16 feb. 2010

Columna Arsenal

Columna Arsenal/Francisco Garfias
Excélsior, 16 de febrero de 2010
“Los días contados”
Lo que sigue viene, palabra por palabra, de los más altos círculos del gobierno: Fernando Gómez Mont no consultó con el presidente Calderón los acuerdos anticoaliciones que hizo con el Partido Revolucionario Institucional. Sus días al frente de la Secretaría de Gobernación estarían contados. En su lugar iría Juan Molinar Horcasitas, según las mismas fuentes.
El titular de la Segob se habría comprometido con gobernadores del tricolor a que el PAN no haría alianzas con la izquierda, a cambio de que éstos apretaran a los legisladores de sus estados para que votaran a favor de la regresiva Ley de Ingresos para 2010.
El prestigiado abogado, muy cercano a Diego Fernández de Cevallos, renunció a su partido, luego de haber fracasado en su intento de impedir alianzas en Oaxaca con los que aún llaman “espurio” al jefe de la nación. Pero se quedó a medias. No dejó el cargo.
El argumento central de su alegato anticoaliciones es político: no vale la pena sacrificar la interlocución con el PRI, la primera fuerza política, para aliarse con quienes ni siquiera reconocen al Presidente de la República.

Gómez Mont, ¿candidato?

Columna Razones/Jorge Fernández Menéndez
Excélsior, 16 de febrero de 2010;
Las opciones de Gómez Mont
Algo pasó, porque varios periódicos capitalinos publicaron el lunes la misma versión, con las mismas palabras, sobre la renuncia de Fernando Gómez Mont al PAN. Una versión que habla de que el secretario “se fue por la libre” en los supuestos acuerdos con el PRI referentes a la reforma fiscal a cambio del no apoyo panista a la alianza en Oaxaca, acuerdo del que el presidente Calderón se estaría enterando hasta enero, para pedirle entonces a Gómez Mont que intercediera ante los panistas, en lo que fracasó el secretario de Gobernación.
Es evidente el origen de la versión (Los Pinos o el PAN) y por eso la coincidencia, pero hay capítulos que no quedan claros. El presidente Calderón es un político que trabaja sobre esquemas de control muy estricto sobre su equipo, en todos los ámbitos, desde la política y la economía, pasando por la seguridad. Sus críticos incluso dicen que ese micromanagement le hace perder efectividad. La verdad, resulta extraño que haya habido un acuerdo de ese tipo y no haya sido informado. Si fue así, si efectivamente el secretario de Gobernación le dijo del acuerdo hasta enero, resulta extraño pensar que el presidente Calderón simplemente le haya dicho a su encargado de la política interior que saliera a convencer a los panistas, aunque fuera evidente que la decisión de seguir con las alianzas no podría haber prosperado sin una luz verde desde Los Pinos. Por supuesto, pese a sus declaraciones públicas, Gómez Mont no podía echar para atrás una decisión que ya había sido tomada con el aval de la Presidencia pero, en todo caso, si no informó al mandatario de ese acuerdo, nos encontraríamos ante una deslealtad y habría que preguntarse dónde estuvieron el Cisen y otras instancias de gobierno que no pudieron enterarse de dicho acuerdo.
La pregunta es por qué entonces se queda Gómez Mont en Gobernación o por qué el presidente Calderón lo mantiene en ese cargo: tendría que dejar esa posición. Una hipótesis que se ha manejado es que, de esa forma, podría sacar adelante, ya como independiente, algo de la agenda legislativa. Es posible, pero definitivamente no serán en los términos de la agenda presidencial: habrá quizás una reforma política y una fiscal, pero estarán, más que nunca, marcadas por la agenda priista.
La otra posibilidad es que el secretario se quede, como se ha insistido, porque busca una precandidatura presidencial, incluso desde una plataforma independiente, una de las propuestas, precisamente, de la iniciativa presidencial de reforma. No es descabellado, pero nadie podría negar que, si alguien conoce los entresijos del poder, es Gómez Mont, y sabe dos cosas: primero, que muy difícilmente los partidos van a aceptar las candidaturas independientes y, segundo, que en estas condiciones es casi imposible que alguien sin partido que lo respalde puede llegar a ganar la Presidencia de la República.
Pero dicen que siempre sí, que el secretario tenía o tiene aspiraciones presidenciales. Puede ser, pero si es así y si la idea es lanzar una precandidatura, Gómez Mont sólo estaría esperando que desde la Presidencia surgiera un desconocimiento de su labor, para presentar su renuncia. Hace casi exactamente seis años, eso fue lo que ocurrió con Felipe Calderón, cuando era secretario de Energía y se le organizó un acto en Jalisco (preparado por Francisco Ramírez Acuña), para lanzar su precandidatura. El entonces presidente Fox le hizo una suerte de regaño público y Calderón renunció a su cargo, con lo cual acusó, implícitamente, que los dados estaban cargados a favor de otro precandidato. Fue ese gesto el que le permitió ganar primero la candidatura y luego la Presidencia. En ambas historias, la actual y la de hace seis años, parece haber muchos paralelismos, aunque sean formales.
Pero quizás hay otro componente: la opción B. Nada garantiza que las alianzas impulsadas por el PAN y el PRD tengan éxito. ¿Qué sucedería si el PAN pierde Oaxaca, Puebla, Durango, Hidalgo? De todas ellas, la única con condiciones de competencia real parece ser la primera, pero ni siquiera así es seguro un triunfo de la alianza. Si el equipo presidencial y la cúpula del PAN, incluida el ala opositora de Santiago Creel, apoyaron esas alianzas, ¿quién se podría presentar como una alternativa en el panismo? Quien haya denunciado que esa estrategia estaba condenada al fracaso. Y, entonces, no falta demasiado para saberlo, mantenerse en la secretaría de Gobernación sería una buena plataforma de despegue. Y recordemos que en septiembre se debe renovar la dirigencia nacional del PAN. Por lo pronto, hacía mucho tiempo que un miembro del gabinete no tenía tanto espacio y suscitaba tanto interés mediático.

