5 abr. 2010

Iniciativa del Ejecutivo

"Se introduce la figura de audiencia oral. Esto permite a todos los involucrados discutir de manera formal sus argumentos durante el proceso de deliberación ante el pleno de la Comisión Federal de Competencia.
El Presidente Calderón en la Presentación de la Iniciativa de Decreto por el que se Reforman, Adicionan y Derogan Diversas Disposiciones de la Ley Federal de Competencia Económica, del Código Penal Federal y del Código Fiscal de la Federación
2010-04-05 | Discurso
Qué tal. Muy buenos días.
Amigas y amigos de los medios de comunicación.
Señoras y señores.
Autoridades en materia de competencia.
El Procurador Fiscal.
Amigas y amigos:
El pasado 2 de septiembre como parte del Tercer Informe de Gobierno, de la actual Administración, propuse un decálogo de cambios para transformar a México, y afirmé, en esa ocasión, que no podemos permitir que la grandeza del país, que está en su gente, en sus recursos, en su historia, se viese limitada en sus posibilidades de desarrollo por la falta de acuerdos entre los actores políticos, a fin de impulsar las reformas que México requiere.
Una de las áreas que, sin duda, reclama reformas profundas y con urgencia es, precisamente, la que tiene que ver con la competencia en los mercados nacionales.
Por eso, el día de hoy los he convocado para dar un anuncio que es de la mayor relevancia para la vida económica del país y para la ruta de reformas estructurales que hemos propuesto a la Nación.
El día de hoy enviaré al Poder Legislativo una propuesta de reforma sin precedente para fortalecer la política de competencia económica en el país.
Esta reforma tiene como fin elevar la productividad y la competitividad de nuestra economía, y con ello promover el empleo y el bienestar de los mexicanos.
La falta de competencia sólida en los mercados nacionales ha deteriorado la eficiencia y la competitividad de nuestra economía. La presencia de prácticas monopólicas u oligopólicas impiden lograr niveles de crecimiento que se requieren para crear más empleos y para incrementar el bienestar y la calidad de vida de las familias mexicanas.
Se estima que más del 30 por ciento del gasto de los hogares se destina a mercados que tienen algún tipo de problema en la competencia, y en esos mercados los consumidores gastan alrededor de un 40 por ciento más de lo que les costarían los bienes y servicios si existieran más empresas ofreciéndolos en condiciones más competitivas.
Este problema es mayor aún cuando se trata de los hogares más pobres del país, porque destinan más del 40 por ciento de sus ingresos, las familias más pobres, a pagar bienes o servicios que son más caros simplemente porque hay pocas, o incluso una sola empresa, que los produce y los oferta.
La falta de competencia es una de las más grandes barreras, también en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.
La falta de competencia, por otra parte, también es un freno a la inversión y al crecimiento. La falta de competencia plena en todos los mercados estigmatiza a México y reduce, precisamente, su nivel de competitividad mundial.
A pesar de ser la nuestra una de las 15 economías más grandes e importantes del mundo, el año pasado México se ubicó en la posición número 60 entre 133 países, en el Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial.
Este resultado se explica, en buena medida, también por la falta de competencia en los mercados. Muchas empresas no vienen a México porque no estamos generando las condiciones adecuadas para su crecimiento en condiciones de plena competencia garantizada.
Un elemento fundamental para el crecimiento económico de un país es también la capacidad de innovar. Innovación, no sólo entendida como avance tecnológico, sino también como la capacidad de ser más productivos, la capacidad de generar productos y servicios en mejores condiciones. La competencia juega un papel fundamental para crear condiciones de innovación.
Es por ello, que esta iniciativa es estratégica para el desarrollo económico del país.
Para atender este desafío inaplazable, hoy presentaré una iniciativa que modifica diversos ordenamientos, entre otros la Ley Federal de Competencia, que busca tres ejes fundamentales:
Primero. Facilitar el cumplimiento de la legislación de competencia por parte de los actores económicos y las autoridades competentes.
Segundo, y en concordancia con lo anterior, mejorar la eficacia, la eficiencia y la transparencia en las operaciones de la Comisión Federal de Competencia.
Tercero. Fortalecer la política de competencia a través de instrumentos efectivos para investigar y sancionar prácticas anticompetitivas, monopólicas u oligopólicas.
Para alcanzar estos objetivos se proponen básicamente 10 medidas:
