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Mostrando las entradas de junio 21, 2014

Murillo Karam ante los senadores

Tarde del viernes, 20 de Junio de 2014  El Procurador Murillo Karam comparece ante la Comisión Especial para la Atención y Seguimiento al caso de la empresa Oceanografía S.A. de C.V. Y sobretodo para dar a conocer lo relativo al procedimiento penal contra el ciudadano Amado Yáñez Osuna, identificado como principal y presunto responsable de diversos delitos dentro del caso. La senadora Lisbeth Hernández Lecona, presidenta de la Comisión Especial para la Atención y Seguimiento al caso reconoció que la corrupción lacera las posibilidades de desarrollo y lastima la moral, por lo que “confiamos que en este caso no habrá ni deberá haber impunidad”. La legisladora reconoció que se dieron agravios a instituciones públicas como Pemex, Banco de Comercio Exterior, Instituto Mexicano del Seguro Social e Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores ), por lo que es importante para los senadores de la República.

Un guión para el Rey

Un guión para el Rey/Hugo O’Donnell, duque de Tetúan y miembro de la Real Academia de la Historia. Publicado en ABC | 21 de junio de 2014 Un nuevo guión real se ha visto ondear desde las 9.30 horas del jueves pasado en el Palacio de la Zarzuela. Es el que corresponde a Felipe VI, quien ha querido recuperar el tradicional fondo rojo carmesí –carmesí histórico– de la Monarquía española. De siempre fueron los estandartes reales de damasco, tela noble de seda con dibujo, de cuerpo entre tafetán y raso, que cruje de una manera característica y solemne, y de color, como decimos, carmesí, purpúreo muy subido, semejante a la rosa castellana, ya de por sí y desde la antigüedad considerado como color del imperium o poder soberano y que se institucionaliza a partir de Felipe II, tras una etapa previa de predominio con alguna indecisión. La seda roja se guarnecía con hilo de Flandes y con una orla de oro.

Homilía en San Jerónimo el Real

Homilía en San Jerónimo el Real/Olegario González de Cardedal, teólogo. ABC |20 de junio de 2014 LA historia ni desaparece ni se repite. Sin memoria no hay identidad humana y sin memoria de su historia no tienen dignidad los pueblos. Algunas palabras y acontecimientos han sido como estelas de luz en el cielo de nuestra vida personal y de la sociedad española. Tales fueron las pronunciadas por el arzobispo de Madrid, cardenal Tarancón, el 27 de noviembre de 1975 en el momento en que Juan Carlos I accedía al trono. Veníamos de una historia agónica, compleja, insegura de sí misma. España tenía en ese momento un nuevo Rey. ¿Qué estaba cada ciudadano, grupo e institución dispuesto a apoyar como más conducente a la paz y la concordia? Se reclamaba olvido y perdón, justicia y libertad para todos. Por delante estaba todo el cambio constitucional que alcanzó su punto cumbre en la Carta Magna de 1978.

El desengaño de las mujeres de Francisco de Quevedo

«Puto es el hombre que de putas fía y puto el que sus gustos apetece, puto es el estipendo que se ofrece en pago de su puta compañía. Puto es el gusto, y puta el alegría  que el rato putaril nos encarece;  y yo diré que es puto a quien parece  que no sois puta vos, señora mía.  Mas llámenme a mí puto enamorado,  si al cabo para puta no os dejare,  y como puto muera yo quemado  si de otras tales putas me pagare:  porque las putas graves son costosas,  y las putillas viles afrentosas"

Retrato de mujer

Retrato de mujer Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara, sola en tu espejo, libre de marido, desnuda con la exacta y terrible realidad del gran vértigo que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo, y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.
Te juré no escribirte; por eso estoy llamándote en el aire para decirte nada, como dice  el vacío: nada, nada, sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo que nunca me oyes, eso que nunca me entiendes nunca, aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre, y quémame en el último cigarrillo del miedo al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste con la herida visible de tu belleza. Lástima de la que llora y llora en la tormenta.
No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago