza. ¿Era necesaria tal exhibición de prepotencia militar para poner fin al lanzamiento de cohetes artesanales a Sdirot y a otras localidades israelíes cercanas a la franja? El asedio por tierra, mar y aire a un millón y medio de personas hambrientas y que claman venganza, ¿conduce a una resolución del problema securitario de Israel o, más previsiblemente, lo agrava? ¿Era la única opción sobre el tapete después del minigolpe de Estado de Hamás contra la desacreditada Autoridad Palestina, como repiten a diario los portavoces militares y gubernamentales del Estado hebreo? La comunidad internacional, salvo los halcones de Bush, piensa lo contrario.
Machacar, machacar y machacar no garantiza el futuro de Israel: lo enclaustra en una mentalidad asediada que a largo plazo juega contra él. Sembrar el odio y el afán de revancha refuerzan, al revés, a Hamás, Hezbolá, y a sus mentores iraníes y sirios. ¿No es contradictorio alegar la legítima defensa del Estado judío contra “los lobos” que le rodean (empleo la terminología de un conocido analista norteamericano) y fomentar al mismo tiempo la proliferación infinita de estos “lobos” con una política de asfixia y destrucción de todas las infraestructuras civiles de la franja, incluidas escuelas, mezquitas, edificios administrativos y centros de acogida para refugiados de Naciones Unidas?
No basta con ver el destrozo cruel en los noticiarios televisivos para ponerse en la piel del daño infligido al otro: a estos centenares de miles de jóvenes de la franja, indignados por la patética incapacidad de Abbás y la complicidad en su desdicha de supuestos países hermanos, como el Egipto de Mubarak. Cualquier observador extranjero comprobará el efecto inverso del encarnizamiento que convierte a este gueto infame en un auténtico infierno: desde la frase de un profesor, laico por más señas, reproducida en uno de mis reportajes sobre Gaza de la pasada década -”mire a los jóvenes de los campos. Viven apretujados, sin trabajo, distracciones, posibilidades de emigrar ni de fundar una familia. Poco a poco se sienten morir en vida y su corazón se transforma en bomba. Y un día, sin avisar a nadie, correrán con un arma cualquiera a una operación terrorista suicida. No les importa morir porque se sienten ya muertos”-, hasta la recogida por el corresponsal de este periódico el pasado día 5 -”la gente apoya más que nunca a Hamás porque ha llegado un punto en el que la vida y la muerte son casi lo mismo”-, los hechos confirman que el Plomo Endurecido no resuelve nada: dilata y dificulta inútilmente la ya compleja y ardua resolución del conflicto.
Confieso mi perplejidad ante un dislate como el que, tras la terrible frase de Sharon -”los palestinos deben sufrir mucho más”, formulada hace siete años a guisa de programa de acción-, un intelectual como Abraham Yehoshua la acepte hoy a su manera cuando, en estas mismas páginas, afirmaba sin rubor que “la capacidad de sufrimiento de los palestinos es mucho mayor”. ¿Se basa ello en un diagnóstico científico, en un psicómetro capaz de medir el dolor propio y ajeno? O ¿no será más bien reflejo de esta incapacidad de imaginar el padecimiento de los demás, ya fueren judíos, indoamericanos, negros o palestinos? Una oportuna lectura de Todorov nos sacaría de dudas.
El aplastamiento de Gaza no responde a una estrategia bien meditada: se funda más bien en una política oportunista de rentabilidad electoral de cara a las próximas elecciones parlamentarias, a costa de desvanecer las últimas ilusiones de quienes, desde Oslo a Annápolis, creyeron en la posibilidad de una solución dialogada, aunque desmentida año tras año, sobre el terreno, en los Territorios Ocupados: extensión imparable de la colonización, humillaciones diarias de los habitantes de Jerusalén Este y de Cisjordania, miseria y asfixia de Gaza, sobre todo después del triunfo electoral de Hamás, calificado de movimiento terrorista por Norteamérica y por una Unión Europea trágicamente desunida e incapaz de desempeñar el papel de mediador creíble que aconsejan las circunstancias.
El juego de separar el supuesto Estado palestino en dos entidades y de fragmentar el territorio cisjordano en bantustanes inviables perjudica ante todo al desacreditado Gobierno de Mahmud Abbás. Pues el radicalismo de una parte alimenta al de la otra y, con la excusa de no dialogar con los terroristas -obviando el hecho de que fueron democráticamente elegidos- el único “Estado democrático” de la región viola a diario las resoluciones de la ONU y desdeña olímpicamente la reprobación casi unánime de la opinión pública internacional.
Me vienen a la memoria la frase de alguien tan poco sospechoso de parcialidad antiisraelí como Marek Halter después de su visita a los Territorios Ocupados -”tengo miedo por Israel e Israel me da miedo”- y las reflexiones de mi amigo Jean Daniel sobre la paradoja histórica de que Israel -creado por los padres del movimiento sionista con el objetivo de constituir un Estado como los demás-, actúa desde 1967 como un Estado diferente de los demás, en la medida en que se sitúa deliberadamente al margen de la comunidad internacional que reconoció su existencia hace 60 años. La falta de imaginación respecto al dolor de los palestinos -la capacidad ética y, a fin de cuentas, humana de ponerse en su lugar- le encierra en un callejón sin salida: el de golpear más y más duro a sus enemigos, tanto a los que se niegan a aceptar la realidad con su infausta retórica e insostenibles bravatas -las de “arrojar a los judíos al mar”- como a los que aspiran a una paz y a un horizonte compartidos mediante el retorno a la llamada línea verde, conforme a la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Escucho, con esperanza y alivio, la voz de sus intelectuales disidentes, de esos hombres y mujeres resueltos a distanciarse de la unanimidad clamorosa que señalan las encuestas por el éxito efímero de la devastadora operación militar en la franja. Son los disidentes laicos de uno y otro bando quienes abanderan la vuelta a la razón. Su aún quimérico anhelo de paz, se basa en la esperanza de alcanzar algún día un acuerdo pragmático y justo. Simples seres humanos, ven, imaginan y sienten el daño que infligen a los otros y que no quieren para sí mismos. En la línea ejemplar de Edward Said, desarraigado a la fuerza desde su niñez palestina, se niegan a echar raíces, como los árboles en el suelo de la opresión. Quieren ser el viento y el agua, como todas las cosas que fluyen en la constante mutabilidad del río de Heráclito. ¡Ojalá un día, más temprano que tarde, la historia les dé la razón!