26 dic. 2009

Enric Marco: el mito genial

Yo soy Enric Marco/JAVIER CERCAS
Publicado en El País Semnal,27/12/2009;
El 12 de mayo de 2005 se descubrió la verdad: Enric Marco era un farsante. Durante los 27 años anteriores Marco había fingido ser el prisionero nº 6.448 del campo de concentración alemán de Flossenbürg; había vivido esa mentira y la había hecho vivir: en esas casi tres décadas Marco pronunció centenares de conferencias sobre su experiencia del nazismo, presidió la Amical Mauthausen, la asociación que reúne a los antiguos deportados españoles en los campos de concentración, recibió importantes honores y condecoraciones y el 27 de enero de 2005 conmovió en algún caso hasta las lágrimas a los parlamentarios españoles reunidos en el Congreso de los Diputados para rendir homenaje por vez primera a los casi 9.000 republicanos españoles deportados por el III Reich; por lo demás, sólo el descubrimiento in extremis de su impostura impidió que tres meses y medio después de esa interpretación estelar Marco se superara a sí mismo pronunciando un discurso en el campo de Mauthausen, ante el presidente Zapatero y otros altos dignatarios, durante la conmemoración de los 60 años del fin del delirio nazi. Muchos de ustedes recordarán el caso, que dio la vuelta al mundo y llenó los periódicos de artículos llenos de improperios contra Marco; la excepción fue el que le dedicó Vargas Llosa: su título era “Espantoso y genial”. El primer adjetivo es obviamente exacto; el segundo también: hay que ser un genio para engañar durante casi 30 años a todo el mundo, incluidos familia, amigos, compañeros del Amical Mauthausen y hasta algún recluso de Flossenbürg, que llegó a reconocerlo como camarada de desdicha.
Un genio o casi un genio. Porque lo cierto es que es difícil resistirse a pensar que determinadas flaquezas colectivas habilitaron el triunfo de la farsa de Marco. Éste, de entrada, fue el fruto de dos prestigios paralelos e imbatibles: el prestigio de la víctima y el prestigio del testigo; nadie se atreve a poner en duda la autoridad de la víctima, nadie se atreve a poner en duda la autoridad del testigo: la cesión pusilánime a ese doble soborno –el primero de orden moral y el segundo de orden intelectual– engrasó el embeleco de Marco. Lo hicieron también, al menos, otras dos cosas. Una es nuestra relativa ignorancia del pasado reciente en general y del nazismo en particular: aunque Marco se vendía como un remedio contra esa tara nacional, era en realidad la mejor prueba de su existencia; la segunda cosa no es quizá tan evidente. Al menos desde hace unos años el peor enemigo de la izquierda es la propia izquierda; es decir: el kitsch de izquierda; es decir: la conversión del discurso de la izquierda en una cáscara hueca, en el sentimentalismo hipócrita y ornamental que se ha dado en llamar buenismo. Pues bien, en sus intervenciones públicas Marco supo encarnar con maestría esa prostitución o esa derrota de la izquierda; o dicho de otro modo: las mentiras de Marco vinieron a satisfacer una masiva demanda vacuamente izquierdista de venenoso forraje sentimental aderezado de buena conciencia histórica. Las implicaciones del caso Marco, sin embargo, no son sólo políticas o históricas; también son morales. De un tiempo a esta parte la psicología insiste en que apenas podemos vivir sin mentir, en que el hombre es un animal que miente: la vida en sociedad suele exigir esa dosis de mentira que llamamos educación (y que sólo los hipócritas confunden con la hipocresía); Marco exageró y pervirtió monstruosamente esa necesidad humana. En este sentido se parece a don Quijote o a Emma Bovary, otros dos grandes mentirosos que, como Marco, no se conformaron con la grisura de su vida real y se inventaron y vivieron una heroica vida ficticia; en este sentido hay algo en el destino de Marco, como en el del Quijote o la Bovary, que profundamente nos atañe a todos: todos representamos un papel; todos somos quienes no somos; todos, de algún modo, somos Enric Marco.
Tal vez por ello Santiago Fillol y Lucas Vermal han titulado más o menos así un documental sobre Marco que se estrena estos días: Ich bin Enric Marco. La película tiene muchas virtudes, pero sólo me queda espacio para destacar dos. La primera es su modestia: Fillol y Vermal no pretenden agotar las complejidades del personaje; de esa limitación extrae la película toda su fuerza. La segunda virtud no es menos esencial. Como sabe cualquier buen mentiroso, una mentira sólo triunfa si está amasada con verdades; la mentira de Marco no fue ninguna excepción: era verdad que durante la guerra había estado en la Alemania nazi, pero no como prisionero republicano sino como trabajador voluntario de Franco; era verdad que los nazis le habían encerrado, pero no en el campo de Flossenbürg sino en la ciudad de Kiel, y no por su militancia antifascista sino, quizá, por mero derrotismo. Fillol y Vernal tienen el acierto de llevar a Marco a la mentira a través de la verdad, y no al revés, y de ese modo no sólo lo muestran peleando a brazo partido con su mentira sino peleando por vindicar la verdad de su mentira, peleando todavía por vindicarse a sí mismo como víctima, peleando todavía por imponer la mentira a la verdad, peleando por sí mismo. Peleando. Es un personaje fascinante. Es una película fascinante. Vayan a verla.

Edelio López Falcón El Yeyo"

