8 sep. 2009

Ted Kennedy

Las dos mejores muertes de Ted Kennedy/Pedro J. Ramírez, director de El Mundo
Publicado en EL MUNDO, 06/09/09;
Siendo cierto que desde que dio su primer mitin chapurreando el italiano en North Boston hasta su última gran aparición pública en la pasada convención demócrata, 46 años después, siempre se dirigió a sus seguidores a grito pelado, como si no se hubiera inventado el micrófono, y que de ese esfuerzo de laringe emanaba algo similar a un poderoso rugido, propio de los más fuertes.
Siendo cierto que, dotado de esa mezcla de magnanimidad y displicencia reservada a los verdaderamente grandes, pocas veces salía de caza, pero cuando lo hacía, ay del desgraciado y si no que se lo pregunten al juez Robert Bork que, después de prestarse a hacer el trabajo sucio de Nixon en la Saturday Night Massacre -relatada en esta página no hace mucho-, fue propuesto para el Tribunal Supremo y literalmente abatido, liquidado y descuartizado en un santiamén por su furia desatada durante las audiencias parlamentarias.
Siendo cierto que incluso su melena blanquirrubia de los últimos años contribuía, flotando sobre su espalda a la vez deforme e imponente, tras su rostro ensanchado como un buzón y su nariz tumefacta de alcohólico nada anónimo, a darle ese empaque, esa eslora, esa presencia que siempre anuncia al Rey de la Selva.
Siendo todo eso cierto, no seré yo quien ose discutirle a Edward Moore Kennedy, tras una espectacular vida de servicio público y un impresionante legado legislativo esparcido durante cinco décadas distintas, el título de León del Senado con que el día de su funeral volvió a distinguirle un agradecido presidente Obama. Pero ahora que la bandera norteamericana ha vuelto a subir a lo alto del mástil, ahora que hasta sus más fervientes partidarios han retirado los letreros de Kennedy, thank you que durante más de una semana han exhibido ante sus hogares, ahora que las especulaciones periodísticas ya sólo se centran en quién recogerá la antorcha y mantendrá encendida la llama en la próxima generación, sí que me permito sugerir que si a ese título oficioso se le hubiera añadido a mayor abundamiento o valga la redundancia el de Tigre de Capitol Hill resultaría más fácil entender la inaudita capacidad de pervivencia y resurrección que han terminado haciendo de un hombre fatuo, caprichoso e irresponsable uno de los grandes iconos de la historia política de los Estados Unidos y, encima, el gran campeón de los desfavorecidos.
Cuando hablamos de las siete vidas de los grandes gatos, eso implica que podemos fijarnos también en sus siete muertes; y en el caso de las de Teddy Kennedy el destino, la casualidad o una mezcla de atracción mitómana y olfato sensible ante lo excepcional han querido que a mí me pillaran bastante cerca las dos mejores. O sea, la antepenúltima y esta de ahora con falsos visos de definitiva.
Cuando en la primavera de 1980 yo presencié su elegante agonía sobre el escenario de un hotel de Boston, él ya se había muerto antes cuatro veces. La primera, aquel viernes de noviembre del 63 en que, pese a ser el miembro más joven de la cámara, él sustituía al presidente del Senado en una sesión rutinaria, mientras su esposa Joan se hacía las uñas en un salón de belleza de Connecticut Avenue como parte de los preparativos para la fiesta de quinto aniversario de boda que esa noche daban en su casa de Georgetown. De repente el jefe de prensa del Senado interrumpió la sesión: «Han disparado contra su hermano el presidente».
Al margen del impacto emocional, la muerte de JFK podía muy bien llevar aparejada la de la recién iniciada carrera política del más pequeño de la familia. Un año antes, su mucho más experimentado contendiente para la nominación demócrata en la pugna por el escaño de Massachusetts, lo había dicho en términos irrefutables: «Si usted se llamara solamente Edward Moore su candidatura sería un chiste, pero nadie se está riendo porque usted se llama Edward Moore Kennedy». Si Ted había entrado en la cámara alta con apenas 30 años era bajo el sobrentendido de que tendría hilo directo con la Casa Blanca. Ahora la ocupaba el enemigo de la familia, Lyndon Johnson. Era como si, de repente, se hubiera quedado sin apellido.
«Por ahí arriba debe de haber alguien que no nos quiere mucho», le comentó Bobby a un amigo suyo tras el magnicidio de Dallas. Y, sin embargo, sólo la estrecha colaboración entre dos instituciones tan irlandesas como la Divina Providencia y el trébol de cuatro hojas explica que Teddy sobreviviera a esa su segunda muerte -ineludible para cualquiera- acaecida en junio del 64 cuando el frágil bimotor que le trasladaba de Washington a Boston se estrelló en medio de una tormenta. Uno de sus ayudantes y el piloto murieron aplastados, mientras su valiente colega el senador Birch Bayh arrastraba unos metros su cuerpo exánime, justo a tiempo de evitar ser alcanzados por el incendio del motor.
Cuando el mal fario se cumplió sobre el propio Bobby, dando así paso ya a la maldición de los Kennedy, Teddy se encontró en la encrucijada de poner el epitafio a su vida pública y ocuparse de todos los huérfanos de sus hermanos o seguir adelante en pos de la bala de su asesino. Tan claro tenían los del New York Times cuál sería el curso de los acontecimientos que, apenas elegido Nixon, el departamento de obituarios recibió el encargo de escribir el de Teddy.
Pero una cuarta muerte súbita mucho menos digna que la de sus hermanos salió a su encuentro en el puente de madera de Chappaquiddick en julio del 69. Bueno, en este caso fue más bien al revés: él se lo estaba buscando pues conducía muy borracho y no llevaba a Mary Jo Kopechne -la más formal, inteligente y abnegada de las ayudantes de su hermano Bobby- ni a casa de sus padres ni a contemplar el paisaje. Ni siquiera con la mirada indulgente que merece un difunto ilustre, llorado por millones de compatriotas, es posible edulcorar un ápice la vileza de su conducta aquella noche, abandonando el lugar del accidente mientras la chica moría lentamente por asfixia en el cubículo estanco que se había formado en el interior del coche, discutiendo con dos amigos la posibilidad de declarar ante la policía que la que conducía era ella y dejando transcurrir hasta 10 horas antes de comunicar los hechos para que su cuerpo fuera metabolizando el licor ingerido.
Legalmente el asunto se zanjó con dos meses de retirada del carné de conducir, pero su inconcebible supervivencia política -nadie sino él hubiera podido revalidar después de aquello su escaño en el Senado- implicaba que al pueblo norteamericano le quedaba una factura por cobrar. Y lo hizo en el momento más dañino posible para él: la única vez que sucumbió a la atracción fatal de aspirar a la Casa Blanca.
Yo asistía a la mesa redonda celebrada en un pueblo del sur profundo -Huntsville, Alabama- cuando un negro -todavía no se decía «afroamericano»- que representaba al senador Kennedy exponía la política «compasiva» de su patrocinado en materia de protección social y un granjero blanco, alineado con las brigadas del cacahuete que apoyaban la reelección de Jimmy Carter, le interrumpió: «¿Y por qué no fue el senador Kennedy así de compasivo con Mary Jo Kopechne?».
Estaba claro que aquel fantasma se interpondría entre él y la casa porticada de Pennsylvania Avenue mientras viviera. Los Estados Unidos no eran en su conjunto tan comprensivos como Massachusetts con su hijo descarriado y a Teddy sólo le quedaba lanzar su penúltimo hurra en Boston -yo estaba allí y lo hizo con magia electrizante mientras Joan se difuminaba entre la bruma de la enfermedad mental, embutida en un vestido malva- y decir adiós para siempre en la convención de su partido en Nueva York.
Quizá porque no había mayor rareza que ver a un Kennedy perdedor todos los focos se posaron sobre él y Teddy aprovechó la oportunidad, robándole el show a Carter y pronunciando el mejor discurso de su vida. El eco de sus últimas palabras aún flota en el ciberespacio de las fantasías colectivas del Partido Demócrata para que cada cuatro u ocho años haya un nuevo candidato que -como hizo Obama- se declare su albacea: «Hace unas pocas horas que esta campaña ha terminado para mí. Para todos aquellos cuyos problemas han sido nuestra preocupación, el trabajo continúa, la causa permanece, la esperanza aún vive y el sueño no morirá jamás».
El «sueño» es, claro está, «el sueño americano», «the American dream», tal y como lo definió Benjamin Franklin al explicar en su autobiografía cómo aquel muchacho que llegó un día pobre y hambriento a Filadelfia se convirtió en una celebridad mundial; pero también tal y como lo imaginaron las sufragistas, Luther King y los demás abogados de las minorías: o sea, la suma del reconocimiento del mérito individual y del trabajo de todos en pro de la inclusión social.
Ted Kennedy comprendió que el final de sus esperanzas presidenciales despojaba su actividad política de toda presunción de egoísmo y de todo propósito ambicioso, dotando a su compromiso con los más débiles de una renovada credibilidad. Cogió, pues, al demonio por el rabo y remando contracorriente en la era Reagan, desarrolló una fértil labor legislativa, manteniendo en pie el estandarte del liberalismo socialdemócrata pero buscando también el compromiso, a veces con adversarios de la talla de McCain y otras con senadores mucho más necesitados de protagonismo. Nunca como entonces le fue tan útil el consejo que el viejo senador por Michigan Philip Hart le dio cuando llegó a la casa: «En Washington se puede conseguir cualquier cosa, siempre que estés dispuesto a que sea otro el que se apunte el tanto».
Pero la metamorfosis no había sido completa. El senador Kennedy había sentado la cabeza, pero Teddy no lo había hecho. Tras su divorcio con Joan, sus líos de faldas se sucedían siempre bien regados de licor. Y en Palm Beach se metió otra vez en el ojo del huracán una noche de primavera del 91 que comenzó con un «vamos a tomar unas copas» y terminó con su sobrino William Kennedy Smith abusando de una chica que pedía auxilio en vano a muy poca distancia de donde estaba él.
Esta vez sí que el diagnóstico era fatal de necesidad: un campeón de los derechos de la mujer, cómplice de una violación. La necrológica era fácil de escribir: la hipocresía de los Kennedy le había llevado a su sexta e irreversible muerte. Los tribunales le volvieron a absolver, pero hasta los bostonianos más leales a su causa decían en las encuestas que no era digno de seguir en el Senado.
Él hizo entonces dos cosas: pedir perdón en un emotivo discurso en Harvard -«Reconozco mis insuficiencias, las faltas que he cometido en mi vida privada, porque no sólo debemos luchar por un mundo mejor, sino también por hacernos mejores a nosotros mismos»- y buscar la redención en el amor. Lo primero surgió de una ética católica tan sui generis que siempre le permitió votar a favor del aborto, lo segundo de su relación y matrimonio con la abogada Victoria Reggie. Y el milagro volvió a repetirse: aunque fue la primera vez que un Kennedy obtenía menos del 60% de los votos, Ted conservó su escaño, reanudó su fructífera labor legislativa y vivió los años aparentemente más felices de su vida.
Esta su séptima muerte que de momento nos ocupa comenzó a desencadenarse hace poco más de 15 meses muy cerca de donde ahora acabamos de detener el coche tras haber dejado atrás los yates, las gaviotas y las mansiones de Newport. Me refiero a la casa grande que domina el conjunto residencial -el Kennedy compound- del número 50 de la Avenida Marchant de Hyannis Port que cualquiera puede avistar si camina 200 metros a través de una playa de arena fina, conchas pequeñas y algas delgadas.
Aquí, al otro lado de esta tenue empalizada de madera, comunicó el patriarca Joseph Kennedy al resto de la familia en 1944 la muerte de su hijo mayor durante una misión como piloto de combate. Aquí, un poco más allá de este embarcadero, tiró al agua Jack a Teddy cuando durante una regata no siguió sus instrucciones. Aquí, sobre esta banda de apenas 10 metros entre la tierra y el mar, paseaban Jack y Jackie antes y después de su boda en Newport. Aquí, sobre ese parterre que se atisba detrás de la vivienda, corrían John-John y Caroline por el césped a abrazar a su padre cuando descendía del helicóptero presidencial. Aquí se refugió todo el clan tras las tragedias de Dallas y Los Ángeles. Aquí vivió sus últimos años, mudo y paralítico pero desafiante y digno hasta el final, el padre de Ted. Estaba escrito que aquí debía producirse el colapso en la playa que desveló el tumor incurable en el cerebro del senador y que desde aquí, bajo la bandera del mástil de esa rotonda blanca, partiría su cortejo fúnebre.
Edward Moore Kennedy yace en el cementerio de Arlington junto a sus hermanos y si la escena que él mismo describió en su reciente carta al Papa con cierto detalle pudiera ser algo más que una alegoría, se habría reunido ya con ellos y sus padres en la mesa del más allá. Pero su legado ha salido tan vivo de este lance, su prestigio tan reforzado y su influencia tan amplificada, que tanto si es alguno de sus sobrinos, la propia Vicki o simplemente otro demócrata con sus mismas ideas quien ocupe su escaño, nadie duda de que es ahora cuando la reforma sanitaria o cualquier otro proyecto que pueda exhibir su santo y seña han quedado impregnados por la grandeza de su sueño imperecedero.
¿Cómo explicar este libro de caballerías a los lectores del siglo XXI? Hay que sentarse a ver atardecer aquí, en esta escueta y solitaria playa de Hyannis Port en la que el cielo se tiñe de rosa antes de ponerse su pijama de sombras, para escudriñar el fantasma de Rose Fitzgerald, la madre de todos los Kennedy, y entender por qué en medio de las peores tragedias siempre repetía como si hablara sola: «En esta casa no se llora, en esta casa no se llora…».

Debate en San Lázaro

Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión, LXI Legislatura
Parte de la sesión ordinaria del martes 8 de septiembre de 2009
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Muchas gracias, señor diputado. Túrnese a la Junta de Coordinación Política. Señoras y señores diputados, el siguiente punto del orden del día es la agenda política relativa a los cambios recientes en diversas dependencias de la administración pública federal.
La coordinación política de todos los grupos parlamentarios ha llegado a un acuerdo, a efecto de tener un único turno de oradores, donde intervendrán dos oradores por cada grupo parlamentario. Se ha distribuido también el orden en que harán uso de la palabra; por tanto, iniciamos este punto del orden del día y se le concede el uso de la palabra al diputado Jorge Romero Romero, del PRI, hasta por 10 minutos.
El diputado Jorge Romero Romero: Con su permiso, diputado presidente. Ayer los medios de comunicación dieron cuenta del anuncio de diversos movimientos en el gabinete del gobierno federal.
Es de llamar la atención que éstos se dan apenas después de siete días de que el presidente Calderón rinde su tercer informe de gobierno y a seis de haber formulado un mensaje que, si bien es cierto claramente convoca a las fuerzas políticas y sociales del país a un gran cambio de rumbo, también es cierto que implícitamente se reconocen fracasos, porque cuando se pretende cambiar las cosas es porque éstas no funcionaron.
Nos sorprenden varias cosas, la primera es que sólo sean tres cambios. El diagnóstico del estado actual de la administración pública es mucho más complejo. Sabemos de la severa crisis del campo, de la severa crisis de la inseguridad, de la severa crisis en el manejo de nuestros energéticos, pero también esta crisis es muy grave en la economía, en la salud, en las condiciones de justicia social, en prácticamente todos los renglones del gobierno federal.
Hoy, desde luego, no venimos a debatir las facultades del titular del Ejecutivo para remover y designar funcionarios, pero sí le pedimos al señor presidente nos haga algunas aclaraciones.
El movimiento campesino nacional buscó recurrentemente un cambio de actitud en el saliente secretario de agricultura y éste no se dio; por tanto, esta remoción nos parece tardía. Pero son de mayor preocupación las declaraciones del nuevo secretario al afirmar que la Sagarpa no se utilizará más para acciones clientelares ni como mecanismo de presión electoral y tampoco será dadora de subsidios ni para tapar ineficiencias. Sin duda, este propio diagnóstico es la causa del grave empobrecimiento de los campesinos mexicanos.
El Secretario Alberto Cárdenas demostró durante su responsabilidad más compromiso con su partido que con los hombres del campo. Pero queremos que el presidente de la república nos dé mayor información respecto de estos señalamientos expresos de su nuevo secretario y nos explique también cómo permitió que hoy esta secretaría esté totalmente desmantelada y requiera transformaciones de fondo y no sólo un cambio de titular.
En Pemex quisiéramos, además de explicaciones, un cambio de rumbo. Se han dado en completa opacidad incidentes como el derribe de una plataforma petrolera, atentados a una refinería, robo y contrabando de gas y combustible y a la fecha no sabemos qué pasó. Pero lo que más nos preocupa es que por ineficiencia e ineficacia se dio una caída de la producción petrolera, principal fuente de ingresos del gobierno federal.
Las credenciales del nuevo funcionario acreditan su estancia en la escuela de Chicago, cuyo principal exponente es Milton Friedman, quien sostiene la tesis de desarrollo a partir de la reducción del gasto público y la privatización de empresas energéticas. De una vez le decimos al señor Suárez Coppel que el PRI está pensando en modernizar Pemex, pero no sobre la base de privatizarlo.
Los mexicanos quisiéramos explicaciones más claras de los relevos. ¿En la Procuraduría General de la República este cambio obedeció, como lo manejaron algunos medios, a las diferencias con el secretario de Seguridad Pública o a un desempeño ineficiente del procurador?
El señor Medina Mora, hace algunas semanas, decía que el desempeño en el combate a la inseguridad era exitoso. Queremos saber, en opinión del presidente, cuál batalla perdió el procurador general de la República, ¿contra el crimen organizado o contra el secretario García Luna? Porque, a opinión nuestra, es clara la incapacidad del gobierno federal para combatir a la delincuencia.
El diagnóstico de inseguridad es evidente: homicidios, secuestros, decapitados, ejecuciones, levantones. La herencia del funcionario saliente es, por ejemplo, una ejecución cada dos horas; ser el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo. En concreto, nos hereda una sociedad con miedo y profundamente lastimada por la violencia.
La propuesta al presidente del Senado no nos genera optimismo. El señor Chávez carga en su haber en otros encargos diversas recomendaciones de Derechos Humanos, falta de resolución de los feminicidios y un actuar, por lo menos, polémico.
Los conceptos del presidente al anunciar los movimientos nos parecen de autocomplacencia y, por ende, engañosos, sin realismos ni objetividad. La pregunta en el ambiente es: ¿se van porque lo hicieron bien o se van porque lo hicieron mal?
Concluimos que con dichos relevos, aunque tardíos e insuficientes, el presidente reconoce la necesidad de cambios en las políticas públicas. Los priistas creemos que la república requiere de consenso y conciliación.
Por tanto, sostenemos que la claridad y transparencia legitiman las decisiones del Ejecutivo; pero la estabilidad política se debe sustentar en el respeto a las instituciones de la república.
Hoy hizo mal el presidente Calderón al presentar el paquete económico a los medios de comunicación, menospreciando la soberanía de la Cámara de Diputados. Aquí está la auténtica representación de la nación, eso dice la Constitución y el presidente Calderón debió apegarse a ella.
Finalmente, queremos creer en la palabra del presidente. Esperamos que no nos decepcione, por lo menos tan pronto. Muchas gracias.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Gracias, señor diputado. Se concede el uso de la palabra a la diputada Laura Arizmendi Campos, hasta por cinco minutos.
La diputada Laura Arizmendi Campos (Convergencia): Con su permiso, diputado presidente. Señoras diputadas y señores diputados, ayer escuchamos el anuncio de los cambios en los titulares de la Procuraduría General de la República, en la Sagarpa y en Pemex, los cuales son un claro reflejo de lo que en este país sucede. La falta de resultados satisfactorios en la aplicación de los programas, la grave crisis económica, delicada nuestra situación social, incertidumbre en materia de seguridad pública, alarmante el incremento en el desempleo.
A la luz de estas decisiones en el gobierno federal, el Grupo Parlamentario de Convergencia se pregunta ¿por qué en este momento estos cambios en áreas estratégicas? ¿Es el reconocimiento del Ejecutivo federal a la incompetencia de los funcionarios que salen?
Curiosamente, hace unos días, el 4 de septiembre pasado, el Consejo Coordinador Empresarial afirmó que esperaba cambios en el gabinete para lograr el acuerdo político en favor de las reformas, lo antes posible. Y ahora tenemos esos cambios.
En Convergencia no estamos en contra de renovar posiciones y asumir nuevas posturas, pero sí vemos en estos cambios una falta de coordinación y de respeto del Ejecutivo federal hacia el Poder Legislativo, ya que nos encontramos en la antesala de las comparecencias de estos servidores públicos, con el desglose que del informe de gobierno haremos en los próximos días.
Esta decisión pone en tela de juicio la voluntad del gobierno federal de establecer en su actuar cotidiano los principios de transparencia y rendición de cuentas sobre el uso y manejo de recursos públicos, signo distintivo de todo Estado democrático.
Insisto: esta posición no es un capricho de Convergencia; es hacer eco de un clamor generalizado ante la realidad que viven alrededor de 60 millones de mexicanos que transitan entre la pobreza y la miseria.
Esperamos que estos cambios tengan algún beneficio para el país y que, en la revisión que haremos del informe de gobierno, el hecho de no estar familiarizados con la responsabilidad que asumen los nuevos titulares no sea pretexto para no rendir cuentas claras al pueblo de México. Es cuanto, señor Presidente.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Muchas gracias, diputada. Se concede el uso de la palabra el diputado Liev Vladimir Ramos Cárdenas, hasta por cinco minutos.
El diputado Liev Vladimir Ramos Cárdenas (PANAL: Con su venia, señor Presidente. Compañeros legisladores, honorable asamblea: iniciamos esta legislatura con el compromiso de todos los grupos parlamentarios de contribuir desde la Cámara de Diputados con acciones que aporten al Ejecutivo y a toda la sociedad los instrumentos y las políticas necesarios para superar la crisis económica que tiene hoy a nuestro país sumido en la incertidumbre.
En el mismo sentido, el presidente Felipe Calderón expresó en su mensaje del 2 de septiembre su voluntad de impulsar un cambio de fondo en el país. La transformación la resaltó en 10 líneas estratégicas.
El Grupo Parlamentario de Nueva Alianza comparte el diagnóstico del Ejecutivo sobre la urgencia de impulsar el país en estas áreas, y consideramos en nuestra agenda gran parte de este decálogo.
Sin embargo, como muchos, en Nueva Alianza nos preguntamos qué alcances podría tener la propuesta del Ejecutivo. Es evidente que, además del discurso, la voluntad real de cambio debe ser puesta en la mesa y traducirla del papel a propuestas e iniciativas que nos permitan discutir la forma de hacer realidad la transición que propuso el Ejecutivo federal.
El anuncio de relevos en su gabinete y la desaparición de las Secretarías de Turismo, de la Reforma Agraria, y de la Función Pública parecen buenas señales. Ha sido evidente que la procuración de justicia, la política para el campo y la transformación de Pemex muestran aún rezagos, inaceptables, y es nuestra obligación pujar por un cambio necesario en ello.
En Nueva Alianza esperamos que los movimientos en el Ejecutivo federal no signifiquen sólo un cambio de titulares, y que junto con la desaparición de las secretarías mencionadas se dé paso a una nueva era, a una transformación que signifique un golpe de timón en estos sectores tan estratégicos para nuestra nación.