Fue Oaxaca el motivo, dice Gómez Mont

Fernando Gómez Mont admite que negoció con PRI.
Pascal Beltrán Del Río, director de Excélsior entrevista a Gómez Mont.
En entrevista con Excélsior, Gómez Mont afirmó que actuó bajo su responsabilidad personal, “en la esfera de mis atribuciones”, al considerar como “un esquema pernicioso” el que su entonces partido, Acción Nacional, estuviese negociando una alianza electoral con el PRD para llevar como candidato “a alguien (Gabino Cué) que se ha dedicado a denostar al Presidente de la República”. Antes había aceptado que la carta de negociación fue el apoyo del PRI a un aumento de impuestos.
“Conozco bien a Gabino Cué; personalmente lo estimo, fue mi defenso, pero consideré que no debe ser candidato y se lo dije directamente”, relató el secretario de Gobernación.
También reiteró que no renunciará a su cargo y que continuará sirviendo al gobierno federal y, “con lealtad personal a un hombre al que admiro: el presidente Felipe Calderón”.
A pregunta expresa, Gómez Mont contó que fue en enero cuando le relató al Presidente sus negociaciones con el PRI.
—¿Cuál fue su reacción? se le preguntó.
—Se preocupó.
Enseguida, de acuerdo con la narración de Gómez Mont, Calderón instruyó a su secretario de Gobernación a “hacer todo lo posible para que eso no afectara” las negociaciones del PAN con el PRD para la alianza electoral en Oaxaca.
Reveló también que el presidente Calderón nunca tuvo contacto alguno con Gabino Cué sobre este tema. “Yo hablé con Cué para reclamarle su posición política frente al Presidente”.
A lo largo de la entrevista, Gómez Mont dijo que no entraría en cuestiones específicas. E insistió en su postura de “discreción profesional” con la que acompañó su renuncia al PAN el miércoles 10.
Al preguntársele si no le preocupaba que la opinión pública pudiera tomar con incredulidad el hecho de que el secretario de Gobernación negociara por la libre con el PRI, en nombre del gobierno federal, Gómez Mont respondió: “Yo actué en la esfera de mis atribuciones y responsabilidades como secretario de Gobernación”.
—Pero no enteró al Presidente…
—Sí se lo informé, pero ex post. El Presidente supo después lo que yo había negociado. Ahora lo están inculpando injustamente. El único responsable fui yo.
—¿Cuándo se enteró de que el PAN negociaba con el PRD?
—Me fui enterando y empecé a tener preocupación. Perdóneme que no pueda entrar en detalles, porque eso forma parte de lo que yo he llamado discreción profesional.
—¿Qué opina de quienes dicen que el PAN no actúa sin que lo sepa y lo apruebe el Presidente? ¿En verdad no supo él de la negociación para hacer candidato a Gabino Cué?
—Hay una línea de independencia entre el partido y el gobierno. El Presidente no supo ni conoció de las negociaciones que yo entablé en su momento ni de las conversaciones para establecer alianzas con el PRD. Hay independencia del partido frente al gobierno.
Gómez Mont contó que fue el propio presidente Calderón quien lo conminó a presentarse ante el Comité Ejecutivo Nacional del PAN para defender su postura contraria a las alianzas con el PRD. “Fui a hablar con permiso del Presidente”, dijo tajante.
—Diego Fernández de Cevallos, quien es muy amigo suyo, ha dicho que lo respeta a usted, pero considera que el PAN vive una crisis interna muy grave. ¿Qué opina?
—No me toca opinar de eso. El día que renuncié al PAN perdí el derecho a discutir y opinar sobre el partido.
—Pero su renuncia tiene que ver con la alianza en Oaxaca…
—Así es.
—¿Podría regresar al partido?
—Yo no me veo militando en otro partido que no sea el PAN. Sin embargo, por ahora asumo que seré un secretario de Gobernación independiente y ofreceré a los partidos, incluido el PAN, una interlocución política imparcial.
—Mucho se ha especulado sobre su salida de Bucareli. ¿Siente que, con todo lo que ha pasado, puede seguir realizando sus funciones?
—Seguiré al frente de la Secretaría, no tengo instrucciones en sentido contrario. Hasta el último día que disponga el Presidente de la República, me encontrará en mi oficina trabajando.
Finalmente, Gómez Mont afirmó que este episodio le ha mostrado cuáles son algunos de sus límites como funcionario público. “El resultado, lamentablemente, es que se culpabilizara injustamente al Presidente, y por eso quiero hacer hoy estas precisiones”.