Uno. Instaurar la terminación anticipada de los procesos que revisan prácticas monopólicas. La reforma crea mecanismos más eficientes para permitir a las empresas reconocer que están incurriendo en una práctica monopólica y comprometerse a restaurar el proceso de competencia. Así, en vez de promover juicios que puedan tardar años en resolverse y verse inmersos en interminables procesos litigiosos, vamos a poner a disposición de los actores económicos y las empresas, estímulos adecuados para facilitar su cooperación en el cumplimiento de los procesos de investigación de la Comisión.
De esta manera se acelera la restauración de la competencia, se minimiza el uso de recursos litigiosos ante la Comisión de Competencia y otras autoridades, y se evitan también multas y procesos innecesarios.
Dos. Se introduce la figura de audiencia oral. Esto permite a todos los involucrados discutir de manera formal sus argumentos durante el proceso de deliberación ante el pleno de la Comisión Federal de Competencia.
Con ello se crea una importante instancia de transparencia, que fortalecerá la calidad de las resoluciones de la Institución.
Tres. Se simplifica la notificación de concentraciones en los mercados.
Proponemos hacer más ágil y sencillo el procedimiento para notificar a la Comisión los casos en los cuales los actores económicos estén observando una concentración de mercado inadecuada.
Por otra parte, existen operaciones que la experiencia ha demostrado que no conllevan ningún tipo de riesgos para la competencia, y en ese caso, no es necesario que sean analizadas por la autoridad antimonopolios del país.
Es por ello que también se propone eliminar el requisito de notificación, por ejemplo, en casos vinculados con la administración interna de las firmas, tales como reestructuras corporativas o transacciones en el extranjero sin efectos en territorio nacional.
Así, se disminuye la carga regulatoria y los costos para las empresas, al tiempo que se brinda mayor certeza jurídica a los agentes que notifiquen operaciones a la Comisión.
Cuarto. Modificar la estructura de la Comisión Federal de Competencia para darle mayor eficiencia y transparentar sus operaciones.
Entre otras medidas, se propone que el Secretario Ejecutivo de la Comisión sea designado por el Pleno de la Comisión, y que la emisión del voto por parte de todos los comisionados sea obligatoria, y se introduce, además, la figura de Comisionado Ponente para los casos que llegan al Pleno de la Comisión.
Estas y otras medidas contenidas en la iniciativa, como la motivación del voto de los comisionados, por ejemplo, fortalecen a la Institución y aseguran una mayor transparencia en sus procedimientos.
También se constituye un contrapeso adecuado que generan incentivos para un mejor funcionamiento de la Comisión y ofrecen certidumbre a empresas y a consumidores.
Quinto. Se refrendan las facultades de la Comisión para revisar prácticas monopólicas en actividades reservadas al Estado o en empresas, o entidades paraestatales.
Se hace expresa la obligación de la COFECO de investigar cualquier práctica que ponga en riesgo la libre competencia en dependencias y organismos que tienen a su cargo actividades estratégicas reservadas del Estado, en aquellos actos que no estén contemplados en el Artículo 28 Constitucional.
También, se obligará a la Comisión a emitir lineamientos que deberán seguir otras instancias de Gobierno, al otorgar concesiones o al realizar adquisiciones, arrendamientos u obra pública, con el fin de que se proteja la competencia en el mercado de compras del Gobierno. Todo ello, además de fortalecer la competencia, permitirá hacer un uso más eficiente de los recursos que son de todos los mexicanos.
Sexto. Se dará a la Comisión la facultad de obligar a los agentes económicos a proporcionar la información necesaria para emitir sus opiniones. Hasta ahora, las opiniones de la Comisión Federal de Competencia se realizan con la información pública disponible o bien, con la que voluntariamente proporcionen los agentes económicos.
La Iniciativa busca dotar a la Comisión de facultades, a fin de que puedan requerir obligatoriamente la información para elaborar sus opiniones y conducir estudios de mercado. Esto permitirá al órgano regulador hacer más eficiente su labor de promoción, de mejores esquemas de regulación en el país.
Séptimo. Se fortalecen las sanciones de la Comisión Federal de Competencia, a fin de darle verdadero poder regulador. Una de las principales críticas a la actual legislación en materia de competencia es que la Comisión no tiene dientes, se dice. Por eso proponemos que la Comisión tenga la facultad de aplicar sanciones de manera más eficaz, sanciones que realmente disuadan prácticas monopólicas de cualquier tipo.
La reforma plantea, por ejemplo, fortalecer las sanciones económicas y llevarlas del nivel de multa que ahora se expresa, a un máximo hasta de 10 por ciento de los ingresos acumulables de la empresa para efectos del Impuesto Sobre la Renta, de aquellas que limiten la competencia en algún mercado mediante prácticas monopólicas absolutas; y hasta del 8 por ciento de sus ingresos acumulables, en el caso de empresas que realicen prácticas monopólicas relativas.
Además, se considera a las prácticas monopólicas absolutas como delitos sancionables con pena de prisión. México demanda una autoridad antimonopolio más fuerte, y con esta reforma, de ser aprobada por el Congreso de la Unión, daremos a la Comisión Federal de Competencia la fuerza que necesita para cumplir con su objetivo.
Octavo. Incorporar la alternativa para determinar poder sustancial conjunto a uno o varios agentes económicos.
Esto significa que se fortalece el proceso para determinar la existencia del poder sustancial de mercado, cuando más de una empresa sea capaz de imponer condiciones de precio y abasto, sin que los competidores puedan contrarrestar esta acción.
Es decir, cuando las empresas que participan en algún mercado inhiben la inversión de otras en dicho mercado, mediante prácticas monopólicas y, en este caso, oligopólicas.
Noveno. Se propone facultar a la Comisión para que pueda ordenar la práctica de medidas cautelares y su ejecución.
La Comisión podrá suspender actos constitutivos de probable práctica monopólica. Así, su acción será más ágil y podrá detener el daño causado por las empresas que violen los principios y las reglas de la competencia económica, sin tener que esperar a que terminen los juicios, que pueden ser muy largos. Así, cerramos espacios a la impunidad y protegemos la libre competencia de manera más ágil y más eficaz.
Décimo. Se propone también implementar mecanismos para que la Comisión pueda realizar visitas de verificación de manera más expedita, más eficiente y también más equitativa.
Así, los infractores no tendrán la oportunidad de ocultar o destruir las pruebas de posibles casos de colusión.
Es importante señalar que el procedimiento de visitas de verificación, respetará, de acuerdo con el modelo propuesto, todos los derechos y todas las obligaciones de los agentes visitados.
En suma. La propuesta que someteré el día de hoy al Congreso de la Unión, responde a la urgente necesidad de fortalecer la competencia.
Más competencia significa más innovación, más inversión, más crecimiento económico y más empleos para los mexicanos. Más competencia significa más productos y servicios con mejor calidad y a mejores precios. Más competencia significa más bienestar.
Todas las economías desarrolladas del mundo tienen una regulación y una política de competencia eficaz.
De ser aprobada, esta reforma nos permitirá mejorar la competencia con herramientas que han sido probadas con éxito en las economías más avanzadas.
Se trataría, si así lo aprueba el Congreso de la Unión, de un verdadero cambio de fondo que pondrá a México al día y a la vanguardia en materia de competencia económica.
Señoras y señores:
La propuesta de iniciativa que hoy se presentará ante el Congreso, reafirma al Estado mexicano como un Estado fuerte, como un Estado activo en su papel regulador de la economía nacional.
Un Estado que actúa para que los mercados funcionen con mayor eficacia, poniendo el bienestar colectivo y el fortalecimiento de las capacidades productivas del país por encima de cualquier interés particular o de grupo, por legítimo que ese interés fuera.
Se trata de una iniciativa inédita, que defiende y promueve la libertad económica y que pone al consumidor en el papel de protagonista y como el principal beneficiario de un sistema económico de libertades.
El consumidor y el acceso a bienes y servicios con calidad y precio, es la prioridad de la regulación de nuestra economía. Es una iniciativa pensada para que el ama de casa, el profesionista, el estudiante, todos los mexicanos puedan tener acceso a mejores productos y servicios, con menores precios.
Yo hago un respetuoso y atento llamado al Legislativo para que analice, discuta y, si así lo considera, podamos dialogar sobre esta propuesta, con altura de miras, con rectitud de intención y buscando lo que sea mejor para México y, en su caso, que apruebe la propuesta que pongo a su consideración.
En este 2010, Año de la Patria, las mexicanas y los mexicanos tenemos que unir esfuerzos para seguir transformando a nuestro país. Aprovechemos esta oportunidad para hacer los cambios que hacen falta y heredar con ellos, a los mexicanos del mañana, una economía más fuerte, más libre, más competitiva, que genere más empleos, bienestar y progreso, que tanto necesitamos.
Muchas gracias.