En Nueva Alianza vemos el cambio como una oportunidad para rectificar e imprimir una dinámica que fortalezca a las instituciones. En ese sentido, desde la Cámara de Diputados, el Grupo Parlamentario de Nueva Alianza aportará las propuestas y medidas que consideramos urgentes en materia de procuración de justicia, donde aún tenemos un rezago preocupante que hoy en día se refleja en la desconfianza de la sociedad hacia esta institución, percepción que se confirma con casos tan indignantes como el tratado en esta tribuna hace apenas unos momentos, el referente al encarcelamiento de Jacinta Francisco Marcial, quien ha pasado injustamente tres años en la cárcel acusada de secuestrar agentes federales.
En el campo seguimos con un país que no logra consolidar una política que le aporte a este sector los mecanismos institucionales que le den sustentabilidad, competitividad y sobre todo, que le permitan a nuestro país obtener la capacidad para constituirse como un país fuerte en esa materia.
En Pemex, a casi un año de la reforma, seguimos sin lograr recuperar el rumbo. No podemos hacer hasta el día de hoy de esta empresa, que es la más importante del país, la plataforma para la construcción de un sector energético que, además de ser competitivo, impulse el desarrollo de fuentes de energía alternativa, sustentables con el medio ambiente y generadora de divisas para el país.
Saludamos los cambios anunciados por el presidente, con la confianza de que vengan acompañados de nuevas estrategias, iniciativas y propuestas. Sin embargo, seremos enérgicos y que nuestra confianza no se confunda con complacencia al vigilar los avances en las materias, y en caso de que no funcionen solicitaremos se corrija el rumbo de las acciones de gobierno.
Vigilaremos que el turismo reciba la atención que requiere como uno de los sectores estratégicos para nuestra economía. Demandaremos que sean atendidos los rezagos en materia agraria y pugnaremos por el fortalecimiento de los mecanismos de modernización y eficiencia administrativa.
Esperamos, pues, en Nueva Alianza, que no se pierda la oportunidad de cambiar el rumbo del país. Creemos que existe la voluntad de todos y ahora nos corresponde ser creativos y encontrar los consensos necesarios que la hagan realidad. Es la demanda de millones de mexicanos y es nuestra tarea cumplirla. Muchas gracias. Es cuanto, señor presidente.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Muchas gracias, señor diputado. Tiene el uso de la palabra la diputada Teresa Guadalupe Reyes Sahagún, del Partido del Trabajo, hasta por cinco minutos.
La diputada Teresa Guadalupe Reyes Sahagún (PT): Señor presidente, señoras y señores diputados, si todos los aquí presentes estamos interesados en saber qué hace o qué deja de hacer el titular del Ejecutivo federal en este país, es necesario ver la tele. No se presenta ante el Congreso.
Sale en fotografías de su acto particular del 2 de septiembre. Reúne a 100 ciudadanos y les explica con todo detalle sus trabajos, sus deberes, sus análisis, sus preocupaciones, sus perspectivas. Acepta entrevistas de las televisoras en este país.
Pero ante el Congreso no nos explica. De hecho, creo que nunca ha explicado los cambios, los muchos cambios que ha hecho en el gabinete en estos tres años. Incluso ni siquiera el cambio en la Secretaría de Gobernación, cuando salió el ahora presidente de este Congreso, fue explicado. Él cree que no tiene que explicarle nada a nadie.
Ayer informó que iba a realizar cambios en su gabinete. Es interesante ver que en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación ?es decir, el área responsable de asegurar la independencia alimentaria en este país? se proponga colocar a Francisco Javier Mayorga, que, con todo respeto, parece ser más de lo mismo. En realidad es el subordinado del subordinado. Es gris, es inocuo el cambio.
En el caso de Pemex parece más riesgoso. El señor Juan José Suárez Coppel, alumno distinguido de Francisco Gil, vinculado a empresas donde parecen trabajar los hermanos Bribiesca, e incluso en el 2008 el señor tuvo indagatorias dirigidas por la Auditoría Superior de la Federación por asuntos de corrupción. Fue empleado de Televisa ?eso es lo importante? y del Grupo Modelo también. Quizás eso también es importante.
En este sentido, la pregunta que podríamos hacernos es ¿de veras van a volver intentar provocar el pueblo para privatizar Pemex? ¿De veras son tan testarudos que lo van a volver a intentar?
El que a veces puede ser más riesgoso es el señor procurador General de la República, es decir, el responsable de procurar justicia. El señor Arturo Chávez Chávez ya ha sido procurador de Justicia en Chihuahua en 96, precisamente con su amigo Francisco Barrio. Incluso es precisamente en esta época donde se viene toda la ola de los Feminicidios.
Con esto de que el tema de la equidad de género parece preocuparnos mucho, valdría la pena preguntarle qué hizo para resolver estos asesinatos contra las que ahora son más de mil mujeres de Ciudad Juárez. Nada, nada, nada.
Es más, resulta que la recomendación 044/98 de la CNDH decía que era posible su responsabilidad penal y administrativa, toda vez que se practicaron mal las diligencias legales y se manipularon las pruebas periciales. Entonces, dice uno: ¿ese señor qué justicia va a repartir?
Efectivamente, el señor Chávez Chávez es amigo de Diego Fernández de Cevallos y del señor Lozano Gracia, y también del señor Creel. Es decir, es una buena familia de funcionarios públicos.
La capacidad que tiene el titular del Ejecutivo federal ?esto lo demuestra?, en sus cambios y en su responsabilidad con respecto a este país, es como diría precisamente Sor Juana Inés de la Cruz: "Es cadáver, es polvo, es sombra, es nada".
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Gracias, diputada. Se le concede el uso de la palabra a la diputada Adriana Sarur Torre, del Partido Verde Ecologista de México, hasta por cinco minutos.
La diputada Adriana Sarur Torre (PVEM): Con su permiso, diputado. Compañeras diputadas, compañeros diputados: evaluar a los colaboradores de primera línea de la administración pública federal, cada determinado periodo, es bastante sano, y más aún cuando el panorama es tan desfavorable para el país, como actualmente ocurre. Hoy, mi grupo parlamentario está consciente de que los recientes cambios del gabinete del presidente Calderón fortalecerán el trabajo del gobierno federal en áreas prioritarias para los mexicanos.
Ésos son personajes que, por cierto, pertenecieron al equipo del ex presidente Fox. Esperemos que nunca más regrese el gabinete Montessori y sí el sentido común que requiere la conducción del país. Pero, ¿por qué esperar a que la situación del país se agrave?
México requiere una transformación seria y profunda. México requiere que el poder del Ejecutivo se ejerza efectivamente. Decisiones como éstas demuestran la disposición del Ejecutivo federal a buscar resultados que lleven al país a superar la crisis económica, pero una decisión tan tardía ha llevado a México a niveles críticos que pudieron evitarse.
Ahora, el reto es mayor. Por su parte, el procurador general de la República se enfrentará al escrutinio de una opinión pública nacional que espera la eficacia ante los problemas de impunidad y resultados positivos de las políticas de confrontación de grupos delictivos, además de la disminución del clima de inseguridad y violencia, que mantiene con un sentimiento de vulnerabilidad a los ciudadanos.
El nuevo director general de Pemex tendrá que atender las dificultades derivadas de la disminución de las reservas petroleras, que afecta directamente la economía de los mexicanos. Deberá asegurar la eficiente construcción de una nueva refinaría en Tula, Hidalgo, y llevar a buen término los cambios administrativos derivados de la reforma energética, principalmente la coordinación de actividades con la recién creada Comisión Nacional de Hidrocarburos.
Esperemos, y exigimos, que pronto se cumpla la norma oficial mexicana y se haga realidad el suministro de gasolina y diesel, con ultrabajo contenido de azufre.
Por su parte, el titular de la Sagarpa deberá dar transparencia a los programas sectoriales en que se han identificado irregularidades y subejercicios. Asimismo, deberá establecer medidas de solución para el problema de producción agroalimentaria deficitaria, así como el establecimiento de una política pública que considere los efectos del cambio climático.
Es crucial que se implanten tecnologías que optimicen el uso del agua y los insumos energéticos como estrategia para incrementar la eficacia en el sector agrícola. Pero hoy exigimos al procurador general de la República, al director general de Pemex y al titular de la Sagarpa superar los obstáculos que impiden alcanzar el equilibrio dinámico entre las demandas sociales y la capacidad de respuesta gubernamental eficaz y legítima.
Es el momento de buscar nuevas formas de abordar los problemas nacionales. Un nuevo perfil de los titulares a cargo, junto con nuevas estrategias, será clave para mejorar los trabajos realizados. Esperemos que los nuevos funcionarios ejerzan un liderazgo en el país; sus políticas deberán responder al nuevo panorama que se vive actualmente.
Debe recuperarse la capacidad de crecimiento del país. Ya no habrá tolerancia para los errores. Es cuanto, señor presidente.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Muchas gracias, diputada. Tiene la palabra el diputado Arturo Santana Alfaro, del Partido de la Revolución Democrática, hasta por cinco minutos.
El diputado Arturo Santana Alfaro (PRD): Muchas gracias. Con su venia, diputado presidente. Compañeras diputadas y compañeros diputados, el día de hoy la nación enfrenta dos flagelos que directamente afectan a todos los mexicanos, y que lamentablemente se agudizan entre los que menos tienen: inseguridad y crisis económica.
Nosotros, todos los diputados federales electos, con independencia del principio del que provengamos, tenemos un compromiso con toda la sociedad, sin distingos de clases o credos, pues México reclama de nosotros proactividad para buscar soluciones para todos.
Desde esta tribuna, la más alta de la nación, yo les exijo un compromiso con todos mis electores y todos sus electores, que hoy confían en que ustedes compañeros diputados y compañeras diputadas velemos por brindar mejores condiciones de vida, con mayor seguridad y mayor desarrollo de vida para todos los mexicanos.
Compañeros legisladores y compañeras legisladoras, aquí generamos las leyes y analizamos los asuntos de Estado que afectan o favorecen directamente a todos los mexicanos, o de un punto de vista mezquino, a sólo unos cuantos que siguen enriqueciéndose a costa de los todos los mexicanos.
No olvidemos que hoy el país se encuentra al borde del colapso económico y político. Hay más de 70 millones de pobres en el país y algo tenemos que hacer en esta legislatura para coadyuvar en la gobernabilidad de México y evitar el estallido social. Claro está, con todo respeto, que debe existir entre los Poderes de la Unión, teniendo como único objetivo: México.
Hoy todos nos encontramos desconcertados por la escalda de violencia que afecta a la mayoría de las regiones de nuestro país. Más de 15 mil muertes ligadas a enfrentamientos y venganza del crimen organizado requieren de nuestra atención pronta y expedita.
Tenemos que modificar el sistema normativo para castigar e inhibir a la delincuencia. Nuestro Ejército mexicano ha tenido que salir de los cuarteles a enfrentarla con valor, porque los civiles no hemos podido exigir y obligar al cumplimiento de la ley.
Reconozco, desde esta tribuna, la labor noble que siempre ha realizado el Ejército mexicano a favor de la sociedad. Pero el lugar que la ley les otorga dentro del Estado es los cuarteles, velando por la seguridad nacional, que no es la seguridad pública o la entrada de mercancías a las aduanas, por lo que debe ser retirado, de inmediato de las calles el Ejército.
Nuestra fracción exige al Ejecutivo federal se abstenga de seguir dando bandazos entre las instituciones en un país que demanda rumbo y seguridad. En este orden de ideas someto a esta soberanía la propuesta de solicitar al ciudadano procurador general de la República, que el Senado apruebe su comparecencia inmediata para conocer cuáles serán sus líneas de acción en contra de la delincuencia y en favor de la tranquilidad y estabilidad nacional.
Recordemos que una de las cartas de presentación de la propuesta del Ejecutivo federal es precisamente haber sido procurador en Chihuahua, en el tiempo precisamente como lo anotaba la compañera del PT del gobierno de Francisco Barrio, y es ahí donde le tocó participar en el más terrible tiempo de auge de los casos de feminicidios cometidos en Ciudad Juárez, Chihuahua, sin dar respuesta ni solución a ninguno de ellos.