Retrospectiva
Reforma, a 7 de mayo del 2003
Cambia las flores por el narcotráfico
Perfil
Por ABEL BARAJAS
Edelio López Falcón "El Yeyo" era un personaje que empezó sus negocios con una tienda de bugambilias y que su nombre saltó a la fama cuando le dio la espalda a sus antiguos socios tamaulipecos y empezó a traficar drogas para narcotraficantes sinaloenses.
Nacido en Miguel Alemán, Tamaulipas, en 1965, López Falcón se vinculó al menos desde el 2000 con Marco Arturo Beltrán Leyva "El Barbas", operador del Cártel de Juárez en Nuevo León y socio directo de Ismael "El Mayo" Zambada e Ignacio Coronel, según informes de la Procuraduría General de la República.
Desde entonces, fue blanco del Ejército, la PGR y Osiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo, pero de todos los operativos y atentados logró escapar hasta ayer, cuando un par de sujetos lo ejecutaron en Guadalajara, ciudad que visitó para vender un caballo.
Amante de la música ranchera, este sujeto usaba los nombres de "Gilberto Salinas" y "Edelio Flores" para desenvolverse en el ámbito legal como un empresario dedicado a la promoción de espectáculos, los restaurantes y el ganado equino, de allí también su otro alias de "El señor de los caballos".
"El Yeyo", de acuerdo con funcionarios consultados, no era un traficante violento. Tampoco tenía orden de aprehensión, al menos por lo que toca a las investigaciones de la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada.
En 1999, de acuerdo con un oficial del Ejército, López Falcón atendía su tienda de bugambilias en Miguel Alemán, pasaba algunas temporadas en Texas y trataba de mantener un perfil bajo, aunque ya estaba plenamente identificado por la Secretaría de la Defensa Nacional.
Hasta ese momento, conformaba una alianza con la familia de Gilberto García Mena "El June", Fidel Hinojosa "El Choco", Ricardo Garza Manríquez, director de Seguridad Pública de Miguel Alemán, y Zeferino Peña Cuéllar "Don Zefe", entonces director de la Policía Municipal y hoy buscado por las autoridades.
Informes de la PGR y del Ejército coinciden en que "El Yeyo" empezó a tener diferencias irreconciliables con "El June" en el momento en que buscó alianzas con traficantes de algunos municipios de la frontera de Tamaulipas que ya trabajaban con capos de Sinaloa. Uno de ellos era Rolando López Salinas "El Rolis". Este sujeto sufrió un atentado el 22 de septiembre del 2000 en Miguel Alemán, del cual salió herido su chofer Héctor Arias. Dicha agresión se le atribuyó a "El June".
Apenas unos días después, el 27 de septiembre, un grupo de 6 sicarios fue capturado en medio de una balacera en Ciudad Camargo, gracias a una denuncia "anónima" que recibió la Policía Ministerial. La sorpresa fue que los pistoleros eran de Culiacán y Guamúchil, y que admitieron estar contratados por "El Rolis".
Otro de los aliados de "El Yeyo" fue Dionisio Román García "El Chacho", un ex agente de la Policía de Tamaulipas que las autoridades han relacionado con el Cártel de los Carrillo Fuentes.
"El Chacho", que controlaba el tráfico de drogas en Nuevo Laredo, fue "levantado" por un comando armado el 13 de mayo del 2002 en su domicilio en Monterrey y su cuerpo apareció en el poblado tamaulipeco de Nuevo Progreso.
López Falcón saltó a la prensa nacional el 13 de mayo del 2001 cuando logró salir ileso de un atentado en la Expo de Monterrey, en un palenque donde cantaba Vicente Fernández. Se dijo entonces que el ataque lo ordenó "El June", porque su rival dio la información para que lo capturara.
Esa versión ayer fue desechada por un funcionario, quien dijo que en realidad el atentado fue obra del grupo de sicarios conocidos como "Los Zetas", al servicio de Osiel Cárdenas, debido a que "El Yeyo" era el rival más fuerte de la zona, respaldado por el Cártel de Juárez.
Todos los socios de "El Yeyo", y él mismo, fueron atacados por el grupo de Osiel Cárdenas, pero también todos sus agresores -e incluso los agentes y militares que lo investigaban- cayeron antes que él.
Ejecutados o encarcelados.
"El June" terminó en La Palma. El sicario que encabezó el atentado en Monterrey, Arturo Guzmán Decena "El Z-1", murió en una balacera el 21 de noviembre del 2002; Héctor Robles Duarte "El Cuñado", otro de los pistoleros que intentó matarle, terminó en el Reclusorio Norte.
Mario Roldán Quirino, el funcionario de la FEADS que tenía una línea de investigación contra "El Yeyo", fue ejecutado el 21 de febrero del 2002. Incluso, el General Ricardo Martínez Perea y dos de sus oficiales, quienes persiguieron a López Falcón, fueron sentenciados a 15 años de cárcel.
Uno de estos oficiales, el teniente de Caballería Javier Antonio Quevedo Guerrero, dijo ante la Procuraduría Militar que "El Yeyo" lo amenazó de muerte "porque ya le había tumbado muchos paquetes".
Una de las últimas ocasiones en que se le vio públicamente al tamaulipeco, fue el 22 de junio del 2000, en la inauguración del Misión Grill Restaurante, cerca de Monterrey.
Funcionarios consultados dijeron que la presencia de "El Yeyo" se debió a que era novio de María Eugenia Garza Díaz, hija de los propietarios del restaurante. La última foto de López Falcón también se tomó en un restaurante, ayer en Guadalajara.
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Milenio Diario, a 8 de mayo del 2003
Columna Razones - Jorge Fernández Menéndez
El narcotraficante, el gobernador, la foto
A Eudelio López Falcón, conocido como El Yeyo, se le acabó la suerte: le tocó ser uno más de la larga serie de ajustes de cuenta entre los que han intentado convertirse en los sucesores de Juan García Abrego en lo que alguna vez se denominó el cártel del Golfo. Al Yeyo lo asesinaron en un restaurante de Guadalajara el martes y, rápidamente se especuló que su muerte había sido ordenada por la gente de Osiel Cárdenas.
Puede ser, sobre todo tomando en cuenta la violencia de la que siempre ha hecho gala el ahora huésped del penal de La Palma, y la forma en que se han deshecho de amigos y enemigos los principales personajes del narcotráfico en Tamaulipas y Nuevo León. Después de la caída de Juan García Abrego, distintos grupos crecieron en la zona y dos de ellos se hicieron los más importantes: el de Salvador Chava Gómez y el de Osiel Cárdenas, con el centro de sus operaciones en Matamoros. Otros grupos menores tenían fuerte influencia en Nuevo Laredo (como Los Texas o Los Chachos) y en Reynosa. Pero el desafío para esas organizaciones era definir quién se quedaría con el control del Golfo, como alguna vez lo había tenido Juan García Abrego. Detenido éste y extraditado a Estados Unidos, quien ocupó buena parte de la zona del golfo fue el cártel de Juárez, sobre todo apoyándose en el grupo que controlaba Cancún y, con él, la península de Yucatán, grupo del que participaba el ex gobernador Mario Villanueva.
Pero casi al mismo tiempo que Villanueva tenía que emprender la huida que terminaría con su detención, en la ciudad de México, los dos principales operadores de lo que quedaba del cártel del Golfo, Chava Gómez y Osiel Cárdenas, lograban fugarse, luego de sobornar a sus guardias de una casa de seguridad en la que estaban detenidos en la ciudad de México. Regresaron a Tamaulipas y se ahondaron las diferencias entre ambos (algunas fuentes aseguran que el enfrentamiento fue por los amores de una dama, en realidad porque Osiel pensaba en realinearse con la gente de Juárez que tenía cada vez más peso en la zona del Golfo y en el propio estado) y, finalmente, Chava Gómez apareció asesinado en Matamoros dentro de su camioneta: ya nadie discutiría la presencia de Cárdenas en la zona, menos aún porque el nuevo capo comenzó una larga serie de ajustes de cuentas que le valieron el mote del mata amigos.
Como parte de esos ajustes de cuentas se dio la división entre Eudalio López Falcón y Gilberto García Mena, apodado El June. Los dos provenían de la principal puerta de entrada de drogas hacia Estados Unidos en la frontera de Tamulipas y Texas, el municipio de Miguel Alemán. El control de esa zona profundizó la división entre ambos. El Yeyo se concentró entonces en Monterrey y comenzó a hacer crecer una organización que, durante la administración de Fernando Canales Clariond, siempre se quiso ignorar: el cártel de Monterrey. Vendría entonces la detención de El June en un peliculesco operativo en el poblado de Guardados de Abajo, en abril del 2001 y unos días después, el 13 de mayo, un comando, en plena feria de Guadalupe en Monterrey, a las cuatro de la mañana e inmediatamente después de la actuación de Vicente Fernández, intentó asesinar al Yeyo, a quien Osiel Cárdenas acusaba de haber delatado al June. Con todo, y pese a que fue público que el objetivo del atentado era el Yeyo, no pasó nada. Las autoridades regiomontanas seguían insistiendo en que el cártel de Monterrey, simplemente, no existía.
Quizás eso se debía a las magníficas relaciones que El Yeyo había consolidado en Monterrey. Un ejemplo, fue publicado por el reportero Diego Osorno, el 2 de diciembre pasado en MILENIO Semanal. Allí se muestra, a toda página un suplemento comercial que circuló en Monterrey el 16 de julio del año 2000, donde se celebraba la inauguración del restaurante Misión Grill, ubicado en el kilómetro 257.7 de la carretera que une a Monterrey con el municipio de Santiago.
El local, propiedad de la familia Garza Díaz, fue inaugurado por el propio gobernador del estado Fernando Canales Clariond (actual secretario de Economía) y por su esposa Angela Stelzer y por el alcalde de Santiago, Eduardo García Garza. El lugar fue bendecido por el sacerdote Alejandro Leal. El suplemento comercial que dio cuenta de la inauguración despliega nueve amplias fotos, en varias de las cuales aparece, siempre en primer plano y entre los invitados principales, a quien se identifica en ese texto, como el empresario Eudelio López Falcón, a quien pocos meses después la PGR identificaría como el Yeyo López, uno de los principales narcotraficantes de la región y cabeza del cártel de Monterrey, el mismo del que las autoridades locales no han aceptado su existencia: extraño que no supieran de la existencia del Yeyo porque en todas esas fotos aparece en primera fila junto al gobernador, su esposa, los dueños del local, el presidente municipal y el sacerdote que bendijo el local.
Ahora, en un restaurante menos elegante que aquel y muy lejos de Monterrey, el Yeyo fue asesinado por dos sicarios de sendos disparos en la cabeza. Rápidamente se dijo que finalmente Osiel Cárdenas había ejecutado su venganza. Puede ser, pero tampoco se debería descartar algo más sencillo: caído Osiel, detenidos sus principales lugartenientes, todo indica que los antiguos socios y adversarios de los grupos tamaulipecos, quieren hacerse con el control del narcotráfico en la región y terminar de aniquilar a quienes pudieran resurgir en la zona. Durante algún tiempo, Osiel Cárdenas trabajó asociado con el cártel de Juárez, pero luego rompió con ellos y uno de sus principales hombres, Arturo Hernández González apodado El Chaqui (recientemente detenido) y quien manejaba los grupos de sicarios de esa organización, ofreció hasta dos millones de dólares por la cabeza de Osiel Cárdenas. Al mismo tiempo, López Falcón, que se había asociado con algunos grupos de Juárez para operar en Monterrey, debió dejar esa ciudad y ubicarse en Guadalajara.
Todo indica que quizás sí se trató de un simple ajuste de cuentas, pero es mucho más probable que haya sido eliminado como parte de la reestructuración del narcotráfico en toda la frontera norte después de los golpes recibidos en los últimos meses por la mayoría de los cárteles. Lo cierto es que el Yeyo ya no era útil, que sus contactos en Monterrey están ahora en otras manos, que Osiel Cárdenas y su grupo también están detenidos, y que sólo dos organizaciones tienen posibilidades de aprovechar esa región para su negocio: el propio cártel de Juárez, que ya está operando en la zona desde hace años o el cártel de los Valencia, que desde Michoacán y Manzanillo, reciben droga en el Pacífico, la llevan al centro del país, pasan por el DF y Guadalajara y están tratando de penetrar cada vez más en el noreste. Y nadie en esa larga ruta que recorre varios estados del país parece querer reconocerlo.
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Nadie reclama cadáver de "El Yeyo" presunto capo asesinado en Jalisco
Estudian las autoridades locales y federales quiénes dieron muerte al narcotraficante y cuánto tiempo tenía de realizar operaciones en la capital jalisciense
El Universal online, Ciudad de México, Miércoles 07 de mayo de 2003
14:05 El cuerpo del presunto narcotraficante Edelio López Falco, alias "El Yeyo" asesinado en Guadalajara, no ha sido reclamado por ninguna persona. De acuerdo con informes de Monitor de Radio Red, las autoridades federales y estatales se enfocan a identificar a los sicarios que dieron muerte al capo y cuánto tiempo tenía de realizar operaciones en la capital jalisciense. Edelio, "El Yeyo" López Falcón, uno de los narcotraficantes más buscados del norte de México, fue presuntamente asesinado a balazos cuando desayunaba en un restaurante de Guadalajara, en la más reciente de las casi 190 ejecuciones entre narcos de los últimos cuatro meses.
"El Yeyo" López, a quien también se conocía como "El Señor de los Caballos", entre otros muchos alias, recibió tres balazos calibre 45 en la cabeza cuando estaba a punto de pagar la cuenta. Junto a él se encontraba un compañero de batalla, Oscar "Coque" Preciado, que resultó ileso.
La Policía Investigadora de Guadalajara busca pistas de los ejecutores, que escaparon a toda velocidad en una camioneta blanca, según testigos que sin embargo no precisaron el aspecto de los sujetos. Las autoridades daban por sabido que "El Yeyo" tenía los días contados. "Estaba muerto en vida. Tarde o temprano lo iban a cazar y lo mismo le va a ocurrir a su primo Rolando López Salinas", señaló un comandante de la Policía Ministerial.