Las líneas de falla de la democracia

Las líneas de falla de la democracia/Nicolas Berggruen, fundador y presidente de Berggruen Holdings, una firma de inversiones, y Nathan Gardels, director de New Perspectives Quarterly.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia
Publicado en EL PAÍS, 04/04/10;
China inventó la primera imprenta en 598 y publicó el primer periódico impreso en plancha xilográfica, Kaiyuan Za Bao, en 713 en Pekín. Sin embargo, en 2010, quiere poner obstáculos a la innovación en tecnología de la información que encabeza Google.
Para evitar la censura, Google ha trasladado su motor de búsqueda a Hong Kong y es posible que se vaya por completo de China después de que unos piratas, ocultos en las profundidades de la burocracia comunista -a fin de que ésta pueda afirmar que no sabe nada del asunto-, violaran los sistemas patentados de la compañía y localizaran las comunicaciones por correo electrónico entre disidentes chinos con el propósito de seguir la pista a sus redes sociales. No hay duda de que está fraguándose un choque entre la ruidosa batalla campal de Internet y la tradicional tendencia confuciana de China al orden, el respeto a la autoridad y una idea conformista de la armonía social.
Mientras intentan buscar el equilibrio en una relación en la que China sigue dependiendo en gran medida de que Estados Unidos consuma sus exportaciones y Estados Unidos sigue dependiendo en gran parte de que China compre deuda del Tesoro estadounidense, estos dos socios tan estrechamente enlazados en época de prosperidad no tienen más remedio que intensificar sus intercambios en los próximos años. Cuando, inevitablemente, las placas de la geocivilización choquen una contra otra y generen temblores, ¿será posible que se produzca el equivalente cultural a una subducción? ¿Será posible que, por ejemplo, se extienda hacia Oriente un mayor aprecio a la libertad de expresión y hacia Occidente un mayor aprecio a la idea de gobernar teniendo en cuenta el interés común y la perspectiva a largo plazo?
Por supuesto, hay mucha historia cultural por detrás de la interdependencia actual que contribuye a la velocidad de convergencia tectónica. El antiguo periodo chino de los “Reinos combatientes” acabó con un compromiso de lograr la integridad y la estabilidad territorial que, a su vez, derivó en la atención moderna al control político y la armonía social. El camino hacia la paz tras las guerras de religión en Occidente desembocó en los ideales opuestos: tolerancia y diversidad. En la tradición de Confucio, China se ha apoyado en la ética -incluidas las obligaciones del gobernante hacia los gobernados- y la educación para que sus instituciones fueran siempre sensibles, justas y honradas. Occidente se ha basado en los controles que proporciona la democracia.
No obstante, como propone el filósofo político Daniel A. Bell, es posible ver ciertos puntos comunes en las líneas de falla.
Aunque a los occidentales nos pueda parecer ilógico, China está quizá más abierta a reformas políticas fundamentales que Estados Unidos. Dado que, en este país, el imperio de la ley se basa en la idea de que el Estado está limitado por una serie de leyes preexistentes que son soberanas, cualquier sugerencia de modificar la Constitución es anatema.
En China, por el contrario, algunos intelectuales destacan que, según la teoría del Partido Comunista, el sistema actual es la “fase primaria del socialismo”, es decir, que es una etapa de transición hacia una forma superior de socialismo. Cuando se extienda la prosperidad, la base económica cambiará, por lo que la superestructura legal y política también debe cambiar.
Eso ha hecho que algunos estudiosos confucianos contemporáneos aleguen que las nuevas instituciones para la etapa superior de desarrollo deberán diseñarse a partir de las fuentes de legitimidad propias de la experiencia china: el conocimiento meritocrático de la clase dirigente, el pueblo y la tradición.
Bell, que es profesor en la Universidad Tsinghua de Pekín, ha llevado estas ideas más allá. Propone una cámara alta meritocrática cuyos miembros sean escogidos no mediante una elección sino mediante un examen, una asamblea democrática nacional, electa, que asesore a la cámara alta sobre sus “preferencias”, elecciones directas hasta las instancias provinciales y libertad de prensa.
El “líder simbólico del Estado” saldría elegido entre los miembros más notables de la cámara meritocrática.
Esta formulación y otras similares -sobre las que está en marcha un rico debate hoy en toda China- se atienen a la idea confuciana del Gobierno meritocrático mitigado por la responsabilidad ante el pueblo, pero no totalmente dominado por ella. Da la impresión de que es precisamente el tipo de modernización política, nada occidental, que vamos a ver en China a medida que adopte su propia forma de democracia.
China necesita a toda costa un sistema de responsabilidad de ese tipo para acabar con la arbitrariedad, la corrupción y el amiguismo que han acompañado a la primera etapa del socialismo. Pero además, parece que la estrategia propuesta por Bell tendría más probabilidades de mantener la estabilidad que la democracia parlamentaria occidental, por lo que sería un cambio de rumbo aceptable para China.
Lo paradójico es que, mientras los intelectuales chinos tratan de ampliar la responsabilidad democrática a medida que los pobres adquieren más educación y prosperidad, Estados Unidos tiene el problema contrario: la excesiva atención a lo inmediato por parte de los ciudadanos de las prósperas democracias de consumo perjudica la sostenibilidad a largo plazo.
Por consiguiente, si la innovación institucional en China podría tener como centro una cámara legislativa elegida y verdaderamente dotada de poder, aunque vigilada, a Estados Unidos le vendría bien una deliberación a largo plazo como la que ofrecen órganos del tipo de una cámara alta meritocrática y una entidad con la responsabilidad de asegurar la continuidad de Gobierno, que constituye un símbolo unificador en una sociedad cada vez más variada.
Durante la primera corriente de globalización, a principios del siglo XX, Sun Yat Sen intentó fundir las instituciones de la democracia occidental con la meritocracia confuciana. Tal vez hoy, cuando el “ascenso de los demás” está desafiando el dominio de Occidente, la imaginación política pueda abrirse otra vez a ideas nuevas. En esta ocasión no se tratará sólo de que las ideas occidentales vayan hacia Oriente, sino también de que las ideas orientales vayan hacia Occidente.