Por tanto, para nosotros, para el Partido de la Revolución Democrática, la reciente designación constituye una verdadera estampa de impunidad al más alto nivel político de este país.
Por eso no estamos de acuerdo con la propuesta o el nombramiento que ha hecho el Ejecutivo federal. Así también necesitamos revisar el Sistema de Seguridad Pública Nacional que empieza con los delitos del fuero común, pasando por los delitos del fuero federal y terminando en las matanzas indiscriminadas, que dan la impresión de que estamos en un país en guerra.
No olvidemos que la seguridad pública inicia con la prevención en la educación y termina con la readaptación social. Ambos, principio y fin que, debemos exigir al Ejecutivo.
Mayor transparencia y atención, más estrategias e inteligencia para contener al hampa y no sólo dar golpes espectaculares que, si bien nos ayudan, no resuelven de fondo el problema.
Grupos paramilitares como los Zetas, La Familia o los carteles de Sinaloa, Tijuana, Juárez, en otras palabras, la comunidad delictiva hoy ha llegado al grado no nada más de envenenar a los mexicanos, sino que ya se ha constituido en una empresa de extorsión, chantaje y muerte a nivel nacional.
Esto no lo podemos permitir, por lo que vuelvo a reiterar la urgencia de citar al nuevo procurador general de la República de este país, así como también al secretario de Seguridad Pública Federal, que en mi opinión particular también debería estar en estos momentos dimitiendo del cargo.
Ahora bien, combatir la inseguridad pública sin brindar mejores condiciones de vida y economía a las familias de México resulta insuficiente, toda vez que desigualdad social y delincuencia van de la mano.
Por último ?para los compañeros que están silbando? resultan lógicos los relevos que se efectuaron el día de ayer en el gobierno federal, lo que nos lleva a la conclusión de que los funcionarios que dejan el encargo fueron eminentemente ineficaces.
Lo que genera sospecha, compañeros y compañeras legisladoras, es el haberlos efectuado, es decir, haber efectuado estos cambios antes de que comparecieran ante este órgano legislativo a informar del estado en que lamentablemente dejan estas tres importantes instituciones de la república. Gracias. Es cuanto, diputado presidente.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Gracias, señor diputado. Se concede el uso de la palabra al diputado José Gerardo de los Cobos Silva, hasta por cinco minutos.
El diputado José Gerardo de los Cobos Silva (PAN): Con su permiso, presidente. Compañeras y compañeros, por un lado se reconoce que hace unos días el presidente de México acaba de hacer una convocatoria a todos.
Por otro lado, no se quiere hablar de que está ejerciendo sus facultades legales y creo precisamente que hay que centrar el tema, porque sí es su facultad.
El artículo 89 constitucional nos dice claramente, en su fracción II, que el presidente puede nombrar y remover libremente a todos los encargados del despacho. Y en la IX, precisamente en el caso del procurador, que hoy las fuerzas que tienen representación en el Senado podrán decir su parecer en cuanto a ese nombramiento, según lo dispone la fracción IX del mismo artículo.
Creo que precisamente la expresión de sus puntos de vista muy respetables, con los que por supuesto no coincidimos los diputados de Acción Nacional, y no por una diferenciación política, sino porque creemos que es necesario que hoy por hoy, como el Poder Ejecutivo es unipersonal, y el responsable de los resultados finalmente es el presidente de la república, requiere que este Congreso mande un mensaje al pueblo de México.
¿Vamos a ir por las cosas de fondo, o no? ¿Vamos a ponerle los puntos a las íes o no? Estos nombramientos tendrán que dar resultados. Y, no solamente ustedes, sino todos debemos estar pendientes de esos resultados.
Pero las medidas de los cambios en el gabinete del presidente no van solas, hay otras, las anunció. Son cosas concretas. El llamado es para todos.
En este paquete que se manda para el 2010 se incluye una reforma profunda a la administración pública. Se reducen estructuras del gobierno, se promueven cambios en la manera de hacer las cosas, porque hay que hacer más con menos.
Representa un esfuerzo inédito promoviendo un plan de austeridad para el ejercicio fiscal 2010 que generaría ahorros aproximados de 80 mil millones de pesos. Se suprimen tres secretarías de Estado: la de Turismo transfiere sus funciones a Economía; la Reforma Agraria transfiere sus funciones a Desarrollo Social y a Agricultura; la Función Pública transfiere sus funciones a una contraloría que dependa directamente del titular del Ejecutivo.
Disminuir el gasto en muchísimos conceptos, la estructura de altos mandos y direcciones. Hay un actuar consecutivo en la reducción de ingresos en los altos funcionarios; congelar sus sueldos, como lo hemos propuesto aquí mismo en este Congreso y lo haremos los diputados de Acción Nacional y convocamos a que todos los legisladores hagamos lo mismo. En esta medida se habrán disminuido, en el caso del gobierno federal, 40 por ciento en términos reales, los sueldos de los mandos medios y superiores.
Disminuir el gasto en embajadas y representaciones, así como en delegaciones estatales de las secretarías de Estado. Reducir gastos administrativos de representación y de operación, reduciendo viáticos, gastos de representación, asesorías y consultorías para que vea el pueblo de México que esto va en serio. Es muy importante trabajar en el sector público; debe ser significado de servicio y no de privilegios. Esto es muy importante.
No quisiera entrar a la confrontación con argumentos y aunque pudiéramos decir muchas cosas, no solamente hay que hablar del funcionario saliente; hay que hablar del sistema saliente, y antes de que lo malinterpreten tenemos que buscar un nuevo esquema de trabajo.
Tenemos que sacar a este país adelante, tenemos que olvidarnos de muchas diferencias. No tenemos tiempo. Hablamos de dejar un mejor México a nuestros hijos. A mí me gustaría que pudiéramos empezar por nosotros mismos. Muchas gracias.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Gracias, diputado. Tiene el uso de la palabra el diputado Gerardo Fernández Noroña, del Partido del Trabajo, hasta por cinco minutos.
El diputado José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña (PT): Buenas tardes, compañeros diputados y compañeras diputadas. El desprecio de Calderón al Poder Legislativo es tan grande que dice que va a desaparecer secretarías sin modificar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal que le corresponde a esta soberanía modificar para que esas secretarías puedan desaparecer. Ésa es sólo una muestra del profundo desconocimiento, de su ignorancia y de su falta de respeto a este Poder Legislativo.
Y luego nos dice Acción Nacional que hace un llamado al diálogo. Yo les recomiendo que no hagan caso de sus llamados. El comité de bienvenida está encabezado por la Policía Federal Preventiva y es un poco brusco ese comité de diálogo y de recepción de diputados.
Por otra parte, quiero comentar quiénes son los nuevos hombres del gobierno de facto: Francisco Mayorga Castañeda, acusado por la Auditoría Superior de la Federación de manejar de manera irregular 200 millones de pesos. Dio apoyos en demasía, pagos improcedentes en exceso, duplicados recursos depositados en cuentas bancarias improductivas, y observaciones sin solventar; éstas son sólo algunas de las irregularidades. Aquí está el Informe ejecutivo de la Auditoría Superior de 2005.
En el caso de Juan José Suárez Coppel, es como aquí ya se mencionó un hombre de la iniciativa privada. Su función es liquidar Petróleos Mexicanos, acabar con esta importante empresa nacional, pilar de la actividad económica del país; pero está acusado de otorgar contratos, mediante tráfico de influencias, por cientos de millones de pesos. Hay una investigación abierta en la Secretaría de la Función Pública que Calderón quiere desaparecer, y en la Auditoría Superior de la Federación de hechos de corrupción a favor de Arrendadora Ocean Mexicana, con contratos de adjudicación directa por más de 53 millones de pesos y otro por una licitación de 265 millones de pesos ?por cierto, esta empresa en el gobierno de Calderón ha obtenido contratos por 318 millones de pesos?.
Sólo una perla más de este funcionario público. Hizo una licitación directa de un fletamento de un buque tanque por 44 millones, 127 mil pesos, éste es el tipo de hombre que hace negocios al cobijo del poder y que genera corrupción en el gobierno de facto.
Arturo Chávez Chávez, ya aquí se dijo que fue procurador en Chihuahua en la época más oscura y de más asesinatos de mujeres en la frontera norte de nuestro país, en Ciudad Juárez, Chihuahua; pero no se ha mencionado que fue subsecretario de Gobernación con Abascal, y que fue el negociador en Oaxaca con la APPO; ése es más o menos el perfil de diálogo y de negociación que el gobierno de Calderón pretende hacer; un represor encubierto, un justificador de asesinatos de mujeres, un hombre que permitió la impunidad, que prefabricó delitos y que hizo tropelía y media al frente de la procuraduría en Chihuahua, y que hoy se suma a "los cómplices del presidente", como dice Anabel Hernández en su libro, para fomentar la corrupción y la ineficacia, a mí me parece que son demasiados cambios, tres.
Yo creo que se podría sintetizar en uno sólo; Calderón debe renunciar, y debe renunciar por su clara incompetencia, por su incapacidad, por su necedad en seguir con una línea que ha sumido al país en la crisis económica, política y social más grave de su historia moderna. Es el peor gobierno que haya tenido la república, el peor; eso sin contar su origen ilegítimo.
Qué hace la ciudadanía cuando tiene a alguien que no ganó la elección, que incumplió sus promesas de campaña, que está sumido en la corrupción, en la ineficacia, que no puede hacer contacto con la población del país, porque siempre va acompañado de un aparato de mal llamada "seguridad" que atropella derechos y garantías constitucionales.
Lo que debería hacer el pueblo de México es revocarle el mandato; pero como no hay el mecanismo de revocación de mandato, el mayor servicio que le podía hacer a la nación, Calderón, es renunciar al cargo que el pueblo de México no le otorgó.
Quiero terminar, diputado presidente, planteando mi respaldo a los coordinadores parlamentarios, pero planteando también que no debería ser limitado este debate. Éste es un debate político muy importante y debería estar abierta la lista de oradores y la lista de opiniones de manera libre en esta soberanía. Muchas gracias, compañeras y compañeros.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Muchas gracias, diputado. Informo que no registraron oradores, como segundo orador, ni Convergencia, ni Nueva Alianza, ni el Partido Revolucionario Institucional, ni el Partido Verde Ecologista. Por tanto, se concede el uso de la palabra al diputado Jesús Ramírez Rangel del Partido Acción Nacional, hasta por cinco minutos.
El diputado Jesús Ramírez Rangel (PAN): Con su venia, presidente. Está claro que este Congreso de la Unión y la Cámara de Diputados, en particular, son sin duda la representación de la pluralidad que vivimos en nuestro país y, en Acción Nacional sin duda alguna, somos respetuosos del debate como siempre lo hemos sido en nuestra larga tradición parlamentaria.
Pero en nuestra función legislativa también es importante ser respetuosos de las facultades de cada poder de la Unión y, en consecuencia, de todos los niveles de gobierno. Respeto que el presidente Calderón sin duda ha tenido y lo tiene, incluso, con los cambios presentados el día de hoy y que se habrá de traducir en una iniciativa de reforma que está próxima a llegar a la Cámara de Diputados.
En su artículo 89, en su fracción II, se otorga la facultad de nombrar y remover libremente al titular del Ejecutivo federal, a dos de los nombramientos que hiciere ayer y en los hechos hoy. En cuanto al nombramiento del procurador general de la República, el propio artículo 89, como lo diría mi compañero, el diputado de los Cobos, establece al igual que en el artículo 76, relativo a las facultades exclusivas del Senado de la república, que esa designación se habrá de hacer con la ratificación del Senado de la República, mismo que para tal efecto tendrá que valorar la propuesta hecha por el presidente Calderón, que sin duda alguna es una propuesta honesta y acorde con los tiempos actuales. Por tanto, no coincidimos con lo dicho aquí.
Hace apenas unos días, compañeras diputadas y compañeros diputados, el presidente Calderón, en su mensaje, nos llamaba a redoblar esfuerzos, a corregir el rumbo que se tuviera que corregir y a acentuar los éxitos, que sin duda se han tenido.
