19 jul. 2009

Guillermo Shulemburg

Muere el ex Abad Guillermo Schulenburg
El ex Abad de la Basílica de Guadalupe cuestionó las apariciones marianas a Juan Diego
Alma Paola Wong
Reforma on line, Ciudad de México (19 julio 2009).- Guillermo Schulenburg Prado, ex Abad de la Basílica de Guadalupe, falleció este domingo a los 93 años de edad, en el Hospital Ángeles, Lindavista, luego de convalecer desde hace un mes, sin que hasta el momento se conozcan las causas del deceso.
Se prevé que más tarde arriben sus restos a la agencia Gayosso de Sullivan, donde también será cremado.
Con un funeral sencillo, la Arquidiócesis de México informó que el Cardenal Norberto Rivera Carrera presidirá mañana a las 9:00 horas, la misa de cuerpo presente en la Basílica de Guadalupe.
Más tarde, a las 17: 00 horas, el Rector de la Basílica de Guadalupe, Diego Monroy, recibirá las cenizas para encabezar una ceremonia religiosa para que posteriormente Schulenburg sea sepultado en las criptas del santuario mariano.
En 1996, cuando aún era Abad de la Basílica, Schulenburg desató una polémica cuando al anunciarse la intención de canonizar a Juan Diego, él envió una carta al Vaticano en la que ponía en duda la existencia de Juan Diego, y por ende, las apariciones de la Virgen de Guadalupe.
Luego de este hecho, el 6 de septiembre de 1996, renunció al puesto Abad del Insigne y Nacional Santa María de Guadalupe, cargo que le fue dado por el Papa Juan XXIII en mayo de 1963.
Schuleneburg nació en la Ciudad de México el 12 de junio de 1916 e ingresó al Seminario Conciliar de México el 20 de enero de 1930 para estudiar humanidades y filosofía.
Fue enviado a Roma al Colegio Pío Latinoamericano, donde estudió la licenciatura en teología y bachillerato en Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana.
Regresó a México durante la Segunda Guerra Mundial y dio clases en el Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de México, tanto de latín como de griego, y posteriormente de filosofía, derecho público eclesiástico y de ascética.
El Papa Juan XXIII lo nombró Abad Secular de la Insigne y Nacional Colegiata de Santa María de Guadalupe.
Renunció a su cargo el 6 de septiembre de 1996, convirtiéndose en Abad Emérito de la misma Basílica y Protonotario Apostólico.

La IV revolución iraní

La cuarta revolución iraní/Amatzia Baram, profesor de Historia de Oriente Medio y director del Centro de Estudios Iraquíes de la U. de Haifa, Israel
Publicado en LA VANGUARDIA, 19/07/09;
¿Cómo deberían entenderse los acontecimientos sucedidos en Teherán? El Líder Supremo, el Rahbar,gran ayatolá Ali Jamenei y su colaborador Mahmud Ahmadineyad controlan la situación. Sin embargo, la violenta represión de las manifestaciones ha puesto en marcha un proceso que propiciará un profundo cambio. Para entender por qué, es menester evocar un siglo de historia de Irán que vio un fenómeno único y singular en Oriente Medio: revoluciones a gran escala.
En abril de 1905, los comerciantes y vendedores del bazar de Teherán se manifestaron contra el sha Mozafar al Din, de la dinastía Qajar, por la concesión de la aduana a un extranjero y la imposición de elevados impuestos. Las protestas incluyeron grandes manifestaciones, detenciones, marchas de mujeres, una veintena de víctimas mortales, procesiones fúnebres y huelgas. Numerosos líderes religiosos se sumaron a las protestas. En julio de 1906, las demandas experimentaron un salto cualitativo: los reformistas reclamaron una Constitución de veras con vistas a limitar los poderes absolutos del sha, elecciones libres y generales y un Parlamento.
Las manifestaciones se extendieron a otras ciudades. El sha cedió e Irán conquistó una Constitución al estilo europeo y un Parlamento democráticamente elegido. En junio de 1908, el nuevo sha (el anterior había muerto a principios de 1907) anuló todo lo anterior. Menos de un año después, fuerzas de la resistencia procedentes de las provincias marcharon sobre Teherán, depusieron al sha y restablecieron la Constitución.
En octubre de 1949, un político progresista, Mohamed Mosadeq, encabezó una multitud de estudiantes, comerciantes del bazar y políticos que irrumpió en el palacio imperial del sha en protesta por un fraude electoral. El Parlamento dio un nuevo paso cualitativo al decidir la nacionalización de la Anglo-Iranian Oil Company (AIOC) bajo control británico. En 1950, Mosadeq accedió al cargo de primer ministro y restableció un sistema democrático constitucional. El sha huyó del país. El nuevo gobierno era de carácter laico y progresista, enfrentado al Partido Comunista Iraní (Tudeh). También entonces lo que había empezado como una protesta contra un fraude electoral a cargo de un líder autoritario resultó en una democracia liberal. Pero en 1953, y bajo presión británica, la CIA y el MI6 fraguaron un golpe de Estado. El sha regresó y, con él, un sistema absolutista.
Los manifestantes de 1978-1979 componían una amalgama y sus aspiraciones y exigencias se cifraban en el control de la dictadura del sha y el término de la influencia extranjera. La revolución fue secuestrada por la elite religiosa y sus tropas de choque. Las demandas heterogéneas dieron paso a una clara semidictadura fanática de tipo islamista.
¿Qué cabe esperar ahora? El resentimiento social seguirá bullendo bajo la calma aparente. Las grietas en el núcleo dirigente del país desaparecerán de nuestras pantallas de radar, pero no quedarán plenamente reparadas. Las revoluciones en Irán duraron años antes de rendir sus frutos y cabe esperar más de lo mismo. Para contrarrestar su brutalidad y tras perder su legitimidad a ojos de numerosos iraníes, el régimen habrá de subrayar sus credenciales nacionalistas iraníes e islamistas, ahondando en la confrontación en el plano internacional. Cabe esperar más problemas en términos de bravatas antioccidentales, terrorismo internacional y empeño decidido en el tema nuclear. Asistiremos a una rivalidad entre el programa nuclear del régimen y las fuerzas partidarias del cambio. Si el régimen se convierte en el orgulloso poseedor de un arsenal nuclear antes de que los reformistas tomen un día la delantera, a estos les rechinarán los dientes y habrán de aguardar más en espera de una oportunidad para impulsar un cambio.
En el marco de la campaña diplomática que proyecta para entablar negociaciones con Irán, la Administración Obama topará con una nueva dificultad: si el régimen iraní endurece sus posturas, quedará escaso margen para la diplomacia. Si hay negociaciones, las largas discusiones diplomáticas proporcionarán al régimen iraní el tiempo que precisa para hacerse con el arma nuclear. Estados Unidos y el mundo arrostrarán un problema a la coreana,a mucha mayor escala.
La diplomacia no está descartada, pero según parece quedará paralizada durante algún tiempo. El Congreso puede comenzar a preparar una legislación sobre sanciones a Irán en materia de petróleo refinado, que prohibiría que cualquier empresa estadounidense ayudara a Irán mediante la venta y suministro de derivados del petróleo como gasolina y diésel, de los que depende Irán.
Por otra parte, la Casa Blanca necesita la complicidad de los rusos para forjar un frente común en el Consejo de Seguridad: si los rusos se suman a la iniciativa, es muy probable que China siga el ejemplo.
Si fracasan los esfuerzos de la diplomacia, Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas deberían entonces poner en marcha las correspondientes sanciones económicas eficaces
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Rafael Correa