Sherer visto por Paco Gómez Maza

Julio Scherer García/Francisco Gómez Maza
•Julio Scherer, periodista “incómodo”; políticamente incorrecto
•Reporterismo verdadero del espléndido hurgador de la verdad
Era una deuda de amistad, de gratitud, de cariño pergeñar breves palabras a favor de Julio Scherer García, el periodista, así, sin adjetivos, un garbanzo de a libra, en este México en donde periodismo se ha venido confundiendo con publicidad y propaganda, y el arte de contarle historias, primero a uno mismo, y luego a la gente que compra el periódico, y también al poderoso, que si hace caso o no de lo que le decimos es ya problema de él. Julio Scherer García fue mi director en Excélsior (1968-1976), el periódico más importante de habla hispana en aquellos tiempos de los gobiernos de tendencias fascistas que se agandallaban Los Pinos entre trampas y chanchullos; de las dictaduras militares, de los movimientos guerrilleros; de los movimientos estudiantiles populares en Francia, Alemania, el mundo, y el México de Olimpiadas y masacres de jóvenes y hasta mujeres embarazadas, como la matanza de la Plaza de las Tres Culturas.
Desde entonces, Julio ya brillaba en el firmamento del periodismo mundial. Pero terminó siendo un periodista incómodo, políticamente incorrecto, y el presidente Luis Echeverría, el devaluador de todo, de la dignidad de la persona humana, de los valores universales de la democracia, del peso mexicano, lo echó de la Casa Excélsior, entonces nuestra casa, y obviamente que al echarlo a él echó a la mayoría de los periodistas que hacíamos Excélsior, la primera y segunda ediciones de Últimas Noticias, la revista Vuelta, Revista de Revistas y otras muchas publicaciones, y me echó a mí, que apenas comenzaba los pininos del reportero que se consideraba un artesano de la verdad y no un licenciado en ciencias de la información o de la comunicación, ni menos un propagandista del gobierno en turno, o de los poderes fácticos del gran capital. En aquel Excélsior, estábamos dedicados, bajo la orientación, sugerencias, disciplina y ternura de Julio, a “destapar cloacas”, que esa actividad considerábamos debía ser la del reportero. El periódico era realmente el cuarto poder, la conciencia de la sociedad, el pepe grillo de los gobernantes y de los poderosos de este mundo. Y “Don Julio”, como respetuosamente le llamaban los respetuosos, siempre estaba ahí, en su despacho, saliendo y entrando, pidiendo notas, sugiriendo reportajes, enviando a enviados a los lugares más remotos del mundo para cubrir acontecimientos de corte mundial, y recibiendo las llamadas de toda clase de gente, de lectores, de amigos, de periodistas, de secretarios de Estado y hasta del presidente de la República. Se decía en tono de sorna que todos los gobiernos con su gabinete tenían que “acordar” con Julio diariamente.
Fascinantes entrevistas y reportajes, espléndidos libros, me ha legado Julio, con quien trabajé en Excélsior y luego en la fundación de la agencia informativa CISA, que ahora la llaman Apro, y en la factura de la revista, que salió dando cuenta de la gran devaluación del peso decretada por Luis Echeverría. Desde antes, Julio Scherer García, quien prácticamente nació entre los periódicos de devolución; lo primero que olieron sus narices fue la tinta, ya era el reportero estrella del periódico. Autor en una época de la entonces autorizada y la más leída columna Frentes Políticos que dicen que fundó “El Cónsul” Rogelio Cárdenas Pérez, quien después fue el fundador de otro diario que llegó a ser el mejor periódico de asuntos financieros en América Latina, y en el 94 pudo haber dado el salto hacia la gloria con la cobertura del levantamiento indio en Chiapas, El Financiero.
Julio Scherer García ha sido el periodista reportero. Implacable, seductor, agudo, de preguntas breves, precisas y concisas. De escribir elegante, claro, puntual, concreto y bello, acaba de hacer otra de las suyas. Como él lo confiesa, si tiene la oportunidad de entrevistar al diablo, va al infierno. Y fue a la guarida de “El Mayo Zambada”, en algún lugar muy bien guarecido de este país, y platicó con él, y le hizo preguntas incisivas, directas, como él las acostumbra proponer. Unas las respondió el narcotraficante; otras, se reservó su derecho a responder. Pero Julio volvió a cubrirse de gloria, arriesgando el pellejo, porque ni le gustan los guaruras, ni le atrae andar con chofer. Anda solo, pues. Y sólo acaba de dar a la opinión pública un trabajo impecable, espléndido, digno del mejor de los premios de periodismo, que ciertamente no el Nacional de Periodismo, que se entrega a aquellos reporteros que envían sus trabajos para que sean evaluados por un jurado, cuando lo que tendría que hacer la organización del premio es ella analizar el trabajo de los reporteros en el día a día, mientras estos desnudan la realidad que viven los mexicanos. Julio Scherer, vivo aún y por mucho tiempo, ha pasado ya a la historia de este triste país que se desangra por la acción inmisericorde de poderes institucionales y fácticos, en donde han muerto cerca de 20 mil personas, en tan sólo tres años y un trimestre por la locura del narcotráfico y su contraparte, en una guerra que no sólo no tendrá final, sino que está atizando el fuego y fortaleciendo a las bandas criminales, porque mientras la violencia institucional arrecia, el mercado de los estupefacientes se encarece, las ganancias de los comerciantes de lo que está considerado ilícito se agrandan como la espuma y los pagadores son muchos inocentes: adultos, hombres y mujeres; niños, niñas, recién nacidos, mujeres embarazadas. Vaya desde este espacio un saludo cariñoso a Julio. Hace ya años que no le veo ni él a mí. Pero trabajar con él, rascando la realidad y denunciándola, fue la mayor y más maravillosa experiencia de la vida, tanto la vida personal como profesional, de reportero que no quiere ser reportero a modo, ni mucho menos reportero políticamente correcto.