Estos cambios reflejan el mensaje del presidente. En los 10 puntos que fijó el presidente en su mensaje a la nación y en su programa de gobierno están las pautas que estos nuevos funcionarios habrán de seguir. No es el perfil de estos nuevos funcionarios lo que debemos de estar discutiendo, salvo el que le corresponde al Senado de la República, que además es su facultad exclusiva.
Hoy el país espera respuestas de esta Cámara de Diputados. Hoy las mexicanas y los mexicanos esperan ver si estamos dispuestos a responder al reto que a todas y a todos se nos planteó en el pasado proceso electoral, y al reto que el ciudadano presidente nos planteó en su mensaje.
El pueblo de México espera saber si en esta Cámara de Diputados habremos de colaborar para facilitar y fortalecer el trabajo de estos nuevos funcionarios públicos. Un trabajo que, sin duda, será en favor de las mexicanas y los mexicanos bajo las órdenes del titular del Ejecutivo y con estricto apego al marco constitucional.
En Acción Nacional esperamos e invitamos cordialmente a alcaldes y gobernadores para que se sumen a esta batalla de austeridad y trabajo que hoy el presidente presentó. Estos cambios que el presidente está encabezando son, sin duda, en beneficio de todos los mexicanos.
Los invitamos a que participen de esta austeridad y en este trabajo. Los invitamos a que en las órdenes locales y en el orden estatal también se apliquen medidas de austeridad. Y lo mismo en esta Cámara de Diputados, todos están invitados. Los invito a seguir el ejemplo del presidente. Gracias, presidente.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Muchas gracias, señor diputado. Tiene el uso de la palabra la diputada Claudia Edith Anaya Mota, del Partido de la Revolución Democrática.
La diputada Claudia Edith Anaya Mota (PRD): Con su permiso. Compañeros y compañeras, me preocupan los cambios anunciados ayer por el presidente, principalmente la designación de Arturo Chávez Chávez, quien, además de estar al frente de un eje estratégico del país como es la procuración de justicia, cuenta con antecedentes que ponen en entredicho su capacidad y trayectoria en este ámbito.
No podemos olvidar que él se desempeñó como subprocurador de Asuntos Internos del estado de Chihuahua en 92. Fue delegado de la PGR en 94, y de 96 a 98 llegó a encabezar la Procuraduría General de Justicia de ese estado, tiempo en el que enfrentó diversas polémicas.
Entre ellas se destaca el caso de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, llegándose incluso a realizar una visita inocua por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a raíz de la denuncia que organismos no gubernamentales hicieran del incremento de asesinatos de mujeres a partir de 93, protestando contra la ineficiencia de los servicios de seguridad pública y procuración de justicia, particularmente de la inaccesibilidad del recién designado procurador para aclara estos crímenes, pues su omisión fue la cuna a la ominosa impunidad en los homicidios de mujeres y niñas en Ciudad Juárez.
La falta de respuesta de las autoridades, a cuyo frente se encontraba Arturo Chávez Chávez, llegó a denunciarse también a través de una recomendación que en 98 emitiera la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en México, misma que se refirió a la insuficiencia de respuesta oficial frente a los asesinatos de mujeres, exigiéndose la aclaración de crímenes y el procesamiento de sus perpetradores, así como la imposición de sanciones a los funcionarios que estaban involucrados por omisión de cumplir sus obligaciones conforme a la ley.
En este contexto, me pregunto, ¿cómo es posible ratificar a una persona con tal trayectoria, cuya falta de capacidad derivó no sólo en recomendaciones de organismos internacionales, sino también en la impunidad de crímenes de mujeres y niñas cuyos familiares fueron nuevamente victimizados por la falta de respuesta de las autoridades.
Es necesario que áreas estratégicas como ésta sean ocupadas por personas, que además de cumplir con los requisitos mínimos que estipula el artículo 10, apartado A de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se destaquen por una trayectoria de buenos resultados en materia y reconocida públicamente, que además tengan un compromiso con lograr el ejercicio pleno de los derechos humanos de hombres y mujeres, situación que por lo expuesto aquí dista mucho de cumplirse. Muchas gracias.
El Presidente diputado Francisco Javier Ramírez Acuña: Muchas gracias, diputada. Ha concluido el tema correspondiente en el orden del día...

Ataque a "Riodoce"

Arrojan granada contra el semanario Riodoce en Sinaloa
LA REDACCIóN
Agencia APRO REDACCIóN
CULIACÁN, Sin., 8 de septiembre (apro).- Sujetos desconocidos detonaron un artefacto explosivo en la planta baja del inmueble donde se ubican las oficinas del semanario Ríodoce que se edita en esta ciudad.
Los agresores usaron pinzas o tenazas para destrozar los candados y abrir la cortina de acero de una imprenta localizada en el mismo edificio del semanario, ubicado en el número 767 de la calle Francisco Villa, en la colonia Jorge Almada.
La explosión del artefacto, ocurrida la madrugada del pasad lunes, provocó daños en el inmueble, así como en un escritorio, la pared, el piso y la cortina de acero, misma que supuestamente los desconocidos levantaron pocos centímetros y fue por ahí por donde lanzaron la granada.
Testigos del hecho dijeron que escucharon una fuerte explosión, alrededor de la 01:45 horas, y otros más afirmaron que una patrulla de la policía arribó al lugar, donde permaneció pocos minutos y luego se retiró sin hacer absolutamente nada.
Tras el ataque, directivos de Ríodoce –que circula en Sinaloa desde hace seis años y medio, con temas políticos, sociales y de seguridad– acudieron a la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE) y se entrevistaron con el titular de la dependencia, Alfredo Higuera Bernal, quien asignó el caso a Jesús Martín Robles Armenta, director de Averiguaciones Previas, cuyo personal inició las indagatorias y luego presentó una denuncia formal.
El funcionario informó que ya se había iniciado la averiguación previa DAP/19/2009, por parte de la agencia del Ministerio Público adscrito a esa dirección.
"Es un hecho reprobable, y la instrucción del procurador es en el sentido de designar personal especializado para darle seguimiento a la investigación, tanto pericial como investigadores… todo lo necesario para esclarecer los hechos, porque es indudable que atentan contra la libertad de expresión", dijo Robles.
Y añadió que este tipo de acciones "forman parte del clima de violencia que se vive y que se ha desencadenado en las últimas fechas, como los homicidios de policías, los escritos que dejan en algún tipo de ejecución o advertencias entre grupos criminales".
Esta mañana, personal de Servicios Periciales de la PGJE acudió al lugar de los hechos, donde recogió pruebas –al menos ocho pedazos y la espoleta de la granada– y tomó fotografías y huellas digitales de la escena.
Así mismo, confirmaron que se trató de un artefacto explosivo que quedó entre un escritorio de acero y la cortina, lo que evitó que la explosión se expandiera y provocara más daños al inmueble.

En apoyo a Garzón

El juez Baltasar Garzón declarará mañana como imputado ante el Tribunal Supremo en relación con la querella por prevaricación que el sindicato Manos Limpias interpuso contra él por su actuación en el caso de la Memoria Histórica.
Garzón comparecerá ante el instructor de la querella de Manos Limpias y de la asociación Libertad e Identidad, el magistrado Luciano Varela.
La Sala Segunda del Supremo decidió admitir a trámite una querella en la que se imputa al juez un delito de prevaricación "palmario, premeditado, consciente y creyéndose impune" por su actuación en el proceso que inició por la desaparición de personas durante la Guerra Civil y el franquismo.
Objeto de múltiples querellas, Garzón se había librado hasta ahora de todas ellas y en ésta, presentada el pasado 26 de enero por el sindicato Manos Limpias, contaba con un informe favorable de la Fiscalía del Supremo que, como es habitual, le exoneraba.
Sin embargo, los magistrados han estimado que los hechos relatados en la querella, en caso de confirmarse, podrían constituir un delito de prevaricación del artículo 446 del Código Penal. Este precepto castiga al juez que, a sabiendas, dicte una resolución injusta.
La querella de Manos Limpias fue elaborada por Jaime Alonso, el mismo que consiguió que el Pleno de la Sala Penal del Supremo condenara al ex presidente del Parlamento vasco Juan María Atutxa por no disolver el grupo parlamentario de Batasuna tras la ilegalización del partido. En ese proceso tampoco hubo acusación del Ministerio Fiscal.
La querella que obliga a Garzón a comparecer como imputado ante el Supremo sostiene que el juez de la Audiencia Nacional montó un "artilugio jurídico" -en referencia a la causa por las desapariciones forzadas durante el franquismo- "prescindiendo total y absolutamente del procedimiento establecido, de la irretroactividad de la ley penal, de la ley de amnistía de 1977 y de sus propios actos y autos, en los que rechazó como genocidio los asesinatos de Paracuellos del Jarama". En definitiva, que montó un procedimiento "consciente de la ilegalidad e incompetencia en que incurría".
Reacciones:
La Comisión Internacional de Juristas (CIJ), integrada por 59 presidentes y ex presidentes de Cortes Supremas, magistrados y abogados de países representados en la ONU expresó su preocupación por la investigación seguida al juez, que calificó de "interferencia injustificada" en sus funciones profesionales.
La causa en contra del juez a Garzón ha suscitado inquietud en foros jurídicos internacionales. "Los estándares internacionales relativos a la independencia de la Judicatura prohíben la responsabilidad penal de los jueces por decisiones controvertidas e incluso injustas o incorrectas que, en todo caso, deben ser tratadas a través de los mecanismos disciplinarios establecidos a tal efecto", dijo Róicín Pillay, consejera jurídica principal para Europa de la CIJ. Según la comisionada de la CIJ, las investigaciones penales a jueces "por actos enmarcados dentro de sus funciones profesionales constituyen una interferencia injustificada e inapropiada en la independencia de los procedimientos judiciales y son contrarios al artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y los principios 4, 17 y 18 de los Principios Básicos de Naciones Unidas relativos a la independencia de la Judicatura".
La CIJ estima que este intento de interferir en el procedimiento judicial es de "particular preocupación", puesto que concierne a una investigación por crímenes contra la Humanidad, "que España tiene el deber internacional de investigar y perseguir judicialmente". Dichos delitos, según un comunicado de la CIJ, son imprescriptibles.
"Las investigaciones del juez Garzón de los crímenes contra la Humanidad no equivalen a negligencia profesional que pudiera justificar acciones disciplinarias y mucho menos una persecución penal", afirmó Róicín Pillay.
La CIJ ha informado de este caso a la Relatora de Naciones Unidas sobre la independencia de jueces y magistrados "y espera que las actuaciones contra el juez Garzón sean desestimadas a la mayor brevedad posible".
Qué es la comisión
La Comisión Internacional de Juristas se fundó en 1950 y tiene su sede actual en Ginebra (Suiza). Está integrada por 59 comisionados procedentes en su mayoría de países representados en Naciones Unidas. Está integrada por juristas, abogados y miembros de tribunales de justicia, entre otros, por presidentes o ex presidentes de las Cortes Supremas de Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Suráfrica.
La presidenta actual es Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Se reduce el gobierno federal

Mensaje a los Medios de Comunicación del Presidente Calderón referente a la Presentación del Paquete Económico 2010
Martes, 8 de Septiembre de 2009 Discurso
Ciudad de México
Amigas y amigos de los medios de comunicación:
Dentro de unas horas, y en cumplimiento a lo dispuesto por el Artículo 74 de la Constitución General de la República, enviaré a la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión, el Paquete Económico 2010, que incluye la Iniciativa de Ley de Ingresos, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación y los criterios generales de política económica correspondientes al Ejercicio Fiscal 2010, para su análisis, discusión y, en su caso, aprobación.