Nombramientos en PGR

El Procurador, Arturo Chávez Chávez, designó como titular de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra Periodistas a Gustavo R. Salas Chávez.
Hasta ahora, se desempeñaba como Coordinador de Asesores en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delitos Federales. Asimismo ha sido agente del Ministerio Público en la Procuraduría General de Justicia del estado de México (PGJEM); jefe de las unidades departamentales de Investigación, Verificación y Seguimiento en la Dirección de Responsabilidades y Sanciones de la Contraloría General del DDF.
Fue Delegado Regional en la Costa Chica y Centro en la Procuraduría General de Justicia del estado de Guerrero (PGJEG) y Director de Profesionalización y Extensión Académica en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).
En la PGR fue Director General del Ministerio Público Federal Antinarcóticos del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD) y asesor del Subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad.
También fue Subsecretario de Seguridad Pública de Chiapas y en la Secretaría de Seguridad Pública Federal se desempeñó como Director General Adjunto de Planeación Académica de la Policía Federal Preventiva y Director General Adjunto de la Academia Nacional de Seguridad Pública del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Es egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM y cursó estudios de posgrado en el Instituto Nacional de Administración Pública, en el Centro de Estudios en Ciencias Jurídicas y Criminológicas y en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Ha sido profesor de asignatura en materias vinculadas a las ciencias penales y al derecho administrativo en diversas instituciones de educación Superior, entre ellas la Facultad de Derecho de la UNAM, el INACIPE, el Centro de Estudios Universitarios, el Centro Universitario “Incarnate World”, la Universidad del Pedregal y el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas.
También ha sido profesor invitado en la Universidad de Estudios de Postgrado, en la Universidad Panamericana campus Guadalajara, en el ITESM “Tecnológico de Monterrey” campus Santa Fe y en el Instituto Nacional de Administración Pública.
Ha impartido numerosas conferencias en México y en el extranjero, así como en diversas universidades e instituciones de justicia y seguridad pública. Fue seleccionado por el Gobierno de los Estados Unidos de América para participar en el Programa de "Visitantes Internacionales" auspiciado por el Departamento de Estado con el objeto conocer el funcionamiento del sistema de justicia anglosajón.
Es autor y coautor de las obras: Ministerio Público Especializado: Instrumento de Modernización en la Procuración de Justicia, INAP-PGJDF.1993; La Investigación Criminal, Porrúa 1999 segunda edición Ed. 2000, Ter 2004; El Sistema Penal Mexicano. Porrúa 2002.
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De acuerdo con informes de la dependencia, en la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Fiscales y Financieros (UEIDFF), fue designado Juan Carlos Rincón Sánchez, quien había sido Fiscal Desconcentrado en Tlalpan e Iztacalco, que depende de la Procuraduría del DF.
Al mismo tiempo, en la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra los Derechos de Autor y la Propiedad Industrial (UEIDDAPI), dedicada al combate a la piratería, fue designado como encargado de despacho Francisco Trejo Antonio.
Otro cambio en las unidades que dependen de la Subprocuraduría de Delitos Federales, ocurrió en la de Investigación Especializada en Delitos cometidos por Servidores Públicos, donde Samuel González de Alba llegó en lugar de Miguel Guillermo Aragón Lagunas.
De acuerdo con funcionarios federales, los relevos forman parte de una serie de cambios que instruyó la nueva administración del Procurador Arturo Chávez, y que abarcará en los próximos días a las Coordinaciones General de Investigación y de Delegaciones.
En julio de 2008
En una grabación y en lo que parece ser una plática informal, tras la renuncia del ex Procurador del DF, Rodolfo Félix, el hoy nuevo fiscal para atención de periodistas, criticó a Lorena Maraboto, ex secretaria particular de Félix, que a Moisés Moreno, ex Subprocurador de Averiguaciones Previas Centrales. También a Ana Lorena Delgadillo, Subprocuradora de Atención a Víctimas; a Ernesto López Sauri, Visitador General de la PGJDF, y a Luis Genero Vázquez, Jefe del Estado Mayor de la Policía Judicial.
Dijo:
"A ver hijos de su p... a ver cabrones, ai pa la otra. Yo ya demostré mi lealtad, aquí está mi renuncia, yo fui el primero. Desde ayer él (Félix) sabía que se iba a la v... yo lo vi, estaba relajado, yo lo noté y dije: 'este güey algo trae'", comenta Salas.
En la grabación Salas calificó a sus compañeros como huevones y vividores, y deja entrever que está interesado en una Subprocuraduría.
"Yo no tengo pensado irme todavía, a ver ahorita cómo nos va con esta pinche marometa, ahorita se desocuparon tres Subprocuradurías. A mí realmente las que interesan son dos, entonces, no sé si lo logre, pero lo voy a buscar", dice.

