18 ago. 2010

Reunión en SLP

Diversas intervenciones en la Reunión Plenaria, Diputados Federales LXI Legislatura; SLP 
-MODERADOR: Toma la palabra el ciudadano Diputado Francisco Javier Ramírez Acuña, Presidente de la Mesa Directiva de la Honorable Cámara de Diputados.
-DIP. FRANCISCO JAVIER RAMÍREZ ACUÑA: Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Felipe Calderón Hinojosa; señora Margarita Zavala; señor licenciado Francisco Blake Mora, Secretario de Gobernación.

Señor Diputado César Nava Vázquez, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de nuestro Partido Acción Nacional; Diputada Josefina Vázquez Mota, Coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional.

Licenciado Emilio González Márquez, Gobernador Constitucional del Estado de Jalisco; licenciado Marco Antonio Adame, Gobernador Constitucional del Estado de Morelos; señor licenciado Juan Manuel Oliva, Gobernador Constitucional del Estado de Guanajuato; señor licenciado Guillermo Padrés Elías, Gobernador Constitucional del Estado de Sonora; licenciado Guadalupe Osuna Millán, Gobernador Constitucional del Estado de Baja California; señor licenciado Gabino Cué, Gobernador Electo del Estado de Oaxaca; licenciado Rafael Moreno Valle, Gobernador del Estado de Puebla, Gobernador Electo; licenciado Mario López Valdez, Gobernador Electo del Estado de Sinaloa.

Compañeros candidatos a Gobernadores en las elecciones pasadas: Xóchitl Gálvez, gracias por acompañarnos; José Rosas Aispuro. Gracias por acompañarnos.

Senador Alejandro Zapata Perogordo. Gracias por estar con nosotros. Francisco Salazar Sáenz, Vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; Dolores del Río Sánchez, Secretaria de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Amigos todos:

Esta Reunión Plenaria del Partido Acción Nacional, coincide con la conclusión del primer año de trabajo de la LXI Legislatura, en la cual, Diputado Francisco Javier Ramírez Acuña, Presidente de la Mesa Directiva de la Honorable Cámara de Diputados.

Quiero agradecer a la coordinadora de nuestro Grupo Parlamentario, nuestra compañera Diputada Josefina Vázquez Mota; al señor Presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Diputado César Nava Vázquez, y de manera muy especial, a cada uno de ustedes, compañeras y compañeros legisladores, el apoyo que me brindaron para ser Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en este primer periodo legislativo.

No fue un año fácil. El contexto político que se vive en el país, siempre se verá reflejado en las Cámaras del Congreso de la Unión. Como era de esperarse, los problemas coyunturales de México llegaron hasta la Tribuna de San Lázaro, pero juntos, dimos cauce; le dimos alternativas y solución a los conflictos que llegaron a la Cámara de Diputados.

Desde la Presidencia de la Cámara colaboramos con la Coordinadora de nuestro Grupo Parlamentario y mantuvimos un cordial diálogo con el Gobierno Federal; trabajamos en conjunto todas las trincheras de Acción Nacional, concluyendo de manera satisfactoria este primer tercio de la LXI Legislatura.

Todos fuimos testigos de cómo el factor numérico de representatividad en la Cámara, que a primeras luces parecía una desventaja, se fue convirtiendo momento a momento en una fortaleza que dio a nuestro Grupo Parlamentario una gran cohesión.

Como en todo proceso, hubo acomodos, cambios de directrices, la imperiosa necesidad de un aprendizaje inmediato que respondiera de forma simultánea, a la constantemente cambiante arena política.

En esta dinámica, tanto el liderazgo de nuestro Jefe Nacional, como la visión estratégica de nuestra Coordinadora, la especialización en la toma de decisiones de nuestros vicecoordinadores, y el incansable trabajo de análisis político y deliberativo de todos y de cada uno de ustedes, lograron, sin duda, posicionarnos como un Grupo Parlamentario propositivo en busca del bien común.

Desde la Presidencia de la Cámara, trabajamos para fomentar la productividad legislativa y promovimos la austeridad, tanto en la propia Mesa Directiva, como en la Cámara, en general.

Los números son fríos, porque reflejan solamente lo cuantitativo; mientras que nuestro quehacer es dinámico, candente, emotivo y, sin embargo, es preciso que destaquemos que durante el año legislativo que pasó, sostuvimos un total de 65 sesiones, sumando 336 horas de trabajo del Pleno.

Se presentaron un total de mil cuatro iniciativas durante este año; recibimos 86 minutas del Senado de la República; tuvimos mil 887 puntos de acuerdo presentados, muchos de ellos, resueltos en el Pleno, y que, en ocasiones, nos generaron profundas discusiones, debido a su contenido y a nuestro decidido apoyo al Gobierno de la República y a nuestro Presidente. También aprobamos siete nuevas leyes y cuatro reformas constitucionales.

En la Conferencia para la Dirección y Programación de los Trabajos Legislativos, que también encabeza el Presidente de la Mesa Directiva, y es el órgano de Gobierno, en la cual se establece el Programa Legislativo, los periodos de sesiones, el calendario para su deshago, la integración básica del Orden del Día, así como las formas que seguirán los debates, las discusiones y las deliberaciones del Pleno, logramos alcanzar siempre acuerdos importantes para el desempeño de esta Legislatura.

Se acordó que la Síntesis Informativa que se envía hoy por vía electrónica a los correos de los diputados, y se cancelara la versión impresa; hecho que significó un ahorro de cerca de once millones de pesos anuales.

Se aprobó el acuerdo por el que se establecen las normas relativas al funcionamiento de las Comisiones y Comités de la Cámara de Diputados; instrumento que ha sido de gran utilidad para los trabajos cotidianos de ustedes, en las Comisiones y Comités a que pertenecen.

Por primera vez, se aprobaron los indicadores de desempeño y productividad de las Comisiones Ordinarias, en los cuales se fijan parámetros mínimos de cómo deben de funcionar las Comisiones. Si bien es cierto que no se puede homogeneizar el trabajo de éstas, porque cada Comisión tiene una peculiaridad especial; sí es un primer ejercicio que nos permite hacer más eficaz nuestro trabajo en Comisiones.

Vale la pena destacar, compañeras y compañeros, que en este año legislativo, logramos disminuir el gasto de la Cámara de Diputados en cerca de 500 millones de pesos, respecto al gasto total del año inmediato anterior.

Aún tenemos mucho que hacer desde estos importantes órganos de Gobierno de la Cámara. Sin embargo, los diputados del Partido Acción Nacional podemos estar seguros de que en este primer año de ejercicio, hemos avanzado de manera muy importante.

Hoy nos encontramos en la recta final del Gobierno del Presidente Felipe Calderón, a tan sólo dos años de las elecciones presidenciales; lo que nos obliga a hacer un alto en el camino para reflexionar sobre lo que nuestro país, nuestro partido y nuestra bancada están demandando de nosotros, y lo que el pueblo requiere de cada uno de los que participamos.

Es tiempo de aquilatar nuestros logros, pero también de analizar nuestros errores y aprender de ellos para así fortalecernos y poder concretar el proyecto democrático de Acción Nacional, a favor de todas y de todos los mexicanos.

Es tiempo de trabajar por la unidad de nuestro partido. No podemos librar una batalla externa de manera seria, si estamos ocupados en batallas internas. Podemos tener diferencias de opinión y debatirlas entre nosotros, pero es fundamental que trabajemos por privilegiar la unidad para poder dar fortaleza y solidez a nuestra Institución.

Hoy más que nunca, los diputados Federales de Acción Nacional tenemos que redoblar esfuerzos para acompañar, facilitar, difundir y dar seguimiento a las políticas públicas emanadas del Gobierno de nuestro partido, no de manera simplista, sino verdaderamente convencidos del cambio estratégico que el Gobierno del Presidente Calderón está generando para nuestra Nación.

No podemos olvidar que todos nosotros formamos parte de un mismo equipo, por lo que es fundamental que fortalezcamos la comunicación y coordinación entre nuestra bancada, nuestro partido y nuestro Gobierno. Si mantenemos un trabajo unido entre bancada, partido y Gobierno será, sin duda, más fácil alcanzar nuestros objetivos e ideales partidistas y podemos dar mejores resultados a la ciudadanía.

Quiero reconocer a mis compañeros diputados Francisco Javier Salazar Sáenz y a la Diputada María Dolores del Río Sánchez, todo su apoyo en la toma de decisiones y en la conducción de las Sesiones del Pleno, así como en las reuniones previas de integración del Orden del Día.

Ambos aportaron mucho a la labor de la Mesa Directiva, con su serio análisis legislativo y sus atinadas intervenciones, que reflejaron siempre las posturas de nuestro Grupo Parlamentario.

En congruencia, nuestros principios partidistas, nuestro trabajo en la Mesa Directiva fue siempre apegado a derecho, con base en lo dispuesto por la Constitución General de la República; por lo establecido en el Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso, los Acuerdos Parlamentarios y, en última instancia, buscando el consenso con los coordinadores.

A lo largo de su vida, Acción Nacional siempre ha pugnado por la legalidad, por el Estado de Derecho y por la vigencia de un régimen democrático.

Por eso, cuando ocupamos espacios de representación popular, actuamos en consecuencia, siendo fieles a dichos valores. Con la conducción de la Mesa Directiva, elevamos el debate parlamentario, fortalecimos el pluralismo y contribuimos a que el Congreso colabore en la solución de los problemas del país.

Gracias por su apoyo.

-MODERADOR: Hace uso de la palabra el ciudadano licenciado César Nava Vázquez, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional.

-LIC. CÉSAR NAVA VÁZQUEZ: Muy estimado señor Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa; muy querida Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa de nuestro Presidente Calderón; muy querida Josefina Vázquez Mota, Coordinadora de nuestro Grupo Parlamentario; muy estimado Francisco Ramírez Acuña, Presidente de la Mesa Directiva de esta Cámara de Diputados.

Compañeros integrantes del presídium; muy estimado Secretario Blake; queridos compañeros; estimados Gobernadores que nos acompañan. El Gobernador Oliva, el Gobernador Osuna Millán, el Gobernador González Márquez, el Gobernador Padrés, el Gobernador Adame, que también nos acompaña.

Muy estimados también Gobernadores Electos que nos acompañan. Muy estimado Mario López Valdez, Gabino Cué. Bienvenidos, esta es su casa.

Saben, como ha sido desde el principio, que estamos dispuestos a apoyar la plataforma ciudadana, el movimiento cívico que lograron despertar en sus estados. Saben que nunca les hemos puesto condiciones, y saben que jamás lo haremos ahora.