El Paquete Económico considera la gravedad de las circunstancias que enfrentamos; en particular, el necesario fortalecimiento de las finanzas públicas, los cambios sustanciales que, a mi juicio, requiere México para recuperar el paso en la senda del desarrollo humano sustentable. Y en particular, se trata de un Paquete Económico centrado en la prioridad de abatir los niveles de pobreza extrema en el país. Es un presupuesto orientado al combate a la pobreza en México.
Tal como lo expresé hace unos días, es hora de cambiar y cambiar a fondo. Hoy refrendo mi convicción de emprender un cambio sustancial con los costos y los riesgos de diversa naturaleza que ello implica.
Lo he dicho y lo reitero, hoy tenemos que cambiar, no sólo porque es lo mejor, sino también porque ya no quedan otras alternativas; porque el tiempo y los recursos se nos agotan.
No podremos erradicar la pobreza extrema, garantizar el acceso a la salud y a la educación de calidad a todos los mexicanos si no contamos con finanzas públicas sólidas, con recursos públicos debidamente aplicados y escrupulosamente ejercidos.
Los recursos petroleros se han comenzado a agotar y la crisis económica ha afectado los ingresos del Estado.
Es por eso que hoy proponemos al Poder Legislativo un Paquete Económico que incluye una reforma a fondo de la Administración Pública, un reforzamiento sustancial del gasto social y el orientado al combate a la pobreza, específicamente; y una serie de reformas indispensables para el crecimiento económico, la competitividad y la generación de empleos en el país.
Como lo dije en mi Mensaje a la Nación el 2 de septiembre pasado: estos son tiempos difíciles y antes de pedir cualquier esfuerzo adicional a los mexicanos, el Gobierno tendría que ser el primero en poner el ejemplo.
Por eso, hoy estamos proponiendo una verdadera transformación y reducción en las estructuras del Gobierno y un cambio en la manera de hacer las cosas.
Así, como parte de la Reforma a la Administración Pública, se plantean las siguientes acciones:
En primer lugar. Se suprimirán tres Secretarías de Estado: la Secretaría de Turismo, que transferirá sus funciones a la Secretaría de Economía, tal y como ocurre en muchos países con fuerte tradición turística, como España, Francia o Canadá.
La Secretaría de la Reforma Agraria, cuyas funciones y programas principales se distribuirán entre la Secretaría de Desarrollo Social y la Secretaría de Agricultura
.
Y la Secretaría de la Función Pública, cuyas funciones esenciales se desempeñarán por una Controlaría General de la Federación, dependiendo directamente del Presidente de la República.
Con estas y otras acciones, lograremos un ahorro presupuestario significativo en el 2010, el cual podría incrementarse en el 2011, una vez que termine el proceso de reestructura que realizaremos, respetando escrupulosamente los derechos de los trabajadores.
Habremos de hacer más con menos, para canalizar los recursos de todos los mexicanos a atender las verdaderas prioridades de la gente. Haremos también una serie de ajustes y propuestas en dependencias y entidades del Gobierno, a fin de hacerlas más eficientes, fusionando algunas y transformando otras.
En segundo lugar. Proponemos reducir las estructuras de altos mandos del Gobierno Federal. Además, durante el 2010 se adoptará, por séptimo año consecutivo una política de congelamiento de los sueldos de los mandos superiores y en los mandos medios.
Si a esto se añade la disminución del 10 por ciento en el salario de mandos superiores que decreté en diciembre de 2006, desde directores, subsecretarios, Secretarios y Presidente de la República, y que sigue vigente y seguirá vigente en el 2010; el poder adquisitivo de los altos servidores públicos del Gobierno Federal habrá ya disminuido en casi un 40 por ciento en los últimos años en términos reales.
Ante la difícil situación en la que viven millones de mexicanos, sabemos que es momento de ser sensibles y solidarios.
En tercer lugar. Planteamos disminuir el gasto correspondiente a Embajadas y representaciones de México en el extranjero, así como el gasto correspondiente a delegaciones de las Secretarías de Estado del Gobierno Federal en entidades federativas.
En cuarto lugar. Habremos de profundizar las medidas iniciadas en 2009, para reducir el gasto administrativo y de operación del Gobierno Federal, para lo cual, se reducirán sensiblemente los viáticos, los gastos de representación, así como las asesorías y consultorías.
En un país con las graves carencias que tiene México, el sector público debe ser sinónimo de servicio, nunca de privilegios.
La propuesta que estoy enviando al Congreso es un ajuste drástico y sin precedentes en el ejercicio del gasto público. Significa un esfuerzo inédito del Gobierno Federal, por un monto que podría alcanzar hasta los 80 mil millones de pesos, tan sólo en el ahorro y reducción de gasto.
Sin embargo, esto, independientemente de que es adicional a lo que ya se ha realizado, sabemos que no es suficiente.
La crisis económica, la disminución de los ingresos petroleros por la reducción de la producción de petróleo que ha tenido el país, por la baja de los precios, también por la baja en la recaudación debido a la crisis que sufrimos en 2009, hacen necesario un esfuerzo adicional para fortalecer las finanzas del Estado.
Por eso, estamos proponiendo una serie de cambios en materia fiscal, los cuales serán detallados por la Secretaria de Hacienda, una vez que sean presentados a la consideración del Honorable Poder Legislativo.
Debe quedar claro que cualquier ingreso adicional que obtenga el Estado deberá destinarse a las necesidades esenciales de la gente.
A pesar de las difíciles condiciones económicas que estamos viviendo, a pesar de la necesidad de ajustar el gasto público y las finanzas, no podemos claudicar en nuestra meta de combatir la pobreza extrema y de mitigar los efectos de las crisis en los más pobres.
Es por eso que el Presupuesto que propongo tiene un énfasis, sin precedentes, en los programas de combate a la pobreza y en ese propósito debemos unirnos los mexicanos.
Estoy convencido que debemos todos contribuir para el combate a la pobreza, y eso es en esencia lo que estoy proponiendo en materia fiscal y en materia presupuestal.
Las medidas propuestas al Congreso generarían ingresos para ayudar a los mexicanos más pobres, que han visto afectado su bienestar por la crisis alimentaria y económica.
En suma, tomando en cuenta el ahorro derivado del esfuerzo de la austeridad de la Administración Pública Federal, y los recursos obtenidos con los cambios en materia fiscal, se generarán durante 2010 recursos adicionales por más de 180 mil millones de pesos, lo cual equivale a 1.4 del Producto Interno Bruto del país.
De aprobarse las medidas que aquí se proponen estaremos en posibilidad de activar una política audaz en el combate a la pobreza, una política que apoye directa y verdaderamente a las familias más necesitadas.
En particular, propongo un aumento sustancial a los Programas Oportunidades y Apoyo Alimentario, que en su conjunto pasarán de 49 mil 500 millones de pesos, a 74 mil 500 millones de pesos, es decir, un aumento de más del 50 por ciento, de 2009 a 2010.
Este incremento contempla la puesta en marcha de una nueva estrategia para dar a los hogares beneficiarios de Oportunidades y del Programa de Apoyo Alimentario una transferencia monetaria, un apoyo económico adicional a las familias más pobres por cada niño de hasta nueve años de edad. Además, apoyaremos a miles de familias que viven en condiciones de pobreza en las ciudades y que no recibían, hasta ahora, ninguna ayuda.
En esencia, las familias beneficiarias de Oportunidades pasarán de un poco más de cinco millones a seis y medio millones de familias; lo que significa que el programa clave para el combate a la pobreza estará beneficiando a casi 33 millones de mexicanos, casi una tercera parte de la población nacional y que es, precisamente, las familias que menos tienen en nuestro país. Se trata de contener el crecimiento de la pobreza extrema y de mitigar los efectos que las crisis, tanto económica, como alimentaria, han dejado en los más pobres.
Por otra parte, incrementaremos el Presupuesto del Seguro Popular en 20 por ciento, para avanzar a nuestra meta de hacer llegar atención médica, medicinas y tratamiento a cualquier mexicana o cualquier mexicano que lo necesite, sin importar su ingreso o lugar donde vive; es decir, avanzar hacia la cobertura universal de salud.
Aún en medio de la adversidad, se propone mantener y reforzar los programas que han demostrado su eficacia para ayudar a los grupos vulnerables como el Programa 70 y Más, y los Programas de Estancias Infantiles.
También haremos un enorme esfuerzo en materia de infraestructura social básica, sobre todo en comunidades indígenas.
Asimismo, se van a eliminar los programas que no han funcionado, y se van a usar esos recursos para fortalecer los programas que han demostrado su eficacia, con evaluaciones objetivas realizadas por instituciones independientes o profesionales en el ramo.
Es hora de concentrar y no de dispersar el esfuerzo en el combate a la pobreza. Las medidas fiscales que se proponen van, precisamente, en el sentido de procurar el esfuerzo solidario de los mexicanos para obtener los recursos que nos permitan, precisamente, combatir la pobreza.
Por ello, tal como me comprometí hace unos días, estoy presentando un paquete económico, que, además de fortalecer el gasto social, promueve el blindaje de los recursos para evitar cualquier abuso o cualquier desvío, a cualquier nivel de Gobierno y por cualquier autoridad.
Queremos garantizar que los apoyos del Gobierno lleguen hasta las personas que lo necesitan, quienes carecen de sustento diario.
Sin embargo, amigas y amigos, estas acciones, por sí solas, no bastan. Para que las familias puedan auténticamente salir de la pobreza, debemos profundizar y ampliar las reformas que nuestra economía necesita.
Por eso, en los criterios generales de política económica, he listado las acciones y reformas necesarias para generar más empleos, y crecer más rápidamente en la economía nacional.
En ese sentido, impulsaremos varias reformas de fondo. Por ejemplo:
Una serie de reformas en el sector financiero,
para preservar su solidez, fomentar una mayor competencia e impulsar el crédito al sector privado y a los hogares.
Una reforma en materia laboral, que incluya nuevas modalidades de contratación, promueva la productividad de la inversión, respetando siempre los derechos de los trabajadores.
Una reforma al sector de telecomunicaciones, que garantice y acelere la convergencia de tecnologías, la cobertura de los servicios y la competencia equitativa entre los participantes para mejorar los precios y la calidad a todos los consumidores.
Una nueva generación de reformas para las empresas públicas del sector energético, a fin de que puedan proporcionar energéticos de calidad a precios más competitivos, nos permitan ampliar nuestra plataforma de producción petrolera y mejorar las reservas disponibles para las próximas generaciones.
Una reforma regulatoria de fondo. Queremos hacer del Gobierno un aliado y un promotor del desarrollo económico. Y por ello, en el curso del 2010, el país habrá de alcanzar una regulación base cero para el Gobierno Federal.
Otra reforma a la Comisión Federal de Competencia, para darle nuevas facultades y herramientas y asegurar, precisamente, una mayor competencia, reglas claras y autoridad capaz de hacerlas cumplir en la economía nacional.
Se propondrá también una ley de asociaciones público-privadas, que otorgue mayor certidumbre jurídica a los inversionistas para desarrollar proyectos de infraestructura.
Lanzaremos, además, una estrategia de estímulo en sectores clave para la economía, como el campo, el turismo y la vivienda. Lo haremos revisando los programas existentes, mejorando y disminuyendo la regulación y fortaleciendo los apoyos de la Banca de Desarrollo.
Asimismo, actuaremos con mayor decisión para promover nuestras exportaciones y diversificar nuestro comercio.
Señoras y señores:
La compleja situación que hoy vive México no deja espacio para las dudas o el inmovilismo, tampoco para el cálculo político o la división partidista.
Los problemas que enfrenta el país nos exigen pasar de la lógica de los cambios posibles a la lógica de los cambios de fondo, de los cambios necesarios.
Eso es lo que estamos proponiendo en esta agenda económica, contenida en el Paquete Fiscal para el Año 2010.
Convoco, respetuosamente, al Poder Legislativo a analizar, debatir, dialogar y, en su caso, si así lo consideran, aprobar estas propuestas, estas reformas y este Presupuesto.
Es tiempo de construir, mediante el diálogo, acuerdos para avanzar en las transformaciones que necesita el país. Y sé que habrá la altura de miras necesaria para poner por encima de cualquier interés particular el interés superior de la Nación.