Correa acorralado; Portada de la revista SEMANA
Revista Semana, edición 1420, 18 de julio de 2009;
El video de las Farc es irrefutable. Su revelación pone al rojo vivo la crisis entre Colombia y Ecuador.
La divulgación de un video donde el 'Mono Jojoy' le reconoce a un grupo de 200 guerrilleros que las Farc ayudaron a financiar la campaña del presidente Rafael Correa cayó como una bomba atómica en las ya agónicas relaciones entre Colombia y Ecuador.
En el video, revelado en exclusiva por la agencia A.P., grabado el 27 de marzo de 2008 y confiscado a una miliciana en Bogotá, el jefe guerrillero informa a sus filas de la muerte de 'Tirofijo' y lee una carta del fundador de las Farc. Es allí donde revela que con la confiscación del computador de 'Raúl Reyes' quedaron descubiertos varios secretos de las Farc y entre ellos la "ayuda en dólares a la campaña de Correa y posteriores conversaciones con sus emisarios, incluidos algunos acuerdos, según documentos en poder de todos nosotros, los cuales resultan muy comprometedores en nuestros nexos con los amigos".
Las declaraciones del jefe militar de las Farc constituyen para muchos la prueba reina de los vínculos entre el gobierno ecuatoriano y la guerrilla colombiana, y complican aun más el panorama de unas relaciones bilaterales que van en caída libre desde el bombardeo al campamento de las Farc en territorio ecuatoriano hace 16 meses.
Las sospechas sobre el gobierno de Correa vienen desde las revelaciones del computador de 'Raúl Reyes' encontrado a pocos metros de su cadáver luego del bombardeo. En varios apartes de los correos se describen los aportes a la primera campaña presidencial de Correa por parte de la guerrilla y se mencionan reuniones de funcionarios ecuatorianos con Reyes e incluso releladores acuerdos (ver recuadro).
Pero el tema con Ecuador va mucho más allá de la posible complicidad del gobierno de Correa -o de algunos de sus funcionarios- con la guerrilla. O de que las Farc usen las selvas de Sucumbíos como retaguardia para montar campamentos, traficar armas o esconder secuestrados ante la ineficacia, o la indiferencia, del Estado ecuatoriano. El problema ya no es sólo militar, sino político, económico y estratégico para la seguridad nacional de Colombia.
Correa ha radicalizado su discurso contra el país. Desde el ataque contra 'Reyes', el Presidente de Ecuador ha venido exaltando un fervor patriótico y exacerbando un sentimiento anticolombiano que capitalizó políticamente en la campaña electoral que lo llevó a reelegirse en abril de este año. Esa molestia contra Colombia se viene incubando desde hace varios años y hoy, que está a flor de piel, se puede convertir en una peligrosa bandera chauvinista en tiempos de crisis.
Pero más grave que la retórica de sus palabras es la acción de sus convicciones. El gobierno de Ecuador ya interpuso dos demandas contra Colombia ante tribunales internacionales. La primera, por las fumigaciones en la frontera, ante la Corte Internacional de Justicia, y la segunda, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por la muerte de un ciudadano ecuatoriano en el bombardeo de Angostura.
En lo político, las relaciones diplomáticas están rotas. Desde marzo de 2008 no hay embajador colombiano en Quito ni ecuatoriano en Bogotá. El intercambio comercial se está resquebrajando. Hace dos semanas el gobierno de Ecuador decidió subir unilateralmente los aranceles a las exportaciones colombianas, lo que puede representar un costo para la economía colombiana de 500 millones de dólares al año (ver recuadro).
Y, para rematar el cuadro, un juez de la provincia amazónica de Sucumbíos ordenó la detención del ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos por la muerte del ciudadano ecuatoriano en el bombardeo y le pidió a la Interpol que expidiera una circular roja. Aunque la justicia es autónoma, pocos creen que la decisión de un juez menor en una provincia selvática sea ajena a la vorágine política que ha sacudido a los dos países. En pocas palabras, la situación actual con Ecuador es que la diplomacia está judicializada, la economía está fracturada, la política está congelada y la cooperación militar está suspendida.
Ante la imposibilidad de defenderse dada la visibilidad de las pruebas, Correa sólo tiene dos alternativas: 1) recurrir a la fórmula de Samper, y decir que fue a sus espaldas y 2) utilizar la fórmula futbolística de que la mejor defensa es el ataque. En esta última, que es la más probable, ha demostrado que es un pequeño Maradona, especialmente cuando juega de local.
De escándalo en escándalo
Este video llega en un pésimo momento para Rafael Correa porque está tratando de salir de otro escándalo muy incómodo que involucra a su hermano Fabricio con tráfico de influencias para conseguir contratos del Estado por 80 millones de dólares. En los sondeos se llegó a dar un bajón hasta del 15 por ciento en su credibilidad y llegó al 46 por ciento (Cedatos-Gallup) el 29 de junio pasado, el punto más bajo desde cuando asumió la Presidencia.
En las últimas tres semanas, Correa ha estado metido de lleno en el tema y se ha movido desesperadamente para ahuyentar las sospechas que puedan recaer sobre él. Ha contraatacado a los medios que han publicado la información. Dado que el escándalo tiene que ver con unas empresas de su hermano en Panamá, ha llegado al extremo de expedir decretos que prohíben que cualquier empresa que tenga papeles en el exterior contrate con el Estado.
El video-bomba del 'Mono Jojoy' también aparece cuando en Ecuador ya se había pasado la página del tema de las Farc y para el gobierno de Quito todo el asunto ya estaba debajo de la alfombra. A tal punto, que Correa ha dado una serie de pasos que, en criterio de analistas ecuatorianos, tiene como propósito convertir a Colombia en el nuevo enemigo externo de Ecuador.
Esa actitud es parte del nuevo empaque de Correa II. El Presidente ecuatoriano fue reelegido el pasado 26 de abril y comenzará su segundo mandato en agosto. Si bien triunfó holgadamente en las urnas, en la Asamblea (Congreso) no le fue tan bien como se esperaba. Obtuvo una mayoría frágil y tuvo que hacer alianza con 12 asambleístas de otros partidos para lograr 70 de las 124 curules.
¿Qué va a pasar con el video de 'Jojoy' en Ecuador? En materia legal, debe ser el Tribunal Electoral el que adelante una investigación. Sin embargo, esta entidad está prácticamente tomada por el movimiento de Correa, de manera que no se espera mayor transparencia. Minutos después de que se conoció el video, el gobierno anunció que una Comisión Técnica, integrada por cuatro ministros, lo analizará. Dos de los miembros de este comité, el canciller Fander Falconí y el ministro de Seguridad, Miguel Carvajal, ya dieron un primer concepto.
Carvajal dijo al corresponsal de SEMANA en Quito, que "en ninguna de las campañas, el movimiento Pais (el partido de Correa) ha recibido dinero de las Farc. Y no ha tenido ni tiene nexos como para pedir ni recibir recursos". Falconí, por su parte, dijo que el video es un ataque mediático y que no existen los suficientes elementos técnicos que involucren al presidente Correa con el grupo irregular.
El sábado, al cierre de esta edición, el presidente Correa se dirigía al país en su habitual cadena televisada. "La credibilidad de la palabra de Correa es muy grande en Ecuador y la percepción negativa contra el gobierno colombiano también es muy grande. Cuando Correa salga a decir que el video es un complot, la gente le va a creer. Menos que antes, pero le va a creer", dice el editor de un prestigioso medio de Quito.
Sobre el tema de la financiación de las campañas el diario El Comercio publicó el año pasado varias investigaciones y encontró que reinó la mala administración, que gran parte de los recursos se manejó en efectivo y que de muchos de ellos (entre 500.000 y un millón de dólares) no era claro su origen. Estos recursos se justificaban bajo el nombre de colectas, pero no se identificó con certeza su origen. En su momento, ese escándalo también se apagó cuando el tribunal electoral los absolvió.
Bomba de tiempo regional
El Correa versión II también tiene un discurso internacional más radical. El mismo día que ganó las elecciones anunció que iba a intensificar el proyecto de Socialismo del Siglo 21 (el mismo del presidente venezolano Hugo Chávez) en Ecuador y hace pocas semanas oficializó el ingreso de Ecuador a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), el grupo de países latinoamericanos que sigue la línea de Chávez y frente al que Correa siempre había mostrado reservas.
Precisamente la semana pasada, en La Paz, Correa celebraba con sus colegas del Alba -Bolivia, Venezuela, Paraguay- el cese de operaciones de Manta como "un paso histórico". Sin embargo, documentos incautados a las Farc, y sobre los cuales el 'Mono Jojoy' reconoció su autenticidad, generan más y más preguntas sobre Ecuador. "Es necesario que Correa apoye la exigencia del desmonte de la Base de Manta dentro de la campaña de la CCB, ni un soldado yanqui en nuestra América", dice 'Raúl Reyes' en un correo de febrero de 2007.
Mientras se realizaba la cumbre del Alba, el gobierno colombiano ratificaba su interés de incrementar la presencia militar estadounidense en Colombia. El presidente Álvaro Uribe defendió a capa y espada el posible acuerdo que le permitiría a Washington utilizar cinco bases en el país. La reacción del Alba no se hizo esperar: "Quiero decir (que los) políticos latinoamericanos que aceptan una base militar norteamericana en cualquier país de Latinoamérica son traidores de su país, traidores de su patria", dijo el presidente boliviano Evo Morales.
Para el ministro de Seguridad Interna y Externa de Ecuador, Miguel Carvajal, todo está relacionado. "No es no es coincidencia -dijo- que hoy haya sido el último día de vuelo de Estados Unidos en la Base de Manta (...) Hace poco se acusó a Venezuela de ser un Estado permisivo con el narcotráfico". Carvajal hacía referencia al borrador de un informe del General Accounting Office (GAO) ordenado por el Congreso de Estados Unidos que denuncia, entre otras cosas, las relaciones de funcionarios venezolanos con las Farc. El documento, al que tuvo acceso SEMANA, denuncia que Venezuela les ha "extendido un salvavidas a los grupos armados ilegales colombianos. Como resultado, estos grupos son amenazas viables a la seguridad colombiana y los esfuerzos anti-narcóticos colombo-estadounidenses".
El documento oficial cita ampliamente correos del computador de 'Raúl Reyes' y destaca cómo esa información sirvió para acusar a tres altos oficiales venezolanos de vínculos con las Farc. Para Hugo Chávez, la divulgación del informe no pudo venir en un peor momento; les quita legitimidad a sus esfuerzos por restituir a Manuel Zelaya como presidente de Honduras y revive las preguntas sobre sus relaciones con las Farc, las mismas que pensó haber enterrado después del apretón de manos con Uribe en la cumbre de Santo Domingo en marzo de 2008. Sin duda, hace mucho más difícil una aproximación con el gobierno de Barack Obama.
La suma de todos estos hechos -la radicalización del Alba, las revelaciones sobre Correa y las Farc y la denuncia de la narcotización de Venezuela- es un coctel explosivo que puede generar una crisis regional sin precedentes y con consecuencias impredecibles. Además, la crisis se presenta en momentos en que la OEA ha demostrado su debilidad y su inoperancia tras el golpe en Honduras. Y ha dejado clara la división de los países del hemisferio: Alba, y a veces Argentina, contra el resto.
Para Colombia, el escenario es poco prometedor; tiene dos países vecinos dirigidos por mandatarios volátiles. Su firme alianza con Estados Unidos, fundamental para la lucha contra las Farc y el narcotráfico, es a la vez una debilidad en el actual concierto latinoamericano donde ser antigringo está de moda. Los recientes esfuerzos por acercarse a Brasil podrían complicarse con la decisión de permitirles a las fuerzas militares estadounidenses acceso permanente a bases colombianas. A Brasil, la potencia de Suramérica, le incomoda sobremanera esa presencia de Washington, le comentó a SEMANA un alto dirigente de la región.
A pesar de los esfuerzos del Centro Carter y de la OEA, la desconfianza entre los gobiernos colombiano y ecuatoriano va en aumento. Ni hablar de la animadversión entre los dos presidentes. El video de 'Jojoy', curiosamente, sólo reafirma ese celo. Para Uribe, recontraconfirma su percepción de que su colega ecuatoriano está confabulado con las Farc. A Correa no le queda duda alguna que la divulgación del video es apenas otra filtración del gobierno colombiano en su "guerra mediática" contra Ecuador.
En este diálogo de sordos, a ambos gobernantes se les olvida una realidad innegable: la frontera. Ni Colombia ni Ecuador se pueden ir; los dos países tienen que convivir, gústeles o no les guste a sus gobernantes y a los séquitos de ellos.
Es evidente que desde el ataque al campamento de 'Reyes' y el descubrimiento de los 'secretos' de su computador, ni el gobierno ecuatoriano ni el colombiano han actuado con la diplomacia y la mesura que una crisis de esta dimensión necesita. Correa lleva 17 meses vociferando y amenazando por doquier. Mientras Uribe y el canciller Jaime Bermúdez piden calma, por debajo de la mesa otros funcionarios filtran informaciones negativas sobre Ecuador. Con razón, dirán algunos, especialmente después de conocerse el video de 'Jojoy'.
Pero la diplomacia no es un juego en el que gana el que dañe más la imagen del otro. De qué sirven esas filtraciones si no forman parte de una estrategia con objetivos tangibles como uno elemental: que se limite la movilidad y la presencia de las Farc en el lado ecuatoriano de la frontera.
Queda la sensación de que, a pesar de la gravedad de la crisis de las relaciones entre los países, el gobierno aún no trata el tema de Ecuador como una prioridad uno A. Sigue considerando a ese vecino, como también lo hicieron varios de sus antecesores, como el patio trasero. Y no como un asunto de seguridad nacional, como debería ser. El video de 'Jojoy', más que una herramienta propagandística, puede ser la llave para obligar al gobierno ecuatoriano a cambiar su irregular comportamiento. Es la hora de la alta diplomacia.