"El Señor de los Caballos" había escapado de otros atentados contra su vida, tras intentar distanciarse del Cártel del Golfo al que pertenecía, para conducirse de manera independiente en el negocio del narcotráfico. Al momento de su muerte el supuesto promotor de espectáculos y carreras de caballos tenía en su poder: un reloj Rolex, un anillo de oro, un torzal, cuatro teléfonos celulares, un Nextel, 43 billetes de 20 dólares cada uno y 31 billetes de 200 pesos entre sus ropas, así como una licencia de conducir del estado de Texas. El capo lideraba uno de los grupos que pretendía apoderarse del territorio que controla el cártel del Golfo, por lo que se consideraba uno de los enemigos principales de Osiel Cárdenas Guillén y su organización, según la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO).
De acuerdo con un reciente informe del diario Reforma, en los primeros cuatro meses del año se han registrado al menos 190 ejecuciones con las características del crimen organizado, en por lo menos 14 localidades del país. De confirmarse la identidad de El Yeyo, se habría asestado un fuerte golpe al grupo que tenía la capacidad suficiente de desafío, en el área de Tamaulipas y Nuevo León, para apoderarse del territorio del cártel del Golfo, tras la detención de Osiel Cárdenas, quien se presume que en mayo del 2001 mandó al grupo de sicarios de Los Zetas a ejecutar a López Falcón, durante un palenque en Nuevo León, en un atentado del que resultó ileso.
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Lo identifican de manera preliminar como Edelio López Falcón, `El Yeyo`, enemigo de Osiel Cárdenas, líder del cártel del Golfo
Gerardo Rico y Silvia Otero/Corresponsal y reportera
El Universal, Miércoles 07 de mayo de 2003
Guadalajara, Jal. En un restaurante de esta ciudad ayer fue ejecutado un empresario, que después fue identificado de forma preliminar como el narcotraficante Edelio López Falcón, alias El Yeyo .
El capo lideraba uno de los grupos que pretendía apoderarse del territorio que controla el cártel del Golfo, por lo que se consideraba uno de los enemigos principales de Osiel Cárdenas Guillén y su organización, según la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO).
Autoridades de la Procuraduría de Justicia estatal informaron que la víctima podría ser El Yeyo Falcón y la Procuraduría General de la República (PGR) no descartó que pudiera tratarse de él, por lo que anoche un grupo de agentes viajó a Guadalajara para confirmar su identidad.
Fuentes de la dependencia federal explicaron así que en caso de tratarse del capo la PGR atraerá la investigación del homicidio.
La ejecución se registró ayer por la tarde en el Café Madoka, ubicado en la esquina de las calles Golfo de Cortés y Tarascos, en el Fraccionamiento Monraz, de esta ciudad.
De acuerdo con declaraciones de testigos, dos sujetos vestidos de blanco entraron al lugar y simularon que iban al baño. Al pasar por la mesa en la que estaba el empresario regiomontano acompañado de su amigo Óscar Coque Preciado, uno de los desconocidos sacó un arma y le disparó por la espalda.
Después los sicarios huyeron en un automóvill de modelo reciente.
El subdirector de la Policía de Guadalajara, Javier Martínez Espinosa, explicó que la víctima presentaba a simple vista tres impactos de bala en la nuca y confirmó que dos hombres que se hicieron pasar por comensales fueron los agresores.
Al momento de su muerte el supuesto promotor de espectáculos y carreras de caballos tenía en su poder: un reloj Rolex, un anillo de oro, un torzal, cuatro teléfonos celulares, un Nextel, 43 billetes de 20 dólares cada uno y 31 billetes de 200 pesos entre sus ropas, así como una licencia de conducir del estado de Texas.
De confirmarse la identidad de El Yeyo , se habría asestado un fuerte golpe al grupo que tenía la capacidad suficiente de desafío, en el área de Tamaulipas y Nuevo León, para apoderarse del territorio del cártel del Golfo, tras la detención de Osiel Cárdenas, quien se presume que en mayo del 2001 mandó al grupo de sicarios de Los Zetas a ejecutar a López Falcón, durante un palenque en Nuevo León, en un atentado del que resultó ileso.
Mientras que Cárdenas Guillén fue notificado ayer de una nueva formal prisión en su contra, por violaciones a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada. El caso está radicado en el juzgado Quinto de Distrito del DF, aunque por exhorto resolvió su situación el Primero de Distrito del Estado de México.
(Con información de Francisco Gómez)
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Semanario Zeta # 1529, semana 10 al 18 de mayo del 2003
Venganza del narco/ Por J. Jesús Blancornelas
Desde el año 2000 el Cártel del Golfo decidió matar a Edelio "El Yeyo" López porque a su vez asesinó a un jefe de la policía que era amigo íntimo de Osiel Cárdenas y "El June". Su ejecución no tiene nada que ver con los llamados "reacomodos". "El Yeyo" cometió el gran error de ir sin guardaespaldas al restaurante donde lo mataron. Tampoco tenía protección afuera. Ni se dio cuenta que lo andaban persiguiendo
Edelio "El Yeyo" López no fue como lo pintaron después de ejecutado en la Ciudad de Guadalajara.
* Su asesinato no fue "por reacomodo" de cárteles. Simplemente es una venganza.
* Jamás anduvo peleando por ser líder en el Cártel del Golfo.
* Antes de ser asesinado no lo perseguían. Ni siquiera sabían que estaba en Guadalajara.
* En la escala del 1 al 10 se le podría ubicar en 8 ó 9 del narcotráfico en Tamaulipas.
* No fue ejecutado por denunciar a Gilberto García "El June".
* Desde noviembre del 2000 fue sentenciado a muerte por el entonces capo Gilberto García "El June". El motivo: Ordenó a cuatro de sus pistoleros asesinar a Pablo Gaytán Mejía, Jefe de Grupo de la Policía Rural en Miguel Alemán. Era uno de los amigos íntimos del líder golfero. Y precisamente por eso no lo dejaba "trabajar". La venganza fue consumada por pistoleros todavía a las órdenes de Osiel, aunque esté en prisión.
* "El Yeyo" no fue ejecutado por denunciar a Gilberto García "El June". Al contrario, este hombre estuvo a punto de matarlo en noviembre del 2000. "El Yeyo" pudo escapar luego de que ejecutaron al jefe policíaco pero no sus pistoleros. Llegaron los seguidores de "El June" y rápidamente acabaron con el equipo de Edelio. Los barrieron con ametralladoras AK-47, "cuernos de chivo".
* Otras dos veces salvó la vida: Una cuando falsos militares derrumbaron la tapia para entrar a una residencia en Monterrey y tratar de matarlo. Suponían que allí estaba. La otra, en un palenque también en esa ciudad. Otra vez entraron falsos militares y le dispararon sin atinarle.
* Zeferino Cuéllar "Don Zefe" no era brazo derecho de "El Yeyo". Al contrario, Edelio estaba sirviéndole para que ese hombre fuera el sucesor de Osiel Cárdenas Guillén. El inicio de la rivalidad con el capo del Golfo se inició en noviembre de 2000, cuando ordenó a cuatro de sus sicarios ejecutar en Miguel Alemán al jefe de grupo de la Policía Rural Pablo Gaytán Mejía, señalado como uno de los hombres más cercanos al capo Gilberto García Mena, "El June". Poco antes de la medianoche del 26 de noviembre de ese año, el sonorense Adán Heriberto Ovalle López, "El Compa Adán", principal lugarteniente de "El Yeyo"; el colombiano Marlon Antonio Cruz Calderón, "El Tony", y dos sicarios más nunca identificados, irrumpieron al domicilio ubicado en la calle Tuxtla Gutiérrez, sin número, que era usado como dormitorio y oficina por los policías rurales.Buscaban a Gaytán Mejía para reclamarle que estuviera hostigando a la narcobanda de López Falcón. Armados con ametralladoras "cuernos de chivo" sometieron a varios agentes pero el jefe de grupo se encerró en el baño desde donde pidió ayuda por radio a la gente de "El June". Sin embargo, antes de que le llegara el auxilio fue obligado a salir cuando los sicarios amenazaron con asesinar de uno a uno a sus agentes.
Al salir fue ejecutado mientras que el agente José Luis Rodríguez García fue gravemente herido al querer intervenir en defensa de su jefe. Cuando los ejecutores huían del lugar, fueron sometidos por los gatilleros de "El June", quienes luego de torturarlos los masacraron a tiros, estando esposados con las manos hacia atrás. Desde entonces, "El Yeyo" huyó de la Ciudad de Miguel Alemán, luego de que supo que el Cártel del Golfo lo había sentenciado a muerte, y presuntamente se refugió en Monterrey. La cacería en su contra se intensificó luego del 31 de marzo del 2001, cuando en un macro operativo policiaco-militar, fue detenido García Mena y 20 de sus hombres en su residencia del poblado "Guardados de Abajo". El Cártel del Golfo sin hechos culpó a López Falcón de haber delatado a "El June" y aceleró su búsqueda.
El año pasado, un comando de hombres disfrazados de militares, irrumpieron en un palenque en Monterrey, donde el narco presenciaba un show de Vicente Fernández, pero logró escapar porque presuntamente fue alertado unos segundos antes. También logró sobrevivir a un intento de ejecución cuando falsos militares que incluso usaron un camión Humer, irrumpieron violentamente a una de sus residencias en Monterrey. "Estaba muerto en vida. Tarde o temprano lo iban a cazar y lo mismo le va a ocurrir a su primo `El Rolis' Rolando López Salinas", señaló un comandante de la Policía Ministerial.
Considerado uno de los hombres más ricos de Miguel Alemán, dueño de varias propiedades, entre ellas la ex hacienda "Las Bugambilias", donde acostumbraban realizar los grandes aniversarios del pueblo, "El Yeyo" y su primo Rolando "El Rolis" López Salinas, comenzaron a cavar su tumba cuando se enemistaron con Gilberto García Mena, "El June". A pesar de ese distanciamiento entre los tres capos, se mantuvieron durante meses operando cada quien por su lado en la zona de Miguel Alemán, Camargo y Díaz Ordaz, pero la enemistad hizo crisis cuando "El Yeyo" ordenó a sus sicarios ejecutar al jefe de grupo de la Policía Rural.
Por su parte, "El Rolis", quien logró sobrevivir a un atentado en su residencia en Miguel Alemán en el que resultó gravemente herido, tiene doble sentencia a muerte: por un lado la mafia colombiana ordenó su ejecución por el robo de un cargamento de cocaína, y el Cártel del Golfo intenta ejecutarlo por su relación con "El Yeyo". (Con información de J. Jesús Blancornelas en Tijuana, Raúl Llamas en Nuevo Laredo, Tamaulipas y Luis Carlos Saínz en Guadalajara)
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Afuera no había ningún otro pistolero que le protegiera la salida. Tan confiado estaba que no se dio cuenta que lo estaban persiguiendo seguramente desde hacía días.
Tampoco estaba armado. Le acompañaba Oscar Cocker Preciado y una dama embarazada pero a los dos no le tocó ninguna bala. Esto confirma que la venganza era exclusivamente  en su contra
Solamente traía una bolsita de cuero con tres teléfonos celulares, tarjetas de crédito y de presentación. 
Los hombres que fingieron ir al baño para pasar atrás de "El Yeyo" lo hicieron tranquilamente y la víctima ni siquiera volteó. Le dispararon tres veces a la nuca y espalda con una pistola calibre .45, raramente usada por los mafiosos.
 "El Yeyo" fue muerto igual que otros personajes en restaurante:
* El abogado Leopoldo del Real Ibáñez, asesinado el 17 de enero del 1996 cuando se encontraba en el Café Florian de Cintermex en Monterrey, también platicaba con un acompañante.
* Fernando Garza Guzmán, entonces Jefe de la Policía, lo mataron igual que a "El Yeyo": Dos hombres fingieron ir al baño, pasaron a espaldas y dispararon para ejecutar. La diferencia fue que Edelio quedó sentado y recargando su cabeza en la mesa. Del Real Ibáñez cayó al piso.
* "El Señor de los Cielos", Amado Carrillo Fuentes estaba en el restaurante "Bali-Hi" de la Ciudad de México. Entraron los pistoleros de los Arellano Félix encabezados por Fabián Martínez "El Tiburón". No lograron matarlo pero fue una gran balacera.
* Pablo de Tavira fue ejecutado cuando estaba en el restaurante de una universidad en el Estado de México.
* Dos narcotraficantes de segunda terminaron ejecutados en un restaurante Burger King de la Ciudad de México. José Alberto Zamora Rodríguez y Humberto Javier Pereyra el 6 de febrero de este año.
* Francisco Javier Arellano Félix estuvo a punto de ser muerto en la Discoteca Christine de Puerto Vallarta. Fue capturado por el grupo de Joaquín Guzmán Loera "El Chapo" Guzmán, pero liberado casi enseguida, aclarándole que no era con él la enemistad. La traía contra Ramón y Benjamín.
* Al cómico Paco Stanley lo ejecutaron luego de almorzar en el restaurante "El Charco de las Ranas" en la Ciudad de México.
* El Licenciado Cuauhtémoc Herrera Suástegui recibió varios balazos cuando pretendieron ejecutarlo al salir del restaurante del Hotel Imperial en la Ciudad de México. En ese mismo acto resultó herida la abogada María Raquenel Villanueva de la Ciudad de Monterrey.
* En Tijuana Lorenio Fabela Montoya y Juan Diego Fabela fueron ejecutados cuando estaban en el restaurante "La Palapa" iniciando el 2000.
Seguramente Edelio "El Yeyo" López pensó:eEncarcelados Manuel García "El June" y Osiel Cárdenas Guillén, desaparecía la sentencia de muerte en su contra. Pero olvidó que estas deudas en el narcotráfico no se olvidan. "El Yeyo" cometió equivocaciones que lo hicieron ver mal como narcotraficante. Llegó solo al restaurante "Madoka", y ocupó una mesa dando la espalda a los comensales, y no como se acostumbra, precisamente de espaldas a la pared y mirando para la puerta. Nadie le cuidaba.