Sigamos trabajando juntos para conducir a México al futuro; un futuro distinto y mejor, que anhelamos para nosotros pero, especialmente, para las generaciones por venir.
Muchas gracias.

Michelle Obama

Armas de primera dama/ELVIRA LINDO
El País Semanal, 06/09/2009;
La plantación donde vivieron sus antepasados esclavos es hoy un reclamo turístico. Michelle obama ya compite en popularidad con su marido. Y el mérito no parece estar en sus asesores, sino en ella misma. Ha roto el molde. Está inventando una nueva forma de ser primera dama. Promete dar juego.
Mucho hemos escrito en nuestro país sobre el sentido simbólico y real que contiene el hecho de que un negro haya llegado a ser presidente de Estados Unidos. El ascenso de Michelle al puesto de primera dama se ha considerado, en cambio, una circunstancia delegada. Tal vez la lejanía nos impide entender que un negro no es igual a otro en América: Barack Obama está limpio de los traumas de los afroamericanos, puesto que su familia paterna provenía directamente de África; Michelle, en cambio, desciende de esclavos americanos.
Desde que esta sobresaliente pareja comenzara la campaña electoral más emocionante que ha vivido el pueblo americano hasta su desembarco en la Casa Blanca son muchos los periodistas que han rastreado en los orígenes de la primera dama. Michelle Obama, nacida Michelle Robinson LaVaughn, tuvo como tatarabuelo a Jim Robinson, que nació esclavo en Carolina del Sur, fue liberado en la adolescencia y trabajó hasta su muerte, de sol a sol seis días a la semana, en los campos de arroz. Todos los recuerdos que la familia Robinson conserva de su ancestros son orales, dado que de los negros, al no ser considerados personas, sino parte de la propiedad del amo, no hay constancia en registros de nacimiento, boda o defunción. Y esa misma narración oral es difusa; si para los blancos la esclavitud constituye un capítulo vergonzoso en la historia de su país, para los negros, la conciencia de los padecimientos de sus mayores fue tan traumática que tendieron a obviarla hasta hacerla casi inexistente en el patrimonio de la memoria familiar.
Hoy, con Michelle de primera dama, la plantación de Carolina del Sur donde vivieron sus antepasados hasta que se mudaron a Chicago en la gran emigración de la población negra hacia el norte en los años veinte, se ha convertido en un extraño reclamo histórico-turístico. Una de las cabañas se presenta como aquella en la que vivió el viejo Jim, cosa imposible de probar, pero que suele servir tanto al guía como al periodista para trazar una línea entre esa miserable casita blanca donde se hacinaban las familias negras, amenazadas por los mosquitos, las plagas, los caimanes y las serpientes, y esa otra Casa Blanca que se ha convertido, por voluntad del electorado, en el hogar de una tataranieta de esclavos.
Michelle no fue nunca ajena a la tortuosa historia de los negros americanos; de hecho, en la tesis con la que se graduó en Princeton con matrícula cum laude, Los negros educados en Princeton y la comunidad negra, disertaba sobre la posibilidad de cumplir el deseo de ascender profesionalmente en un mundo diseñado por blancos sin necesidad de renunciar a las raíces. El asunto no es trivial. Las comunidades negra y blanca en Estados Unidos han vivido tan ajenas la una de la otra que hoy no se puede afirmar que el racismo provenga sólo de una de las partes. Son dos culturas. Sus miembros trabajan juntos, viven en la misma ciudad, son ciudadanos del mismo país, pero raramente forman una pareja mixta, más extrañamente comparten el mismo círculo de amigos, y suelen segregarse en barrios distintos, incluso las clases medias. En este desencuentro participan hoy los negros tanto como los blancos. De ahí la importancia del discurso que pronunciara hace unos días Obama en la Asociación Nacional para el Progreso de la “gente de color”. Sólo un presidente negro puede permitirse la libertad de dirigirse a un lobby afroamericano y expresar, con valentía y claridad, que ni la esclavitud ni la actual postergación de esta minoría pueden justificar que los padres eludan las más básicas responsabilidades en la crianza y educación de sus hijos: “Quiero ver científicos, ingenieros, doctores y maestros, no sólo baloncestistas y raperos”.
La presencia de esta pareja negra en la Casa Blanca simboliza a diario una idea muy presente en los discursos de Obama y en las intervenciones de Michelle y que alude directamente a las minorías: no hay derecho sin deber, hay que trabajar para cambiar el mundo. Pero éste es, desde luego, el tema más sensible con el que Obama tendrá que lidiar durante su mandato. Patinar es demasiado fácil. Michelle probó, ya en la campaña electoral, el amargo trago de la rectificación. Cuando se atrevió a afirmar que por primera vez se sentía orgullosa de pertenecer al pueblo americano, muchos votantes se sintieron heridos: ¿no hubo grandeza en la historia americana antes de la presencia de Barack? No, matizó su portavoz, ella se refería al orgullo que le producía el gran nivel de participación.
Por fortuna, la campaña fue tan larga que Michelle tuvo tiempo para comprender que conviene administrar la naturalidad. No más coloquios televisivos de “chicas” en los que los ánimos se relajan y se acaba confesando que al marido, como a cualquiera, le huele el aliento por las mañanas y que tiene la desagradable costumbre de dejarse calcetines sucios tirados por el suelo. No más ironías acerca del puesto de primera dama, como aquella que le llevó a decir que no aconsejaba ese trabajo por el sueldo, ya que había otros puestos mejor remunerados. Estaba refiriéndose, sin duda, al que ella tuvo que abandonar, vicepresidenta del Centro Médico de la Universidad de Chicago, para acompañar a su marido en la carrera hacia la Casa Blanca; un cargo con el que, como es sabido, aportaba en casa más dinero que el futuro presidente. Las críticas fueron adiestrándola en la naturaleza de las bromas que pueden o no deben hacerse y, una vez que Michelle se convirtió en la jefa de casa tan emblemática, aseguró que el trabajo le atraía mucho más de lo que ella había imaginado.
Pero ¿qué es lo que ha ocurrido para que aquellos primeros comentarios, que provocaron que una popularísima columnista como Maureen Dawd calificara a Michelle de “dominante” y “castradora”, se hayan transformado en sólo unos meses en una corriente de simpatía que coloca a la primera dama en un nivel de popularidad mayor que el de su marido y que ha conseguido elevar el porcentaje de aceptación de su figura entre las mujeres republicanas de un 40% a casi un 70%? Me atrevería a decir que el secreto no está en la labor de asesores y expertos, sino en ella misma, en la fuerza que irradia esta abogada doctorada en Harvard que abandonó su brillante andadura profesional para apoyar a su marido sin que esa renuncia le haya torcido el gesto. No ha sido la primera abogada en la Casa Blanca. Hillary tiene el honor de haber sido la pionera. Sin embargo, la actitud de Hillary siempre dejó traslucir la tensión (legítima) de quien se sabe en un papel por debajo de sus capacidades, y de quien está, como finalmente se supo, en una situación inasumible como pareja. Michelle se ha desvelado en un corto tiempo como una mujer fuerte y alegre, y lo que antes se juzgaba como autoritarismo hoy se celebra como modelo a seguir. En un país en el que las relaciones familiares son patológicamente distantes, y en particular en la comunidad negra de clase baja, con clara tendencia a la desestructura, la presencia pública de una familia que parece estar unida por el amor y el respeto puede tener un efecto benéfico socialmente.
Ya durante la campaña se conocieron las condiciones que Michelle puso antes de prestarse a participar en ella: no viajar más de dos días a la semana, no pasar más de una noche fuera de casa y dedicarle el fin de semana a sus hijas, Malia y Sasha. Esta mujer, que se autodefine como “madre en jefe”, ha abandonado la cantinela triunfalista con la que los políticos americanos suelen trufar sus discursos cuando se refieren a la familia y ha adoptado una actitud mucho más realista: “Todos los días me acuesto pensando que podría haberlo hecho mejor” o “mi matrimonio no es perfecto”. Estas confesiones pueden parecer pueriles en un país como el nuestro, donde la aceptación del error es mucho más alta; en Estados Unidos, que una primera dama adopte con naturalidad un tono autocrítico es todo un acontecimiento. Aquellas palabras sencillas pero significativas con las que definió a su marido sirvieron para definirse también a sí misma: “Es sólo un hombre”. Y ella es la mujer que camina a su lado, nunca detrás.
Durante todos estos meses caminé por territorio estadounidense con un bloc de notas virtual o de papel. Como aprender es preguntar, me propuse preguntar a todas aquellas personas con las que charlaba su opinión sobre Michelle y, finalmente, seleccioné aquellos testimonios que provenían de ciudadanos que, muy en sintonía con la vocación social de la primera dama, trabajan de una manera u otra para su país con entrega y generosidad. Jeffrey Barnes es una de esas personas; abogado del Ayuntamiento de Nueva York, originario de Massachusetts, muy en contacto con los casos públicos que se resuelven en la ciudad y poeta en sus ratos libres, expone con apasionamiento su opinión sobre Michelle:
“En primer lugar, habría que preguntarse qué es una primera dama: ¿algo simbólico, como la estatua de la Libertad?, ¿una reina?, ¿una movie star?, ¿una benefactora?, ¿una figura materna?, ¿una profesional de la política? En el caso de Michelle el puro magnetismo de su aspecto, su porte, su estilo, han desplazado absolutamente la idea que nosotros teníamos sobre lo que una primera dama debía ser, simplemente porque ella es mejor de lo que nosotros podíamos concebir. Ella es la primera dama, tras Jackie Kennedy, estilosa y vibrante, pero también es más que eso, es inteligente en toda la extensión de la palabra y no tiene miedo a mostrarlo en público. Hay algo en la manera en que Barack habla de ella que te hace sentir lo muchísimo que la quiere y presentir que ella no aguantará bobadas ni de él ni de nadie. El hecho de que el primer presidente negro ame a una persona que a su vez es querible y tranquilizadora es importante. El hecho de que ella no le quiera incuestionablemente, como parece que le corresponde a una mujer en su lugar, sino que le quiera con ese toma y daca, esa pizca de crítica, risas, discusiones y lágrimas que el amor implica, es importante. Más que una primera dama, es primera mujer, primera madre, primera esposa, primera hija, todo en uno. Es alguien de quien te puedes sentir orgulloso cuando te representa fuera de tu país. Impecable, bella, sonriendo cálidamente, con ese aire de que mientras ella esté por aquí todo va a ir bien. Está claro que no se conforma con menos. No hay más que ver al hombre con el que está casada”.
En las palabras de Jeffrey subyace una percepción que algunos votantes progresistas, en especial mujeres, tuvieron tras el escándalo Lewinsky: dejando a un lado que el acoso al que se vio sometido Clinton fuera indignante, Hillary quedó tocada. Se entendió que el matrimonio continuaba como mero proyecto político, que su actuación como pareja había sido una farsa a la que Hillary, sobre todo ella, se prestó para cumplir una ambición con la que ya soñaba cuando era consorte.
Pero no todo el mundo es tan incondicional de la primera dama como el abogado; por su parte, Marc Pascente, de origen italiano, que llegó a Nueva York desde Chicago y que actualmente dirige una serie de escuelas públicas en el Bronx, es más prudente a la hora de ensalzar las virtudes de Michelle. Marc tiene poderosas razones para practicar el escepticismo: su trabajo diario con estudiantes hispanos y negros de familias desestructuradas instaladas en la desesperanza y las ayudas sociales le hace ser prudente: “Hasta el momento no creo que haya podido hacer mucho más que instalar adecuadamente a sus hijas en la Casa Blanca. Espero que a partir de ahora se atreva a encarar asuntos que sí la harían diferente: los embarazos juveniles o la reforma educativa. Michelle es distinta, sí, pero más por lo que representa que por lo que ha hecho. Es verdad que se ha convertido en un modelo para las jóvenes negras, pero más que por su educación es por el color de su piel. Así de claro. Para ellas representa la posibilidad de ver ese mismo potencial en ellas mismas”.