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Los 'e-mail' de las Farc
6 de octubre de 2006
De 'Raúl Reyes' al Secretariado.
Resumo resiente (sic) conversación con emisario de Correa: solicita conversar personalmente con el Secretariado en Quito. Ofrece garantías y transporte desde la frontera hasta el lugar del encuentro. Desea hablar con las Farc del acuerdo humanitario, la política de fronteras, la solución política, Íngrid y el papel de Chávez. Desea establecer coordinaciones con nosotros sobre la frontera...
11 octubre de 2006
De Iván Márquez al Secretariado.
Estoy de acuerdo con la solidaridad a los amigos ecuatorianos que promueven la campaña de Correa. Su posición frente a las Farc es valerosa. Puede ser el comienzo de un reconocimiento de las Farc como fuerza beligerante. Comparto la idea de ayudarlos a orientar la campaña en la zona norte. Tendríamos que actuar con prontitud porque las elecciones están encima. Que el camarada Raúl diga dónde colocamos los dólares que corresponderían al Caribe.
12 de octubre del 2006
De J.E. ('Tirofijo') a 'Raúl Reyes'.
El Secretariado está de acuerdo en proporcionarles la ayuda a los amigos del Ecuador. La propuesta mía fue la suma de USD 20000. Jorge ('Mono Jojoy') propone USD 100.000 y ofrece USD 50.000 y me autorizó conseguirlos con Joaquín y hacerlos llegar donde usted. Iván Márquez e Iván Ríos dicen que adónde le envían el dinero a usted. El camarada Alfonso (Cano) está de acuerdo. La misma manifestación la hizo el camarada Tino. Usted puede actuar de acuerdo a la propuesta inicial teniendo en cuenta el ofrecimiento de Jorge de 50.000. Si usted tiene la posibilidad de conseguirlos prestados con un Frente mientras comenzamos a hacerlos llegar para reembolsarlos cuanto mejor. A los amigos les puede hacer saber inmediatamente antes que sea tarde la cuantía de la ayuda y con esta noticia ellos pueden trabajar consiguiendo un préstamo con amigos mientras llega la de nosotros para cancelar el préstamo.
17 de octubre de 2006
De 'Raúl Reyes' a J.E. ('Tirofijo')
En nota enviada al Secretariado explicó sobre la ayuda entregada a la campaña de Rafael Correa, de acuerdo con su instrucción. El coronel anunció volverme a visitar la próxima semana con la finalidad de explicar los resultados electorales y la estrategia para la segunda vuelta. Ellos aseguran que hubo fraude, se proponen denunciarlo una vez tengan las pruebas.
21 noviembre 2006
De N.N al Secretariado.
De los 100.000 dólares aportados a la campaña de Correa, el Bloque Oriental donó USD 50.000 y el Sur USD 20.000. Quedan USD 30.000 para los restantes cinco bloques. Estos se le deben al Frente 48.
5 enero 2007
De 'Raúl Reyes' a J.E.('Tirofijo')
El próximo 15 nos visita Tino con dos venezolanos más y a finales de mes está proyectada nueva entrevista con el coronel Brito (coronel del ejército ecuatoriano Jorge Brito), emisario de Rafael Correa. La idea es ajustar las comunicaciones con este gobierno, coordinar los intercambios siguientes y buscar acuerdos bilaterales de colaboración como solicitarles que al capturar guerrilleros nuestros en su territorio nos los entreguen a nosotros mismos y ninguno vaya a manos de las autoridades colombianas. Se viene fortaleciendo el Comité Binacional, integrado por camaradas del PCCC y amigos ecuatorianos para denunciar las violaciones de la soberanía de Ecuador por las tropas de Uribe y demostrar los nocivos efectos de las fumigaciones con glifosato.
28 de enero de 2007
De 'Raúl Reyes' a J.R.
La muerte trágica de la ministra* amiga atrasó la nueva entrevista con el coronel, está prevista para el próximo 31 o el 5 de febrero. Mandamos nota de pésame por la pérdida de la Ministra. Al parecer el coronel ocupará el Ministerio al menos por un tiempo.
El Ministro de Finanzas también quiere visitarnos el próximo 9. Se adjunta un proyecto de carta dirigida a los presidentes Evo Morales, Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Rafael Correa, Tabaré Vázquez y Daniel Ortega. En su contenido, las Farc solicitan a los mandatarios antes citados sus buenos oficios para conseguir el despeje de los municipios de Florida, y Pradera del departamento del Valle, para iniciar el canje de prisioneros o intercambio humanitario.
*La ministra de defensa del Ecuador Guadalupe Larriva murió en un accidente aéreo el 24 de enero de 2007.
22 junio del 2007
De Iván a 'Raúl Reyes'.
Tengo entendido que a Tino y a Narso los recibe el presidente Correa pero no estoy tan seguro. De todas maneras, su lobby ante los amigos de Alianza País que lo visitan es indispensable para asegurar el propósito. El evento en Quito tiene tres momentos: Seminario sobre la vigencia del pensamiento político del Libertador. El Congreso de la CCB y la marcha frente a la Embajada de Estados Unidos exigiendo el retiro de las tropas yanquis de la base de Manta.
18 enero 2008
De 'Raúl Reyes' al Secretariado.
Atendimos visita del ministro de Seguridad de Ecuador, Gustavo Larrea, en adelante Juan, quien a nombre del presidente Correa trajo saludos para el camarada Manuel y el Secretariado. Larrea (Juan) expuso 13 puntos, entre los que destacan:
1-Interés del Presidente de oficializar las relaciones con la dirección de las Farc por conducto de Juan.
2-Disposición de coordinar actividades sociales de ayuda a los pobladores de la línea fronteriza. Intercambio de información y control de la delincuencia paramilitar en su territorio.
3- Están dispuesto a cambiar mandos de la fuerza pública de comportamiento hostil con las comunidades y civiles de la zona para lo cual solicitan nuestro aporte con información.
4-Ratifican su decisión política de negarse a participar del conflicto interno de Colombia con apoyos al gobierno de Uribe. Para ellos las Farc son organización insurgente del pueblo con propuestas sociales y políticas que entienden.
5-Preguntan si políticamente nos interesa el reconocimiento de beligerancia. Comparten los planteamientos de Chávez en este tema.
6-Demandarán al Estado y gobierno de Colombia ante la Corte Internacional por los dañinos efecto de las fumigaciones del Plan Colombia.
10- (…) Ofrecen su ayuda en la lucha de las Farc por el intercambio humanitario y las salidas políticas. Tienen claro que Uribe representa los intereses de la Casa Blanca, las multinacionales y las oligarquías, lo consideran peligroso en la región.
11-Solicitan de nuestro jefe y del Secretariado un aporte que impulse su gestión a favor del canje, que puede ser entregarle al presidente Correa el hijo del profesor Moncayo o algo que permita dinamizar su labor política.
12-Darían documentación y protección a uno nuestro, para que adelante en su país trabajo de relaciones, que en su criterio debe ser discreta por riesgos de una captura o asesinato por parte de agentes de Uribe.
13- Dejamos establecidas formas de comunicación y la posibilidad de volvernos a ver en uno o dos meses para darle seguimiento a los temas y profundizar más sobre ellos.
Hasta aquí la conversación con Juan.
18 febrero 2008
De 'Raúl Reyes' a camarada 'Édgar'
Esta gente llega a Quito del 20 en adelante para participar en el Congreso de la Coordinadora Bolivariana.
El emisario de Correa pide curso para 15 compañeros en organización de masas y rudimentos políticos y militares. Sería para mediados de abril (…) se trata de la gente que van a encargar del trabajo en la frontera con los nuestros. El lugar para el curso, de tener condiciones, es mejor realizarlo en territorio nuestro (…). El curso duraría unos 30 días.
El general y las Farc
El actual embajador de Ecuador en Venezuela, el general retirado del Ejército ecuatoriano, René Vargas, aparece seriamente comprometido con las Farc. El periodista ecuatoriano Arturo Torres en su libro El juego del Camaleón, reveló una fotografía de Vargas en compañía de 'Raúl Reyes' en un campamento guerrillero en julio de 2003. En ese mismo libro aparece un certificado expedido por el ex oficial en diciembre de 2005 en el cual da excelentes referencias personales de Nubia Calderón, una guerrillera de las Farc conocida con el alias de 'Esperanza'. La recomendación del actual embajador ecuatoriano en Caracas ayudó para que liberaran a la guerrillera, que ese año había sido arrestada por la Policía ecuatoriana por usar documentos falsos y no poder justificar varios millones de pesos y dólares que tenía en su poder ?
El caso Chauvín
José Ignacio Chauvín es otra de las figuras controvertidas de Ecuador. Durante los primeros años del gobierno de Correa, fungió como subsecretario de Gobierno y asesor del ministro de Seguridad Gustavo Larrea. Chauvín reconoció que se reunió con el jefe guerrillero en siete ocasiones y que era su amigo. En enero de este año una jueza ordenó la captura de Chauvín por sus vínculos con los hermanos Edison, Miguel y Jefferson Ostaiza, quienes son acusados de ser narcotraficantes asociados a las Farc en el norte de Ecuador. Chauvín estuvo prófugo y luego se entregó a las autoridades. Desde la prisión escribió una carta en la que dice: "Me declaro culpable de ser revolucionario, amigo de revolucionarios, como de algunos miembros del Secretariado de las Farc". A pesar de las pruebas en su contra, recuperó la libertad hace pocas semanas, al demostrar que hubo múltiples errores en su proceso judicial.
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Los platos rotos
El comercio, lo único que funcionaba entre Ecuador y Colombia, empieza a resquebrajarse por culpa de las rabietas de Correa.
La tensión diplomática y política entre Colombia y Ecuador no había trascendido a las relaciones económicas, por lo menos no se habían tomado medidas específicas que restringieran el comercio bilateral. Sólo ahora los empresarios están sintiendo los efectos de esta guerra fría.
El comercio entre los dos países asciende a unos 2.300 millones de dólares, con una balanza a favor de los colombianos, que venden en ese mercado 1.500 millones de dólares.
Aunque para Colombia esto representa sólo el 4 por ciento del volumen total de las exportaciones (el año pasado ascendieron a 38.000 millones de dólares), se trata de ventas no tradicionales, de valor agregado y por lo tanto generadores de empleo.
Javier Díaz, presidente de Analdex, señala que hay muchas medianas y pequeñas empresas que participan de las exportaciones a Ecuador y en esa medida una restricción comercial tendrá un impacto importante.
Hasta mayo las exportaciones a Ecuador habían caído 13 por ciento, a raíz de las salvaguardas que impuso a todos los países con el argumento de enfrentar la crisis financiera mundial. En este orden, se afectaron las ventas de 627 bienes que Colombia le venía exportando. El impacto se estimó en 210 millones de dólares anuales, equivalente al 15 por ciento del total exportado a ese destino.
Pero el presidente Rafael Correa tomó la semana pasada nuevas medidas contras las exportaciones de Colombia que sí tienen más tinte político que comercial.
Según Correa, Colombia devaluó el peso y Ecuador no puede responder y pierde competitividad. El argumento no suena lógico. En lo que va corrido del año, el peso colombiano se ha revaluado casi en 10 por ciento. Con las nuevas medidas se estima que para todo el año las exportaciones podrían caer 30 por ciento, es decir, unos 500 millones de dólares.
Según Emilio Velasco, presidente de la Cámara Colombo Ecuatoriana de Industria y Comercio, el golpe más fuerte es para las compañías automotrices, pues con las nuevas medidas se aplicarán aranceles que pueden llegar hasta el 85 por ciento a los productos colombianos. También van a sentir el golpe grandes empresas como Alpina, Bavaria, Unilever, Sofasa y Mazda.
El viernes la Secretaría General de la Comunidad Andina no encontró razones para autorizar la aplicación, con carácter de emergencia, de la salvaguardia cambiaria solicitada por Ecuador contra Colombia. "Con este pronunciamiento es claro que Ecuador debe suspender inmediatamente la aplicación de la medida que ha impuesto de manera unilateral e injustificada", dijo el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata.