Osiel

Retrospectiva
La Crónica de Hoy, 12 de febrero del 2002
Columna CONVERSACIONES PRIVADAS, por J. J. Blancornelas : Hilda
Los narcotraficantes también se enamoran. Osiel Cárdenas Guillén es uno de ellos. Jefe del Cártel del Golfo, fue arrastrado irremediablemente por la pasión. Seguramente el corazón le retumbaba. No podía frenar su pasión y deseo. Quería para él y nadie más a Hilda. A todas horas. Pelo teñido de rubio. Cara redonda, cejas negras bien delineadas, naricilla ligeramente achatada, labios finos, mirada pizpireta, ojos cafés y de pequeño mentón. Cariñosamente le dicen La Güera.
Para malaventura de Osiel, esta dama era esposa de Rolando Gómez. Uno de sus tantos amigos en la faena. Pero ni modo. Pudo más la pasión que la amistad. Ardiente el corazón y fría la cabeza, llamó al “Z-1”. Así le dicen al desertor del Ejército mexicano Arturo Guzmán Decena. Más que orden, le suplicó matar a Rolando. Solamente así podía quedarse con la adorada güerita. Dicho y hecho: Dos que tres balazos en la cabeza y Guzmán fue enviado al purgatorio, algo así como arraigo antes de ir al infierno.
La dama traspasó el dolor de su viudez y cayó en los brazos amorosos de Osiel. Como en las telenovelas, este hombre tiene a su esposa y se llama Celia Salinas. Caridulce, más guapa y sencilla. Se le ve la ternura de buena mujer. Madre de Celia, Grecia y Osielito. Pero a Osiel le importó muy poco haberle jurado amor eterno. De todos modos se fue con La Güera a Cancún. En el caribeño escenario confirmaron su adoración. De regreso a Tamaulipas, le compró a Hilda una gran residencia en el Fraccionamiento Victoria de Matamoros. Allí se sumergieron en la pasión. Rodeados de dicha, le dijeron adiós al Año Viejo e iniciaron otro. Cómo dice Walter Mercado en la televisión: “Con mucho, muuucho, ¡pero muuuucho amor!”
En Tamaulipas es harto sabido. Policías ni se diga. Federales, estatales y municipales. Hasta los gendarmes de punto reciben buenas, muy buenas gratificaciones de Osiel. No hay duda: Nadamás uno que otro no han sido tentados por los dólares de Osiel. Por eso hace cuanto se le antoja en la guarida golfera.
Algo debía fallarle a Cárdenas Guillén y es la experiencia. Todo lo ha logrado a punta de balazos. No se maneja con el talento natural de los Arellano, Zambada, Chapo, Esparragosa, los Palma y Carrillo. Hace poco el Ejército prendió a uno de los osielistas. Le temblaron hasta los huesos de los dados cuando le soltaron las primeras preguntas. Sin reclamárselos soltó cuatro millones de dólares cuando solamente él sabía de tal cantidad. Luego informó sobre personas, domicilios, hechos y transas. Por eso el Ejército cayó en Tamaulipas. Patrulló y hasta se enfrentó a mafiosos. Curiosamente tras los golpes al cártel algunas instituciones y personajes censuraron al Ejército. Luego vino la captura de funcionarios judiciales al por mayor y recientemente. Desde los escribientes pasando por las secretarias y fiscales servían más a Osiel y no a la sociedad. Lo raro fue: Las protestas contra las tropas se sofocaron. Si antes censuraron la presencia del Ejército, ahora no aplaudieron las capturas.
Los inicios de este episidio amoroso-mafioso son claros: Encarcelado Juan García Abrego, el mando del Cártel del Golfo quedó entre Juan Manuel Garza El Meme y Hugo Balderrama Medina. No llegaron a decidirlo. El Ejército los capturó. Salvador Gómez Herrera El Chava entró al relevo. Pero fue detenido por la PGR en 1998 con otro joven bien parecido llamado Osiel Cárdenas Guillén. Inexplicablemente salieron de prisión mientras con toda seguridad algún importante funcionario contaba los dólares del “ábrete sésamo”. Ochenta y ocho días exactamente después, otra vez la PGR: El Chava y Manuel Alquicides sintieron en sus muñecas el frío acero de las esposas. Osiel pagó un millón por cabeza y las barras de la prisión se derritieron.
Don Salvador quedó muy agradecido con el fiel Cárdenas Guillén. En adelante lo trajo a su lado. Cierto día El Chava iba en carretera. Osiel de avanzada para alertar por si se topaba con algún retén. Llegó a Playa Bagdad. Allí estaban los militares. La escolta del capo se retiró. Ya estaban de acuerdo con Cárdenas Guillén. Entre todos jalaron el gatillo matando a don Salvador. Y así fue como Osiel ocupó la jefatura del Cártel del Golfo.
El poder se le encaramó a la cabeza. Descuidado, compró autos robados y luego blindados en el Distrito Federal. Los usa sin placas y ostentoso en Tamaulipas. Por eso el Ejército le confiscó más de 15. En el 99 ordenó matar al madrina de la Federal que lo descubrió en el Rancho Las Amarillas. Asaltó luego la Expo-Guadalupe en Nuevo León para atacar a Edelio Falcón López. En Matamoros rescató a su pistolero Dávila Cano El Cholo. También ordenó quitarles la vida a Roger y Titino, acarreadores de cocaíana y marihuana. Desordenados éstos, por no pagarle “derecho de piso”.
Tiene otro record: Ordenó asesinar a Saúl Martínez. Vivía en Matamoros. Su padre es propietario del diario El Imparcial.
Luego del crimen brotaron las hipótesis pero ahora quedó en claro. No aceptó trabajar para Osiel. Otro periodista, Pablo Pineda de Reynosa figura en la lista mortal. El pistolero Guzmán Decena lo ejecutó. Pensaban que le pasaba información a la oficina antidrogras estadounidense (DEA). También mandó matar, por angas o por mangas, al comandante de la Policía Judicial del Estado Jaime Yáñez Cantú en Matamoros. Interceptaron su auto en el Periférico, entre las calles Rafael F. García y Las Palmas. Por la ventanilla trasera le dispararon a la nuca y de paso a su chofer Gerardo Gazcón. Crece la nómina: Felix Fernández García del semanario Opción, en Ciudad Alemán. Osiel supuso: Quiso negociar con droga por su cuenta luego de trabajar para el ex-alcalde Raúl Antonio Rodríguez El Chupón. Este señor era el principal sospechoso pero ahora las cosas cambiaron. Lo malo para Osiel fue haber dejado huella de todos esos crimenes. Naturalmente, la policía no lo tocó ni con un acta del Ministerio Público.
Hace días Osiel cayó en otra torpeza. Solicitó amparo contra la captura. De plano su abogado no le dijo lo inútil de esa promoción. Prácticamente se burló del mafioso. Ahora el Ejército está cerca de pisarle la sombra. Y hasta los estadunidenses pidieron la extradición. Si se lo llevan, hay una seguridad: No verá a su ex jefe Juan García Abrego. De entabicarlo aquí, tampoco se reunirá con sus camaradas. Pero le sucederá algo mas terrible: Ya no podrá estar con el amor de su vida, La Güera Hilda.
***


