7 feb. 2009

Carlos Slim y The New York Times

Publicado en el portal de El Nuevo Herald, sábado 07 de febrero del 2009;
Inversión de Slim en el New York Times despierta suspicacia
GERARDO REYES
El Nuevo Herald
Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, no cuenta en México con una participación significativa en ningún medio de comunicación, pero periodistas y analistas coinciden en que su poder sobre estos medios es tan grande como el de los editores y directores que los manejan.
La razón: su emporio de comunicaciones Telmex y el Grupo Carso están entre los más importantes anunciantes de los medios hablados y escritos del país.
En lo que no hay acuerdo es sobre cómo y con qué intensidad ejerce el control sobre las publicaciones y la televisión, un tema que ha surgido a raíz de que el magnate mexicano ha ampliado su participación accionaria en el periódico The New York Times.
Unos dicen que en México el control editorial de Slim no es abrumador, como podría esperarse de una persona tan poderosa, pero otros sostienen que es un personaje "prohibido'' en las salas de redacción a la hora de criticarlo.
La columnista Denise Dresser, una de las más críticas del poder del empresario, se ha referido a Slim como "el intocable''.
"No es necesario que Slim intervenga [en los contenidos] porque la sola advertencia de amenaza de retirar la publicidad dejaría a muchas publicaciones a la intemperie'', comentó Dresser a El Nuevo Herald.
Según ella el reciente préstamo de Slim al Times "es una forma barata para él de comprar respeto, credibilidad, legitimidad y algún nivel de protección. Esto no es un acto caritativo''.
Dresser sostuvo que su columna, que se publica en la revista Proceso y en el diario Reforma, nunca ha sido objeto de censura por sus planteamiento críticos de Slim, pero agregó que en las salas de redacción el comentario general es que existe la autocensura alrededor del tema.
Francisco Vidal, experto en telecomunicaciones, explicó a El Nuevo Herald que en los 20 años que ha trabajado en medios nunca fue testigo de una interferencia de Slim ya sea para detener la publicación de una información adversa o retirar anuncios publicitarios como represalia.
"Sin embargo, he escuchado últimamente que sus operadores empiezan a molestar o influir directamente con las llamadas [a los medios]'', agregó.
Vidal, quien es autor del libro Los Dueños del Cuarto Poder, afirmó que Slim es un empresario más interesado en manejar redes de comunicación que en influir en sus contenidos.
"Finalmente él es el gran genio de los negocios de redes, más que la creación de contenidos. Además, él sabe que la rentabilidad de los contenidos va a la baja'', afirmó Vidal.
En septiembre, Slim adquirió un 6.9 por ciento de The New York Times, y el mes pasado acordó prestarle al legendario periódico en apuros económicos $250 millones a un interés del 14 por ciento, una deuda que podría convertirse en acciones.
Por ahora Slim no tendrá voz ni voto en la junta del diario, pero su participación ha generado toda clase de comentarios y especulaciones.
El profesor norteamericano de ética Edward Wasserman escribió recientemente que la inversión de Slim representa un reto para los los principios de un gran diario que ha defendido las ideas de la soberanía popular, el gobierno abierto y la competencia justa.
En contraste, agregó, "Slim es un capitalista depredador que construyó su imperio de $67,000 millones... a través de compinchería política, el uso astuto e irresponsable del poder del monopolio que significa cobrar mucho, entregar menos y destruir competidores reales y potenciales''.
Otros observadores sostienen que se trata de una jugada exclusivamente económica del empresario, sin intenciones de influir editorialmente.
En una declaración por escrito distribuida a los medios, el yerno de Slim, Arturo Elías Ayub, afirmó que su suegro ve el Times como una buena inversión.
"Creemos en la fuerza de la marca The New York Times, su alcance nacional e internacional, y su potencial para la expansión digital... Es otro negocio más'', afirmo Elías Ayub.
Por lo menos dos empresas de Slim, Radiomóvil Dipsa y Telmex, figuraron entre las 20 principales anunciantes de los medios de comunicación en México en el 2007, según el Consejo de Investigación de Medios, una asociación civil mexicana sin fines de lucro. En la lista aparece en tercer lugar de importancia la Presidencia de la República y, en quinto, el Senado. José Martínez, autor de la única biografía periodística del magnate que se ha publicado en México en los más de 20 años de vida pública del personaje, se cuenta entre quienes consideran que los medios no han sido críticos de Slim por el temor a perder la publicidad.
"Muchos medios no quieren tocar a Slim ni con el pétalo de una rosa'', dijo Martínez a El Nuevo Herald. "Es por lo que le representa a la empresa la publicidad del grupo Telmex, que es el que más da después del Estado'', agregó Martínez.
Rafael Rodríguez Castañeda, director del semanario Proceso de México, publicó en 1996 el libro Operación Telmex sobre la privatización de la oficial empresa de comunicaciones. El libro contiene el episodio que más ha mortificado a Slim en su vida de hombre público.
Se trata de la denuncia de que Slim fue ostensiblemente favorecido al quedarse con Telmex tras un proceso poco transparente en el que el gobierno de su amigo, el presidente Carlos Salinas de Gortari, aceptó que una parte de la oferta fuese pagada a plazos con dinero proveniente de las propias ganancias que obtuviera Slim con Telmex en su poder.
El señalamiento ha sido reiteradamente rechazado por Slim, quien sostiene que terminó pagando el precio más alto de la subasta.
Las negociaciones entre Slim y la editorial previas a la publicación del libro "fueron fuertes'', pero finalmente el empresario autorizó su venta en Sanborns con ciertas restricciones, según Rodríguez.
También de acuerdo con Rodríguez, Slim maneja el presupuesto de publicidad de su conglomerado "de una manera bastante arbitraria, como la publicidad gubernamental, con premios y castigos''.
Al menos esa fue la impresión que le quedó, agregó, luego de que Proceso publicó hace tres años un artículo que incomodó a Slim y que se relacionaba con la asistencia de sus hijos a unas fiestas en la casa presidencial.
Las empresas del conglomerado retiraron gradualmente sus pautas publicitarias y hoy la revista no cuenta con anuncios importantes del grupo, agregó Rodríguez.
Uno de los casos más recientes que reflejan la sensibilidad del emporio a la crítica lo denunció en el 2006 Dresser, quien es profesora de Instituto Tecnológico Autónomo de México.
Dresser sostuvo que en la cadena Sanborns, propiedad de Slim, se impuso una venta restringida a un libro satírico suyo y de Jorge Volpi, Lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria, en el que se comentan las prácticas monopolísticas de Slim.
Según los autores, los empleados de las tiendas recibieron instrucciones de no exhibir el libro. "Lo han comprado sólo para decir que no hay censura'', comentó Volpi.
La empresa no se pronunció sobre el caso.
En varios foros y conversaciones privadas los reporteros mexicanos se quejan de que en el caso de Slim y sus empresas existe una autocensura invisible que consiste en que el periodista, consciente de las pocas o nulas probabilidades de que sea publicado cualquier reportaje negativo para el conglomerado, se abstienen de proponerlo o de investigarlo.
"Es un vulgar temor de no golpear al patrón'', comentó un reportero mexicano que pidió no ser identificado.
Pese a todo, Slim cuenta
con una imagen positiva no sólo entre la población mexicana sino entre los medios de comunicación, según Vidal.
"Tiene buena imagen, es el principal otorgante de becas de la universidad nacional UNAM y en algún tiempo puso dinero para el equipo de la universidad Los Pumas, que es muy apreciado'', dijo Vidal.
Otro factor que contribuye a esa imagen es que Slim ha mantenido una posición crítica hacia Estados Unidos, una estrategia efectiva en un país profundamente nacionalista.
"La gente dice ‘será un monopolista pero es nuestro monopolista, más vale que sea uno de los nuestros que nos expolie que un empresario extranjero' '', comentó Dresser.
El año pasado Slim dijo que Estados Unidos tiene responsabilidad en la ola de "narcoviolencia'' que azota a México y calificó de "locura'' la construcción del muro fronterizo.
A Slim le preocupa mucho la postura de Estados Unidos frente al problema del narcotráfico por cuanto mientras Washington se dedica a señalar que la violencia se origina en México, soslaya el hecho de que las armas y municiones que alimentan el conflicto se venden en las tiendas de Estados Unidos, un país que está "armando a todo el mundo y con armas muy sofisticadas'', dijo.
En Estados Unidos hay quienes opinan que el préstamo de Slim al Times tendrá una impacto en el proceso editorial interno de la publicación.
Andres Martínez, ex editorialista mexicoamericano del Times, escribió recientemente para Slate que no tiene dudas de que la inversión de Slim será un factor que se tendrá en cuenta en las decisiones editoriales del Times, "así no se mencione''. Dresser considera que el dilema que presenta la figura del magnate de 68 años, "un hombre con más poder que el presidente de la República'', no es personal sino estructural.
"Resulta poco fructífero discutir la moralidad o la amoralidad de su comportamiento, o si es una buena o mala persona, o si su filantropía debe ser aplaudida o cuestionada'', escribió la académica. "Es poco productivo culparlo de mucho o exculparlo de todo porque ello constituiría una disgresión ante lo verdaderamente importante: la imperiosa necesidad de reformar el capitalismo mexicano''.