Secuestros SA

Publicado en Código Topo de Excélsior, 5 de abril de 2010, Pags 48-53
México vivió mucho tiempo libre del “fantasma” del secuestro. No fue sino hasta los años setenta cuando el delito de la privación de la libertad empezó a cobrar auge; entonces los secuestradores eran principalmente guerrilleros que recurrieron al rapto para financiar sus actividades clandestinas y sobretodo como un método de presión política.
Así, aquéllas personas privadas de su libertad eran un pequeño grupo de empresarios, miembros del cuerpo diplomático y políticos de primer nivel, por quienes se pedían fuertes sumas de dinero, y/o intercambio por presos políticos o bien la publicación de desplegados o la difusión de algún mensaje en radio y TV.
Fue el caso del Dr. Jaime Castejón Diez, por el que la guerrilla de Genaro Vázquez Rojas pidió una considerable suma de dinero y la excarcelación de varios presos políticos, los cuales fueron trasladados a la Habana en un avión especial. La novela Guerra en El paraíso, de Carlos Montemayor inicia precisamente con el rescate del entonces rector de la Universidad de Guerrero
Años después, en los ochenta, las denuncias por secuestro involucraron a delincuentes comunes, y sólo en algunos casos aislados se documentó una incipiente participación de grupos armados.
Según información de Instituto para la Seguridad y la Democracia AC en 25 años -entre los años 1972 y 1997-, el número de denuncias ante las autoridades pasó de 10 a mil 47, lo que representó un aumento de más del ocho mil por ciento. Y no fue sino hasta mediados de los años noventa, cuando la privación ilegal de la libertad (es un delito contemplado hoy dentro del artículo 366 del Código Penal Federal) tuvo otra explicación, ya que el móvil fue exclusivamente la obtención de grandes sumas de dinero; fue el caso del banquero Alfredo Harp Helú, liberado tras el pago de una suma que ascendió a treinta millones de dólares.