Saber estar solo

Saber estar solo/ Antonio Montero Moreno, Arzobispo Emérito de Mérida-Badajoz
Publicado en ABC, 24/12/09;
Cuesta escribir -con la que está cayendo- sobre algo que no sea la plaga abrumadora del desempleo, los clamorosos escándalos de la corrupción, el extraño esperpento de los secuestros, el reto moral de una huelga de hambre y los oscuros presagios de un terrorismo planetario. Irrumpe en ese cuadro el estruendo mercantil de las fiestas navideñas, las uvas de la Puerta del Sol y el desmadre total de la Nochevieja. Todo eso me lleva a recordar, por contraste, la llegada a Belén, con los hoteles a tope, de una pareja pueblerina, ella en trance de parto que recalan en una cueva, en la que nace el Niño y lo acuestan en un pesebre. Era una soledad patética, que alegraron de inmediato el canto de los ángeles y el jolgorio de los pastores. ¿Por qué no hablar, a cuenta de esto, de la soledad humana y de su remedio por nuestros prójimos?
Empiezo pues, con la venia, recordando una famosa afirmación divina en el libro del Génesis: «No es bueno que el hombre esté solo». Aludiendo a la pareja matrimonial, referente modélico de la compenetración entre dos seres humanos. Por eso es tan triste la viudedad, y llamamos soltero, que viene de solitario, al célibe sin compromiso. Ensanchando el angular a toda la especie humana, se nos dice en el Libro de la Sabiduría: «¡Ay de los que están solos!, porque el que se caiga no tendrá quién lo levante» Damos así un paso adelante, porque todos nos necesitamos a todos, incapaces de salir por cuenta propia de nuestras caídas físicas, síquicas, económicas o sociales. Y se da por entendido que, cuando eso le ocurre a otro, soy yo el interpelado para estrechar su mano y tirar de él hacia arriba.
La soledad, como estado de vida -y más si nos viene impuesta por fallecimientos familiares, separaciones conyugales, edad de jubilación, traslado forzoso, ingreso en prisión, o quiebras de salud- tiende a generar un vacío existencial, con mengua de la autoestima y oscurecimiento de los horizontes vitales; por lo que constituye una fuente silenciosa de sufrimiento personal. Pero, ¿está justificado eso en todos los casos? ¿puede ser reconducido a una situación mejor? ¿y está al alcance del paciente o de quienes le puedan ayudar?. Mi respuesta es que sí, como a la vista está en muchísimos casos. Y, si eso es posible, es moralmente obligado para quien sufre el aislamiento y para sus allegados. Tenemos, pues, el deber de ser felices y hacer felices a los demás.
No tengo a mano estadísticas actualizadas, pero los ejemplos descritos se multiplican por muchos enteros en las grandes conurbaciones de nuestro tiempo, con cientos de miles de vecinos que viven en soledad. Pareciera que, donde te cruzas a diario con esas olas humanas, deberías sentirte más acompañado, pero ocurre justamente lo contrario: que, mientras con más gente te encuentras, más incomunicado te sientes. ¡Qué bien acertó en su diagnóstico, a mediados del pasado siglo, el escritor David Reisman con su famoso libro La muchedumbre solitaria!
Mas, no todas las soledades son idénticas. En el inmenso ejército de esas vidas sin compañía nos sobresaltan los casos estremecedores del anciano o la anciana a quién, una noche o un día como los demás, se les cansa de latir el corazón,dejando un cuerpo inerte, que permanecerá allí varios días, hasta que un vecino se extrañe de su ausencia, golpee con fuerza la puerta cerrada y compruebe que nadie responde. Doy, pues, mi aplauso sin reservas a las leyes de Dependencia, con asistencias domiciliarias, casas de día, y excursiones turísticas para mayores; igual que a los programas radiofónicos, documentales televisivos y sitios de internet que les brindan distracción y cultura.
Sin olvidar que quienes son acompañados y asistidos por otros se convierten a su vez en acompañantes y asistentes de los mismos. Leí no hace mucho en ABC, unas preciosas declaraciones de la concertista internacional de órgano, afamada sicoterapeuta y escritora alemana Irmtraud Tarr, que afirma entre otras cosas: «Necesitamos recuperar el arte de consolar… Antes, la primera en ayudar era siempre la familia, los amigos y las personas más cercanas, dando apoyo al alma herida. Pero ahora el consuelo ha sido relegado a los profesionales, en horario de visita y con un precio.»
Nadie espere recetas milagrosas para remediar la soledad permanente. Pero, las mujeres y los hombres tienen hoy a su alcance, a más de las susodichas ayudas exteriores, un panel de iniciativas conocidas. A saber: las mujeres el ganchillo, las macetas, los animales domésticos, las asociaciones benéficas o religiosas; los varones, trabajos manuales, coleccionismos diversos, caza y pesca, peñas deportivas o políticas. Unas y otros, la buena música, la lectura de libros y revistas, la radio, la televisión e Internet. Y todos, por supuesto, el enganche en un voluntariado a favor de los menesterosos.
Con lo dicho pasamos página a la otra cara de la moneda: Los bienes de la soledad, tan comprobados como los males, pero que los sobrepasan con creces. Si yo estoy solo, es que soy alguien, o sea, una persona con DNI; consciente, libre, sujeto de derechos y deberes, capaz de amor y de odio, responsable de mis actos y miembro de la comunidad. Ocurre, empero, que esta sociedad, frenética y estruendosa, nos acapara de tal modo que rara vez te encuentras contigo mismo, urgido siempre por el trabajo absorbente, la satisfacción de los propios gustos y pasiones, o manejado también por ideologías o por sectas.
Dos cosas le pedía a Dios San Agustín: «Que yo te conozca a ti y me conozca a mí». La soledad sabiamente buscada y cuidadosamente cultivada en el silencio, la reflexión, la creación artística y la experiencia espiritual nos hace ser nosotros mismos; díganlo, si no, los poetas, los intelectuales auténticos y los místicos. Para los creyentes -incluidos aquí, aunque con fuertes diferencias, los cristianos, los musulmanes, los hindúes, los budistas y los animistas africanos- no existe una soledad absoluta; porque se sienten acompañados por un mundo superior, con presencia invisible en el nuestro.
El teólogo Joseph Ratzinger habla de la orfandad del agnóstico, refiriéndose a los carentes de fe en Dios, de nuestro espacio cultural, sin ningún asidero de tejas arriba. En la historia bíblica y cristiana no sólo se ha sufrido, combatido y remediado la soledad; antes bien, se la ha cultivado como ámbito del desarrollo superior del espíritu y en el Espíritu. Empecemos por Jesús y sus treinta días de soledad con Dios en el desierto, sus frecuentes noches de oración y su advertencia a los suyos: «Cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar las puertas, ora al Padre que está allí, en lo secreto; y el Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.»
No es de extrañar, pues, que en los primeros siglos cristianos los ermitaños o anacoretas del desierto de la Tebaida en Egipto, los monjes posteriores de San Basilio, y los benedictinos y cistercienses de la Edad Media, con las monjas y frailes contemplativos de todos los tiempos, hayan buscado la santidad en la soledad. ¡La soledad sonora!, de San Juan de la Cruz. Y, hablando de ahora mismo, baste recordar la película El gran silencio, de Philip Gröning sobre los cartujos de la Grande Chartreuse en los Alpes franceses. No hay vida cristiana sin oración, ni oración sin silencio, ni éste sin soledad contemplativa que no es huir del mundo, sino darle lo que más necesita. Lo dicen mejor que yo estos versos de Martín Descalzo: No he venido a refugiarme/dentro de mi torreón,/como quién huye a un exilio/de aristocracia interior;/pues sé que, estando contigo,/con mis hermanos estoy.