Generales en la mira

Generales inermes/Jorge Luis Sierra
Publicado en El Universal, 7 de febrero de 2009:
El gobierno debe estudiar y entender cabalmente las implicaciones y significados del secuestro, tortura y ejecución del general Mauro Enrique Tello Quiñónez y sus acompañantes.
Esta es una señal de que los generales mexicanos que ocupan puestos municipales, estatales o federales de seguridad pública se han convertido en el blanco principal de los ataques de la delincuencia organizada, y en el foco de una estrategia criminal para producir terror y desmoralización en las filas del Ejército.
Antes veíamos a civiles indefensos que eran ejecutados apenas tomaban su cargo como secretarios de Seguridad Pública, ahora vemos a generales inermes víctimas de atentados.
Las características del crimen obligan a considerar la posibilidad de que el grupo ejecutor tuviera información precisa sobre el itinerario del general Tello, lo que supone la intervención de sus comunicaciones o una penetración exitosa de su primer círculo de colaboradores. También supone un factor de inseguridad más: el gobierno distribuye a mandos militares en las plazas críticas del narco, pero no parece brindarles el nivel de protección que necesitan.
El general Tello apenas se había retirado del Ejército para empezar a servir de inmediato en las filas de la policía municipal de Cancún, Quintana Roo. Lo mismo sucede con un conjunto de mandos castrenses que está solicitando licencia o pasando a retiro para reemplazar a civiles en cargos de seguridad pública.
En la medida en que este reemplazo está coordinado por el alto mando de la Sedana, los generales que toman posiciones en la seguridad pública de estados o municipios siguen bajo la cadena de mando militar, participan de una estrategia castrense unificada, pero no gozan de las mismas condiciones de seguridad. Al salir de su ámbito normal de operaciones, pierden la protección que les ofrece la disciplina y organización militar y entran en los medios policiales donde los sistemas de contrainteligencia son casi inexistentes y la vulnerablidad es extrema.
La muerte del general Tello ha puesto en duda el éxito de la Sedena para blindar contra la infiltración del narcotráfico a las estructuras policiales de Aguascalientes, Tabasco, Veracruz, Guerrero, Baja California, Oaxaca y Chihuahua que dirigen por lo menos seis generales y dos jefes militares.
A diferencia del Ejército Popular Revolucionario que intentó varias veces emboscar a los generales comandantes de
las zonas militares en Guerrero y Oaxaca, el narcotráfico evita al máximo el enfrentamiento directo con las tropas y espera que los soldados salgan de los cuarteles, cambien de uniforme y entren solitarios a una zona de riesgo controlada por las organizaciones criminales.
Sin embargo, más allá de ese riesgo que de por sí libra cualquier policía o militar que lucha contra el narcotráfico, la ejecución del general Tello también puede interpretarse como parte de una serie de provocaciones contra el Ejército, que incluyen el asesinato y la decapitación de soldados, el intento de sembrar el miedo en el medio militar y la estrategia de producir una respuesta dura de los mandos castrenses.
La delincuencia organizada parece estar dispuesta a aceptar el costo de una contraofensiva militar a cambio de acelerar el desgaste, ya sea por corrupción, el asesinato o simplemente desmoralización, del último recurso de fuerza con el que cuenta el Estado mexicano.
jlsierra@hotmail.com
Especialista en seguridad y fuerzas armadas

A informar sobre extradiciones

El IFAI ordenó a la PGR entregar el número de delitos cometidos contra servidores públicos a nivel federal desde 2002 hasta 2008, así como la relación de personas extraditadas a EE UU de 2006 a septiembre de 2008.
Al resolver dos recursos de revisión, el IFAI determinó que la PGR es competente para entregar la información solicitada por igual número de ciudadanos.
El instituto precisó que la dependencia tiene competencia para entregar los datos estadísticos solicitados de manera detallada por mes y año, ya que legalmente se encuentra obligada a contar con esta información.
Eso se traduce, indicó, en el número de sentencias dictadas por jueces penales federales con motivo de delitos cometidos contra servidores públicos.
En cuanto a la solicitud del número de extraditados a EE UU en el período del 1 de enero de 2006 al 15 de septiembre de 2008, por nombre, delito y ubicación (cárcel y entidad), respecto de la cual la PGR se declaró incompetente, el IFAI revocó la respuesta.
Le otorgó un plazo no mayor a 60 días hábiles contados a partir del día hábil siguiente al de la notificación para que entregue la información requerida,.
Fuente: El Universal, Notimex