Esta es su casa, cuenten con nosotros; cuenten con nuestro respaldo para llevar a cabo el proyecto político que enarbolamos, que postulamos y que el voto ciudadano eligió para los estados de Oaxaca y de Sinaloa.

Muy estimados también, candidatos Xóchitl Gálvez, de Hidalgo; José Rosas Aispuro, de Durango. Gracias por acompañarnos. Han hecho una campaña ejemplar y nos sentimos orgullosos de tenerlos aquí.

Estimados compañeros. No habíamos tenido la oportunidad de reunirnos todos, desde finales de abril; sin embargo, pudimos vernos durante los pasados meses en campaña. Nos encontramos en todos los estados, lo mismo haciendo labores de vocería, de representación jurídica, de representación política, de trabajo de tierra, de candidatos. En fin.

Todos tomaron su trinchera, todos tomaron el espacio que les correspondía, y hoy podemos decir que la labor ha sido cumplida. Gracias a cada uno de ustedes, gracias a su esfuerzo, gracias a su trabajo, hoy hemos cosechado victorias en las que siempre creímos, por las que siempre trabajamos y que hoy nos tienen aquí reunidos con un ánimo renovado, con un espíritu nuevo dispuestos a enfrentar los siguientes retos que se aproximan.

Me da mucho gusto estar aquí, en esta Reunión Plenaria, que cobra una especial relevancia por el momento que está viviendo el país. Hace algunos meses nos reunimos en Puebla para hacer un balance de nuestro trabajo y establecer nuestra agenda para el periodo legislativo que comenzaba.

Recuerdo, señor Presidente Calderón, que en aquella ocasión, avizoró que en 2010, sin duda, nos iría mejor. Hoy estamos aquí, orgullosos, porque obtuvimos resultados que nos colocaron nuevamente como el partido competitivo y ganador que siempre hemos sido y que siempre queremos ser.

Con el apoyo de más de cinco millones de ciudadanos que votaron por nosotros y por nuestros aliados en el pasado proceso electoral, logramos que la alternancia llegara a Oaxaca, Puebla y Sinaloa; y también, conseguimos niveles de competencia inigualables en Estados como Veracruz, Durango e Hidalgo.

Este avance permite que la democracia siga fortaleciéndose en nuestro país y que cada vez más mexicanos conozcan opciones distintas de Gobierno. Como lo hemos mencionado en varias ocasiones, la democracia en Acción Nacional no es solamente nuestro origen, sino también nuestro destino.

En Acción Nacional, también hemos distinguido con claridad, la diferencia entre lo electoral, y el trabajo que debemos hacer como partido para que México salga adelante. El capítulo electoral del 4 de julio ha quedado atrás, y hoy seguimos impulsando la agenda de cambio y transformación que tanto necesita nuestro país.

Ha llegado la hora, tanto en lo Federal como en lo local, de impulsar los acuerdos con los que aseguremos que esos triunfos se reflejen en mejores leyes.
Los acuerdos con los que garantizaremos desde los distintos congresos, que está alternancia se traducirá en una mejor calidad de vida para los ciudadanos.

Es tiempo de generar esos acuerdos en los que sigamos demostrando que las distintas fuerzas políticas del país somos capaces de dejar de lado nuestras diferencias, para unirnos en torno a lo que es mejor para México. Que ese espíritu de trabajo conjunto y coordinado de diálogo y acuerdo, sea el que distinga a los legisladores emanados de Acción Nacional.

Aquí es donde nuestro origen cobra mayor sentido. Los diputados del PAN tenemos un papel fundamental en la consolidación de las políticas públicas que mejoren las condiciones de vida de nuestras familias en toda la República.

Hoy, México requiere una política de Estado en materia de seguridad, y es desde el Congreso, donde tendrán que darse las reformas que permitan seguir adelante con esta lucha que ha emprendido el Presidente de la República, desde el inicio de su Gobierno. Desde un principio acompañamos al Ejecutivo en este desafío, y hoy reiteramos nuestra convicción de seguir adelante.

Quiero decirle, señor Presidente, que en el PAN apreciamos su valentía y determinación para combatir al flagelo de la delincuencia. Esta lucha no podía ser postergada ni un minuto más, y estamos seguros, desde el principio, que se han tomado y se seguirán tomando las mejores decisiones.

Los diputados de Acción Nacional, reconocemos la convocatoria que se hizo en días pasados para llevar a cabo los Diálogos por la Seguridad; ya que este ejercicio ha permitido que todos los actores de la sociedad puedan manifestar su punto de vista públicamente, sobre lo que mejor conviene para enriquecer la política de seguridad pública que ha encabezado su Gobierno.

El espacio de diálogo y debate que se tuvo en los foros, refleja la tradición demócrata de un Gobierno humanista que siempre antepondrá los mejores intereses de la Nación sobre agendas particulares, a fin de garantizar que los mexicanos podamos vivir en paz.

Estoy convencido que hemos dado los pasos correctos para construir una auténtica política de Estado en materia de seguridad, que trascienda periodos sexenales y que genere resultados en el corto, mediano y largo plazo.

Una de las reflexiones más importantes en estos foros, es que sólo unidos lograremos ser más contundentes en la lucha contra el crimen organizado. La corresponsabilidad que exista entre poderes y órganos de Gobierno, será fundamental para frenar el avance de la delincuencia en todo el territorio nacional.

Los diputados del PAN, estamos en pie de lucha para defender el patrimonio y la seguridad de todas las familias mexicanas. Haremos lo necesario para llevar a cabo las reformas que permitan una mejor coordinación de acciones entre Gobierno Federal, los gobiernos estatales y los gobiernos municipales.

En lo particular, reitero la intención de nuestro partido para impulsar el modelo de policía única en los estados, lo que representará pasar de más de dos mil mandos policiacos locales, a solamente 32.

Esta reforma, con los matices y adecuaciones que sean necesarios, hará que fortalezcamos a las policías en los estados y logremos la coordinación más eficiente entre más de 430 mil elementos de policía, que hoy actúan de manera local, en forma aislada y sin coordinación con las Fuerzas Federales.

Nuestro objetivo de esta lucha es preservar las condiciones democráticas y el Estado de Derecho. Los panistas sabemos que nos debemos a la democracia, y así lo somos desde el origen.

Sabemos también el valor de las instituciones de nuestra joven democracia. Estamos conscientes de cuánto esfuerzo y sacrificio ha costado construir el México de hoy, porque hemos estado siempre en la primera línea para contribuir con nuestro trabajo.

No dejaremos que este México de libertades caiga en manos de quienes intentan arrebatarnos estas décadas de entrega y sacrificio. No permitiremos que aquello alcanzado por las mujeres y los hombres de bien, caiga en manos de quienes pretenden imponer la ilegalidad y arrebatarnos lo ya conseguido en la ruta de la democracia.

Desde el Congreso, trabajaremos para consolidar un México institucional, que tenga una política de prevención y de adaptación efectiva; un México con mecanismos de evaluación y control de la policía; y un México donde la corresponsabilidad sea el eje central de nuestras acciones.

Los diputados del PAN construiremos desde la Cámara de Diputados, la parte que nos toca de una Política de Estado en materia de seguridad pública; por ello, impulsaremos una agenda clara, concreta y específica, que será discutida en estos días; una agenda para dar a las fuerzas Federales, estatales y municipales mejores herramientas para librar esta lucha contra el crimen organizado.

Sólo con generosidad lograremos que nuestro país salga adelante. Ha quedado claro que es tiempo de dejar atrás el capítulo electoral y es la hora de sumar y de construir acuerdos.

El PAN reitera su compromiso por la paz y la seguridad democrática de México. Actuaremos siempre por los mejores intereses del país, con visión de Estado y apegados siempre al legado humanista y ciudadano, que da sentido a nuestra existencia como partido. Sabemos la magnitud del reto y estaremos a la altura de las circunstancias.

De este modo, con la defensa de nuestras instituciones, con la certeza de que sólo en un México de leyes podremos vivir en paz, damos inicio y damos continuación a esta Reunión Plenaria, de la que estoy seguro, surgirán las propuestas para seguir honrando una de las tradiciones más valiosas de nuestro partido, la de contar con las y los mejores representantes para hacer del diálogo, ese alto valor de la democracia, el agente principal de los cambios que aún quedan pendientes.

Hoy como hace casi 71 años, y como siempre, vamos juntos, amigas y amigos, compañeros; vamos juntos por lo que sea mejor para México.

-MODERADOR: Toca el turno en el uso de la palabra a la ciudadana Diputada Josefina Eugenia Vázquez Mota, Coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en la Honorable Cámara de Diputados.

-DIP. JOSEFINA EUGENIA VÁZQUEZ MOTA: Señor Presidente. Queremos agradecerle a nombre de todo nuestro Grupo Parlamentario su presencia, su compañía, su aliento en esta III Reunión Plenaria que, sin duda, nos toca enfrentar en un México de momentos desafiantes y de definiciones que no pueden seguir esperando.

Querida Margarita. Gracias también por acompañarnos.

Secretario de Gobernación, es un honor recibirlo en esta Sesión Plenaria; a nuestro Presidente Nacional del Partido Acción Nacional. Gracias, querido César por acompañarnos.

Y saludo, y de verdad apreciamos la presencia de los señores Gobernadores, muchas gracias, de Baja California, Guanajuato, de Jalisco, de Morelos y del Estado de Sonora. A los señores Gobernadores Electos ya, del Estado de Oaxaca y también de Sinaloa. Y el día de mañana tendremos la presencia del Gobernador electo del Estado de Puebla.

Hemos tenido un panel que, me parece, nos ha dejado un gran sabor de boca y, particularmente, una apuesta importante de esperanza.

Querida Xóchitl gracias por acompañarnos; José Rosas Aispuro, igualmente. Y un reconocimiento a esta apuesta por la democracia y las libertades.

Querido Senador Alejandro Zapata, que no solamente es oriundo de San Luis Potosí, sino también, él tiene hoy la representación del Senado de la República de nuestro Grupo Parlamentario y, a través de tu conducto, hacemos llegar un saludo muy cariñoso al Coordinador, Gustavo Madero.

Compañeras y compañeros Diputados; amigos de San Luis Potosí:

Gracias por su hospitalidad y generosidad. Esta tierra de San Luis Potosí es donde se inició la lucha cívica del México moderno, y donde las mujeres conquistaron, por primera vez, el derecho al voto. Entre otras razones, por eso resolvimos que nuestra III Plenaria fuese justamente en San Luis Potosí. Gracias por ser nuestros anfitriones y por el cariño con que nos han recibido también.