por un libro universal

Por un libro universal/Javier Calvo es escritor. Su última novela publicada es Mundo maravilloso, Mondadori
Publicado en EL PAÍS, 24/12/09,
Asistimos estos días a la enésima versión de un enfrentamiento clásico: por un lado, la orientación democrática de la mayoría de innovaciones en el terreno de la comunicación digital. Por otro, el inevitable movimiento de actores empresariales y políticos para restringir el alcance de las nuevas tecnologías y ponerlas a rendir beneficios. Este antagonismo, que se ha instalado en el centro del debate de la cultura al convertirse Internet en uno de los principales medios de transmisión cultural, ya ha zarandeado violentamente el cine y la música y ahora alcanza al libro.
El presente artículo defiende que el actual sistema de implantación del libro electrónico no es solamente una transición del papel al soporte digital, sino básicamente una extensión del modelo tradicional de edición. Una extensión insostenible y en última instancia perjudicial para el autor y el lector. La meta para la nueva década, en mi opinión, debe ser la distribución gratuita del libro por Internet. Y por una vez, lo ideal es también lo que tiene más números de ir a suceder.
¿Cuál es el modelo actual de implantación del libro electrónico? En Estados Unidos, el primer país donde se han comercializado de forma masiva los libros electrónicos, las grandes editoriales dan la opción de comprar sus novedades y parte de su catálogo en formato digital a través de tiendas online (principalmente, Amazon y Barnes & Noble). Existen dos aparatos lectores (el Kindle de Amazon y el Reader de Sony) que se están vendiendo bien. Aunque todo el mundo se guarda bastante sus cifras, Amazon anunció que en 2009, de todos sus libros que se comercializaban simultáneamente en papel y en formato electrónico, el libro electrónico ya alcanzaba el 10% de las ventas y este porcentaje estaba subiendo muy de prisa. Para quienes ya usamos lectores de e-books, es evidente por qué. El libro electrónico es mucho más barato, gratuito en el caso de las obras libres de derechos (que abarcan todo el canon literario previo al siglo XX); permite la adquisición inmediata, elimina problemas de espacio y, pese a que alguno vaya a levantar la ceja, es más cómodo y manejable que un libro.
Ahora bien: como es obvio, todo este montaje, del que se benefician principalmente tiendas online y editoriales, depende de que la gente no pueda conseguir el libro gratis. El mismo dilema que afrontan la música y el cine. Para evitar que el usuario obtenga el libro sin pagar existe la llamada Gestión de Derechos Digitales (DRM, por las siglas inglesas) destinada a restringir la circulación de la obra en formato digital y a evitar que ésta pueda ser copiada, impresa o compartida. El mecanismo de DRM que se usa en la actualidad para el libro electrónico es el algoritmo anticopia, que permite que un libro comprado solamente pueda ser usado por un número restringido de usuarios (de uno a cinco, dependiendo del título).
Este mecanismo ya está desfasado, y han aparecido varios métodos para eludirlo, desde localizar el algoritmo de protección y anularlo hasta otros más pedestres como pasar el e-book por un escáner fotográfico y generar una copia digital-físico-digital. El próximo sistema de DRM que se investiga es la llamada huella digital, que consiste en insertar en los contenidos del libro un conjunto de bits (marca de agua digital) que contienen información del comprador, lo cual permite detectar al responsable de la copia ilegal. No hay duda de que el nuevo sistema se mostrará eficaz durante unos meses, pero en la práctica todos los sistemas de DRM que se han usado ampliamente han sido derrotados cuando se los ha desplegado a bastantes consumidores.
No hay duda de que esa insostenibilidad “estructural” del modelo editorial tradicional aplicado al e-book es una mala noticia para editoriales y grandes librerías, que ya deben de estar temblando al pensar en el dinero que perderán cuando la gente se descargue gratis el nuevo Dan Brown. Su gran preocupación no son los “derechos de autor”, obviamente: la gratuidad favorece el consumo y eso interesa al autor. Son los beneficios de sus accionistas lo que peligra. Los empresarios tienen tanto miedo a que la gente acceda a los libros gratis que están generando situaciones grotescas: varios grupos editoriales americanos, por ejemplo, ya han declarado una guerra contra las bibliotecas públicas para que éstas limiten al máximo el préstamo de e-books, presionando, por ejemplo, para impedir las lecturas simultáneas. Una idiotez diametralmente opuesta a la idea de biblioteca pública.
A quien realmente beneficia la insostenibilidad del modelo editorial es a los lectores y a los autores: la extensión natural de la piratería tiene que favorecer un modelo alternativo al que ofrecen las editoriales actuales. Sin las cortapisas que imponen el DRM y su legislación asociada, autor y lector tienen la oportunidad de adentrarse en una nueva era delimitada por los horizontes ideales de la distribución universal y el acceso universal. (Algo que, como he mencionado, ya es una posibilidad efectiva en el caso de los “clásicos” libres de derechos). La auto-edición digital, ya sea comercial o gratuita, es una de las opciones más atractivas.
En su página web, el escritor José Antonio Millán calculaba recientemente que un autor que editara y comercializara él mismo sus libros electrónicos desde su sitio web obtendría algo más del 75% de lo que pagara el comprador, tras asumir los costes del alojamiento, el ancho de banda y la pasarela de pago y pagar al proveedor de formatos. (La autoedición, claro, implica renunciar al célebre anticipo). Por el contrario, una obra electrónica de las que se comercializan hoy bajo formato protegido reparte un 10% de beneficios para el editor, 10% para el agente, 10% para el proveedor del formato y 40% para la tienda online.
Por supuesto, construir un sitio web que permita descargar e-books no es sencillo: hacen falta una pasarela de pago seguro y una recomposición completa del dominio en https que asocien pasarela de pago y descargas, además del coste del alojamiento y del ancho de banda. En caso de considerarse la autoedición comercial, esto obligaría a los autores a asociarse para constituir pequeñas tiendas online. Dichas tiendas, en última instancia, estarían expuestas al mismo riesgo de copia por parte del usuario que las grandes librerías, lo cual, si se buscara la sostenibilidad económica, obligaría a ofrecer la descarga gratuita y obtener ingresos por otras vías: desde la publicidad en el sitio web o dentro del contenido del libro hasta el evento en directo.
Siguiendo el modelo del músico, el evento en directo (lectura o performance, a menudo en el marco de un festival) se presenta como alternativa viable al descenso de ingresos por ventas. Aun así, este nuevo modelo no se libra de otros dos problemas tradicionales de la auto-edición, que a los editores tradicionales les encanta señalar como infranqueables: la promoción y el marketing. El horizonte que propongo pasaría por combinar conceptos como la gira promocional, el uso de agencias de relaciones públicas especializadas y las distintas técnicas de marketing viral, obligando al escritor que quiera darse a conocer a asumir varias funciones del empresario.
Ya hay muchas organizaciones, algunas tan grandes como Electronic Fronter Foundation o Free Software Foundation, que combaten el DRM y abogan por el nuevo modelo de comunicación cultural libre. Pero tenemos que ser los creadores quienes empecemos a mover ficha. No vamos a cambiar el mundo de la noche a la mañana, pero no hay duda de que un panorama donde los lectores tengan acceso libre y gratuito a los libros es el modelo deseable, y vale la pena trabajar en esa dirección. La tecnología lo permite, en el marco de una serie de prácticas que devuelven cierto control al artista y que ya están teniendo precedentes apasionantes en experiencias de autogestión en el mundo audiovisual.

Navidad

Navidad o fiestas de invierno?/Antonio Franco, periodista
Publicado en EL PERIÓDICO, 26/12/09;
Como suele ocurrir cada año por estas fechas, algunos vuelven a plantear si estas fiestas son o no religiosas. He participado en un par de debates televisados que han puesto la cuestión sobre la mesa. La conductora de uno de los programas preguntó con intencionalidad si hay que continuar llamándolas fiestas de Navidad o si sería mejor denominarlas fiestas de invierno a la vista de cómo están las cosas.
Porque no es ajeno el contexto del debate sobre la aconfesionalidad pública fijada por nuestra Constitución y la defensa de la laicidad como factor de equilibrio democrático cuando conviven diferentes creencias. Todo eso no puede disociarse de la discusión que tenemos actualmente en España sobre dos cuestiones de nuestra escuela pública: el uso de símbolos personales católicos o islámicos, y la exposición presidencial del crucifijo en las aulas.
Subrayo la intencionalidad de la pregunta televisiva, muy eficaz de cara a provocar un diálogo con la máxima libertad. Porque me parecen dos cosas diferentes el cómo las llamemos y lo que son realmente estas fiestas. En la cuestión concreta de la denominación, lo que pasa en la práctica para mí es lo ideal: cada cual las llama como quiere. Perfecto. Es una libertad que tiene todo el sentido del mundo, porque aquí la gente no se dejará enredar si algún jerifalte, dentro de la moda reglamentista que nos invade, intenta imponer formalmente una norma estricta sobre esto.
En cualquier caso, acogiéndome a esa libertad que pregono, diré que, aunque crea que estas fiestas tienen cada vez menos sentido religioso, yo las llamo Navidades, en una alusión únicamente semántica al nacimiento de Cristo. Pero, en mi caso, y creo que en el de la mayoría absoluta de mis conciudadanos, sin ninguna connotación religiosa respecto al contenido porque son unas fiestas civiles. Yo sigo a efectos de la denominación la tradición popular cultural en que me formé, pero encuentro completamente razonable que quien quiera las llame fiestas de invierno (que lo son), de fin de año (que lo son), de reencuentro familiar (que lo son) o de intercambio de regalos (que lo son).
Lo importante es que son unas vacaciones y que se producen en este momento del calendario. Para mí, del calendario civil. Lo demás es bastante secundario a los ojos de la inmensa mayoría de la gente que veo circulando por la calle.
Es una cuestión parecida a la vieja paga extraordinaria del 18 de julio, que ahora se asocia a las vacaciones de verano. Aquella denominación cada cual podía enjuiciarla a su aire (a unos les parecía correcta, a otros paternalista, unos terceros la encontraban inadecuada porque distorsionaba el concepto de salario anual de los trabajadores…). Volviendo a la comparación, lo único trascendente es que fuera paga, que no se trataba de ningún regalo, sino de una retribución por faena hecha, y que llegase en un momento en que venía bien a los bolsillos. Ojo: nadie tenía derecho a decir que cobrarla era un acto de fe en el franquismo.
Si dejamos de lado la cuestión del nombre y entramos en lo que son estas fiestas, en su naturaleza, encuentro abusiva la apropiación simplista de quienes les dan, colectivamente hablando, únicamente un sentido religioso. Para el conjunto de la gente, estas fiestas son una expresión cultural-social de un descanso en el sentido más amplio de la palabra. Y, si pormenorizo sobre su esencia, diré que las fiestas son sentimentales, son comerciales, son estacionales, son folclóricas y, en esa línea, para quienes lo desean de una forma explícita, también son religiosas.
En relación con la apropiación que antes mencionaba, para la mayoría de los ciudadanos la religiosidad de las Navidades es puramente anecdótica, salvo que se retuerzan tanto las cosas como para sostener que los villancicos son unas oraciones; los excesos en la mesa, unas ofrendas, y las visitas masivas a los comercios, unas peregrinaciones.
El hecho de que esa religiosidad de las fiestas para la mayoría sea anecdótica no me parece ni bueno ni malo, y se corresponde con el bajo nivel practicante de los bautizados españoles y con la distancia creciente que se abre entre la jerarquía de la Iglesia católica española y el conjunto de los ciudadanos, incluyendo entre ellos a muchos practicantes.
Me sabría mal que se entendiera esta reflexión como un ataque antirreligioso, ya que, en definitiva, lo que sostengo casi va en un sentido contrario. Pienso que la religión, para quienes realmente creen, es algo bastante más serio que lo que se vive estos días alrededor de las mesas y los grandes almacenes. Pero pienso, asimismo, que, a la vista de cómo ha ido la historia de la humanidad, lo mejor es que la religión sea siempre una cuestión personal, y que la vida pública y las fiestas se desenvuelvan dentro del estricto imperio de una laicidad respetuosa con todas las creencias.