Espionaje

La cámara oculta sale a la luz/
Los profesionales justifican su uso como instrumento para investigar asuntos de interés general y rechazan su utilización morbosa - Los jueces anteponen el derecho a la intimidad
ROSARIO G. GÓMEZ
El País, 8/02/2009;
Las grabaciones camufladas no son sólo cosa de espías. Los medios de comunicación utilizan cada vez con más frecuencia la cámara oculta para acceder a informaciones, datos o documentos que, de otra forma, sería difícil obtener. Técnicas como ésta mantienen al rojo vivo el eterno debate sobre la colisión de dos derechos constitucionales: el de la libertad de información y el de la intimidad.
Las grabaciones camufladas no son sólo cosa de espías. Los medios de comunicación utilizan cada vez con más frecuencia la cámara oculta para acceder a informaciones, datos o documentos que, de otra forma, sería difícil obtener. Técnicas como ésta mantienen al rojo vivo el eterno debate sobre la colisión de dos derechos constitucionales: el de la libertad de información y el de la intimidad. La pugna entre ambos ha sido resuelta por el Tribunal Supremo. Ha ganado el primero. Pero el conflicto sigue abierto.
A menudo, la cámara oculta sirve para captar a los famosos en situaciones comprometidas, hurgar en su intimidad y exhibirla en programas del corazón. Otras, para poner trampas a políticos o empresarios. Es su cara más negra. Pero este instrumento también ha contribuido a destapar graves irregularidades, como las cometidas en la clínica barcelonesa Ginemedex, donde acudían a abortar mujeres fuera de plazos y supuestos legalmente establecidos. Es la cara positiva, tal y como explica la presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Magis Iglesias. "La cámara oculta es un instrumento muy bueno para los periodistas, pero debe utilizarse conforme a unos principios deontológicos y sólo cuando no existan otros métodos para la investigación". Es también necesario que el objeto esa investigación "cumpla una función social". Esto es: que se trate de asuntos de interés general y no de un mero espectáculo.
En España no es frecuente el uso de la cámara oculta por parte de los periódicos. Pero en otros países es una práctica habitual. Hace pocos días, The Sunday Times acusó a cuatro miembros laboristas de la Cámara de los Lores de aceptar sobornos para cambiar determinadas leyes. Todo empezó cuando reporteros del diario británico se hicieron pasar por lobbistas de un supuesto empresario de Hong Kong dispuesto a invertir en el Reino Unido. Algunos lores picaron y aceptaron trabajar para influir en la elaboración de leyes en una dirección concreta. Y admitieron hacerlo por una respetable suma: unos 128.000 euros al año.
Hay casos en los que la prensa no sigue la pista de una presunta ilegalidad, sino que sale de caza. El diario británico News of the World tendió en 2006 una trampa al entonces entrenador de la selección de Inglaterra, el sueco Sven Goran Eriksson, en la que un periodista se hizo pasar por un jeque árabe interesado en invertir en la Premier League. El técnico, ajeno a todo, se despachó a gusto contra algunos de sus jugadores y contó intimidades de Beckham o de Rooney. Con este material, el reportero se apresuró a escribir un jugoso artículo.
¿El asunto era de interés general o una intromisión en la intimidad del entrenador sueco? El presidente del Club Internacional de Prensa (CIP), Francisco Giménez-Alemán, considera que no todo vale para conseguir una información. "El periodista debe acreditarse, decir quién es y hacer las preguntas que correspondan. Y la persona con la que habla tiene derecho a hablar o no, a exhibir su imagen o no". Giménez-Alemán, que fue director de Abc y máximo ejecutivo de Telemadrid, se manifiesta contrario a que los profesionales oculten su identidad y utilicen cámaras ocultas. "Los periodistas tienen medios para investigar", asegura. Sólo admitiría la posibilidad de utilizar todos los métodos a su alcance cuando trate de averiguar delitos "que repugnan la conciencia de cualquier ciudadano" como la pederastia.
Hace cinco años, el rotativo británico The Daily Telegraph se infiltró en la clínica Ginemedex, a la que acudían para interrumpir su embarazo muchas mujeres británicas que habían superado las 24 semanas de gestación, una práctica ilegal en el Reino Unido. Dos reporteros de The Daily Telegraph -ella embarazada de 26 semanas y él con cámara oculta- acudieron a la clínica como pacientes impostores. La historia, que ocupó seis páginas del diario conservador, abrió un gran debate en media Europa.
La BBC, venerada televisión pública británica, echa a menudo mano de la cámara oculta en sus programas informativos. En 1999 se infiltró en el corazón de la agencia de modelos Elite y sacó a la luz sus trapos sucios: alegatos racistas y fanfarronadas sexuales de sus altos ejecutivos. Tras la emisión de este trabajo, que ofrecía el lado más sórdido del mundo de la moda, llovieron dimisiones y despidos en la prestigiosa agencia internacional.
En su largo historial, la BBC grabó en secreto a los intermediarios que proponían sobornos en la Premier League para la contratación de jugadores. Otro vídeo, obtenido también con el mismo sistema, propició la detención de un hombre que vendía niños en Bulgaria por 70.000 euros. A través de otro documental, reveló prácticas corruptas en el Comité Olímpico Internacional. Tras un reportaje sobre los hooligans, la cadena promovió la detención de dos cabecillas de los hinchas de fútbol más violentos.
Referente audiovisual por excelencia, la cadena marca normas estrictas sobre el uso de la cámara oculta. "Es una herramienta muy útil para la BBC porque da la oportunidad de conseguir testimonios o comportamientos que de otra manera nuestra audiencia no podría ver ni oír". La BBC plantea esta opción como el "último recurso", ya que una mala utilización o un uso excesivo de este recurso podría desacreditar su impacto o disminuirlo.
Las directrices editoriales de la BBC detallan claramente cuándo se puede recurrir a estos métodos. Y una de las primeras exigencias es que exista una evidencia clara de que se trata de una investigación de "un elevado interés público", que se haya verificado que hacer una aproximación directa no funcionaría y que la grabación sea necesaria para demostrar los hechos. La corporación no permite grabaciones de incógnito "para ver lo que se pesca", es decir, a la captura de un delito, si no hay indicios claros.
Es en estos casos -investigar asuntos sobre "trata de blancas, pederastia o que atentan contra la salud de los ciudadanos"- en los que la presidenta de la FAPE admite la cámara oculta. Pero con cautelas. "El periodista está sujeto a unas normas deontológicas. Es lo que le diferencia del ciudadano que va por ahí con una cámara. Es muy fácil llevar una cámara oculta en vez de hacer una investigación periodística. Yo, por ejemplo, podría ponerle un micrófono a Zapatero y enterarme de todo, pero al periodista se le exige rigor y respeto".
Iglesias rechaza rotundamente este recurso cuando se usa con el único objetivo de crear espectáculo, frivolizar y buscar audiencias. En televisión, de hecho, está tan extendido que bien podría considerarse un género en sí mismo. Telecinco, por ejemplo, nutre casi exclusivamente de vídeos obtenidos mediante este método su programa Diario de... La cadena aprueba la utilización de las cámaras emboscadas siempre y cuando se vaya a poner de manifiesto "una situación de ilegalidad, un delito, el desamparo para una persona o un grupo de personas o una negligencia profesional" y considere que "su difusión será positiva para el bien social". En el caso de la BBC, este tipo de grabaciones deben ser aprobadas por un editor y figurar en un registro. ¿Qué pasa cuando alguien se percata de que está siendo grabado? "Si nos piden que paremos, debemos hacerlo. Y destruir el material si lo solicitan", exige la corporación pública.