Columna Botica de Jorge Meléndez

Columna BOTICA/ de Jorge Meléndez Preciado
Arriesgarse
Ha causado polémica y neurosis la reunión entre Julio Scherer e Ismael “El Mayo” Zambada. Lo primero se dio en los medios, especialmente en Facebook; lo segundo en el círculo encargado de la seguridad de Felipe Calderón. ¿Cómo decir que es una “ridícula minoría” la que burla todas las normas de seguridad y se muestra públicamente? ¿Los barones de la droga están contra la pared, desesperados y no saben qué hacer? La fotografía de la portada en “Proceso” dice todo lo contrario. Golpe contundente a todos aquellos que combaten el narcotráfico, empezando por la Policía Federal que debería estar al pendiente de los narcos y sus desplazamientos. Por otro lado, la ocupación central del periodista es informar, no condenar ni publicitar. Aguilar Camín dice que se hace propaganda a los delincuentes, a quienes considera “hijos de puta”; ¿y los que protegen a éstos y se han enriquecido, entre ellos banqueros y políticos tan afines a intelectuales? Desprestigiar es mala práctica, más cuando un periodista de 84 años (Scherer) se atreve a ir por los caminos arriesgados y prohibidos. Otra es la posición de Raúl Trejo, quien cuestiona el breve intercambio verbal y otras formas de presentación del encuentro. Diferencias claras entre el dogma y la reflexión. Julio sabía que todo podía resultar contrario a su deseo- lo apunta en su relato-, pero se aventuró; eso es importante; lo mejor que nos tenga reservada una sorpresa. Hay un diálogo en “O Globo” con Marcola, maloso que en la cárcel ha leído como nadie al Dante, y plantea que él no tiene nada que perder y el infierno, prohijado durante lustros por los de arriba, se aproxima. Julio Scherer es un “ave de tempestades”, algunos como Blancornelas lo criticaron, pero no obstante lo que suceda, la obra de JSG será estudiada: cómo el poder e la información son fundamentales y polémicos, y lo serán.
Hora de leerlo
El asunto no es menor. Carlos Monsiváis tiene una fibrosis pulmonar, cuando menos. Algo que no es fácil de solucionar. Extrañan, por eso, las versiones que pronto regresará a casa. La semana pasada no entregó sus colaboraciones a “El Universal” y “Proceso”. Mientras se hacen apologías y denuestos por qué sí, lo mejor es entrarle a su libro reciente: Apocalipstick (Debate), donde el peralvillense muestra los avances y problemas en que vivimos. Pareciera que estamos en la zona más nebulosa, aunque hay esperanzas. Me parece que su apartado “Variedades del México Freudiano”, es de lo mejor, y muy apresurado su elogio a Paquita la del Barrio (páginas 126 a 130), la mujer que satanizó a los gay que adoptan. Pero ya se sabe, las preferencias de cada uno son en muchas ocasiones la cruz que luego debemos soportar. Que se recupere.
Enredo
El procurador del Edomex, Alberto Bazbaz, mostró ampliamente la inutilidad de una administración en tiempos de crisis. ¡No supo realmente qué hacer ante el asunto de la niña Paulette! Los mensajes son contradictorios todos los días y la ciencia no solucionará la maraña que hizo el jovenazo. Una muestra que Enrique Peña Nieto se mantiene en base a la publicidad, ya que cuando tiene dificultades se paraliza. Lo mismo al enfrentar las contingencias que explicar sus yerros. Para muestra buscar en You Tube la entrevista que hace tiempo le hizo Jorge Ramos; de pena ajena.
Marcha atrás
En cuanto el Vaticano, por medio de Benedicto XVI, condenó a los pederastas, el arzobispo Primado de México, Norberto Rivera, lo secundó. Claro que ambos son interrogados por casos en Alemania y México, los cuales dejaron pasar o hasta protegieron. Acá el asunto del cura Nicolás Aguilar, quien recibió apoyo de Rivera, no puede olvidarse, Claro, para muchos, hay un “ataque” a la Iglesia. Autocrítica jamás.
Preferidos
Felipe Calderón tiene algunos escritores favoritos: Héctor Aguilar Camín, Ángeles Mastretta, Enrique Krauze, Gabriel Zaid y García Márquez, entre otros. Películas: “La misión”, “El paciente inglés”, “Los infiltrados” y “El padrino”. Música: “Pirekuas”, “Mexicanto”, et al. Y dicen, maneja Twitter, Facebook, You Tube y otras herramientas modernas. Se insiste que obtuvo una maestría en Harvard; cuando preguntamos el nombre de su tesis y otras cuestiones hubo silencio. Buen retrato.