Guerra contra el terror

“Guerra contra el terror” y lucha por la libertad/Timothy Garton Ash, catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford y profesor titular de la Hoover Institution en la Universidad de Stanford
Publicado en EL PAÍS, 19/07/09;
La primera cosa que veo cada vez que vengo a Nueva York es algo que no está ahí. Esa tremenda ausencia de las Torres Gemelas en el perfil de Manhattan sigue siendo la presencia más fantasmal de la ciudad. Un punto de referencia hecho de aire. Pero la sombra de las Torres Gemelas ausentes ya no es el rasgo definitorio de la política mundial como la sombra del muro de Berlín lo fue durante casi 30 años. La mayoría de la gente ya no siente que estamos viviendo en una “guerra contra el terror”, igual que sí sentíamos que vivíamos en una guerra fría. No sucede así en el mundo. Ni en Estados Unidos. Ni siquiera lo siente en Nueva York.
A finales del mes pasado, Janet Napolitano, la secretaria estadounidense de Seguridad Interior, confirmó que el gobierno de Obama ha decidido prescindir del término “guerra mundial contra el terror”. Es decir, que, como eslogan, eso que se calificó de lucha histórica equiparable a la guerra fría -o la “Cuarta Guerra Mundial”, según el neoconservador Norman Podhoretz, para quien la Tercera Guerra Mundial era la guerra fría- ha durado poco más de siete años, desde el otoño de 2001 hasta el otoño de 2008, cuando Obama ganó las elecciones.
Para la mayoría de los estadounidenses, “Irak se ha terminado”, aunque, por supuesto, no es así para los iraquíes que continúan vivos y tienen que seguir arrostrando las consecuencias. “Adiós, Irak, y buena suerte” es el titular de la columna de Tom Friedman en The New York Times el martes pasado. El título no hace justicia al artículo, pero resume a la perfección una actitud general que, si yo fuera iraquí, me indignaría.
Como un Reino Unido que está de luto sabe muy bien, en Afganistán, la guerra sigue adelante. La respuesta original, necesaria y justificada a los atentados del 11 de septiembre de 2001, quedó deformada y traicionada por el desastroso desvío de recursos y atención a una guerra innecesaria e injustificada en Irak. Obama se juega su reputación a la posibilidad de tener éxito en Afganistán, pero la definición de éxito es más reducida y realista. El objetivo no es una democracia floreciente, sino un Estado más o menos estable que no sea un refugio ni un semillero de terroristas. Ni siquiera en Estados Unidos puede contar ya con el apoyo de la población a esta guerra. En marzo, un sondeo USA Today/Gallup reveló que el 42% de los entrevistados respondían que Estados Unidos cometió un “error” al enviar fuerzas militares a Afganistán. En noviembre de 2001, esa cifra era de sólo el 9%. Tal vez queden pocos años para que veamos el titular: “Adiós, Afganistán, y buena suerte”.
Los estadounidenses no tienen forzosamente la sensación de estar mucho más a salvo de un atentado terrorista, a pesar de las medidas extraordinarias que se han tomado con ese fin. El Pew Research Center ha llevado a cabo una serie de encuestas en las que pregunta a los norteamericanos si creen que la capacidad de los “terroristas” de atacar Estados Unidos es mayor, igual o menorde lo que era el 11-S. En agosto de 2002, el 39% decía que era igual, el 34%, menor, y el 22%, mayor. En febrero de este año, el 44% decía que era igual, el 35%, menor, y el 17%, mayor. Es decir, ocho años después, una clara mayoría considera que la capacidad de los terroristas de atacar Estados Unidos es igual o mayor de lo que era el 11-S. Quizá se equivoquen, pero es lo que dicen.
Existe, pues, una sensación general y seguramente acertada de que la lucha a largo plazo contra los diversos terroristas continúa. Sin embargo, cada vez es menor el número de estadounidenses que piensa que su seguridad va a reforzarse con las guerras en el exterior. En este aspecto, existe una clara división entre los partidos. En la misma encuesta de Pew, casi dos de cada tres republicanos insisten en que las operaciones militares contribuirían más que los esfuerzos diplomáticos a reducir la amenaza terrorista; entre los demócratas, la cifra es la inversa. En resumen, exactamente la mitad de los entrevistados dice que la disminución de la presencia militar estadounidense en el extranjero reduciría la amenaza del terrorismo.
También es importante el hecho de que a la amenaza terrorista se han unido otros problemas, algunos de los cuales parecen más acuciantes y otros más importantes. La crisis económica, en primer lugar. Las personas a las que vi el otro día por la mañana, pasando con paso apresurado junto a las obras de la zona cero camino del trabajo, probablemente no pensaban en edificios que se caen como consecuencia de un atentado terrorista. Porque, mientras tanto, ese mismo distrito financiero ha visto cómo se derrumbaban unos bancos como consecuencia de lo que el economista de Oxford Paul Collier llama el delito de banquicidio. Esos neoyorquinos que van a trabajar estarán pensando más probablemente en cómo salvar su empleo o cómo avivar las brasas de una frágil recuperación del mercado.
Al mismo tiempo, en el horizonte se ciernen otros retos históricos como el cambio climático y el ascenso de China. Si los futuros historiadores preguntan “¿quién ganó la guerra entre Estados Unidos y Al Qaeda?”, la respuesta quizá sea “China”. Por supuesto, China estaba ya en pleno ascenso, de todas formas. Pero, desde el punto de vista geopolítico, se ha beneficiado también, de manera imprevista e involuntaria, de una lucha que ha sido un elemento de distracción y en la que Estados Unidos, bajo la Administración de Bush, se ha perjudicado a sí mismo.
Incluso si dejamos aparte los costes económicos de la “guerra mundial contra el terror”, Abu Ghraib y Guantánamo han hecho a Estados Unidos un daño mucho mayor del que Al Qaeda podría haber causado jamás con un ataque directo. Pero, al fin y al cabo, ése ha sido siempre el sueño de los terroristas: provocar al Estado al que atacan para que se haga daño a sí mismo, en una especie de yudo sanguinario. No olvidemos que Dick Cheney está aún entre nosotros, y hace poco se le acusó de haber ordenado a la CIA que no informara al Congreso del desarrollo de una operación antiterrorista clandestina que, al parecer, incluía planes de asesinato. Aun así, Cheney tiene todavía el cuajo de sugerir que el abandono del término “guerra contra el terror” va a incrementar la amenaza terrorista contra Estados Unidos.
El presidente Obama, firmemente asentado y lleno de matices, está haciendo todo lo que puede para hacer que Estados Unidos recobre lo mejor de sí mismo, tanto en Michigan (donde el desempleo sobrepasa ya el 14%) como en Washington (donde, por fin, se están abordando la reforma sanitaria y el cambio climático, aunque sea con dolorosos compromisos), en Egipto (donde se dirigió con elocuencia al mundo musulmán) como en Ghana. Pero, aunque Obama es personalmente un arma de atracción masiva, los recursos de poder nacional a su disposición son mucho menores que si hubiera tomado posesión en enero de 2001, y los retos a los que se enfrenta, tanto en su país como en el extranjero, son, en muchos aspectos, mayores.
En la zona cero son ya visibles los cimientos de una nueva torre. De aquí a cinco años habrá un nuevo punto de referencia en la silueta de Manhattan, y no sólo la presencia fantasmal de una ausencia. Según las autoridades locales, el edificio se llamará oficialmente 1 World Trade Center, pero confío en que todo el mundo siga llamándolo Torre de la Libertad. Su base estará reforzada contra atentados terroristas. Ahora bien, aunque Estados Unidos vuelva a ser un modelo de libertad, que el corazón vuelva, o no, a henchirse ante la brillante perspectiva del perfil de Manhattan dependerá de las políticas que Estados Unidos lleve a cabo en muchos frentes, de los que la lucha gradual contra el terrorismo no es más que uno, y seguramente no el más importante.

El padre Pro

Miguel Agustín Pro, ¿pronto santo?
Entrevista con el vicepostulador de la causa de canonización
QUERÉTARO, domingo, 19 de julio de (
ZENIT.org-El Observador).- Cuando se cumplieron 80 años del fusilamiento del sacerdote Miguel Agustín Pro, acaecido durante la persecución religiosa en México (1926-1929, en su primer etapa), se estrenó una película biográfica que tiene el único fin de mostrar, con base en fuentes documentales y testimoniales fidedignas, la vida del presbítero jesuita, uno de los personajes más importantes de la vida de la Iglesia en el siglo XX.
En 2007 la película se proyectó durante el Festival de Cine Tercer Milenio de Guadalajara, Jalisco, con una buena acogida por parte del público y del jurado. Recientemente la Compañía de Jesús en México ha lanzado la producción en DVD, como una herramienta para conocer al beato e inspirar a los cristianos de estos tiempos -particularmente a los sacerdotes- para vivir su fe con "alegría y creatividad".
El actual vicepostulador de la causa de canonización del padre Pro, el también jesuita José Camarena, habla con Zenit-El Observador acerca de la "actualidad" de tan singular personaje.
-¿Cómo ha sido el proceso de canonización del padre Pro?
-P. José Camarena. El proceso inició el mismo año de su muerte; además su vida y su muerte están muy documentadas, pero, debido a diversas circunstancias, pasaron sesenta años para que se coronara con la beatificación, en 1988.
-¿En qué fase del proceso nos encontramos ahora?
-P. José Camarena: Falta sólo un milagro. Un milagro contundente, es decir una gracia o una curación muy notable. Muchos me preguntan -incluso algunos obispos- que para cuándo la canonización, y yo suelo contestar: "pregúntenselo a Dios". En el momento en que Dios quiera hará el milagro por intercesión del beato Pro.
-¿Cómo es la devoción que siente el pueblo católico hacia el padre Pro?
-P. José Camarena: La devoción al padre Pro está muy extendida, por ejemplo a la Parroquia de la Sagrada Familia, ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México, llegan diariamente cientos de devotos no sólo del país sino de diferentes partes del mundo, entre ellos de Turquía, India, China, Canadá y Estados Unidos.
Siento que la mayoría de las personas mayores conocen al padre Pro, pero que no han sabido transmitir este tesoro a los jóvenes. Muchos de ellos no conocen al padre Pro. Creo que sería muy bueno que los sacerdotes hablaran más seguido de él.
-A propósito, ahora que nos encontramos en este Año sacerdotal, ¿qué dice el padre Pro a los sacerdotes?
-P. José Camarena: Cuando el Padre fue ordenado decía que no había tenido mayor alegría en la vida: "sentía en mi corazón que yo era Cristo, que Cristo estaba en mí y Cristo era yo". Como sacerdote era totalmente entregado al amor de María, al servicio de los pobres, pero siempre con mucha alegría. Esa alegría que nace del corazón, del servicio de Cristo y la entrega total y el padre Pro era inmensamente alegre.
Juan Pablo II dijo del padre Pro que la raíz más honda de su entrega abnegada a los demás fue su amor apasionado a Jesucristo y su ardiente deseo de configurarse con El, incluso en su muerte. También resaltó que ese amor lo expresó de un modo particular en el culto eucarístico.
Yo creo que hoy en día nos hacen falta sacerdotes más entregados, más preparados, pero sin dejar de lado la alegría, tal como la vivió en padre Pro.
Por Gilberto Hernández Garcí
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Drogasl ilícitas