Muy queridas legisladoras y legisladores:

Hoy el país se encuentra en una encrucijada. Nuestra historia ha sido de personalidad hacia ratos, y en otros momentos de instituciones.

Hoy sabemos que nuestra debilidad es fundamentalmente institucional. Hoy tenemos que optar por instituciones o liderazgos e intereses personales y de grupo; tenemos que optar por un crecimiento económico con base en reformas o por inercias que ya resultan insuficientes.

Por un país para la gran mayoría de los mexicanos, o por un país con privilegios para muy pocos. Un México a salvo de la inseguridad, con la pérdida de nuestras certezas y márgenes de libertad. Sólo con instituciones fuertes dejaremos de ser rehenes de la coyuntura, y millones de mexicanos tendrán la certidumbre de un rumbo más claro.

Y justamente, porque estamos convencidos de que es el tiempo de las instituciones, quiero manifestar públicamente nuestro respaldo al Presidente de México, sin titubeos, sin duda alguna, en la lucha por librar al país de las mafias del crimen organizado.

Señor Presidente:

El Grupo Parlamentario, señor Presidente, sin duda, respaldamos su esfuerzo, su compromiso y valor; respaldamos su determinación de legarles a nuestros hijos un país en paz y con apego a la ley.

Felicitamos también, la reciente convocatoria a los Diálogos por la Seguridad y, al propósito, de sentar las bases de una política de Estado. La respuesta positiva de diferentes sectores sociales y políticos a su llamado, es muestra de que los mexicanos sí estamos dispuestos a hacer nuestra, también, esta lucha contra la inseguridad, y asumir nuestra propia responsabilidad. Urge ahora, aprovechar esta disposición para que los diálogos se traduzcan en políticas concretas.

Los legisladores de Acción Nacional reconocemos, como siempre lo hemos hecho, a las Fuerzas Armadas y a los que han estado al frente de esta decidida contienda.

El éxito de esta lucha significará una nueva independencia para México: liberar a la sociedad mexicana del yugo al que nos quiere someter la delincuencia.

Debo decir también, que si bien hemos paleado rezagos, no hemos logrado construir una plataforma de crecimiento, aún de largo plazo. Llevamos lustros perdiendo oportunidades por diversas razones.

No por casualidad el país sufre niveles elevados de pobreza, y aúna una capacidad limitada de resolverla a la velocidad que estamos obligados.

Durante el Siglo XX, México creció prácticamente nada por 30 años. Crecimos 25 años agotando el campo, 15 años agotando el crédito y los últimos 30 años agotando el petróleo.

Es imprescindible dejar de vivir en un pasado que nunca fue, como algunos pretenden imaginarlo, o lo que es peor, que intentan regresar a él. Hoy digo y lo digo con firmeza, son actores y grupos que con maquillaje de modernidad pretenden convencer, aunque en el fondo, en casi nada, han modificado su convicción de un México atado al pasado.

Hoy enfrentamos riesgos reales de una muy grave regresión democrática, con distancia de los ciudadanos, con disposición a reinstaurar prácticas y costumbres autoritarias que ya creíamos superadas.
Existen hoy en algunas entidades del país, expresiones claras de vicios y prácticas autoritarias. Hoy advertimos y alertamos sobre la intención de impulsar cambios estructurales, que significan francos retrocesos. El autoritarismo y la regresión democrática, tocan la puerta de algunos Congresos locales y entidades del país.

Hay imperativos que no podemos desdeñar: el crecimiento económico, el compromiso para fortalecer la vida institucional y la urgente construcción de ciudadanía.

En relación al primero. Es inaplazable elevar las tasas de crecimiento del país; es inevitable poner al descubierto intereses particulares, clientelares o corporativistas. La recesión del año 2009 arrastró a todo el mundo, y con mayor fuerza a los países que tenemos una relación amplia con los Estados Unidos.

En México y lo reconocemos, señor Presidente, se decidió enfrentar esta crisis que llegó de fuera, con todas las herramientas disponibles y también con responsabilidad. El proceso de recuperación en México ha sido más acelerado que en los Estados Unidos, de forma que hemos alcanzado la mayor penetración en el mercado estadounidense desde la Firma del Tratado de Libre de Comercio.

Los empleos perdidos durante el año 2009, de seguir la actividad como hasta el momento, se recuperarán por completo en este año. Sin embargo, recuperar lo perdido en la crisis, no significa que nos sintamos todavía satisfechos. Hace tiempo que el crecimiento no es suficiente y la culpa tampoco viene del exterior.

No es posible que nuestra economía crezca a ritmos elevados en el Siglo XXI, cuando se mantienen esquemas laborales que impiden la competitividad de las empresas y que resultan muy costosas para los propios trabajadores.

Cuando no logramos concretar, del todo, nuevas leyes de competencia o de carácter fiscal que amplíen oportunidades de inversión, fortalezcan la Hacienda Pública y respondan a la exigencia de millones de mexicanos.

Cuando se mantienen privilegios y prebendas que hace años eliminaron los países prósperos, o cuando en, no pocas ocasiones, ciertas autoridades optan por el autoritarismo, la discrecionalidad y la no rendición de cuentas.

El próximo Periodo de Sesiones del Congreso tiene como tarea prioritaria, tenemos como tarea prioritaria, pero de ninguna manera exclusiva, la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación.

En esta negociación, Presidente, buscaremos, por lo menos tres criterios:

Primero. Que sea un instrumento para la equidad; que sea una palanca para el desarrollo económico del país; y que se ejerza con responsabilidad y transparencia.

Hay quienes afirman que los gobiernos emanados de Acción Nacional hemos estado lejos de los más pobres; hemos estado lejos de lo social. Esto es falso. Nunca la política social ha tenido mayor respaldo que hoy en día. Las apuestas de la política social emprendidas hasta ahora, han permitido que la gente en lugar de pedir pueda empezar a decidir.

Hoy reitero que la apuesta más importante del PAN es la ampliación de las libertades para millones de mexicanos.

El Generalísimo Morelos proclamaba allá, en Apatzingán, que había que moderar la indigencia de muchos y la opulencia de pocos. Esta divisa debe seguir guiando a todas las autoridades de Gobierno y a todos los sectores de nuestro país, no sólo para honrar la libertad, también como un deber moral.

Es urgente seguir insistiendo en la creación de ingresos, para abrir poderosas puertas de salida a la pobreza. La educación, la salud, los derechos de propiedad y la vivienda, entre otros, están en el centro de este México posible, con el que hemos soñado y estamos construyendo.

Nadie pone en duda la importancia de los liderazgos con rumbo y decisión. Pero ha llegado el momento de reconocer que no existen los salvadores. El Mesías es una gran idea filosófica, pero no es un buen fundamento para el desarrollo de un país.

Nuestro camino es el de las instituciones, que le den vida y oportunidad de florecer a todos los mexicanos, a los que viven en la Sierra de Oaxaca; a las mujeres que están en Puebla, que están en Guanajuato, o que están en Sinaloa; a los hombres que tienen que salir del país para buscar mejores horizontes.

El tercer gran desafío, es que debemos construir ciudadanía. Es hora de construir a partir de los ciudadanos. En las elecciones recientes pudimos atestiguar que los ciudadanos saben distinguir, que tienen capacidad de protesta, que en sus manos está la posibilidad real del cambio, rechazan los cacicazgos y cobran facturas por la corrupción, el despotismo, la impunidad y la imposición de candidatos, a modo de los Gobernadores en turno.

Los desafíos planteados por la ciudadanía nos convocan a Acción Nacional a un análisis cuidadoso de lo que debemos continuar y lo que debemos evitar.

Nuestro partido ganó la Presidencia justamente por escuchar a los ciudadanos. Hoy debemos seguir siendo la respuesta de los ciudadanos para los propios ciudadanos.

Vamos a respaldar a nuestros Gobernadores Electos. Hoy me parece, y lo decíamos hace un par de horas, señor Presidente, que hizo favor Margarita también de acompañarnos; que uno de los grandes festejos del Bicentenario es esta alternancia democrática en estas entidades del país.

Festejo, en lo personal, pero creo que muchos festejamos que tal vez uno de los grandes regalos al Bicentenario es haber liberado a Oaxaca. Y que Oaxaca sea hoy una apuesta de libertad y democracia, que no había sido posible construir. Lo mismo podemos decir, Presidente, de Sinaloa, podemos decirlo de Puebla, y de otras entidades del país.

Vamos a respaldar a nuestros Gobernadores Electos. Y también esperamos de ellos estos gobiernos que respondan a la esperanza y a los anhelos.

Quiero agradecer a nombre de todo nuestro Grupo Parlamentario, a quienes ganaron los procesos electorales, a quienes provocaron movimientos ciudadanos sin precedente, que marcan una historia de antes y después, haber sido sembradores de esperanza y de nuevo aliento para México.

Desde la Cámara de Diputados impulsaremos y defenderemos, como hemos hecho hasta ahora, las propuestas e iniciativas del Ejecutivo. Pero quiero decirlo, con el mismo énfasis, que también daremos gran peso y consideración a las agendas regionales, a los asuntos que preocupan a los ciudadanos de nuestros distritos, de nuestros estados.

Las diputadas y los diputados han caminado en sus distritos. Defenderemos desde la Tribuna lo que reclaman nuestro ciudadanos, y también, en las iniciativas de ley.

Hoy sabemos de manera muy clara que lo preocupa en Sonora, no necesariamente es igual para Chiapas o Baja California.
Señor Presidente:

Estamos frente a un periodo de sesiones que exige enorme compromiso, y unidad, y una clara comprensión de la complejidad que hoy vivimos en el Congreso. Lo que se decide en otros ámbitos del poder y del Gobierno, termina por trastocar la vida del Congreso, nos hemos convertido en una caja de resonancias.

No estamos aislados, ante ello, requerimos y necesitamos definiciones muy claras. Destaco la urgencia en nuestra agenda legislativa de un nuevo reglamento para la Cámara de Diputados, de fortalecer la rendición de cuentas en estados y municipios; prioridades son también, la Ley de Seguridad Nacional; el combate al secuestro y la protección de las víctimas.

No claudicaremos en los esfuerzos que merece la Reforma Laboral, ni en los cambios que aseguren modernidad en la Banca de Desarrollo, y atención a la micro y pequeña empresa; impulsaremos nuevas leyes para fortalecer el mercado y la comercialización de productos agropecuarios.

