22 feb. 2012

Acuerdo 1/2012 del Pleno del CJF

Este miércoles 22 de febrero de  2012 se publicó  en el Diario Oficial de la Federación el:
ACUERDO General 1/2012 del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, que modifica el diverso Acuerdo General 22/2011, que establece la competencia de la función de ejecución penal y crea los Juzgados de Distrito Especializados en Ejecución de Penas.
Entran en vigor este jueves 23 de febrero de 2012.
Dicen los
CONSIDERANDO
PRIMERO. En términos de lo dispuesto por los artículos 94, párrafo segundo; 100, párrafos primero y octavo, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 68 y 81, fracción II, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, el Consejo de la Judicatura Federal es el órgano encargado de la administración, vigilancia, disciplina y carrera judicial de los tribunales de circuito y juzgados de distrito, con independencia técnica, de gestión y para emitir sus resoluciones; además, está facultado para expedir acuerdos generales que permitan el adecuado ejercicio de sus funciones;

Acuerdo 2/2012 del Pleno del CJF

Debido al enorme trabajo de los juzgados de ejecución de Sanciones Penales –de noviembre a la fecha -han tenido un ingreso de 2,116 asuntos-  y “a fin de fin de nivelar las cargas de trabajo, cumplir con el imperativo del artículo 17 Constitucional, esto es, la impartición de una justicia pronta y expedita, y en razón de los reclamos sociales que implica la incorporación como garantía constitucional el respeto a los derechos humanos de los sentenciados como medio para lograr su reinserción social”, este miércoles 22 e febrero de 2012 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el:

 ACUERDO General 2/2012 del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, que modifica el diverso Acuerdo General 23/2011, relativo a la denominación, residencia, competencia, jurisdicción territorial, domicilio y fecha de inicio de funcionamiento de los Juzgados Primero, Segundo y Tercero de Distrito Especializados en Ejecución de Penas, en Tlalnepantla de Baz, Estado de México; así como a las reglas de turno, sistema de recepción y distribución de asuntos entre los Juzgados de Distrito antes referidos.

Acuerdo General 4/2012 del CJF

Este miércoles 22 de febrero  de 2012 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el:
ACUERDO General 4/2012 del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, que reforma al diverso Acuerdo General 15/2010, relativo a la denominación, residencia, competencia, jurisdicción territorial, domicilio y fecha de inicio de funcionamiento del Juzgado de Distrito del Complejo Penitenciario Islas Marías y Auxiliar en toda la República.
Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Estados Unidos Mexicanos.- Consejo de la Judicatura Federal.- Secretaría Ejecutiva del Pleno. (…)
CONSIDERANDO