¿Legalizar la droga?
Sigue el debate sobre esta propuesta para acabar con su comercio
ROMA, domingo, 19 de julio de (
ZENIT.org).- El tráfico de drogas y sus negativas consecuencias asociadas de crimen organizado y corrupción sigue siendo un grave problema. El 24 de junio, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (UNODC) publicaba la edición 2009 de su Informe Mundial sobre Drogas anual.
El informe mostraba que los mercados mundiales de cocaína, opiáceos y marihuana se mantienen o están en declive. En contraste, la producción y el consumo de drogas sintéticas se teme que esté aumentando en el mundo desarrollado.
Según el UNODC, el cultivo de opio en Afganistán, fuente de más del 90% del opio del mundo, ha bajado en un 19% en el 2008. Colombia, que produce cerca de la mitad de la cocaína del mundo, ha visto un descenso similar del 18% en el cultivo. De hecho, el informe estima que la producción mundial de coca está en el nivel más bajo de los últimos cinco años, a pesar de algunos aumentos en el cultivo en Perú y Bolivia.
"El mercado mundial de cocaína de 50,000 millones de dólares está experimentando cambios sísmicos", afirmaba el director ejecutivo de UNODC al presentar el informe en Washington,
"Los niveles de pureza y las capturas (sobre todo en los países consumidores) están bajando, los precios están subiendo, y las prácticas de consumo están cambiando. Esto puede ayudar a explicar el espantoso aumento de la violencia en países como México. En América Central los carteles están luchando por un mercado que se contrae", afirmaba.
En cuanto a la marihuana, la droga más cultivada y consumida del mundo, el informe admitía que, aunque su consumo se estabiliza en los mercados más grandes, los datos de los países en desarrollo no son fiables.
El UNODC añadía que la investigación demuestra que la marihuana es más dañina de lo que comúnmente se cree. La media de contenido en THC (el componente activo) de la marihuana hidropónica en Norteamérica casi se ha doblado durante la última década. Esto tiene importantes consecuencias sanitarias como pone en evidencia el significativo aumento del número de personas que buscan tratamiento, indicaba el informe.
En cuanto a las drogas sintéticas -anfetaminas, metanfetaminas y éxtasis- el informe observaba datos contradictorios. El consumo se ha reducido en los países desarrollados. En el mundo en desarrollo, el temor es que pueda estar creciendo la producción y el consumo, pero hay escasez de datos fiables.
Está claro, sin embargo, que hay laboratorios industriales en el sureste de Asia que están produciendo cantidades masivas de tabletas de metanfetaminas, y metacristales y otras sustancias como la ketamina, observaba el informe.
Mercado negro
Costa reconocía que ahora existe un mercado negro ilegal de proporciones enormes. No obstante, rechazaba la idea de legalizar las drogas como una forma de acabar con este problema.
"Las drogas ilegales plantean un peligro para la salud. Es por eso que las drogas están, y deben permanecer, controladas", argumentaba.
Y declaraba: "Las sociedades no deberían tener que elegir entre proteger la salud pública o la seguridad pública: pueden y deben proteger ambas". En lugar de la legalización, Costa pedía más recursos para la prevención y tratamiento, y medidas más duras para luchar contra el crimen relacionado con las drogas.
Esto no convence a quienes proponen de legalización. El 25 de abril, las páginas editoriales del Wall Street Journal recogían un debate de ensayos opuestos sobre la cuestión. Steven B. Duke, profesor de derecho en la Facultad de Derecho de Yale, se mostraba a favor de la legalización.
Su tesis era que despenalizar la posesión y el consumo de marihuana generaría miles de millones en impuestos y eliminaría también la fuente de matanzas y violencias en México.
Duke comparaba la situación con el intento de prohibir el alcohol en Estados Unidos en los años veinte. "La única solución a largo plazo a los asesinatos de los cárteles en México es legalizar las demás drogas ilegales que olvidamos cuando abrogamos la Prohibición en 1933", indicó.
No debe ser así, contestaba John P. Walters, vicepresidente ejecutivo del Hudson Institute y director de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas desde el 2001 al 2009, bajo el presidente George W. Bush.
Sin descanso
Walters apuntaba que el progreso logrado en Colombia es una evidencia clara de que podemos tener éxito en reducir la producción de drogas. También sostenía que las evidencias históricas claramente muestran que la relajación de las restricciones lleva a más consumo y adicción.
Observaba que las actuales leyes federales sobre drogas tienen su origen en una respuesta a la extensión de las drogas y de la violencia a finales del siglo XIX. En aquella época había libre acceso a los remedios médicos basados en el opio y la cocaína. Como resultado de la disponibilidad, afirmaba, se estimaba que había 250.000 adictos al opio en una población en los Estados Unidos de 76 millones.
Miranda Devine, columnista del periódico Australian, planteaba también el asunto de las drogas en un par de recientes artículos. Escribiendo para el Sydney Morning Herald el 23 de mayo, citaba a antiguos adictos a las drogas que criticaban los programas de minimización de daños que dejaban con metadona, de forma indefinida, a los consumidores de heroína.
Devine se mostraba a favor de tratamientos que desintoxiquen a los adictos, librándolos de su adicción.
Volvió sobre el tema el 20 de junio, precisando que Suecia es un ejemplo de victoria en la guerra contra las drogas. De ser uno de los países más permisivos con el consumo de drogas, Suecia cambió radicalmente de trayectoria adoptando una postura de penalización de las drogas y obligando a los adictos a desintoxicarse.
Como resultado, continuaba Devine, el consumo de drogas en Suecia es considerablemente más bajo que en el resto de Europa, que tienen políticas contra la droga más permisivas. Citaba el Proyecto Europeo de Sondeo Escolar sobre Alcohol y otras Drogas de 2007. Este informe revelaba que sólo el 2% de los estudiantes suecos de 15 y 16 años ha fumado cannabis en los 30 días anteriores, que contrasta con el 20% de España y el 18% de la República Checa.
El último informe de UNODC mismo tenía una sección dedicada al porqué las drogas ilegales debían seguir siendo ilegales. En muchas áreas de cooperación internacional se han dado resultados buenos y malos. Por ejemplo, la lucha contra la pobreza falla muchas veces, pero sólo cuando se trata de drogas se hacen llamamientos a abandonar los esfuerzos.
Más muertes
Las sustancias adictivas legales matan muchas más personas cada año que las ilegales, apuntaba. De hecho, se estima que 500 millones de personas vivas hoy morirán debido al tabaco. Este gran peaje de muerte no es el resultado de que las sustancias legales sean farmacológicamente más peligrosas que las ilegales, sino consecuencia de que sean legales y, en consecuencia, estén más disponibles, sostenía el informe.
Por tanto, si las sustancias actualmente ilegales se hicieran legales, su popularidad seguro que aumentaría, alcanzando quizás los niveles de las sustancias adictivas legales, causando así un notable aumento de la mortalidad.
El informe también explicaba que legalizar las drogas tendría un impacto devastador en los países en desarrollo. Actualmente, la mayoría de las personas en los países más pobres no puede permitirse las drogas ilegales, debido a que están prohibidas. La legalización y drogas más accesibles llevarían a un fuerte aumento en el consumo de drogas en estos países. El informe observaba que ya hay un problema similar cuando se trata del consumo de tabaco. Los programas de la sanidad pública y las restricciones a la publicidad han reducido el consumo de tabaco en los países occidentales, pero el consumo es mucho mayor en las naciones en desarrollo.
Para el 2030, más del 80% de las muertes por tabaco del mundo tendrán lugar en los países en desarrollo, según el UNODC. "Estos países mal pueden esta carga de enfermedades. Son incluso menos capaces de afrontar el hecho de tener que compartir su fuerza laboral productiva con modos de adicción debilitados", advertía el informe.
Algunos sostienen que los costes del control de las drogas ilegales superan a los beneficios, observaba el informe. Esto es un falso dilema según el UNODC. El informe animaba a la comunidad internacional a lograr tanto un mayor control sobre el comercio de drogas ilegales como una limitación de los costes en violencia y corrupción asociados a este control.
"Debe progresarse hacia lograr simultáneamente ambos objetivo de control de drogas y prevención del crimen", concluía el informe. No es una tarea fácil, pero las evidencias apuntan que es la mejor manera de tratar la plaga de las drogas.
Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amad
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Una muerte en la familia

CRÍTICA: EL LIBRO DE LA SEMANA
Una muerte en la familia
VICENTE MOLINA FOIX
Babelia El País, 18/07/2009;
La narradora de esta hermosa y desasosegante novela se llama Verónica, y fue bautizada así por la insistencia de una monja, la hermana Benedict, para quien el divino rostro impreso en el paño de la pecadora fue "la primera fotografía de la historia". A Verónica no le gusta su nombre ("me sonaba al nombre de una pomada o de una enfermedad"), y sin embargo ella misma reconoce las muchas heridas y lágrimas ajenas que ha tenido que enjugar en su vida, pues le atraen -o la rodean- los hombres que sufren. El que más padece en este libro, sin aparecer nunca directamente, es su hermano Liam, cuya muerte trágica y prematura da pie al relato y lo estructura desde el primer capítulo. Liam es un personaje muy potente en su misterio, en su ausencia, en sus extravíos, sus borracheras y sus desmanes, estando todos los demás en función del suyo, tanto mientras vivía como al morir, ahogado en el mar de Brighton sin calzoncillos bajo sus vaqueros ni calcetines bajo sus zapatos de piel, pero cargados los bolsillos de piedras. A través del obsesivo recuento de su hermana, Liam adquiere el rango de revelador de las ansiedades y frustraciones de los suyos, quedando muy bien dibujado su carácter, que Verónica describe así: "Donde mi hermano trabajaba mejor era bajo la piel del otro". Un querido microbio infeccioso cuya desaparición provoca no sólo dolor sino nostalgia y un deseo de la verdad.
La culpa del pecado, la numerosa familia católica y el abuso sexual. Tópicos narrativos que han conformado algunas de las grandes novelas del siglo XX y podrían ser peculiarmente irlandeses, sobre todo estando tan recientes las últimas denuncias sobre los crímenes pederastas del clero de aquel devoto país. Pero a Liam no le violó de niño un cura, sino un amigo de su abuela, figura de relieve en el núcleo íntimo de los Hegarty; "en este preciso momento descubro que ser parte de una familia es la forma más atroz de estar vivo", dice Verónica. El momento al que se refiere es el funeral del hermano, que ocupa una parte del capítulo 37 y es sin duda lo mejor de la novela junto con el velatorio de Liam en el 30, algo prolijo en alguna de sus muchas páginas pero rematada con una hermosa escena de fantasmas domésticos seguramente inspirada por el magistral relato de Joyce Los muertos.
Los ritos familiares son esenciales en El encuentro: deliciosos episodios del cortejo de la abuela Ada por dos amigos, los dos fundamentales en la historia, memorias colegiales, fiestas religiosas, y, en el núcleo de la propia Verónica con su marido Tom y sus hijas Rebecca y Emily, el efecto de alteración profunda que para ella ha supuesto el suicidio de su hermano.
Anne Enright es delicada y audaz reflejando los vínculos entre los personajes, y logra momentos de alta resonancia emotiva, como, en el capítulo 23, el mecánico favor sexual que la narradora le hace a su marido en la cocina, evocando a continuación, acostada en la cama de la pequeña Emily, que se acaba de ir al colegio, el cuerpecito infantil y los aromas de esa querida niña "que hice con la materia de mi propio cuerpo". Verónica padece la pérdida de Liam y la incomprensión de Tom, pero tiene la compañía simbólica de Emily: "No sé cómo huele mi hija: es como un perfume que se ha llevado durante demasiado tiempo, todavía está demasiado dentro de mí. Por eso no puedo percibir su olor, pero sé que está aquí mientras estoy tumbada pensando que la tengo a mi lado".
Enright es una excelente escritora que ha leído bien, entre otras posibles fuentes, las novelas de madurez de Virginia Woolf, y nunca se arredra a la hora de dar un seco lirismo a su prosa. Pero también posee el talento de lo grotesco (la mosca pertinaz que sobrevuela el cadáver del abuelo, sin perder fuelle, tres páginas, de la 78 a la 80). Y es de gran fuerza el desenlace en el aeropuerto de Gatwick, un no-lugar idóneo donde Verónica, en su desvarío, se refugia y observa, tras comprar baratijas en una de las tiendas de la terminal, la orfandad del viajero contemporáneo: "Miro a la gente que guarda cola ante la caja y me pregunto si vuelven a casa o huyen de sus seres queridos. No hay otro tipo de viaje. Y pienso que somos una clase curiosa de refugiados: escapamos de nuestra propia sangre o vamos hacia ella".
La versión castellana resulta siempre convincente, excepto cuando (páginas 262 y 280) los rent books del original le juegan una mala pasada al traductor, quizá no culpable él mismo del tan inapropiado título elegido por Lumen. El encuentro va en contra del sentido de The Gathering, que alude a esa constante reunión de parientes que jalona el libro.
Un país bien escrito
Anne Enright, nacida en 1962, ganó con El encuentro, su cuarta novela, el Premio Man Booker 2007, sin duda el más prestigioso del mundo anglosajón, ganado dos años antes por John Banville (con El mar, Anagrama) y antes aún por otro compatriota, Roddy Doyle, con Paddy Clarke, ja, ja, ja, publicada en su día por Espasa; en 2004 quedó finalista del Booker con The Master: retrato del novelista adulto (Edhasa), excelente recomposición imaginaria de Henry James, el escritor irlandés contemporáneo para mí más interesante, Colm Tóibín.
Hablar del vigor de la rama irlandesa de la literatura en inglés llega al tópico, sobre todo si empezamos por Swift y Oscar Wilde o se citan, como los nativos del pequeño país hacen a veces con legítimo orgullo, sus cuatro premios Nobel (W. B. Yeats, Bernard Shaw, Samuel Beckett, Seamus Heaney). Mucho menos conocido entre nosotros que todos ellos es Brendan Behan (1923-1964), fundamental autor de un teatro estilizadamente político (y cómico) aquí publicado en la añorada colección teatral de Cuadernos para el diálogo (ni más ni menos que en 1972), y del que ahora aparece su clásica memoria autobiográfica Delincuente juvenil (Borstal Boy), un breviario para uso de bad boys que sin duda leyó bien Roddy Doyle.
Algo más joven que Joyce y para algunos recalcitrantes tan a su altura, Flann O'Brien ha sido -pese al marchamo de ser otro de los intraducibles- muy traducido en castellano; La vida dura, el cuarto título suyo en el catálogo de Nórdica Libros, es un valioso intento, firmado por Iury Lech, de recuperar la constante ocurrencia verbal del chispeante original. Así que, en líneas generales, la novela contemporánea de los autores irlandeses está bien servida en España, aunque es de lamentar que algunos, habiendo sido tempranamente difundidos, luego queden interrumpidos; es el caso de dos de los mejores, Aidan Higgins (su fascinante Escenas de un pasado que se aleja la sacó en 1987 Alfaguara) y el desigual pero siempre interesante William Trevor. Nacido en 1955, y perteneciente por tanto a la generación de Tóibín y Anne Enright, hay otro estupendo autor, Sebastián Barry, de quien he leído ahora La escritura secreta, finalista asimismo del Man Booker; una historia cruzada de tragedias familiares narrada en clave lírica alrededor de la atractiva figura de una anciana que parece estar más allá de la edad.
Quiero acabar con el elogio de los cuentistas irlandeses, que son legión, o lo que es casi lo mismo: la mayoría son igual de grandes en la novela y en el relato (empezando por Joyce). Creo que no ha salido en castellano el Mothers and Sons de Tóibín, pese a que uno de los cuentos, el que cierra extraordinariamente el libro, tiene una localización catalana, y tampoco están disponibles, si no estoy mal informado, los de Frank O'Connor (1903-1966), un maestro para muchos de los narradores actuales en inglés (Julian Barnes entre otros) y autor del que quizá sea el mejor cuento sobre el terrorismo jamás escrito, Guests of the Nation.
V. M. F.