Revisaremos de manera puntual los apoyos al campo, para que beneficien a quienes realmente los necesitan, las y los campesinos de México. Queremos erradicar prácticas corporativistas y clientelares para el campo mexicano.

Honraremos, de igual manera, nuestra palabra a favor de iniciativas, a favor de los migrantes.

Para avanzar en esta agenda, requerimos el acompañamiento cercano y eficaz de las diversas instancias del Poder Ejecutivo. Estamos apostados y comprometidos con un México moderno, con un México posible. No queremos dejar de soñar, no debemos dejar de soñar en este México posible.

En el respaldo o rechazo a las reformas que urgen a nuestro país, quedará claro a los mexicanos qué fuerzas políticas están del lado del futuro. Son tiempos de que los políticos pongamos fin a la simulación y que los mexicanos sepan quiénes están de su lado y quiénes no.

En este grupo parlamentario no tenemos miedo, no nos vamos a rendir, y haremos tanto cuanto sea necesario para que México transite a un futuro de paz y de justicia.

No quiero dejar de pasar la ocasión para recordar a nuestro amigo y compañero Juan Pascual, quien falleció en los últimos días del Segundo Periodo de Sesiones, en abril, su memoria y aliento siempre estará con nosotros.

Esta tarde también, quiero destacar y apreciar la compañía y la presencia de nuestro amigo Baltazar Martínez. Gracias Balta por estar aquí, no obstante lo que significa esta presencia, tienes nuestra solidaridad y acompañamiento en estos momentos difíciles.


A Francisco Ramírez Acuña, Paco, nuestro más afectuoso reconocimiento por haber presidido esta Cámara de Diputados con apertura al diálogo, respeto a la pluralidad y compromiso con el orden institucional.

Muy querido señor Presidente; amigas, amigos:

Como dijo don José María Morelos: La buena ley es superior a todo hombre, deben ser generales. Que comprendan a todos, sin excepción, y que obliguen a constancia y patriotismo.

Don Belisario Domínguez afirmaría 100 años más tarde aproximadamente: No me refiero a los legisladores, sino a todos mis hermanos en nombre de nuestra nacionalidad, que nos despojemos de nuestros intereses personales; quiero llevarme la promesa de ustedes de que laboremos juntos hasta el sacrificio, cueste lo que cueste.

Hoy estamos decididos a que cueste lo que cueste hacer, este México posible de transitar para nosotros y, sobre todo, para nuestros hijos, sin miedo que es el camino como se decía hace un rato puede ser el primer paso para la libertad.

Nuestra apuesta es la libertad.

Esta es la demanda de la Nación y los legisladores de Acción Nacional sabremos cumplirla.

Enhorabuena.

Muchas gracias.
El Presidente Calderón en la Reunión Plenaria, Diputados Federales LXI Legislatura
2010-08-16 | Discurso
San Luis Potosí.
Qué tal, amigas y amigos. Muy buenas tardes.

Muy estimado César Nava, Presidente Nacional del PAN.

Muy querida Josefina Vázquez Mota, Coordinadora del Grupo Parlamentario.

Muy estimado Francisco Ramírez Acuña, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Muy estimados Gobernadores Electos: Gabino Cué, por Oaxaca; Mario López Valdez, por Sinaloa.

Muy estimados, Xóchitl Gálvez, candidata por Hidalgo. Muchísimas gracias por tu entrega, por tu generosidad, por tu ejemplo, con toda mi admiración y cariño.

Desde luego, José Rosas Aispuro, candidato de la Coalición por Durango.

Muy estimadas y estimados diputados.

Muy queridos, también, Gobernadores. José, también estaba agradeciéndose muchísimo tu esfuerzo, tu testimonio.

Muy estimados Gobernadores: de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán; Memo Padrés, de Sonora; Juan Manuel Oliva, de Guanajuato; Emilio González; doctor Adame, qué gusto saludarte. En fin.

A todos a ustedes, amigas y amigos, muy, muy buenas tardes.

Estaba, hace un momento, platicando con todas y con todos ustedes en la mesa, más bien en la mesa que me tocó acá, en la mesa del presídium, y comentaba yo lo emocionante que es, la verdad, tener una reunión de diputadas y diputados de Acción Nacional.

Como les he dicho, y no me canso de reiterarlo, para mí ha sido una de las experiencias más intensas de mi vida el ser Diputado del PAN, lo he sido en dos ocasiones, y particularmente, ser Coordinador del Grupo Parlamentario, del año 2000 al 2003.

Y aquí, yo quiero hacer un paréntesis. Por qué. Vaya que me ha tocado experimentar, vivir con intensidad, intensidad en todas las ocasiones, diversas funciones como servidor público. Me ha tocado ser también militante de Acción Nacional, desde soldado raso y a pie, y pintar bardas y ser representante de casilla, hasta Presidente del PAN. Y me ha tocado ser, también, legislador, local y Federal. Y me ha tocado ser servidor público, como trabajador, empleado, funcionario bancario algún tiempo. Y también Director y Secretario, y ahora Presidente.

Y, créanmelo. Ninguna, ninguna de esas labores se compara en intensidad, en dificultad, en desgaste, técnicamente se dice de otra manera, que el de ser Coordinador Parlamentario de un grupo como el de Acción Nacional o cualquier grupo. Así que, quiero expresar mi reconocimiento, mi afecto y mi gratitud, a nombre de muchos mexicanos, a Josefina Vázquez Mota, por encabezar tan dignamente esta tarea.

Así que, les agradezco enormemente el poder compartir con ustedes esta tarde y que me permitan compartirles, a la vez, algunas reflexiones y consideraciones que me parece importante compartirles, sobre todo en esta reunión preparatoria del próximo periodo de sesiones.

Yo comparto con ustedes, además, una responsabilidad enorme, no sólo la responsabilidad de servir a México, a secas, que de por sí, siempre lo vi así en mi vida, es el más alto honor que puede tener un mexicano que tiene, además, la calidad de ciudadano.

El servir a México es un honor y es un privilegio. Pero servir a México en tiempos de dificultad, en tiempos de prueba, en tipos de desafío, es un doble privilegio y un doble honor, verdaderamente inolvidable.

Y qué bueno que me haya tocado vivir al lado de ustedes, amigas y amigos, diputadas, diputados, este privilegio y este honor.

En esta época de prueba, y en este momento histórico, también, como lo es el año que vivimos, Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, es verdaderamente extraordinario el poder estar en la trinchera que nos ha tocado estar.

Yo decía, hace unos días, que si uno pudiera escoger tiempo y época, qué me hubiera gustado ser. Me hubiera gustado estar en aquella madrugada, en Dolores, y levantarme y correr a la plaza al oír las campanas del Curato.

Me hubiera gustado, también, cabalgar con Morelos, por esas veredas de Tierra Caliente y de la Sierra Madre del Sur, organizando la rebelión.

Me hubiera gustado haber votado la Constitución de 1814; escucharle decir Los Sentimientos de la Nación, como lo citaba Josefina, que había que moderar la opulencia y la miseria, y que en América no debiera haber más diferencia entre uno y otro, más que el vicio o la virtud.

Me hubiera gustado, también, entrar a las calles de la Ciudad de México cuando nuestro país fue, finalmente, una Nación independiente; y tantas, tantas cosas.

Me hubiera gustado, también, acompañar a Francisco I. Madero, precisamente, aquí en San Luis Potosí, cuando estuvo en la cárcel por sus ideas.

Me hubiera gustado entrar con él, por ejemplo, al Zócalo, acosado y perseguido por los traidores de su tiempo, en la Marcha de la Lealtad, quizá vistiendo un uniforme de cadete.

Es muy difícil vivir en tiempo atrás, amigas y amigos. Pero sí les puedo decir una cosa: Que estando en la oposición me hubiera gustado ser un militante de Acción Nacional, haber luchado sin armas contra una violencia opresiva, como las que nos tocó vivir a muchos de nosotros durante mucho tiempo.

Me hubiera gustado estar en la primera trinchera y ver cómo caía, finalmente, la democracia, cómo se derribaba la muralla del autoritarismo a fuerza de decir y proclamar la verdad siempre, y de ser congruente.

Me hubiera gustado, y ese hubiera, éste es de los hubieras que sí existen; este hubiera sí existió. Me hubiera gustado y me gustó ser militante, y derrotar el autoritarismo a base de impulso y de peso democrático. Me hubiera gustado y me gustó derrotar la violencia sólo con la fuerza de la paz, con la fuerza de los pacíficos, sin disparar un solo tiro, como lo hicimos también.

Y puesto en esta coyuntura, también me hubiera gustado y me ha gustado, aún con los enormes momentos de dificultad que se viven en el país, y con los enormes momentos de prueba y desafío, me hubiera gustado y me siento muy agradecido con la vida, con Dios, con la Providencia, como ustedes quieran, el ser Presidente de la República en un momento de prueba y desafío para México.

Y por eso, va todo lo que soy y va todo lo que tengo. Porque sé que desde aquí, con ustedes, podemos cristalizar muchos ideales de libertad, de justicia, de igualdad y democracia, por los que hemos luchado y seguiremos luchando en favor de los mexicanos.

Hoy nos toca celebrar estos 200 años de ser orgullosamente mexicanos, libres, independientes, y ser también, herederos de esa tradición revolucionaria de libertad y de justicia, de democracia que significó la Revolución Mexicana.

También nos toca, amigas y amigos, momentos de enorme prueba y desafío, como he dicho; y me parece muy importante que diputados y Ejecutivo podamos compartir nuestras ideas y ponernos de acuerdo sobre qué debemos de hacer, qué podemos hacer, para superar los enormes retos del país.

En este punto, quiero señalar varias cosas.

Primero. Nunca olvidar lo mucho que hemos hecho; nunca abandonar lo mucho que hemos logrado y estar siempre seguros y confiados, certeros en nosotros mismos, de lo que se ha logrado por este país.

El hecho de que en los años de Gobierno del Partido Acción Nacional esta década, México haya pasado de tener menos de la mitad de su población bajo condiciones de seguro o de seguridad social, menos de la mitad de la población bajo condiciones de contar con un médico y medicinas y tratamiento a su alcance; a estar a punto de lograr la cobertura universal de salud, a punto de lograr que cada mexicana y cada mexicano, sin distingos, tenga médico, medicinas o tratamiento hospitalario a su alcance, cualquiera que sea su condición, es un mérito, es un logro no sólo indubitable, sino verdaderamente que puede motivar el orgullo de cualquiera o de cualquiera de ustedes.