Después de salir a la luz, algunas de denuncias de Telecinco han pasado a manos de las autoridades. La cadena recuerda los reportajes sobre la manera de operar en Internet de varios pedófilos, el maltrato en una residencia de ancianos o el fraude en tratamientos de cirugía estética.
Sin embargo, muchos de estos reportajes grabados con cámara oculta han encallado en los tribunales. En 2002, por ejemplo, un juzgado de Primera Instancia de Coslada (Madrid) condenó a Antena 3 y a la productora de El Mundo a indemnizar a una funcionaria del juzgado por haber sido grabada a escondidas y sin su consentimiento. En el mismo sentido se pronunció un juzgado de Barcelona cuando llegó a sus manos El negocio del fútbol, emitido por Canal 9 y Telecinco. Este trabajo, realizado con los mismos métodos, mostraba las negociaciones de una entidad imaginaria para el fichaje de un jugador argentino por un club español. La sentencia estableció que la información se obtuvo mediante "el engaño y la simulación". Y abundaba en el viejo principio de que el fin no justifica los medios: el uso de la cámara oculta "vicia" la información obtenida, ya que las conversaciones grabadas de forma subrepticia no pueden estar amparadas por el derecho a la información.
La justicia española tiende a poner frenos al derecho a la información. Canal 9 difundió en 2000 un reportaje grabado con cámara oculta en la consulta privada de una naturópata que demandó a la cadena y a la productora por intromisión ilegítima en su intimidad. La grabación, en la que se vio involucrada nuevamente El Mundo TV, era un "reportaje neutral", fruto de un "periodismo de investigación" y "legítimo", ya que reunía los requisitos de veracidad, objetividad, interés general y propósito esencialmente informativo. La sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia justificaba la cámara oculta porque, de lo contrario, "el grado de espontaneidad del interlocutor pudiera entenderse razonablemente mediatizado, con pérdida del evidente valor de la información que se trata de obtener".
Ya en el Supremo, la Sala de lo Civil adelantó el pasado diciembre por dónde iría el recurso presentado por Rosa María F. T., cuya imagen y voz fue captada en la consulta en la que ejercía como naturópata. La Sala considera que los periodistas que grabaron con cámara oculta realizaron una intromisión ilegítima en la esfera de su intimidad, que el vídeo fue contra sus derechos fundamentales (al honor, la intimidad y la propia imagen) y que no está justificada por el ejercicio del derecho a comunicar libremente información.
El director de Informativos de Sogecable, José María Izquierdo, se manifiesta completamente de acuerdo con esta doctrina. Mantiene que para obtener información pura y dura el periodista debe ir "a cara descubierta" y acceder a los datos con los métodos ortodoxos. Aunque en contadísimas excepciones y en situaciones muy controladas, podría aceptar su uso. Esas excepciones son: "Cuando peligre la vida de alguien o se sepa que se está cometiendo un delito y no haya otra manera de probarlo". Y siempre que "sea imposible obtener la información de otra forma, tenga una enorme relevancia social y los hechos que se investigan rocen el delito".
El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra Marc Carrillo precisa que la instalación de cámaras ocultas en un reportaje informativo puede incidir no sólo sobre el derecho a la intimidad -"esto es, el derecho a preservar al margen del conocimiento de otros aquel ámbito de la vida privada de una persona que es inaccesible a los demás, salvo que medie su propio consentimiento"-, sino, sobre todo, su derecho al secreto de las comunicaciones -"la garantía formal de que la comunicación que una persona mantiene con otra no está siendo sometida a una interceptación"-. Y añade: "Naturalmente, ello es así, excepto que medie una
previa autorización judicial para la interceptación de la comunicación".
Por eso, opina que la instalación de cámaras invisibles u otros instrumentos técnicos en un reportaje, de forma subrepticia y sin autorización del interesado -salvo que medie autorización judicial y sólo para la policía-, constituye "una lesión de los derechos fundamentales al secreto de las comunicaciones y, en su caso, también del derecho a la intimidad". Por ello, cualquier prueba obtenida así sería "jurídicamente inválida".
Durante su etapa como director general de Telemadrid, Giménez-Alemán sometió a votación en el Consejo de Administración de la cadena la utilización de cámaras ocultas en programas de la cadena. Era 2003, y de forma unánime la respuesta fue no. "En periodismo hemos llegado a tales extremos de emponzoñamiento gracias a la telebasura que tenemos que ser cada vez más exigentes si queremos recuperar una cierta ética", dice Giménez-Alemán. Predica con el ejemplo. Acabó con Tómbola en Telemadrid en un momento en el que el programa de cotilleos arrasaba.
Disfraces, engaños y vídeos falsos
El periodista alemán Günter Wallraff es el maestro del periodismo de camuflaje. Odiado y admirado, según quien mire, utilizaba métodos poco ortodoxos para denunciar las condiciones de explotación de los trabajadores turcos el Alemania, el maltrato a los ancianos acogidos en asilos, las torturas del régimen militar griego o el tráfico de armas. Para unos, Wallraff (nacido en 1942) era un farsante y un impostor sin escrúpulos. Para otros, un héroe de la información, que no dudaba en adoptar identidades ficticias, falsificar documentos o suplantar personalidades. Durante dos años se hizo pasar por Alí Levent y ejerció trabajos inclementes en Alemania, a los que sólo accedían los turcos. De esta experiencia nació Cabeza de turco, un libro que provocó un auténtico terremoto en su país.
Bien distinto es cuando los medios utilizan el engaño no con fines informativos sino como aliño humorístico. Lo hizo, por ejemplo, el Grupo Risa, que colabora en el programa de Federico Jiménez Losantos de la Cope, cuando uno de sus integrantes suplantó a Zapatero para telefonear al entonces presidente electo de Bolivia, Evo Morales. Aquella llamada tenía como objeto felicitarle por su victoria e invitarle a una visita oficial. La broma derivó en el incidente diplomático. Bolivia expresó su indignación y el Gobierno de Zapatero reclamó a la Cope que pidiera perdón. La cadena de los obispos no tuvo más remedio que admitir que había rebasado los límites. Algunas asociaciones de periodistas consideraron la suplantación de Zapatero como "una grave vulneración de las normas del periodismo".
También el engaño está detrás del reciente montaje urdido por el programa de La Sexta El intermedio para desacreditar a Intereconomía TV. Su presentador, El Gran Wyoming, grabó un vídeo falso en el que abroncaba y vejaba a una supuesta becaria, que fue emitido como verídico en el espacio Más se perdió en Cuba, de Intereconomía.
Mayor fue el escándalo que provocó el reportaje que fabricó hace un año Telemadrid sobre un supuesto coladero de inmigrantes ilegales en la T-4 de Barajas. Este vídeo no fue sino un montaje. Así lo consideró la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE, que definió el trabajo como "una gravísima violación de las más mínimas normas de la ética periodística".