Habemus secretario

Los Pinos Azules/Federico Reyes Heroles
Reforma, 16 febrero 2010;
Dignidad o capricho. Principios o protagonismo. Frío cálculo o desplante. La renuncia de Gómez Mont a su militancia partidista ha generado debate. Me inclino por la primera posición y expongo mi alegato.
Una de las críticas más comunes al antiguo régimen se centraba en el hecho de que sus miembros eran capaces de tragarse un pantano de porquería con tal de conservar la chamba. Principios, convicciones caían en el olvido por mantenerse en la nómina. Renunciar al partido gobernante estando en el gabinete era un acto suicida. Más aún si se trataba de alguien mencionado para la sucesión presidencial. Los opositores se burlaban de esa obsecuencia con el jefe que podía llevar a niveles de sumisión -por no decir de ignominia- aberrantes. Si los vientos de Los Pinos cambiaban, los malabarismos verbales aparecían. Un servidor público nunca se confrontaba con la línea del Presidente y si lo hacía era la muerte. Esa sumisión exhibía un presidencialismo sin límites que llevaba a la farsa, a la indignidad, al oprobio. Que alguien se atreviera a tener una posición propia equivalía a la muerte política, como la civil del XIX.
Del antiguo régimen se criticaba la indefinición de los colaboradores presidenciales frente a los temas nacionales. Nunca arriesgaban una posición que no fuera producto de las consideraciones de la casa presidencial. Todos se mimetizaban, desaparecían su expediente personal con tal de no contradecir al JEFE. No podían tener una convicción propia que no embonara a la perfección con el discurso oficial elaborado en la cúspide del politburó. Era uno de los signos distintivos del autoritarismo, del régimen de un solo hombre. En la orquesta del autoritarismo nadie desentonaba, la tripulación obedecía todas las órdenes aunque la embarcación fuera a encallar sin remedio. El silencio era señal de obediencia, la voz propia no podía emitir un solo sonido porque éste era equivalente a la irreverencia y ésta era signo de traición que merecía el patíbulo político.
Gómez Mont había manifestado públicamente desde hace meses su desacuerdo con las alianzas. Opciones, lo hizo por convicción partidaria o por los deberes de su trabajo o por las dos. Nadie desconocía su posición, cosa rara, contraria a la del presidente de su partido y, por deducción, a la del presidente Calderón. Porque resulta que, como en la mejor época priista, hay la sospecha de que la jefatura partidaria sigue los dictados de Los Pinos Azules, basta ver las designaciones al frente del PAN, primero un miembro del gabinete, después un ex secretario particular, vamos, ni las formas se cumplieron, digamos un gobernador, un senador, alguien con carrera, experiencia propias, con distancia de Los Pinos Azules. Como anécdota allí está el camino inverso, de la presidencia del PAN a la secretaría particular. Tampoco se puede cuestionar la cepa panista de Gómez Mont, sus orígenes familiares, sus desempeños previos a su actual gestión. Se suponía además que la doctrina panista, a diferencia del priismo, no se reformula sexenio tras sexenio ¿o sí?
Pero también está ahí su misión como secretario de Estado, encargado de la delicada promoción de reformas de índole nacional que fomenten una convivencia política más armónica, recordemos el caótico y riesgoso parto sexenal. Pero hay otras reformas en curso para procurar mayor crecimiento, mayor justicia fiscal, mayor recaudación, salud financiera, mayor productividad. Reformas de las cuales depende la prosperidad de decenas de millones de mexicanos. Él (y suponemos que el Presidente) debe subsumir otras inquietudes menores y vanidades partidarias a un propósito mayor: se llama la República. Sabía el Presidente el orden jerárquico de su secretario, por supuesto. Sabía de los ímpetus de Nava, por supuesto. De quién es la decisión.
La renuncia de Fernando Gómez Mont a su militancia partidaria no es un asunto menor. Si queremos ampliar los márgenes de tolerancia, si de verdad queremos alejarnos del presidencialismo vertical, si se quiere fomentar la diversidad de criterios y posiciones, no debería llamar la atención que Gómez Mont opte por defender su encargo nacional. Si con estas cuitas se arma un escándalo, imaginemos el régimen parlamentario o semiparlamentario que algunos promueven. Es una cuestión de prioridades y de quién las define. Calderón gobierna a México o quiere conquistar Durango, Oaxaca, Hidalgo, etcétera. Por cierto, en ninguna de las entidades la suma aritmética de votos de la oposición da una victoria, así que más que un cálculo es una apuesta, un latido, una corazonada, un capricho.
Pero, claro, lo más fácil es reproducir la cultura autoritaria: desobediente, malcriado, irreverente, ¡qué falta de disciplina! Pero ¿no era esa disciplina la que nos estaba fastidiando la libertad? No es anécdota. Queremos hombres de Estado o robots presidencialistas. Queremos alfiles o peones. Gómez Mont es hoy un servidor mucho más sólido. Habemus secretario.