Les doy un dato, o varios, tan sólo en esta parte de salud:

Hace tres años, por ejemplo, hace dos años con el esfuerzo del Seguro Popular decretamos este, Gobierno de Acción Nacional, orgullosamente de Acción Nacional, que habría cobertura gratuita para las niñas y los niños con cáncer en el país. Hace tres años, por ejemplo, de cada 10 niños que tenían cáncer en México, casi ocho morían, indefectiblemente. Y hoy, de esos 10 niños que tienen cáncer, siete de ellos y cada vez más, no sólo sobreviven, sino tienen la oportunidad de salir adelante.

Y cada niña o cada niño de ellos, sin su cabello, por el tratamiento, pero con una sonrisa enorme, como la que tienen los hijos de todos nosotros, hoy tienen no sólo una razón para vivir, sino también tienen una vida, que se le ha podido dar gracias a lo que ustedes y nosotros en el Gobierno y mucha gente ha logrado a partir del esfuerzo de poner la política justo en sitio en la que siempre la hemos querido: la política al servicio de los demás.

Tengan la seguridad, amigas y amigos, diputados de Acción Nacional, que por más de lo que señale, se achaque, se envidie a ustedes o a nuestro trabajo, aquí ha habido frutos de semillas fértiles, frutos de política orientada al bien común, que se traducen en bienestar de los ciudadanos.

Yo les puedo decir que nada, nada nos puede quitar la sonrisa de esos niños, que hoy viven y viven con esperanza, gracias a política pública orientada al bien común, como es la política de Acción Nacional.

En esa materia de salud, también, les digo que gracias a ustedes y a sus compañeros que los precedieron, hemos construido en el país o reconstruido mil 800 hospitales o clínicas en todo México. Es la mayor labor que se ha hecho en materia de infraestructura hospitalaria, es más de una diaria, es más de 10 a la semana. Aquí, en San Luis, ya perdí la cuenta, pero en fin, ha habido varios hospitales que me ha tocado inaugurar aquí, en la capital, clínicas, centros de salud.

Y lo mismo puedo decir de la infraestructura carretera. Hoy todavía fui a inaugurar una carretera vital que va a unir a San Luis Potosí con Tamaulipas de manera más directa. Le va a ahorrar al viajero de San Luis a Matamoros 180 kilómetros de distancia, por ejemplo, lo cual tiene un impulso enorme para la competitividad del país.

Y todos los días hemos hecho y seguiremos haciendo cosas buenas.

Yo quiero decirles, amigos, que esa carretera, que costó mil millones de pesos, más o menos, de esas estamos haciendo, gracias al presupuesto que ustedes nos autorizan, prácticamente una a la semana, porque invertimos 54 mil millones de pesos Federales, contra apenas 12 mil que había hace cuatro años, en materia carretera, por año; sin contar la inversión privada, que hemos impulsado de manera determinante.

Hay muchas cosas, amigas y amigos, de las cuales nos podemos sentir muy orgullosos. Y hay también desafíos adelante que tenemos que superar.

Uno de estos desafíos, precisamente, ha sido el tema de la seguridad. Se los digo sin ambages y sin rebuscamientos: México tiene un gravísimo problema que había que enfrentar y hemos enfrentado con decisión.

Ese gravísimo problema tiene que ver con una evolución, con un cambio que ha registrado la delincuencia en México, no sólo la llamada delincuencia organizada, sino la delincuencia común, y que está totalmente enfocada a amenazar a los ciudadanos.

Es un cambio difícil de explicar, pero tengo que hacerlo, porque tenemos que poner la narrativa exacta, para que los ciudadanos no sólo puedan comprendernos, sino que nos apoyen en esta lucha, que es vital para ganarla.

Qué ha pasado.

Antes, en el viejo régimen, sin decir nombres, este tipo de delincuencia se dedicaba exclusivamente al narcotráfico. Era exclusivamente, en términos gramaticales, el tráfico de narcóticos a Estados Unidos, y sanseacabó.

En ese tráfico de narcóticos, el éxito del criminal consistía en no ser visto, en meter la droga en la cajuela de un coche o en la base de un camión, y ponerla en Estados Unidos. Para ello, tenía únicamente que encargarse de un punto en la frontera y sobornar a una autoridad americana, que es un punto que, por cierto, nunca se reflexiona sobre él, para meter droga a Estados Unidos hay que sobornar a los americanos. Es otra historia, ya platicaremos de ella otro día.

Pero el punto que quiero enfatizar, amigas y amigos, es que en las últimas dos décadas hubo un cambio en el modelo de negocio de los criminales. Ya no sólo se dedicaron a traficar a Estados Unidos, digamos, el modelo exportador, sino además de eso, se dedicaron a distribuir en México.

Por qué razón.

Unos dicen que porque los colombianos empezaron a pagar en especie la cocaína. Puede ser. Pero más que eso, es por una razón lógica, amigas y amigos. En los últimos 20 años, México ha crecido como economía, y ha crecido fuerte.

Pasamos de, antes del Tratado de Libre Comercio, de un ingreso per cápita de dos mil dólares al año, a más de 10 mil dólares per cápita al año en el 2008, antes de los movimientos del tipo de cambio; un crecimiento de cinco veces en la capacidad de compra de los mexicanos.

Y eso ha sido un mercado apetecible para cualquier vendedor de productos, el que vende coches, o el que vende casas, o el que vende tratamientos hospitalarios. En fin.

Es un mercado creciente y lo seguirá siendo. Se calcula, amigas y amigos, que si no perdemos el paso y México logra ser la economía en crecimiento, competitiva, con una población joven, con inversión creciente, como lo somos, para el 2050, ésta va a ser la quinta o la sexta economía más grande del mundo, después de, en este orden, de China, de Estados Unidos, de India y disputándose del cuarto al sexto, de Brasil, Rusia y México.

Somos una economía en crecimiento. Eso generó que este mercado mexicano también comenzara a ser un mercado apetitoso para los criminales.

Pero hubo un cambio sustancial, insisto, en el modelo de negocio. Ya no fue sólo un modelo concentrado en el transporte, para pasar a Estados Unidos, sino fue un modelo totalmente distinto, concentrado en la distribución; un negocio detallista, de retailer, como se dice; y ese negocio encargado de la distribución, lo que busca es dominar territorios, no rutas.

Y aquí se provocó un cambio dramático, un verdadero cambio de dimensión, si hablamos de geometría analítica, de pasar de tan sólo una línea, a pasar a una dimensión de territorio; es decir, no sólo fue lo largo, sino ahora es lo largo y lo ancho. Es decir, no bastaba solamente pasar drogas por la carretera a Nogales, o a Tijuana, sino ahora se trataba de dominar Tijuana, Nogales o el Norte de Sonora, o el Norte de Baja California, como podría decir el de Tamaulipas y el de Chihuahua, o el de Coahuila, o el de Nuevo León.

Este cambio sustancial no fue observado con detenimiento. Al pasar a dominar territorios, los criminales, para poder controlar sus tienditas, empezaron a acosar a la autoridad, a través de la cooptación, la mordida, la corrupción, o a través de la intimidación, la amenaza. Hoy mismo, todavía hay alcaldes, por ejemplo, o que están siendo, o que fueron secuestrados por criminales.

Esta ley de plata o plomo, comenzó a crecer en el territorio nacional. Y creció por varias razones. Primero. Porque los negocios detallistas, los negocios de distribución, ya no se concentran sólo en las fronteras. Desde un refresco, hasta unas papitas fritas, o una cerveza, que son negocios de distribución, no buscan concentrarse sólo en ciudades grandes, buscan dominar hasta el último punto de distribución, en el último pueblo de la zona más alejada del país.

Y estos señores tienen un negocio similar, sólo que en lugar de llegar a ofrecer refrigeradores para la dueña de la tiendita, o publicidad gratuita, o le pintamos su tiendita si usted vende esto.

Estos señores se dedican a monopolizar su consumo; entonces, al dominar una plaza, para atemorizar y amedrentar a sus adversarios, comenzaron a ser extraordinariamente violentos y crueles. Para marcar su territorio, como ciertas especies, comenzaron a ser terriblemente crueles en sus homicidios, llevando la violencia a un grado verdaderamente exacerbado, como ustedes lo han testificado; para amedrentar y que nadie entrara a su territorio.

Pero qué pasó con esto. Que cuando se hacen dueños del territorio, entre comillas; cuando se hacen dueños de la plaza, entre comillas, hacen lo que cualquier mafia del mundo. Empiezan a cobrarle cuota a otros grupos criminales: al que vende coches robados, al que vende gasolina robada, al que vende alcohol adulterado.

Tú quieres vender partes de los coches robadas, aquí vas a tener pagar cuota; tú quieres vender piratería, discos piratas, aquí pagas cuota. Pero inmediatamente eso, dueños de la plaza y con la autoridad a su servicio, por cooptación o por intimidación, empezaron rápidamente a actuar en contra de los ciudadanos. Si le cobraban cuota al que vende gasolina robada, por qué no le cobran al de la gasolinera de enfrente. Si le cobraban al que tiene un antro, un table ahí, de mala muerte, por qué no le cobran al restaurante-bar, que está en la misma plaza comercial. Y así ocurrió que en México comenzó a extenderse el crimen organizado, y la doctrina además lo define perfectamente. Crimen organizado qué es. No me refiero a la definición del Código Penal. Es la organización que a través de la violencia o la amenaza busca apoderarse de las rentas, lícitas o ilícitas, de una comunidad.

Y eso comenzó a generar este estado de dominación que padecen muchísimos lugares en el país.

Y no es cierto, amigos, que es sólo en la frontera. Ustedes lo saben. En cualquier punto del territorio nacional les puedo preguntar, amigas y amigos, aquí, de Veracruz, por ejemplo, que lo padecen; les podemos preguntar a amigas y amigos de la zona Centro del país, qué pasa en los municipios conurbados del Estado de México.

Le podemos preguntar a quienes viven en centros de consumo o de amplia actividad turística, como es Cuernavaca o Acapulco, o en centros fronterizos donde se combina lo peor de las dos cosas.

Juárez, por ejemplo, es importante por los dos negocios, porque sigue siendo una ruta privilegiada para el viejo negocio del narcotráfico y, además, es un mercado privilegiado. Por qué. Porque durante 15 años ha tenido un crecimiento vigoroso, antes de la recesión, a través de las maquilas.