El fracaso de Copenhague

El buen fracaso de Copenhague/Guy Sorman
Publicado en ABC, 26/12/09;
En Copenhague, nos hemos librado por los pelos: un acuerdo vinculante sobre la energía nos habría sumido en el caos. Pero al borde del abismo, el sentido común salió victorioso frente a la ideología del calentamiento. A la mayoría de los participantes les vienen bien las circunstancias del fracaso: los occidentales pueden culpar a China y a India, lo que exime a los gobiernos de toda responsabilidad. En su fuero interno, un gran número de dirigentes estadounidenses y europeos deben alegrarse por este no-acuerdo, ya que muchos no creen en el calentamiento global y un acuerdo vinculante habría sido una especie de suicidio industrial para el mundo occidental. Y los indios y los chinos podrán proseguir su desarrollo, el cual exige, de acuerdo con el estado actual de sus recursos, el consumo de carbono. Recordemos que, sin el carbón, la humanidad se encontraría todavía en la edad de piedra.
¿Quiénes son los perdedores de Copenhague? La inmensa burocracia que lleva aparejada la ideología del calentamiento verá que se reducen sus créditos; lástima por ella que soñaba con una ONU del medio ambiente que concediera prebendas. Otras víctimas: el bando de los ideólogos y de los activistas anticapitalistas que se habían reciclado en ecologistas profundos. El golpe de Estado de estos antiguos rojos disfrazados de verdes ha fracasado. También es una ocasión perdida para los jefes de Estado cleptócratas que reclamaban compensaciones financieras en nombre de la Justicia climática: en Copenhague, el tercer mundo intentó reciclarse en ideólogo del calentamiento de la misma manera que los anticapitalistas lo hicieron en amigos de la Naturaleza. Doble fracaso para una doble impostura.
Pero ¿sobrevivirán la Naturaleza y nuestra madre Tierra al fracaso de Copenhague? ¿No debía esta reunión de jefes de Estado salvar al planeta? ¿No se trataba del último límite a la locura humana? ¿Transmitiremos «una bola de fuego» a las generaciones venideras? Volvamos al terreno del conocimiento y de la moral. La moral primero: las civilizaciones se basan en el dominio de la Naturaleza al servicio del Hombre y no al contrario. La ideología del calentamiento llevada al extremo es una subversión del orden occidental, una negación de la herencia grecorromana y judeocristiana: un neo-paganismo cuyos sacerdotes serían los ecologistas. Es comprensible que algunos jefes de Estado se dejen tentar por esta retórica que les permitiría dictar los buenos comportamientos y la moral justa: es más cómodo servir a la Naturaleza que no dice nada que a los pueblos exigentes. Por lo tanto, el fracaso de Copenhague es un chollo para la democracia y también un chollo para la Ciencia.
Hasta Copenhague, en efecto, había que creer que reinaba un consenso sobre el calentamiento climático: pero, ¿qué es un consenso que no comparten ni los chinos ni los indios? En realidad, los investigadores occidentales también están perplejos: el Climagate lo puso de manifiesto poco antes de Copenhague. Recordemos que la divulgación de correos electrónicos enviados por los climatólogos del Climate Research Unit de West Anglia revelaba la manera en que los defensores de la teoría del calentamiento manipulaban sus pruebas e impedían que los escépticos y los disidentes publicaran sus trabajos. De repente, sale a la luz que el GIEC, la organización de la ONU que apoya la ideología del calentamiento, es menos la consecuencia de un consenso científico que de un complot político para que se crea en el consenso. En ese complot, los gobiernos de los países pobres, debido a la ventaja que les da su número, han utilizado la mala conciencia permanente de Occidente: África, víctima del imperialismo, también lo es ahora del calentamiento mundial. Por lo tanto, habría que indemnizarla antes que desarrollarla: un razonamiento del cual son víctimas, desde hace 50 años, los pueblos africanos.
Una vez que se bajó el telón y que se acabó el espectáculo (eso esperamos), volvamos al principio de realidad: diferenciemos, en la controversia, lo que sabemos de lo que ignoramos y así obtendremos un buen comportamiento, una verdadera ciencia y una buena economía.
No cabe ninguna duda de que el clima se calienta, con lentitud, como ha ocurrido varias veces en la historia contemporánea. Pero no sabemos a ciencia cierta si la industrialización y el dióxido de carbono causan o no ese calentamiento. La hipótesis del calentamiento por el CO2 no se basa -contrariamente a lo que nos quieren hacer creer los ideólogos del calentamiento- en ningún hecho probado: sólo se basa en modelos teóricos. Si tiene que haber calentamiento, para la humanidad sería, como en el pasado, tanto beneficioso (para el sector agrario en particular) como perjudicial (enfermedades tropicales, inundaciones). Por lo tanto, conviene preguntarse si es mejor contener el calentamiento o si es mejor, en el futuro, luchar contra sus consecuencias. En pocas palabras, ¿se debería frenar el crecimiento industrial por un riesgo lejano o aleatorio? ¿O se debería continuar el crecimiento, dotándose de medios adicionales para, si se diera el caso, contrarrestar los inconvenientes del calentamiento? Antes de Copenhague, sólo oíamos el discurso predominante de la escuela catastrofista. Después de Copenhague, sería deseable el reequilibrio de los discursos y de las políticas en beneficio de los progresistas: ellos dicen sí al desarrollo para afrontar mejor los posibles riesgos. En esta escuela progresista, hay que distinguir a los negacionistas y a los escépticos. Los negacionistas niegan el calentamiento por completo o consideran que ya habrá tiempo de ocuparse de él cuando sea un hecho comprobado. El progresista escéptico -tendencia en la que me veo reflejado- es partidario de una vía intermedia y del principio de precaución. Por lo tanto, nos plantearemos que el dióxido de carbono, aunque no estemos seguros de ello, puede contribuir al calentamiento y que éste podría acarrear peligros nuevos que quizás no sepamos controlar (como por ejemplo las pandemias virales).
Por consiguiente, en nombre del progresismo, la diversificación de las fuentes de energía es en sí misma un procedimiento deseable: aportaría también una serie de ventajas estratégicas mediante la disminución de la dependencia de las fuentes inestables. Para impulsar esta diversificación de las fuentes de energía, existe un verdadero consenso entre los economistas a favor de un impuesto sobre el carbono, con la condición de que no sea elevado, de que sustituya al resto de impuestos sobre la producción y de que sea universal. El riesgo que conlleva este impuesto es que algunos gobiernos lo usen para prohibir las importaciones de los países que no lo apliquen. Por lo tanto, convendría definir el equilibrio justo entre el libre intercambio que beneficia a todo el mundo y la diversificación de las fuentes de energía que también beneficia a todo el mundo, si se cree en el calentamiento. Asimismo, convendría que las subvenciones absurdas a las manías ecológicas sin mucho futuro parecidas a unos molinos de viento, no impidieran la búsqueda de nuevas energías.
De acuerdo con estas bases plenamente objetivas, sería posible y deseable que se establecieran un diálogo en las naciones y entre ellas a fin de conseguir unas estrategias y unos acuerdos viables. Esto es menos llamativo que Salvar el Planeta, pero podría, al menos, mejorar la condición humana.