Si hay un asunto al que Michelle Obama es especialmente sensible es la educación. La prensa ha dado cuenta en varias ocasiones de sus visitas a institutos en barrios deprimidos o a universidades donde la mayoría de los estudiantes son los primeros de su familia en alcanzar la enseñanza superior. No es la primera esposa de presidente que visita este tipo de centros, pero sí la primera que procede de clase trabajadora, con lo cual su discurso cobra un especial significado. La manera en que se dirige a los estudiantes suele ser directa, sincera, echando mano de su experiencia personal para empatizar con ellos. Aunque no se puede calibrar el impacto real de sus visitas, se cuenta que los estudiantes la escuchan fascinados: “Hacedme caso, si estoy aquí es porque nunca me dio vergüenza ser inteligente, aunque eso no fuera cool en mi ambiente y me señalaran por eso; nunca me desanimó que mis compañeros me dijeran que hablaba como una blanca; tampoco hice caso a esos profesores que pusieron en duda mis aptitudes y que, por supuesto, parecían convencidos de que yo nunca llegaría a Princeton; y cuando al fin llegué, luchando en contra de tantos obstáculos, hubo muchas veces en que me sentí como una extraña en aquel ambiente universitario. Estoy aquí porque fui tozuda e ignoré a aquellos que quisieron desanimarme”.
Michelle tuvo de quién emular la tozudez y la fortaleza. Su padre, Fraser Robinson, trabajó como empleado en el departamento de servicios hidráulicos de Chicago, soportando estoicamente durante años una esclerosis múltiple. Su madre, Marian, alternaba disciplina y cariño para conseguir que sus hijos, Craig y Michelle, alcanzaran una educación que ellos nunca pudieron tener. A Michelle le gusta recordar aquella máxima que tantas veces repetían sus padres: “No nos digáis que no podéis hacerlo y nos preocupéis por lo que no vaya a funcionar”. Marian Robinson, esa señora de elegancia natural que consiguió que sus hijos rompieran la barrera de la raza y la clase social, mantiene su pequeño apartamento en Chicago, pero se ha mudado a la Casa Blanca a petición expresa de Michelle, que quiere que sus hijas compensen con un ambiente cálido y familiar la extrañeza de vivir en el hogar oficial del presidente. La imagen de la señora Robinson completa el cuadro. En un país en donde la presencia de los abuelos en la vida de los nietos es infrecuente, Marian, que ha estado presente en algunos de los encuentros informales con la prensa, compone una bella figura. La describen como sólida, cariñosa, experimentada.
Hay una mujer, Beverly Brown, que me transmitió como nadie la emoción con la que los votantes demócratas recibieron la victoria del presidente Obama.
Beverly, afroamericana, es una de las encargadas de una institución memorable, el Internacional Center de Nueva York, donde un batallón de voluntarios se ofrecen para enseñar gratuitamente inglés a los inmigrantes. Beverly me enseña una foto en la que se la ve a ella y a su hermano en Detroit el día de las elecciones. Están llorando sobre la bandera de barras y estrellas. Una foto llena de belleza y dramatismo, como muchas de las que aparecieron en la prensa esos días. En las palabras de Beverly persiste la emoción de ese día:
“Muchos americanos pueden identificarse con Michelle. Es una mujer brillante y cultivada, pero sus orígenes son humildes; sofisticada, pero muy pegada al terreno, realista; conectada con la cultura popular, pero no superficial; puede ser estilosa y elegante, pero también atlética y algo desgarbada (algo tremendamente americano); no es una reina de la belleza, pero es bella; es creyente, pero no hace alarde a cada momento de su religión; sus valores están expresados en su estilo de vida; es exitosa en su profesión, pero se encuentra a gusto cuidando de sus hijas; apoya a su hombre, pero es claramente su igual. La gente está interesada en ella no como mero apéndice, sino como individuo. Hubo primeras damas que cautivaron los corazones o la imaginación de la gente, como Jackie o Hillary; las hubo que encontraron su camino siendo recatadas, como Laura Bush o Mammie Eisenhower; otras gustaron o fueron odiadas por ser combativas y habladoras, como Nancy Reagan y Roselyn Carter; pero Michelle Obama es la quintaesencia de la mujer moderna y no tiene intención alguna de adecuarse a ningún molde conocido. Michelle es, definitivamente, un modelo para las mujeres negras. Su relación con Barack constituye una inspiración para la comunidad negra. Los dos escenifican la fuerza de las relaciones sentimentales entre afroamericanos, una fuerza que a menudo ha sido ignorada por el estereotipo que dibuja a la pareja afroamericana como una institución fallida. Michelle trae a la luz las sólidas tradiciones de la clase media negra que muchos americanos (incluso negros) no conocen. Yo crecí en una familia de clase media afroamericana y me encanta ver a esta pareja en el candelero. Por simple que pueda sonar, es reconfortante tener a diario a este matrimonio atractivo, encantador y exitoso como imagen pública. Cuando ellos dicen, ‘yes, we can’ (y perdón por el eslogan), significa que tú puedes también”.
La expresión que más se repite para describir a Michelle es “down to earth” (con los pies en la tierra). Lo que más se le agradece es esa llaneza en el trato que parece no ocultar ningún lado oscuro en su personalidad. Abraza, besa, sonríe, se ríe o, por ejemplo, pasa la mano por la espalda a la reina de Inglaterra. Como siempre, el gesto se analizó milimétricamente. Algunos columnistas cursis americanos que entienden el encorsetado protocolo inglés como ejemplo de esa distinción de la que ellos carecen le afearon el gesto. Pero no la Casa Real inglesa, que desmintió haber sentido algún tipo de incomodidad con esa muestra de afecto. Por su parte, la mayoría de la prensa alabó la manera cálida y natural con la que Michelle se enfrentó a su primer viaje oficial.
De cualquier manera, el exceso de atención, unido a ese trato abierto que ella establece con los periodistas, tiene un precio. A diario se estudian con una ridícula exhaustividad los trajes de Michelle, los peinados de Michelle, los comentarios de Michelle sobre las niñas: “A Malia le gustan las judías verdes, Sasha prefiere el brócoli”, “piénsenlo mucho antes de comprarles un perro a sus hijos, soy yo la que me levanto a las seis de la mañana para pasearlo”. El showman Jon Stewart ha creado un pequeño espacio para contar, de manera humorística, las “no noticias” relacionadas con Michelle. Dentro de esos debates del absurdo en torno a la primera dama tuvo lugar el que hasta el momento ha provocado más comentarios y, como consecuencia, más bobadas: los brazos desnudos de Michelle. Los brazos desnudos de Michelle estuvieron en tertulias del corazón, sociales, incluso de carácter político. Michael Greenberg, escritor, fino columnista de la revista TLS y un hombre vivo, con agudeza e ironía para interpretar y escribir de su país, me hablaba del asunto:
“Para mí, la gran revelación de Michelle y las emociones que ha desencadenado en los americanos fue el escándalo de los brazos desnudos. Recuerda que ella comenzó a aparecer con vestidos sin mangas y que todo el mundo lo comentó y hubo gente que incluso se ofendió. Ella hizo como que no se enteraba y continuó llevando el mismo tipo de vestidos. Lo consideré brillante. Michelle es la única que desciende de esclavos en la Casa Blanca, no Barack; Michelle es la negra americana, la negra de Chicago y descendiente de negros del sur con profundas conexiones con el racismo y la historia más vergonzosa de nuestro país. Sus poderosos brazos negros evocan los brazos del trabajador del campo, son los brazos del recolector de algodón, los brazos de la nanny y de la fregona, los brazos de la esclava. Sospecho que para los medios de comunicación, todo ese rollo acerca de su estilo y su elegancia es una manera de encubrir el verdadero simbolismo de esos brazos, o sea, su negritud, que es bastante revolucionaria en su posición de primera dama, pero que es algo que nadie se permite decir en voz alta. Ella no es como ninguna primera dama. ¿Recuerdas cuando la vimos trabajando en su pequeño huerto en el jardín de la Casa Blanca? Yo creo que ella sabía lo que estaba haciendo, los prejuicios que día a día está partiendo en pedazos. Esa idea de que Michelle es como Jackie Kennedy, aquella recatada aristócrata de sangre azul, ¡es absurda! Otro encubrimiento. Ella es lo opuesto a Jackie. Ésa es la belleza de Michelle”.
Es cierto, ella rompió el molde. Inventó una nueva manera de ser primera dama. Aunque se la compara continuamente con Jackie por su elegancia, tanto la belleza como la elegancia de Michelle son una emanación de su personalidad, algo que heredó de la señora Robinson, su madre. Es muy femenina, pero no se ha dejado engatusar por los grandes modistas que habitualmente han vestido a las primeras damas. Sus elecciones son más modestas: las firmas que elige están al alcance de las mujeres de clase media, y los vestidos que lleva se encuentran colgados de las perchas de muchas boutiques frecuentadas por mujeres profesionales. Tampoco es una Eleanor Roosevelt. Puede compartir con ella sus inquietudes sociales y su fuerte personalidad, pero Michelle no puede evitar ese toque hot y sexy que le atribuyen todos los ciudadanos americanos. Sexy no en un sentido puramente sexual (aunque también); sexy como definición de lo atractivo.
La última persona con la que charlé sobre Michelle es alguien tremendamente peculiar, Bisila Bokoko. Bisila es de origen guineano, criada en Valencia y actualmente directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de España en Nueva York. Bisila es bella y brillante, sexy en el sentido michelliano, y también comparte con Michelle la naturaleza de su matrimonio, pero a la inversa. Es una negra africana casada con un afroamericano de Chicago. Bisila fue una más entre esa legión de voluntarios que trabajaron para llevar a Obama a la presidencia. Estuvo en la toma de posesión y pisó, una por una, todas las fiestas que aquella noche gélida de enero se celebraron en Washington. Vio al matrimonio Obama entrar en algunas de ellas, en la que le prepararon los africanos, en la que organizaron los voluntarios:
“Y ahí estaba ella, fuerte, encajando con una sonrisa todas las barbaridades que le soltaban las mujeres a su marido, que estaban locas, locas, pidiéndole hijos [se ríe], echándole piropos tremendos. Fue divertidísimo. Sí, ella tiene un aspecto muy sexual, en el sentido más puro de la palabra, se le aprecia picardía en su mirada. Puede ser juguetona en un momento dado y proclive a enamoramientos fortuitos si se la deja de lado y no se le presta atención. Ellos han debido de tener sus cosas, como todos los matrimonios. Se cuenta que tras el discurso en la convención demócrata en la que Barack se dio a conocer como el gran orador que es, ella le dijo: ‘Ahora no la jodas’. Es algo que la gente oyó y que se suele contar. ¿Cómo lo interpretas? Ella le puede decir a él lo que no le va a decir nadie. Es una negra sin complejos, mira a los ojos directamente, es franca, y ha conseguido tener a su lado a un hombre brillante. Eso es algo que admiran de manera especial las afroamericanas, que a menudo sufren una gran frustración por haber ascendido ellas en la escala social y no encontrar hombres negros a su altura. Es pasional, independiente, y desde su llegada a la Casa Blanca debe haberse sometido a un autocontrol para no saltarse las reglas sociales. Pero está claro que los desafíos no la asustan, ahí está su propia vida para demostrarlo. Es genuinamente madre y disfruta de ese papel”.
Madre, madre que abraza a sus hijas, que las reprende, que se preocupa por su educación. Tal vez en lo más básico de su comportamiento esté el secreto de la fascinación que esta mujer ha provocado en el pueblo americano. Madre y sexy. Una condición y un adjetivo que muchas mujeres americanas consideran incompatibles.
“Ah, había un comentario muy divertido aquella noche de fiesta en Washington”, dice la genial Bisila. “¡Al fin una pareja que hará el amor en la Casa Blanca!”.