Y lo mismo diría de Reynosa o Tijuana. Pero, además, la población inmigrante a Juárez fue una población joven; madres trabajadoras que trajeron a sus hijos niños, ahora adolescentes, y en una ciudad cuyos gobiernos no fueron capaces de alcanzar el crecimiento demográfico, a través de escuelas, a través de preparatorias o a través de universidades, esos jóvenes no tienen otra opción, más que estar educados en la calle y sometidos por los distribuidores.

Porque aprenden que el modelo ideal es, precisamente, el del capo del barrio, es el que tiene los coches, es el que tiene el dinero, es el que tiene las armas. Es el que los introdujo a las adicciones, porque les regaló la droga afuera de la primaria; y ahora, adictos, no tienen otra alternativa más que servir, como verdaderos esclavos, a las redes del crimen, que uno o dos años después, o meses después, simplemente los abandonan a su suerte, muertos en un enfrentamiento violento en una de las calles donde ellos aprendieron a vivir así.

Es una tragedia lo que ocurre en México.

También les voy a decir, amigas y amigos, que esto es lo que yo encontré al llegar a la Presidencia de la República. Y para mí era absolutamente claro que había que enfrentar el problema.

De manera que es falso lo que algunos de manera, a mi juicio, desinformada o muy mal intencionada señalan, dicen que el problema es haber enfrentado a la delincuencia. Es un gran absurdo.

Por eso, en estos Diálogos por la Seguridad yo he llamado a todos los actores a refrendar una premisa fundamental. Y la premisa cuál es. Parece obvia. Que el Estado tiene como función combatir a los criminales y hacer prevalecer la ley. O alguien opina que el Estado no debe combatir a los criminales, que lo diga de una vez.

Porque cuántas veces se ha escuchado, amigas y amigos, a aquellos que, tras una intencionalidad política o no, dicen: Bueno, es que está equivocada la estrategia, está mal la estrategia. Y yo digo y pregunto: Muy bien. Cuáles son las vertientes sobre las cuales debe rectificarse la estrategia. Cuál es el cambio de fondo que me quieren proponer.

Y la verdad, amigas y amigos, yo lo que he encontrado en estos diálogos es, más bien, una coincidencia elemental sobre los temas que mencionamos. Yo diría que son cuatro grandes vertientes que me parece deben ser consideradas en su propia agenda legislativa.

Uno. Fortalecimiento institucional. Por qué razón. Porque esta criminalidad nueva se encontró con viejas estructuras institucionales, que no estaban preparadas para enfrentar este problema.

Esta criminalidad nueva, se encontró incluso con viejos moldes culturales, incluso en lo político. Por qué razón. Porque en el viejo sistema político había una de esas leyendas o premisas, o enseñanzas, entre comillas, de tradición oral, según la cual se le decía, un gobernante a otro, mira:

Tú con estos cuates no te metas. Tú no te metes con ellos, ellos no se meten contigo. Si te buscan, diles eso. Te vas a entender muy bien, hasta para la campaña te van a apoyar. Y no pasa nada.

Y no es cierto. Yo no sé si pasaba eso o no en el viejo régimen. Pero en el nuevo, en el nuevo negocio no es así. No existe tal cosa, de que no te metes con ellos y no se meten contigo. Al contrario. Tú no te metes con ellos. Se expanden, se adueñan de tu comunidad y se meten contigo, y con tus ciudadanos, y acaban con ellos. Y eso fue lo que pasó.

Alguna vez, me venía a ver cierto funcionario. Y Presidente: Ayúdeme, por favor. Mande el Ejército. Mande la policía. Tengo mi lugar totalmente copado.

Yo le decía: Mira. Es como si, en tu casa, llegas y le dices a tu señora: Mira. Ahí vas a ver tres muchachos que van a estar boleando zapatos en la cochera, pero ya me han dicho que no se van a meter con nadie, que van a estar muy tranquilitos, nos van dar ahí para la cuota del vecindario. No te preocupes.

Y llegas otro día y ves que uno de estos muchachos está. Tú llegas con mucha hambre, te vas a comer un sándwich, y de repente están abriendo el refrigerador y comiéndose tu sándwich. Tú no dices nada, como que disimulas, y que nada más pasabas por la cocina.

Y luego, te los encuentras poniéndose tus trajes, en tú clóset. Hasta que, finalmente, llegaron a tu recámara y, entonces, vienes y me dices: Presidente, ayúdame a sacarlos.

Tratamos. Pero el problema es haber, de alguna manera, asumido que esa vieja cultura, de que: Déjalos. No te metas con ellos, que no se meten contigo, iba a funcionar. Y no funcionó. Al contrario. Se expandieron con una enorme facilidad, porque no encontraron resistencia en una gran parte del país.

Ah, no. Claro, enfrentarlos, por supuesto que tiene riesgos. Por eso no se ha hecho. Por supuesto, que tiene riesgos y costos. Pero cuál es la alternativa que me quieren presentar. Haberlos simplemente dejado avanzar sobre el país, dejarles a nuestras familias a su merced. Por supuesto, que no.

Ustedes saben, amigas y amigos, que ni ustedes, ni yo nacimos para eso, que estamos hechos de otra manera y no vamos a aceptar, ni remotamente, claudicación alguna que haga que los criminales se apoderen todo o partes de nuestro querido México.

Eso lo pueden tener totalmente seguro.

A mí, a veces, me da la impresión, y me ocurre lo que cierto médico que llegó nuevo a un pueblo. De repente, le llegó un paciente nuevo, como dijera la metáfora; y el paciente le dice: Oiga, doctor, fíjese que me duele aquí, por el estómago, el abdomen. Antes me daban mis tecitos, me tomaba mis tecitos y más o menos me la llevaba, el té de yerbabuena. Buenísimo. Pero aquí como que me duele, como duele.

A mí me dijo un amigo que a lo mejor yo tenía algo del apéndice, pero. A ver, déjeme ver y abre. Sabe qué. Lo voy a tener que operar, porque usted tiene algo muy serio. Y abres, como cirujano, y te encuentras que no tiene ni una gastritis, ni una apendicitis. Lo que tienes es un tumor, un tumor canceroso y lo que tienes que hacer es extirpar ese, y otro que te encontraste en el esófago, lo que sea. Y aparte, le dices: Y venga usted, porque va a tener que tomar quimioterapia y radioterapia, y vamos a luchar porque usted viva.

Y efectivamente, cuando el médico aplica el tratamiento, el paciente se somete al tratamiento y finalmente hay una gran posibilidad de cura. Pero luego no faltan pacientes que al rato, cuando ya perdieron el pelo y están totalmente débiles dicen: Hijo, este doctor, qué gacho. Yo, antes de que él llegara al pueblo, estaba a todo dar y apenas fui con él y miren: estoy débil, perdí el cabello, etcétera, etcétera.

Señores hay un tratamiento que aplicar y quien me venga a decir que la alternativa ante la amenaza que está sufriendo México era simple y sencillamente, ignorarlo y dejarles el paso a los criminales, está muy equivocado; como equivocado está quien piense que hacerles frente y superar este desafío iba a ser sin costos.

Como lo dije el 1º de diciembre y algunos de ustedes lo recordarán en el Auditorio Nacional. Esta lucha por la seguridad en México va a costar tiempo.

Por qué.

Porque es un árbol que creció en décadas y como todo árbol grande, necesitará de muchos hachazos para derribarlo.

Segundo. Nos va a costar recursos, porque si pensamos que sin aplicarle recursos a la lucha contra la criminalidad vamos a ganar, se está equivocado. Y por desgracia, dije entonces, también nos costará vidas humanas, como ciertamente, por desgracia, nos ha costado.

Pero tenemos que enfrentarlo, amigas y amigos. Yo por eso veo, tanto en los diálogos que he tenido, como en mis propias reflexiones, cuatro vertientes sobre las cuales que tenemos que trabajar:

Primero. Fortaleza institucional.

Qué entiendo por ello.

Necesitamos policías fuertes, no sólo Federal, sino estatales, y dependiendo de lo que ustedes discutan, municipales, dependerá del modelo policial que escojamos. Necesitamos Ministerios Públicos fuertes y mejor preparados, y necesitamos mejores jueces. Y hay una gran debilidad institucional en el país.

Yo cuando llegué a la Presidencia había más o menos seis mil Policías Federales, entre los cuales estaban casi cuatro mil Policías de Caminos con muchos problemas, precisamente, de corrupción; y, además, a veces había brigadas del Ejército, más o menos, seis mil hombres, que eventualmente apoyaban la tareas de la policía, pero seis mil policías efectivos.

Qué hemos hecho. Hemos fortalecido institucionalmente a la policía. Hemos reclutado, por ejemplo, miles de jóvenes universitarios, graduados, a los que les decimos. Aquí vienes a servirle a México.

Yo tengo, por ejemplo, anécdotas muy emotivas para mí. Un Rector de equis universidad, cuya hija le habló y le dijo: papá a lo mejor no te va a gustar, pero me voy a incorporar a la Policía Federal. Una muchacha brillante, egresada con honores de su universidad, que se incorporó a la policía.

Y esos muchachos son muchachos que están en labores de inteligencia todos los días, armando redes criminales, siguiendo pistas, viendo indicios, revisando bases de datos; que son los que van a hacer la diferencia en la Policía Federal.

Estamos reclutando otros, y hemos podido llevar a la Policía Federal hasta más o menos 33 mil elementos. Todavía hay, desde luego, mucho qué depurar. Pero estamos construyendo una nueva institucionalidad, y créanme, éste va a ser un legado muy importante para el país.

Y ojalá podamos hacer lo mismo en el Ministerio Público, en la PGR, ahí creo que todavía vamos retrasados, pero tenemos que lograrlo.

Pero les voy a decir, amigas y amigos, la lucha contra el crimen esta policía la está librando con enorme riesgo de sus vidas, y cada elemento que asesinan los criminales es un factor de indignación y de cohesión en sus compañeros.

Pero pongamos las cosas en proporción. Quién está librando la batalla contra la criminalidad y cómo.

Treinta y tres mil policías federales en el país. Pero saben cuántos policías estatales o municipales hay en el país. 440 mil. Lo cual nos pone en perspectiva de que si no todos, por lo menos la mitad de esos policías estatales o municipales tuvieran elementos de confiabilidad y fortaleza, hace rato que hubiéramos, verdaderamente, finiquitado este tema.

Yo no digo que desaparecido el consumo de drogas, no es ni siquiera el objetivo. Ese es un punto bien importante. Que ésta no es la lucha de Felipe Calderón, como pretenden hacer ver algunos. No señores, esto no es sólo mi tema. Cualquiera que haya rendido juramento o protesta constitucional de servir a México, como servidor público, es su tema.