Cien años de ‘Campos de Castilla’/

Cien años de ‘Campos de Castilla’/Ian Gibson, escritor
Publicado en EL PERIÓDICO, 08/02/12;
En abril (esperemos que sea de aguas mil) se va a cumplir el centenario de la publicación, en Madrid, de Campos de Castilla. El aspecto físico del pequeño tomo era sobrio. En su cubierta se representaba un paisaje con algunos pinos que habían logrado arraigar entre rocas. Todo ello de un modesto color pardo que hablaba, como los demás elementos, de la adustez mesetaria. Su autor no era conocido del gran público (quizá un poco más su hermano Manuel).
En la Fundación Juan Ramón Jiménez de Moguer se conserva un ejemplar del librito. Su dedicatoria manuscrita reza: «Al gran poeta Juan Ramón con el entrañable afecto de Antonio. Soria, 1 mayo 1912». Lo sorprendente es constatar que, en la parte inferior del lomo del mismo, consta la indicación: «Segunda edición». ¿Se vendió tanto el poemario nada más estrenarse que su editor, Gregorio Martínez Sierra, decidió encargar enseguida otra tirada? ¿O se trataba, quizá, de un truco para afianzar su éxito inicial? Lo llamativo, de todas maneras, era la extraordinaria acogida otorgada a Campos de Castilla desde el momento mismo de su aparición. Antonio Machado ya no era solo el poco renombrado poeta intimista de Soledades y de Soledades. Galerías. Otros poemas, sino, para la crítica -con Miguel de Unamuno a la cabeza-, la voz lírica más señera, más pura, de la generación bautizada por Azorín como «del 1898». La generación del «Desastre».
Aquella primavera Leonor Izquierdo pudo hojear en su cama, orgullosa, el primer ejemplar de Campos de Castilla cuando, aunque ella no lo supiera, ya no había esperanza. Esperanza que todavía no se había perdido del todo -o que no se quería perder- en los versos de A un olmo seco, escrito poco antes y que Machado no hubiera podido incluir en el libro por no hacer sufrir a su moribunda esposa. Se trata de uno de los más conmovedores poemas del idioma, perfecto en su contención, en la minuciosa especificidad del viejo árbol herido por el rayo, medio podrido, pero que no obstante, con la ayuda del sol y de la lluvia, ha logrado, quizá por última vez, poner unas hojas nuevas. Los versos elegíacos escritos poco después en Baeza, cerca de las riberas del joven Guadalquivir, pero con el pensamiento puesto obsesivamente en las del alto Duero, guardadas por sus álamos cantores «entre cerros de plomo y de ceniza», son de una hermosura que los eleva a la categoría de las obras de arte sin las que no se puede seguir viviendo.
No hubo segunda edición ampliada de Campos de Castilla, que se incorporó, con añadidos sucesivos, a las Poesías completas de 1917 y posteriores. Sería de desear que, en este año del centenario, algún avispado editor tuviera el detalle de ofrecérnoslo, para nuestro disfrute y provecho, en facsímil.
La efeméride debería propiciar no solo una reconsideración, muy necesaria, de Campos de Castilla, sino de la obra total de Machado y, especialmente, así me parece, dada la situación actual del país, de Juan de Mairena. No hay que olvidar nunca que el poeta-filósofo fue alumno de la Institución Libre de Enseñanza, alumno cuya gratitud hacia Francisco Giner de los Ríos quedó plasmada en otro gran poema elegíaco, el consagrado al maestro fallecido en 1915, con su énfasis sobre la ética del trabajo bien hecho y la responsabilidad personal, pilares de la ILE («Yunques, sonad; enmudeced campanas»). Machado practicó con sus propios alumnos de instituto, allí hasta donde cabía dentro del sistema estatal, los métodos docentes utilizados por Giner, Cossío y sus compañeros. Hay numerosos y a menudo emocionantes testimonios al respecto (Soria, Baeza, Segovia, Madrid). Sobre todo -y ello se refleja en Juan de Mairena- trataba de ayudar a sus discípulos a razonar por sí mismos, a dudar metódicamente de las certezas y dogmas de los demás y hasta de sus propias dudas. Una instrucción pública así entendida, libre del «lazo de hierro» clerical que desde hacía siglos la asfixiaba, era la única solución para el avance del que consideraba el pueblo «más desdichado de Europa». Para Machado, lo específico del cristianismo es el amor fraternal. Todo lo demás sobra y estorba, empezando con el hipotético dios castigador de las religiones monoteístas.
Para uno de sus compañeros más íntimos de Segovia, el poeta tenía dos vertientes esenciales: «Un escepticismo agudo y una bondad extraordinaria». Creo que fue así.
LOS ÚLTIMOS días, como se sabe, fueron atroces: la larga y penosa caminata desde Barcelona a la frontera, los desvaríos de la anciana madre («¿Ya llegamos a Sevilla?»), el convencimiento de que la República se hundía sin remedio… y el escalofrío del poema premonitorio, escrito 30 años atrás, con su nave que nunca ha de retornar. ¿Qué pensaría Antonio Machado del Estado español actual, casi cuatro décadas después de la muerte del tirano y todavía sin buscar a sus cientos de miles de asesinados de la guerra y la posguerra? Me atrevo a pensar que no sería, para nada, de su agrado.

No acato, ni respeto un escándalo supremo/ Gaspar Llamazares,

No acato, ni respeto un escándalo supremo/ Gaspar Llamazares, diputado de IU
Publicado en EL PAÍS, 22/02/12;
El linchamiento o juicio inquisitorial a Garzón resume, como pocos, nuestros males nacionales, en este caso, las aberraciones del poder que se convierten en afrentas a la ética civil y la justicia.
La condena anunciada del Tribunal Supremo pone en evidencia la politización corporativa del poder judicial.
El primero de ellos es la soberbia y prepotencia clasista de los que se consideran todavía hoy vencedores de la guerra civil y luego también de la interpretación de la transición. Los que no están dispuestos a que nadie cuestione, revise o interprete el pasado: ni de la impunidad, ni de las leyes, como ha hecho con el caso de las víctimas del franquismo, Baltasar Garzón. A él se le podía permitir sacar a la luz los trapos sucios de las “dictaduras bananeras”, pero ni hablar de sacar los colores a la Metrópoli del Imperio ¡Aquí somos más serios, aquí la impunidad del franquismo no se toca!