Gómez Mont habla con Zamarripa

Nava conocía pacto, dice Gómez Mont
El encargado de la política interna afirmó que seguirá en la Segob pese a su renuncia al blanquiazul
Roberto Zamarripa, reportero.
Reforma, 16 febrero 2010.- El Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, asegura que permanecerá en su cargo a pesar de la renuncia al PAN.
Revela que el Presidente Calderón conoció hasta enero los detalles de los pactos.
"De esas negociaciones tuvo conocimiento en su momento el presidente del partido, Licenciado César Nava y tiempo después se le informó con detalle al Presidente de la República. Hasta enero se le informó de todo el contexto. En la medida en que yo no pude hacer valer los compromisos que había asumido y en la medida en que se entendió o percibió una lógica del PAN independiente a la lógica del gobierno fue una de las razones por la que tomé mi decisión de renunciar al partido. Otras de las razones quedan entre el licenciado Nava y yo".
- Cuesta creer que el Presidente de la República no supiera el detalle de las negociaciones...
- El Presidente de la República fue enterado del detalle --frente a la confusión que se generan en este tipo de dinámicas-- por el Secretario de Gobernación hasta el mes de enero. El Presidente está ajeno porque los secretarios de Estado asumimos con toda autonomía nuestra responsabilidad. No le estamos pidiendo permiso al Presidente para todo. Vemos las condiciones en las cuales los compromisos que tomamos puedan cumplirse o no.
- ¿Pactó con el PRI el apoyo al paquete financiero a cambio de impedir una alianza PAN-PRD en Oaxaca?
- Constantemente fuimos buscando acuerdos entre las fuerzas políticas a fin de posibilitar una alineación parlamentaria para posibilitar la aprobación del paquete financiero.
- ¿Incluía Oaxaca?
- Incluía hablar de diversas condiciones entre las cuales las fuerzas políticas contienden entre sí.
- ¿Es una simulación? ¿Dos lenguajes del Gobierno?
- Absolutamente falso. Lo rechazo profundamente. En la medida que ese da una lógica de tensión entre un funcionario del Gobierno, que es el Secretario de Gobernación, y la dirigencia de un partido político, decidí renunciar a mi calidad de militante de partido para no comprometer indebidamente la operación del Gobierno.
- ¿Cometió un error al no informarle al Presidente?
- Fue un problema de comunicación. Ciertamente acabo siendo, y asumo la responsabilidad, un error en la operación política de los temas.
- ¿Nava sabía?
- Al actuar me comuniqué con el presidente del partido. El ámbito de esas comunicaciones está protegido por la reserva que está obligado el Secretario de Gobernación. El Licenciado César Nava tuvo conocimiento de lo realizado con mucho más detalle que el Presidente de la República y en tiempos distintos que el Presidente de la República.
Hay circunstancias que explican el problema de comunicación: el Presidente de la República terminaba en diciembre el tema del paquete financiero; estaba preparando la reforma política; preparaba su viaje a Copenhague. Y el Secretario de Gobernación estaba preparando una intervención quirúrgica personal que hizo que hasta el final de Diciembre fuera un espacio de falta de conexión entre los diversos actores de esta historia.