Como bien dijo el Gobernador Osuna, y le agradezco, hace unos días, en los diálogos por seguridad, lo que ocurre en Baja California por supuesto que tiene que ver con la responsabilidad del Gobernador. Pero cualquier estado de donde ustedes provienen, no permitan que se diga que la responsabilidad no es de las autoridades locales. Es también de ellas.

Yo jamás he eludido mi responsabilidad, porque no fui educado para eso. Fui educado para cumplir mi responsabilidad.

Pero también es hora, amigas y amigos, de plantearle seriamente a la Nación que cada quien asuma su responsabilidad en su ámbito de competencia. Y que nadie más se lave las manos con un problema tan grande, como es el de la inseguridad.

El día que todos los gobernantes cumplamos con los mexicanos la parte que nos toca en materia de seguridad, ese día vamos a resolver este tema de la seguridad en México.

Pero mientras se siga diciendo que es un problema del Presidente para eludir la responsabilidad propia, México seguirá corriendo un enorme peligro.

Y tampoco, amigas y amigos, es un asunto sólo contra el narcotráfico, a veces ni siquiera principalmente es eso.

A mí lo que me preocupa es la gente que está sufriendo extorsiones todos los días. A mí lo que me preocupa es la gente que está siendo secuestrada todos los días. A mí lo que me preocupa es la gente que está siendo robada todos los días. Y miren, el robo del espejo de un automóvil, eso a veces ni tiene que ver con el crimen organizado. Entonces, por qué ha crecido en todo el país.

Por qué el 84 por ciento de los delitos que se comenten son robo en el país, y por qué no hay una institucionalidad vigorosa que enfrente esos crímenes.

Entonces, primera tarea, fortalecimiento institucional, y aquí yo necesito el empuje de ustedes en sus estados, que cada autoridad se comprometa a tener una policía confiable, fuerte y eficiente en cada una de las entidades de la república y lo pongo con toda claridad, cuándo podremos declarar una victoria contra el crimen en el país. Yo respondo. Cuando tengamos 32 policías fuertes, confiables y eficaces, una por cada una de las entidades de la Federación.

Mientras tanto, amigas y amigos, sí seguiremos actuando contra ellos, sí seguiremos llegando a una plaza, algunas veces con más éxito que en otras, pero mientas no haya una institucionalidad local que responda por la seguridad de los ciudadanos en sus calles, no podrá ser.

No es pensable que el Ejército Mexicano esté, o la Policía Federal les está haciendo labores de patrulla, o de policía de crucero en una ciudad determinada. Es un absurdo. Por supuesto que si se pide la ayuda, la hemos dado con determinación y generosidad, pero necesitamos corresponsabilidad. Esa es la palabra clave, amigas y amigos.

Segundo tema. Prevención del delito.

Aquí tenemos varias generaciones de jóvenes que no tienen oportunidades, no tienen oportunidades ni de estudiar, ni de trabajar, las llamadas generaciones Ni-Ni, por ese tema.

Cuando llegué a la Presidencia de la República, sólo 23 por ciento de los jóvenes entre 18 y 25 años tenían espacio en las universidades, y hemos hecho un gran esfuerzo. Hemos abierto 75 nuevos centros de educación superior en México, y con ello hemos logrado pasar de 23 a 29 la cobertura en edad universitaria, la meta para todo el sexenio era 30, y yo creo que la vamos a alcanzar pronto.

Pero necesitamos también que en un sistema Federal, donde la educación está descentralizada, cada quien haga su labor. Nos hemos comprometido, por supuesto, a ayudarle a Ciudad Juárez, y por eso en la política Todos Somos Juárez estamos por abrir cinco nuevas prepas y tres nuevos campus universitarios.

Pero señores, también aquí se exige y se justifica que cada quien haga su labor. Porque ésta es una República Federal, donde la educación, como la salud, están descentralizadas; y la seguridad es una corresponsabilidad de tres órdenes de Gobierno.

Cuarto. La evaluación y el control. Hicimos hace dos años, ante la ignominiosa muerte del joven Martí, un Acuerdo por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, entre todos los actores políticos y sociales.

Yo he abierto el escrutinio del Gobierno Federal, y que nos digan en qué hemos cumplido y en qué no; dónde hemos acertado y dónde hemos fallado. Pero es hora que la sociedad, y ustedes que son sus representantes, también exijan cuentas a cada uno de los actores y de los firmantes del Acuerdo. A ver dónde están los Centros de Control de Confianza que te comprometiste a tener en seis meses; dónde están las Unidades Antisecuestro verificadas, que van a estar trabajando en tu entidad; dónde está la depuración de los mandos policiacos, empezando por el Secretario de Seguridad Pública hasta los comandantes; dónde están las nuevas políticas de reclutamiento, dónde están las reformas.

Todos tenemos una cuenta que rendirle a los ciudadanos. Y mientras los ciudadanos no participen en la evaluación de lo que se hace en materia de seguridad, y esto es una tarea también, para los representantes de los ciudadanos, poco vamos a avanzar.

Y finalmente, la participación ciudadana. Qué hay en materia de legislación, que es parte de la agenda de septiembre. Hay varias leyes que están en proceso legislativo. La Ley Antisecuestros. Yo presenté una ley con reformas en materia de secuestro, que se está estudiando, aquí lo que les pido es que se pongan en contacto con la gente de la sociedad civil, con el propio, por ejemplo, Alejandro Martí, con María Elena Morera, con las organizaciones de México Unido contra la Delincuencia y otras, para avanzar y revisar esta ley de secuestro.

Pero es importantísimo que salga, pero eso sí. Yo en 2007, amigas y amigos, presenté en la Cámara de Diputados una iniciativa que hoy refrendo en cada uno de sus puntos, y que les pido que impulsen y que es, por citar un ejemplo de las cosas pendientes en materia legislativa, que es que se establezca la pena de cadena perpetua para los secuestradores que mutilen o asesinen a sus víctimas. No se ha resuelto, no se ha dictaminado.

En materia antisecuestro necesitamos legislación pronto, reformas al Código Penal. Por ejemplo, si nosotros atrapamos a una banda de delincuentes, generalmente el único cargo que se les puede imputar en el hecho in fraganti es portar armas de uso exclusivo del Ejército.

Y por algunas legislaciones, se establece que el arma, el delito sólo se le imputa al que la porta; pero, caray, si van en una camioneta, o en 10 camionetas, están todos participando en una acción delictiva.

Y necesitamos una nueva legislación que regule las nuevas formas de delincuencia organizada. Si van 10 Suburban en una carretera, y aunque dos de ellas sean las que traen las armas, están en una actividad delictiva que tiene que regularse. Hay nuevas formas criminales inéditas, en México que hay que regular, y se los voy a encargar a los diputados de Acción Nacional. La iniciativa que presentaré de policía con mando único a nivel estatal. Y aquí tomo nota de las inquietudes de muchos panistas de respetar la autonomía municipal.

Creo que tenemos tres alternativas:

Que nos refiramos únicamente al mando único, sin menoscabo de que existan varias corporaciones policíacas.

Dos. Que desaparezcan todas las municipales y se queden sólo las estatales.

O tres. Que me parece que puede ser una opción también interesante. Que se establezca mando único con policía estatal, salvo que a nivel municipal existan policías certificadas, bajo ciertos procedimientos, y en cuyo caso, se respetaría la estructura municipal, pero subordinada al mando estatal.

Pero, también, amigas y amigos, aquí es importante encargarnos de no dejar el corral en manos de las zorras.

Por qué razón.

Qué pasa si una policía estatal ya está penetrada por los criminales.

Lo que necesitamos son mecanismos que nos garanticen, al Gobierno y a los ciudadanos, que las policías son confiables, y eso tendrá que verse en la ley que ustedes discutan.

Finalmente. La Ley de Seguridad Nacional es una minuta que viene del Senado, y esto es importante. Por qué queremos darle certidumbre al marco legal en el que actúan no sólo las Fuerzas Federales, sino también los soldados y marinos que se están jugando la vida.

Aquí, por cierto, advierto de una trampa de la que no hay que caer. No es cierto que carezcan de marco legal. La Constitución claramente dice que el Ejército y la Marina, las Fuerzas Armadas, tienen una doble responsabilidad: la soberanía exterior, su defensa, y la seguridad interior, y esto es un tema de seguridad interior. O sea, no es cierto que están fuera de marco legal.

Lo que necesitamos es darle precisión, para que no le quede duda a nadie de qué se puede hacer en ese ámbito y eso es lo que está buscando la Ley de Seguridad Nacional.

Por supuesto, tomo nota y comparto la urgente e imperiosa necesidad de que esa acción sea apegadísima, no sólo apegada, apegadísima a las garantías individuales y a los derechos humanos.

Y aquí, amigas y amigos, que nadie también se equivoque, y muchos de ustedes me conocen. Peleamos, peleamos décadas, y me incluyo, porque en este país se respeten los derechos humanos.

Porque yo fui a defender a compañeros en Valladolid, en Yucatán, o en Chiapas, a los que se les golpeaba y se les violentaban sus derechos humanos. Y acompañamos, desde luego, a don Luis y a los chihuahuenses; y a Rodolfo y a los duranguenses en el 86, porque se violentaban sus derechos humanos.

Y soy un creyente de los derechos humanos en México y un pleno defensor de ellos. Y digo que no es el Gobierno mexicano la principal amenaza de los derechos humanos en México, ni tampoco de los derechos de los periodistas. La principal amenaza, hoy, es el crimen organizado, y así lo debemos de entender.

Y, por supuesto, que quiero una Ley de Seguridad Nacional apegada a los derechos humanos.

Pero también, amigas y amigos, una Ley de Seguridad Nacional que le dé certidumbre, que le dé claridad y que le dé, precisamente, un margen legal, un espacio claro de acción, a quienes hoy se están jugando la vida por defender a nuestras familias.

Y me refiero a los soldados, marinos y policías de México. Porque sí, a las familias mexicanas, más allá de lo que se diga en política, si yo le pregunto a una familia tamaulipeca, si en este momento quiere que se retire el Ejército, esa familia me está pidiendo a gritos que mande más fuerza Federal.

Hoy, en Tampico, o en Mante, y lo puedo decir de Monterrey o de China, Nuevo León; y lo puedo decir de Coahuila y de Michoacán, mi propio estado y de muchos lados.