De la revolución sandinista, no queda nada

La revolución que aparece sin dejar huella
JOAQUIM IBARZ, corresponsal

La Vanguardia, 20/07/2009;
Hace treinta años, los nueve comandantes que dirigían el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) subieron a la tribuna para celebrar la derrota de la dictadura de los Somoza; disciplinadamente se colocaron en el orden histórico. Primero, Tomás Borge; luego, Víctor Tirado, Humberto Ortega, Henry Ruiz, Daniel Ortega, Bayardo Arce, Carlos Núñez, Jaime Wheelock y Luis Carrión. Ayer, en la celebración del 30 aniversario de aquella revolución sólo estuvieron presentes tres de los nueve comandantes, Bayardo Arce, Daniel Ortega y Tomás Borge, precisamente los más cuestionados por escándalos de corrupción, nepotismo y abuso de poder.
El FSLN nació en 1961 bajo inspiración de la revolución cubana, que logró tras una prolongada lucha armada movilizar a gran parte del pueblo nicaragüense para derrocar un 19 de julio de 1979 al régimen dinástico de Anastasio Somoza, que impuso por casi medio siglo una despótica dictadura militar.
Ante la intolerancia de Daniel Ortega y Tomás Borge, a los que el propio Humberto Ortega, ex ministro de Defensa, calificó de "ortodoxos, radicales y esquemáticos", el ex vicepresidente Sergio Ramírez se separó del sandinismo oficial para formar el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, con la mayoría de cuadros de la Revolución. Desengañado, el padre Ernesto Cardenal, referente moral del FSLN, rompió con el movimiento que ilusionó a medio mundo.
De los nueve comandantes históricos, uno falleció joven, Carlos Núñez. Los de más renombre, como los hermanos Ortega, Borge, Arce, Wheelock, pronto se convirtieron en los nuevos oligarcas. Humberto Ortega es hoy un empresario próspero, que disfruta con discreción en Costa Rica de su riqueza. Tirado, Ruiz y Carrión son críticos con el sandinismo.
En 2007, Daniel Ortega volvió al poder gracias a una alianza anti natura con el ex presidente derechista Arnoldo Alemán, condenado en 2003 a 20 años de cárcel por lavado de dinero, fraude, peculado y malversación de fondos públicos.
Víctor Tirado denuncia a "La Vanguardia" que Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo han acumulado una fortuna obscena. Ortega y su esposa Rosario Murillo sustituyen de facto a la dirigencia histórica del FSLN (Ortega fue acusado de violación por Zoila América, hija de Rosario Murillo). El FSLN que dejó de ser un movimiento político formal para girar ahora alrededor de un caudillo y una familia. Según el ex comandante Tirado, "del programa del FSLN no queda nada; el programa de Daniel es el Estado botín, con nepotismo, demagogia, doble moral, amenazas, miedo. Los que se llaman sandinistas nos avergüenzan".
"En Nicaragua en vez de democracia hay una neodictadura en alianza con la derecha. El socialismo del siglo XXI que promueve Hugo Chávez, que Ortega dice seguir, es una farsa, no tiene nada que ver con la izquierda", señala Tirado.
De la revolución sandinista que cautivó al mundo no queda nada. Es una caricatura de lo que soñaban los jóvenes que combatieron a Somoza.
Sergio Ramírez señala que los ideales de la revolución desaparecieron "bajo un alud de desesperanza, frustraciones, confusión ideológica, retórica vacía, y de olvido". En su segunda visita a Nicaragua en 1996, el papa Juan Pablo II habló de la noche oscura al referirse a la época sandinista. Muchos nicaragüenses dirían ahora que el país sufre una noche más oscura. Ramírez, que fue figura destacada del FSLN, afirma que "nunca antes la riqueza ha estado peor repartida, ni han sido tantos los pobres que arañan en los basureros de Acahualinca sobrevolados por los zopilotes, o que recorren en bandadas las vecindades de los semáforos en las calles de Managua vendiendo de todo, y que cuando cae la noche regresan a las barriadas de casas improvisadas con ripios y desechos de empaque, y que se multiplican a diario".
Ramírez destaca que hoy no sobrevive la alfabetización, ni el ensueño de la educación popular que llevaría a todos los estudiantes de la escuela primaria hasta el cuarto grado. Los índices de analfabetismo han retrocedido hasta niveles de ayer, y un millón de niños, la mitad de la población de edad escolar, no tienen escuelas adonde ir. Los barrios de Managua de lejos parecen un enorme campamento de damnificados. De cerca, muestran pobreza, suciedad, marginación. Los viajeros que llegan a la capital de Nicaragua se preguntan si alguna vez hubo una revolución.

A la sombra de mi abuelo

Mi abuelo, El Dictador/JULIA LUZÁN
El País Semanal (http://www.elpais.com/) 19/07/2009;
Sanguinario, cruel. Rafael Leónidas Trujillo, contemporáneo y amigo de Franco, tiranizó a millones de personas en la República Dominicana durante más de tres décadas. Vargas Llosa lo retrató en 'La Fiesta del Chivo'. Ahora es su nieta quien descubre cómo fue en realidad aquel hombre.
Cuando veo los resultados sobre quién fue aquel político, Rafael Leónidas Trujillo, aunque reconozca que hiciste algunas cosas buenas por el país, no puedo aceptarte. Lo siento, abuelo...". Aída Trujillo (Santo Domingo, 1952), hija de Octavia Ricart,
Tantana, y Ramfis Trujillo,
nieta del hombre al que llamaban El Jefe, Chapita (por su afición a las condecoraciones) o El Chivo, uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX -"el que podía hacer que el agua se volviera vino y los panes se multiplicaran, si le daba en los cojones", como lo describió Mario Vargas Llosa en La Fiesta del Chivo (Alfaguara)-, el que gobernó la República Dominicana durante tres décadas, entre 1930 y 1961, ha querido dar a conocer al mundo su profundo dolor al enfrentarse a la realidad de su vida en el libro, aún inédito en España, A la sombra de mi abuelo (Norma Editorial).
Once años ha pasado la nieta de Trujillo dando forma a este relato, con el que ha logrado el Premio Nacional de Novela 2009 en la República Dominicana."Todo empezó porque quería desahogar mi tristeza, mi indignación, mi rabia. Sentía que debía descubrir quién era mi abuelo, el dictador, el torturador, no mi abuelito al que adoraba y al que sigo queriendo, aunque he sido duramente criticada por ello y por decir que él fue lo más tierno de mi infancia".
De aquellos recuerdos en el Palacio Nacional en los años sesenta, en la bautizada por la megalomanía del dictador Ciudad Trujillo, Aída recuerda los fastos y el oropel que rodeadan a su abuelo. "Él venía de una familia muy humilde y le gustaban los uniformes y las plumas, era muy sudamericanazo".
Los Trujillo vivían en el mejor de los mundos. El apuesto Ramfis seduciendo a mujeres con su amigo el playboy Porfirio Rubirosa, mientras su esposa, Tantana, sufría en silencio. Ella y su hija Aída fueron las favoritas del general: "Mi abuelo era un ser maravilloso, tierno, bueno". Pero Ramfis decidió que Aída y su hermana María Altagracia estudiaran en un internado de Suiza. Fue allí donde aquel 30 de mayo de 1961 recibieron la noticia de la muerte del abuelo. "Yo no lo creí. Si me hubiera dicho que se había muerto en su cama, me hubiera dolido, pero lo hubiera aceptado, pero al decir que lo habían matado...".
Aída relata su historia con pasión. Su rostro muestra las cicatrices de una vida arrasada por maridos, amantes, pérdidas y desgracias. Dice que ya de niña comenzó a hacerse preguntas, "pero no quería respuestas". Su familia respondía con evasivas. En su casa jamás vio fotos de su abuelo. "Había como un rechazo. Ahora me arrepiento, pero he tirado cosas que tendrían un valor histórico. Decidí que iba a pasar del tema, corrí un tupido velo y me olvidé. Cuando mi abuelo murió, hubo saqueos de las casas de mi familia, Joaquín Balaguer [presidente de la República Dominicana] incluso derribó la de mi abuelo".
Luego llegó el exilio. "Nos fuimos todos a París, y allí estaba la que fue la segunda mujer de mi padre, Lita. Se me juntó todo: la muerte de mi abuelo, mi madre destrozada... De los seis hermanos, todos, excepto dos, nos fuimos con ella a Roma. Mi madre tenía miedo y nos inscribió en el colegio con su apellido, éramos los Ricart, un símbolo de la oposición al régimen de Trujillo. Después de una temporada en Roma nos vinimos a España. Carmen Polo y Francisco Franco eran mis padrinos, y mi padre, Ramfis, vivía ya en Madrid. Muchas veces me río cuando pienso en sus deseos de una educación europea para sus hijos y nos manda a España, a una dictadura franquista...".
En 1975, de forma fortuita, Aída se da de bruces con la verdad. "Volví de nuevo a mi país cuando murió mi abuela materna, Nieves, y me reencontré con mi niñez, con los olores, la luz". A partir de entonces viajó a menudo a Santo Domingo. Lo hacía cada vez que entraba en conflicto con su segundo marido, José Manuel Inchausti, Tinín, al que se refiere siempre como "el torero".
En una de esas escapadas, paseando por el centro de la ciudad caribeña, "algo me empujó a una librería. Compré seis u ocho libros sobre mi abuelo y me fui para el hotel Hispaniola. Me lancé, ávidamente, a hojearlos y fue un impacto terrible, muy doloroso, no puedo ni explicarlo con palabras. No me lo quería creer, pero estaba ahí. Libro que cogía, libro que ponía aún peor a mi abuelo. Lloré como una loca, me fui a la piscina y comencé a tomar copas. Tantas que el tipo del bar me dijo: 'Señorita, le voy a traer alguna picadera pa que no se me maree'. Y yo pensaba, si supieras quién soy, lo mismo no me traías nada. Tiré los libros y regresé a España".
En A la sombra de mi abuelo, Aída Trujillo fantasea con personajes como Desarraigo, Abandono, Dolor, Desesperación, Democracia, Criterio... " Son sentimientos que he volcado en el libro como si fueran personas. Criterio entró en mi vida aquella noche, en 1975, en que descubrí quién fue realmente mi abuelo". Los asesinatos de Galíndez, del piloto Murphy, de las hermanas Mirabal, ningún crimen o tortura de Trujillo se escamotea en el relato y en la memoria de la nieta. Son cosas que no han gustado a su familia . "Soy la oveja negra. Algunos lo admiten porque lo vieron. Con mi madre (murió hace 16 años) hubiera discutido; ella me decía: 'Es tu abuelo, tú no tienes derecho'..., y yo replicaba que era un asesino, un tal, un cual, y se enfadaba mucho conmigo. Aunque paradójicamente fue quien me narró muchas de las cosas que yo recojo en mi libro".
Escribir el libro ha sido su mejor terapia. "Al principio me costó mucho. Lloraba, apartaba el ordenador como si fuera un enemigo. El recuerdo de mi abuelo era como un cuchillo que me clavaban en el corazón. En el libro soy implacable. Todavía hoy, cuando hay gente que me viene a hablar bien de mi abuelo, yo les discuto. No se pueden justificar los crímenes, las torturas de esa era".
Aída ha conocido a algún superviviente de las víctimas de Trujillo. Ha hablado con un sobrino de las Mirabal. "Yo siento, de rebote, una cierta culpabilidad con respecto a esas personas que me han dado una lección increíble porque son muy tolerantes y han sabido separarme a mí de mi abuelo".
La sangre gaditana que le legó su abuela Nieves corre por las venas de Aída. Aprendió a bailar flamenco y, ya separada del torero, debutó en 1982 en uno de los tablaos más populares de Madrid, Los Canasteros. "Esa época fue fundamental para plantarle cara a mi vida. Empecé a contactar con gente de izquierdas y aunque escuchaba cosas que me dolían, yo quería saber más. Algunos, al oír mi nombre, se quedaban pasmados. Conocí a Gerardo Iglesias, el que fue secretario del PCE, en 1987, y surgió el romance. Fue muy comprensivo conmigo".
-¿Qué sintió cuándo se publicó La Fiesta del Chivo, un libro que habla con crudeza de su abuelo?
-Vargas Llosa es un gran escritor y La Fiesta del Chivo es una gran novela, pero, a mi modo de ver, demasiado basada en la sexualidad y con mucho morbo con el caso de los ajusticiadores de mi abuelo [los héroes del 30 de mayo], los que pusieron fin a su vida. Dos de ellos vivieron, a los otros se los cargó mi padre, algo que a mí me parece horrible, pero fue lo que le dio a él por hacer. Un 30 de mayo del año 2000, -ya había salido el libro de Vargas Llosa- le digo a mi hijo pequeño: 'Hoy es el día en que mataron a tu bisabuelo', y él me preguntó quiénes fueron; le dije que eso no importa, que él también mató a muchas personas, y me contestó: 'Entonces es normal que lo mataran. Era un dictador'. En ningún momento digo en A la sombra de mi abuelo que las personas que pusieron fin a su vida fueran unos asesinos. Quienes critican que me hayan dado un premio por escribir sobre Trujillo han cogido el libro por donde les ha dado la gana. Nunca hablo de ellos como asesinos, afirmo que si todo un pueblo les llama ajusticiadores, pues así serán.
Dolida por quienes han hecho imposible ir a Santo Domingo a recoger su premio y agradecida a los escritores y a los que eligieron su libro como el mejor, asegura que lo hará en breve. "De este año no pasa", afirma tozuda.