- ¿Cómo seguir en la Secretaría si no hay comunicación adecuada con el PAN?
- He ofrecido y ofrecí en mi dimisión un comportamiento absolutamente institucional frente a una fuerza política de la importancia de Acción Nacional.
- Hay quienes lo quieren fuera. No lo quieren de Secretario...
- Al fin y al cabo esa decisión corresponde a un centro de poder político que es el Presidente de la República y él tendrá que aquilatar las decisiones que se esgriman en pro y contra de ello, punto.
- ¿La decisión de la renuncia a la Secretaría ya estuvo en la mesa?
- Se dio lo que saben que se dio. Que estuvo o no estuvo son especulaciones. El Secretario reconoce, defiende y promueve la autoridad del Presidente de la República y de ninguna manera va a menoscabar dicha autoridad porque es puntal del sistema. Si existe una tensión entre el Secretario de Gobernación y el presidente del partido debe ser superada. No me veo militando en otro partido. No tengo ninguna aspiración política.
- Todos los políticos dicen lo mismo, que no tienen aspiraciones y no es cierto...
- Tu dirás si soy como todos o lo estoy inventando ahorita. Si tuviera la aspiración, igual como algunos aconsejan hubiera tragado sapos para preservar ese espacio. ¨
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TEMPLO MAYOR
F. Bartolomé
VARIOS NOMBRES han comenzado a manejarse en los círculos del panismo y del calderonismo. Unos se andan autopromoviendo, a otros los promueven.
AL PRIMERO que se mencionó fue a Juan Molinar Horcasitas, y por lo que se sabe la idea no le desagrada ni tantito al secretario de Comunicaciones y Transportes.
DE IGUAL FORMA suenan, aunque con menos estruendo, la diputada Josefina Vázquez Mota y el senador Gustavo Madero.
Y DENTRO del grupo de los cercanos al Presidente, por ahí se andan manejando los nombres de Javier Lozano, de Luis Felipe Bravo y hasta el del retirado Germán Martínez.
SI HAY RELEVO será oootra vez un juego de azar el nombramiento, pues queda claro que en México eso de la especialización es una quimera: aquí todos los cuates sirven para todos los cargos.
 
AUNQUE Fernando Gómez Mont se oye muy convencido de que se mantendrá al frente de Gobernación, dentro y fuera del gobierno federal las apuestas son sobre quién será su relevo.

Columna Bajo Reserva

Columna Bajo Reserva/
El Universal, 16 de febrero de 2010
Desde Bucareli se difunde la idea de que la confianza con el Presidente no se ha quebrantado, y que mucho más allá, Fernando Gómez Mont trae la agenda de Los Pinos. Ayer, como para confirmarlo, se reunió por separado con Ebrard y con Peña Nieto. Le contábamos aquí justo ayer que el coraje de Felipe Calderón con su operador político era real; le molestó que acordara con el PRI y con diputados oaxaqueños, y que se comprometiera a evitar las alianzas. Pero realmente le enojó enterarse por terceros, y allá a mediados de enero. Gómez Mont, un poco a contracorriente, ha comenzado a dar su versión, esa que no incluyó en la carta de renuncia al PAN. El Presidente sabía, afirma el secretario, sólo que no fue el primero en enterarse.