Javier Sicilia

Felicidades a Javier Sicilia por el premio poesía Aguscalientes 2009!
El Premio se le ha entregado a scritores como Juan Bañuelos, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Coral Bracho, Francisco Hernández, Antonio Deltoro, Ernesto Lumbreras, Hugo Gutiérrez Vega y Héctor Carreto, entre muchos otros.
Javier Sicilia (DF, 1956) es además de poeta y escritor un hombre católico muy particular. Tuvo influencia por supuesto de su señor padre, de los Misioneros del Espíritu Santo, de los jesuitas, y hasta de algunos diocesanos, como Samuel Ruiz.
Pero mejor recomiendo la bitácora de María Antonieta Mendivil. Ella expresa muy bien quien es el premiado en htttp://palabrerio.blogspot.com
Aprovecho para compartir este texto de Sicilia escrito justo hace siete años.
***
López Dóriga, Norberto Rivera Y El Caso Schulenburg /Javier Sicilia
Publicado en la revista Proceso (
www.proceso.com.mx) #1319, 11 de febrero de 2002;
Recientemente, a raíz de una carta privada que Guillermo Schulenburg y otros prelados enviaron al Papa para pedir que no canonizaran a Juan Diego y que, contra todo sentido de la ética, Andrea Tornelli publicó en el periódico italiano Il Giornale, una terrible campaña de linchamiento —más terrible aún que la de 1996— volvió a desatarse sobre el que fue el último abad de la Basílica de Guadalupe.
En 1996, guardé silencio. La imbecilidad, el amarillismo periodístico y la política antievangélica de algunos sectores de la Iglesia me provocan asco. Hoy habría querido hacer lo mismo, si recientemente el noticiario de Joaquín López Dóriga, al rememorar la entrevista que en 1995 el pintor Ricardo Newman y yo hicimos a monseñor Schulenburg (Ixtus No. 15, invierno, 1995) —entrevista que, retomada por Andrea Tornelli en 30 Giorni ocasionó el primer linchamiento al entonces abad de la Basílica—, no hubiera pasado al aire ciertas declaraciones en voz de Schulenburg que López Dóriga dice ser las mismas de la entrevista que Newman y yo le hicimos.
Porque las cintas de esa entrevista están en mi poder y sólo existe de ellas una copia que tiene el cardenal Norberto Rivera, quien me dio su palabra de que no saldrían del arzobispado y de la Santa Sede, voy a contar aquí la historia de ese asunto y a exigirle a Joaquín López Dóriga y a Norberto Rivera que aclaren la cuestión de esas cintas que comprometen no sólo la honestidad y la credibilidad de ambos, sino la integridad de las políticas editoriales de Ixtus que son ajenas al escándalo, al amarillismo y a la imbecilidad de nuestra época.
En 1995, el pintor Ricardo Newman —entonces subdirector de la revista Ixtus— y yo entrevistamos a Guillermo Schulenburg. Su entrevista, junto con otras seis que hicimos a otros especialistas para conmemorar el misterio de Guadalupe (Alberto Athie, Mario Rojas, Donjad Hssler, Rafael Landerreche, Rodrigo Franyutti e Ignacio Solares), apareció, como he dicho, en el número 15 de la mencionada revista bajo el título de El Milagro Guadalupano. La revista tiraba entonces 300 ejemplares que circulaban entre sus suscriptores. Las declaraciones de Schulenburg pasaron entonces desapercibidas.
Casi un año después (1996), utilizando los fragmentos más polémicos de aquella entrevista, Andrea Tornelli (el mismo que divulgó la carta privada que ocasionó el escándalo) publicó un reportaje que desató una terrible indignación en Roma y una campaña de linchamiento en México que concluyó con la renuncia de Schulenburg a la Abadía de Guadalupe y con el nombramiento de un rector. La época de los abades del Tepeyac había terminado.
¿Quién hizo llegar a Tornelli esa entrevista que nadie había atendido un año antes? ¿Cuál era el objeto si Juan Diego estaba ya beatificado? ¿Por qué buscar escandalizar la fe del pueblo?
Alguien —no diré su nombre, un muy alto funcionario de la Iglesia, involucrado en el problema— me dijo: fue Norberto y algunos sectores interesados en apropiarse no sólo de la economía de la abadía —por cierto, horriblemente utilizada por el propio Schulenburg—, sino del control de la abadía y del propio capital simbólico de Juan Diego.
En ese momento, cuando la tormenta estaba en su punto más álgido, otro alto funcionario, esta vez de Televisa, por el lado de la revista Época —tampoco diré su nombre—, me pidió que le vendiera las cintas. Le dije que no, que Schulenburg nos había dado esa entrevista para un medio impreso y que no utilizaríamos su voz ni mucho menos la entregaríamos a los medios, a menos que Schulenburg —cosa que nunca hizo— dijera que nuestra transcripción estaba falseada.
Vamos a hacer esto —me respondió—: te mando un cheque en blanco y le pones los ceros que quieras. Le respondí: Ni Televisa ni todas sus empresas juntas tienen el suficiente dinero para comprarlas. Simplemente te digo que no se venden.
Por ese entonces, López Dóriga —que tenía entonces un noticiario en la radio— comenzó a sacar ciertas declaraciones que Schulenburg hizo a los medios, haciéndolas pasar como las declaraciones de la entrevista que Newman y yo habíamos hecho. Llamé a un asistente de López Dóriga y le dije: Dígale al licenciado que deje de decir que las declaraciones que está pasando al aire con la voz de Schulenburg son las declaraciones que el propio Schulenburg hizo a la revista Ixtus. Las cintas están en nuestros archivos. Si continúa mintiendo vamos a demandarlo. Dejó de hacerlo.
El asunto no paró ahí. El 1 de junio de 1996 —con carta solicitud del 31 de mayo de 1996—, el cardenal Rivera nos citó a Ricardo Newman, a Tomás Reynoso (entonces director de la editorial JUS, que nos apoyaba en la publicación de Ixtus, y miembro de nuestro Consejo Administrativo) y a mí en la casa del arzobispado. El objetivo era que firmáramos una carta en la que declararíamos que la entrevista al Señor Abad de Guadalupe Mons. Guillermo Schulenburg Prado, se realizó con motivo de un número especial de la revista Ixtus (...) Que la entrevista fue grabada y fielmente reproducida en el No. 15 de la revista Ixtus y que dicha información no está manipulada. Que lo único que les mueve a dar este testimonio es su preocupación porque este asunto quede plenamente documentado y ayude a evitar confusiones y daños a nuestra Santa Madre Iglesia.
Después de una ríspida charla en la que Newman y yo le reprochamos la política antievangélica con la que se habían conducido en este asunto, firmamos. El cardenal Rivera, como lo había pedido en su carta de solicitud del 31 de mayo, insistió en que le entregara copia de las cintas. ¿Para qué las quiere?, le pregunté. Para tener una documentación en el Arzobispado y en la Santa Sede de la verdad, respondió. Dudé. Sin embargo, y en contra de Newman —que sabiamente no quería que la entregáramos—, lo hice (mi razón fue mi adhesión como católico a la investidura, no a la persona, de uno de mis altos prelados). Voy a dársela —le respondí— porque no quiero ser un mal hijo de la Iglesia, pero con una condición: Deme aquí, delante de testigos, su palabra de que esas cintas no saldrán ni del Arzobispado ni de la Santa Sede y que no se hará de ella un mal uso en los medios. Me lo prometió.
Con la salida de Schulenburg de la Abadía, el asunto volvió al silencio. Sin embargo, en vísperas de la próxima canonización de Juan Diego, resurgió con mayor virulencia. La manera en que se ha desarrollado tiene la misma mecánica. De la misma forma que en 1996 alguien hizo llegar a Tornelli la entrevista de la revista Ixtus para que publicitara las declaraciones de Schulenburg, hoy le hicieron llegar la carta privada que el mismo Schulenburg y otros prelados dirigieron al Papa pidiéndole no canonizar a Juan Diego. Los fragmentos que reprodujo Tornelli en 1996 fueron usados a destiempo, cuando el Papa lo había beatificado; la carta privada que Tornelli hizo pública en 2002 fue publicada también a destiempo, cuando el Papa ya había dado su anuencia para la canonización.
¿Por qué entonces volver al escándalo? ¿Cuál es el nuevo motivo del segundo linchamiento a Schulenburg? ¿Por qué López Dóriga rememora la entrevista de Ixtus y pasa al aire las supuestas declaraciones que el exabad nos hizo a Newman y a mí? ¿Volvió a mentir o realmente tiene esas cintas en su poder?
Si mintió, como la primera vez lo hizo en la radio, engañando al público y utilizando falazmente un material que sólo pertenece a Ixtus, López Dóriga no sólo sería un pésimo periodista, indigno de ser informante del acontecer político de este país, sino un hombre despreciable.
Si, por el contrario, las declaraciones que de Schulenburg pasó al aire pertenecen a la entrevista que Ricardo Newman y yo le hicimos a Schulenburg en 1995, entonces el responsable es Norberto Rivera que, traicionando su palabra y nuestra fe en ella, se las entregó. Si es así, Norberto Rivera no sólo sería indigno de la investidura que porta, y su palabra y su condición de hombre no valdrían ya nada, sino que, además, tendríamos delante de nosotros la sospecha de una repugnante red mafiosa en la que Tornelli, Norberto Rivera, Sandoval Íñiguez (recordemos que Tornelli reprodujo en el mismo Il Giornale documentos internos de la Iglesia en torno al asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, documentos supuestamente recabados por el propio Sandoval Íñiguez), López Dóriga, Televisa y sectores de la Iglesia mexicana vinculados con los Legionarios de Cristo —quienes promueven la supuesta papalidad del Cardenal Rivera— estarían involucrados.
¿Para qué? Primero, tal vez para destruir la credibilidad de Schulenburg —que con toda seguridad, después de lo de 1996, estaría golpeando fuertemente a Norberto Rivera en los altos círculos del Vaticano—: si no es posible rebatir los argumentos de Schulenburg sobre la existencia de Juan Diego (la Iglesia debió de haber utilizado únicamente el argumento de la fe: creemos en la palabra de los indios, porque son, como lo fueron la prostituta Magdalena y los pescadores discípulos de Jesús en relación con la resurreción, susceptibles de credibilidad y no argumentos científicos y racionistas que no posee), entonces destruyamos la credibilidad de la persona Schulenburg.
Después, quizás, porque lo que para estos grupos está en juego no es la existencia de Juan Diego, sino la apropiación de lo que el indio representa para la Iglesia como para la sociedad, como lo dijo Bernardo Barranco, en un artículo recientemente publicado por El Financiero. Hay intereses comerciales y políticos en los medios por la representación simbólica de Juan Diego (recordemos el uso comercial que se hizo de la Virgen en la última visita de Juan Pablo a México y que pareció casi una simonía moderna): para unos continúa siendo el indio postergado, el pasivo y taciturno indígena de algún programa asistencial o gubernamental; aquel que nace excluido y que nunca dice no y siempre hablará en diminutivo. En esta perspectiva paternalista, el indígena siempre es manipulable (sea por Samuel Ruiz o por Marcos) y testimonia que el país necesita, más que un cambio de estructura, cambios en el corazón de cada mexicano al estilo Teletón... es decir, al estilo de la peor degradación de lo cristiano.
Sea lo que sea, Joaquín López Dóriga y Norberto Rivera están en entredicho y desde aquí les exijo que deslinden sus responsabilidades en relación con esas cintas para que eviten mayores confusiones y daños a la Iglesia y al país. De lo contrario, habrán perdido para siempre no sólo la credibilidad, sino la verdad y la paz de su conciencia.
Además, opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos y evitar que Costco se instale en el Casino de la Selva.