Normandía

Un día de sangre y fuego/ANTONY BEEVOR
Pblicado en El País Semanal, 19/07/2009;
Madrugada del 6 de junio de 1944. El día D. Arranca la batalla de Normandía. Un enfrentamiento mucho más brutal de lo que pensamos. El autor de obras como ‘Stalingrado’ o ‘Berlín. La caída’ adelanta en este texto exclusivo para ‘El País Semanal’ las tesis de su nuevo libro, donde elabora una revisión histórica de la II Guerra Mundial 65 años después de aquella fecha.
Con un tono de mordaz ironía, en 1944 los propagandistas soviéticos declararon que los británicos y los americanos sólo se enfrentaban en Normandía con las heces de la Wehrmacht. “Sabemos perfectamente dónde se encuentran ahora los alemanes jóvenes y fuertes”, escribía Ilya Ehremburg en Pravda. “Les hemos encontrado un hueco en la tierra, en la arena, en el barro”.
Pero afirmar que los aliados occidentales combatían sólo contra unos soldados de segunda era simplemente una falacia. A finales de junio, el II Ejército británico tuvo ante sí la mayor concentración de divisiones acorazadas de las SS desde que se produjera la violenta ofensiva alemana contra el Ejército Rojo en el saliente de Kursk, en Rusia, el verano anterior. Al contrario de la opinión generalizada, los combates en Normandía fueron mucho más sangrientos que los del frente oriental.
A comienzos de junio de 1944 la guerra estaba llegando a su punto más álgido. Los soldados alemanes se habían brutalizado a raíz de la ferocidad de los combates en Rusia, donde el Ejército Rojo preparaba en secreto su operación de aislamiento y acoso contra el Grupo de Ejército Centro de los alemanes.
Algunas de las divisiones de la Waffen-SS con las que los aliados tuvieron que enfrentarse en Normandía eran las más fanáticas y disciplinadas del ejército alemán; soldados adoctrinados por la propaganda hitleriana que buscaban venganza por los “aterradores bombardeos” de las ciudades de su país.
Los aliados, por su parte, habían puesto en marcha la operación anfibia más ambiciosa de la historia, con más de cinco mil barcos. Y aunque la preparación de la fase correspondiente a la travesía del Canal de la Operación Overlord se llevó a cabo meticulosamente, tal vez fuera inevitable que el segundo paso no estuviera tan perfectamente calculado.
Con la férrea voluntad de evitar importantes pérdidas tras tantos años en guerra, los aliados decidieron bombardear ciudades y pueblos de Normandía situados en las intersecciones de las principales carreteras con el fin de que los escombros impidieran el paso por sus calles a las divisiones alemanas, dificultando así cualquier contraofensiva contra sus cabezas de playa. La capital de la región, Caen, a poco más de 15 kilómetros de la costa, fue incluida en la lista de objetivos.
El continuo bombardeo de Caen a lo largo de dos días fue un error garrafal de trágicas consecuencias. Dio al traste con el plan de Montgomery de conquistar la ciudad antes de transcurridas las primeras 24 horas de la campaña, pues las ruinas en que quedó convertida dieron al enemigo un espacio ideal para resistir e impidieron que los aliados pudieran penetrar expeditamente en la ciudad.
Además, apenas quedaban tropas alemanas en Caen, pues habían sido trasladadas en su mayoría al norte. En cambio, se produjeron más de dos mil bajas entre la población de la ciudad. De hecho, el día D murieron tantos civiles franceses como soldados aliados. La terrible suerte que corrió Caen fue simplemente un episodio más de una campaña de increíble brutalidad en Normandía en la que los aliados sufrieron los peores combates de lo que ya era una larguísima guerra, y respondieron al salvajismo de los alemanes con igual ferocidad.
Durante las primeras horas del 6 de junio, dos divisiones de paracaidistas americanos saltaron al escenario de la batalla dispuestos a matar “teutones”. Algunos habían comprado cuchillos de monte en Londres, y varios de ellos se habían equipado de navajas. Habían aprendido a matar a un hombre sin hacer ruido alguno, seccionando la yugular y la caja laríngea del individuo en cuestión.
Antes de partir, todos habían escuchado los enardecedores discursos de sus comandantes. “Se percibía en el ambiente una curiosa sensación; el entusiasmo y los nervios por la batalla”, señalaría un paracaidista. Tras una breve arenga para levantar la pasión marcial de sus hombres, el comandante en jefe de su regimiento de pronto se agachó y se sacó de la bota un gran cuchillo, blandiéndolo sobre su cabeza. “Antes de ver el amanecer de un nuevo día”, dijo alzando la voz, “quiero clavar este cuchillo en el corazón del nazi más mezquino, sucio y asqueroso de toda Europa”. Se oyó un clamoroso grito de entusiasmo, y los hombres levantaron sus cuchillos en respuesta.
Los lanzamientos llevados a cabo durante las primeras horas del 6 de junio fueron caóticos. Los soldados cuyos paracaídas quedaron atrapados entre las ramas de los árboles se convirtieron en fáciles objetivos. Varios de ellos murieron de un disparo mientras intentaban en vano deshacerse del arnés. Entre los supervivientes corrieron historias atroces en las que se contaba que los soldados alemanes habían acabado con sus pobres compañeros a golpe de bayoneta o con el fuego de los lanzallamas mientras aquellos pobres hombres seguían colgados de los árboles.
Con los nervios todavía a flor de piel después del salto, a los paracaidistas estadounidenses les hervía la sangre. Un soldado de la 82ª no pudo olvidar las órdenes recibidas: “Dirigíos a la zona de lanzamientos a toda prisa. No hagáis prisioneros, porque os obligarán a aminorar la marcha”. Un soldado alemán, justificando la aniquilación de un pelotón americano que cayó junto a la compañía de artillería pesada de su batallón, diría más tarde: “No caían del cielo para darnos caramelos, sabe. Venían a matarnos, a combatir”. Los soldados alemanes habían sido adoctrinados por sus superiores acerca de los “delincuentes” reclutados por las fuerzas aerotransportadas norteamericanas, y su miedo se transformó en violencia.
Horribles historias sobre soldados alemanes mutilando a paracaidistas americanos atrapados entre las ramas de los árboles llevaron a los compañeros de éstos a tomar venganza. Un soldado de la 101ª recordaría que, tras cruzarse con los cadáveres de dos paracaidistas “con sus partes mutiladas metidas en la boca”, el capitán que iba con ellos dio la siguiente orden: “¡Que nadie se atreva a hacer ni un solo prisionero! ¡A esos bastardos se les pega un tiro!”.
Hubo casos de soldados que dispararon a hombres que habían sido hechos prisioneros por otros compañeros. Se cuenta que un sargento judío y un cabo se llevaron de un corral a dos alemanes –un oficial y un suboficial– que habían sido capturados. Los allí presentes oyeron los disparos de un arma automática, y cuando el sargento regresó “nadie dijo nada”. También se cuenta que había otro paracaidista judío al que “nadie se atrevía a confiar un prisionero y perderlo de vista”.
Según parece, algunos hombres disfrutaron con aquellas matanzas. Un paracaidista recordaba haberse cruzado al día siguiente con un miembro de su compañía y quedar atónito al comprobar que llevaba puestos unos guantes rojos en vez de los amarillos correspondientes. “Le pregunté que dónde había encontrado aquellos guantes rojos, y tras rebuscar en uno de los bolsillos de su pantalón de salto, sacó una sarta de orejas. Había estado cazando orejas toda la noche, y las había cosido a un viejo cordón de zapatos”.
Se produjeron unos pocos casos de pillaje verdaderamente brutales. El comandante del pelotón de policía militar de la 101ª Aerotransportada encontró el cadáver de un oficial alemán y observó que alguien le había cortado uno de los dedos para robar su alianza matrimonial. Un sargento del 508º Regimiento de Infantería Paracaidista quedó horrorizado cuando se enteró de que algunos hombres de su pelotón habían matado a unos alemanes y luego habían utilizado “sus cuerpos para practicar con la bayoneta”.
En algunas ocasiones se evitó la matanza de prisioneros. A eso de las dos y media de la madrugada, un grupo de paracaidistas de la 101ª, entre los que había un teniente y un capellán, se encontraban en un corral conversando con unos lugareños franceses. Quedaron todos boquiabiertos cuando, de repente, aparecieron unos doce hombres de la 82ª, conduciendo un grupo de jovencísimos ordenanzas alemanes. Los mandaron echarse al suelo. Los muchachos, aterrorizados, imploraban que no los mataran. El sargento que pretendía ejecutarlos dijo que algunos compañeros suyos que quedaron atrapados en los árboles habían sido convertidos en “candelas romanas” por un soldado alemán y su lanzallamas. El sargento quitó el seguro de su ametralladora Thompson. Desesperados, los jóvenes alemanes se agarraron a las piernas del teniente y del capellán, que junto con la familia francesa gritaban al sargento que se detuviera, que no disparara. Al final el sargento se dejó persuadir. Los muchachos alemanes fueron encerrados en el sótano de la casa. Pero el sargento no cejaría en su afán de venganza. “¡Vamos a buscar a algún alemán al que cargarnos!”, gritó a sus hombres antes de marchar de allí. Los soldados de la 101ª quedaron turbados, aturdidos por la escena que habían presenciado. “Esos tíos se habían vuelto locos”, comentaría un viejo suboficial más tarde.
La emboscada más brillante tuvo lugar no lejos del puesto de mando de la 91ª Luftlande-Division alemana cerca de Picauville. Unos hombres del 508º Regimiento de Infantería Paracaidista abrieron fuego contra el coche oficial que llevaba al comandante de la división enemiga, el teniente general Wilhelm Falley, de vuelta de un ejercicio de puesto de mando en Rennes. Falley salió despedido del vehículo malherido, y cuando intentó alcanzar a rastras su pistola, un teniente americano lo remató de un disparo.
A unos ochenta kilómetros al este, los lanzamientos de los paracaidistas de la 6ª División Aerotransportada británica fueron igualmente caóticos. Al finalizar la batalla de Normandía, sólo de un batallón seguiría desconociéndose el paradero de ciento noventa y dos hombres. Muchos cayeron en la llanura de aluvión del río Dives y murieron ahogados en el lodo. Un sargento primero alemán de la 711ª Infanterie-Division ejecutó a ocho paracaidistas británicos que habían sido capturados, tal vez obedeciendo la célebre Kommandobefehl de Hitler que exigía que se eliminara a los integrantes de cualquier comando especial capturados en incursiones de asalto.
Las tropas invasoras aliadas consiguieron establecer y asegurar sus cabezas de playa el 6 de junio, pero ni Eisenhower ni Montgomery habían imaginado que la batalla que estaba por venir iba a ser mucho más mortífera y devastadora.
En el oeste, los americanos tuvieron que combatir en tierras pantanosas y en el bocage normando de pequeños campos y grandes y espesos setos. Por otro lado, en los alrededores de Caen, los británicos y los canadienses tuvieron que atravesar enormes campos ondulados de trigo, mientras los alemanes convertían las sólidas casas de piedra y las aldeas de la zona en formidables posiciones defensivas.
El 7 de junio, el 2º Batallón de los Royal Ulster Rifles realizó una audaz carga a través de los campos de grano, en dirección a la localidad de Cambes. Tuvo que abrirse paso a brazo partido, pero un destacamento recién llegado de la 12ª División Acorazada de la SS Hitler Jugend lo obligó a replegarse. Los Ulster Rifles se vieron obligados a abandonar a sus heridos de la Compañía D en una zanja situada a las afueras del pueblo. No les cabía la menor duda de que los jóvenes soldados nazis iban a acabar luego con la vida de todos sus compañeros.