Las puertas del infierno

Las puertas del infierno/Timothy Garton Ash, catedrático de Estudios Europeos, ocupa la cátedra Isaiah Berlin en St. Antony’s College, Oxford, y es profesor titular de la Hoover Institution, Stanford.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia
Publicado en EL PAÍS, 26/12/09;
Entre Hanukkah y Navidad, alguien roba el cartel que está sobre la entrada del campo de exterminio de Auschwitz. La policía polaca lo recupera y atrapa a los ladrones, que, al parecer, lo habían hecho por encargo de una persona en el extranjero. Nos cuesta imaginar qué tipo de ser humano puede querer una cosa así para su colección privada. Pese a todos los asesinatos de masas, toda la esclavitud y toda la tortura que ha habido desde entonces, Auschwitz sigue siendo, para un europeo de mi generación, el símbolo por excelencia de la maldad humana en nuestros tiempos.
Este grotesco episodio remata un año en el que las relaciones entre los cristianos y los judíos en general, y los cristianos polacos y los judíos polacos en particular, han vuelto a ser materia de debate. Los fantasmas de un pasado torturado en Europa del Este aullaron incluso por los pasillos de Westminster, cuando los conservadores anunciaron su alianza en el Parlamento Europeo con un grupo de partidos de extrema derecha, sobre todo de Europa central y del este, y colocaron a sus parlamentarios bajo la dirección de Michal Kaminski, perteneciente al partido Ley y Justicia de Polonia.
Durante la controversia subsiguiente, el autor y actor Stephen Fry dijo que “existe una historia de catolicismo de derechas que resulta profundamente inquietante para quienes sabemos un poco de historia y recordamos de qué lado de la frontera estaba Auschwitz”. Sí, por favor, un poco de historia. Echar a los católicos polacos la culpa del campo de exterminio nazi en un territorio anexionado por los alemanes, un campo en el que también hubo prisioneros y muertos católicos, es tan absurdo que el comentario de Fry desató un torrente de críticas; y hay que reconocer que Fry se apresuró a pedir disculpas.
Pero no es sólo una tontería de un inglés. Hace unas semanas, mientras veía un reportaje de la televisión alemana sobre el juicio de John Demjanjuk, me sorprendió oír al presentador que le describía como un guardia “en el campo de exterminio polaco de Sobibor”. ¿En qué tiempos vivimos, que uno de los principales canales de televisión alemanes piensa que puede calificar los campos nazis de “polacos”?
En mi experiencia, todavía está muy extendido eso de equiparar automáticamente Polonia con catolicismo, nacionalismo y antisemitismo; y de ahí, se pasa fácilmente a decir que los polacos fueron culpables del Holocausto, por asociación. Este estereotipo colectivo no hace justicia a la verdad histórica. No deja sitio, por ejemplo, a la increíble historia de Witold Pilecki, un oficial polaco que en 1940 se ofreció voluntario para que lo metieran preso en Auschwitz con el fin de descubrir lo que estaba pasando allí. Permaneció preso en el campo dos años y medio, consiguió sacar fuera informes, organizó células de resistencia dentro y luego se escapó. Después de luchar en el levantamiento de Varsovia contra los nazis, Pilecki sobrevivió los últimos meses en un campo alemán de prisioneros de guerra, pero fue detenido y torturado por la policía secreta comunista cuando los soviéticos ocuparon Polonia y murió ejecutado en 1948.
Los estereotipos generalizados producen una reacción de defensa entre los polacos y, por consiguiente, hace más difícil que acepten una historia profundamente inquietante de antisemitismo polaco y católico (no limitado a la derecha: el partido comunista polaco se vio sacudido por una famosa campaña antisemita en 1968). El proceso de enfrentarse a un pasado difícil está en marcha desde hace tiempo, sobre todo desde que Polonia recobró la libertad. A comienzos de esta década, la denuncia hecha por un historiador sobre la horrenda matanza de judíos en el pueblo de Jedwabne a manos de sus vecinos católicos, en el verano de 1941, desencadenó lo que el escritor judío polaco Konstanty Gebert llama un debate “asombrosamente profundo y asombrosamente valiente”. Desde entonces, dice Gebert, “el país ha experimentado una seria transformación moral”.
He criticado más que nadie la nueva alianza de los conservadores en el Parlamento Europeo, pero el veredicto político debe mantenerse separado del histórico y el moral. El lenguaje de la política de partidos actual, con sus frases prefabricadas y sus medias verdades facilonas, es tan patéticamente inapropiado para describir los terrores de Auschwitz y el heroísmo de alguien como Pilecki que el mero hecho de acercarse a ellos con semejante verborrea sintética parece una especie de sacrilegio. Existe un juicio político, para el que saber qué dijo un oportunista de derechas como Kaminski en el debate de hace unos años sobre Jedwabne es una cuestión importante, aunque secundaria. Existe un juicio histórico, que los investigadores nos están permitiendo hacer con una apreciación cada vez mayor de la complejidad que tiene la historia judía y del Este de Europa. Existe un juicio legal, que debe alcanzar a quienes cometieron crímenes contra la humanidad. Pero, por encima de todos éstos, existe una dimensión que tiene que ver con la mente humana y que tal vez sólo pueda abarcarse por completo con el lenguaje del arte.
Para entender a qué me refiero, por favor, compren, pidan o roben una de las últimas entradas disponibles para ver el brillante montaje de una obra llamada Our Class, del escritor polaco Tadeusz Slobodzianek, que está representándose en el National Theatre de Londres hasta mediados de enero. O, si viven en otro país (incluida Polonia, donde todavía no se ha representado), empiecen a hacer campaña para que la lleven a escena allí. A partir de la amplia documentación existente hoy sobre lo que ocurrió en Jedwabne, Our Class cuenta la trágica y entrelazada historia de las vidas de 10 compañeros de colegio de antes de la guerra, cinco judíos, cinco católicos.
No ahorra ninguno de los horrores de uno de los peores capítulos de la historia del antisemitismo polaco: muestra una violación en grupo, un hombre que muere a causa de una paliza y unos judíos quemados vivos en un granero. Pero también muestra a Wladek, el agricultor católico que acoge a una chica judía y luego se casa con ella, y mata a un compañero de clase polaco que quiere detenerla. Está también Menachem, el superviviente judío que después de la guerra se convierte en interrogador de la policía secreta comunista. Y Zocha, la mujer católica que salva la vida de Menachem escondiéndole en su granero y luego emigra a Estados Unidos. Al oír a un matrimonio judío estadounidense quejarse del antisemitismo polaco, estalla: “¿Y qué hicieron los americanos por los judíos durante la guerra?”. Y Abram, el afortunado, que emigra a Estados Unidos antes de la guerra, se convierte en un rabino untuoso y, 60 años después de que ocurriera, consigue que su antiguo compañero Heniek, ahora un sacerdote católico aficionado a los niños pequeños, apoye su afirmación -totalmente sin fundamento- de que, en 1941, el rabino de Jedwabne llevó a sus fieles al granero con la Torá en alto y glorificando el nombre de Dios, Kiddush Hashem. Ningún mito, ni los que servían de consuelo, permanece intacto.
Las preguntas propias de historiador sobre la verdad histórica estricta, sobre lo que es típico y lo que es excepcional, causa y efecto, en este caso son secundarias. Porque aquí vemos una verdad más de fondo: esto es de lo que son capaces los seres humanos cuando se encuentran en el sitio equivocado en el momento inoportuno. (Y un pueblo del este de Polonia ocupado primero por los soviéticos, tras el Pacto entre Hitler y Stalin, luego por los nazis, y luego por un régimen comunista polaco bajo la tutela del Ejército Rojo, es prácticamente la definición de sitio equivocado y momento inoportuno). Cualquiera que haya nacido en un sitio y un momento más afortunados debe decir: habría podido ser yo, si no hubiera sido por una cuestión de geografía.
Ahora bien, todos hacemos el mismo camino, salvo que sin los extremos. No sólo es que unos sean malos y otros, héroes; es que el mismo hombre o la misma mujer puede comportarse de forma terrible en un instante y maravillosamente a continuación. Podemos estar por debajo de los monos y por encima de los ángeles. Somos débiles; somos fuertes. Adquirimos el peso de la culpa; reivindicamos nuestro derecho a la compasión. Luego nos hacemos viejos, enfermamos y morimos.

Pío XII

"Las virtudes heroicas del siervo de Dios Pío XII (Eugenio Pacelli), sumo pontífice; nacido en Roma el 2 de marzo de 1876 y fallecido en Castelgandolfo el 9 de octubre de 1958", decreto del 19 de diciembre de 2009 de la Congregación de las Causas de los Santos que preside el arzobispo Angelo Amato, S.D.B.,
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Abogado del diablo/Myriam Vachez
La figura que fue sustituida por la de promotor de la justicia parece hoy indispensable en el caso de Pío XII, a quien el actual Papa ha otorgado el carácter de venerable aunque hay quienes cuestionan su silencio frente a los horrores nazis
Reforma, 26 diciembre 2009
"El abogado del diablo o promotor de la fe, establecido en 1587, es el apelativo popular con el que se alude al procurador fiscal en los antiguos juicios o procesos de canonización de la Iglesia Católica. Su denominación desde las reformas de 1983 es promotor de la justicia. El oficio de este abogado, generalmente clérigo doctorado en derecho canónico, era objetar, exigir pruebas y descubrir errores en toda la documentación aportada para demostrar los méritos del presunto candidato a los altares como beato o santo" (wikipedia.org).
Entre los regalos navideños que el papa Benedicto XVI les acaba de dar a los fieles, al lado de uno muy deseado y popular como lo es el de declarar venerable a Juan Pablo II, se encuentra otro particularmente envenenado: el declarar también "venerable" a Pío XII, cubriendo así el último requisito previo a la beatificación.
He abogado a favor del papa Benedicto XVI, quien me parece actuar en perfecta concordancia con el rol que le toca asumir en la Iglesia Católica del siglo XXI. Sin embargo, hoy no logro entender sus motivos para, en contra de todo el sentido común, prepararse a beatificar a un Papa que sigue siendo, digan lo que digan sus defensores, símbolo del ensordecedor silencio de una importante franja de la jerarquía católica frente al Holocausto. Por ello muchos católicos del mundo, compartiendo la legítima reprobación que hoy deben sentir los judíos, han manifestado su preocupación ante esta repentina decisión.
La figura de "abogado del diablo", tan importante en los procesos de canonización, fue eliminada por Juan Pablo II en 1983 y remplazada por la de promotor de la justicia (con ello, pudo realizar casi 500 canonizaciones y más de mil 300 beatificaciones, frente a las 98 canonizaciones de sus predecesores en el siglo XX), pero hay casos en que el abogado del diablo resulta verdaderamente indispensable. Éste es uno de ellos.
Su argumentación para colmo sería muy sencilla: si el defensor aduce que 477 judíos italianos fueron escondidos en el propio Vaticano, el abogado del diablo puede contestar que Pío XII desechó el proyecto de encíclica de su predecesor, Pío XI, contra el racismo y el antisemitismo; que nunca condenó la política de exterminación sistemática del nazismo y que lo único que dijo en 1942, año en que fue informado de dicha política, fue una pequeña frase en su discurso navideño, donde alude a "esos cientos de miles de personas que, sin culpa alguna de su parte, sólo en razón de su nacionalidad o de su raza, son destinados a la muerte o a la extinción progresiva". Fuera de eso, nada. Y después de la guerra, nada tampoco. Ni una palabra para condenar lo que ya se sabía a ciencia cierta. Ni siquiera un intento de eliminar para los judíos el calificativo de "pueblo deicida", infamia que tuvo que esperar el Vaticano II para ser reparada.
Para tratar de arrojar alguna luz sobre ese turbio pasado, Juan Pablo II, siempre dispuesto a asumir la responsabilidad que le tocara, creó una comisión de historiadores judíos y católicos encargados de investigar en los archivos vaticanos. Finalmente los judíos se retiraron, molestos porque la promesa de abrir totalmente los archivos sobre la Segunda Guerra Mundial no se cumplía... ni se ha cumplido.
¿Qué información tiene Benedicto XVI para estar seguro de que Pío XII merece ser beatificado y que en realidad calló ante los horrores nazis para "limitar los daños", para evitar multiplicar el número de víctimas de los nazis y proteger a los judíos italianos escondidos en conventos, monasterios y El Vaticano? Si la tiene, si está en los documentos de los archivos del Vaticano que permanecen obstinadamente cerrados, entonces tiene la obligación de abrirlos, hacerlos públicos, demostrar -de ser posible- que el silencio de Pío XII no implicaba un "quien calla otorga", sino que protegía verdaderas medidas de apoyo y salvación para decenas de miles (y no sólo 477, espero) de inocentes. Cualquier otra decisión, ciertamente no engrandecerá a la Iglesia.