A veces es mejor no hablar: Lombardi


Tras las polémicas surgidas con el levantamiento de la excomunión de los cuatro obispos lefebvristas, en particular, por la negación de uno de ellos del Holocausto, el portavoz vaticano reconoce que se dan problemas de comunicación en la Santa Sede.
Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha concedido una entrevista al diario francés La Croix, publicada este viernes, en la que ofrece elementos que ayudan para comprender lo sucedido.
Allí aclara que el decreto vaticano, con el que Benedicto XVI levantó las excomuniones de los obispos "fue negociado a última hora" y "algunos puntos no quedaban claros".
"No significaba el final de un proceso, sino una etapa, por tanto, no daba un resultado claro. Sin embargo, el comunicado que acompañó su publicación dejaba demasiados aspectos en la duda, dando pie a diferentes interpretaciones".
"Además, como se trata de una negociación con otra parte, el documento ya se encontraba en algunas páginas web y periódicos. De nosotros nos dependía el control de esta comunicación", aclara.
De todas maneras, el portavoz reconoce que "para la Iglesia, el problema de la comunicación no es fácil".
"¿Hay que decirlo todo e inmediatamente? -se pregunta-.
-A veces es mejor no hablar. Una comunicación muy abierta, sobre todo sobre un proceso de negociación tan complejo, puede en ocasiones bloquear o desacreditar", reconoce.
"Pero en este caso preciso, lo que ha causado más daño es la concomitancia entre la cuestión de la excomunión y la difusión de las posiciones negacionistas -e injustificables- de monseñor Williamson".
"Honestamente -aclara Lombardi-, el punto delicado está en saber quién conocía las opiniones de este hombre. Cuando se le propone al Papa levantar la excomunión de cuatro obispos, no se trata de un gran número, como si fueran 150".
"Sin duda las personas que han gestionado esta cuestión no tenían conciencia de la gravedad de las posiciones de monseñor Williamson. Y es verdad que las negociaciones fueron llevadas con monseñor [Bernard] Fellay", superior general de la Fraternidad de San Pío X.
"Pero las posiciones de otros obispos no fueron tomadas suficientemente en cuenta. Lo que es seguro es que el Papa lo ignoraba".
Por lo que se refiere al trabajo que han hecho los medios de comunicación al informar sobre este caso el portavoz considera "que no han sido ni más buenos ni más malos que en otras ocasiones. Reflejan nuestro mundo".
"Seamos lúcidos -exhorta-: hay corrientes que se oponen a la Iglesia, que la consideran como 'liberticida', etc. El mensaje de la Iglesia con frecuencia va contra la corriente del pensamiento de la mayoría, del que los medios son por naturaleza portavoces. Pero las reacciones también pueden ser positivas".
"Lo pudimos ver con la muerte de Juan Pablo II. Basta recordar los viajes de Benedicto XVI a Estados Unidos, Australia, y Francia, donde, sin embargo, al inicio, no se había ganado ni mucho menos a la opinión pública, y que han mostrado cómo el mensaje también podía se retransmitido a través de los medios de comunicación".
Por lo que se refiere a la dificultad que se da entre los católicos para comprender algunas decisiones del Vaticano, el padre Lombardi explica que esto se debe a la naturaleza misma de algunos documentos.
"Algunos documentos están destinados a los especialistas en derecho canónico, otros a los teólogos, otros al conjunto de los católicos, otros a todos los hombres -explica-. Pero hoy día, independientemente de cual sea la naturaleza del documento, se encuentra en la plaza pública. Y esto llega a ser algo difícil de gestionar".
En el caso de la revocación de las excomuniones, el padre Lombardi reconoce que ha faltado tiempo tras las negociaciones para poder prevenir y explicar a los obispos en el mundo, pero aclara que esto normalmente no es así.
"En ocasiones, el documento ya se encuentra en las manos de los obispos locales incluso antes de que nosotros lo tengamos", revela.
"Creo que todavía falta crear una cultura de la comunicación en el seno de la Curia, en la que cada dicasterio comunica de manera autónoma, no piensa necesariamente a pasar por la Sala de Prensa, ni a ofrecer una nota explicativa cuando la información es compleja".
"Si las explicaciones de la nota de la Secretaría de Estado del 4 de febrero se hubieran dado en el momento de la publicación del decreto, nos habríamos ahorrado varios días de pasión".
"Cuando se trata de temas 'calientes' es mejor preparar bien las explicaciones. Pero es imposible evitar todas las dificultades. Debemos estar dispuestos también a correr riesgos. Y no podemos pensar que es posible avanzar en un camino de reconciliación sin despejar las ambigüedades", concluye.
***
P. Lombardi : « Nous n’avions pas en main la maîtrise de cette communication »Le porte-parole du pape, directeur de la salle de presse du Saint-Siège, revient sur la crise intégriste de ces derniers jours
Le P. Federico Lombardi, directeur de la salle de presse du Vatican, en octobre dernier, à Rome (De Meo/Ciric).
La Croix : Le décret levant l’excommunication des évêques intégristes a provoqué une grande émotion. Qu’est-ce qui vous a manqué pour mieux l’expliquer ?P. Lombardi : Le problème de ce décret, c’est qu’il a été négocié jusqu’au dernier moment et que certains points restaient confus. Il ne marquait pas l’aboutissement d’un processus, mais une étape, donc sans donner un résultat clair. Cependant, le communiqué l’accompagnant laissait trop d’aspects dans le doute, donnant lieu à diverses interprétations. De plus, comme il s’agit d’une négociation avec une autre partie, le document se trouvait déjà sur certains sites et journaux. Nous n’avions pas en main la maîtrise de cette communication.
N’y a-t-il pas eu insuffisance de communication ?Pour l’Église, le problème de la communication n’est pas simple. Faut-il dire tout et tout de suite ? Parfois, il vaut mieux ne pas parler. Une communication très ouverte, surtout concernant un processus de négociation aussi complexe, peut parfois le bloquer, ou le discréditer. Mais dans ce cas précis, ce qui a été le plus dommageable, c’est la concomitance entre la question de l’excommunication et la diffusion des positions négationnistes – et injustifiables – de Mgr Williamson.
Aurait-on pu l’éviter ?Honnêtement, le point délicat est de savoir qui connaissait les opinions de cet homme. Lorsqu’on propose au pape de lever l’excommunication de quatre évêques, il ne s’agit pas d’un nombre important, comme s’ils étaient 150. On les connaît, ces quatre évêques. Sans doute les personnes qui ont géré cette affaire n’avaient-elles pas conscience de la gravité des propos de Mgr Williamson. Il est vrai que les négociations ont été menées avec Mgr Fellay. Mais les positions des autres évêques n’ont pas été suffisamment prises en compte. Ce qui est sûr, c’est que le pape l’ignorait. S’il y en a un qui devait le savoir, c’est le cardinal Castrillon Hoyos.
Voyez-vous une évolution des médias, plus hostiles envers l’Église ?Les médias ne sont pas plus ou moins mauvais qu’autrefois. Ils reflètent notre monde. Soyons lucides : il existe des courants opposés à l’Église, qui la considèrent comme liberticide, etc. Le message de l’Église est aujourd’hui souvent à contre-courant de la pensée majoritaire, dont les médias sont naturellement les porte-parole. Mais les réactions peuvent aussi être positives. On l’a bien vu lors de la mort de Jean-Paul II. Et il faut se souvenir que les voyages de Benoît XVI aux États-Unis, en Australie et en France, où pourtant, au départ, l’opinion publique était loin d’être acquise, ont montré que son message pouvait aussi être bien retransmis par les médias.
Les catholiques eux-mêmes ont du mal à comprendre les décisions du Vatican. Pourquoi ?Certains documents sont destinés aux spécialistes du droit canonique, d’autres aux théologiens, d’autres à l’ensemble des catholiques et d’autres à tous les hommes. Mais aujourd’hui, quelle que soit la nature du document, il se retrouve directement sur la place publique. Cela devient difficile à gérer.
Dans cette crise, votre communication ne s’est-elle pas faite en lien avec les épiscopats locaux ?Lorsque l’on est prévenu à temps, on essaie de prendre des contacts. Parfois, le document est déjà entre les mains des évêques locaux, avant même que nous l’ayons. Je crois qu’une culture de la communication reste encore à créer au sein de la Curie, où chaque dicastère communique de manière autonome, ne pense pas forcément à passer par la Salle de presse, ni, lorsque l’information est complexe, à rédiger une note explicative.
Quelles leçons tirer de cette crise ?Si les explications de la note de la Secrétairerie d’État du 4 février avaient été données dès la publication du décret, nous nous serions épargné plusieurs journées de passion. Surtout lorsqu’il s’agit de sujets « brûlants », il est préférable de bien préparer ses explications. Mais il est impossible d’éviter toute difficulté. Nous devons aussi être prêts à courir des risques. Et on ne peut certainement pas penser progresser dans une voie de réconciliation sans lever les ambiguïtés.