Lo que sí, amigas y amigos, es que no podemos tampoco estar, por una parte, pensando que se puede enfrentar eficazmente a los criminales, y por la otra, mandando a los soldados, a los marinos o a los policías Federales, con una mano amarrada a la espalda, a combatir a los criminales.

Démosles certidumbre en su acción, con pleno respeto a los derechos humanos, pero con plena conciencia de la dimensión del enemigo que estamos combatiendo, un enemigo inescrupuloso y asesino, al que tenemos que derrotar.

Y los otros grandes temas tienen que ver con la competitividad del país.

Por qué razón. Y aquí quiero también refrendar la gratitud que les había externado en alguna ocasión, pero quiero hacerlo claramente. Sé el momento de terrible dificultad que pasaron ustedes a finales del año pasado con el Paquete Presupuestal. Pero, créanme, si no tomamos entonces las medidas que ustedes valientemente tomaron, México estaría hoy atrapado por una espiral, por un remolino en el que están atrapados hoy economías más grandes que México o más desarrolladas que México.

Cuál fue la gran amenaza de los mercados mundiales a finales del año pasado.

Que las economías que habían tenido una crisis severa, como fue el caso de México, no tendrían capacidad de honrar sus pagos, sea de deuda externa o sea de inversiones o de disposición de divisas. México estaba en esa categoría de países insolventes, vamos a llamarlo así, en la imaginaria de muchos tomadores de decisiones.

Y qué fue lo que hicimos.

En lugar de irnos con la inercia, que es políticamente barata y rentable, de ampliar el déficit público, de dejar que el gasto corriera y de que no se aumentaran los ingresos, cerramos el déficit público.

Miren, amigos, no hay manera de cerrar el déficit público, en ningún país, que no cueste políticamente.

Por eso los gobernantes no les gusta hacerlo, por eso no lo hacen. Y nosotros, gracias a ustedes, que actuaron patrióticamente, lo logramos, cerramos el gasto y por eso, por ejemplo, se liquidó Luz y Fuerza del Centro, con un enorme costo, con una enorme dificultad, con una decisión difícil de tomar, una decisión que se había pospuesto por décadas, porque ese proyecto, si ustedes ven los transitorios de la Ley del Servicio Eléctrico, estaba previsto desde los 60 cuando se expidió la ley, de que habría un solo prestador de servicio eléctrico que sería la Comisión Federal de Electricidad.

Por qué nunca se tomó la decisión.

Porque era difícil, porque era complicada, porque era costosa políticamente, cerramos el gasto y subimos los ingresos, sí con medidas que son difíciles de entender para la gente, porque a nadie le gusta, ciertamente, pagar más impuestos.

Pero gracias a eso, amigos, evitamos caer en la espiral donde están cayendo otros países, donde está Grecia ahora, Portugal, España misma, Irlanda, Islandia, países que se veían muy fuertes, y que por no haber cerrado sus déficits públicos, tuvieron que pagar más tarde mucho más costos que antes.

Qué pasó con España, por ejemplo. Al no reducir a tiempo su déficit, cuando se le acabó el margen, cuando ya no tuvo otra alternativa antes de que lo degradaran y desconocieran su deuda. Qué tuvo que hacer. Reducir los salarios, reducir las pensiones, no sólo reducir el gasto, sino hacer un verdadero sacrificio enorme que si nosotros no hubiéramos tomado a tiempo en noviembre del año pasado, lo hubiéramos tenido que hacer ahora.

Yo, por eso, les quiero agradecer, en nombre del país, lo que ustedes hicieron. Y, a la vez, eso ha permitido que México gane credibilidad, gane inversión y que hoy nuestra economía se esté recuperando.

En el segundo trimestre del año, México creció a tasas de casi 8 por ciento anual. Generamos, aunque hubo mucha molestia porque se dijo antes de las elecciones locales, pero ese fue el día que se cumplió nuestra meta, generamos más de medio millón de nuevos empleos en medio año, una de las mayores tasas de empleo que haya registrado el país.

Y yo pienso que si seguimos así vamos a recuperar fuertes tasas de crecimiento.

Qué nos hace falta. Reformas estructurales. Me refiero sólo a algunas que se han mencionado.

Reforma laboral. Ya ustedes han participado con otros legisladores en hacer un proyecto, yo invito seriamente a que este periodo de sesiones sea un momento en que nos concentremos para poder sacar adelante la reforma laboral que necesita el país.

Es difícil, pero sí se puede. Y aquí vamos a estar juntos diputados y Ejecutivo Federal.

Dos. Una reforma en materia educativa. Hay proyectos legislativos importantes que vienen del Senado que pueden darle al país un incremento en su calidad educativa y en su eficiencia.

Tres. Reforma política, que está pendiente de discutir y que tenemos que impulsar porque el país la necesita. Una reforma que le dé más decisión y más poder a los ciudadanos. Ya la conocen ustedes.

Cuatro. Reforma a la ley de competencia, que ya la han aprobado ustedes, pero es importante estar atentos de que se apruebe en el Senado de la República.

Y, quinto, reforma en materia de telecomunicaciones. Estamos trabajando en las tres C que he dicho al país y en las cuales creo firmemente: más competencia, en todos los sectores de comunicaciones, y cuando digo todos, es todos; mayor convergencia tecnológica, para que se pueda expresar, precisamente, el llamado triple play, que es telefonía, voz y datos, televisión e Internet, en todas las vías de competencia en telecomunicaciones. Y por eso hemos hecho un esfuerzo sin precedentes en licitar bienes que generan más competencia: la fibra óptica de CFE, nuevas frecuencias de telecomunicaciones, negociaciones y reacomodos de frecuencias disponibles.

Y, finalmente, amigas y amigos, también pienso que tenemos que revisar el marco electoral. Por qué razón. Porque así como creo que la prioridad del país es la seguridad democrática y que el objetivo que les pido nos propongamos todos es transformar la seguridad de una política de este Gobierno en este momento, a una verdadera política de Estado, también tenemos que generar condiciones de gobernabilidad democrática en materia electoral.

Porque sabemos, ustedes lo saben, lo saben nuestros gobernadores electos que tuvieron que batallar enormemente en condiciones electorales muy difíciles, lo saben nuestros candidatos aquí presentes, que más que por una decisión sólo de los ciudadanos, también hubo poderosos elementos, recursos y muchos factores que no quiero, ni puedo abundar en este momento, pero que impidieron verdaderamente un resultado como el que se hubiese querido.

Y que necesitamos verdaderamente igualar el terreno electoral, sobre todo, transparentando y controlando el uso de recursos públicos y el gasto en las campañas electorales, estatales, y Federal también, para el 2012, y eso implica un nuevo esfuerzo de gobernabilidad democrática, y la clave, amigas y amigos, y con esto redondeo para terminar, y pidiendo que me disculpen por haberme extendido, necesitamos y pongámoslo como un objetivo acorde con los principios de Acción Nacional, necesitamos un federalismo, sí, pero un federalismo que rinda cuentas, un federalismo que transparente sus contabilidades; un federalismo que, bajo la vigilancia ciudadana y la vigilancia de congresos eficaces, evite la distorsión en el uso de recursos y la desviación de recursos públicos, especialmente para campañas políticas en las entidades de la República.

Necesitamos un federalismo que rinda cuentas hasta el último centavo, no sólo de lo que gasta el Gobierno Federal, a lo cual no sólo estamos dispuestos, sino que lo hemos hecho, sino un federalismo que rinda cuentas hasta el último centavo que se ingresa en las arcas de los estados de la República.

Hay muchos estados, reconozco, que tienen una política de transparencia y rendición de cuentas, y en consecuencia, de manejo honesto e inescrupuloso, y digo de todos los partidos.

Pero también es cierto, y ustedes lo saben, amigas y amigos, que falta mucho por hacer.

Qué pueden hacer los diputados de Acción Nacional.

Enfocarse a esta agenda legislativa: Ayudarme a divulgar esta imperiosa necesidad de que la seguridad no puede ser una política de un Gobierno ni de un Presidente, sino que es tarea compartida y corresponsable de los diversos niveles de Gobierno, y que sólo el día que tengamos fortaleza institucional, a nivel estatal, ese día superaremos definitivamente a la delincuencia.

Pero, por otra parte, generar condiciones de transparencia a nivel de entidades federativas. Tenemos que dejar atrás la enorme opacidad que todavía acompaña el ejercicio de muchos presupuestos en el país. Esa opacidad, además, que luego se traduce, a querer o no, en inequidad en las contiendas electorales.

Por esa razón, amigas y amigos de Acción Nacional, yo los invito, verdaderamente, a que hagamos este redoblado esfuerzo por terminar la enorme tarea de transformación que tenemos enfrente, de impulsar la seguridad democrática en el país, de lograr gobernabilidad democrática a partir de reglas claras y equitativas en procesos electorales, especialmente el proceso que está por venir, en el 2012.

Y finalmente. De lograr un federalismo que rinda cuentas; es decir, un federalismo donde se transparente el dinero público de las y los mexicanos hasta el último centavo y hasta el último nivel de Gobierno.

Ustedes tienen la fuerza. Los ciudadanos creen en ustedes. La gente los ve y los apoya como sus representantes. Usen el poder que significa ser diputada o diputado de Acción Nacional. La última esperanza, créanme, de la credibilidad en política. Hagan honor a su buen nombre y a su cargo; contribuyan con su testimonio personal y su congruencia personalísima, con la reivindicación indispensable de la política.

Hagan que los ciudadanos vuelvan a creer en la política, a partir de lo que ustedes hacen, de lo que ustedes dicen y por aquello por lo que ustedes trabajan.

En ello, amigas y amigos, por lo que ustedes trabajan, por los ideales que defendemos, sepan que siempre encontrarán en mí, no sólo a un Presidente de la República que comparte sus ideales, sino y sobre todo, a un amigo y a un compañero, que está dispuesto claramente a entregar todo, todo lo que soy; y ni siquiera eso, corregiría, como decía Herrera y Lazo: no lo que soy, sino lo mejor de mí para poder transformar al país.

Tengan, además, como un privilegio, vivir en tiempos de prueba y de desafío. Servir a México lo es, pero más en estos momentos en que la Patria nos exige a cada una y a cada uno de nosotros lo mejor de nosotros mismos.

Sé que ustedes están en la trinchera adecuada, en la trinchera en donde se requiere una batalla noble y generosa, como la que han dado hasta ahora, y como sé que la darán en los próximos meses, en el próximo periodo de sesiones.

Cuenten conmigo.

Y vamos adelante con las ideas, los valores y los principios de Acción Nacional.

Muchas gracias.