Más a la derecha, los canadienses también cayeron en un círculo vicioso de venganzas con la 12ª División de la SS. Los combates fueron despiadados. Uno y otro bando se acusaron de cometer crímenes de guerra. Los alemanes dijeron que los británicos eran los que habían empezado, y que ellos ejecutaron a prisioneros en represalia. La Hitler Jugend trató también de justificar sus acciones aduciendo que habían captado órdenes emitidas por los canadienses en las que se decía a sus soldados que no hicieran prisioneros si con ello se ralentizaba el avance. Es cierto que, en algunas ocasiones, los soldados británicos y canadienses, sobre todo los de los regimientos acorazados que no disponían de una infantería para conducir a los hombres capturados a la retaguardia, dispararon a los prisioneros. Pero los argumentos de los miembros de la Hitler Jugend no resultan en absoluto convincentes, especialmente si tenemos en cuenta que se dice que, durante los primeros días de la invasión, un total de 187 canadienses fueron ejecutados, en su mayoría por miembros de la 12ª División de la SS. Y los primeros asesinatos ocurrieron el 7 de junio. Una ciudadana de Caen que se había dirigido andando a Authie para comprobar si una anciana tía estaba bien, descubrió los cadáveres de “unos treinta soldados canadienses que habían sido masacrados y mutilados por los alemanes”. Los Royal Winnipeg Rifles comprobaron más tarde que las SS había ejecutado a 18 de los suyos, capturados por los alemanes e interrogados en el puesto de mando de Meyer en la abadía de Ardennes. Uno de ellos, el comandante Hodge, murió, según parece, degollado.
La Hitler Jugend probablemente fuera la división más adoctrinada de la Waffen-SS. Muchos de sus principales comandantes procedían de la 1ª División Acorazada de la SS Leibstandarte Adolf Hitler. Se habían formado en el espíritu de la Rassenkrieg, o “guerra racial”, del frente oriental. En 1939 su comandante en jefe, Kurt Meyer, había ejecutado a 50 judíos en Polonia, en las inmediaciones de la localidad de Modlin. Posteriormente, durante la invasión de la Unión Soviética, ordenó prender fuego a todo un pueblo de los alrededores de la ciudad de Kharkov. La población entera fue pasada por las armas. La propaganda nazi y los combates en el frente oriental habían brutalizado a esos hombres, cuya visión de la guerra en el oeste de Europa no sería muy distinta. El asesinato de prisioneros aliados era considerado su forma de venganza por los “terroríficos bombardeos” que sufrían las ciudades alemanas.
La disciplina de las SS era despiadada. En virtud de un decreto del Führer, los soldados de las SS podían ser acusados de alta traición si caían en manos del enemigo sin haber sufrido herida alguna. Esta idea les había sido inculcada al poco de comenzar la invasión, de modo que no es de extrañar que los británicos y los canadienses capturaran a tan pocos soldados de las SS vivos. Pero quizá la historia más horrible relacionada con la disciplina de las SS sea la de un alsaciano reclutado por la 1ª División Acorazada Leibstandarte Adolf Hitler. Un paisano suyo perteneciente a la misma compañía, que también había sido enrolado a la fuerza, no pudo soportar más la angustia del combate e intentó escapar oculto en una columna de refugiados franceses. Fue reconocido y detenido por miembros de su regimiento. El comandante en jefe de la compañía ordenó entonces a sus hombres que lo mataran a palos. Con todos los huesos hechos añicos, su cadáver fue arrojado luego a un hoyo que había abierto una bomba al estallar. El capitán señaló que aquello era de una demostración de “kameradenerziehung”, esto es, “enseñanza de la camaradería”.
El combate dentro de los claustrofóbicos límites del bocage hizo que los comandantes americanos lo compararan con una guerra en la selva. Los alemanes lo describieron como un “schmutziger buschkrieg”, una “guerra sucia entre la maleza”, aunque fue a ellos, a los defensores, a los que más benefició.
El miedo que suscitaba el combate en el bocage desencadenó un sentimiento de odio desconocido hasta entonces. “Los únicos soldados alemanes buenos son los que están muertos”, escribía un recluta americano de la 1ª División de Infantería en una carta a su familia de Minnesota. “Nunca he odiado nada ni a nadie tanto. Y ese odio no se debe a ningún discurso tempestuoso de un jefazo. Supongo que me he vuelto un poco grillado, pero ¿a quién no le ocurre lo mismo? Probablemente sea lo mejor”.
Los francotiradores alemanes se subían a los árboles y se ataban a su tronco para no caer si resultaban heridos. Normalmente, en ambos bandos se daba muerte a los francotiradores en cuanto eran capturados. A los soldados americanos se les advirtió de que permanecieran inmóviles, tumbados en el suelo, si eran alcanzados por un francotirador. Los francotiradores no solían malgastar cartuchos con un cadáver, pero si éste se movía no dudaban en disparar de nuevo. A campo abierto, otro de sus escondites favoritos eran los almiares. Sin embargo, no tardaron mucho en dejar de utilizarlos, pues los soldados americanos y británicos aprendieron a disparar balas trazadoras para prenderles fuego y luego abatir al fusilero escondido que trataba de huir.
Tanto los británicos que lucharon en el frente de Caen como los americanos pudieron comprobar que los alemanes eran verdaderos maestros en la técnica del camuflaje y el arte de la ocultación. Se enterraban literalmente como “topos bajo el suelo”, protegiéndose de las bombas de la artillería, con túneles bajo los setos. Una pequeña salida al exterior se convertía en el agujero ideal desde el que frenar el avance de un pelotón americano con los rápidos disparos de una ametralladora MG-42.
Los combates contra el Ejército Rojo habían enseñado todo tipo de tretas y triquiñuelas imaginables a los alemanes más veteranos del frente oriental. Si alguna bomba había abierto un hoyo cerca de sus posiciones, colocaban en él minas antipersona. El instinto de un atacante era saltar dentro de uno de esos agujeros para protegerse del fuego de las ametralladoras o los morteros. Cuando abandonaban una posición no sólo colocaban trampas explosivas en sus estructuras subterráneas, sino que también dejaban una caja de granadas con algunas de ellas manipuladas para reducir el tiempo de demora a cero. También eran expertos en ocultar en las cunetas minas de fragmentación, las llamadas Bouncing Betty, o minas “castradoras”, por los americanos porque al activarse se elevaban hasta la altura de la entrepierna antes de estallar.
Otra treta que utilizaban los alemanes cuando los americanos lanzaban una ofensiva por la noche consistía en disparar con una ametralladora balas trazadoras por encima de las cabezas de sus atacantes. Con ello conseguían que los soldados enemigos siguieran avanzando erguidos, para luego abrir fuego directo de verdad con las demás ametralladoras.
Las tripulaciones de los tanques británicos y americanos tuvieron que afrontar muchos peligros. Utilizado contra objetivos terrestres, el cañón antiaéreo de 88 milímetros tenía una precisión espeluznante, incluso a más de 1.500 metros de distancia. Y en el terreno boscoso del bocage, los grupos de alemanes que salían con sus bazucas al hombro a la caza de tanques se escondían a la espera de que pasaran varios carros blindados para dispararles por detrás, a su vulnerable parte posterior. Pero por grande que fuera el miedo a verse atrapado en el interior de un tanque en llamas, al final sería en la infantería donde se producirían más bajas. Sólo el 14% de los efectivos estadounidenses enviados al extranjero durante la II Guerra Mundial fueron soldados de infantería, pero el 85% de las bajas de Normandía fueron por esta arma. Al menos 30.000 soldados americanos sufrieron alguna crisis nerviosa debido a la “fatiga de combate”.
Entre los soldados británicos también se dieron numerosos casos de agotamiento extremo. En el puesto de socorro avanzado del 210º Ambulatorio de Campaña se tuvo que tratar a “un grupo de muchachos aterrorizados y desorientados; estaban conmocionados por la batalla, eran presa de la ansiedad y no paraban de echar alaridos en una esquina”, escribiría un médico en su diario. “Varios soldados heridos de las SS fueron conducidos hasta allí; eran un puñado de tipos duros y sucios. Algunos habían actuado como francotiradores, encaramados a un árbol durante días. Un joven nazi tenía la mandíbula rota y estaba al borde de la muerte, pero antes de fallecer levantó la cabeza y musitó: ‘Heil Hitler!”. Después de la guerra muchos psiquiatras estadounidenses y británicos llegaron a la conclusión de que el menor número de casos de fatiga de combate que se dio entre los prisioneros alemanes sólo cabía explicarlo por la naturaleza militar de la sociedad nazi, característica que había contribuido a su mejor preparación.
Los hombres más heroicos en los campos de batalla de Normandía fueron los médicos, individuos desarmados a los que solían disparar los francotiradores, a pesar de la cruz roja que se distinguía en el brazalete que llevaban puesto. Uno de ellos escribió acerca del “rayo de esperanza” que iluminaba los ojos de los heridos cuando aparecía ante ellos. No era difícil identificar a los que estaban a las puertas de la muerte, cuyo “color gris verdoso comenzaba a extendérseles bajo los ojos y las uñas. A ésos sólo podíamos darles consuelo. Los que hacían más ruido eran los heridos leves, y les enseñábamos a que ellos mismos se vendaran”. Él atendía a los que presentaban un estado de shock o heridas graves con hemorragias. Apenas utilizó los torniquetes, “pues la mayoría de los hombres sufrían perforaciones que apenas sangraban, o amputaciones o lesiones producidas por fragmentos incandescentes de obuses o morteros que habían cauterizado la propia herida”.
Los reemplazos recién llegados eran normalmente los primeros en morir. Por otro lado, los tipos más grandes, por fuertes que fueran, eran los que tenían más posibilidades de caer en combate. “Los soldados que realmente duraban”, cuenta el médico americano, “eran por lo general delgados, de menor estatura y muy rápidos de movimiento”. Los hombres se llenaban de odio contra el enemigo, señala el doctor, cuando moría un compañero. “Y a menudo se trataba de un odio a muerte; cuando ocurría algo así, mataban a cualquier alemán que encontraran”.
Hubo grupos de trabajo encargados de trasladar los cuerpos de los fallecidos al Registro de Sepulturas. Los cadáveres solían estar rígidos e hinchados, y a veces llenos de gusanos. En algunas ocasiones se les desprendía una de las extremidades al ser levantados del suelo. El hedor era insoportable, especialmente en el depósito central. “Allí olía todavía peor, pero la mayoría de los que trabajaban en ese lugar se encontraban aparentemente bajo una influencia del alcohol tan fuerte, que parecía que no les importara”.
La batalla de Normandía fue brutal y encarnizada. A pesar de la opinión de muchos historiadores, las pérdidas sufridas por los alemanes en cada una de las distintas divisiones que participaron en los combates duplicaron la media de las sufridas en el frente oriental. Y las 225.000 bajas de los aliados no quedan muy lejos de las 240.000 de los alemanes. Además, la Wehrmacht perdió también a 200.000 hombres que fueron hechos prisioneros. La población civil francesa sufrió asimismo terribles pérdidas. Murieron unas 15.000 personas en el curso de los bombardeos preparatorios de la invasión, y otras 20.000 en la batalla de Normandía. El escepticismo de los soviéticos no habría podido estar más equivocado.
‘El día D. La batalla de Normandía’, publicado por Editorial Crítica, sale a la venta el 10 de septiembre.