Susan Sontag

"No hace falta que piense en la muerte de mi madre para pensar en la mía. Ya tengo mi propia experiencia (...) soy un superviviente, un veterano de las guerras del cáncer. Y algún día será mi turno...
Nací en Boston, fui a universidades de élite como la de Princeton, y no porque fuera brillante, sino por un privilegio de nacimiento. Ella (Susan Sontag), en cambio, venía de Tucson, Arizona, de una familia que vivía de su pequeño negocio, muy tradicional, con algún dinero, pero en absoluto cultivada. Tuvo que batallar mucho para poder salir de allí y por todo lo que después logró en la vida. Se lo merecía, se lo había ganado a pulso (...) Yo, en cambio, no tengo motivos para desafiar mi destino. No tuve que hacer nada para merecer lo que la vida me dio: David Rieff Sontag.
-¿Cómo ha influido su madre en su carrera como periodista y escritor?
-Ésa es una pregunta que tanto mis amigos como mis enemigos podrán contestar mejor. Pero le diré dos cosas: por un lado, ella fue para mí un modelo intelectual a seguir. Incluso cuando discrepaba de ella, y lo hacía muy a menudo porque era mucho más de izquierdas que yo, y también más optimista (probablemente ambas cosas van juntas), incluso con esas diferencias, era el ejemplo de lo que un intelectual debe ser. Por otra parte, desde que empecé a escribir, siempre he tenido muy claro que no debía hacer lo mismo que ella, que debía intentar mi propia vía..
Luces y sombras de Susan Sontag/Por Tomás Eloy Martínez, escritor y periodista argentino
Publicado en EL PAÍS (www.elpais.com), 6/02/09;
Susan Sontag dejó, al morir hace cuatro años, un caudal incontable de notas dispersas, ensayos inconclusos, anotaciones para un diario.
Su hijo, el periodista y editor David Rieff, dice que jamás recibió instrucciones sobre lo que debía hacer con esos textos. Aunque Sontag sufría un cáncer de la sangre que en general resiste a los tratamientos más avanzados, “siguió creyendo, hasta pocas semanas antes de su muerte, que iba a sobrevivir”.
Dos veces antes había afrontado otras formas de cáncer y había ganado la pelea. De la primera experiencia, a los 42 años, surgieron las ideas de La enfermedad y sus metáforas (1977), uno de sus grandes ensayos.
“Amaba vivir, y tanto su sed de experiencias como sus expectativas de escritora habían aumentado con el paso del tiempo”, escribió Rieff en un libro desolado, Un mar de muerte: recuerdos de un hijo. Allí cita un pasaje de los diarios juveniles de Sontag, que acaba de publicar en los Estados Unidos: “No puedo siquiera imaginar que un día dejaré de vivir”.
Esos diarios y una crónica de Rieff describen el comienzo y el final del personaje de Sontag, esa aristócrata de la contracultura, crítica y protagonista del star-system intelectual. Si en el ocaso se relatan los sufrimientos físicos a los que se sometió para seguir viviendo (un trasplante de médula sin esperanza, entre ellos), en el origen se cuenta el sufrimiento mental por el que pasó hasta descubrir que su vida estaba regida por el afán de conocer más, por saberlo todo.
“Quiero escribir, quiero vivir en una atmósfera intelectual”, anotó a comienzos de 1949, cuando tenía 15 años y estudiaba en Berkeley, poco antes de aceptar una beca en la Universidad de Chicago. “En cuanto llegue a Chicago voy a buscar la experiencia y no esperar que la experiencia venga a mí”.
En París, a fines de 1957, vislumbró lo que de veras quería y, como siempre, se trazó planes y mandatos que cumplía sin vacilar: “Uno debe ir a varios cafés: en promedio, cuatro por noche”. Esas andanzas le permitieron decidir que quería ser una escritora, no una académica.
El registro de los años de bohemia, desde sus 15 a sus 30, cubre la transformación de una adolescente apasionada por La montaña mágica y por Shakespeare en una intelectual compleja. Ante los ojos del lector renace, va inventándose a sí misma, tal como ella misma escribe y como el hijo eligió titular el primero de tres volúmenes de los diarios de Sontag: Reborn.
“Todo comienza ahora”, escribió a mediados de 1949. “He vuelto a nacer”. Se refería a la revelación de su identidad homosexual y a la fe en su pasión intelectual.
La última página de Reborn llega hasta el momento en que está por publicar su primer libro, la novela El benefactor (1963), tres años antes del ensayo que inauguró su fama, Contra la interpretación (1966).
En el medio se abre la cita del escritor francés François de La Rochefoucauld que acompañó muchas de sus reflexiones e inspiró el título de su último libro, Ante el dolor de los demás (2003): “Todos tenemos la fuerza suficiente para soportar el dolor de los demás”.
Su apetito por la vida desbordaba las exigencias cotidianas. Se desvelaba anotando listas de las cosas que necesitaba vivir o conocer. Palabras que alguna vez usaría, como el argot gay, o “noctámbulo”, “prolepsis”, “demótico”. Observaciones sobre sí misma: las cosas en las que creía (”Creo en la vida privada, en la música, en Shakespeare, en los edificios antiguos”), las que le disgustaban (las tareas como madre sola) y las que prefería evitar (”Hablar de dinero”). Una de sus listas enumera los seres que deben coexistir dentro de un escritor: “1) El loco, el obsesivo, 2) el idiota, 3) el estilista, 4) el crítico”.
“Libros por leer” y “Libros para comprar” son entradas que se repiten y van dando cuenta del paso del tiempo en la formación de Sontag: desde Henry James y Joseph Conrad a Saul Bellow y Philip Roth, del filósofo estadounidense John Dewey al filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein.
Sontag lanza afirmaciones con peligrosa seguridad: “La poesía debe ser exacta, intensa, concreta, significante, rítmica, formal, compleja”. A veces incurre en pobres lugares comunes: “Los amores perfectos son los ilícitos”.
Cada una de sus intervenciones, aun las menos lúcidas, confirman la imagen de intelectual irreverente que la marcó hasta el final y que le valió el escarnio de la opinión pública en su país cuando, al hablar de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, dijo que eran “una consecuencia natural de las alianzas y las acciones de los Estados Unidos”, y que de los atacantes se podía decir todo menos que fueran cobardes.
El matrimonio irrumpe por sorpresa en su vida. En los diarios menciona por primera vez al sociólogo Philip Rieff el 21 de noviembre de 1949. El 2 de diciembre registra su compromiso y el 3 de enero de 1950 anota: “Me caso con Philip con plena conciencia y con miedo a mi vocación por la autodestrucción”.
Estaba por cumplir 17 años. El
resto de sus notas sobre el matrimonio serían diatribas contra la institución y detalles sórdidos de peleas.
La edición del diario desborda de anécdotas sobre la homosexualidad de Sontag, quien compartió los últimos años de su vida con la fotógrafa Annie Leibovitz. Aunque la escritora habló pródigamente de su intimidad, eludió el punto con extremo cuidado.
Desde la primera mención a sus “tendencias lésbicas” en 1948 hasta sus dolorosas relaciones con una mujer identificada como H. y con la dramaturga cubana Maria Irene Fornes, Reborn muestra la lucha de Sontag por aceptar su identidad sexual.
En abril de 1949 se esfuerza por acercarse a un hombre: “¡Lo intenté! ¡Yo quería reaccionar! Quería sentirme físicamente atraída por él y probar que, al menos, soy bisexual”. Un mes después anota, junto a esa frase: “¡Qué pensamiento estúpido, ‘al menos bisexual’!”.
H. la llevó por los bares de gays en San Francisco, de los que también hay una lista, y le reveló una noción que gana peso mientras avanzan las páginas: “Nada, nada me impide hacer cualquier cosa. Sólo yo me lo impido”.
En la selección de textos, Rieff se revela como un hijo indigno del talento enorme de su madre. Deja en pie los fragmentos que podrían saciar la curiosidad morbosa de los lectores y escamotea otros que supone aburridos pero que servirían para entender cómo se fueron conformando las visiones del mundo de Sontag.
Ella, sin embargo, veía el diario como un instrumento para entender cómo iba haciéndose a sí misma, cómo su yo se iba creando día tras día. Esa creación se extinguió el 28 de diciembre de 2004 en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Murió defendiéndose contra la muerte, tras un tenaz combate cuyo final inevitable no quería aceptar.
“Mi ambición o mi consuelo”, se lee en el diario, “ha sido entender la vida”.
La entendió con una lucidez de la que carece la mayoría de los seres humanos. Sólo ante el último paso de la vida se volvió ciega y se privó de una experiencia irrepetible, la más misteriosa de todas.