jamelendez44@gmail.com

Aclaración de Pepe Barba

Una aclaración de José Barba
Columna La historia en breve/Ciro Gómez Leyva
Milenio Diario, 2010-04-05
Sobre mi artículo del miércoles 31, recibo esta aclaración de José Barba, líder intelectual y representante del valeroso grupo de víctimas de Marcial Maciel, que en 1997 denunció públicamente sus abusos.
“La última línea, como en el soneto, puede enaltecer o destruir un texto. O un buen nombre. Fácil evitar perjuicios. No remediarlos. Al vendaval de críticas contra dirigentes de los Legionarios de Cristo (LC), nuestro amigo Ciro afirmó (31 de marzo) guiarse en este asunto por un supuesto perdón mío adelantado (para quienes han destrozado humanamente a varios ex LC inocentes). Nunca expresé ese perdón. Y desmentí ese dicho, por teléfono, antes y después de su artículo.
“Memorioso, no recuerdo haber comprometido ningún perdón, ni personal ni grupal. Antes de conocer a Ciro, yo había expresado al periodista Salvador Guerrero: ‘Un cristiano puede perdonar, pero habiéndose agraviado, en nosotros, a la sociedad, no podemos arrogarnos el perdón social que sólo a ella corresponde’ (La Jornada, abril, 1997). Me esfuerzo por no poder no ser bien entendido. En esto pienso igual que hace 13 años. Jesús y Epicteto sostienen más tiempo la constancia de muchos. Debiendo ser paloma-serpiente, ¿por una taimada retórica religiosa perderíamos el derecho ciudadano de reparación? Un malentendido ajeno, aunque excusable, no nos muda ni ser ni juicio. Marcial Maciel desapareció. Vive su irredenta metástasis en el cuerpo de una LC psicológicamente activa.
“El Partenón, próximo, me urgió a llamar a un grave ofensor para perdonarlo. Extraños vasos comunicantes de la gratuidad de la experiencia estética y del acto moral. ¿Este sentimiento a quién priva de un derecho vital?
“Para unos, asunto de trabajo; para otros, causa de vida, hombres de buena fe, mantengamos el periodismo alerta y trascendente. Agradezco a Ciro este espacio.”

Unificar la policía

Los presidentes de las comisiones de la Defensa Nacional y Derechos Humanos, Ardelio Vargas Fosado y Rubén Moreira Valdez, respectivamente se pronunciaron a favor de analizar a fondo la decisión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) para crear la policía única y unificar la fuerza pública en 32 corporaciones estatales.
El diputado Vargas Fosado (PRI), afirmó que implantar un modelo de policía única estatal permitirá ordenar y eficientar a las corporaciones, lo que a su vez propiciará los cambios pertinentes para que el Ejército retorne a los cuarteles a sus funciones.
“Ese es uno de los caminos que tenemos que seguir para eficientar el trabajo de las policías locales. Permitirá que el Ejército vaya retornando o yéndose a auxiliar a otras regiones del país y regresar a sus funciones”, reiteró.
Consideró que la actual modalidad de policías municipales es inoperante, pues no brinda poder de reacción ante el combate contra el crimen organizado, ya que existe una “dispersión impresionante entre los mandos, además de que no se cuenta con un perfil unificado. No podemos capacitarlo porque no tienen perfiles homogéneos y carecen de equipamiento”.
Igualmente, dijo Vargas Fosado, se optimizarán los recursos del presupuesto, evitando así los subejercicios en la materia como los hay en el actual Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Ardelio Vargas afirmó que sería darle continuidad a la estrategia en contra del crimen organizado que el gobierno federal emprendió. “Para que desde el reclutamiento y preparación se blinde a los elementos ante cualquier riesgo de corrupción a estas corporaciones”, destacó.
La corrupción es un riesgo, dijo, no sólo en los policías municipales, está en todos los niveles, hay policías federales, militares, funcionarios. “El crimen organizado tiene una capacidad de corrupción impresionante y debemos hacer una policía que tenga un espíritu de cuerpo, con arraigo y se sientan orgullosos de pertenecer a ese cuerpo de seguridad”.
Es fundamental, acotó Vargas; el tema es central y parte de la estrategia de darle verticalidad al mando en atención al fenómeno del crimen organizado. “Compactar a las policías en policías estatales, que cada entidad federativa tenga una sola”, argumentó.
Por su parte, el diputado Rubén Moreira Valdez (PRI), apuntó que la propuesta se debe tomar en cuenta, toda vez que la situación de inseguridad que reina en el país exige soluciones a la brevedad, además, dijo, se deben tomar en consideración las opiniones de los alcaldes.
“Que se analice a la luz de las experiencias en el mismo país y en otras épocas de nuestra nación y experiencias internacionales, y que se escuchen a los presidentes municipales, pues en todo caso es una reforma al artículo 115 constitucional”.
Afirmó que una medida inmediata en el combate contra el crimen organizado es que el Ejército regrese a los cuarteles, “porque no le corresponden tareas de seguridad pública; esa tarea es de las policías”, sostuvo.
Un elemento a discusión, señaló el diputado del PRI, es que las policías municipales son ineficientes para el combate al narcotráfico. La respuesta es sí, porque no están hechas para esto, si ése es el parámetro sobre el cual se requiere medir la eficiencia de los municipales pues creo que no es correcto”, argumentó.
En materia de derechos humanos, apuntó Moreira Valdez, dijo que la violación de éstos debe ser castigada, además de que debe atender las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
“Los derechos humanos se violan de una manera que es imposible no reparar en ello, lo dicen los medios, la sociedad, los políticos y los hechos tan contundentes”, alertó.