Nueva Consejería Jurídica

“Blindarán” contratos del Cisen
Nota de Jorge Ramos Pérez
Publicado en El Universal Sábado 07 de febrero de 2009
Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, busca blindar jurídicamente al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) en materia de contrataciones, licitaciones y adquisiciones, con la creación de una consejería jurídica que velará por estos asuntos
jorge.ramos@eluniversal.com.mx
Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, busca blindar jurídicamente al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) en materia de contrataciones, licitaciones y adquisiciones, con la creación de una consejería jurídica que velará por estos asuntos. La nueva oficina también podrá fungir como representante de la Secretaría de Gobernación y como coadyuvante de los ministerios públicos federales o locales, en lo relacionado a la integración de averiguaciones previas o procesos penales en los que haya interés jurídico del Cisen.

El libro de relatos

Malos tiempos para Borges/José Manuel Fajardo
Publicado en Babelia de El País, 7/02/2009;
Nadie duda de que Jorge Luis Borges es uno de los grandes referentes de la literatura contemporánea. Su obra goza de un extraordinario prestigio mundial, particularmente en Francia donde suele ser motivo de encuentros y exposiciones. Este año, en que se conmemora el bicentenario del maestro del cuento de misterio Edgar Allan Poe, se cumplirán también los sesenta de la publicación de uno de los libros mayores de Borges, El Aleph, y no deja de ser paradójico que el reconocimiento universal de su literatura coincida con una época de menosprecio del género en el que desplegó su talento: el libro de relatos.
Desde que Guy de Maupassant consagrara el cuento como género literario de la modernidad, los relatos han jugado un papel fundamental en la literatura de los dos últimos siglos. Libros como Las armas secretas, de Julio Cortázar; El llano en llamas, de Juan Rulfo, o La guerra del tiempo, de Alejo Carpentier, son referencias fundamentales de la literatura latinoamericana. Un papel similar han jugado en las literaturas de Estados Unidos, Rusia o Italia autores de relatos como Carver, Chéjov o Italo Calvino.
En la España predemocrática, destacaron autores como Cunqueiro o García Hortelano pero, a partir de los setenta y no sólo en España, el género entró en un declive al que ha contribuido la reconversión del sector editorial a una lógica casi exclusivamente mercantilista. La estrella del mundo editorial hoy es la novela, que se promociona y elogia en términos cada vez más comerciales y menos literarios, como puede constatarse al comparar el espacio que se da a ciertos libros, en las páginas culturales de la prensa, con sus cifras de ventas. Las grandes víctimas de esa situación han sido los libros de relatos, que en España aún se publican, aunque sólo muy recientemente hayan empezado a recuperar cierto protagonismo literario, pero que en otros países, como Francia, pueden considerarse una especie en vías de extinción.
Quizá el fenómeno sea sobre todo europeo, pues el relato sigue disfrutando de buena salud en Estados Unidos
y en América Latina. Basta leer 'Hoy temprano', del argentino Pedro Mairal, uno de los relatos recogidos en la Antología de Cuento Latinoamericano (Ediciones B, 2007), para comprobar que el género continúa produciendo obras maestras. Quizá a los factores económicos haya que añadir la escasez europea (en número y repercusión) de revistas que, como sucede en tierras americanas, sirvan de plataforma al género. Pero lo que no faltan son autores. En España, Quim Monzó, Manuel Rivas, Bernardo Atxaga o Cristina Fernández Cubas han escrito extraordinarios libros de relatos en las últimas décadas.
El año pasado abría sus puertas, en Madrid, la librería Tres Rosas Amarillas, dedicada al libro de relatos, heroica reivindicación de un género al que se acusa de falta de lectores (léase, compradores), pecado mayor en nuestro mundo. Pero, en plena sociedad de la información, ya debería estar claro que la demanda se crea y que la mejor manera de que el libro de relatos carezca de lectores es precisamente no publicarlo ni publicitarlo. Si Borges tuviera hoy treinta años y paseara los manuscritos de sus cuentos por las principales editoriales de España o de Francia, lo más probable es que le dijeran que no estaban mal, pero que no eran rentables. Más le valdría ponerse a escribir una novela.